Capitulo XVI.- Decisión
- ¡Mami! ¡Mami! –se escuchan aquellos gritos, siendo el causante un niño de tan solo poco menos de cinco años, mientras corría hacia su madre-
- ¿Qué sucede pequeño? –pregunta la joven miko colocándose en cuclillas para así poder recibir a su hijo-
- Izayoi hace trampa de nuevo, esta utilizando su campo de fuerza para esconderse de mi, no es justo –reprocha el pequeño al estar en los brazos de su madre-
- Pero si ya le he dicho en mas de una ocasión que no haga eso –dice un tanto molesta ¿es que acaso su hija no entendía lo peligroso que resultaba usar su poder espiritual siendo ella solo una niña?- vamos al lugar donde estaban jugando –lo dice dulcemente a su pequeño poniéndose de pie y tomando la mano de Inutaisho para que así él la guiase-
Inuyasha no se encontraba cerca, ya que había ido con Miroku a una de las aldeas vecinas, pero le pareció muy extraño que hanyou no buscara ningún pretexto para no ir con él houshi, aunque ahora que lo piensa el hanyou a estado muy raro últimamente, desde hace aproximadamente cuatro semanas, y en algunas ocasiones intenta evitarla cosa que no logra entender.
- Es aquí –escucha que lo dice su pequeño haciéndola volver a la realidad-
Kagome suelta la mano de Inutaisho y luego comienza a recorrer aquella parte del bosque, buscando la presencia que emana el poder espiritual de Izayoi el cual es muy parecido al suyo.
- Aquí estas –lo dice para luego colocarse en cuclillas, coloca una de sus manos delante de ella y poco después desvanece el campo de fuerza que había creado su hija-
- Izayoi, te he dicho muchas veces que no utilices tu poder espiritual si yo no estoy presente –lo dice como regaño a su pequeña-
- Pero es que Inutaisho, siempre logra encontrarme por mi aroma –dice la pequeña como reproche-
- Tú también puedes hacerlo –lo recuerda Kagome- así que eso no es una excusa. Ahora prométeme que no volverás a hacerlo, o tendré que sellar tu poder espiritual –lo dice recordando que Kaede le había dicho que si ella quería podría sellar el poder de Izayoi hasta que ella misma pudiese controlarlo completamente, y no lo había hecho hasta ahora porque Inuyasha no se lo permitía, diciendo que era lo mejor que ella pudiera protegerse desde pequeña-
- Esta bien –lo dice Izayoi resignada-
- Muy bien, ahora vamos a casa a esperar a papá –dice dulcemente Kagome poniéndose de pie-
- ¡Si! –lo dicen ambos pequeños al momento en que cada uno toma una de las manos de su madre-
- Que extraño, hace un momento me costo un poco desvanecer el campo de fuerza de Izayoi, cuando normalmente suelo hacerlo con mucha facilidad –lo piensa Kagome dirigiéndose hacia su hogar con sus pequeños- Pero ahora que recuerdo –algunos recuerdos llegan a su memoria, de hace cuatro años-
Inuyasha y Kagome se encontraban en la cabaña de la anciana Kaede, con ambos cachorros de tan solo casi once meses de nacidos. Luego de regresar de la época de Kagome fueron a hablar con Kaede sobre lo que había sucedido con Izayoi semanas atrás.
- Nunca pensé que se manifestaría tan rápido –lo dice Kaede mientras sostiene a la pequeña entre sus brazos la cual solo sonríe-
-¿De que hablas Kaede? ¿Sucede algo malo con Izayoi? –pregunta Kagome preocupada viendo a su niña en brazos de Kaede-
- No, ella esta muy bien –lo dice sonriendo a la pelinegra- esto explica muchas cosas, como el porque desapareció tu poder espiritual pero aun podías seguir purificando los fragmentos.
- ¿Qué rayos significa eso? Explícalo mejor –dice el hanyou al no entender muy bien las palabras de Kaede-
- Lo que quiero decir es que, mientras Kagome estuvo embarazada y no podía liberar su poder espiritual era simplemente porque los bebés estaban recibiendo todo su poder espiritual, y así como tienen tu forma de hanyou también tiene el poder espiritual de Kagome –concluye por decir Kaede-
Kagome analiza aquellas palabras, tenían sentido, por esa razón aun podía purificar los fragmentos, su poder espiritual estaba en su interior pero no podía ser liberado porque sus pequeños lo estaban absorbiendo, pero de igual manera se encontraba en su interior.
- Pero… ¿Y por que Inutaisho no…? -pregunta Kagome después de unos minutos, siendo interrumpida por Kaede-
- Él también tiene tu poder espiritual, tan solo deben esperar a que sea liberado –lo dice viendo al pequeño dormido entre los brazos del hanyou-
- Y es muy probable que suceda lo mismo la próxima vez que estés embrazada –dice la misma Kaede esta vez viendo a Kagome-
Mueve su cabeza de un lado a otro al recordar aquello, no podría estar embarazada y si así era ¿Por qué el hanyou no le había dicho nada? Tan solo eran ideas suyas, pero de igual forma tenia que hablar con Inuyasha al respecto.
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Se encontraba fuera de la cabaña que comparte con el hanyou y sus pequeños, ya hace casi una semana que había sucedido aquello con Izayoi, y la idea de estar embarazada aun pasaba por su mente, pero entonces ¿Por qué el hanyou no se lo ha dicho?
Dirige su mirada hacia el gran firmamento nocturno, y se abraza a si misma, hace poco que había dejado de llover, y estaba haciendo algo de frió, mas de lo que normalmente hace en las noches en el Sengoku, cierra sus ojos suavemente e intenta formar un campo de fuerza a su alrededor, lo cual logra pero solo por breves instantes.
- ¿Qué haces fuera? Podrías resfriarte –escucha que lo dice una voz muy familiar para ella, voltea y ve al hanyou-
- Inuyasha, necesitamos hablar –dice seriamente-
- ¿Qué sucede, Kagome? –pregunta un tanto turbado por la manera tan seria en la que había hablado la chica-
- Inuyasha, dime la verdad ¿Estoy embarazada? –pregunta sin más rodeos, viendo fijamente la mirada del hanyou-
El hanyou se sorprende un poco ante la pregunta de la chica, debería decirle la verdad, pero ella se encontraba tan seria y no sabia como lo tomaría, si le gustaría o no.
- ¿Qué te hace pensar eso? –pregunta si con eso negara aquello- si fuera así ya te lo hubiese dicho –lo dice cruzando sus brazos y desviando la mirada de su mujer-
- Eres un idiota –lo murmura una Kagome molesta, al menos debió haberla visto a los ojos cuando le decía aquello-
Se da media vuelta y comienza a caminar hacia la oscuridad del bosque.
Había logrado escuchar lo que murmuro la chica, y cuando volteo a verla ya esta le había dado la espalda y se dirigía hacia el bosque ¿En que demonios estaba pensando esa chica?
- ¿Adonde vas? –pregunta el hanyou dando unos pasos hacia delante-
- No lo se –dice simplemente- quiero estar sola
- Pero Kag, es peligroso que estés sola –lo dice acercándose mas a la pelinegra-
- ¡Osuwari! –expresa Kagome, escuchando luego la queja del chico al golpearse contra el suelo-
Continua caminando sin ser conciente a donde iba, tan solo quería estar alejada del hanyou, era un completo idiota. Coloca sus manos sobre su vientre, seria tan maravilloso poder estar nuevamente embarazada, saber que un pequeño ser se estaba formando nuevamente dentro de ella, sentir sus movimientos, sabiendo que ese pequeño depende totalmente de ella.
Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio que delante de ella había un pequeño risco, e inevitablemente resbala cayendo, instintivamente libera un pequeño grito, al momento que toca el suelo.
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Había escuchado aquel pequeño grito por parte de Kagome, haciéndolo temer, podría estar en peligro, no debió haberse ido sola.
Tal vez si le hubieses dicho la verdad, no se hubiese ido
Escucha aquello como una voz en su cabeza, tal vez era cierto, pero y si se molestaba, no sabia que hacer. Olfatea el aire en busca del rastro de su mujer, y al encontrarlo se dirige rápidamente hacia aquel lugar, al menos no lograba percibir el olor de la sangre de la chica.
Se detiene al llegar al punto hasta el cual llegaba el aroma de Kagome, y no logra verla, ve que delante de él se encuentra un pequeño risco camina un poco mas teniendo cuidado de no caerse, al asomarse hacia abajo, ve como la chica se encuentra sentada sobre la hierba sobandose levemente una parte de su trasero.
- Kag ¿Estas bien? –lo pregunta preocupado al momento que de un salto ya estaba a un lado de la pelinegra-
- Si –dice simplemente Kagome, viendo hacia un lado sin querer mirar al hanyou- ¿De que te preocupas tanto si no estoy embarazada? –pregunta sin haberlo pensado-
- Bien, si quieres escucharlo, si es verdad, estas esperando otro cachorro –lo dice un tanto desesperado, ya no podía seguir ocultando aquello, y si ella lo trataba de esa manera mucho menos-
Kagome se sorprende al escuchar al hanyou de aquella manera, y voltea a verlo.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? –pregunta Kagome un tanto molesta-
- Porque no sabía como lo tomarías, tenía miedo de que te molestaras y tenia razón –lo dice simplemente con la mirada baja-
- ¿Sabes por que estoy molesta? –pregunta viendo como el chico no parecía querer verla a los ojos-
- Estoy molesta porque me mentiste –lo dice la misma Kagome al no obtener respuesta del ojidorado- si me hubieses dicho la verdad, no estaríamos aquí, y no hubiese corrido el peligro de venirme sola al bosque, no quiero que este pequeñín corra ningún peligro –lo dice dulcemente colocando sus manos sobre su vientre-
- Kag –murmura levemente el hanyou, levantando su vista para encontrarse con la mirada chocolate de su mujer con ese brillo que la caracteriza-
- Ahora vayamos a casa, no quiero resfriarme –lo dice la pelinegra sonriendo, intenta ponerse de pie con la ayuda de Inuyasha, y suelta un pequeño quejido al momento que apoya su pie izquierdo sobre la hierba-
- Te lastimaste el tobillo –lo dice el hanyou, para luego tomar a la chica entre sus brazos colocando unos de sus brazos en la espalda de ella y con el otro sostenía sus piernas-.
Kagome tan solo se acurruca entre los brazos de su hanyou, manteniendo sus manos sobre su vientre y sonriendo.
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- ¿Qué te hizo pensar que podías estar embarazada? –lo pregunta Inuyasha al tener a su mujer entre sus brazos, estando ambos acostados sobre el futon que compartían-
- Mi poder espiritual esta desapareciendo, y pensé que podía ser por eso –lo responde sencillamente-
- Así que Kaede tenia razón –lo menciona al recordar las palabras de Kaede-
- Y es muy probable que suceda lo mismo la próxima vez que estés embrazada –dice la misma Kaede esta vez viendo a Kagome-
- Si –murmura la pelinegra levemente, comenzando a cerrar sus ojos-
- Entonces si es así, he tomado una decisión –lo dice el hanyou seguro de lo que iba a decir, y la chica no podría retractarse-
- ¿Y cual es? –pregunta abriendo sus ojos para poder ver la mirada de su hanyou-
- Nos iremos a tu época hasta que nazca el cachorro, o bien hasta que recuperes tu poder espiritual –lo dice con firmeza sin querer retractarse de aquello-
- Pero… -intenta decir algo, pero el chico no se lo permite-
- Nada de peros… no quiero que suceda lo mismo que cuando estabas embarazada de Inutaisho e Izayoi, no pienso correr el mismo peligro, así que nos iremos a tu época, allí estaremos seguros –termina por decir Inuyasha-
- Esta bien –lo dice Kagome acurrucándose un poco mas entre los brazos de Inuyasha y colocando una de sus manos sobre su vientre-
Después de todo él tenia la razón, y ella tampoco deseaba pasar por eso nuevamente, lo mejor seria eso, permanecer en su época hasta que tuviese al bebé, y de haber recuperado nuevamente su poder espiritual, y derrotar a Naraku de una vez por todas después de su regreso.
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Comienza a abrir sus ojos lentamente dejando ver el color chocolate en ellos, es conciente que el hanyou no se encuentra a su lado porque no puede sentir el calor de su cuerpo, se incorpora lentamente sobre el futon, e intenta ponerse de pie, teniendo en cuenta que la noche anterior se lastimo el tobillo izquierdo.
Con cuidado apoya si pie izquierdo sobre el suelo, preparada al dolor que podría sentir al hacer aquello, pero se sorprendió al no sentir dolor alguno, se pone de pie, y apoya fuertemente su pie izquierdo, y no sentía nada.
- Que extraño –lo dice para luego comenzar a salir de aquella habitación que comparte con Inuyasha-
Al salir de la cabaña puede ver como el hanyou se encuentra jugando con sus dos pequeños cosa que la hace sonreír.
- ¡Mami! –escucha que lo grita Inutaisho al momento que la ve y luego comienza a correr hacia ella, siendo seguido por Izayoi-
- ¿Es verdad que tendremos un hermanito? –lo pregunta una entusiasmada Izayoi al estar al lado de su madre-
- Así es pequeña –lo dice dulcemente, sintiendo luego como su hija la abraza y luego Inutaisho-
- ¿Por qué no me llamaste? Tu tobillo… -lo dice Inuyasha siendo interrumpido por la chica-
- No me duele, no se porque, pero ya no me duele –dice al momento que se separa un poco de sus hijos y luego se acerca a Inuyasha-
Al estar ya delante del hanyou este la rodea entre sus brazos y luego se inclina un poco acercando su rostro al de la chica, rozando levemente sus labios y luego unirlos en un dulce beso, demostrando en el todo el amor que sentía hacia aquella mujer, su mujer.
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- Así que estas embarazada nuevamente –lo dice Kaede al estar delante de Inuyasha y Kagome, estando Sango y Miroku también presentes, mientras Shippou y los cachorros se encontraban afuera jugando- deben tener mucho cuidado
- Si Naraku, se entera de esto podría aprovecharse y atacar –lo dice Miroku estando sentado a un lado de Sango-
- Es por eso que decidimos ir a la época de Kagome, para evita cualquier enfrentamiento con Naraku, hasta que Kagome haya recuperado su poder espiritual –lo dice Inuyasha viendo a Kagome-
- No lo digo solo por Naraku –lo dice Kaede viendo seriamente a ambos jóvenes- lo digo principalmente por el poder que tendrá ese bebé al nacer, Izayoi e Inutaisho han mostrado el tipo de poder que tenia Kagome hace cinco años, lo que significa que este bebé tendrá el poder que posee Kagome en estos momentos, eso podría ser muy peligroso siendo el tan solo un bebé –lo termina por concluir Kaede-
- Tiene razón –lo dice el houshi seriamente-
- Pero por ahora lo mejor será que permanezcan en la época de Kagome, y luego se decidirá si lo mejor es sellar el poder espiritual del bebé hasta que pueda controlarlo, o bien dejar que lo controle poco a poco, al igual como lo ha hecho Izayoi –lo dice la misma Kaede-
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- Así que Kagome, esta embarazada de nuevo, podría aprovecharme de esto, solo esta vez tendré mas cuidado –lo dice una voz masculina al ver a sus insectos venenosos alejarse-
Debería pensar muy bien antes de actuar esta vez, debía obtener aquella joya de cualquier forma.
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- Kagome, no quiero que se vayan –lo reprocha el kitsune en los brazos de la pelinegra, estando todo el grupo alrededor del pozo-
- Enano ¿Acaso quieres que Kagome o alguno de mis cachorros este peligro? Porque yo no quiero eso –lo dice el hanyou-
- Yo tampoco –lo murmura el pequeño Shippou- es por eso que dejare que se vayan solo si prometen que vendrán a vernos –lo dice como exigencia el kitsune-
- Claro Shippou –dice dulcemente Kagome- además Inutaisho e Izayoi te extrañarían mucho si no lo hacemos –viendo a sus dos querubines a un lado de ella-
- Es cierto, vendremos a jugar contigo –lo dice Izayoi tiernamente viendo al kitsune, y sonriéndole-
- Bien, ya es hora de irnos –lo dice Inuyasha tomando a sus cachorros entre sus brazos-
Shippou da un salto y baja de los brazos de Kagome para luego ir a los de Sango.
El grupo de amigos termina de despedirse, y luego aquella pequeña familia traspasa el pozo que los llevara a una época diferente donde podrán estar seguros hasta que llegue el próximo miembro de la familia.
Continuara!..
