Capitulo VII. –Kagome Pierde su Poder Espiritual
- ¡Kagome!...
Inuyasha al ver que algo estaba mal con Kagome solo se acerco rápidamente a ella tratando de protegerla y lo hizo ya que si no hubiera sido trágico. Por suerte no logro herir gravemente a la chica. Solamente una leve herida en su hombro derecho, pero aun así eso significaba mucho para él y no iba a permitir que Kikio lastimara a Kagome bajo ninguna circunstancia.
- ¿Estas bien? –lo pregunta a la chica que se encuentra ahora entre sus brazos y ve como ella asiente con la cabeza-.
- Solo fue un rasguño –lo dice dirigiendo su mano al lugar donde se encuentra aquella herida que estaba sangrando ya que el haori se encuentra manchado-.
- ¡¿Que crees que haces?! –lo grita y pregunta el hanyou hacia Kikio que lo único que hace es sonreír-.
- ¿Yo? –lo pregunta como si no hubiera hecho nada- yo no he hecho nada, solo hice lo que ella me dijo, que nos enfrentáramos, pero al parecer no se había dado cuenta que la pobre niña a perdido todo su poder.
- ¿Como?-lo pregunta Kagome sin entender nada de lo que dijo, ¿que perdió su poder espiritual? Eso no puede ser, pero…. ¿Como?... ¿Por que? Simplemente no podía ser cierto-.
- Así como lo oyes has perdido todo tu poder espiritual, y ¿quieres saber por que? ¡Porque te enamoraste porque le entregaste tu corazón a Inuyasha! –estaba realmente molesta después de todo ella nunca pudo lograr que Inuyasha la amara como ama a Kagome- no ves que personas como tu y como yo no pueden entregar su corazón, ¡porque están destinadas a estar solas! Y al hacerlo nada bueno puede suceder…
- Ya basta Kikio –lo dice para saltar y llegar a estar frente a ella, tomar su arco y romperlo- si sabias que no tiene su poder espiritual, ¿entonces por que la atacaste?
- ¿Que si porque lo hice? Porque seria el momento perfecto para deshacerme de esa niña tonta de una vez por todas y así no vuelva a interferir en mi camino –lo dice revelando sus verdaderas intenciones, confiando y sabiendo que el hanyou no podía hacerle algún daño, nunca entes se había atrevido a hacerlo y ahora no lo haría, ¿o si?- y por favor no me mires de esa manera que sabes que no te atreverías a hacerme daño.
-tomando a Kikio por el brazo izquierdo clavando garras en el- escúchame bien Kikio no soy el mismo de antes, aquella noche te dije que permanecería al lado de Kagome y es lo que haré pase lo que pase, porque ni tu ni nadie podrá separarme de ella.
Kikio permaneció en silencio, no pudo decir palabra alguna, se encontraba muy sorprendida, jamás pensó que el hanyou se comportara de esa forma con ella.
- Inuyasha… no hagas algo por lo cual quieras arrepentirte después –lo dice Kagome al ver las intenciones del hanyou, realmente era capaz de hacerle daño a aquella mujer… su antiguo amor… ¿por ella?-.
-sin soltar a Kikio- espero que sea la ultima vez que intentes hacerle daño a Kagome o si no… la próxima vez que lo hagas yo mismo te destruiré con mis propias manos –lo dice como amenaza y soltando a Kikio y luego volver al lado de su mujer-.
- Me las pagaran… los dos me las pagaran –lo dice haciendo que sus serpientes la rodeen y así desaparecer, esta vez se iría pero la próxima se vengaría de ambos, quizás ahora no era el momento adecuado, Inuyasha la tomo por sorpresa nunca se imagino esa actitud por parte del hanyou y todo por esa niña tonta, pero por ahora no podría hacer nada, primero tendrá que buscar a quien unirse, alguien que detestara a esos dos tanto como ella lo hacia ahora y sabia muy bien a quien buscaría-.
Inuyasha se encuentra al lado de Kagome.
- ¿De verdad estas bien? –lo pregunta después de ver como Kikio desaparecía-.
- Si….
- Déjame ver esa herida.
Kagome hace lo que el hanyou le pide. Puede sentir como el hanyou comienza a lamer aquella herida, un suspiro salio de sus labios, sabia muy bien porque lo hacia pero no podía evitarlo era una sensación muy placenteras.
- ¿Por que lo hiciste? –lo pregunta cuando el hanyou deja de lamer la herida de su hombro-.
- ¿Como que por que? Lo hice para que no se…. –fue interrumpido por la chica-.
- No me refiero a eso, me refiero a lo que sucedió con Kikio –lo dice sin verlo a los ojos- ¿por que le dijiste eso?
- Ah eso… -lo dice sin darle mucha importancia- solo le advertí lo que le sucedería si volvía a tratar de lastimarte.
-viéndolo a los ojos- Pero… yo no imaginaba que actuaras de esa manera hacia ella… después de todo ella… fue tu primer amor –lo dice desviando rápidamente la mirada del hanyou-.
-tomando con su mano el mentón de la chica y así hacer que lo mire- ¿Pequeña por que dices eso? Si tu fuiste quien me enseño lo que verdaderamente es amar –lo dice acercando su rostro al de su joven miko cerrando ambos los ojos lentamente hasta que su nariz toco la de ella- y jamás permitiré que alguien te haga daño a ti o a nuestro pequeño… destruiré a cualquiera que lo intente, sea quien sea.
Inuyasha rozo los labios de la chica, luego tomo el labio inferior y comenzó a morderlo levemente para después besarla tiernamente y apasionadamente. No sabia porque pero los besos que la daba lo volvían loco…. Loco de pasión, comenzó a quitarle el haori lentamente, deseaba hacerle el amor nuevamente y es lo que haría….la devoraría por completo…
-.-.-.-.-
Ya era de día, Inuyasha y Kagome les estaban diciendo a sus amigos lo que sucedió la noche anterior con Kikio, solo eso.
- Pero no creo que Kagome haya perdido su poder espiritual por completo –lo dice Miroku cuando el hanyou termina de hablar y viendo como mantiene a la chica entre sus brazos abrazándola de tal forma que la espalda de ella quedara recostada en su pecho y ambos mantenían sus manos sobre el vientre de la chica-.
- ¿Por que dice eso su excelencia? –lo pregunta después de haber escuchado atentamente lo que dijeron sus amigos cual otra podía ser la explicación de ¿por que Kagome perdió su poder espiritual? ¿Y como que no lo perdió completamente? Todo era muy confuso….-.
- Fácil, porque si hubiera perdido su poder espiritual completamente los fragmentos no tuvieran ese brillo, tendrían aunque sea un poco de oscuridad –lo dice señalando los fragmentos- pero sucede lo contrario su brillo es mayor eso solo significa que Kagome aun sigue purificándolos, pero al parecer ahí algo que no deja que libere su poder libremente –lo dice sabiamente el Houshi-.
Kagome dirige una de sus manos a su pecho y toma los fragmentos que logran formar la mitad de la Shikon. ¿Acaso será cierto? Ella no creyó en las palabras de Kikio, después de todo si fuera verdad lo que dijo, entonces…. Su poder espiritual habría desaparecido hace mucho, porque desde hace algunos años atrás su corazón le pertenecía al hanyou.
-.-.-.-.-
Inuyasha corría rápidamente con Kagome en su espalda, Sango y Miroku van sobre Kirara y Shippou en los hombres del Houshi, se dirigían hacia una aldea que al parecer es atacada por una extraña manada de tigres blancos de nueve colas que eran liderados por un gran monstruo.
Al llegar a la aldea fueron directamente al lugar donde vivía el terrateniente de la aldea.
- Por favor tienen que ayudarnos a destruir a ese monstruo llamado Hoyimitari –lo dice el terrateniente de la aldea como suplica a todo el grupo que se encuentra delante de él-.
- No se preocupe señor, lo ayudaremos -lo dice Kagome sonriéndole mientras es abrazada por el hanyou-.
- Muchas gracias… Pueden quedarse cuanto tiempo deseen, podrán comer y tomar un baño si así lo desean…
- Yo quisiera tomar un baño primero… Gracias…
- Muy bien, pediré que preparen su baño y también que preparen dos habitaciones una para cada pareja.
- ¿A que dos parejas se refiere? –lo pregunta Sango sin entender-.
- La de usted y el joven –señalando a Miroku- y la de ellos –señalando a Inuyasha y Kagome-.
- Pero es que…
- Por nosotros esta bien ¿verdad Inu? –lo pregunta y luego se puede ver como el hanyou solo asiente y luego de ver eso el terrateniente se retira-.
- Pero Kagome… –y eso que había pensado que la chica podría ayudarla, pero se da cuenta que no será así pues que desde que el hanyou y ella están mas unidos ella siempre permanece a su lado-.
Y ahora que haría, no podía estar en una sola habitación con aquel Houshi, podría suceder cualquier cosa después de todo Miroku es solo un pervertido, y lo quemas le duele es no la tome en serio y solo la vea como a las otras chicas, aunque hace tiempo atrás él le pidió que se casara con ella y que fuera la madre de sus hijos….
- Vamos… Sanguito… Así podremos estar solos –lo dice colocando una de sus traviesas manos en el trasero de la exterminadora- y podemos hacer lo que Inuyasha y Kagome hicieron….
Solo se puede escuchar un fuerte golpe, seguido por dos mas dejando ver a Miroku con la marca de una cachetada en cada mejilla y un fuerte golpe en la cabeza… ¿Acaso nunca aprendería?...
- ¿Y yo donde dormiré? –lo pregunta estando ahora en los brazos de la pelinegra-.
- Donde prefieras Shippou.
- En ese caso prefiero estar con ustedes, conociendo a esos dos no dejaran de pelear toda la noche –lo dice para ver a aquellos dos jóvenes peleando y luego dar un pesado suspiro-.
- Tienes razón…
- Su baño esta listo señorita –lo dice apareciendo de nuevo ante ellos- primero le diré donde se quedaran cada uno y luego la llevare al lugar donde tomara su baño.
- Gracias –lo dice para comenzar a seguir a aquel hombre junto al hanyou que se encuentra a su lado y Miroku y Sango un poco más atrás todavía peleando-.
-.-.-.-.-
Ya se encontraba bañándose junto con un hanyou muy hambriento de ella. El chico se logro deshacer del pequeño kitsune diciéndole que se quedara a vigilar por si aparecía aquel monstruo.
- Inu…ya… sha… no es el mejor… momento… para hacer… esto –lo dice la chica con la voz entrecortada dejando escapar un gemido de sus labios ya que el chico se encuentra besando, acariciando y succionando sus senos- el monstruo podría atacar –lo dice tratando de controlar aquella poca de razón que la queda-.
- Feh! Ese monstruo no esta cerca, no puedo percibir ningún aroma extraño- lo dice ahora besando el cuello de su hembra-.
Estaba realmente hambriento de su mujer, y nada podría evitar que le hiciera el amor en esos momentos, la deseaba demasiado… Coloca las piernas de la chica alrededor de su cintura haciendo que la rodeen.
Solo siente cuando el ya se encuentra dentro de ella, haciéndola sentir sensaciones muy placenteras. Él comienza a moverse con embestidas suaves y va acelerando su ritmo cada segundo que pasaba.
Kagome da un grito al sentir aquel liquido esparcirse dentro de ella, sintiendo como todo su cuerpo comienza a temblar sintiéndose en las puertas del cielo y del infierno a la vez. Siente como los labios del hanyou se posan sobre los suyos dándole un apasionado beso.
Se separaron de aquella unión, terminaron con el baño y comienzan a vestirse.
Ambos ya se encuentran vestidos y se dirigen al lugar donde supuestamente dormirían.
- Inu….yasha –lo murmura llevándose una mano a su cabeza y luego desmayarse estando al lado del hanyou-.
- ¡Kagome! –lo dice rápidamente al ver a su miko caer lentamente la logra tomar entre sus brazos antes que toque el suelo-.
La lleva a donde se encuentra Shippou, la recuesta sobre el futon que habían preparado para ellos y ambos esperan a que la chica despierte.
- Mmmm –es lo único que dice mientras abre sus ojos, aun se siente un poco mareada, y sonríe por ello, ya es normal que comience a sentir aquellos mareos al igual que las nauseas que seguramente vendrán mas adelante-.
- ¿Estas bien? –lo pregunta muy preocupado-.
- Si –lo dice con una gran sonrisa-.
- ¿Por que sonríes? –no entendía a aquella chica, acaso no veía que el estaba preocupado por ella, y lo único que hace es ¿sonreírle?-.
- Porque estoy feliz…
- Y ¿por que? Si te desmayaste
- Si lo se…. Pero todo es culpa de este pequeñín –lo dice llevando sus manos a su vientre-.
- Así que es culpa de este pequeño –lo dice colocando una de sus manos sobre las de la chica- entonces ¿esta todo bien?
- Si –lo dice regalándole una gran sonrisa al hanyou-.
Sus miradas se encuentran fijas pero de repente son desviadas rápidamente, Inuyasha puedo percibir un aroma extraño seguramente proveniente el monstruo que les dijo el terrateniente.
- Es él –lo dice parándose-.
Ve como Kagome trata de levantarse cosa que impide, no dejaría que saliera, así podría sucederle algo a ella o al cachorro.
- Oh no pequeña, tu no vas ninguna parte.
- ¿Por que no? –lo pregunta como niña chiquita a la que no le dejan hacer lo que quiere-
- Porque así como estas podría sucederte algo a ti o a nuestro pequeño, así que mejor te quedas aquí hasta que todo termine.
- Baka… –lo dice haciendo puchero ocasionando una risa por parte del chico-.
Se dirige a la salida de aquel lugar no sin antes decirle a Shippou que cuide de Kagome y luego desvanecerse por aquella puerta corrediza.
Ya había comenzado la batalla contra aquella manada de tigres, Sango y Miroku se estaban haciendo cargo de los tigres pequeños, mientras Inuyasha se encargaba de su líder.
- Así que tú eres Hoyimitari, el monstruo que ha estado atacando esta aldea todo este tiempo –lo dice luego de desenvainar a colmillo de acero- solo tienes un gran tamaño, te derrotare fácilmente.
- Veo que sabes mucho de mí –dice aquel monstruo, su voz es ronca, su aspecto es muy grande en forma de tigre blando de nueve colas de ojos rojos- pero yo no se nada de ti…
- Y no necesitaras saberlo, porque te mandare al otro mundo en un momento –lo dice atacando a Hoyimitari pero su ataque es rechazado por un campo de fuerza-.
- Un campo de fuerza –lo dice para si mismo – Kaze no Kizu –lo dice atacando al monstruo delante de el-.
Kagome se encuentra sentada sobre el futon donde la dejo el hanyou, escuchando todo lo que sucedía afuera, no pensaba pero… sintió un poder muy conocido… Un fragmento de la perla… ¿pero como? Se pregunto a si misma, acaso ¿no había perdido su poder espiritual?...
Se acerca hacia la puerta corrediza la abre, y se asoma afuera y allí estaba un fragmento de la Shikon…
- Inuyasha –lo llama obteniendo la atención del hanyou y del monstruo, comienza a marearse de nuevo sosteniéndose en el marco de la puerta- no ahora no –se dijo a si misma colocando una de sus manos sobre su vientre-.
- ¿Pero que tenemos aquí? Un fragmento de la perla –lo dice viendo aquel trozo de la perla que cuelga en el cuello de la chica- con ese me haré mucho mas fuerte… ¡Atrápenla y tráiganla! –lo grita y ordena a los tigres que se encuentran más cerca de la miko-.
- ¡Kagome! –lo grita corriendo rápidamente a donde se encuentra su mujer-.
Se mantiene inmóvil en ese lugar, solo abre sus ojos marrones lo mas que puede, no puede moverse, no puede correr todo le da vueltas… Ahora no era el mejor momento para esos mareos.
Solo siente cuando es sostenida por unos fuertes brazos, era su hanyou lo reconocía al sentir aquel aroma que lo caracteriza bosque húmedo y por la forma en que la sostiene, solo el lo hace de esa forma con fuerza y ternura a la vez protegiéndola de cualquier peligro. Siente como ya se han detenido abre sus ojos y se da cuenta que están en el techo de aquella mansión.
- Te dije que no salieras –lo dice como un regaño a la chica-.
- Pero es que…
- Pero nada, es muy peligroso –es que aquella chica no entendía ahora ella estaba esperando su cachorro y no tenia su poder espiritual para defenderse-.
- ¡Escúchame! –lo grita, aquel hanyou la volvería loca, nunca escucha lo que ella tiene que decir solo el puede hablar arg! Que coraje, puede ver la cara de asombro del chico y se tranquiliza un poco- tiene un fragmento de la perla.
- ¿Pero como…?
- No lo se, solo se que tiene un fragmento, en su cuello –lo responde al saber cual era la pregunta del hanyou ¿Cómo podía saberlo si perdió su poder espiritual? No conseguía obtener alguna explicación-.
- Esta bien, ahora quédate aquí, así no podrán alcanzarte esos tigres ¿si? –solo ve como la chica asiente-.
El hanyou baja de aquel techo para así estar frente a frente con Hoyimitari. Ahora si lo derrotaría no le perdonaría que intentara lastimar a su Kagome. Jamás permitiría que alguien le tocara un solo cabello, primero muerto antes que suceda.
Utiliza su Bakuriuha logrando destruir el campo de fuerza y así mismo a Hoyimitari y al ser destruido los demás tigres se desvanecieron. El fragmento cae en la sangre de aquel demonio siendo rodeado por un poder maligno, intento acercarse pero fue rechazado.
- ¡Inuyasha! Bájame de aquí –lo dice como niña chiquita, ¿acaso la había olvidado? Era un baka no la había ido a bajar y si se bajaba sola seguro la regañaría arg!-.
El hanyou solo ríe y luego va a buscar a su pequeña.
Ya cuando ambos están en el suelo, la chica se acerca donde se encuentra el fragmento, lo toma y lo purifica al igual que la sangre del demonio.
- De verdad no has perdido tu poder espiritual –lo dice Sango acercándose hacia aquella pareja junto al Houshi-.
- No, no lo ha hecho o por lo menos no del todo, ya que no puede crear un campo de fuerza o lanzar una flecha con energía espiritual, pero aun puede purificar un fragmento rodeado por tanto poder maligno –lo dice Miroku-
Todo es tan confuso, no puede expulsar su poder creando un campo de fuerza o para atacar con una de sus flechas, pero si ¿para purificar los fragmentos? No lo entendía…
-.-.-.-.-
Se encuentra una miko de mirada fría caminando por un espeso bosque, se detiene al sentir la presencia del ser quien busca.
- Hasta que apareces Naraku –lo dice comenzando a ver la figura de aquel hombre- estuve buscándote hace mucho –recordando que desde aquel incidente con Inuyasha y Kagome hace ya dos meses y medio, ha estado buscando a Naraku-.
- ¿Y eso por que Kikio?
- Necesito tu ayuda…
- Oh si me entere de lo que sucedió en aquella discusión con Inuyasha….
- Y también sabrás que esa chica ha perdido su poder espiritual, ¿cierto?
- Si, si lo se y ¿que con eso?
- Bueno estuve pensando en que… tal vez tú y yo podríamos unir fuerzas para destruir a esos dos –lo dice con una cínica sonrisa en su rostro-.
- ¿Y no piensas que tal vez yo podría destruirte?
- No me hagas reír Naraku, no eres capaz de hacerme daño.
- Lo mismo pensaste de Inuyasha –lo dice viendo el rostro de aquella miko de mirada fría enfurecerse, seguramente recordando esos momentos- pero acepto tu propuesta, después de todo necesitare tu poder para lo que estoy planeando.
- ¿Y que has estado planeando? –lo pregunta curiosa quería deshacerse de Inuyasha pero aun mas de Kagome por haberle arrebatado al hanyou-.
- Todo a su tiempo querida Kikio, todo a su tiempo –lo dice para luego desaparecer junto con Kikio siendo rodeados por una nube de veneno-.
¿Que estará planeando ahora Naraku? ¿Por que Kagome perdió su poder espiritual? ¿Y si fue así como puede seguir purificando los fragmentos? ¿Será que Naraku podrá realizar con éxito su plan? Y si es así, ¿podrá Inuyasha proteger a Kagome y a su pequeño? Muchas preguntas y ninguna respuesta…
Continuara….
