Capitulo XII

Capitulo XII.- Protegiendo a la Familia.

- ¿De verdad tienes que comenzar a entrenar ahora? –lo dice viendo a la joven miko despedirse de sus cachorros, dándole un dulce beso en la frente de cada uno, mientras él los sostiene a ambos-

- Si –es lo único que dice, viendo a sus pequeños-

- Pero Kagome, yo solo no podré cuidar de nuestros pequeños, te necesitan, no puedes dejarnos solos e irte a entrenar tú sola –viendo primero a sus cachorros de tan solo tres meses, y luego ver a su mujer-

- Claro que si puedes cuidar de ellos, lo has hecho muy bien hasta ahora…

- Pero tú has estado a mi lado… –lo dice rápidamente-

-colocando su dedo índice en los labios del chico- No digas mas, estoy segura que cuidaras muy bien de ellos, siempre sabes que es lo que necesitan –y aquello es cierto, siempre sabe que es lo que quieren sus niños, si tienen hambre, si necesitan cambiarse o si solo quieren un poco de cariño- además no estaré muy lejos, y solo serán un par de horas, regresare para la hora de comer, lo prometo –dice para luego retirar su dedo de los labios del hanyou y acercar si rostro al de él y unir sus labios en un dulce beso-

Sienten como sus pequeños se mueven entre ambos, como haciendo saber que no les gusta lo que están viendo, solo sonríen entre el beso, pero no se separan.

Kaede entra a la cabaña y ve aquella dulce escena, y sonríe ante ella, luego comienza a interrumpirlos con una pequeña tos falsa.

- Chicos de verdad me alegra verlos tan felices, pero ya tenemos que irnos Kagome –dice al ver a los dos jóvenes separarse-

- Kaede, si te gusta vernos así, entonces ¿Por qué apartaras a Kagome de nuestro lado? –refiriéndose a sus cachorros y a él-

- Inuyasha no comiences con eso de nuevo

- Pero…

- Pero nada, fui yo quien le dijo a Kaede que comenzáramos con el entrenamiento –se lo informa, y eso es cierto ella fue quien tomo esa decisión-

- ¿Por qué? –pregunta sin entender-

- Solo lo hago por nuestros pequeños –viendo a sus hijos en los brazos de su padre, y ve como el chico tiene una expresión de no entender muy bien lo que dijo- lo hago porque no quiero que la próxima vez que enfrentemos a Naraku alguno de nosotros salga herido –recordando la ultima batalla contra Naraku-

- Yo los protegeré, ¿O es que acaso no confías en mí? –dice sintiéndose herido por esas palabras-

- Claro que confió en ti tontito, y se que nos protegerás muy bien, aunque que tengas que dar tu vida a cambio –ve como la expresión del chico cambia, como si también hubiese recordado aquella batalla- pero ese es un precio que no quiero pagar tan solo por no poder controlar mi poder, no quiero perderte –colocando una de sus manos en la mejilla del hanyou acariciándola suavemente- te necesitamos –viendo a sus hijos y ve de nuevo al chico-

- Esta bien… -dice resignado, después de todo la chica tenia razón-

- Gracias –lo susurra para luego darle un corto en los labios al hanyou- prometo no tardarme, y no esforzarme mas de lo que debo –dice al saber que esa es una de las preocupaciones del hanyou- los amo… -lo dice para luego salir de la cabaña junto a Kaede-

- Nos ha dejado solos, ¿Qué les parece si vamos a dar un paseo? –ve como sus dos cachorros sonríen afirmando que quieren ir a pasear con su padre- bien, pero primero tendré que bañarlos y cambiarlos –acercándose al futon, y dejar a sus pequeños sobre el-

-.-.-.-.-

- ¿Así esta bien Kaede? –pregunta después de haber lanzado una de su flechas sagradas hacia un árbol-

- Esta muy bien… has mejorado mucho en estos tres meses –lo dice al recordar que has pasado tres meses desde que comenzaron con el entrenamiento-

Kagome había perfeccionado su poder, lograba formar campos de fuerza más poderosos que antes, y podía sanar leves heridas, pero aun le faltaba por despertar aquel gran poder que apareció cuando salvo al hanyou.

- Eso es todo por hoy, regresemos a la aldea –lo dice para ver como la joven miko solo asiente con una sonrisa para luego llegar a su lado e ir juntas a la aldea-

Ya se encontraba delante de la cabaña que comparte con el hanyou y sus hijos, entra y ve como aquel lugar se encuentra vacío ¿A dónde habrá ido el hanyou con los niños?

Deja su arco y flechas en un rincón de la cabaña, no los necesitaría, sale de aquel lugar para comenzar a buscar al hanyou. El primer lugar que se le ocurre es el Goshimboku, así que se dirige hacia allá.

Al llegar frente al enorme árbol, no puede ver al chico, dirige su vista hacia arriba, y ahí estaba él, en una de las ramas del Goshimboku con los dos bebes entre sus brazos.

- Inuyasha –lo llama y ve como el hanyou voltea al escuchar su voz-

Baja con un salto delicado de la rama para no despertar a esos dos cachorros que se encuentran entre sus brazos.

- Hola –dice al estar delante de la joven miko y darle un suave beso-

- Hola –al separarse del beso, como le gustaba llegar y que el hanyou hiciera eso- ¿Qué haces aquí? –tomando a Izayoi de los brazos de su padre-

- Siempre los traigo para dar un paseo, pero creo que hoy me excedí –viendo a Inutaisho entre sus brazos dormido, cuando estaba con sus cachorros el tiempo pasaba rápido y quisiera que nunca acabara-

- Creo que ya debemos regresar a casa –viendo como el hanyou solo asiente, para encaminarse hacia la aldea-

Estaba cerca de la aldea cuando se detiene al capturar un olor familiar para él.

- ¿Qué sucede? –lo pregunta al sentir como el hanyou se ha detenido-

- Aléjate de este lugar con los cachorros –dice como orden entregándole a Inutaisho-

- ¿Pero que es lo que sucede? –de repente puede sentir los fragmentos de la perla- son fragmentos de la perla, junto la presencia de Naraku…

- Kagome vete de aquí, por favor –dice ahora como suplica, y escucha como sus cachorros han comenzado a llorar, como si pudiesen percibir el peligro, y su única forma de poder expresarlo era por su llanto-

- Pero…

- Solo vete…

Hace lo que Inuyasha le pide, alejándose de allí. Puede ver como Sango y Miroku se acercan a ella montados sobre Kirara.

- ¿Estas bien Kagome? Pudimos sentir la presencia de Naraku –lo dice Sango-

- Si estoy bien… pero Inuyasha… -volteando a la dirección de la que venia-

- Iremos a ayudarlo –dice Miroku para después continuar su camino hacia donde comenzara la batalla-

- Ten Kagome, Kaede me pidió que te lo entregara – dice Shippou mostrando el arco y flechas de la miko-

- Gracias Shippou, ¿Podrías hacerme un favor? –sentándose sobre sus rodillas y ve como el kitsune asiente- cuida de mis bebes –dejándolos con cuidado sobre la hierba a un lado de Shippou-

- ¿Pero como…?

- No te preocupes, tu solo quédate con ellos, y estarán bien –dice para después crear una campo de fuerza alrededor de Izayoi, Inutaisho y Shippou- no intentes salir… -dice antes de tomar su arco y flechas y dirigirse a la dirección que tomaron Miroku y Sango-

Corre hacia el lugar donde se encuentran los fragmentos de la perla, y de un momento a otro puede ver el viento cortante de Inuyasha apresurándose aun mas.

-.-.-.-.-

- ¿Qué haces en este lugar Naraku? –atacándolo con el viento cortante de su espada-

- Oh Inuyasha, como desde hace mucho que no has querido enfrentarme he venido por ti –esquivando el ataque del hanyou- debo decir que me sorprendí mucho al saber que aun seguías con vida… ¡pero esta vez no sobrevivirás!

Ataca con sus tentáculos al hanyou pero este los esquiva con facilidad. Inuyasha ataca con su Bakuriuja logrando destruir parte del cuerpo de Naraku, pero al hacerlo libera una gran cantidad de gas venenoso, comenzando a nublar todo aquel lugar. Miroku y Sango quedaron inmovilizados por aquel veneno.

Cubre su rostro con la manga de su haori, estuvo a punto de saltar a una de las ramas de algunos de los árboles que lo rodeaban cuando vio que una flecha atravesaba todo el gas venenoso purificando todo el lugar en un instante. Dirige su vista hacia la dirección de donde vino la flecha y allí estaba ella…

- Kagome… -es lo único que dice al ver a la chica acercarse a él ¿Qué estaba haciendo ella allí? Y ¿Dónde estaban sus cachorros?-

- ¿Estas bien? –pregunta al llegar junto al hanyou-

- Te dije que te alejaras de este lugar con los cachorros –lo reprocha-

- No puedo quedarme con los brazos cruzados mientras tu te enfrentas a Naraku, y no te preocupes, nuestros pequeños estarán bien, Naraku esta aquí…

¿Cómo que no se preocupe? ¡Son sus cachorros! Siempre se preocupa por ellos y siempre lo hará.

- Pero miren quien llego –viendo fijamente a la joven miko- me has hecho todo mas fácil –con una gran sonrisa en su rostro todo estaba tal y como lo había planeado-

- No lo creo así Naraku –tomando una flecha de su carcaj y apuntar a su enemigo-

Voltea a ver al hanyou para decirle con la mirada que lo atacaran juntos y ve como el ojidorado solo asiente, para ambos enfocar su mirada en aquel ser que se encuentra delante de ellos.

-.-.-.-.-

- Aquí están… -lo dice una niña de unos once años al encontrar a aquellos bebes que se encontraban llorando- ¡Los encontré Sesshoumaru-Sama! –lo grita hacia la dirección de donde venia-

Mueve algunos arbustos para poder llegar a donde se encontraba Rin y de donde prevenía aquel llanto, siendo seguido por Jaken.

- Sesshoumaru… -dice el kitsune al verlo cruzar aquellos arbustos-

Ve fijamente a esos dos cachorros que extrañamente habían dejado de llorar y ahora lo veían como si lo conocieran. Ve al kitsune que se encuentra a un lado de los bebes, reconociendo que es el mismo que siempre acompaña a Inuyasha. ¿Acaso esos dos cachorros eran de su medio hermano? Ja! Como si eso le importara.

- Inuyasha se esta enfrentando a Naraku en estos momentos –lo dice al ver como aquel youkai se daba la vuelta para regresar- ayúdalo por favor

- Si me dirijo hacia allá será tan solo para destruir a Naraku pero no porque quiera ayudar a Inuyasha –sin voltear a ver al kitsune y comenzando a caminar- vamonos Rin

- Pero… -trata de reprochar la niña-

- Nada de peros, no hagas esperar al amo – dice Jaken siguiendo a Sesshoumaru-

Rin camina lentamente siguiendo a aquellos dos youkais y volviendo su mirada de ves en cuando a los dos bebes que se encontraban a solo unos pasos de ella.

Escucha como los cachorros comienzan a llorar de nuevo, obligándolo a detenerse, no sabia porque pero al escuchar ese llanto su sangre reaccionaba. Esos dos cachorros tenían miedo de algo, ellos sentían algo pero… ¿Qué era?

- ¡Cuidado! –lo grita Rin al ver como una flecha es dirigida hacia los bebes-

Al oír gritar a Rin se da vuelta y se acerca rápidamente a donde se encontraban los dos cachorros, desenvaina su espada Toukijin y la utiliza para detener aquella flecha. Ve a los bebes y luego dirige su viste al lugar de donde provenía la flecha.

- ¿Pero que tenemos aquí? ¿El gran Sesshoumaru protegiendo a los hijos de su medio hermano? –escucha que lo dice una mujer que sale de entre unos árboles-

- Kikio… -viendo fríamente hacia a aquel ser, no podía decir que era un humano ya que no lo era- ¿Qué haces aquí? Y ¿Por qué quieres destruir a estos dos niños?

- Tengo mis razones, pero dime ¿Por qué proteges a esos dos bebes si tu odias a Inuyasha?

- Eso es algo que no importa –dice simplemente-

- ¡Claro que si me importa! ¡Me estas haciendo todo mas difícil! –grita exaltada, aquel sujeto estaba estropeando todos sus planes-

- Rin toma a los bebes y aléjate de este lugar –dice sin voltear a ver a la niña-

- No puedes tomar a los cachorros, Kagome coloco un campo de fuerza alrededor de nosotros –al ver como Rin se acercaba a tomar a los niños-

- Esa niña tonta –murmura Kikio irritada-

-.-.-.-.-

Inuyasha se mantenía atacando a Naraku constantemente, Sango utilizaba su bumerang para inmovilizar un poco sus tentáculos, Miroku no podía utilizar su agujero negro ya que alrededor se encontraban los insectos venenosos de Naraku. Kagome esperaba el momento adecuado para atacarlo con sus flechas, aunque estuvo entrenando estos últimos tres meses no podía esforzarse demasiado y arriesgarse a perder toda su energía en un solo ataque.

Lanza su flecha por fin logrando atravesar el cuerpo de Naraku, pero ve como se reforma.

- Esta niña estuvo muy cerca de purificar los fragmentos con esa flecha, será mejor que me vaya ahora, además… -lo piensa, viendo a sus oponentes- Ya me canse de jugar con ustedes, además ya Kikio debe haber terminado con su misión –dice con una sonrisa de malicia antes de desaparecer entre una nube de veneno-

- ¿Qué habrá querido decir Naraku con eso? – pregunta Sango acercándose al hanyou y a Kagome junto el houshi-

- Los niños… -susurra débilmente Kagome, viendo al hanyou, comienza a ver todo borroso sintiendo como es rodeada por los brazos del ojidorado-

- Kagome…

- Mis bebes… -musita mientras las lagrimas comienzan a acumularse en sus ojos-

- Sube –agachándose un poco para que la chica se suba a su espalda, y cuando esta lo hace, comienza a correr en la dirección en que estaban sus cachorros-

No es que no estuviera preocupado por sus cachorros, lo estaba y mucho, pero algo le decía que ellos estaban bien, además no se percibía el olor a sangre de sus hijos, solo lograba olfatear un olor muy familiar pero era imposible que ese sujeto estuviera en ese lugar.

Comienza a divisar a alguien a los lejos.

- Kikio…-al reconocer a aquella miko que se encuentra de espaldas- ¿Sesshoumaru? –viendo a su medio hermano parado delante de los niños ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Acaso estaba protegiendo a sus cachorros?-

Continúa corriendo, pasando a un lado de aquella miko deteniéndose en el lugar donde se encuentran sus hijos estando cerca de Sesshoumaru.

Baja de la espalda del hanyou acercándose a sus pequeños, desvanece el campo de fuerza tomando entre sus brazos a Inutaisho, mientras que el ojidorado toma a Izayoi. Abraza dulcemente a su bebe mientras que unas lágrimas recorren sus mejillas.

- ¿Qué intentabas hacer Kikio? –pregunta al momento que se pone de pie con su niño en brazos-

- Quería destruir a los cachorros –dice Sesshoumaru viendo a Kikio, y luego ver a Kagome cargando a Inutaisho-

- ¿Eso es cierto? – pregunta el hanyou dando un paso hacia delante-

- Si, si intente destruir a los niños, y lo hubiese logrado de no ser por él –viendo fríamente Sesshoumaru que solo le responde con la misma mirada-

- Maldita… -lo murmura Inuyasha-

- ¿Por qué? ¿Por qué quieres destruir a mis bebes? –pregunta Kagome y ve como una nube de veneno surge a un lado de Kikio-

- ¿Quieres saber el por que? – pregunta de forma cínica Naraku estando a un lado de aquella miko de mirada fría- Porque de esa forma seria mucho mas sencillo destruirlos a ustedes, después de perder a sus hijos ¿Por qué mas querrían pelear?... –dirige su vista a Sesshoumaru- claro que no esperábamos que el gran Sesshoumaru protegiera a los hijos de su medio hermano… ¿Por qué lo hizo? –viendo fijamente a aquel youkai-

- Me parece una cobardía atacar a unos bebes indefensos, solo por el hecho de no tener las fuerzas suficientes para poder derrotar a sus padres –dice simplemente, sonriendo luego de ver el rostro de Naraku al escuchar sus palabras-

En realidad él tampoco sabe el porque de protegió a esos cachorros, después de todo el odia a Inuyasha ¿o no?

- Nos retiramos por ahora, pero estén seguros que regresaremos –despareciendo junto a Kikio-

Sesshoumaru coloca su espada de nuevo en su cintura, y se da media vuelta para retirarse.

- Te lo agradezco Sesshoumaru –dice sinceramente, viendo como este se detiene-

- No tienes por que agradecérmelo…

- Claro que si – dice Kagome caminando hasta donde esta Sesshoumaru, y parándose delante de él- tu protegiste a nuestros bebes –viendo al pequeño que se encuentra entre sus brazos y ve como esta sonriendo y mantiene sus bracitos extendidos hacia Sesshoumaru como si quisiera que él lo cargara- al parecer quiere que lo cargues

- No soy bueno con los niños –eso era cierto, en realidad no se era bueno con nadie, solo con Rin y algunas veces con Jaken-

- No están difícil, ten –entregándole el bebe a Sesshoumaru el cual lo recibe, sosteniéndolo con su brazo derecho-

Inuyasha ve aquella escena y se sorprende un poco ¿Su hermano cargando a uno de sus cachorros?

- ¿Puedo cargar al bebe? –pregunta Rin viendo al hanyou-

- ¿he? –reaccionando al escuchar a la pequeña Rin- Si, claro –colocándose a la altura de la niña y entregarle a la bebe-

El hanyou se acerca a donde se encuentra Kagome, ve como esta se lleva una mano a la cabeza se apresura un poco mas para sujetarla con sus brazos.

- ¿Kagome estas bien? –pregunta al ver como la chica parpadea lentamente un par de veces-

- Si, solo me maree un poco

- Te esforzaste demasiado –dice como regaño a la chica- te llevare a la aldea –cargando a la pelinegra, la cual coloca sus brazos alrededor del cuello del hanyou-

- ¿Podrían acompañarnos a la aldea y llevar a mis cachorros? –pregunta a su hermano que se encuentra viendo a Inutaisho- yo lo haría… -es interrumpido por Sesshoumaru-

- Si, esta bien –dice simplemente sin ver al hanyou solo manteniendo su vista al pequeño que tiene en su regazo-

Comienza a caminar con Kagome entre sus brazos, siendo seguido por Sesshoumaru, Rin y Jaken.

- Se parece a nuestro padre… -murmura-

- ¿Qué dijiste? –no podía creer lo que había escuchado, ¿Sesshoumaru estaba aceptando que eran hermanos?-

- Dije que se parecía a nuestro padre –lo repite- ¿Cuál es su nombre? –pregunta caminando ahora a un lado del hanyou-

- Inutaisho –lo responde la chica con una sonrisa en su rostro al parecer aquellos dos medios hermanos podrían comenzar a entenderse y dejar sus peleas a un lado, y todo por esos dos cachorros ¿o no?-

- ¿Y esta pequeña como se llama? –pregunta Rin viendo a la bebe que se encuentra cargando-

- Izayoi…

Ya estaban el la aldea, Kagome se había llevado a los bebes para darles de comer y cambiarlos.

- Se quedaron dormidos –lo dice Kagome al salir de la cabaña, y acercarse a donde estaba en hanyou junto a Sesshoumaru-

- Oh –lo dice Rin desanimada- yo quería jugar con ellos

- Pueden venir a verlos cuando quieran –dice siendo abrazada por su hanyou-

- ¿Vendremos a verlos verdad Sesshoumaru-Sama? –pregunta emocionada viendo a aquel youkai-

- Esta bien, pero ya es hora de irnos –lo dice al darse al vuelta y comenzar a caminar-

- ¡Si! –dice muy feliz- adiós, no veremos pronto –viendo a la pareja abrazada, y después comenzar a seguir a Sesshoumaru-

- Gracias de nuevo Sesshoumaru –observando a su medio hermano alejarse de ellos-

- No fue nada –dice sin detenerse-

- Amo bonito ¿Podría decirme por qué protegió a esos cachorros si usted odia a Inuyasha? y ¿Por qué dijo que vendría a verlos? –pregunta Jaken con un poco de temor y a la vez intriga por saber cual era la respuesta de su amo, al estar ya un poco alejados de la aldea-

- Callate Jaken –dice fríamente-

En realidad ni el mismo tenia una respuesta para eso, ¿Por qué protegió a esos cachorros? ¿Qué fue lo que sintió cuando estaba cargando a aquel bebe?

Continuara…