Los personajes mencionados aquí no son de mi propiedad, la historia sí.

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Capitulo 8

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9 de marzo

Oh por dios! Odio vomitar! Odio estas nauseas que no me dejan tranquila! Y odio esta incertidumbre de no estar segura de si mis sospechas son ciertas.

Desde el día de la gala las nauseas no había disminuido, al otro día pensé que tenía resaca por haber bebido de mas después del episodio amargo que había pasado en el baño, Edward había tenido que sostenerme en varias ocasiones en que había estado a punto de caerme por lo mareada que estaba y yo trataba de que no me tocara, estaba furiosa con él, dolida y me sentía traicionada pero no tenía el valor de reclamarle nada y aunque me sentía con un poco de valor a cada copa no era suficiente y yo ya estaba muy borracha. En algún momento de la noche Elizabeth se acerco a nosotros con semblante molesto.

-Te dije que no la trajeras, no te das cuenta del espectáculo que está dando, no puede sostenerse en pie si no estás tú a su lado- le reclamo a Edward como si yo no estuviera a su lado escuchándola hablar mal de mí.

-No está acostumbrada a tomar y por eso se mareo un poco.- replico Edward.

-Un poco?- la madre de Edward resoplo- está completamente borracha. Esto es lo que pasa cuando alguien que no pertenece a este nivel trata de hacerlo, se enajena y termina haciendo el ridículo.

-De todas formas ya lo estaba haciendo sin el alcohol no es así?- me atreví a cuestionar, Edward me miro confundido por mis palabras- sus amistades se están divirtiendo de lo lindo con sus chismes sobre la aventurilla de su hijo, me deben de catalogar como una zorra mientras yo estoy aquí con él y su prometida está en casa no es así?- masculle molesta, Edward entrecerró los ojos totalmente confundido por mis palabras,- y eso a usted le debe encantar no es así?- acuse a Elizabeth quien sonreía satisfecha pero cambio su expresión a una ofendida por mi acusación cuando su hijo volteo a verla. Era una falsa!

-Mi prometida? de que hablas Bella?- inquirió Edward, iba a contestarle pero Elizabeth se me adelanto.

-Es obvio que el alcohol ya la tiene alucinando y diciendo sandeces, te lo advierto Edward llévatela de aquí.- le advirtió.

-No estoy alucinando. Y tú no finjas demencia, me he enterado que estas comprometido con Victoria- Edward frunció el ceño- no trates de negarlo, algunas de sus amigas lo pregonaban en el baño, el hermoso anillo de compromiso que le habías dado, ese que ha pasado de generación en generación y lo estúpida que era yo siendo la aventura de Edward Cullen antes de que sentara cabeza con Victoria Brigham. Soy la burla de todos aquí.- Edward volteo a ver a su madre furioso.

-Oh por dios! Era cierto entonces! Por eso varias de tus amigas me felicitaban por mi compromiso, pensé que era una equivocación o alguno de los chismes inventados que acostumbran, incluso la señora Middleton dijo que ya le habías contado lo que ya tenían planeado tu y Victoria para la ceremonia, pero yo no le creí. Donde está el anillo madre?- le pregunto Edward con exigencia, Elizabeth se veía intimidada por el tono de su hijo.

-Está en casa por supuesto.- respondió ella tratando de mantenerse estoica como siempre, pero su voz se notaba temerosa. Edward lo noto.

-No mientas madre!- espeto Edward con voz atemorizante, Elizabeth balbuceo sin éxito su respuesta.

Edward me tomo del brazo fuertemente y me jalo hacia la salida. Yo estaba tratando de digerir todo lo que había pasado desde que abrir mi boca para dejar salir mis acusaciones. Cuando menos me di cuenta ya estaba en el asiento de copiloto del auto de Edward, él conducía de manera veloz, lo único que atine a preguntar fue por Alice y Jasper, él solo respondió que también se habían marchado.

Esa noche me llevo a su departamento y me dio una taza de café bien cargada, lo que ayudo a bajar un poco mi embriagues, cuando estaba más lúcida me juro y perjuro que él no tenía ni idea sobre todo ese asunto y yo le creí. No sé si por estupidez, pero le creí.

Pero ese no era el asunto que me incumbía hoy, aquí en el baño de chicas de la biblioteca, tenía que disipar mis dudas y no había podido esperar hasta llegar a mi apartamento con solo pensar que esa prueba estaba en mi bolso. Ya había pasado el tiempo establecido, mire con temor la pequeña prueba de embarazo, tenia los dos ojos cerrado, primero abrí un ojo y lo vi.

Positivo.

Ahora que iba a hacer? Mi respiración se acelero y me fue difícil respirar a cada minuto, algunas lágrimas ya caían por mis mejillas. Que iba a hacer? Embarazada del bebe de Edward, aunque una parte de mi tenia ilusión estaba la otra que estaba aterrada, porque aun no acababa la carrera y yo estaba embarazada, ni siquiera estaba en mi país de nacimiento.

Escuche la puerta del baño abrirse y rápidamente limpie mis lagrimas con la manga de mi sudadera, escondí la prueba metiéndola en mi bolso justo a tiempo cuando Victoria entro en mi campo de visión. Perfecto, la persona que menos quería ver en estos momentos. Me observo con los ojos entrecerrados escrutándome con la mirada y luego me sonrió, ese gesto me extraño a sobremanera.

-Hola.- me saludo con voz, amigable?

-Hola?- mi saludo salió mas como pregunta por la sorpresa.

-Estas bien?- me pregunto. Me mire en el espejo mi maquillaje estaba corrido y mis ojos rojos. En pocas palabras estaba hecha un desastre.

-Si, si. Claro.- respondí girándome para tomar un poco de papel para limpiarme las marcas de maquillaje, pero ya no había papel. Victoria me extendió un klenex.- gracias.- le dije.

-Por cierto Angela no estaba en el mostrador y había unos cuantos chicos esperando.- me dijo.

Abrí los ojos desmesuradamente, a donde había ido Angela? Le había pedido estar al pendiente en lo que yo venía al baño. Me limpie rápido los ojos.

-Oh gracias, voy para allá entonces.- dije tire el pañuelo en el bote y salí rumbo al mostrador. Angela si estaba ahí y no había nadie más.- Victoria dijo que no estabas y había varios chicos esperando.- le dije.

-Solo había uno y ella me mando a buscar un maldito libro que según ella no encontraba por ningún lado, no sabe buscar la tonta.- replico fastidiada. Le sonreí.

A los pocos minutos Victoria apareció.

-Hey Bella olvidaste esto.- puso mi bolsa sobre el mostrador.

-Oh que tonta, me olvide por completo con las prisas. Gracias.- le dije, ella sonrió con una extraña mueca.

-Aquí está tu libro.- le señalo Angela.

-Ah si claro- dijo sin interés, lo tomo y se dio la vuelta- nos vemos luego Bella.- se despidió de mí moviendo sus dedos y sonriendo de forma extraña.

-Que bicho le pico a esta?- cuestiono Angela. Me encogí de hombros, en verdad no lo sabía.

Dios ya estoy alucinando, ya estoy alucinando.

Se repetía Bella en la cabeza, como un mantra tratando de aferrarse a esa idea, porque no podía ser otra más que esa, la alucinación. Pero porque ahora, porque las alucinaciones habían vuelto después de tantos años, a lo que estaba acostumbrada era a los sueños, esos nunca habían desaparecido, poco a poco se habían hecho menos regulares pero seguían ahí, de vez en cuando volvía a soñar con él. Pero las alucinaciones la tenían loca y paranoica, creía verlo por todas partes, comprando en el supermercado, frente a la escuela de Carlie, parado entre los árboles, caminando por la calle, frente a su casa. Dios esto no podía ser sano, estaba empezando a dudar de su capacidad mental. A que venía toda esta ola de retornos?

Y hoy especialmente sentía una extraña sensación, un presentimiento que no sabía exactamente de donde venia, simplemente esta mañana despertó sintiendo eso en su interior.

Carlie veía a su madre con preocupación esos días, estaba mas pálida de lo normal, muy distraída, a veces tenían que llamarla 2 o más veces para que respondiera y volviera de donde sea que estaba su mente, varios años atrás en el tiempo. La pequeña se sentía un poco culpable porque sabía a qué se debía su desasosiego y se sentía mal por ocultarle cosas a su madre, nunca lo había hecho, siempre se contaban todo, pero desde que había encontrado los dichosos diarios y todo había seguido su curso era todo lo contrario. Aunque cada vez que pensaba en eso se consolaba diciéndose que no será por mucho tiempo.

-Ya sabes su pasa o necesitas algo me llamas a celular- le indico Bella a su hija mientras se acomodaba la bufanda en el cuello.

-Si mamá lo sé.- le repitió Carlie cansinamente siempre era el mismo ritual cuando su madre tenía que salir para ir a ver a su editor a Seattle, le daba millones de indicaciones pero Carlie ya hasta se las había aprendido.

-Tu tía no tarda en llegar, tenía cita con su doctor, pero no tarda, no salgas a ningún lado si?- se agacho haciendo contacto visual con su hija para que viera la seriedad y preocupación en sus indicaciones, la niña sonrió y le dio un beso en la mejilla a su madre.

-Si mamá.- le respondió abrazándola tranquilizadoramente. Bella se relajo solo un poco y le devolvió el abrazo, era imposible no sentirse preocupada por dejar a su hija aunque fuera solo por unas horas y no la dejara completamente sola, la adoraba y se sentiría morir si algo le sucediera. Sacudió la cabeza alejando esos pensamientos tan fuera de lugar de su mente, se separo de la pequeña, le dio un beso en la mejilla y se levanto tomando su bolso.- conduce con cuidado, te veo en unas horas.- se despidió la pequeña sacudiendo su mano sana mientras su madre se dirigía a su auto, Bella le lanzo un beso y se metió al vehículo arrancando, Carlie se quedo en la puerta viendo como el auto se alejaba, en cuanto se lo perdió de vista en el camino corrió dentro de la casa y fue hacia su habitación sacando el pequeño teléfono celular que tenia escondido en el cajón de su buro. Busco el número que en estos días ya se había vuelto conocido.

-Hola princesa.- saludo la voz masculina con marcado acento ingles de Edward del otro lado de la línea. Carlie sonrió por como la llamaba.

-Hola…- se detuvo, aunque cuando se habían rencontrado lo había llamado papá, se le había hecho difícil y raro llamarlo de esa forma después, no sabía porque, aunque sabía que era lo correcto le costaba hacerlo- mamá ha salido hace unos minutos.- le informo.

-De acuerdo, puedo ir ahora? Tu tía Alice ya llego?

-No- negó- tenía cita con su doctor. Estoy sola.

-Entonces voy para allá.- declaro preocupado.

Los dos se despidieron y cortaron la llamada.

Después de que había llevado a su tía Alice con Edward todo se había apresurado. Alice se puso frenético al verlo, los inundo a los dos con preguntas de cómo se había encontrado, que hacia él aquí, si Bella lo sabía, cuanto se iba a quedar, iba a presentarse ante Bella? Y esa última pregunta que por supuesto tenía una respuesta afirmativa, es con la que la pequeña niña y su padre querían su ayuda. Como hacerlo?

Escucho el motor de un carro que se estacionaba frente a la casa y Carlie emocionada salió creyendo que era su padre para encontrarse con él, si que había conducido rápido, pensó. Pero se llevo una gran decepción y se lleno de molestia y fastidio cuando vio que ese auto no era el de Edward, lo reconoció bien y el infame dueño de este no tardo en bajar del vehículo. Carlie miro al sujeto con desagrado.

-Hey pulga!- saludo Jacob riendo socarronamente- llama a tu madre quieres?- le ordeno, Carlie lo miro como si estuviera loco, como se atrevía?

-No eres nadie para darme ordenes y para tu información y desilusión ella no está, así que mejor te largas.- espeto molesta, Jacob la miro furico.

-No te atrevas a hablarme así pequeña niña insignificante, me harta tener que soportar tu voz fastidiosa y tus groserías. Ya te lo he advertido antes y te he demostrado que debes hacerte un lado, o que no te quedo claro el otro día?- cuestiono mirando su brazo aun enyesado.

Carlie se tenso y apretó sus pequeños puñitos con rabia lo que hizo reír al moreno chico.

-Que pasa aquí? Quien es usted?- cuestiono una voz masculina detrás de Jacob, este volteo extrañado al no reconocer esa voz con acento extranjero para saber quién era, se encontró con un hombre desconocido para él que lo miraba molesto y con desconfianza.

-Quien es usted?- devolvió la pregunta con su tono presuntuoso. Edward lo miro ahora con desagrado, Carlie se había relajado y ahora miraba la escena con una sonrisa.

-Creo que esa pregunta la hice yo primero, lo educado seria que usted contestara primero.

-Soy Jacob. Quien es usted?- repitió su cuestionamiento se sentía molesto por la forma en que el desconocido lo mirada.

-Mi nombre es Edward Cullen y como no lo conozco Jacob- formulo su nombre con desagrado- le agradecería que se marchara y dejara de molestar a la pequeña que parece no está nada cómoda con su presencia.- dijo Edward pasando por lado del molesto hombre y dirigiéndose hacia su hija.

-Usted quien se cree que es…

-Le agradecería que se marchara y dejara de molestar a mi hija.- repitió Edward interrumpiéndole.

Jacob abrió los ojos desmesuradamente y hasta que lo menciono y ahora que el hombre estaba al lado de la niña se dio cuenta de las similitudes entre ellos. Su piel pálida, su cabello extraño. El padre de la pulga, él pensaba que la molesta niña no tenia papá, diablos, ahora aparecía, eso complicaría las cosas, que de por si con la niña estaban complicadas, para su conquista con Bella. Jacob bufo fastidiado.

-Dile a tu mamá que vine a buscarla.- se dirigió a Carlie, esta le dio a entender con la mirada que no lo haría- y cuídate ese brazo.- agrego socarronamente antes de darse la vuelta y a grandes zancadas dirigirse a su auto, se subió y desapareció.

Carlie aun tensa por la última frase de Jacob volteo a ver a Edward, quien aun arisco miraba a donde había desaparecido el tipo, con la molestia aun inundando sus facciones volteo a ver a su hija.

-Quien era ese tal Jacob?- pregunto señalando con su cabeza hacia el camino. Carlie rodo los ojos.

-Un zopenco con aires de superioridad- espeto, Edward rio, aunque Carlie noto que aun la miraba curioso. – ha salido con mamá algunas veces, no tantas.- agrego cuando vio la expresión dolida en el rostro de su padre- como dije es un zopenco, mamá se está dando cuenta de eso.- Edward hizo una mueca, trataba de sonreír sin éxito, a la pequeña no le gusto ver esa expresión en su rostro- tú crees que el otro día la invito a un espectáculo de camiones monstruo.- rio tratando de aligerar al ambiente, funciono. Edward rio esta vez de forma creíble y sincera.

-Definitivamente un zopenco. Bella en un lugar así?

-Exacto!- concordó Carlie. Los dos rieron, la niña se alegro de haber tenido la capacidad de hacerlo sonreír.

Carlie tomo la mano de su padre y lo invito a entrar a la casa. Edward se sintió maravillado al entrar a ese lugar y sintió una extraña sensación, como si estuviera en su lugar. La decoración de toda la casa gritaba Bella por todos lados, se notaba que ella vivía ahí y que había puesto todo su esfuerzo por hacer de ese lugar un hogar y lo había logrado con creces. Carlie le dio un recorrido por toda la casa, era pequeña pero acogedora y cálida. Cuando la pequeña le enseño el cuarto de Bella no se quedo mucho, aunque se moría por curiosear un rato se sentía un intruso de su intimidad, lo mismo paso cuando entraron a su estudio, su lugar de trabajo, con todos sus libros y su música en él. Cuando volvieron a la sala Edward se paseo por la chimenea y se detuvo a ver las fotos que había sobre ella, el aliento escapo de sus pulmones cuando observo la primera foto donde estaba Bella acostada en la cama del hospital, con su cabello revuelto y con un pequeño bulto envuelto en una cobijita rosa entre sus brazos, su bebe a la que miraba con tanta adoración y amor. Se le formo un nudo en la garganta que trato de disipar, pero no podía, porque estaba consciente de que él podía haber estado en esa fotografía, viendo a sus dos chicas con tanto amor, le hubiera encantado haber estado ahí.

Decidió dejar de mirar la fotografía antes de que se pusiera a llorar como un niño. Siguió mirando mas fotos, Carlie de bebe, Bella sosteniéndola frente a su pastel de 1 año y las fotos seguían como una línea del tiempo, algunas de las más recientes ya las había visto por las copias que Esme le había hecho llegar. Rio una foto donde una Carlie un poco más grande tenía una mueca molesta seguramente ese humor se debía a que estaba toda batida de pastel, la escena en general era muy graciosa con todas las personas en su entorno.

-Cuantos años tenias aquí?- le pregunto a Carlie que lo había estado observando sentada en uno de los sofás.

-Fue hace un año solamente.- le respondió. Edward siguió observándola, había varios niños a su alrededor tratando de contener las risas.

-Ellos son tu amiguitos?- pregunto Edward curioso tratando de averiguar más cosas sobre su hija, tomo la foto y fue a sentarse junto a la niña para que le contara.

-Ella es mi amiga Lexie- señalo a una niña que estaba al lado de ella riendo y con un dedo tratando de tomar un poco del betún que Carlie tenía sobre el rostro.- él es mi otro amigo Ray.- señalo al niño con gafas que estaba a su otro lado con las manos sobre su boca tratando de contener la risa.- ellos son mis primos Elliot y Peter hijos de mi tío Emmett que fue el causante de que yo quedara así- lo señalo, estaba detrás de Carlie riendo a carcajada abierta pero recibiendo una mirada reprobatoria de Bella y una mujer rubia y embarazada. Era la esposa de Emmett, aunque no los conocía personalmente Bella hablaba mucho de ellos y le había enseñando un montón de fotos de toda su familia mientras habían estado juntos en Inglaterra.

Justo cuando había estado estudiando allá, ellos se habían casado, recordó que Bella había tenido que viajar, él al principio se había ofrecido a viajar con ella pero su madre se había enfermado y le había pedido quedarse con ella, recordó también que habían discutido y que Bella había acusado a su madre de estar fingiendo su enfermedad, además de que habían tenido unos cuando problemas y discusiones mas antes que eso, Bella había viajado a la boda molesta con él y él había sido estúpido.

Sacudió su cabeza disipando los recuerdos y se enfoco en ponerle atención a su hija que había sacado varios álbumes de fotos y le contaba la historia de cada foto. Pasaron una tarde agradable mientras ella le contaba anécdotas que él escuchaba con sumo interés, en algún momento de la tarde Alice llego a la casa, les llevo algo de comer y se unió a las anécdotas y así fue transcurriendo la tarde.

Bella miro extrañada el auto estacionado frente a su casa, estaba el porche amarillo de su Alice pero frente a él estaba un auto plateado. Estaciono su auto y se bajo de esta aun mirando el desconocido vehículo con desconfianza y curiosidad. Camino hacia su casa, la luz de la cocina estaba encendida pero de repente de apago aun cuando ya estaba empezando a oscurecer, empezó a sentir un poco de temor, abrió la puerta de la casa y se adentro en ella esperando escuchar algún ruido. Completo silencio. Ahora si que sintió miedo y pánico, dejo la comida japonesa que había traído para cenar en la mesa que había en la entrada y camino lentamente hacia la sala pensando que lo mejor sería llamar a su padre, que era el jefe de policía. Había algo extraño aquí, pero antes de que pudiera tomar el teléfono escucho un ruido en la cocina. Se dirigió hacia allá lentamente.

-Carlie?- llamo a su hijo sin respuesta- Alice?- tampoco respondió- si este es alguno de sus juego quiero decirles que no es divertido.- espeto. Al entrar en la cocina no había nadie, volteo hacia la ventana y vio el cabello puntiagudo de su amiga pasar rápidamente por ella.- te he visto Alice ya déjense de juegos. Oh demo…- pero su maldición murió en el aire cuando al darse la vuelta se encontró de frente con un fantasma.

No un fantasma como tal, pero si un fantasma de su pasado. Comenzó a jadear y su cuerpo comenzó a temblar escrutándolo con la mirada. Su cabello tan rebelde como siempre de ese color tan característico que su hija había heredado, seguía tan alto como lo recordaba, estaba un poco más delgado pero el mayor cambio de notaba en su rostro. No era una cuestión de que la edad se notara en él, pues seguía viéndose igual de hermoso. Era como había dicho Alice un asunto del alma, se veía incompleto, su mirada no era la misma que hace ya varios años, faltaba ese brillo. Aunque se veía cierto dejo de el ahora mientras estaba frente a ella.

Bella respiraba con dificultad, sentía que en cualquier momento se desmallaría. Estaba alucinando no es así? O estaba soñando? Se tapo el rostro con las dos manos tallándose los ojos como si eso fuera a despertarla, nada cambiaba, el seguía ahí. Edward la observaba sin saber muy bien qué es lo que debía hacer.

Se sentía extasiado por tenerla ahí tan cerca de él. No había sido suficiente el verla de lejos estas semanas, la había seguido como un maldito acosador enfermo, solo para observarla, había sido tanto tiempo sin verla. Sin poder controlar sus movimientos de pronto se vio caminando hacia ella, que al darse cuenta lo miro con terror y trato de alejarse pero se topo con la alacena, buscaba una vía de escape, pero estaba encerrada entre la estufa, la mesa y Edward.

De pronto todo su mundo dio una vuelta cuando sintió esos brazos aprisionar su cuerpo contra él, esos brazos que tantas veces habían estado de esa manera, esos brazos que la habían reconfortado, esos brazos que los veía y sentía como su casa. Su respiración se volvió más errática y un sollozo lastimero provino de su garganta.

-Oh dios!- mascullo Edward enterrando su rostro en los cabellos chocolate de Bella y aspirando su olor, olía igual que siempre, el olor que el amaba- oh dios! Bella, te extrañe tanto.- susurro. Bella sollozo de nuevo al escucharlo, estaba estática.

-Eres un sueño, estoy soñando de nuevo.- mascullo con voz ahogada.

-No, aquí estoy, he vuelto, aquí estoy. Te necesite tanto.- mascullo. Esas palabras despertaron a Bella de su parálisis, con toda su fuerza de deshizo de el agarre del peli cobrizo y lo miro con enojo.

-No!- grito enojada- no! No! No puedes decir eso! No!- siguió gritando negando con la cabeza y corrió hacia la puerta de la cocina, estaba cerrada. Qué diablos? Pero no se detuvo y corrió hacia la puerta de entrada, trato de abrirla, también estaba cerrada- que carajos pasa aquí?- Grito furiosa, Edward la alcanzo, Bella entrecerró los ojos y lo señalo con su dedo índice- tu!- lo acuso- planeaste todo esto! Con Alice! Donde esta mi hija!- demando una respuesta.

-Esta con Alice.- respondió Edward tratando de acercarse, pero a cada paso que daba hacia delante, Bella se alejaba más.

-Oh por dios!- exclamo cuando se dio cuenta de lo que implicaba esa respuesta, ella lo conocía- que te da derecho de venir y aparecerte cuando se te dé la gana de ser parte de nuestras vidas!- le acuso.

Edward venia con toda la intención de ser paciente, porque conocía a Bella y sabia que no iba a reaccionar de la mejor manera. Pero perdió la paciencia al escuchar esa frase y a grandes zancadas sin darle tiempo a Bella de alejarse se coloco frente a ella.

-El mismo derecho que te dio a ti de privarme de la oportunidad de tener a mi hija en mi vida.- le acuso Edward, Bella se sintió más por sus palabras, pero siguió con sus actitud desafiante.

-Tu me engañaste!- le acuso esta vez sin gritos pero sin disminuir su tono acusatorio e implacable- me engañaste con ella y la embarazaste!


Hola:::

He tardado horrores en sacar este capítulo a la luz, lo sé y lo siento. Pasare de dar escusas, un poco tarde pero aquí lo tienen, capitulo nuevo y que capitulo. Chan, Chan, chan, chan.

Muchas cosas pasaron aquí, ya pueden sacar algunas conclusiones creo yo, aunque aún quedan cosas por que salgan a la luz, no todo está dicho. El momento llego, el encuentro entre Edward y Bella, como vieron? Me pase de dramática? Así lo imagine siempre, Bella no iba a ver a Edward y lanzarse a sus brazos y decirle "si amor pásale, estás en tu casa, vamos a jugar con Carlie" pues no! Jeje. Espero les haya gustado.

Ahora si es tiempo de agradecimientos, les agradezco enormemente por sus reviews que aunque han sido pocos, realmente han sido pocos, los agradezco enormemente, al igual que los favoritos y alertas y a los que solo leen, se les agradece, ojala algún día se animen a dejarme su opinión.

-Review o no? Que creen que pasara después de tanto drama?

Saludos.

Chaoo…