Capitulo IX

Capitulo IX. –El Despertar de un poder.

Lentamente acerca su rostro al del hanyou y una sus labios con los de él en un dulce beso, el cual solo demuestra un infinito amor, termina el beso y ella se separa un poco del rostro del hanyou, solo logra escuchar el susurro de las ultimas palabras del chico "Te amo y siempre te amare". Ve como el hanyou mantiene sus ojos cerrados, comenzó a llamarlo y moverlo pero el no respondía ya se había ido…

- Inuyasha… Inuyasha… –lo llama moviéndolo-.

- Es inútil que lo llames el no regresara… ha muerto… –lo dice sonriendo-.

- ¡No! No… no puede ser… no lo acepto… -lo dice mientras las lagrimas continúan recorriendo su rostro cayendo al cuerpo del hanyou que mantiene entre sus brazos-.

- No te preocupes… estarás con el muy pronto… -se dirige a Kikio-. Deshazte de ella… no podrá defenderse…

- No me tienes que decir que es lo que tengo que hacer… yo hago lo que me plazca… y claro que me desharé de ella pero no porque tu lo digas, lo haré por todas las que me ha hecho esa chiquilla –lo dice viendo a Kagome con gran odio-.

- Malditos… -lo dice viendo a aquellas dos personas con gran odio incluso mas del que le tenga Kikio a ella- Ustedes… ¿por que hacen esto? ¿Por qué lo hicieron? ¡Los odio!…

- Ja! Que ingenua eres… aun no lo entiendes… por el poder…

- Talvez tú lo hagas por eso, yo lo hago por venganza, por que tú… -dirigiéndose a Kagome- me arrebataste a Inuyasha y eso jamás te lo perdonare… -preparando su arco-.

- Yo nunca te lo arrebate… desde un principio nunca quise interponerme entre ustedes, y aunque decidí permanecer a su lado sabia muy bien que talvez él algún día se iría contigo pero aun así permanecí a su lado sin importar el daño que eso pudiera causarme… pero el fue quien se decidió por mi, yo nunca lo obligue… -lo dice mientras abraza al chico y un brillo comienza a rodear su cuerpo y también el cuerpo del hanyou-

- No mientas, ¡Tú siempre quisiste separarlo de mí!... ¡Te destruiré!- lo dice antes de lanzar la flecha-.

Antes que la flecha pudiera acercarse a Kagome fue desintegrada por un campo de fuerza que apareció alrededor de la chica y el hanyou.

- Tú no te desharás de mí tan fácilmente –lo dice Kagome de forma desafiante para Kikio-.

- ¿Que sucedió? ¿Cómo pudo crear un campo de fuerza?

- No lo se…. –lo dice sintiendo algo de… ¿miedo? Era la primera vez que sentía eso y sobre todo si la causante era Kagome, nunca pensó que esa chica pudiera causarle tanto terror pero al ver esa mirada la cual solo mostraba odio y tristeza… le causaba un miedo terrible-.

- ¿Que esperas? Atácala de nuevo… ese capo de fuerza no puede ser tan poderoso deberías poder destruirlo… -dice Naraku al ver aquello-

- Eso ya lo se… -tomando otra flecha de su carcaj y apuntarla hacia Kagome- esta vez te destruiré…

Sango y Miroku que han estado viendo todo, al observar que Kikio lanzaba otra flecha hacia Kagome trataron acercarse, pero no pudieron debido al campo de fuerza que parecía hacerse más grande conforme pasaran los minutos…. Solo vieron como la flecha fue desintegrada al igual que la anterior.

- ¿Eso es todo lo que tienes? No parece suficiente…. ¿Acaso no tienes la fuerza suficiente para destruirme?

- ¿Que le sucede a Kagome? ¿Por que actúa de esa manera? ¿Y como pudo crear un campo de fuerza con tanto poder? –lo pregunta Sango al ver todo aquello-

- No lo se Sango, no lo se…

- Ahora es mi turno… pagaran por lo que le hicieron a Inuyasha… pagaran por haberme arrebatado lo mas importante para mi… -lo dice mientras el campo de fuerza a su alrededor se hace mas grande y el brillo que rodea su cuerpo junto con el del hanyou se hace mas intenso deslumbrando así a los presentes en aquel lugar-.

- Este poder es muy fuerte vamonos de aquí Kikio –lo dice al momento que él y Kikio eran envueltos en una nube de veneno-.

Miroku, Sango, Shippou y Kirara tuvieron que cerrar sus ojos por el enorme brillo que rodeaba a Kagome… Cuando aquella luz se fue desvaneciendo lentamente dirigieron su vista una vez más a la chica que se encontraba en la misma posición.

- Inuyasha… ¿Inuyasha por que? ¿Por qué me dejaste? –lo dice cuando el brillo ha desaparecido por completo, y dejando escapar un doloroso sollozo-.

-Kagome… Kagome –escucha que alguien la llama, puede definir que es la voz del hanyou y lo ve directamente a la cara-.

- Inu… yasha –lo susurra antes de desmayarse y darle y tiempo suficiente al chico para que lograra sujetarla-.

Sango y Miroku no podían creer lo que estaban viendo, ello habían visto morir al hanyou.

- ¿Pero como es que…?

- No lo se… vamos a ver que le sucedió a Kagome… -lo dice Miroku comenzando a correr a la dirección en donde estaban sus amigos, siendo seguido por Sango, Shippou y Kirara- Inuyasha –lo grita estando mas cerca del hanyou-.

- Sango, Miroku ¿que fue lo que sucedió? –lo pregunta parándose con la chica en brazos-.

- Tu… tu habías… muerto… -lo balbucea Sango, aun no se explicaba lo que estaba sucediendo-.

- Te explicaremos todo luego, ahora hay que examinar a Kagome –viendo a la chica en los brazos del chico-.

- Es cierto… tengo que llevarla a la aldea, con Kaede –viendo a su joven miko, se veía un poco pálida y eso no le agradaba-.

- ¿Pero tu heridas…?

- El estará bien.

- No se que fue lo que sucedió, pero quisiera saberlo cuando Kagome este bien… yo me adelantare…

- Te llevaría un día entero llegar a la aldea… y eso si no paras a descansar…

- Lo se y no me importa… tengo que llevarla lo mas pronto posible ella es lo único que me importa…. Ayúdame a colocarla en mi espalda… -lo dice para que luego el houshi lo ayude con lo que pidió, de esa forma seria mas fácil llevarla-.

Inuyasha se había marchado dejando a Sango, Miroku, Kirara y el pequeño kitsune.

- ¿Miroku tu sabes lo que sucedió cierto? –lo pregunta el kitsune desde los hombros del houshi-.

- No del todo Shippou, lo mejor será descansar un poco y luego comenzar nuestro camino, nos tomara un poco mas de tiempo que a Inuyasha… cuando llegamos a la aldea podremos aclarar todo, la anciana Kaede nos podría explicar algo mas, el como fue que Kagome pudo formar ese campo de fuerza con tal poder… Y que fue lo que sucedió con Inuyasha…

-.-.-.-.-

El hanyou ya se encontraba cerca de la aldea, le había llevado un día entero llegar pero lo había logrado, ahora solo tenia que buscar a Kaede y pedirle que revisara a Kagome, y rogaba a Kami que despertara pronto, no lo hizo en todo el camino, y esta muy preocupado por ella y por el pequeño, que antes y durante la pelea no paraba de moverse y ahora ni siquiera una leve patadita podía sentir, y eso lo preocupada aun mas, si algo le pasa a Kagome o a su cachorro no lo soportaría, no se puede imaginar que algo malo le suceda a alguno de ellos…

Puede divisar la cabaña de Kaede, y se apresura un poco más.

- ¡Kaede! –lo grita el ojidorado estando frente de la cabaña-.

- ¿Que sucede? ¿Quien me busca? –saliendo de la cabaña- Inuyasha –lo dice al ver al hanyou- ¿que fue lo que paso? –lo pregunta viendo a la chica en la espalda del chico-.

- Realmente no lo se…

- ¿Como que no lo sabes? ¿Acaso no estabas con ella? –viendo fijamente al hanyou-.

- No es eso… no se lo que ocurrió, lo único que recuerdo es que Kagome me tenia entre sus brazos y darme un beso mientras lloraba, y después solo la veo y susurra mi nombre antes de desmayarse…

- Vamos a la cabaña que los aldeanos hicieron para ustedes –comenzando a caminar a la cabaña que no estaba muy lejos de la de ella-.

- Si –siguiendo a Kaede-.

- ¿Hace cuanto tiempo se desmayo? –entrando a una de las caballas-.

- Un día –lo dice casi sin voz y entrando tras Kaede a la caballa-.

- Acuéstala allí –señalando al futon que se encuentra dentro de aquel lugar-.

Inuyasha hace lo que Kaede le dice, después de acostar a la chica sobre el futon observa como Kaede comienza a revisarla, la veía preocupado, no podía hacer nada, no sabia que era lo que había sucedido, un incomodo silencio estaba presente.

- ¿Estarán bien, cierto? –pregunta en su susurro sin dejar de ver a la chica sobre el futon-

- Si, solo necesita descansar, ¿pero de quien es esa sangre? –viendo la ropa de la chica que estaba manchada con sangre al igual que el haori del hanyou-.

- Es mía…

- ¿Que? ¿Estas herido?

- Yo había muerto –colocando una de sus manos en su pecho, y comienza a quitarse su haori dejando su pecho y abdomen al descubierto, dirige su vista a su estómago el lugar donde deberían estar las heridas que le ocasiona naraku, pero para su sorpresa no había ninguna- no están, las heridas que me hizo Naraku no están, desaparecieron –viendo a Kaede-.

- Y dices que cuando reaccionaste, ¿fue que Kagome se desmayo?

- Si –viendo a la chica y acomodándose su haori-.

- Quizás Kagome tuvo algo que ver, y quizás es por ella que estés vivo en estos momentos.

- ¿Pero que dices? –acercándose a la chica-.

- Solo digo lo que seguramente sucedió, ella pudo utilizar sus poderes de sacerdotisa para salvarte…

- Pero… ¿su poder no había desaparecido? –estando ya al lado del futon donde se encuentra Kagome, sentándose en el suelo y tomando unas de sus manos-.

- Talvez no, de igual forma cuando lleguen Sango y Miroku nos podrán explicar todo lo que sucedió.

- Si, seguramente lleguen mañana.

- Muy bien, iré a buscar unas plantas para darle un té a Kagome, será mejor que descanses…

- No podré hacerlo hasta que ella despierte –besando la mano de la chica-.

- A ella no le gustaría verte tan cansado, y solo la preocuparías.

- Tienes razón, descansare un poco…

- Bien, yo regresare luego… -lo dice para luego salir de la cabaña-.

Inuyasha se recuesta de un lado del futon y con su mano y brazo sostiene su cabeza y ve fijamente a la chica.

- Despierta pronto, por favor –acariciando el rostro de Kagome con su otra mano, luego se eso se deja llevar al mundo de los sueños-.

Ya era de madrugada, Kaede había ido a darle un té a Kagome hace algunas horas atrás, Inuyasha permanecía dormido al lado de la chica.

Kagome estaba sudando y cerraba sus ojos fuertemente, pareciera que estaba teniendo una pesadilla.

- ¡Inuyasha!… ¡Inuyasha no! –una lágrima recorrió su mejilla-.

Las orejas del hanyou se movieron al escuchar la voz de la chica e inmediatamente se despertó y dirige su vista a la chica.

- Kagome… Kagome –la llama tratando que despierte, no se veía nada bien-.

- ¡Inuyasha! –lo grita abriendo sus ojos y quedando sentada en el futon-.

- Tranquila pequeña, estoy aquí, shhh tranquila –lo dice mientras la abraza protectoramente-

- Inuyasha, estas bien –lo dice con un pequeño hipo y viendo los ojos dorados del chico- pero tu… tu… -no podía decirlo, dirige su vista a su vientre y ve como su ropa estaba manchada de sangre, y recordó lo que sucedió, como fue que el hanyou murió entre sus brazos, luego de eso no podía recordar nada mas y ahora el estaba allí a su lado, lo único que hace aferrarse fuertemente al chico y comenzar a llorar en su pecho-.

-acariciando el cabello de la pelinegra- Todo esta bien pequeña, estoy bien gracias a ti –cuando dice esto la chica se separa un poco de el para poder verlo a los ojos.

- ¿Como?

- Bueno eso fue lo que me dijo Kaede, pero yo no se que fue lo que sucedió, ¿me podrías decir que paso?

- Yo no lo se… lo último que recuerdo es verte morir entre mis brazos –algunas lágrimas mas escapan de sus ojos y esconde su cabeza en el pecho del chico-.

- Tranquila pequeña, eso no volverá a suceder, lo mejor será que descansemos y esperemos a que lleguen Sango y Miroku mañana y nos expliquen todo lo que sucedió.

- Si… pero…

- ¿Que sucede pequeña?

- Me quiero quitar esta ropa… -no quería recordar nada de lo que había sucedido-.

- Te entiendo pequeña, pero tu mochila esta con los chicos.

- Ah, pero yo deje un poco de ropa en la cabaña de Kaede –dirige su vista a una de las esquinas de la caballa- allí esta –lo dice haciendo que el hanyou viera a esa esquina-.

El hanyou se dirige a aquel lugar, toma la ropa y regresa con la chica.

- Ten –se sienta en el futon a un lado de Kagome y la ayuda a cambiarse-.

- ¿Esta no es la cabaña de Kaede cierto? –lo pregunta viendo bien aquel lugar-.

- No, es nuestra, los aldeanos la hicieron para nosotros –lo dice ayudando a la chica a colocarse un camisón color rosa-.

- Oh, entonces este será nuestro hogar –lo dice sonriéndole al chico-.

- Si…

Kagome coloca una de sus manos sobre su abultado vientre, podía sentir los movimientos de su pequeño pero no eran igual a los que mostrara cuando estaba viendo aquella batalla, en ese momento parecía estar sintiendo sus emociones y sus miedos, ahora mostraba un poco mas de serenidad en sus movimientos. Con su mano libre toma una de las manos del hanyou y la dirige al lugar donde crece aquella criatura fruto del amor de ambos.

Ambos sonríen y se ven fijamente a los ojos, ambas miradas mostraban un brillo especial. Se acostaron sobre el futon, Inuyasha se acostó de lado, Kagome se acurruco al cuerpo del hanyou, quedando su espalda pegada al pecho del chico, ambos colocaron una de sus manos en el vientre de la chica.

Inuyasha estaba mucho mas tranquilo, Kagome había despertado y estaba bien al igual que su cachorro, y aunque ella no recordaba nada de lo que sucedió después de que el… murió, no importaba ya cuando lleguen sus amigos les dirán lo que paso, ahora solo dormiría con Kagome entre sus brazos y con aquel pequeño que ya pronto nacería…

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Kagome se encontraba dormida, se mueve un poco tratando de buscar el calor del cuerpo de su hanyou, pero al no sentirlo abre sus ojos rápidamente, se incorpora sobre el futon quedando sentada y ve de un lado a otro pero no logra ver al chico, y si todo fue un sueño y si murió…

- ¡Inuyasha!... –lo grita lo más fuerte que puede mientras las lágrimas aparecen en su rostro-

El hanyou entra rápidamente a la cabaña, se acerca a la chica y la abraza.

- Estoy aquí, pequeña –lo murmura en el oído de la chica y arrullándola como si fuera una niña-

- Inu… no me vuelvas a dejar sola por favor… -suplica al chico mientras lo abraza fuertemente, agradece a Kami que este bien y que este a su lado-.

- Eso no va a volver a pasar pequeña, solo había salido a buscarte algo de comer, debes alimentarte… -escucha como alguien entra a la cabaña y dirige su vista a la entrada de aquel lugar y ve que son sus amigos-.

- ¿Kagome estas bien? –lo pregunta la exterminadora-

- Si… -lo dice mientras sigue siendo abrazada por el hanyou-.

- ¡Kagome! –saltando a la pelinegra, Kagome se separa un poco de Inuyasha para poder recibirlo-

- Hola Shippou… ¿hace cuanto llegaron?... –viendo a Sango y Miroku-.

- Hace ya un par de horas –en eso llega Kaede-.

- Inuyasha olvidaste esto… -mostrando la pequeña cesta que tiene en las manos llena de algunos trozos de fruta- ¿Kagome te sientes bien?

- Si… ¿eso es para mí?

- Si… ¿tienes hambre pequeña? –ve como la chica solo asiente, Kaede se acerca a ellos y le entrega la cesta al hanyou, él la coloca en el suelo mientras se acomoda y se sienta dejando sus piernas abiertas para que Kagome se acomode allí y pueda darle de comer-.

- Muy bien chicos ya pueden decirnos ¿que fue lo que sucedió en la pelea contra Naraku? –pregunta mientras se sienta al igual que Sango y Miroku-.

Miroku y Sango comenzaron a contar todo lo que sucedió después que Inuyasha supuestamente murió hasta el momento en que Kagome se desmayo.

- Así que eso fue lo que paso, entonces no cabe duda Kagome fue quien salvo a Inuyasha.

- ¿Pero como pude hacerlo? -tragando un pedazo de fruta que le acababa de dar el hanyou-

- Al estar en esa situación, viendo morir a Inuyasha entre tus brazos solo hizo despertar en ti un nuevo poder…

- Yo estaba pensando lo mismo pero… ¿que clase de poder?

- El poder de la sanación… realmente muy pocas sacerdotisas lograr obtener esa clase de poderes, y las que logran obtenerlo les lleva muchos años de entrenamiento.

- ¿Entonces como yo pude obtenerlos?

- Tu deseo de salvar a Inuyasha en esos momentos de cualquier forma, lo hizo despertar.

- Y ¿podré volver a utilizarlo? ¿Acaso no había perdido mi poder espiritual? –en ese momento el chico la abraza con ternura dejando la cesta a un lado-.

- No creo que lo hayas perdido solo desapareció, y lo que paso lo demuestra, y si podrás volver a utilizarlo solo que deberás controlarlo primero, dominarlo bien para que no vuelva a suceder esto, te desmayaste fue porque no pudiste controlar ese nuevo poder y utilizaste todas tus energías –viendo a la pareja abrazada-.

- Oh, así que solo debo controlarlo…

- Pero lo comenzaras a controlar en otros momentos, después que nazca nuestro pequeño, no quiero que te vuelva a suceder esto… -cuando dice eso puede sentir los movimientos de su cachorro desde dentro de su madre- lo ves el también esta de acuerdo conmigo –lo dice con una sonrisa en su rostro-.

- Esta bien, de cualquier forma no pensaba hacerlo por ahora… solo quiero permanecer a tu lado –lo dice viendo los ojos dorados del hanyou y luego darle un corto beso en los labios, dejando sorprendido al chico y a los demás presentes-.

- Inuyasha podrías venir conmigo un momento –comenzando a pararse-.

- Si… -cuando se iba a levantar Kagome toma uno de sus brazos impidiendo que lo haga-.

- No te vallas por favor, no me dejes… -lo dice como suplica al hanyou-.

- Kagome solo será un momento… él estará bien –lo asegura Kaede-

- Esta bien… -soltando el brazo del chico-.

- Ya regreso, no me tardare -dice el ojidorado dándole un beso en la frente-

Inuyasha sale de la cabaña junto con Kaede, dan unos pocos pasos y Kaede se detiene.

- ¿Que sucede?

- Inuyasha por la situación de Kagome lo mejor será que no te alejes de ella, que le brindes seguridad, protección y amor, tú eres el único que puede hacer que por ahora sus poderes no vuelvan a aparecer, no seria nada bueno si vuelve a suceder algo así, la próxima vez podría resultar trágica –lo dice algo preocupada-.

- ¿Que? Eso no lo permitiré, yo me encargare de que eso no suceda, la cuidare mas que nunca… -lo dice con mucha seguridad en sus palabras, jamás permitiría que Kagome vuelva a estar en una situación así por su bien y por la del cachorro-.

- Muy bien, se que lo harás… Ahora vamos con ella… -lo dice para dirigirse nuevamente a la cabaña con los demás-.

Al entrar Inuyasha ve como Kagome le extiende una mano para que se acerque a ella, y es lo que hace, y se sienta de la misma forma en la cual estaba anteriormente, abrazando a la chica.

- Te extrañe… -acurrucándose más en el abrazo del chico-.

- Pero si solo fueron cinco minutos –besando la mejilla de la chica-.

- Si pero fueron los cinco minutos mas largos de mi vida…

Inuyasha al escuchar las palabras de Kagome se dio cuenta que lo que le dijo Kaede era cierto, si se alejaba de Kagome ella sentiría el miedo de perderlo y volvería a expulsar su poder, ahora mas que nunca permanecería a su lado.

Luego de permanecer conversando algunos minutos mas, decidieron irse a dormir, Sango, Miroku y Kaede se fueron a la cabaña de esta, mientras Shippou permaneció con Inuyasha y Kagome.

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Ya había pasado una semana desde aquel día, y Kagome e Inuyasha decidieron ir a la época de Kagome a visitar a su familia. Ya se encontraban del otro lado del pozo y se dirigían a la casa de la chica.

- ¡Mama! ¡Ya estoy casa! –lo grita al abrir la puerta- parece que no hay nadie… voy a llamarlos –dirigiéndose a donde se encuentra en teléfono- Inuyasha puedes esperarme arriba en un momento subo…

- ¿Estas segura? –lo pregunta un poco inseguro, y solo ve como la chica asiente mientras marca unos teclas en aquel aparato que tiene en sus manos- bien pero si no regresas en cinco minutos bajare a buscarte –ve como ella de respuesta solo le manda un beso, luego de eso se retira a la habitación de la chica-.

- Hola hermano… -lo dice cuando contestan la llamada-.

- ¡Hermana! Estas en casa… -desde de el otro lado de la línea-

- Así es, y ¿ustedes donde están?

- Bueno, como no creíamos que regresarías si no hasta después que naciera el bebé, decidimos viajar a Kyoto…

- ¿Kyoto? Bueno… ¿podrías dejarme hablar con mama?

- Si claro….

- Hola hija…

- Hola mama…

- ¿Como estas?

- Un poco grande… -colocando su mano libre sobre su abultado vientre de ya casi ocho meses-

- Me imagino… no pensamos que regresarías tan pronto, por eso decidimos tomar unas pequeñas vacaciones… regresaremos dentro de dos días… ¿todavía estarán en casa?

- Si… nos vemos… cuídense y besos…

- Tu también cuídate… aunque creo que eso lo hará Inuyasha –lo dice sabiendo que el hanyou cuida muy bien de su hija-. Adiós hija.

- Adiós mama –lo dice para colgar el teléfono y luego dirigirse a su habitación junto con su hanyou-

Kagome sube las escaleras, cuando esta delante de la puerta de su habitación la comienza a abrir con cuidado y puede ver al hanyou sentado sobre la cama, entra cerrando la puerta tras si, se acerca al chico y se sienta sobre sus piernas dejando una de sus piernas al lado de cada una de las del ojidorado.

- Ya te iba a ir a buscar –rodeando la cintura de la pelinegra con sus manos- ¿Y tu familia?

- Ellos no regresaran hasta dentro de dos días –besando el cuello del chico, se para un momento y se quita sus monos quedando con su camisón color lila que le queda un poco mas debajo del vientre, luego de eso se vuelve a sentar sobre las piernas del chico-.

- ¿Que quieres hacer? -extrañándose un poco por lo que acababa de hacer la chica-

-besando el cuello del chico de nuevo y colocando sus manos en su pecho para tratar de quitarle su haori junto con el blanco- Solo quiero jugar un poco –lo dice como niña chiquita la cual quiere jugar con su juguete preferido-.

Kagome deja de besar el cuello del chico y lo mira a los ojos, puede ver como el hanyou se encuentra un poco sonrojado y eso la hace sonreír, acerca su rostro al de Inuyasha y le da un tierno y apasionado beso, dirige una de sus manos a la cabeza del chico y comienza a acariciar una de sus orejitas, al hacer esto se separa del beso y dirige su vista a la orejita que tiene entre su mano.

- Inuyasha… ¿crees que nuestro pequeño tenga tus orejitas? –colocando su otra mano sobre su vientre-.

- No lo se…

- Yo creo que si… -viendo hacia su vientre- ¿tú que dices pequeño? –hablándole al bebé y puede sentir un patadita de parte de el- creo que es un si –sonriendo- y ¿tendrás los ojos de tu padre? –siente otra patadita- oh ya veo me parece bien –dirige su vista al hanyou-.

- No creo que allá querido decir eso, talvez solo te quiere decir que no quiere que juegues… -viendo como la chica solo sonríe-.

- Yo creo que si quiso decir eso, y además tú también quieres jugar- lo dice sonriendo al notar que el chico comienza a excitarse-.

Inuyasha como respuesta solo besa apasionadamente a su mujer.

Ya se encontraban ambos jóvenes completamente desnudos, el chico se encontraba acostado en la cama y la chica se encontraba sentada sobre él, se mantuvo inmóvil algunos segundos al sentir el miembro del chico dentro de ella, comenzó a moverse lentamente circularmente, provocando un gemido por parte de ambos…

Inuyasha coloco una de sus manos sobre los senos de la chica y comenzó a acariciarlo, haciendo salir otro gemido de los labios de Kagome, ella comenzó a moverse un poco mas rápido pero al paso de unos minutos tuvo que detergerse su peso le afectaba, había aumentado por los menos 13 kilos, el hanyou coloca sus manos en la cintura de la chica y la ayuda para que continué con sus movimientos…

Al cabo de unos minutos puede sentir como su miembro es oprimido por las paredes de su mujer, sabiendo que ya esta llegando al orgasmo, se mueve haciendo presión en su abdomen y luego su semilla es liberada dentro de la chica siendo esparcida por aquel vientre ya ocupado…

Inuyasha levanta un poco a la chica para así salir dentro de ella, escuchando un suspiro por parte de la pelinegra, la recuesta en la cama dejándola acostada de lado, ella se acomoda colocando su cabeza en el pecho del chico, escuchando como los latidos de su corazón regresaban a la normalidad al igual como sucedía con el suyo.

- ¿Cansada pequeña? –lo pregunta acariciando la espalda de la chica-.

- Solo un poco –sonriendo y acariciando en pecho del hanyou-.

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Se encontraban ambos jóvenes descansando en aquella cama matrimonial, algunos minutos después de terminar de hacer el amor decidieron tomar un baño juntos… Kagome estaba sentada recostando su espalda en un montón de almohadas, mientras Inuyasha se encontraba en su regazo escuchando los latidos de su cachorro, la chica acariciaba tiernamente el cabello del hanyou…

- ¿Como lo llamaremos? –lo pregunta de repente el hanyou-.

- Mmmm… depende si es niño o niña…

- Yo quiero que sea niña –viendo a la pelinegra-.

- ¿Así? ¿Por que?

- Para que sea tan hermosa como tu…

- Mmmm… entonces yo quiero que sea niño para que sea igual a ti…. –acariciando y viendo su vientre- dinos pequeño ¿eres niña o niño? Una patada si eres niña y dos si eres niño –puede sentir tres pataditas y dirige su vista al hanyou- creo que no nos quiere decir, será una sorpresa… -sonriendo-.

- ¿Como se llamara si es niña?... –volviendo a recostar su cabeza sobre el vientre de Kagome-.

- Mmmm… Izayoi… -ve como el chico se mueve para verla a los ojos- ese era el nombre de tu madre no es ¿cierto?

- Si…

- Bien… y si es niño se llamara Inutaisho como tu padre… -sonriéndole al ojidorado-.

- ¿Estas segura?

- Si, así se llamaban tus padres, y me parece perfecto que nuestro pequeño o pequeña tenga el nombre de alguno de ellos… -acariciando su vientre con una de sus manos y con la otra acariciaba el rostro del chico-.

- Te amo… -cierra sus ojos sintiendo la tierna caricia que le brinda la chica-.

- Y yo a ti…

Continuara…