Capitulo XV.- Disfrutando al Máximo
Cuatro años han pasado, el tiempo transcurre rápido cuando estas al lado de tu familia disfrutando de buenos momentos y otros no tan buenos, en este tiempo se han enfrentado en varias ocasiones a Naraku y Kikio, y fue en la última batalla que pudieron obtener la mayor parte de la perla, pero resultando gravemente heridos, ambos dan gracias a Kami por haber dejado a sus pequeños con Kaede, nunca se perdonarían si les llegara a suceder algo a ese par de angelitos.
Hace ya una semana que había sido su encuentro con Naraku, pero hasta hoy fue que regresaron a la aldea, no querían preocupar a sus niños por las heridas que tenían, y ahora que ya estaban de vuelta se preocuparían tan solo por compartir todo este tiempo con sus hijos, disfrutar como la familia que son.
La joven miko dirige su vista hacia el gran firmamento nocturno completamente repleto de estrellas, suspira suavemente y forma una sonrisa en su rostro.
- Ya se quedaron dormidos esos tres demonios –escucha que lo dice una voz muy familiar para ella, para luego sentir como es rodeada entre unos fuertes brazos-
Se da la vuelta entre el abrazo para así quedar frente a frente con su hanyou.
- Aun no me creo que dejaras dormir a Shippou con los niños –lo dice, aun no sabia cual había sido la razón por la cual acepto aquello, siempre que el kitsune quería dormir con los pequeños el buscaba una excusa para impedirlo-
- Feh! Que no se acostumbre a ello –es lo único que dice esquivando por uno momento la mirada de su mujer-
- ¿Y en que tanto pensabas? –lo pregunta el mismo ojidorado ahora viendo a la chica entre sus brazos-
- Solo en que quiero compartir todo este tiempo con mi familia, mientras no nos tengamos que enfrentar a Naraku –responde simplemente sonriendo-
- Pues al parecer será mucho tiempo, recibió grandes heridas al igual que Kikio, les fue mucho peor que a nosotros, además no se arriesgara tan pronto sin tener un campo de fuerza que no sea destruido por ti tan fácilmente
- Es cierto –dice sonriendo- y no quiero desperdiciar este tiempo, quiero aprovecharlo al máximo solo contigo –lo dice con un tanto de picardía colocando sus manos sobre el pecho de su hanyou y comenzando a acariciarlo por encima del haori-
El ojidorado suelta un gruñido para luego acercar su rostro al de Kagome para así fundir sus labios en un muy apasionado beso, se inclina un poco y con uno de sus brazos toma las piernas de la chica, dejando la otra en su espalda, y después se dirige hacia la cabaña.
La cabaña en la cual vivían ahora es más amplia que la que tenían hace cuatro años y un poco más alejada de los demás. Era su pequeño castillo como lo dijo Kagome al ver por primera vez aquel nuevo hogar que comparte con su familia.
Entra a la cabaña y luego se dirige a la habitación que comparte con su mujer, que esta un poco alejada de la de los cachorros. Deposita a Kagome sobre el futon mientras besaba su cuello, coloca una de sus manos en una de las piernas de ella y la acaricia.
Da un gruñido al sentir la piel de la chica, hace ya más de cinco años que aquella chica se convirtió en su mujer y aun ella usaba esas faldas cortas que mostraban mas de lo que deberían, y a él eso le volvía loco lo único que deseaba en algunas ocasiones era tenerla entre en sus brazos y hacerla suya como lo haría ahora, pero en otras ocasiones se moría de celos cuando los hombres de las aldeas que visitaban se le quedaban viendo a su mujer.
Yo soy solo tuya, recuérdalo, siempre tuya
Eso le había dicho Kagome en una ocasión, en alguna de las aldeas para calmarlo, y aquello era cierto ella solo era de él, era su mujer, su hembra.
- Solo mía –lo susurra el ojidorado con su voz algo ronca besando el cuello de la pelinegra y descendiendo lentamente-
- Solo tuya, de nadie más –lo murmura ella entre suspiros al sentir los besos de su hanyou descendiendo al comienzo de sus pechos-
Inuyasha desliza su mano por debajo de la falda de la chica y acaricia la intimidad de ella, sintiendo la humedad en ella aun teniendo aquella prenda que cubre esa zona que tan solo él conoce a la perfección.
Y pensar que cuando la conoció nunca pensó que en estos momentos su vida dependiera de ella y de ese par de angelitos y demonios a la vez que son sus cachorros.
Y debe admitir que en un principio vio en ella a Kikio, y vaya que estaba ciego, esa mujer que ahora se encuentra a su merced no se parece en nada a aquella miko que lo sello hace mas 50 años, son tan diferentes en sus gestos, sus ojos pero sobre todo en su sonrisa.
Esa chica lo hizo cambiar por completo, le quito esa idea de convertirse en un youkai por solo ambición y codicia, ella hizo que él pudiera dar lo mejor de si siendo un hanyou, demostrando así que puede llegar a ser mucho mas fuerte con solo el deseo de proteger lo que se ama.
Escucha como ella libera un gemido al momento que comienza a besar uno de sus pechos por sobre la tela de la blusa que tenia la cual ya deseaba arrebatar del cuerpo de su mujer al igual que la falda, para así tenerla desnuda a su merced, solo para él.
Coloca sus manos en la cintura de Kagome y lentamente comienza a subir aquella blusa por sus costados, separa su boca del seno de la chica escuchando un suspiro por parte de ella, ve como ella como acto reflejo levanta sus brazos para que pueda retirarle mas fácilmente aquella prenda innecesaria en esos momentos.
Cuando aquella prenda cae al suelo busca la mirada de su hembra, se acerca a su rostro besa su mejilla con ternura y luego lame esa misma zona.
- Eres deliciosa –se lo susurra con algo de lujuria en el oído de su mujer-
Se aleja un poco del rostro de Kagome y ve como esta mantiene un pequeño sonrojo sobre sus mejillas, sonríe con un tanto de malicia ante ello, aun después de más de cinco años que lleva compartiendo con esa chica la hace sonrojarse por sus comentarios o sus acciones.
Acerca de nuevo su rostro al de la chica y esta vez une sus labios con los de ella en un beso apasionado y lleno de deseo solo hacia ella, su mujer.
Ya ambos se encontraban completamente desnudos. Inuyasha se encontraba besando el cuello de Kagome al mismo momento que acariciaba el contorno de su perfecto cuerpo, arrancando así gemidos y suspiros de los labios de su miko.
Se detiene repentinamente al captar un aroma familiar para él, maldiciendo por lo bajo ¿Por qué ahora? Precisamente cuando el mismo no podría resistirse por mas que lo quisiera.
- ¿Inu? –escucha como lo llama la chica con la voz entre cortada-
Con su vista busca la ambarina de su hanyou, y ve como el solo trata de esquivarla ¿Qué le sucedía? Observa como el ojidorado se sienta sobre el futon dándole la espalda, se sienta y se acerca a él, recuesta sus senos en la espalda de él.
- ¿Qué sucede? –se lo pregunta con voz suave al momento que con sus manos trata de rodear el fornido cuerpo de su hanyou y le ofrece leves caricias-
Inuyasha por su parte muerde levemente su labio inferior y gruñe internamente, por Kami que era una tortura que esa mujer le hiciera aquello sin saber de lo que el se acaba de enterar, si lo supiera seguro que no lo estaría haciendo.
- Inu –escucha como lo llama con voz suave y con algo de deseo- Inu –vuelve a llamarlo esta ve moviendo con una de sus manos un poco de cabello de su espalda para dejarla al descubierto- Inu –siente como le comienza a dar cortos besos en su espalda desnuda-
Da un gruñido y con un rápido movimiento se da la vuelta y hace que la chica quede recostada una vez más sobre el futon y él sobre ella.
- Mujer, no puedo resistirme a ti –lo dice con voz ronca y besando el cuello de ella con necesidad y deseo-
- No trates de resistirte –se lo dice simplemente-
- Pero es que… -trata de decirlo pero ella lo interrumpe-
- Shhh, no digas nada, solo hazme tuya una vez mas –se lo dice como una orden para luego acercar su rostro al del hanyou y tomar sus labios en un beso con demasiado ímpetu-
Aquella acción que ella tomo lo hizo perder la razón que le quedaba y por su mente solo pasaba el deseo que tenia por tener a su mujer debajo de su cuerpo, sintiendo su calor y aforrándose a su cuerpo, derramarse en su interior.
Se acomoda sobre el cuerpo de su hembra y siente como ella abre sus piernas para así darle paso enteramente a su cuerpo, gruñe al sentir el roce de su miembro ya erecto con la intimidad jugosa de su joven miko.
Comienza a adentrarse en la abrigadora y húmeda cavidad de su mujer, dándole a su miembro la calidez que precisaba desde hace algún tiempo con el deseo de saciarse de su mujer por completo.
Empieza embistiendo con serenidad y luego va acelerando su ritmo teniendo en ellos algo de frenesí, y obteniendo así gemidos más sonoros por parte de Kagome, haciéndolo perder algún juicio coherente sobre lo que minutos atrás lo había hecho detenerse.
Ahora nada ni nadie podría detener aquel acto, desde hace tiempo que ambos deseaban por estar juntos de aquella forma tan intima, si no era por los enfrentamientos con Naraku o con algún otro monstruo por querer obtener los fragmentos, era simplemente por ese par de querubines que no quieren dejarlos solos en ningún momento.
Kagome con sus manos recorre el cuerpo de su hanyou, su varonil pecho perfectamente formado sin ninguna cicatriz, dirige una de sus manos hacia el rostro del ojidorado que es el responsable de los gemidos que liberan sus labios, acaricia la mejilla del hanyou y luego sube un poco mas, hasta su plateado cabello y entre su mano toma una de las orejitas que adornan su cabeza, y la frota levemente.
Suelta un gruñido al sentir como la chica esta jugando con una de sus orejitas, mantiene sosteniéndose con solo uno de sus brazos y con la mano que le queda libre acaricia el rostro de la pelinegra.
- ¿Sabes lo que me provocas cuando haces eso mientras hacemos el amor? –pregunta con picardía viendo fijamente los orbes chocolates de su mujer-
- Si, lo se –responde simplemente sonriendo con sensualidad, escucha como el ojidorado gruñe y luego acerca su rostro al de ella y posesiona sus labios sobre los suyos en un ardiente beso-
Siente como las embestidas de él comienzan a ser más intensas y constantes haciéndola separarse del beso espontáneamente para liberar un gemido mas ronco. Comienza a estremecerse debajo de aquel cuerpo masculino, perdiendo la noción de cualquier otra cosa a su alrededor teniendo solo en su mente a aquel ser que la hace volverse loca de placer.
Inuyasha siente como su miembro ya ha comenzado a ser mas aprisionado por aquella cavidad haciendo sus embestidas mas dificultosas, arremete en ella unas pocas veces mas antes de liberar su esencia en su interior, teniendo certeza de que podría formarse una nueva vida dentro de ella.
Se acuesta sobre el futon llevando consigo a la pelinegra y dejarla acostada sobre él, no queriendo deshacer aun su unión.
La chica mantiene recostada su cabeza en el pecho de su hanyou, escuchando como los latidos de su corazón vuelven a su ritmo normal.
- Inu –lo llama al momento que se incorpora un poco y mueve sus caderas sobre las de él, escuchándolo gruñir y ve como frunce un poco el entrecejo y solo sonríe con lujuria-
- ¿Acaso deseas probar mas de mi? –lo pregunta de forma algo burlona, sabiendo bien cual seria la repuesta de su mujer-
- Siempre lo deseo –responde simplemente- ¿Acaso tu puedes darme mas? –pregunta sonriendo traviesamente mientras con sus manos acaricia el pecho del ojidorado, y ve el rostro un tanto desencajado del hanyou-
¿Quién pensaba que era? Por Kami que podía darle mucho más.
- Eso te lo demostrare ahora mismo pequeña traviesa –lo dice firmemente y con un rápido movimiento hace cambiar los papeles, estando él sobre ella una vez más, y solo escucha unas risas por parte de su hembra antes de unir sus labios en un impulsivo beso-
-.-.-.-.-
Comienza a abrir sus ojos color miel lentamente, adaptándose a la luz que entra en aquella pequeña habitación, cuando abre sus ojos completamente dirige su vista hacia la mujer que esta entre sus brazos, mientras ambos son cobijados por unas mantas que él mismo se encargo de colocárselas al terminar de hacer el amor.
- Ya despertó –escucha que lo dice una voz en casi un susurro detrás de él-
Se da vuelta con rapidez pero con cuidado de dejar su cuerpo o el de la chica al descubierto.
- ¡Que demonios! –exclama al ver como sus dos cachorros se encontraban detrás de él observándolo fijamente-
- Le dilemos a mami que estabas diciendo malas palabas –lo dice la pequeña como si con ello estuviera amenazando a su padre-
- ¿Qué hacen aquí? –lo pregunta para luego voltear a ver a la chica y confirmar que no se había despertado, después regresa la vista a los cachorros-
- Quelemos id a fugad –lo responde el pequeño-
- Y como ushtedes no she habían despeltado vinimos a buscarlos –dice Izayoi viendo a su padre-
- ¿No pudieron esperarse un poco mas? –lo pregunta viendo a aquellos dos niños que son sus hijos, era la primera vez que lo encontraban tan desprevenido-
- Lo hichimos, pelo ya esh muy talde –responde la pequeña-
- Esh cherto ya va a sher la hora de almorzhar –lo reprocha Inutaisho, no porque tuviera hambre precisamente ya que había comido junto a Kaede y los demás al ver que sus padres aun dormían, ambos niños se quejaban por querer ir a jugar con su padre, apenas ayer fue que ambos regresaron de un largo viaje y quieren pasar el mayor tiempo que puedan con sus padres-
¡Por Kami! Se le había hecho tan tarde, bueno esos pequeños tienen el derecho de reprocharle el porque no se había despertado para ir a jugar, porque el mismo le prometió la noche anterior que iría a jugar con ellos apenas saliera el sol, pero no contaba con la noche que paso con su mujer, disfrutando al máximo cada momento que parecía eterno mientras hacían el amor una y otra vez. Sacude su cabeza al alejar esos momentos de su mente, ahora tenía que atender a sus cachorros.
- Esperen afuera mientras me cambio –se lo dice a los dos niños y ve como ambos asienten y luego le levantan y se dirigen a la salida de aquella habitación-
- Oye papi –escucha que lo dice el pequeño Inutaisho antes de salir de la habitación-
- ¿Que sucede cachorro?
- ¿Puke el aroma de mami cambio un poco? –pregunta con ingenuidad al haber notado como el aroma de su madre cambio levemente al menos para él-
- Esh cherto ¿Puke cambio? –afirma y pregunta la pequeña-
¡Kami! Se había olvidado de aquel detalle, mueve su nariz un poco para obtener mejor inhalación del aroma de la chica que se encuentra dormida a su lado, suspira levemente y luego dirige la vista a sus cachorros.
- No es nada malo no se preocupen, espérenme afuera y no le comenten esto a mama, será un secreto entre nosotros ¿bien? –pregunta finalmente y ve como los dos pequeños asienten y luego salen de la habitación-
Se levanta con sumo cuidado del futon escuchando un quejido de reproche por parte de la chica, toma su hakama que se encontraba tirado a un lado del futon y se lo pone al igual que su yukata blanca.
- Inu… -escucha como la chica susurra su nombre seguido de un suspiro, dirige su vista hacia ella y ve como esta aun duerme, sonríe levemente al imaginarse lo que puede estar soñando su pequeña-
Toma su haori rojo y con cuidado lo coloca entre los brazos de la chica y ve como esta instintivamente se acurruca un poco más, se inclina un poco y deposita un beso en la frente de la chica.
- Te amo mi pequeña –lo susurra para luego levantarse y dirigirse a la salida de aquel lugar-
- Y yo a ti –escucha que se lo responde la chica obligándolo a voltearse y ver si se había despertado pero no es así ella aun seguía dormida, solo sonríe levemente y luego sale de aquel lugar para ir a encontrarse con sus cachorros-
-.-.-.-.-
- Oye papi ¿Puke mami aun no despierta para venid a jugad con noshotos? –lo pregunta la pequeña viendo como su padre esta persiguiendo a Inutaisho para luego atraparlo y comenzar a hacerle cosquillas haciendo que ambos cayesen aun lado de ella-
- Porque mama esta cansada, pero apenas despierte vendrá a buscarnos aquí –lo dice sabiendo bien que la chica sabe que ellos están en aquel árbol sagrado-
- Ya papi no mash –lo suplica el pequeño entre risas a su padre que no deja de hacerle cosquillas- hazhle a Izayoi tamben –dice para ver sin con eso se libra por un momento de su padre, y al parecer da resultado porque el hanyou deja de hacerle coquillas y dirige su mirada a su hermana-
- Nou a mi nou –lo dice Izayoi para levantarse rápidamente y comenzar a correr antes de que su padre la agarre-
- No te escaparas pequeña –lo dice levantándose para ir a buscar a aquella chiquilla bribona-
Izayoi corre lo mas que puede mirando hacia atrás y ver si su padre esta cerca, ahora no quería que comenzara a hacerles cosquillas aun le dolía el estomago de tanto reírse hace unos minutos.
Choca con algo que hace que caiga al suelo sentada.
- Auch –lo dice la cachorrita para luego dirigir su vista hacia delante y poder ver con que había chocado y ve como es un chico de mirada azul-
- Debes tener cuidado pequeña Izayoi –se lo dice aquel joven al momento que se coloca de cuclillas para ayudarla a ponerse de pie- ¿Dónde el perro sarnoso de tu padre? ¿Por qué te dejo sola? –lo pregunta aquel ojiazul-
- Primero mi papi no esh ningún perro sharnosho, y shegundo para que lo shepas lobo rabiosho no me dejo shola, noshotos eshtamos jugando –lo dice para luego sacarle la lengua a Kouga-
- ¡Izayoi! –escucha la voz de su padre detrás de ella, se voltea y rápidamente se dirige hacia él-
- ¡Papi! –exclama al estar cerca de su padre y pararse delante de él esperando que la tomara en brazos como siempre lo hace-
- Discúlpate con Kouga –lo dice como orden a su cachorrita, no es que la agradara la idea de que ese lobo estuviera mucho tiempo con sus cachorros pero Kagome le había dicho que los niños no debían estar faltando el respeto a los mayores, así sea ese lobo-
- Pero él te llamo perro sharnosho, y no me guta que te diga ashi –lo reprocha la pequeña volteando a ver a Kouga-
- Discúlpate –lo repite de nuevo en hanyou-
- No lo hade hata que él tamben lo haga –lo dice como ultimátum la cachorrita cruzando sus bracitos en su pecho-
- Izayoi… -iba a decirle algo pero Kouga hablo antes-
- No la harás cambiar de opinión, tiene tu mismo carácter, y es así desde que nació ¿o no? –pregunta y recuerda el ojiazul-
- ¡Tío Kouga! –se escucha la voz del pequeño Inutaisho que se acerca corriendo hasta llegar delante de Kouga y luego que este lo tome entre sus brazos-
Inuyasha por su parte se agacha y toma a Izayoi entre sus brazos y luego ve como Kouga se acerca a él con su otro cachorro.
- Supe que pudieron obtener la mayor parte de los fragmentos en la última batalla con Naraku –lo dice Kouga al momento que comienza a caminar con el hanyou hacia el Goshimboku-
- Si así fue, pero aun así no pudimos acabar con ese maldito –lo dice con rabia al recordar aquello-
- Papi –lo reprocha la pequeña al escuchar a su padre maldiciendo-
- Lo siento
Llegan al Goshimboku y se sientan en sus raíces obteniendo así la sombra de aquel majestuoso árbol.
- Y ¿Dónde esta Kagome? –lo pregunta Kouga dejando a Inutaisho sentado a aun lado de él-
- Mami aun derme, papi dice que eshta canshada, pero yo no she puke –lo dice Inutaisho-
- Ya puedo imaginarme porque –dice olfateando a Inuyasha-
- Feh! Deja de imaginarte esas cosas lobo –lo advierte el hanyou controlando las ganas de golpear a Kouga por aquel comentario-
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Una miko comienza a despertar lentamente, suelta un suspiro y se acurruca mas hacia aquella prenda que mantiene entre sus brazos, abre un ojo para así darse cuenta como el hanyou no se encuentra a su lado, se incorpora sobre el futon y cubre algo de su cuerpo con aquella prenda roja sosteniéndola con una mano en su pecho, con su mano libre se talla ambos ojos para terminar de despertarse.
- Inuyasha –llama al ojidorado y no obtiene respuesta de él, lo primero que pensó es en que de seguro esta con los pequeños ya que tampoco escucha algún ruido dentro de la cabaña-
Se pone de pie y se dirige al lugar donde suele guardar su ropa, toma una falda en color negro y una playera de color lila junto con su ropa interior. Al terminar de vestirse toma el haori del hanyou y aspira aquel aroma que tiene impregnado, sonríe levemente y luego coloca sus brazos debajo de su pecho como si estuviese abrazándose a si misma.
Poco después se retira de aquel lugar para luego también salir de la cabaña y dirigirse al lugar donde deberían estar su hanyou y sus pequeñines.
Ya se encontraba cerca del Goshimboku cuando escucha como dos voces masculinas están manteniendo una conversación, reconociendo que una de ellas pertenece al ojidorado y la otra a aquel lobo de mirada azulada.
- ¡Mami! –escucha como lo grita su pequeño al verla y luego comenzar a correr hacia ella, siendo seguido por su hermana que aun se mantenía entre los brazos de su padre-
- Hola mis angelitos –lo dice dulcemente al momento que se coloca en cuclillas para recibir a sus niños-
Se coloca de pie sosteniendo a ambos niños y ve como el hanyou comienza a acercarse a ella siendo seguido por Kouga.
- ¿Cuántas veces tengo que repetirte que no cargues a ambos cachorros a la vez? –lo reprocha el hanyou al estar más cerca de la pelinegra-
- ¿Esa es la forma en que vas a saludar a tu mujer? –pregunta Kagome de forma dolida-
- No, es esta –lo dice al estar frente a frente a la chica, se inclina un poco y solo logra rozar levemente los labios de la pelinegra ya que un par de personitas lo hacen alejarse-
- No she eshten besuqueando etando noshotos en medio –lo reprocha Inutaisho apoyando sus manos en el pecho de su padre al igual que Izayoi para que se separase de su madre-
- Hola Kouga –saluda la pelinegra al ojiazul mientras deja a sus pequeños parados sobre la hierba y luego se acerca a Kouga para abrazarlo y darle un beso en la mejilla-
- ¿Qué te hace venir acá en estas fechas? ¿No deberías estar en las montañas? –pregunta la misma Kagome, ya que el mismo Kouga les había dicho que iría a entrenar un largo tiempo a las montañas del este-
- Como se lo estaba diciendo a Inuyasha he venido a entregarte mis fragmentos de la perla, ya que ustedes pudieron obtener casi toda la perla lo mejor es que también tengas estos –se lo dice mostrándole los dos fragmentos que el poseía y luego entregárselos-
- Pero Kouga… -trata de decir algo, quizás lo mejor seria que él los tuviera hasta que ellos pudiesen destruir por completo a Naraku, aunque talvez también es peligroso que los guarde ya que Naraku haría cualquier cosa con tal de obtenerlos y Kouga estaría en peligro-
- Lo mejor es que estén en tus manos, tú eres su guardiana
- Tienes razón, es mi deber protegerla –lo dice tomando los fragmentos que le entrega Kouga-
- Sabes que no estarás sola, yo te acompañare a cada minuto –lo dice el hanyou colocando sus manos sobre la mano con la que Kagome tomo los fragmentos-
- Lo se –lo dice y después siente como el hanyou la atrae hasta si y la abraza-
- Nunca nos separaremos –dice el ojidorado mientras abraza a la chica-
Permanecen así poco tiempo ya que dos pequeños querubines comienzan a jalar del hakama de su padre, para que así les prestasen atención a ellos.
- ¿Qué sucede cachorros? –lo pregunta Inuyasha viendo a sus hijos-
- Queremos id a comed –lo dice Inutaisho después de ver a su hermana-
- Bien, vamos a casa a preparar algo de comer –lo dice Kagome separándose del hanyou y acercarse a sus niños y les ofrece una mano a cada uno para que la tomen-
- Yo quero ayudar mami –dice la pequeña Izayoi alzando su rostro para ver a su madre-
- Claro mi niña, los dos me ayudaran –le dice a su hija tiernamente para luego regalarle una sonrisa-
- ¿Vendrán con nosotros? –pregunta la misma Kagome viendo a Inuyasha junto a Kouga-
- Iremos en un momento, adelántense –lo responde el ojidorado viendo después como la chica le sonríe y luego se aleja con sus cachorros-
- Oye Inuyasha –lo llama Kouga al saber que ya la chica no puede oírlos-
- ¿Qué sucede? –lo pregunta viendo al ojiazul-
- ¿No crees que deberías haber esperado un poco mas para tener otro cachorro? Por lo menos hasta haber derrotado a Naraku –lo menciona al haber percibido como el aroma de la chica había cambiado un poco-
- ¿Acaso es tan obvio que ya esta esperando un cachorro? –murmuro el hanyou sentándose sobre la hierba- no tengo idea de cómo lo tomara
- ¿Acaso no se lo mencionaste cuando…? Tu sabes de que hablo –lo dice sin querer mencionar aquello-
- Lo intente, por Kami que lo intente –dice comenzando a mover su pierna derecha mientras veía hacia la dirección por la que se había ido la miko con sus cachorros-
- Pero es que… ¡rayos esa mujer es una droga! Y no puedo resistirme a probarla –expresa el hanyou exasperado-
- No digas mas, con saber que es tu mujer me basta, no necesito saber como fue que llegaron a eso –interrumpe Kouga antes que Inuyasha dijera otra cosa, ya le había costado asumir hace mas de cinco años que Kagome se había convertido en la mujer del hanyou, como para que ahora el vaya a decirle porque no pudo controlarse para hacerle el amor a aquella mujer-
- Tienes razón, es solo que no se que hacer, no se si le gustara la idea de tener otro cachorro, ese par son unos demonios –lo dice recordando que cuando despertó sus cachorros estaban en su habitación sin previo aviso, y no solo es eso, esos pequeños se salen con la suya cada vez que quieren, pero vaya que agradece a Kami por tenerlos y el poder estar con su familia-
- ¿Qué esperabas? Son tus hijos –dice Kouga y ve como el hanyou le lanza una mirada de pocos amigos- además Kagome no lo ve así, y pienso que le gustara la idea de estar embarazada de nuevo –lo dice viendo como el ojidorado dirige su vista a la dirección que había tomado la chica con los pequeños-
- Eso espero –lo susurra casi solo para el mismo y de no ser porque Kouga es un demonio lobo no lo hubiese escuchado- eso espero
Continuara!...
