Capitulo XIII

Capitulo XIII.- Papá

Se encontraban un hanyou y su joven miko dentro de aquella cabaña que ambos compartían, junto a sus dos pequeños, la chica estaba alimentando a su niña, mientras que el hanyou jugaba con el otro pequeño, ya hace poco que había anochecido y aquellos dos cachorros debían dormir.

- Inuyasha sabes que ya es hora de dormir –lo informa la pelinegra, viendo como su hanyou mantiene ambos brazos en alto cargando a su pequeño-

- Si, pero Inutaisho no quiere dormir –viendo como su cachorro estira sus bracitos lo mas que puede como tratando de alcanzar algo- ¿verdad pequeño?

Solo se puede escuchar una pequeña risita por parte de Inutaisho aun con sus bracitos regordetes extendidos hacia la cabeza de su padre, luego se escucha un gruñido por parte del ojidorado.

- Eso duele –tratando de alejar la mano de su cachorro de una de sus orejitas, pero al parecer Inutaisho no quiere soltarla y solo la jala más-

Escucha una risa por parte de su mujer. Intenta alejar a Inutaisho de su sensible orejita de nuevo, logrando que esta vez si la suelte. Deja a su cachorro sentado sobre el futon, y luego se acerca a Kagome.

- ¿Así que te parece divertido? –lo pregunta estando al lado de la chica, y ve como ella asiente- bien, veamos si esto te también te parece divertido –acercando su rostro al de la chica para unir sus labios en un tierno beso-

Siente como Inutaisho comienza a moverse sobre el futon obligándolo a separarse de los labios de su mujer, dirige su vista a donde esta su cachorro y ve como este se encuentra gateando alejándose un poco de él.

- ¿Adonde crees que vas pequeño? –pregunta para acercarse a su hijo y tomarlo entre sus brazos-

- Deberías dejarlo gatear un poco y que conociera el lugar donde esta creciendo –lo dice Kagome mientras que recuesta a Izayoi en su hombro, y darle unas pequeñas palmadas en su espalda-

- Pero podría lastimarse –dice sentando a su pequeño entre sus piernas-

- Vamos Inuyasha, en algún momento tendrás que dejarlos crecer –viendo al hanyou con su hijo-

Aquel hanyou se comportaba un poco exagerado en algunas ocasiones ¿Cómo podría el pequeño lastimarse si solo esta gateando a su lado? No puede imaginar como se comportaría cuando ambos cachorros comenzaran a caminar.

- Pero aun están muy pequeños –viendo a su hijo y luego dirigir su vista hacia Kagome y su pequeña-

- Lo se, pero ya dentro de poco comenzaran a dar sus primeros pasos y tendrás que darles un poco de libertad –dice dulcemente la chica-

- Es cierto –susurra el hanyou-

Poco después llevan a ambos cachorros a su cuna, y dejarlos cómodamente acostados para que puedan dormirse.

- No se que haría si a alguno de ellos le sucediera algo –dice el hanyou mientras abraza a su mujer por la espalda-

- No les sucederá nada, los protegeremos

Se dan media vuelta para dirigirse hacia el futon donde estaban sentados hace poco.

- Pa… pa –escuchan ese balbuceo detrás de ellos obligándolos a voltearse- pa… pa –ven como es Inutaisho quien esta balbuceando aquellas palabras mientras observa a sus padres fijamente al igual que su hermana-

- ¿Dijo papá? –pregunta en un susurro el hanyou sin creer lo que había escuchado-

- Si, eso dijo –responde la chica con una sonrisa viendo a sus dos niños y luego ver a su hanyou-

Inuyasha toma a su cachorro y lo alza para poder verlo completamente, puede ver como Inutaisho comienza a sonreír mientras lo sostiene entre sus brazos, es como si aquel pequeño lo único que deseara fuera tener la atención de su padre.

-.-.-.-.-

- Vamos pequeño dilo una vez mas –lo dice como suplica el hanyou viendo a Inutaisho sentado sobre el futon, estando él sentado delante del cachorro-

Inutaisho ve a su padre fijamente luego comienza a mover su cabeza de un lado a otro como buscando algo, y finalmente colocar sus dos manitas sobre el futon y comenzar a gatear a un lado de su padre.

- Inuyasha él lo dirá cuando quiera decirlo, no cuando tú le digas –dice la chica mientras que termina de cambiar a Izayoi y la coloca a un lado de su hermano-

Kagome se sienta a un lado de su hanyou y recuesta su cabeza en el hombro del ojidorado, Inuyasha mueve su brazo y con el rodeo la cintura de la chica por la espalda, para así atraerla más hacia él.

- Y pensar que hace unos meses atrás estaban aquí dentro –colocando una de sus manos sobre su vientre ahora plano-

- Nuestros pequeños están creciendo rápido –dice el hanyou viendo a sus cachorros de casi ocho meses, con dulzura-

- Si…

-.-.-.-.-

Era una noche hermosa en el Sengoku, miles de estrellas abundaban en el gran firmamento nocturno, la luna se encontraba casi totalmente rellena, y alumbraba aquella noche tenuemente.

El hanyou y su joven miko estaban en su cabaña, acostados sobre el futon de lado, Inuyasha mantiene uno de sus brazos alrededor de la cintura de la chica, mientras el otro sostiene su cabeza para poder ver mejor a su mujer. Comienza a besar el hombro de Kagome al igual que su cuello.

Sonríe al sentir los besos que le brindaba su hanyou.

- Inu… -murmura suavemente sintiendo como el ojidorado la coloca de espaldas al futon-

- Eres exquisita –besando el cuello de la pelinegra ascendiendo lentamente hacia su mejilla y labios-

Captura los labios de su mujer con los suyos en un apasionado beso, mientras se coloca sobre ella sin permitir que su peso caiga sobre su miko.

- Quiero hacerte el amor –dice el hanyou sin mas rodeos al separarse del beso y seguir besando el cuello de su amada-

- Nuestros pequeños se despertarían –dice entre suspiros y con sus ojos cerrados, escuchando luego un gruñido seguido por una maldición por parte del ojidorado-

Se separa de la chica antes de que sus deseos aumenten mas, y no pueda controlarse, no poder estar con aquella mujer era una tortura, hace aproximadamente ocho meses que no había estado con la chica íntimamente, y ya se estaba volviendo loco.

Deseaba poder saciarse de ella por completo, devorarla a besos recorriendo cada rincón de su perfecto cuerpo, poder sentir una vez más su interior calido y acogedor, escucharla gemir y suspirar su nombre. ¡Oh Kami! Como deseaba a aquella mujer.

Se acuesta de lado sobre el futon dándole la espalda a la chica, si seguía viéndola con aquel camisón en color azul celeste con algunos detalles en blanco, que dejaba ver su esbelta figura, teniendo un escote sensual, y que le llegaba varios centímetros por encima de la rodilla, no podría controlarse.

¡Oh Kami! Al verla así y no poder hacer nada era un castigo, una tortura.

Siente como el hanyou se separa de ella, abre sus ojos y ve hacia su lado, observa como el hanyou se encuentra acostado dándole la espalda, podría jurar que lo único que deseaba Inuyasha era poder meterse en un rió helado para calmar un poco sus deseos.

Y ella estaba igual, desde que nacieron Inutaisho e Izayoi, no ha podido estar a solas con el hanyou, y anhelaba estarlo, poder sentir el calor de su cuerpo repleto de sudor, las caricias y besos que él le brindaba a todo su cuerpo, abrigarlo en su interior tan placenteramente, escucharlo gemir en sus oídos mientras sus cuerpos mantienen un ritmo acelerado y continuo.

Se sienta y se acerca al hanyou, coloca su cabeza sobre el brazo de Inuyasha para poder verlo.

- Tan rápido te darás por vencido –dice con una sonrisa, dirigiendo una de sus manos hacia la cabeza del chico y comenzar a acariciar unas de sus orejitas-

- Kag… -dice colocándose de espaldas al futon-

- Shhh, no digas nada –tomando una de las manos del hanyou, para luego levantarse junto a él- vamos

- ¿A dónde vamos? –pregunta siguiendo a Kagome hacia la salida-

- A hacer lo que quieres –dice en forma sensual, luego se voltea y le da un corto beso al hanyou, y después salir de la cabaña-

- Pero ¿Y los cachorros? –deteniéndose-

Deseaba disfrutar a su mujer, pero no podía dejar a sus pequeños ¿Y si les sucedía algo?

- Ellos estarán bien –suelta la mano de Inuyasha, y forma un campo de fuerza alrededor de la cabaña- y no se despertaran hasta mañana temprano –acercándose al hanyou nuevamente deteniéndose delante de él, estando sus rostros a escasos centímetros de distancia-

Mantiene su vista fija en el rostro de la chica, en aquellos ojos color chocolate en los que tanto le gusta verse reflejado. Se inclina para poder capturar esos labios que le rogaban un beso, toma a su mujer entre sus brazos y así dirigirse hacia un lugar alejado en el bosque.

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Se encontraban ambos jóvenes amantes besándose apasionadamente bajo algunos de los abundantes árboles que poseía el Sengoku, la chica se encontraba con su espalda recostada a aquel árbol, mientras el hanyou besaba sus labios, mejillas, su cuello, hombros e ir descendiendo lentamente hacia su pecho, robando los suspiros y gemidos de lo profundo de su garganta.

Inuyasha comienza a acariciar las piernas de su joven miko, subiendo lentamente el camisón que ella llevaba, detiene una de sus manos en la entrepierna de la chica y comienza a acariciar aquella zona tan sensible en ella, teniendo de por medio la prenda que cubría la intimidad de la chica.

Siente como el ojidorado comienza a acariciar su intimidad, mientras su otra mano continua ascendiendo por su cuerpo hasta detenerse en uno de sus senos y comenzarlo a masajear por encima del camisón que tenia puesto. Deja escapar gemidos y suspiros de sus labios seguidos por el nombre de quien le brindaba aquellas caricias en su cuerpo.

Kagome mueve sus manos hacia el rostro del hanyou y lo toma entre ellas para que así pudiera verlo a los ojos, cuando ve esos ojos ámbar nota como si estos tuviesen fuego en ellos, seguramente el mismo fuego que recorría por su cuerpo en estos momentos con las caricias que le ofrecía su hombre.

Acerca su rostro al de Inuyasha, para así unir sus labios en un apasionado beso. Siente como el ojidorado deja de acariciarla y comienza a subir lentamente el camisón que tenía para retirárselo, se separa del beso y levante sus brazos para así hacerle más fácil el trabajo al ojidorado.

Coloca sus manos en el pecho del chico, para comenzar a quitarle su haori rojo junto con el blanco, al lograr su objetivo suelta aquella prenda y la deja caer sobre la hierba a un lado de su camisón. Une sus labios una vez mas con los del chico esta vez recorriendo con sus manos aquel pecho completamente perfecto y que comenzaba a sudar al igual que el suyo.

Coloca sus manos en la pequeña cintura de su mujer y lentamente comienza a deslizar aquella ultima prenda que tenia, por la piernas de ella, dejándola completamente desnuda ante él, la toma entre sus brazos, se coloca en cuclillas dejando a Kagome con sumo cuidado sobre la hierba sin separase del beso.

Se separa de Kagome escuchando un suspiro por parte de ella, recorre con su vista todo el cuerpo de su mujer, que aun después de su embarazo, y amamantar a sus cachorros seguía siendo perfecto y hermoso ante sus ojos, y solo le pertenecía a él, a nadie más.

Se inclina hacia la chica, besando esta vez su cuello e ir descendiendo hacia ese par de montañas que adornaban el cuerpo de su joven miko, se acomoda sobre Kagome mientras sigue besando sus pechos, luego continúa descendiendo hacia su vientre plano, y un poco mas.

Siente como su hanyou desciende con sus besos, acercándose cada vez más a su intimidad haciéndola sentir un corriente eléctrica recorrerle la espalda.

- ¿Qué… que piensas hacer? –pregunta Kagome entre suspiros manteniendo sus ojos cerrados-

- Solo deseo probar tu esencia, y es lo que haré –dice en un tono impetuoso-

Con sus manos separa las piernas de Kagome, y luego lleva una de sus manos a la intimidad de ella, ve como la chica se estremece ante el contacto de uno de sus dedos con aquella zona tan sensible.

Puede sentir como Inuyasha mueve su dedo en forma lineal, haciéndola volverse loca de placer.

Aleja su mano de aquel lugar y lentamente comienza a acercar su rostro, logrando inhalar mucho de ese olor que lo embriaga de deseo, y empieza a hacer mil maravillas con su lengua en aquella zona tan sensitiva en su mujer, probando así aquella esencia que provenía de ella pareciéndole un exquisito manjar.

Kagome trata de alejarse un poco del ojidorado, pero le es casi imposible, sus fuerzas se encontraban dispersas y su mente estaba en otro lugar, y además el chico mantenía sus piernas sujetadas entre sus brazos, y no podía liberarse.

Comienza a convulsionarse, y siente como Inuyasha separa su rostro de su intimidad, suspirando ante ello.

Asciende con prisa hacia el rostro de la pelinegra y capturar sus labios en un ardiente beso el cual le es correspondido con el mismo deseo. Se acomoda sobre su miko una vez más, y siente como ella coloca sus manos sobre su pecho para recorrerlo y comenzar a descender hacia el nudo de su hakama y desatarlo.

Había tenido un orgasmo sorprendente gracias a las mil maravillas que le había brindado su hanyou, pero aun lo deseaba, anhelaba sentirlo en su interior.

Mueve un poco sus piernas logrando con ello ayudar a Inuyasha a deshacerse de la última prenda que impedía que pudiesen unirse por completo. Gime al sentir el roce del miembro del chico con su intimidad, y escucha un gruñido por parte de él, sabiendo que lo anhelaba tanto como ella.

Comienza a deslizarse dentro de Kagome lentamente, escuchando gemidos y suspiros por parte de ella mientras que coloca sus brazos en su espalda y así aferrarse más a él. Sus cuerpos eran como un par de imanes que se atraían mutuamente a estar unidos y no quererse distanciar.

Inicia con embestidas suaves, y luego acelera sus movimientos al igual que la chica, manteniendo un ritmo continuo y con algo de frenesí.

Los gemidos y suspiros se hacen cada vez más presentes en aquel acto de entrega total, solo el hanyou y su joven miko demostrando todo su amor, de una manera absoluta, a ellos no les importaba lo que pudieran decir los demás por su relación, tan solo por ser ella una humana y también una miko, no representa que no pueda estar con un ser mitad demonio y mitad humano, simplemente porque en el corazón no se manda, uno no puede decidirse a quien amar, tan solo se ama, sin importar nada mas, ni tiempo, ni espacio, ni que sean de diferente linaje, lo único que importa es el amor que crece a pesar de las dificultades que se encuentren en su camino.

Siente como su miembro es mas aprisionado por las paredes de la cavidad de su mujer, y también como ella comienza a convulsionarse una vez mas, esta vez debajo de su cuerpo, al momento que pronuncia su nombre entre gemidos. Arremete unas veces mas en la chica, liberando por fin su semilla en ella y dar un ronco gemido al concebirlo.

Siente aquel liquido recorrer su interior, haciéndola pensar por escasos segundos que se encontraba en las puertas del paraíso.

Inuyasha se desprende con cuidado de Kagome, y cae a un lado de ella manteniendo una respiración agitada al igual que la chica. Siente como su miko comienza a buscar su calor y acurrucarse entre sus brazos, y lo único que puedo hacer es recibirla con felicidad.

- Te amo –dice el hanyou al tener una respiración ya paulatina, y acariciando la espalda y cabello de la mujer que se encuentra entre sus brazos-

- Y yo a ti –dice con una sonrisa, sintiéndose la mujer mas afortunada, mueve un poco su cabeza para poder ver los ojos del chico, y puede ver aquella mirada ambarina observándola con dulzura- mi hanyou –susurra antes de que el ojidorado capture sus labios una vez mas-

Se separan del beso al sentir como comenzaba a faltarles el aire, y tan solo permanecen abrazados, poco después Kagome se separa del hanyou, y se sienta llevando sus manos a su pecho y así tratar de cubrirlo un poco.

- ¿Qué sucede? –pregunta Inuyasha al ver a la chica hacer aquello, y levantándose para sentarse al igual que la chica, colocando sus manos en la cintura de ella para acercarla hacia él-

- ¿Podríamos subir a alguna de las ramas de este árbol? –viendo el árbol que les había brindado algo de refugio en su entrega-

- Claro, pero ¿Por qué quieres hacerlo? –viendo como la chica tomaba su camisón y se lo colocaba, y él por su parte se colocaba su hakama-

- Quiero saber como se ve todo desde allá arriba –responde volteando su rostro y ver al hanyou y regalarle una sonrisa-

- Bien –dice colocándose su haori blanco, y luego tomar el rojo- tendrás que ponerte esto, hace frió allá arriba –entregándole el haori a la chica-

- Gracias –lo dice con una sonrisa, recibiendo el haori de Inuyasha y luego colocárselo-

- No tienes porque agradecerme, lo menos que deseo es que mi mujer se enferme –acercándose un poco mas a la chica viendo como estaba sonrojada por las palabras que el mismo acababa de mencionar, toma el mentón de la chica y observa fijamente los ojos chocolates de ella quedando perdidos en ellos, sintiéndose completamente feliz de poder tenerla a su lado, y tener dos cachorros hermosos fruto de su amor, besa dulcemente la frente de la chica- vamos –dice colocándose en cuclillas y tomar a su miko entre sus brazos-

Se pone de pie, da un salto llegando así a una de las ramas de aquel árbol, recuesta su espalda al tronco del árbol, coloca a Kagome entre sus piernas, y ella solo recuesta su cabeza en el pecho del chico. Rodea a la chica con sus brazos, dejándolos sobre el vientre de ella, y siente que ella coloca sus manos sobre las de él.

- Quisiera poder ver el amanecer, pero estoy agotada –informa la chica dando un pequeño bostezo y cerrando sus ojos lentamente-

- Si lo deseas puedes dormir tranquilamente, y yo te despierto cuando vaya a amanecer –besando el cuello de la chica de forma dulce-

- ¿Harías eso por mi? –pregunta con una sonrisa, aun manteniendo sus ojos cerrados-

- Claro pequeña, por ti haría lo que sea –sintiendo como la chica se acurruca un poco mas- ahora descansa –susurra dulcemente-

Poco después la chica se queda profundamente dormida entre sus brazos, no le importaba permanecer toda la noche despierto con aquella mujer entre sus brazos, y despertarla luego para ver juntos el amanecer.

Continuara…