Los personajes aquí mencionados no han salido de mi cabeza, pero la historia sí.

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Capitulo 12

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-Oh mamá todo es tan hermoso!- exclamo Carlie maravillada con la vista cuando el automóvil que había ido a recogerlos al aeropuerto se detuvo, había estado diciendo la misma frase desde que emprendieron el camino hacia la casa de Edward, mirando los edificios, el paisaje, las calles. Edward y Bella la observaban contentos, contentos de que ella estuviera feliz. Bella se alegraba de haber tomado una buena decisión, hubiera sido una pena privar a su hija de esta experiencia. Edward por su parte también se encontraba muy feliz, feliz de tener a sus dos chicas con él en Italia, un lugar que aunque le encantaba nunca había sentido realmente como su hogar, algo siempre le faltaba, ahora sabia que. La casa de Edward estaba un poco retirada de la ciudad de Roma, dejaron los edificios atrás y fueron viendo cada vez mas campo, todo era más pintoresco, viendo algunas casas, granjas y animales como ovejas, vacas y fauna de ese tipo. El automóvil se detuvo 20 minutos después de que dejaron atrás la ciudad.

-Bienvenidas señoritas.- dijo Edward ayudándolas a bajar del automóvil, la emoción se veía en el rostro de todos, incluso de Bella que trataba de contenerse.

-Esta es tu casa?- inquirió la pequeña.

-No.-negó Edward, las mujeres lo miraron con confusión, el sonrió de lado, a Bella le dio un vuelvo al corazón, su corazón traicionero que siempre hacia lo mismo cuando veía esa sonrisa. Edward extendió la mano señalando la casa frente a ellos, recibiéndolos había un gran jardín perfectamente cuidado, con varias plantas florales de su lado derecho y un árbol de aspecto antiguo del lado izquierdo, la fachada de la casa hecha de piedra que le daba un toque tradicional.- esta es nuestra casa.- declaro con solemnidad.

Si antes solo el ver su sonrisa había causado efecto en el corazón de Bella, este ahora se estaba retorciendo en su interior. Porque las palabras no habían sido solo dirigidas a su hija. Edward ahora la miraba de manera penetrante, casi podía sentir que le podía ver el alma y ella no sabía qué hacer para disimular el rubor que se agolpaba en sus mejillas, lo único que atino a hacer fue bajar la mirada, se lamento mentalmente por no llevar el cabello suelto para poder crear una corina que la cubriera de su mirada.

Carlie por su parte estaba que no cabía de felicidad y emoción, lo único que hacía era mirar cada pequeño detalle a su alrededor maravillada, cada pequeña flor, cada hoja, cada piedra, tratando de capturar cada cosa en su cabeza. Cuando iban caminando los tres por el pequeño camino de piedra hacia la puerta esta se abrió de repente dejando a la vista a una señora de complexión robusta y expresión amable, sonrió alegremente al ver a Edward pero en cuanto reparo en la presencia de las mujeres las miro con curiosidad pero su amabilidad no desapareció.

-Joven Edward! Que gusto verlo! – saludo emocionada la señora con un marcado acento,- que gusto tenerlo de vuelta!- cuando estuvo más cerca ella lo rodeo con sus brazos en un abrazo maternal.

-A mí también me da gusto verte Margaret.- dijo Edward de vuelta.

-Debió avisarme que venía acompañado, no he preparado las habitaciones de invitados, por suerte hice suficiente comida.- le regaño en voz baja para que las chicas no lo escucharan.

-No te preocupes Maggie no hay prisas. Mejor déjame presentarte.- le tranquilizo separándose de su abrazo y volteando hacia su espalda- Mira ella es mi hija Carlie- comenzó con las presentaciones, Carlie recordaba haber hablado con ella, el día que se atrevió a llamar a su padre, pero recordaba también haber hablado en nombre de su tía Alice, por lo que no era conveniente mencionar ese hecho.

-Mucho gusto.- dijo Carlie con voz un poco tímida, Margaret le sonrió.

-Yo te recuerdo- dijo y la pequeña sintió un poco de pánico, seria que recordaba su voz? Y ahora que diría? – Sí, he visto fotos tuyas.- explico y Carlie se tranquilizo.- pero mírate eres aun más preciosa en persona.- le alago y sorprendiendo a la niña le dio un caluroso abrazo, ella después de la sorpresa se lo devolvió sinceramente, esta mujer emanaba mucho cariño, le agrado desde ese momento.

-Y ella es Bella, la mamá de Carlie.- presento Edward a Bella una vez dejo libre a su hija. Sintió desazón al presentarla de esa manera, amaría presentarla como su novia, prometida, esposa, lo que fuera que la ligara a ella de otra forma más poderosa que solo la madre de su hija.

Bella se dio cuenta de la forma que Margaret la vio aunque fue por un segundo, pues rápidamente remplazada por su normal calidez. Sospecho que ella conocía la historia y esa mirada de un segundo era una mezcla de tristeza, compasión e incluso un poco de rencor. Y bueno, ella tenía razón, Margaret conocía la historia, por supuesto que lo hacía, era la persona en la que Edward mas confiaba, la persona con la que él se había desahogado en tantas ocasiones, su paño de lagrimas, para decirlo más claro, era como una segunda madre para él. Margaret aun recordaba cuando llego a Italia, como estaba tan distinto del niño que ella conocía, tan triste, tan abatido. Como si en realidad no estuviera sobre la tierra, como si solo su cuerpo era el que deambulaba en este mundo. Lo vio refugiarse en el trabajo, sabía que la música lo apasionaba, lo veía cuando tocaba, cuando componía, pero cuando dejaba de lado la música, la luz volvía a irse de sus ojos. Era como si presionaran un botón al terminar el trabajo para ponerlo en automático. Preocupada llamaba a casa de Carlisle para exteriorizar su preocupación, ellos vinieron en varias ocasiones pero no había ningún resultado. Después vio que se ocupaba por algo más que no era el trabajo, quiso saber que era pero él no se lo contaba, aun así veía la ansiedad y la desesperación con la que lo hacía y luego vino una recaída peor, dejo de ir por una semana al trabajo y apenas y comía. Sacando todo su lado maternal lo reprendió por su actitud, le pidió que despertara, que volviera a vivir, le dijo que no podía seguir con esa actitud derrotista por la vida, que cualquiera que fuera la razón por la que se comportaba de ese modo tenía que dejarlo, tenía que olvidarlo.

Ese fue el catalizador de todo, Edward le conto cada detalle de lo que había sucedido, fue un desahogo enorme para él. Su cariño hacia ese joven se hizo aun mas grande y él de Edward hacia ella también.

-Mucho gusto en conocerte Bella, mi nombre es Margaret Alesi.- saludo cordialmente.

-Isabella Swan. El gusto es mío.- saludo Bella de vuelta, solo se estrecharon las manos y se sintió un poco tenso el ambiente. Bella ahora se sentía intimidada y no tan bienvenida por todas las personas que vivían en esta casa.

Después de los saludos todos se adentraron en la casa, por dentro era muy acogedora, nada ostentoso, todo pintado de un suave color crema que contrastaba a la perfección con el color de la madera oscura de las vigas de techo y con la decoración que era del mismo color. La sala era del tamaño perfecto, con una chimenea que le daba un toque más hogareño al lugar, no había pared que dividiera a la sala y al comedor por lo que le daba amplitud al área que aun así era grande.

-Seguro tendrán hambre después del viaje, la comida de los aviones siempre es muy mala. Por favor siéntense y les traeré la comida.- les invito Margaret.

-Eso sería maravilloso Maggie, extrañaba tu comida.

-Solo por eso me extrañas no es así desdichado- le reprocho la mujer, Bella y Carlie rieron por la escena.- porque te alimento correctamente, quien sabe que estuviste comiendo este tiempo, con los americanos y su comida rápida.

-No- negó Edward- déjame decirte que estuve muy bien alimentado gracias a Bella, ella es una excelente cocinera.

-Oh así que me has cambiado.- reprocho con fingida indignación. Edward y Carlie reían pero Bella no, aun intimidada por lo que había pasado entre la mujer y ella en su saludo. Margaret lo vio y se golpeo mentalmente por su actitud de hace unos momentos, estuvo mal que se le fueran las emociones por unos segundos, su lado protector salía a flote pero también sabía que la chica no era mala, había cometido errores al igual que Edward. Tendría que arreglar su arrebato en otro momento, por lo mientras dejo las bromas de lado y le sonrió de manera cálida para tranquilizarla- solo bromeo, si Edward esta tan encantado con tus dotes en la cocina podríamos intercambiar recetas.- le ofreció, Bella se sintió un poco más tranquila.

-Me encantaría, si no te molesta podría ayudarte en la cocina mientras estemos aquí.- ofreció Bella por su parte.

-Eso sería muy agradable de tu parte.- le respondió Margaret.- ahora si me disculpan enseguida vuelvo.

Y así desapareció por la puerta de la cocina apareciendo pocos momentos después con platos llenos de comida y volvió a desaparecer después. "Esta mujer nunca esta quieta" dedujo Bella en su mente. La comida estuvo deliciosa, todos dejaron sus platos vacios. Bella se ofreció a lavar los platos Edward dijo que no se preocupara por eso, que sería mejor descansar y en ese momento apareció Margaret para secundar la opinión de Edward.

-Pero es lo mínimo que puedo hacer.- replico Bella.

-No te preocupes querida, tengo una maquina lavadora de platos muy efectiva, no hay necesidad.-aseguro.

-Está bien.- acepto Bella.

-Sus habitaciones están listas.- anuncio la señora.

-Muchas gracias Maggie- dijo Edward sinceramente, volteo hacia su hija y Bella-vengan para que les muestre el resto de la casa.

Les mostro la cocina donde el lavaplatos ya funcionaba, fueron al exterior a una terraza donde había un comedor también y fueron al patio trasero donde había una enorme piscina y enserio era enorme y el jardín que rodeaba la propiedad era enorme por igual, todo verde y perfectamente cuidado. Carlie metió la mano en la piscina cuando pasaron de nueva cuenta de regreso a la casa, el agua estaba tibia y se le antojo mucho meterse pues el día estaba soleado, pero recordó que no sabía nadar, no es como si hubiera muchas piscinas en Forks con el clima que predominaba la mayor parte del año, solo había una publica que estaba techada pero nunca la habían llevado y meterse al mar, ni pensarlo, saldría hecha un cubito de hielo. Tal vez podría pedirle a su padre o a su madre que le enseñaran.

Edward las llevo hasta su habitación, era muy linda, pintada en colores cálidos, la decoración era sencilla, tenía dos puertas, una de las cuales salía hacia el jardín directo a la piscina, tenían su baño independiente y una cama matrimonial con el edredón naranja.

-Pensé que les gustaría dormir juntas, pero si me tome atribuciones equivocadas Maggie puede preparar otra habitación…

-Está bien Edward.- le interrumpió Bella viendo que estaba entrando en estado de ansiedad, no entendía porque. Le sonrió para tranquilizarlo.- las dos podemos dormir aquí, no ocupamos mucho espacio y estaremos bien.

-Si papá no te preocupes, además la vista es muy bonita.- le dijo Carlie volviendo a mirar la piscina, en verdad quería meterse, Edward noto su deseo.

-Quieres entrar?- le pregunto, a Carlie se le iluminaron los ojos.

-Puedo?- pregunto ilusionada.

-Claro.- aseguro Edward feliz de ver a su hija feliz.

-Pero no sabes nadar cariño.-le recordó Bella acariciando sus cobrizos cabellos.

-Oh es cierto y tampoco tengo traje de baño, no se me ocurrió traer uno.- recordó también.

-Mmm- pensó Edward- pues que te parece que ahora que vayamos a la ciudad tu madre y tu van de compras, consigues un traje de baño y así te puedo enseñar a nadar?- propuso, Carlie asintió emocionada.

-Gracias!- le dijo dándole un abrazo corto y se fue corriendo hacia la alberca metiendo las manos de nuevo.

-No te acerques tanto a la orilla!- le grito Bella, Carlie solo asintió y siguió dibujando formas en el agua, ahora parecía toda una niña de su edad jugueteando, pensó Bella, volteo hacia Edward que la observaba, se cohibió de nuevo, se regaño internamente, tenía que controlarse.- gracias por todo esto.- le dijo con toda sinceridad.

-No tienes nada que agradecer. Es un placer tenerlas aquí.- aseguro Edward que pudo notar el rubor en las mejillas de Bella. Diablos! Ese rubor siempre lo había enloquecido, le parecía de los más tierno y siempre le había gustado pasar la punta de sus dedos por sus mejillas coloreadas y como quiso hacerlo ahora mismo, pero sabía que no sería muy apropiado, corría el riesgo de que Bella reaccionara de mala forma y pudiera romper esa cercanía que aunque era mínima prefería conservar. Cerro la mano en puño tratando de ahuyentar la comezón que le invadía por levantar la mano y tocar esa mejilla sonrosada.- seguro quieres descansar, la diferencia de horarios y todo eso. Mi habitación esta a lado por si necesitas algo y Maggie estará en la casa pendiente.

-Si gracias…

-Deja de decir gracias por favor.- le pidió Edward riendo- te lo dije es un placer tenerlas aquí.

En ese momento Carlie regreso tallándose los ojos.

-Ya tienes sueño?- le pregunto Bella, la pequeña solo asintió bostezando.

-De acuerdo, entonces dejare que descansen.- anuncio Edward se acerco a besar la frente de Carlie, ella volvió a bostezar, él rio- descansa princesa.- la pequeña le sonrió combinado con un nuevo bostezo, Edward se arriesgo y deposito un pequeño beso en la mejilla de Bella, pudo sentir el calor del rubor bajo sus labios, se alejo de inmediato, por su reacción supo que no se había molestado, pero aun así no quiso tentar a la suerte, Bella se sonrió de manera tímida, el se alegro por eso- ya sabes, estoy a lado. – concluyo, Bella asintió.

Cuando Edward salió Bella suspiro alejando todo de su cabeza y busco algo en que distraerse, rio al ver a su hija casi quedándose dormida sentada.

-Linda, no te duermas, primero tenemos que ponerte la pijama- la pequeña solo murmuro un "umhum" adormilado, sus ojitos ya estaba cerrados, Bella fue a buscar la pijama en su maletas que ya estaban acomodadas a lado de la cama, cuando la encontró y se dio vuelta Carlie ya estaba acurrucada en la cama.

-Carlie?- Bella la removió, pero ya estaba profundamente dormida y tuvo que cambiarla haciendo malabares para no despertarla. Cuando acabo la acobijo, ella también se cambio y se recostó a su lado observándola.

Era imparcial decir eso siendo su hija, pero siempre ha creído que tiene la hija más linda, cuando nació y la conoció por primero vez eso fue lo primero pensó, olvidando el dolor del trabajo de parto, el sudor que perlaba su frente, todo había valido la pena al ver a su bebe. Que hermosa bebe, recuerda que pensó y segundo después lo dijo en voz alta, ahora que la observaba dormir tenia la misma expresión de tranquilidad que ese bendito día, las comisuras de sus pequeños labios rosados levantadas ligeramente, sus parpados revoloteando señal de que estaba soñando. Aunque siempre había procurado darle una vida feliz a su hija y sintió que lo lograba pues su pequeña no era depresiva, agresiva o algo por el estilo, siempre había sabido que la falta de su padre era una sombra y era su culpa. Todo el asunto de la reaparición de Edward había pasado muy rápido pero aunque se hubiera tardado en aceptarlo y dejando de lado todo el drama que se había suscitado en el pasado, se alegraba de que hubiera vuelto a sus vidas pese a que bien lo sabia ella, lo hubiera hecho por su hija solamente. Eso era algo bueno, quería decir que quería a Carlie realmente y ella podía darse cuenta de eso, en la forma en que la veía, en como la trataba. Edward adoraba a Carlie con todo su ser y ella no podía pedir nada más. Por alguna extraña razón se tuvo que repetir esas últimas 5 palabras demasiadas veces en su cabeza, tantas que termino quedándose dormida.

Despertó sintiéndose un poco desorientada, se sentó observando hacia todos lados sin realmente ver nada, estaba oscuro y tuvo que abrir y cerrar los ojos varias veces para acostumbrarlos a la escasa luz, cuando lo logro se dio cuenta de donde estaba y se volvió a recostar, tomo su celular del buro para saber la hora, eran las 2 de la madrugada, se volteo hacia su costado izquierdo para revisar si no había despertado a Carlie y soltó todo el aire de sus pulmones realmente sorprendida cuando en lugar de encontrar a su pequeña encontró a Edward, ahora vestía su pijama, una camiseta azul oscuro con pantalones de un azul más claro con rallas y la observaba con esa sonrisa torcida que tanto le encantaba.

No sabía qué hacer, lo único que atino a hacer fue a atraer las sabanas hacia ella. Edward rio y levanto una de sus manos colocando un mechón de su cabello que se había escapado detrás de su oreja, Bella se estremeció cuando la punta de sus dedos rozo su mejilla.

-Tranquila.- susurro Edward sonriéndole torcidamente, palmeo la almohada en donde Bella había estado acostada, Bella dudo.

-En donde está Carlie?- pregunto sin moverse.

-Se deserto y fue a decirme que tenía hambre, la deje en el comedor comiendo un sándwich.- le respondió tranquilamente.

-Lo siento si te despertó.- murmuro Bella.

-No hay problema, estaba despierto. No podía dormir.- volvió a palmear la almohada, Bella aun no estaba muy segura de que debía hacer.

-Que haces aquí?- pregunto tratando de no sonar muy brusca.

-Porque tienes que hacer tantas preguntas?- devolvió Edward, Bella no contesto, le parecía una pregunta innecesaria, tenía derecho a preguntar cuando de la nada él se encontraba acostado en la misma cama que ella- si te recuestas te lo digo.- le ofreció volviendo a palmear la almohada. Bella se mordió el labio y rodando los ojos se rindió y apoyo su cabeza en la mullida almohada.

-Ahora si dime qué haces aquí?- volvió a preguntar, aun sostenía las sabanas firmemente contra su pecho, podía sentir los latidos de su corazón a mil por hora por la cercanía con Edward. Su rostro estaba demasiado cerca, era capaz observar sus finas pestañas revoloteando cada vez que parpadeaba y sentía su aliento mentolado chocando contra su rostro, eso le nublaba los sentidos.

-Te dije que no podía dormir, no podía hacerlo porque estaba pensando en ti.- le explico, a Bella se le acelero mas el ritmo, no encontró nada que decir, estaba completamente en blanco- fue perfecto que Carlie tuviera hambre si me lo preguntas.- agrego y acaricio su mejilla, aunque fue un toque glorioso, Bella se obligo a reaccionar.

-No hagas eso por favor- le pidió- no puedes estar aquí.- estuvo a punto de alejarse pero Edward tomo su nuca y se lo impidió, su agarre era demandante pero no agresivo.

-Sabes cuantas veces he soñado despertar a tu lado, cuantas veces soñé estar casados, despertar antes que tú para poder observar como dormías. Eso hacia cuando dormíamos juntos, pero tenía un significado diferente en pensar hacerlo cuando estuviéramos casados. Tienes una expresión tan hermosa cuando duermes, tan pacifica, tan tranquila. Como si estuvieras en tu mundo perfecto allá dentro de tu cabeza, pero a la vez envidio no poder estar ahí.- señalo hacia su cabeza.

Todas sus palabras la abrumaron a sobre manera y sus filtros cabeza boca desaparecieron, se dio cuenta de eso cuando las siguientes palabras fueron dichas sin siquiera registrarlo.

-Tú siempre estás ahí.- murmuro muy bajito y toco la mano de Edward que seguía tocando su sien.

-Me alegra escuchar eso- Edward rio- tu estas también en mi mente todo el tiempo, en mi mente y aquí.- llevo sus manos entrelazadas hacia su corazón, la palma de la mano de Bella tocaba directamente su pecho, sobre la tela de la playera era capaz de sentir los latidos irregulares de su corazón.- oyes como late- Bella asintió- lo hace por ti, solo por ti Bella. Dime algo, yo estoy también en el tuyo?- inquirió Edward y se acerco un poco más, Bella se quedo en silencio disfrutando de la cercanía y cerró los ojos.- dímelo Bella, estoy en tu corazón al igual que en tu mente?

-Ya lo sabes.-susurro Bella y asintió con la cabeza.

Lo que paso a continuación la tomo totalmente por sorpresa, al tener los ojos cerrados no se dio cuenta que tan cerca estaba Edward hasta que sintió sus labio contra los suyos. Fue un toque leve, sutil, Bella soltó todo el aire que tenia acumulado en sus pulmones, aun sin abrir los ojos levanto una de sus manos y acaricio el cabello de Edward, lo acerco de nuevo hacia ella y sus labios se volvieron a juntar. Esta vez el toque duro mas, los labios de los dos se abrieron al mismo tiempo y comenzaron a moverse juntos, lento, cadente. Los labios de Edward se volvieron más demandantes contra los suyos, aun así tiernos. Sus cuerpos se acercaron mas pero pronto Bella sintió que le faltaba la respiración, pero no quería separarse, Edward sonrió y se separo, ella iba a protestar pero él siguió repartiendo besos por su mejilla.

-Pensé que lo que sentías había cambiado Bella, después de todo lo que paso, tenia tanto miedo de que todo hubiera cambiado.- murmuro Edward su aliento chocando contra su mejilla.

-Nada ha cambiado- murmuro Bella enredando sus dedos en su sedoso cabello cobrizo.- algo así no puede cambiar, aunque lo intentara, no puede cambiar.- concluyo, escucho la risa melódica de Edward y ya no sintió más sus besos.

Bella abrió los ojos y se encontró con las orbes verdes de él que la miraban con ternura con amor y con suplica, este ultimo sentimiento confundió a Bella.

-Necesito saber esto Bella, me muero por dentro porque no lo sé. Necesito escucharlo fuera de aquí.- espeto, Bella lo miro con completa confusión.

-Como? No entiendo lo que dices. Fuera de donde? De esta habitación?- pregunto desconcertada.

-Fuera de aquí.- murmuro y volvió a señalar su sien. Bella ahora estaba más desconcertada. Edward se volvió a acercar hacia ella y sus labios se volvieron a tocar- déjame entrar de nuevo Bella, te necesito, te necesito tanto. – Sus labios eran más demandantes, Bella se dejo llevar- déjame entrar Bella, por favor… te necesito…

Te necesito…

Bella se levanto de la cama sobresaltada mirando hacia todas partes, sintió un dejavu, sacudió su cabeza tratando de aclarar sus ideas. Podía escuchar la voz de Edward en su cabeza que decía "te necesito" y entonces lo recordó. Inquieta volteo a su izquierda esperando seguir con el dejavu y esperando encontrarlo de nueva cuenta sonriéndole de manera torcida, pero no fue así. Su pequeña niña seguía estaba donde ella misma la había acostado, sumida en un profundo sueño. Se giro tratando de no moverse demasiado para no despertarla, se sentó en la cama pasando sus manos compulsivamente por su cabello, tomo el celular del buro para saber la hora, eran las 5 de la mañana, si este lado del mundo era igual que en Estados Unidos, faltaba poco más de una hora para que amaneciera.

Se levanto de la cama y se dirigió al baño, prendió la luz y fue hacia el lavabo abriendo la llave, dejo el agua correr un poco y luego mojo sus manos y su rostro tratando de despejarse y de despejar las palabras que aun resonaban en su cabeza, como si eso fuera posible, el agua no era capaz de llegar hasta su mente. Se miro en el espejo, tenía las mejillas rojas, su cabello revuelto, sus labios rojos.

Sus labios.

Llevo la punta de sus dedos hasta estos acariciándolos, se había sentido tan real. Deseo tanto que fuera tan real.

Este sueño la había afectado demasiado.


Hola:::

Pues aquí trayéndoles un nuevo capítulo después de una tardanza enoooorme, lo sé. Pero ya Sali vacaciones! Por fin y ya acabe la escuela, por el momento tengo más tiempo y tratare de regularizar de nuevo mis actualizaciones con mis dos historias, lo prometo. El link para ver la casa de Edward esta en mi perfil.

Gracias a –DuLce aMoR-, anitakarina1983, Alexandra015, Cullen Vigo, Alice Carlie Hallen y Jos WeasleyC por sus reviews del capítulo pasado. También a los favoritos, alertas y las lectoras silenciosas espero se animen a dejarme sus comentarios.

Review? Una vergüenza pedirlos después de tanto tiempo pero saben que lo aprecio y son algo así como mi paga, así que no me dejen pobre por favor! No se crean jejeje.

Saludos.

Chaoo…