Capitulo XI

Capitulo XI.- Conociendo a los Pequeños.

Se encontraba el hanyou dentro de aquella cabaña, la chica permanecía dormida entre sus brazos, él estaba sentado y ella recostada en su regazo, la misma chica decidió dormir así y a él no le molesta en lo absoluto. Ve el rostro de la pelinegra y observa como mantiene una sonrisa en el, esa sonrisa que tanto adora de ella, esa que lo hace continuar a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino. Dirige su vista ambarina hacia la cuna que se encuentra un poco lejos de ellos, y ve dos pequeños bultos, sabiendo muy bien que son sus cachorros, uno tenia un manta rosa y el otro una azul, muestra una tierna sonrisa el verlos, se sentía tan afortunado y feliz al poder tenerlos, saber que son sus cachorros junto con Kagome, la mujer que ama con todo su ser y corazón.

Ve a la chica nuevamente, y observa su cuerpo, tenía un conjunto de pijama short con una camisa en color amarillo, su vientre no estaba tan abultado como antes pero aun así seguía estando un poco abultado, pero ya volvería a ser tan plano como lo era antes de que ella quedase embarazada. Los pechos de la chica estaban un poco más grandes, habían crecido durante el embarazo, pero ahora parecen haber crecido un poco más, lo que hacia que se vieran mas tentadores para él.

Escucha un llanto proveniente del lugar en donde se encuentran sus dos pequeños, sabiendo que se han despertado a comer, siente como Kagome se mueve entre sus brazos como no queriendo despertarse aun, y eso era algo normal si apenas hace unas pocas horas había traído al mundo a esos pequeños que se quejan ahora por tener hambre.

La chica se separa un poco del hanyou, perezosamente lleva una de sus manos a su boca para ocultar un bostezo, y dirige su vista a donde se encuentran sus dos pequeños.

- Los traeré –dice el hanyou levantándose y caminar hacia la cuna-

Kagome comienza a desabrochar la blusa de su pijama, y abre sus ojos al máximo al ver sus pechos ¿Cómo pudieron haber crecido tanto?

- ¡Son enormes! –lo exclama de repente, haciendo que el hanyou voltee a verla con uno de los cachorros en sus brazos-

- No creo que a estos dos pequeños les moleste –lo dice con una sonrisa en su rostro-

- ¿Así? Porque yo creo que a quien no le molestara será a otro –lo dice colocándose en una posición un poco coqueta hacia el hanyou-

Inuyasha se sonrojo a mas no poder al ver a la chica así, movió su cabeza un par de veces, no podía pensar en esas cosas en estos momentos, luego se acerco a ella entregándole al niño, se acerco nuevamente a la cuna y toma a la pequeña que aun lloraba.

Kagome comienza a amantar al pequeño que mantiene entre sus brazos, esta seria la segunda vez que le daba de comer a los pequeños, ya le había dado poco después que nacieron. Ve como el hanyou se sienta delante de ella sosteniendo a la niña. Inuyasha con una de sus manos acaricio el pequeño rostro de su hija y la observo detenidamente y también al pequeño que sostenía la chica, se veían tan diferentes a como cuando los vio por primera vez hace tan solo un par de horas, estaban rodeados por una especie de mucosidad, sus cuerpecitos tenían un color un poco morado por todo el esfuerzo que hicieron para nacer.

Ahora los veía fijamente, su piel era parecida a la de Kagome, tenían sus orejitas y el color de sus ojos, el cabello del niño era plateado con algunos mechones en negro al contrario que el de su hermana.

Ve como la pequeña toma entre sus manitas su dedo índice y se lo lleva a la boca y comienza como a succionarlo y sonríe ante aquello.

- Pequeña… no creo que de ahí puedas alimentarte, tendrás que esperar que tu madre termine con tu hermano –lo dice dulcemente hacia la pequeña con una sonrisa y ve como la niña suelta su dedo y realiza un puchero mientras lo ve a los ojos-

Kagome observa esa escena tiernamente, sabía muy bien que Inuyasha seria un padre perfecto, por su comportamiento durante todo el embarazo y por la expresión en su rostro cuando vio al primer bebé nacer, y luego al saber que serian dos…

Después de algunos minutos, termino de darle de comer al niño, se lo entrega al hanyou para que sea él quien le saque los gases como lo hizo anteriormente, luego ella tomo a la pequeña que sostenía Inuyasha y le comienza a alimentarla con el otro pecho.

-.-.-.-.-

Se encontraban a las afueras del pozo, en la época de Kagome, se encaminaron a las afueras del templo, Inuyasha llevaba entre sus brazos a su hija, mientras que la chica sostenía al pequeñín. Salieron del templo y se dirigieron a la casa de la chica.

- Mama, abuelo, Souta, estamos en casa –lo dice al abrir la puerta, y la deja abierta ya que el hanyou aun no había entrado-

La madre de la chica al oír de la voz de su hija, se asoma desde la cocina hacia la sala, observa a Kagome con el bebé entre sus brazos, y se acerca rápidamente a ella.

- Kagome, ¿este es mi nieto? –pregunta al estar delante de la chica-

- Si… -entregándole el bebé a su madre-

- ¿Y como se llama este hermoso pequeñín? –observando a su nieto el cual estaba dormido-

- Inutaisho…

- Hermana –acercándose a la chica junto con su abuelo- ¿este es mi sobrino? –ve como la chica solo asiente, y luego ve al pequeño que sostiene su madre- se parece mucho a Inuyasha, tiene sus orejas, y ¿donde esta Inuyasha? –pregunta al no ver al hanyou-

- Esta allá fuera con…. –no pudo terminar de decir lo que quería porque su hermano ya se había ido al lugar donde se encontraba el hanyou-

- ¡Inuyasha! –grita viendo al chico de espalda, y estando cerca de él-

- Shhh… no grites –volteándose con aquella pequeña entre sus brazos, la cual duerme profundamente como un dulce angelito-

Souta ve sorprendido a Inuyasha con aquel bebé entre sus brazos, y luego se asoma a ver dentro de su casa y va a su madre con el otro bebé.

- ¡¡Son dos!! –grita mucho más fuerte que antes ocasionando que la pequeña que Inuyasha sostenía se despertara y comenzara a llorar-

- Ya pequeña, tranquila… -dice arrullando a su niña, para que dejara de llorar y moviendo sus brazos lentamente de un lado a otro-

- ¿Qué sucedió? –pregunta la madre de Kagome al estar junto con los dos chicos, y ve como el hanyou tenia entre sus brazos a aquella bebé- ¿dos? –pregunta esta vez hacia su hija, y ve como ella solo asiente con una gran sonrisa-

Inuyasha continúa arrullando a su pequeña hasta que esta deja de llorar.

- Al parecer te llevas muy bien con los niños –viendo al chico con la pequeña-

- No del todo –recordando la forma en se lleva con el pequeño kitsune- solo lo hace con estos dos pequeñines –viendo a sus dos niños-

La madre de Kagome le da el niño al abuelo de la chica, que quería poder cargar a aquel pequeño. El hanyou se acerca a la madre de la chica y le entrega a la niña para que la sostenga y pueda ver. La pequeña iba a comenzar a llorar nuevamente pero no lo hizo ya que Inuyasha le susurro algo.

- Todo esta bien pequeña –lo dice acariciando a su hija y luego darle un pequeño beso en su frente-

Inuyasha se acerco a Kagome, se para detrás de ella y la rodea entre sus brazos, ambos sonríen al ver a la familia de la chica con sus dos pequeños.

- ¿Y como se llama esta princesa? –viendo a la pequeña, la cual sostenía uno de sus dedos y jugaba con el-

- Izayoi, ambos tienen los nombres de los padres de Inuyasha –acariciando los brazos del hanyou que se encuentra abrazándola-

- Oh, ya veo, si que tienes el nombre de una princesa –lo dice hacia la bebé- ¿Cuánto tiempo tienen?

- Dos semanas…

- ¿Y porque no habían venido antes? –pregunta como reproche Souta, ya que él desde hace mucho quería poder cargar a su sobrino, que ahora ya sabe que son dos, le gusta mucho-

- Pues… porque Inuyasha no nos había dejado

- Pues te recuerdo que tú tenías unos dolores muy fuertes, y aun más cuando intentabas levantarte y caminar –lo dice como regaño a la pelinegra- y yo no iba a permitir que te hicieras daño

La chica permaneció en silencio, después de todo lo que el chico decía era cierto, y no podía culparlo por preocuparse por ella.

- Lo mejor fue se quedaran allá, y que te recuperaras, así que hiciste muy bien Inuyasha, los días después del parto son un poco delicados, y lo debe ser aun mas si el embarazo fue gemelar como en este caso, ahí que tener sumo cuidado con esos dolores.

-.-.-.-.-

Inuyasha y Kagome se encontraban en su habitación, con sus dos pequeños. Después del pequeño regaño que le dieron a la chica, fueron adentro de la casa y continuaron hablando de aquellos dos pequeños, hasta que Inutaisho e Izayoi comenzaron a quejarse por querer comer. Luego de que Kagome los alimento a ambos, el hanyou aprovecho para cambiarlos antes de que se quedaran dormidos de nuevo.

Cuando los termino de cambiar coloco a ambos en la cuna, que por suerte era un poco más grande de lo normal, y los pequeños podían estar acostados sin ningún inconveniente, los niños se quedaron dormidos pronto, ya habían comido y los habían cambiado de ropa, ¿Qué mas podían pedir?

-.-.-.-.-

Ya había anochecido, Inuyasha estaba sentado en la cama, recostando su espalda en la pared, viendo a Kagome jugando con sus pequeños, ambos bebés se encontraban en la cama mientras que la chica estaba sentada sobre sus rodillas en el suelo, y les hacia cosquillas.

-tomando uno de los piecitos de cada bebé- Estos eran los piecitos que me daban esas pataditas cuando estaban dentro de mí –dice besando cada uno de los piecitos de sus pequeños-

Kagome ve a su hanyou, el cual tiene una sonrisa en su rostro, pero al parecer pensaba en algo.

- ¿En que piensas? –levantándose y subiéndose a la cama para acercarse al ojidorado, teniendo cuidado con sus angelitos-

- En nada –moviéndose un poco para tomar a sus cachorros y acercarlos mas a ellos, dejándolos boca abajo, para que no dieran vueltas y pudieran caerse-

La chica lo miro extrañada, ¿Qué no estaba pesando en nada? No le creía, por lo menos no del todo.

- ¿Cuándo tiempo nos quedaremos? –pregunta, recostándose un poco sobre el pecho del hanyou, mientras la rodeaba entre sus brazos-

Ahora era ella quien debía preguntar cuanto debían quedarse, ya que él era quien decidía, desde que ella estaba embarazada, talvez era su forma de protegerla un poco más y que no permaneciera tan cerca del peligro, y ahora que los pequeños ya habían nacido estaba muy segura que se mostraría mucho más sobreprotector.

- Como un mes –dice simplemente, mientras ve a sus cachorros-

- ¿Qué? ¿No crees que sea mucho tiempo? –separándose un poco del chico para voltearse y verlo a los ojos-

- No… -es su única respuesta-

- Pero… ¿Qué pasara con Naraku? ¿Con los fragmentos?

- No debes preocuparte por eso…

- ¿Cómo que no? –acaso ese chico había olvidado que su misión era recolectar los fragmentos- antes para ti lo mas importante era recuperar los fragmentos y destruir a Naraku, y ahora dices que no me preocupe por eso?

- Tu lo dijiste, antes lo único que quería era recuperar los fragmentos y destruir a Naraku, pero ahora lo mas importante para mi… son ustedes… mi familia –viendo a la chica y luego ver a sus cachorros, que se habían quedado dormidos-

La chica observo a sus niños, lo que decía el chico era cierto, lo mas importante ahora eran esos dos pedacitos de cielo, fruto del amor de ambos.

- Tienes razón –aun viendo a sus pequeños- pero sabes que también debo entrenar para poder controlar mi nuevo poder, como lo dijo Kaede

- Si, pero para eso debes recuperarte por completo

- Pero yo ya estoy completamente bien… -en ese instante se sintió un poco mareada, y estuvo a punto de desmayarse-

El hanyou al ver como la chica estaba a punto de perder el sentido, la tomo entre sus brazos y la recostó en su pecho.

- Ves como no te has recuperado por completo –acariciando el cabello azabache de la chica-

Luego de unos minutos la chica se quedo profundamente dormida entre los brazos del hanyou, con sumo cuidado él la acostó en la cama, para no despertarla a ella o a alguno de los bebés. Después se para de la cama, tomo a Inutaisho y yo lleva a la cuna, le da un beso en la frente y lo deja en la cuna, regresa a la cama por Izayoi la toma entre sus brazos, la observa unos segundos, era tan pequeña, se veía tan linda, como un dulce angelito al igual que su madre, dirige su vista hacia Kagome y la ve al igual que su niña estaba dormida, eran tan parecidas, pero claro que su pequeño Inutaisho no se quedaba atrás, voltea hacia la cuna y ve a su hijo, se parecía a él, o por lo menos eso era lo que decía la chica. Se dirige a la cuna besa en la frente a Izayoi, y luego la deja junto a su hermanito.

- Hasta mañana mis pequeños cachorros… -lo susurra suavemente-

Regresa a la cama y se acuesta a un lado de Kagome, con uno de sus brazos rodea la cintura de la chica y se acerca un poca mas a ella.

- Hasta mañana pequeña, te amo… -dice antes de cerrar su ojos y dejarse guiar al mundo de los sueños-

-.-.-.-.-

Hace dos días que habían regresado al Sengoku, estaban Inuyasha y Kagome vistiendo a Inutaisho e Izayoi, hace solo pocos minutos que los habían bañado, esos pequeños habían aumentado de peso, teniendo ya el peso normal de cualquier bebé de un mes y medio, sabiendo bien que al nacer pesaron menos que un bebé único, por ser mellizos.

Kagome termina de vestir a Izayoi y le coloca un pequeño collar con un dije en forma de estrella, le entrego otro a Inuyasha pero el dije era en forma de circulo con el centro azulado, observa al hanyou mientras aun viste a Inutaisho, habían intercambiado a los bebés por decirlo de alguna forma, ya que Inuyasha siempre se encargaba de vestir a Izayoi y Kagome a Inutaisho.

- Ya estás listo –lo dice hacia su hijo, para luego tomarlo entre sus brazos-

La chica sonríe, al ver al hanyou así, se veía tan tierno mientras cargaba a uno de sus bebés, parecía como si fuera todo un experto en cuidar niños, y eso que estos eran sus primeros hijos, y recuerda en aquella ocasión, hace unos meses atrás cuando Shippou le dijo "pobre de tu cachorro cuando nazca, con un padre como tu, seguramente sufrirá mucho", se lo dijo después de que recibió un golpe por parte del hanyou.

Pero Inuyasha no se comportaba con sus cachorros, como lo hacia con Shippou, se comportaba muy diferente, con el kitsune era de carácter fuerte, como si quisiera que cuando crezca sea un fuerte demonio, y que no se rinda fácilmente, al igual que como el lo aprendió. En cambio con sus cachorros se comportaba de manera sobreprotectora, los cuidaba de cualquier cosa, cualquier detalle, y no lo culpa viendo a esos pequeños, tan inocentes, tan indefensos, solo sentía que lo único que quería era protegerlos y que nunca les pasara algo.

- ¿Qué tal si vamos a dar un paseo? –tomando a Izayoi entre sus brazos y luego volver a ver al chico-

- Si…

En ese momento entra Shippou a la cabaña.

- ¿puedo ir con ustedes? –saltando al hombro del hanyou-

- Ten cuidado –es lo único que le Inuyasha al dice al kitsune, que se extraña un poco ¿eso era todo?, ¿no le diría nada mas?-

- Lo siento, entonces… ¿puedo acompañarlos? –lo pregunta de nuevo viendo a la chica-

- Claro Shippou… -regalándole una sonrisa al kitsune-

Salen de la cabaña, Kagome con Izayoi, y el hanyou tenia a Inutaisho entre sus brazos y al pequeño kitsune en su hombro.

- Shippou ¿Dónde están Sango y Miroku? –pregunta al no haber visto a sus amigos-

- Míralos allí vienen –señalando en la dirección que venían la exterminadora y mas detrás el houshi-

- Hola Sango –dice cuando la chica esta mas cerca-

- Hola Kagome –dice ignorando completamente a Miroku que le estaba diciendo "lo siento Sanguito no fue mi intención", y tenia una bofetada marcada en su mejilla izquierda- ¿adonde van con los bebés? –acariciando la mejilla de la pequeña que sostiene la pelinegra-

- Solo vamos a dar un paseo

El houshi se acerco a Inuyasha, ve a la exterminadora y da un pesado suspiro.

- ¿Qué fue lo que hiciste ahora? –lo dice conociendo muy bien las mañas de aquel monje-

- Yo nada, es solo la maldición –moviendo su mano derecha-

- Si claro –siendo sarcástico-

Permanecieron algunos minutos mas platicando, y de un momento a otro el hanyou olfatea un aroma muy conocido y despreciado para él.

Inuyasha gruñe en la dirección por la que se acerca aquel sujeto.

- ¿Qué sucede? ¿Acaso es Naraku? –viendo en la misma dirección del hanyou-

- No, es solo… -no termina de decir lo que quería ya que un remolino se acerco a ellos-

El hanyou se acerca rápidamente a Kagome y la cubre a ella y a sus dos pequeños de aquella nube de tierra.

- Hola Kagome –lo dice acercándose un poco a la chica-

- Kouga –es lo único que dice-

- ¿Acaso estas loco lobo? ¿No puedes llegar sin la necesidad de levantar ese montón de tierra? –dice molesto pero sin gritar-

- Callate bestia –escucha un gruñido por parte del hanyou- veo que tuviste dos cachorros hermosos Kagome –sin tomarle importancia al ojidorado que estaba a su lado-

- Si

- Esta pequeña es igual a ti, ¿puedo cargarla?

Inuyasha estuvo a punto de decirle algo, pero no lo hizo porque Kagome le lanzo una mirada con la cual prefirió mantenerse callado, aunque lo que menos deseaba era que ese lobo rabioso tocara a su niña.

Kagome le entrego la pequeña a Kouga, pero al hacerlo Izayoi comenzó a llorar, la chica la tomo de nuevo entre sus brazos y trato de calmarla pero no lo logro.

- ¿Ves lo que haces lobo? –acercándose a Kagome- dámela –lo dice a la chica para que le entregue a la bebé-

- Ten, pero no creo que deje de llorar –entregándole a Izayoi mientras ella toma a Inutaisho-

- Tranquila pequeña, todo esta bien –lo dice en un susurro a su niña, mientras la arrulla entre sus brazos-

Izayoi deja de llorar, y con una de sus manitas toma un trozo del haori de su padre y lo aprieta, como no queriendo que la separen de él. Kagome observa aquella escena y solo sonríe.

- Veo que la paternidad se te va muy bien –lo dice Kouga al ver aquello-

- Feh! –viendo al lobo y darle la espalda-

- Lo siento Kouga, no se que le paso a Izayoi

- No te preocupes Kagome, en otro momento podré cargarla

El hanyou al escuchar esto se molesto un poco, el no quería que ese lobo tocara a alguno de sus cachorros, y estaba claro que Izayoi tampoco quería ser cargada por el.

- ¿Qué te parece si tu y papa se van a dar un paseo? –pregunta a su pequeña en un dulce susurro, y obtiene como respuesta una hermosa sonrisa de su hija- ya volvemos –dice hacia los demás, sin voltearse y comenzando a caminar-

- ¿Adonde vas con Izayoi? –pregunta Kagome viendo como el hanyou se aleja un poco más-

- Solo voy a caminar un poco –dice sin detenerse-

- Pero… -iba a decir algo para que se quedara pero pensó que seria imposible, el hanyou se había molestado con Kouga y no era una de esas molestias normales, esta vez era diferente y lo demostró con su actitud-

Inuyasha camino durante algunos minutos hasta llegar al Goshimboku, se detuvo frente a aquel enorme árbol, luego se sentó en una de sus raíces. Izayoi tomo uno de los mechones del cabello de su padre y comenzó a apretarlo y a jalarlo, mientras sonreía.

- ¿Así que quieres jugar? Bien hazlo, puedes hacer lo que quieras –sonriéndole a la pequeña-

Izayoi suelta el mechón de cabello, y fija su vista en otra cosa, que el parecer le gusto mas, que estar jalando el cabello de su padre, tomo entre sus manitas el collar del hanyou y trata de tirar de él, pero no puede y eso la hace poner triste, haciéndola poner un puchero.

- Hay que tener cuidado con esto, porque si se rompe de seguro mama se molestara mucho, y te aseguro que no quieres ver a mami molesta, pero para mi lo mejor seria que tu mi pequeña pudieras quitarme esto –señalando el collar, y ve como la bebé sonríe de nuevo, es como si le gustara oír la voz de su padre-

Luego de algunos minutos el hanyou, escucha un llanto sabiendo que es el de su otro cachorro, voltea hacia la dirección de donde se acerca el llanto y ve a la chica de cabello azabache parada a unos cuantos metros de él. Kagome se acerca al hanyou hasta llegar a su lado y sentarse junto a él.

- ¿Por qué te viniste solo? –pregunta viendo a su pequeño que ya había dejado de llorar-

- Sabes que no soporto a Kouga, además Izayoi estaba inquieta –viendo a la pequeña sonreír-

- Ya no lo esta –viendo como su bebita se encuentra muy feliz en los brazos de su padre-

- No, y tú ¿Por qué viniste? ¿No te querías quedar con Kouga? –dice luego arrepintiéndose de sus palabras-

- Claro que no tonto –dice molesta, hace tanto que no se comportaba así-

- Lo siento, no quise decir eso…

- Vine porque Inutaisho comenzó a llorar y no paraba de hacerlo, pensé que tenía hambre pero no, no sabia que hacer…

- ¿Y que era lo que tenia? –pregunta preocupado viendo a su cachorro-

- Nada, solo quería estar al lado de su padre… igual que yo… -ve como el hanyou fija su vista en sus ojos, quedando ella cautivada por esa mirada-

Ve fijamente aquellos ojos cafés, sintiéndose completamente feliz, al tener a aquella mujer a su lado y a sus dos cachorros, por tener aquella familia, por pertenecer a un lugar… a ellos. Acerca su rostro al de la chica, cerrando ambos sus ojos, y unir sus labios en un dulce beso.

- Gracias… -lo murmura el hanyou al terminar con el beso-

- ¿Por qué? –no entendía el porque le daba las gracias-

- Por todo… por estar a mi lado, por darme estos dos regalos –viendo a sus dos cachorros- por hacerme saber que no estoy solo y que pertenezco a un lugar… pertenezco a ustedes

- No tienes por que agradecerme, ya que tu también me has dado mucho, me has permitido amarte y acompañarte durante todo este tiempo… y además estos pequeños son parte de ambos…

- Te amo, te amo demasiado… –uniendo su frente con la de la chica y cerrando sus ojos-

- Y yo a ti… -acariciando con unas sus manos la mejilla izquierda del chico-

Continuara…