Los personajes que reconozcan no son de mi propiedad.

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Capitulo 16.

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Carlisle estaba de interno en la guardia nocturna del Royal London Hospital, tomando su 4 taza de café para mantenerse despierto cuando su localizador sonó, se dirigió al llamado en emergencias encontrándose con una chica castaña quejándose de un dolor en la muñeca y en la cabeza, alegando haberse caído de las escaleras. La chica miraba a todos lados nerviosa, sujetando su muñeca magullada, demasiado tímida cuando Carlisle se acerco a examinarla. Los rayos X dejaron ver que la muñeca estaba rota y después de colocarle una férula en la muñeca y descartar alguna contusión en la cabeza, la dejaron ir sin mayores problemas. Carlisle la observo irse, un paciente más, pensó.

Pero esa paciente volvió un par de semanas después, estaba vez Carlisle estaba en la guardia diurna. La chica con el cabello castaño del tono del caramelo, esta vez también tenía algunos golpes en la cara y su muñeca no era la que estaba rota esta vez, sino su hombro. Ella pregonaba haber resbalado de la tina. Después de colocarle el yeso y curar sus heridas ella insistía en que se tenía que ir de inmediato, Carlisle la detuvo diciéndole que tenía que estar en observación pues también había tenido algunos golpes en la cabeza. "Tengo que estar inmediatamente en casa, tengo que estar ahí, antes de que él regrese" balbuceo con nerviosismo. Carlisle la miro con sospecha y ella se mordía el labio del lado donde no estaba roto con ansiedad. Él tenía serias sospechas sobre esos golpes, esos no eran golpes de una caída, sobre todo porque regresaba en tan poco tiempo con nuevos golpes, aun siendo lo más torpe posible no era posible que te llevaras esas heridas y ahora con sus palabras y viendo el temor en sus ojos sus sospechas se hicieron más grandes, la primera vez que la había visto había sido una paciente mas, pero desde que la había llegado de nuevo toda golpeada y temerosa a esa cama de hospital había sentido un instinto enorme de protegerla y ahora este se intensificaba a cada segundo, veía como una señal que la estuviera atendiendo de nuevo, tenía que ayudarla. Le indico por lo menos quedarse acostada unos minutos en lo que él iba a recoger los papeles para darle de alta, ella suspiro aliviada de poder irse de inmediato de ese lugar, no quería tener que seguir soportando la mirada acusadora y de reconocimiento del amable doctor. Carlisle había mentido, no iba a dejar que se fuera, no con lo que sospechaba, así que se dirigió a hacer una llamada a los encargados de asuntos familiares, específicamente maltrato familiar, para que lo ayudaran. Pero no eran nada eficientes en ese departamento y lo pasaban de una persona a otra como si esto no fuera una emergencia y tardo demasiado en ponerse en contacto con alguien que lo pudiera ayudar. Cuando regreso a la camilla donde había dejado a la chica, esta estaba vacía. Se maldijo por haberla dejado tanto tiempo sola. Trato de localizarla pero los datos que había dejado en el formulario eran falsos, no se llamaba Marie Adler como les había hecho creer.

Carlisle no pudo olvidarse desde ese momento de la chica, estaba preocupado por ella, temeroso esperando que en cualquier momento ella regresara con nuevos signos de maltrato iguales o peores. Pasó un mes, dos meses y no volvió a ver a la chica, no sabia si preocuparse de que hubiera pasado algo peor o sentirse tranquilo de que no hubiera vuelto y estuviera bien. Trato de buscarla pero no sabía por donde empezar.

Pero un dia no hizo falta que la buscara pues ella volvió y sus peores pesadillas se hicieron realidad. Recibio un nuevo llamado a emergencias, una vecina había llamado porque había escuchado una gritos y signos de pelea en la casa de enfrente donde vivía un matrimonio, el hombre había salido con la camisa manchada de sangre y despues de que se marcho no se habían escuchado mas ruidos, ella preocupada llamo a la policía y al hospital para que fueran a ver que había pasado. Los paramédicos habían encontrado a una mujer tirada con claros signos de maltrato tirada en el piso de la cocina. La ambulancia la traslado completamente inconciente, sin ningún dato de ella mas que si dirección, el numero 138 de la calle Woodseer. Pero Carlisle la reconoció de inmediato aun con su rostro hinchado por los golpes y se maldijo internamente pues en parte sentía que esto era su culpa. A simple vista se veia que tenia varias costillas y una pierna rota, los golpes evidentes en el rostro y la cabeza, lo mas preocupante fue cuando le hicieron una revisión mas a fondo se dieron cuenta que estaba embarazada, y no dejaba de sangrar, esperaban lo peor por el grado de maltrato que presentaba.

De inmediato fue llevada al quirófano para estabilizar su fractura en las costillas, temian que pudiera perforar algún pulmón o hubiera alguna hemorragia interna. Le suministraron transfusiones de sangre, afortunadamente no había daños colaterales en órganos o arterias, estabilizaron la hemorragia pero desafortunadamente no tuvieron tanta suerte con el embarazo, seria una dura noticia que dar.

Carlisle le comunico al director del hospital que la chica ya había venido en anteriores ocaciones con golpes y lo que habia tratado de hacer la ultima vez, pero que ella había escapado. No tardaron en tomar cartas en el asunto, el departamento de maltrato familiar investigo a la chica y por fin Carlisle pudo ponerle un nombre a la chica indefensa por la que cada vez que pasaba por su habitación y miraba inconciente se le partia el corazón y se sentía tan impotente. Su nombre era Esme Anne Platt y estaba casada con Charles Platt, Carlisle no lo conocía y ya lo odiaba a muerte.

Esme permaneció inconsciente por un par de días, Carlisle aprovechaba cada momento libre para ir a verla a su cuarto y algunas veces se quedaba a su lado largo tiempo con la esperanza de que despertara y que estuviera bien. Un martes antes de irse a su departamento paso a la habitación de la joven y se quedo observándola largo rato, aun con los golpes en su rostro se podia ver su hermosura, aunque le dolia verla de esa forma, era increíble los sentimientos que despertaba en él esta chica tan frágil a la que solo había visto dos veces anteriores en su vida y a la que no conocía. Antes de irse tomo su mano y le murmuro lo mismo que le decía cada vez que la dejaba "por favor despierta y recupérate. Tienes que ponerte bien." Le dio un último apretón en la mano pero se paralizo cuando sintió un apretón de vuelta. "Esme, Esme, puedes escucharme?" le pregunto y volvió a sentir otro apretón. Carlisle sabia que tenía que llamar a alguna enfermera, pero no pudo despegarse de su lado, murmurándole que todo estaba bien, que abriera los ojos, que estaba a salvo. Esme poco a poco abrió los ojos un poco confundida, miro a su alrededor nerviosa y al principio cuando sus ojos se enfocaron en el joven rubio frente a ella sintio miedo, pero luego lo reconoció y se dio cuenta de que se encontraba en el hospital aun así no pude evitar con voz rasposa preguntar en donde se encontraba. Carlisle le respondió y comenzo a decirle que ahora estaba a salvo, que la ambulancia la había traído inconsciente hace 4 días pero que ahora estaba a salvo. Esme lo miro extrañada, 4 dias? Se sintió aterrada, Charles iba a estar furioso por no tener la cena lista cuando él regresara a casa y entonces recordó la razón por la que se encontraba ahí.

Esme, hija única de un matrimonio de clase modesta había crecido en un hogar feliz, un hogar feliz hasta que su padre que trabajaba en una fábrica de textiles murió en un accidente laboral, con la empresa pagando una miseria como compensación, su madre aun en la depresión de la viudez tuvo que comenzar a trabajar como mesera para llevar un poco de dinero a casa y que su hija pudiera seguir estudiando. Esme siempre fue una buena alumna por lo que su madre tenía toda la fe en que su hija pudiera tener una profesión y salir adelante en la vida. Comenzó la escuela de leyes pero un chico galante y bueno con las palabras que estudiaba leyes en la misma escuela, nublo su camino de una exitosa carrera. Su madre nunca se fio demasiado del joven Charles Platt desde que fue a recoger a su hija a casa para tener su primera cita y le hizo saber su descontento y desilusión a Esme cuando esta le anuncio un año y casi dos después que él le había propuesto matrimonio, la joven de tan solo 20 años estaba demasiado enamorada como para escuchar a su madre y después de dos meses se caso en una pequeña ceremonia. Al principio el matrimonio era todo lo que ella podía esperar, Charles era mayor que ella por lo que había terminado la carrera un par de meses antes del matrimonio y entro a trabajar a un pequeño buffet que les daba el suficiente dinero para vivir tranquilos, pero pronto el joven empezó a aspirar y ambicionar mas y le frustraba no conseguir ganar mas y no tener un mejor puesto, eso hacia que su carácter se encrudeciera y poco a poco Esme viera a un nuevo hombre frente a ella o al verdadero. Se acabaron las galanterías y él le exigió que dejara la escuela aun cuando le faltaba menos de un año para terminar la escuela, se lo exigió porque odiaba no tener la cena lista o la casa limpia por culpa de sus tareas y horarios de clases, debía ser una buena esposa y eso implicaba ocuparse de su casa como tal, pero desde el noviazgo él ya manipulaba a Esme y esta acepto sin rechistar convencida de que su marido tenia razón, se volvió esclava de su casa. Y ambos pensaron que era hora de tener bebes, pero los meses siguieron pasando y el joven matrimonio no tenia éxito, eso y la constante frustración del trabajo volvió a Charles aun mas arisco, y agresivo.

El maltrato comenzo con una bofetada en una discusión sobre la cena, al otro dia Esme recibió flores y una disculpa y todo estuvo bien de nuevo. Pero vinieron mas bofetadas, seguidas de más flores y más disculpas aceptadas y el hecho de que las pruebas caseras de embarazo siguieran dando negativo, no ayudaba en lo más mínimo. Charles cada viernes llegaba borracho oliendo a licor y tabaco barato, Esme temía demasiado a los viernes pues siempre llegaba hechandole en cara que aun no tuvieran hijos y se volvía violento e insistente en la cama, ella terminaba llorando con el olor a alcohol por toda la piel, con un marido completamente borracho a su lado pero sintiéndose culpable porque no podía darle hijos. Fue viernes la primera vez que había visitado el hospital con una muñeca rota y algunos golpes en la cara, asegurando que se había caído por las escaleras, también fue viernes el dia que había ido por un hombro roto y mas golpes en el rostro asegurando esta vez que se había resvalado de la tina, ni siquiera tenían tina en casa. Había escapado del amable doctor despues de que este dijo que iba por lo papeles para darle de alta, pero había tardado demasiado y viendo la sospecha en sus ojos azules, desidio que era mejor irse. Un par de semanas después, una nueva prueba de embarazo pero esta vez no era la misma historia, esta indicaba que en realidad lo estaba, estaba embarazada. Ella no cabía en si por la felicidad, sabía que esto era lo que su matrimonio necesitaba para que volviera a ser como al principio, preparo toda una cena al día siguiente para anunciar la gran noticia a su marido. Solo que no recordó que era viernes, la cena se quedo en la cocina enfriándose, ella triste se fue a la cama, se quedo dormida mientras acariciaba su aun plano vientre, por la madrugada el llego de nuevo borracho y exigiéndole cumpliera con sus obligaciones de esposa "esto embarazada" ella grito entre forcejeos y temor de que su violencia afectara a su pequeño bebe. Al principio él no le creyó, ella consiguió zafarse para poder ir a y traer la prueba para que la viera. Esa noche él no la toco.

Todo se tranquilizo en la casa del matrimonio Platt. Esme estaba demasiado feliz haciendo planes para la habitación del bebe, la ropa que le compraría, las cosas que le compraría, la forma en que lo consentiría y el esposo amoroso volvió a casa, le llevaba flores la mayoría de los días y esta vez no eran para pedir disculpas. Y aunque ella podía ver que algo referente al trabajo lo inquietaba no se desquitaba con ella, ni le decía nada. Esme estaba tranquila sacando los ingredientes para hacer la cena de esa noche mientras tarareaba una melodía cuando la puerta se abrió estrepitosamente. Asustada salió corriendo hacia allá para encontrarse con su marido, evidentemente borracho y con los ojos inyectados con furia, hoy no era viernes y ella sintió pavor de verlo en ese estado "que sucede?" le pregunto cuando vio que tenía un corte en la ceja izquierda y sus nudillos de la mano derecha estaba hinchados y sangrando. "Pasa que esta vida es una mierda! Que la puta gente es una malagradecida eso es lo que pasa!" comenzó a gritar a todo pulmón. "Charles por favor tranquilízate, te van a escuchar los vecinos." Le pidió Esme tratando de tranquilizarlo "que me escuchen me vale una mierda!" grito más fuerte "por favor Charles, ven te voy a curar esas heridas" le dijo tratando de tomar su mano para dirigirlo a la sala. "No me toques! Adivina qué? Me han corrido del trabajo! Esos malditos mal agradecidos me han corrido!" Esme lo miro confundida, pero supo que lo primero que tenía que hacer era tranquilizarlo no quería que el violento Charles volviera. "No es el fin del mundo, hay muchos otros trabajos. Saldremos adelante, tenemos a nuestro bebe para salir adelante." Dijo Esme con la esperanza de que se calmara y no vio venir el empujón que la hizo ir a dar al suelo "Claro que es el fin del mundo, esos estúpidos me amenazaron con no darme ninguna recomendación y no me dieron ni un maldito quinto y nuestro bebe? Eso solo es una carga más para nuestra miseria y sinceramente no estoy muy seguro de que sea mío"

Esme lo miro sin poder creer lo que acababa de escuchar, toco su vientre y armándose de valor se levanto "claro que es tuyo y por supuesto que no es una carga es una bendición" Charles comenzó a reírse irónicamente "una bendición? Solo es una carga mas igual que tú que eres una buena para nada!" "podría haber sido alguien si me hubieras dejado seguir estudiando" le grito pero se arrepintió de inmediato cuando vio los ojos de furia "me lo estas reprochando? Me lo reprochas cuando te he mantenido, cuando te saque de casa de su también buena para nada madre?" Esme sintió furia también y en un arranque levanto la mano para darle una bofetada, pero su mano nunca llego a hacer contacto con la mejilla de Charles y en cambio recibió una ella que fue seguida por muchos más golpes y ella solo tenía un pensamiento en su mente mientras era tirada al piso por la brutalidad de los golpes. Mi bebe.

Y seguía pensando en eso cuando volvió de sus recuerdos aun con el joven rubio mirándola con preocupación, comenzó a murmurar una y otra vez "mi bebe, mi bebe" hasta que comenzó a gritar desesperada al ver el dolor en los ojos del joven doctor. Esta vez sí llamo a las enfermeras y tuvieron que sedarla para tranquilizarla. Tuvieron que sedarla un par de veces más, pues cada vez que despertaba el episodio se repetía, después dejo de repetirse y ella cayó en un estado de estupor, no hablaba, apenas y comía. La policía trato de hablar con ella sobre su marido, pero ella solo miraba hacia la ventana de su habitación y no decía nada. Carlisle iba todos los días a su habitación, pero nunca entraba, hasta que un día demasiado preocupado cuando la vio llorando se decidió a entrar. Ella se asusto al oír sus pasos, pero enseguida se tranquilizo al ver que era él, sus ojos azules siempre la tranquilizaban. Ese día él trato de reconfortarla y trato de convencerla de que denunciara a su esposo, ella se negaba, le tenía miedo. Así paso varios días tratando de convencerla, conversaban y poco a poco se fue ganando su confianza y porque no decirlo de vez en cuando la hacia sonreír aunque fuera un poco, no quería tocar el tema de su bebe, pero tuvo que sacarlo a la luz para convencerla "hazlo por tu bebe Esme, hazlo por el" le dijo Carlisle. Esme comenzó a llorar desconsoladamente recordando a su bebe, su pequeño bebe que no tenía la culpa de nada de lo que había pasado y aun así había perdido la vida. Después de desahogarse con el llanto le dijo que lo haría.

Encontraron al borracho hombre tirado en un pub de la peor zona de Londres, no fue difícil convencer al jurado de su culpabilidad y rápidamente fue sentenciado al mismo tiempo de concederle el divorcio a Esme.

Ella y Carlisle se volvieron amigos, aun después de que ella saliera del hospital. Él le ayudo a conseguir empleo como mesera, le ayudo a mudarse de esa casa horrible con tantos horribles recuerdos a la que ya no quería regresar, se mudo a un departamento que él le consiguió en el mismo edificio donde él vivía, por lo que para él era más fácil visitarla y procurar que estuviera bien, pues se ponía demasiado ansioso si no la veía o sabia de ella a lo largo del día. Carlisle se volvió un gran apoyo para Esme, un amigo, un confidente, él comenzaba a enamorarse de ella, pero ella no creía en el amor nunca más. Pero Carlisle se propuso hacerla volver a creer en él.

Le llevo todo un año lograrlo, poco a poco con paciencia. Salían juntos, él la llenaba de detalles románticos y palabras dulces, la alentó a retomar sus estudios y a lograr sus sueños. Por alguna razón todo eso se sentía tan distinto de lo que había tenido con Charles, se sentía puro, se sentía sincero, se sentía correcto. Esme conoció a Edward y de inmediato se enamoro del pequeño niño, al igual que él le tomo mucho cariño a ella, aun con las constantes palabras de su madre de que no tenía porque querer a esa mujer. Él era solo un niño y no entendía porque no querer a alguien que era tan amable y linda con él.

Esme se rindió ante las atenciones y el amor de Carlisle, se permitió volver a vivir. Dos años después de que ella saliera de ese hospital dañada tanto física y emocionalmente, ahora se encontraba plena, enamorada y feliz y se permitió disfrutar todo al máximo sin culpas y sin restricciones, termino sus estudios en leyes especializándose en asuntos familiares especialmente en maltrato familiar y tenía un tonto sueño de hacer una fundación para ayudar a mujeres que atravesaban por lo que ella había vivido, Carlisle le decía que no era un sueño tonto y que ella podía lograr lo que se propusiera. Carlisle le pidió matrimonio un día después de haber hecho el amor en su cama, al principio ella rio pensando que estaba bromeando, pero la mirada de completa seriedad de él le dijo ver que no era así. Lo que hizo ella fue correr hacia el baño y vomitar. "Vaya esa no es la reacción que esperaba para nada, un no hubiera bastado" le dijo Carlisle mientras le sostenía el cabello. "Si" murmuro ella cuando dejo de volver el estomago. Ellos siempre contaban esa anécdota como la mas romántica de su relación y como si la vida le sonriera de golpe, después de que los vómitos continuaron y Carlisle preocupado le mando a hacer análisis ambos se enteraron de que iban a ser padres. Se casaron 5 meses después en una ceremonia muy intima. Todo era perfecto, todo era correcto cuando el pequeño Jasper nació 9 meses después, con su cabello rubio y tan parecido a su padre.

-Realmente te gusta viajar en aviones verdad?- inquirió Edward al ver la desilusión en el rostro de su hija cuando bajaron de avión.

-Es increíble estar suspendido en el aire, ver todo el mundo desde arriba, las nubes como su fueran algodón, como en las caricaturas.- comenzó a decir emocionada de nuevo y soltando risitas.

-Has viajado mas en avión en los últimos meses de lo que lo habías hecho en tu vida.

-Nunca había viajado en avión antes de Italia.- le dijo Carlie.

-Es a lo que me refiero.- le respondió Bella. Caminaron por el aeropuerto para ir por su equipaje.

-Oh si había viajado antes, en tu panza, cuando estabas embarazada de mí y regresaste a Estados Unidos.- le dijo Carlie.

Esto hizo que la mente de Bella volara millones de kilómetros al pasado. No podía creer que estuviera en Londres, cuando tantos años atrás en ese mismo aeropuerto con lágrimas en los ojos mientras esperaba que llamaran para abordar su vuelo, se había jurado no volver jamás. Las cosas habían cambiado desde entonces, pero aun así no encontraba razones para volver a ese lugar, Edward estaba con ellas, pero había tenido que aceptar cuando Edward se lo pidió. Su madre se había puesto muy enferma, nunca habían hablado de ella hasta ese momento, era un tema delicado para ella, pues implicaba mucho el pasado y ellos preferían no hablar de eso, pero Edward tuvo que explicarle que desde hace algunos años a su madre le habían detectado cáncer de mama, que había sobrellevado la enfermedad durante este tiempo con tratamientos, había tenido recaídas a lo largo del tratamiento pero al parecer esta había sido peor. Edward le pido que lo acompañaran como apoyo y porque quería que su madre conociera a Carlie. Bella no estaba muy emocionada por la idea, pero después de todo era su abuela.

-Pobre Jella, tiene los nervios de punta, seguro ya quiere estirar las patas un poco.- dijo la pequeña compadeciendo que a la pobre gata que se encontraba en una pequeña jaula ronroneando cansada contando los minutos para que la dejaran salir. Habían decidido traerla esta vez, Carlie no había soportado dejarla de nuevo abandonada.

-Ya casi llegamos.- le tranquilizo Edward, los tres iban en el taxi camino a la casa del padre de Edward y su esposa, Carlisle y Esme, quienes muy amables habían ofrecido su casa como hospedaje mientras se encontraban en la ciudad. Bella iba distraída mirando por la ventana el clima nublado de Londres, nerviosa por estar de vuelta con tantos flashbacks en la cabeza.

Cuando llegaron, los anfitriones al escuchar el auto estacionarse de inmediato salieron a darles la bienvenida.

-Me alegro tanto de que estén aquí.- les dijo la siempre amable Esme mientras les daba un abrazo a cada uno. Carlisle también repartió abrazos, pero se detuvo con cada uno.

-Me alegra verte feliz de nuevo- le dijo a Edward, este le sonrió como agradecimiento- bienvenida a la familia de nuevo- le dijo por su parte a Bella, quien sonrió un poco avergonzada, cuando fue el turno de Carlie tuvo que agacharse hasta su altura, antes de que siquiera pudiera darle el abrazo, la pequeña ya se había lanzado hacia él adelantándose, lo que lo tomo por sorpresa, pero sonrió satisfecho abrazándola de vuelta.

-Ahora si puedo llamarte abuelo y es de a verdad.- murmuro Carlie con cariño, todos sonrieron enternecidos por la escena.

-Tienes toda la razón. No es eso genial?

-Claro que si abuelo.- respondió Carlie separándose del abrazo y soltando risitas. Carlisle se levanto sonriendo contento, era muy satisfactorio para él dejar de pretender y esconder cosas, de tener a su familia reunida como debería de ser.

-Y a mí me vas a llamar abuela o algún nombre especial para mí?- pregunto Esme tomando la mano de la pequeña niña dirigiéndola dentro de la casa, seguidas de Carlisle.

-Tu eres nana Esme, puedo llamarte nana?- a Esme se le iluminaron los ojos.

-Claro que puedes.- le respondió emocionada, aunque no fuera la madre de sangre de Edward siempre lo había considerado su hijo y siempre le había hecho tan feliz que él la considerara como una segunda madre y ahora si hija la considerara otra abuela.

Bella se quedo parada al filo de la puerta viendo a todos entrar por un momento se quedo paralizada con todos los recuerdos y pensamientos abrumando su mente. Edward volteo a su espalda cuando no la sintió siguiéndolos y la miro con preocupación acercándose a ella, le tomo la mano atrayendo su atención, sus ojos se encontraron.

-Hey! Que sucede cariño? Estas bien?- le pregunto con su voz inundada de intranquilidad. Bella trato de despejar su mente y le dio dos apretones a su mano.

-Si, estoy bien.- le aseguro restándole importancia al asunto, pero una mirada inquisitiva de parte de él le hizo saber que no lo engañaba que sabía que algo le sucedía- son solo los recuerdos, hace nueve años que no estaba aquí, es solo abrumador.- le confesó.- no pensé que volvería nunca.

-Lo sé cariño, te comprendo. Pero esto es diferente no? estamos aquí como una familia, estamos bien no es así?- inquirió. Bella asintió de acuerdo con Edward, este la rodeo con su brazos y acaricio su espalda de manera tranquilizadora, Bella coloco su barbilla en el hombro de Edward.- porque no vamos a ver que están haciendo y descansamos un poco. Quiero ir a ver a mi madre hoy mismo.

-Yo no quiero ir Edward, no podría. Tienes todo el derecho de llevar a Carlie a conocerla, no puedo evitar eso, pero si puedo evitar el no ir yo. Sé que es tu madre y todo eso pero…- Edward se separo de su abrazo y coloco su dedo índice en su boca deteniendo su balbuceo.

-Lo comprendo amor. No tienes porque ir. Y no pensaba llevar a Carlie hoy, tengo que preparar primero el terreno.

-Tu madre va a estar tan molesta y mas porque es mi hija.

-No pienses en eso. Y no importa lo que piense ella, importa lo que pensemos y sintamos nosotros.- le aseguro rosando su mejilla con la yema de sus dedos. Bella asintió.

Cuando alcanzaron a los demás en la sala, Esme les estaba sirviendo el te junto con unos bizcochos. Jella la gata, ya había sido liberada de su jaula y ahora deambulaba como si estuviera por su casa y se apoderaba de uno de los sillones acomodándose a sus anchas para poder dormir tranquilamente, Carlie se sentó a su lado acariciándole el lomo y esta ronroneaba encantada. Pasaron un rato tranquilo conversando y recuperándose del viaje, en algún momento de la conversación de los adultos, al parecer la gata le paso el sueño a Carlie pues la niña se quedo dormida en el mismo sillón que ella.

-Déjame mostrarles su habitación para que puedas subirla y que duerma bien.- le dijo Esme.

-Sera mejor que tú también duermas un poco o no aguantaras el jetlag.- sugirió Edward mientras tomaba a su hija en brazos para subirla a la habitación, esta solo se acurruco en el pecho de su padre sin despertarse.

-Y tu? también debes de estar exhausto.- comento Bella.

-Aprovecharé para ir a ver a mi madre.- respondió. Bella solo asintió comprendiendo. Entraron a la habitación que les indico Esme, Edward recostó a su hija en la cama quien no despertó para nada. – No tardare mucho.- le aseguro dándole un beso en la frente.- Te quiero.

-Yo también te quiero.- le contesto poniéndose de puntitas y depositando un beso en sus labios. Después de eso Edward las dejo tranquilas en la recamara y bajo, antes de irse se encontró con su padre en la entrada.

-Vas a decirle hoy sobre Bella y Carlie?- le pregunto, Edward asintió. Carlisle sonrió con sorna- buena suerte con eso, seguro no será una conversación muy agradable.

-Lo sé.- solo respondió, los dos conocían demasiado bien a Elizabeth y teniendo los antecedentes de su trato con Bella, sabían que no iba a querer organizar una fiesta en cuanto se enterara.

-Tendrá que aceptarlo, ya va siendo hora de que acepte que es tu vida Edward. Y espero que todo lo que ha tenido que pasar con la enfermedad la haya hecho recapacitar un poco.- le dijo Carlisle dándole unas palmadas en la espalda como apoyo.

-Yo también lo espero.

Bella escucho como Edward se iba de la casa. Estaba nerviosa por lo que pasaría, sabía que nada haría cambiar lo que ya tenían, Edward ya era un hombre adulto y ella igual, había madurado demasiado con el paso de los años y con lo que habían tenido que pasar. Pero aun así estaba nerviosa, no por ella, ni por Edward. Sino por Carlie, ella había accedido a que conociera a su abuela, pero que pasaba si Elizabeth reaccionaba mal ante la noticia y se negaba a conocerla o llegaban a encontrarse y esta le decía cosas hirientes como las que tantos años atrás le había dicho en distintas ocasiones a ella. Bella podría soportar que le dijera todos los insultos, pero no podría tolerar que tocara a su hija, que la lastimara de esa manera.

Mientras se le cerraban los ojos, su mente se hundía en los recuerdos.

-Señorita Bella, como esta? – la amable ama de llaves me recibió con una sonrisa.

-Bien Dorotea muchas gracias, esta Edward?- estaba muy emocionada y no podía aguantar las ganas de contarle que había pasado mi examen, que me había tenido muchas noches desvelada y con muchos dolores de cabeza, podía haber esperado a cuando lo viera por la noche, pero él también me había estado ayudando a estudiar y sabia que estaría igual de feliz que yo.

-Me parece que se estaba bañando, pero déjeme avisarle que usted está aquí. Pase por favor.- me indico hacia la estancia mientras ella desaparecía por el corredor hacia donde estaban las escaleras. Camine hacia la sala, pero me detuve cuando escuche voces, reconocí la voz de la madre de Edward y me sorprendió escuchar la voz de Carlisle.

-Esme quieres saber si puedes ayudarle con el evento de caridad que tiene pensado hacer para su fundación, tu tienes contactos y eres experta en eventos de ese tipo.- decía Carlisle.

-Y que ella no podía venir a decírmelo, te tiene que mandar a ti. Vaya Carlisle no sabía que te manejaba de esa manera.- era la voz de la madre de Edward con su característico tono altanero y de burla.

-Ella quería venir a verte, pero le dije que yo vendría primero. Para plantearte el asunto y porque se cómo te comportas con ella.

-Entonces lo que viniste a hacer es darme un ultimátum para que trate bien a tu mujer. Te recuerdo que no tienes ningún derecho a decirme lo que tengo y lo que no tengo que hacer.

-No es que te diga que tienes que hacer, es simple educación. No tienes porque tratar de esa manera a personas que no te han hecho nada más que ser amables contigo.

-Y a parte me vienes a ofender a mi casa.- su voz sonaba claramente ofendida aunque a mi parecer estaba sobre actuando.

-Solo he venido por la fundación de Esme. Vamos Elizabeth sabemos bien que la gente de tu circulo siempre queda bien haciendo como que les importa la caridad, hacer esto es buena imagen para ti.- la voz de Carlisle sonaba más tranquila tratando de convencerla de que tenía razón y la verdad es que la tenia.

-Está bien, dile que me llame. Eso es todo?

Sabía que estaba haciendo mal escuchando conversaciones ajenas, me di la vuelta dispuesta a irme y esperar a Edward en la entrada o al pie de la escaleras.

-No, también quiero hablarte de nuestro hijo y de tu actitud ante su relación y la de Bella.- pero estas palabras evitaron que me moviera de donde estaba. Las personas siempre se sienten atraídas por conversaciones donde mencionan su nombres, siempre quieren saber y si sentí curiosidad, pero más que nada mi curiosidad también era porque yo quería saber exactamente lo que estaba preguntando Carlisle, nunca había entendido y estaba segura que nunca entendería la forma en que la madre de Edward se comportaba conmigo, si soy americana y no soy de su clase social, pero en estos tiempos es difícil creer que aun haya gente que se interese tanto por ese tipo de cosas, sobre todo porque había llegado a conocer a muchas otras personas, como Carlisle, Edward y amigos de él a los que no les interesaba eso y pensaban que eran pensamientos tontos.

-A que te refieres?- su voz con fingida ignorancia.

-Porque no dejas que tu hijo sea feliz con la chica a la que ha elegido. No vez lo feliz que esta con ella, no ves lo enamorado que…

-Enamorado? Por favor- su risa irónica se escucho por toda la estancia.- es solo un capricho, no es más que una novedad…

-Es su novia- interrumpió Carlisle.

-Y no le conviene, estaba mucho mejor con Victoria ella si es una chica que vale la pena, más acorde a su nivel.

-Te atreves a hablar de esa manera con lo que has vivido, no entendiste nada de nuestro fracaso de matrimonio. Los matrimonios arreglados ya no van con esta época, la felicidad no se encuentra así. Edward ya no tiene 10 años para que le elijas el compañero de juego adecuado, es ya un hombre inteligente que sabe elegir lo que quiere, lo que le conviene y lo que le hace feliz. Tú déjalo vivir su vida.

-Él no sabe lo que quiere.- su voz ya sonaba molesta y yo también lo estaba, quise entrar, ir directo hacia ella y darle una bofetada por lo que estaba diciendo, como era posible que pensara así de Edward de su propio hijo, como si no fuera lo suficientemente inteligente o capaz de tomar decisiones.

-Él sabe mucho más de lo que tú nunca aprenderás en tu vida Elizabeth.

Lo que paso a continuación no fue culpa de Dorotea, ella dijo mi nombre muy bajito para no delatarme, pero yo estaba demasiado concentrada escuchando la conversación que con su voz salte de susto y con mi torpeza perdí el equilibrio por lo que tuve que tomarme de la puerta para no caerme, desafortunadamente la puerta solo estaba emparejada y esta se abrió dejándome a la vista de Carlisle y la madre de Edward. Estos me miraron con sorpresa y yo pude sentir el color y calor subir por mis mejillas, quería morirme de vergüenza y el comentario siguiente hizo que quiera morirme más.

-A parte de tan poca cosa e inferior, mal educada. Escuchando conversaciones ajenas detrás de las puertas. Tenemos a toda una joya aquí.- y como siempre la voz de Elizabeth Masen inundada de resentimiento, burla y altanería.

-Adelante!- se escucho la voz rasposa de enferma de Elizabeth al otro lado de la puerta. Edward entro con cautela a la habitación, que estaba un poco oscura, apenas entraba luz por las pesadas cortinas que estaba entre abiertas. Y allí estaba ella, su madre recostada en la cama, como pocas veces cualquiera o nadie que la conociera la vería. Sin sus característicos trajes y vestidos elegantes, sin su cabello peinado impecablemente y su expresión siempre elegante y desafiante. Ahora solo estaba vestida con un camisón de seda azul pálido, ya no había cabello que peinar, las quimioterapias se lo habían llevado todo, ahora solo una costosa pañoleta cubría su cabeza. Había estado ocultando la pérdida de su cabello usando costosas pelucas mandadas a hacer especialmente para ella cuando salía públicamente. Y esa expresión que la caracterizaba no estaba en ese rostro, estaba la que siempre le alojaba en cuando veía a su hijo, su adorado y único hijo, esa expresión siempre se suavizaba y lo miraba con cariño y amor.

Edward se sorprendió un poco de ver a su madre mas deteriorada de lo que la había visto la ultima vez, sabía que sería así, pero no podía evitar sorprenderse un poco.

-Hola madre.- le saludo acercándose y depositando un beso en su frente, Elizabeth tomo su rostro con ambas manos y también le dio un beso en la frente.

-Como esta mi pequeño, me da mucho gusto verte amor.- le dijo dulcemente liberando su rostro.

-A mi también mamá. Como has estado?

-Enferma.- solo contesto. No le gustaba dar detalles de su enfermedad, ni quejarse demasiado para no despertar compasiones que no le agradaban en lo mas mínimo.

-Eso ya lo sé. Pero que ha dicho el doctor? Me gustaría hablar con él personalmente, cuando vendrá a verte?- inquirió Edward, solo había podido hablar con el médico de cabecera de la familia por teléfono y tampoco le había dado muchos detalles.

-Viene mañana a medio día y puedes preguntarle todo lo que quieres a él, yo no sé todos esos términos médicos que él ocupa, él te informara mejor.- y con eso le decía a Edward que dejara de preguntarle a ella y esperara a mañana, Edward le sonrió con paciencia.- mejor cuéntame cómo has estado tu?

-Yo estado realmente bien madre.- respondió con una gran sonrisa con la imagen de Bella y su hija en la cabeza, quería sacar el tema y darle la noticia pero no sabía por dónde empezar. Elizabeth lo miro con curiosidad.

-Hace un par de semanas llame a Italia, quería hablar contigo y Maggie contesto, me dijo que ya no estabas viviendo ahí.- comenzó ella y su semblante se torno serio- como es eso Edward? Qué pasa con el trabajo? Y porque no me habías dicho nada?- concluyo. Edward supuso que por ahí iban a empezar con esa conversación.

-Maggie te dijo la verdad madre, ya no estoy viviendo en Italia ni estoy trabajando para la orquesta más, bueno en teoría si, solo soy su consultante y para responder tu última pregunta, planeaba decírtelo.

-Ah si? Y cuando? En donde estás viviendo ahora?- Elizabeth se estaba exaltando y molestando un poco con todo lo que le estaba diciendo.

-Estoy viviendo en Estados Unidos…

-Y que rayos estás haciendo allá?- cuestiono interrumpiéndolo. Edward suspiro pesadamente, estaba acostumbrado a los cuestionarios por parte de su madre, desde niño. Siempre le preguntaba sobre todo cuando regresaba de ver a su padre, cuando llegaba de la escuela, cuando tenia una cita, cuando salía con amigos. Siempre queriendo saber todo.

-Estoy viviendo con alguien madre.- Elizabeth entrecerró los ojos escrutándolo con la mirada.

-Si, Maggie me dijo que antes de irte llegaste con una mujer y su hija, cuando le pregunte quienes eran me dijo que no era su asunto y no podía decirme. Que ahora estas enredado con una mujer con un hijo de quien sabe que hombre?

-Es una niña y no es de cualquier hombre!- exclamo Edward exaltándose un poco también.

-Y cómo puedes estar tan seguro de eso, que ahora vas a mantener a la hija de alguien más, porque te metes en una relación así Edward…

-Madre por favor calla!- interrumpió Edward exasperándose por la suposiciones de ella- no es la hija de alguien mas. Se llama Carlie y es mi hija, es mi hija y la de Bella. Es tu nieta!

Elizabeth se llevo las manos a la boca acallando el grito de sorpresa, por su mente solo pasaban algunas palabras una y otra vez. Su hija, Bella, su nieta.


Hola!

Pues ahora si no me tarde tanto o eso espero. Aquí tienen un nuevo capítulo de esta historia.

Más cosas del pasado. Espero que no se le haya hecho muy tediosa la historia de Carlisle y Esme, son historias que se tienen que contar y si se que esta larga y la verdad no planeaba que quedara así, pero me puse a escribir y le seguía y le seguía y más cosas salían. Espero les haya gustado y no se hayan aburrido. Para el próximo capítulo también al principio también va a ver más historia de fondo, ya la escribí y no es tan larga como esta, pero como dije son historias que se tienen que contar para ir aclarando el panorama.

Cha, chan,chan. Ya apareció Elizabeth y ya se entero que es abuela! Como creen que reaccionara, creen que se comportara mal, que tratara mal a Carlie o no querrá conocerla?

Muchas gracias por los reviews del capítulo pasado. Me alegra que no me hayan abandonado por mi terrible tardanza y sigan acompañándome en esta historia. También gracias por los favoritos y alertas, así como también a las personitas que solo leen, gracias por tomarse el tiempo y espero algún día se animen a darme su opinión.

Ahora si Review? Como creen que será la reacción de Elizabeth? La odian o no la odian? Jaja saben que me encanta saber sus opiniones.

Saludos.

Chaoo…