Capitulo XVII.- Preguntas Inocentes
Se puede apreciar a una chica pelinegra, se encontraba en su habitación sola, acostada en aquella cama, hace tan solo pocos minutos que había despertado, después de haberse sentido con nauseas y mareos en la mayor parte de la mañana debido a sus dos meses de embarazo, quiso ir a descansar un poco.
Puede escuchar las risas de sus dos niños haciéndola sonreír, se sienta en la cama para luego bajarse de ella poniéndose de pie, se dirige a la ventada de la habitación para poder ver que es lo que estaban haciendo sus pequeños.
Puede ver como Inutaisho e Izayoi se mantienen corriendo de un lado a otro, mientras que su hermano intentaba alcanzarlos, ve como el hanyou se mantiene parado a unos cuantos metros de ellos sin quitarles la vista de encima.
Ve como Inutaisho se detiene de repente, y luego dirige su vista hacia ella.
- Mami despertó –lo dice aquel pequeño para luego comenzar a correr hacia la casa siendo seguido de su hermana-
Inuyasha dirige su vista hacia la habitación que comparte con su mujer, y ve a la chica en la ventana, tan solo sonríe al verla allí. Luego se encamina hacia la casa siendo seguido por Souta.
Kagome por su parte escucha como la puerta de la habitación se abre, volteándose para ver a sus dos pequeños los cuales corren hacia ella, mientras ella solo los recibe entre sus brazos.
- Mami, quería que fueras a jugar con nosotros –lo dice el pequeño siendo abrazado por su madre-
- Sabes que mami se sentía mal –lo dice Izayoi hacia su hermano- ¿Te sientes mejor, mami? –lo pregunta viendo a su madre-
- Si pequeña, estoy mucho mejor –responde sonriéndole a su hija-
Ve como el hanyou entra a la habitación y poco después entra su hermano Souta.
- Hermana, mama pregunta si quieres un poco más de té –lo dice Souta al ver a su hermano abrazando a los niños-
- No gracias, me siento bien por ahora –lo dice y se separa un poco de Izayoi e Inutaisho y luego coloca una de sus manos sobre su vientre-
- Mami ven a jugar con nosotros –lo dice el pequeño Inutaisho tomando una de las manos de Kagome y comenzar a halarla hacia la salida de la habitación-
- Pero… -intenta decir algo el hanyou al ver como su cachorro pasan delate de él junto a su madre y hermana-
- Estaré bien, solo serán unos minutos –lo dice Kagome al hanyou, y luego le regala una sonrisa-
- Papi tu también ven con nosotros –lo dice la pequeña Izayoi halando una de las mangas del haori de su padre-
Inuyasha por su parte no dice nada, tan solo toma a su cachorrita entre sus brazos para cargarla, y luego sonríe junto con la pequeña.
-.-.-.-.-
Kagome se encontraba en su habitación completamente sola, estaba sentada a un lado de la ventana, veía el cielo tan solo con unas cuantas estrellas, mas no se podía apreciar la luna, ya que aquella noche era noche luna nueva.
Sus ojos se encontraban cristalinos, una traviesa lágrima recorre su mejilla, había sido una tonta, se comporto como toda una adolescente y no sabe ni siquiera el porque.
Aun faltaban unas horas para que anocheciera, el hanyou y la joven miko de ya casi cinco meses de embarazo se encontraban en la habitación que compartían juntos.
- Kag… ¿Estas bien? –pregunta un preocupado Inuyasha intentando acercarse a su mujer-
Desde la mañana Kagome estaba muy extraña con él, no le permitía acercarse a ella, y él necesitaba saber el porque, ella era su mujer, y no había hecho nada para molestarla.
- Si, estoy muy bien, tan solo vete, no quiero verte –se lo dice Kagome dando unos pasos hacia atrás para alejarse del ojidorado-
- Pero… ¿Por qué? –pregunta sin comprender nada, ¿Qué pudo haber hecho?- ¿Qué fue lo que hice?
- ¿Qué si que fue lo que hiciste? Eres un idiota, un insensible, desconsiderado –lo dice la chica demostrando que estaba molesta-
- Kag, por favor… -suplica el hanyou acercando un poco más a ella-
- ¡Vete! –lo grita haciendo que el hanyou se detuviese- no te quiero cerca de mi
- ¡Con un demonio Kagome! ¿Qué es lo que te sucede? –pregunta ahora exaltado por la actitud que traía su mujer desde la mañana-
- ¡Osuwari! –lo grita para luego ver como el hanyou cae al suelo escuchando un fuerte golpe- no quiero verte
El hanyou se levanta del suelo demostrando que podía estar molesto, y luego se dirige a la puerta.
- Bien, si no quieres verme, me voy –lo dice el hanyou para después salir de la habitación y cerrar la puerta de un portazo-
Desde ese momento no ha visto al hanyou, su hermano Souta y su madre, fueron quienes le llevaron la cena, y hace algunos minutos que sus dos pequeños habían ido a despedirse de ella para ir a dormir.
- ¿Mami, por qué estas molesta con papá?-lo pregunta la pequeña de poco más de cinco años estando a un lado de su madre junto a su hermano-
- No lo se… -responde simplemente con un dejo de tristeza en su voz-
- Papa esta muy extraño desde la tarde –lo dice Inutaisho acostando un poco en el regazo de su madre-
- Todo estará bien ¿cierto? –pregunta Izayoi viendo a los ojos de su madre-
- Si pequeña, todo estará bien –lo dice Kagome para luego extender sus brazos para que su hija se acercara más a ella y después deposita un beso en su frente- ahora vayan a dormir, ya es tarde
- Si –lo dicen ambos pequeños juntos-
- Hasta mañana mami –lo dice Inutaisho para después abrazar a su madre, y luego su hermana hace lo mismo, después de aquello ambos salen de la habitación-
Al recordar aquello otra pequeña lágrima resbala por su mejilla, su vista se pierde en aquel enorme firmamento viendo las pocas estrellas que se podían apreciar. Si no hubiese sido una tonta en estos momentos estaría en los brazos de Inuyasha como todas las noches.
-.-.-.-.-
Inuyasha se encontraba afuera de la habitación, no sabía si entrar o quedarse allí, lo que más deseaba era poder estar con la chica, pero ella al parecer no deseaba estar con él, pero no podía culparla, porque si era como decía la madre de la chica, ella no tenia la culpa de lo que había sucedido.
- Ella no tiene la culpa de no querer verte, eso es por las hormonas del embarazo, recuerdo que cuando estaba embarazada de Souta, no soportaba ver a mí mejor amiga –se lo dice la madre de Kagome luego de que el mismo le dijo lo que había sucedido con Kagome minutos atrás-
- Pero eso no sucedió cuando estaba embarazada de Inutaisho e Izayoi –lo dice el hanyou un tanto alterado-
- No todos los embarazos son iguales, seguramente pronto volverá a ser la de antes –se lo dice con una sonrisa-
Por Kami que deseaba que ya volviese a ser la misma de antes, esa chica que se dejaba rodear con sus brazos.
Con sumo cuidado comienza a girar la perilla de la puerta, al abrirla entra a la habitación dejando la puerta abierta, puede ver como la chica se encuentra sentada a un lado de la ventana con su vista perdida en el gran firmamento nocturno.
- Si mama, se que no debo estar recibiendo tanto sereno, me iré a dormir en un momento –escucha que lo dice la chica, y aunque estuviese en su forma humana pudo saber que ella se encontraba llorando, lo pudo notar por su voz-
Ve como la chica dirige una de sus manos hacia su rostro, y frota levemente, seguramente tratando de limpiar un poco sus lágrimas.
- Tu también deberías irte a dormir –escucha que vuelve a decirlo esta vez colocando una de sus manos sobre su vientre, seguramente su pequeño se estaba moviendo, como quisiera poder sentirlo, en todo el día no había podido sentir los movimientos de aquel pequeño-
Ve como la chica comienza a ponerse de pie, alertándolo un poco, da un paso hacia atrás.
Kagome da media vuelta y ve como no era su madre la que había entrado a la habitación si no que era Inuyasha, ve como él da un paso hacia atrás. Sus ojos se vuelven aun más cristalinos de lo que ya estaban.
- Kagome, yo lo siento –lo dice Inuyasha al ver como los ojos de la chica parecían querer liberar su llanto en cualquier momento-
- Inuyasha –musita débilmente-
Él tan solo ve como la chica se acerca rápidamente a él, para luego abrazarlo fuertemente, y él tan solo se ocupa se recibirla en sus brazos.
- Lo siento tanto, me comporte como una tonta –comienzo a decirlo Kagome escondiendo su cabeza en el pecho del chico-
- Tranquila pequeña –se lo dice mientras acaricia su cabello y espalda-
- Yo… yo no se porque te dije todas esas cosas –lo dice separándose un poco del chico y poder ver su rostro-
- Eso ya no importa –se lo dice dulcemente acariciando una de sus mejillas suavemente- ahora deja de llorar que eso no le hace bien al pequeño –dice tiernamente viendo como la chica asiente-
- Te amo –susurra Kagome colocándose de puntitas queriendo alcanzar los labios del chico-
- Y yo a ti –lo murmura para inclinarse un poco y unir sus labios con los de su mujer-
Kagome por su parte rodea el cuello del chico con sus brazos, necesitaba estar cerca de él, poco después que él se fuera horas atrás se había dado cuenta de que se comporto como una tonta, claro que lo quería ver, deseaba estar entre sus brazos, besarlo, abrazarlo.
Se separan del beso por falta de aire. Kagome coloca ahora sus manos en el pecho del chico, y comienza a abrir un poco su haori rojo, siguiendo con el blanco.
- ¿Qué haces, Kag? –pregunta Inuyasha viendo como la pelinegra estaba algo ansiosa por quitarle aquellas prendas-
- Tan solo deseo que me hagas el amor –lo dice dejando sus manos sobre el pecho del chico, colocándose de puntitas-
- Kag…
- Shhh, te necesito… -lo dice ahora como suplica, su mirada mostraba un gran anhelo, y veía fijamente los ojos de Inuyasha-
Él tan solo se inclina un poco y toma los labios de su mujer entre los suyos, en un tierno beso que se volvió apasionado, con uno de sus brazos cierra la puerta y pasa el seguro, debía asegurarse que los niños no los vieran en las condiciones que estarían después de hacer el amor.
Vuelve a colocar sus dos manos en la cintura de la chica la cual ya había comenzado a desaparecer por aquel segundo embarazo, pero aquello le hacia ver mas hermosa de lo que era.
Kagome se encarga de guiar al chico a la cama, y con suavidad lo empuja un poco para que él quede sentado en la cama, ella se aleja un poco él, y comienza a quitarse el pequeño short que tenia junto a su ropa interior, para seguir luego con aquella camisa que tenia, quedando completamente desnuda a los ojos de Inuyasha. En estos momentos se sentía sensual, atractiva, y deseaba estar con quien amaba.
Inuyasha mantiene su vista fija en la pelinegra que estaba delante de él, sin decir nada.
- Me veo mal ¿cierto? –pregunta Kagome colocando sus manos sobre su vientre un tanto abultado al ver como el chico no decía nada-
- En lo absoluto, eres la mujer mas hermosa que he visto –lo dice extendiendo sus brazos hacia la chica para que se acercase a él, cosa que ella hace-
Kagome se acerca a él, y se sienta sobre sus piernas, teniendo cada unas de sus piernas al lado de las de él.
- Eres hermosa, perfecta y solo eres mía –lo dice viendo fijamente los ojos de la chica que esta noche eran igual que los suyos-
- Aun estando en tu forma humana, sigues siendo posesivo –se lo dice comenzando a quitarle el haori rojo, lográndolo- y amo eso de ti, no importa que forma tengas, siempre serás mi Inuyasha, solo mió –comenzando a besar el cuello del chico-
- Solo tuyo, pequeña –colocando sus manos en la cintura de ella- pero no creo que este sea el mejor momento para esto, no te has sentido muy bien estos últimos días –lo dice acariciando el levemente abultado vientre de la chica-
- Pero ahora estoy muy bien Inu –lo dice al seguir quitándole ahora el haori blanco al chico- y deseo que me hagas el amor –demostrando con su mirada el anhelo que existía en ella-
- Kag… -es lo que logra musitar antes de que la chica atrape sus labios entre los suyos-
Nunca antes, en estos seis años que ha compartido con la chica, nunca la había visto actuar de esa manera, ella siempre era un poco recatada con esas cosas, pero ahora exigía de él.
- Por favor –dice Kagome como suplica en el oído del chico después de haberse separado de aquel beso-
Toma la mano derecha del chico que se encontraba en su cintura y la dirige lentamente a su intimidad, dejando que él la rozase levemente, hace que la tocase un poco más a fondo, se separa un poco del chico para poder verlo a los ojos viendo como él se sorprendía por lo que acababa de hacer.
Besa la mejilla del chico descendiendo luego a su cuello.
- Solo tu provocas esto –se lo susurra en el oído mordiendo levemente el lóbulo de su oreja, escuchándolo gruñir- te deseo Inuyasha –lo dice para después besar el cuello de su amado-
¡Oh Kami! La chica estaba completamente excitada, si él estuviese en su forma hanyou de seguro se embriagaría con el olor que ella desprendía en ese momento, otra razón para odiar su forma humana.
Kagome continúa con su labor de querer desnudar a Inuyasha, despojándolo de su haori blanco, con sus manos recorre el pecho del chico, su abdomen y luego bajando un poco mas para poder desatar el nudo de su hakama.
Gime al sentir como el chico introduce sus dedos en su intimidad, haciéndola estremecer, recuesta su cabeza en uno de los hombros de Inuyasha, sin dejar de gemir mientras el repetía una y otra vez la acción de sacar e introducir sus dedos en su intimidad.
Abre y cierra sus labios tratando de mantener su respiración calmada pero se le hace imposible, el chico la estaba volviendo loca de placer, siente como el chico con su mano libre comienza a acariciar su cintura y luego asciende lentamente hasta llegar a su pecho derecho, para después comenzar a masajearlo.
Siente como su intimidad comienza a contraerse al hacerse los movimientos de los dedos del chico más penetrantes en ella, sabiendo ya, que su orgasmo estaba próximo. Mueve un poco su rostro y al sentir una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo muerde el hombre de Inuyasha, escuchándolo gruñir. Bien sabía que al lado de su habitación se encontraba la de su hermano y luego la de sus pequeños, no podía hacer demasiado ruido.
Se incorpora un poco para poder ver al chico a los ojos.
- Lo siento –lo dice para luego besar el lugar donde había mordido al chico-
- No tienes porque hacerlo, en cierta forma me gusto que lo hicieras –dice acercando su rostro al cuello de la chica y luego lamer aquella marca que le había hecho tanto tiempo atrás, tomándola como su mujer, la escucha gemir-
Inuyasha retira sus dedos de la intimidad de la chica escuchándola liberar un suspiro seguido por su nombre. Kagome coloca sus manos en el abdomen del chico y baja lentamente hasta llegar al nudo de su hakama, para comenzar a desatarlo, sonríe con picardía al notar como el miembro de él ya se encontraba erecto y precisaba atención.
- Me deseas –lo murmura con sensualidad en el oído del chico-
- Siempre –se lo dice para luego colocar sus manos en la cintura de la chica y hacer que se acercase un poco mas a él, gruñendo al sentir el roce de sus intimidades-
Kagome se alza un poco, solo lo suficiente para que Inuyasha pudiese retirarse aquella última prenda que resultaba muy estorbosa en esos momentos, al momento que Inuyasha se deshizo de su hakama, la chica comienza a bajar lentamente.
- No creo que… esta sea la… mejor –musita brevemente sin poder terminar de hablar-
- Shhh… -acercando su rostro al de Inuyasha y luego unir sus labios en un apasionado beso-
Comienza a descender lentamente, sintiendo el miembro del chico deslizarse en su intimidad gimiendo ante ello.
Inuyasha por su parte coloca sus manos en las piernas de la chica y lentamente comienza a colocarlas alrededor de su cintura, teniendo una penetración mas profunda dejando escapar un gruñido ante aquello, y escuchando a la pelinegra gemir su nombre mientras coloca sus manos en sus hombros y los aprieta con fuerza dejando sus uñas marcadas.
Mantiene sus labios entre abiertos gimiendo y suspirando constantemente mientras su cuerpo asciende y desciende sobre el del chico, deslizándose él una y otra vez en su interior. Inuyasha recorre con sus manos las piernas hasta llegar al trasero de ella, y lo aprieta, haciendo que aquella unión se hiciera más penetrante y placentera.
Sus movimientos se hacían mas rápidos y constantes, los gemidos mas sonoros y profundos. Inuyasha siente como la intimidad de su mujer comienza a contraerse apresando de aquella manera a su miembro haciéndolo gruñir, sabiendo bien que pronto aquel acto acabaría.
Dirige una de sus manos hacia el rostro de Kagome y hace que ella lo viese a los ojos, para luego unir sus labios con los de ella en un beso lleno de ímpetu, ella por su parte corresponde aquel beso y rodea con sus brazos el cuello del hanyou.
Libera un fuerte gemido que muere en su garganta al sentir como aquella esencia caliente inundaba una vez más su vientre ahora ocupado por llevar a su próximo pequeño.
Al separarse del beso, recuesta su cabeza en uno de los hombros del chico, recuperando su respiración al igual que él mientras la estrechaba entre sus brazos.
Inuyasha coloca sus manos en la cintura de la chica e intenta levantarla un poco para poder salir de ella, pero siente como ella rodea su cintura con más fuerza, no queriendo deshacer aquella unión.
- No me quiero separar de ti –es lo único que dice la chica para luego besar el cuello de Inuyasha-
- Bien –dice para colocarse de pie, y luego sube de nuevo a la cama acostando a la chica y él estando sobre ella- pero así no podremos dormir –lo dice al estar sosteniendo su peso con sus brazos-
- ¿Quién dijo algo de dormir? –pregunta con sensualidad en su voz y con una sonrisa traviesa en su rostro-
- Pequeña ya fue demasiando por esta noche ¿no crees? –termina preguntando, ve como la chica dirige sus manos hasta su rostro para acercarlo un poco más a ella, y la ve negar con la cabeza-
- Deseo más de ti –susurra levemente acercando más su rostro al del chico- y bien se que también deseas mas –dice antes de unir sus labios con los de Inuyasha, y luego mueve un poco sus caderas escuchando al chico gruñir entre el beso, y gimiendo ella al sentir el miembro del chico endurecerse en su interior-
-.-.-.-.-
Abre sus ojos dejando ver al ámbar en ellos, parpadea un par de veces adaptándose a los rayos solares que entran a la habitación, ve a la mujer que esta dormida entre sus brazos, su mujer. Se veía tan adorable, mantenía sus ojos cerrados y una sonrisa entre sus labios, como si estuviese soñando algo muy agradable.
- Inu… -lo escucha como lo murmura ella entre un suspiro acurrucándose un poco entre sus brazos-
Sonríe ante aquello, esa mujer era tan dulce, aunque lo que recordase de la noche anterior no fuese algo precisamente dulce, sino atrevido, nunca había visto actuar a su mujer de esa manera, era algo que desconocía de ella, pero no le desagrado en lo absoluto. Y porque no, aquello podría repetirse, el estado en su forma hanyou y así poder captar de mejor forma cada una de las acciones que provocada en el cuerpo de su hembra.
Sus orejitas se mueven al escuchar unos golpes en la puerta y escuchar luego las voces de sus cachorros llamarlos a él y a la chica.
- Kag, despierta pequeña –lo susurra suavemente en uno de los oídos de la pelinegra-
- Mmmm… no quiero –murmura acurrucándose mas al hanyou-
- Bien, entonces al menos déjame vestirte –lo dice separándose un poco de la chica para luego bajar de la cama, escucha una leve risa por parte de Kagome- ¿Qué es lo gracioso? –pregunta tomando su hakama para colocárselo-
- Que tú me vestirás, en vez de quitarme la ropa –es lo único que dice con una sonrisa en su rostro y sin querer abrir sus ojos, quería seguir durmiendo un poco más-
El hanyou se sonroja levemente ¿Desde cuando la chica decía cosas así?
Se dirige hacia el lugar donde la chica suele guardar su ropa y solo toma un camisón devolviéndose luego hacia la cama.
Ayuda a la chica a sentarse en la cama para después el mismo colocarle el camisón, luego vuelva a acostarla y la arropa con una manta hasta cubrir un poco su vientre, acaricia aquel lugar por un momento y vuelve a escuchar los golpes en la puerta.
Camina hacia la puerta, coloca su mano en la perilla quita el seguro y luego la abre.
- Hasta que por fin abres la puerta –lo chilla la pequeña Izayoi para después entrar a la habitación junto a su hermano-
- Buenos días cachorros –lo dice irónicamente Inuyasha, aunque esos dos pequeños fuesen el regalo mas maravilloso que Kami pudo haberle enviado en algunas ocasiones resultaban algo vivarachos, siempre solían hacer lo que quisiesen y él no podía negarles nada, eran sus cachorros y los quería-
- Papi no te molestes –se lo dice Izayoi al acercarse un poco mas a su padre, y al estar delante de él extiende sus brazos hacia arriba para que él la tome entre sus brazos-
- ¿Cómo podría molestarme con ustedes? –pregunta sonriendo para luego inclinarse y tomar a su cachorra-
- ¿Mami seguirá durmiendo? –pregunta Inutaisho viendo a su madre-
- Así es, mami debe descansar un poco mas –lo dice al ver a la chica dormida en la cama con una sonrisa en su rostro-
- ¿Y por que mami debe descansar tanto? ¿Acaso no durmió en toda la noche? –pregunta irónicamente el pequeño cruzando sus bracitos sobre su pecho-
Inuyasha tan solo ve sorprendido a su cachorro, ¿Qué rayos podría decir?
- No seas tonto, mami debe descansar más porque ahora lleva a nuestro hermanito ¿cierto papi? –termina por preguntar hacia su padre-
- Eh, si, es por eso –lo dice con su voz algo entre cortada- ahora vamos abajo, y dejemos descansar a mamá –lo dice viendo como Izayoi asiente-
Inutaisho hace un puchero y luego se acerca más al hanyou, para después salir de la habitación, él quería estar con su madre, el día anterior no pudo permanecer mucho con ella, y al parecer hoy seria igual.
Inuyasha ve como su cachorro camina delante de él, bien sabia que él quería estar con Kagome, siempre ha sido así aquel pequeño estaba muy apegado a su madre, y de cierta manera aquello le recordaba su infancia.
Se acerca rápidamente a Inutaisho aun con Izayoi en sus brazos.
- Oye cachorro ¿Qué te parece si luego me acompañas a traerle algo de comer a mamá? –se lo pregunta viendo como los ojos dorados de su pequeño se iluminan ante aquello-
Ve como Inutaisho tan solo asiente para luego comenzar a correr a las escaleras y bajarlas rápidamente haciéndolo sonreír.
-.-.-.-.-
Hace tan solo unos minutos que habían terminado de comer, Kagome se mantenía sentada sobre sus rodillas mientras el hanyou se encontrando recostando su cabeza en ellas para poder escuchar a su cachorro desde dentro de su madre, y mantiene una de sus manos sobre aquel abultado vientre de ya seis meses y medio de embarazo.
Kagome tenía una de sus manos en la cabeza del chico y la acariciaba tiernamente, al momento que comenzó a acariciar una de las orejitas del hanyou escucha como él empezó a ronronear como si de un minino se tratase, haciéndola sonreír.
Alza su vista y ve como a unos cuantos metros de ellos estaban sus pequeños tratando de entender que era lo que hacia su hermano Souta el cual se encontraba haciendo algunas cosas para sus estudios.
- ¿Inuyasha podrías ayudarme con unas cosas? –escucha que lo pregunta su abuelo obteniendo la atención de ambos-
- Seguro –lo dice para reincorporarse, al ponerse de pie ayuda a la pelinegra a hacer lo mismo- ¿Te acompaño a la habitación? –se lo pregunta a la chica-
- No, luego los niños me acompañaran –se lo dice con una sonrisa-
- Bien, regresare pronto –lo dice para luego inclinarse un besar suavemente los labios de la chica para después irse con el abuelo de esta-
Kagome después de ya no ver a Inuyasha, dirige su vista hacia los niños, y luego de dirige hacia la cocina en donde estaba su madre.
-¿Necesitas que te ayude con algo? –lo pregunta al ver a su madre ocupada con algunos quehaceres-
- No gracias, deberías descansar –lo dice al ver a su hija caminar hacia el refrigerador y antes tomando un vaso-
- Estoy bien así, ya he descansado mucho, quiero hacer algo –lo dice abriendo el refrigerador para luego servirse un poco de agua- estoy embarazada no enferma –lo reprocha al cerrar el refrigerador-
- Eso lo se, y debes cuidarte por ello, y mientras este aquí me encargare de cuidarte –dice viendo su hija con aquel vientre abultado para después acercarse a ella- me preocupo por el bienestar de mi próximo nieto –acariciando con una de sus manos el vientre de Kagome-
La chica solo sonríe, no podía molestarse por aquello. Cuando su madre se aleja de ella para seguir con lo que estaba haciendo ella se dirige al comedor y se sienta en una silla, coloca el vaso sobre la mesa y al momento que hace aquello el vaso se rompe.
- ¿Qué…? –alejando su mano de aquellos trozos de vidrio-
La madre de la chica ve el vaso roto sobre la mesa y también como la mano de su hija había comenzado a sangrar-
- Iré por el botiquín
Kagome ve como su madre sale de la cocina, y ella tan solo ve si algún fragmento de vidrio se encontraba en aquella herida.
- Déjame ver eso –lo dice la madre de la chica que ya estaba de vuelta, coloca el botiquín sobre la mesa, toma solo una gasa para limpiar un poco la sangre-
Cuando termina de limpiar la sangre ambas mujeres ven como aquella herida comenzaba a cerrarse, sorprendiéndolas a ambas.
- ¿Qué fue eso? –pregunta la madre de la chica extrañada-
- No estoy segura –responde simplemente, y en realidad no sabía que había sucedido-
Ella no había hecho nada, no podía hacerlo, no solo porque estuviese embarazada y no pudiese liberar su poder espiritual, sino también porque ella no podía utilizar su poder de sanación en ella misma, Kaede se lo había dicho y ella lo había comprobado.
Lo único que podía pensar es que el responsable fuese aquel pequeño que crecía dentro de ella, no podía haber otra explicación.
- Será mejor que lleve a los niños a dormir –lo dice para romper con el silencio que se había formado momentáneamente-
Se levanta para luego dirigirse a la sala.
- Pequeños es hora de dormir, vengan –lo dice llamando la atención de Inutaisho e Izayoi para ver como luego se acercan a ella-
- Pero nosotros no tenemos sueño –lo dice la pequeña tomando una de las manos de su madre mientras su hermano tomaba la otra-
- Bien, entonces díganme que hicieron mientras estaban en el Sengoku –lo dice sabiendo bien que sus dos pequeños y el hanyou fueron al Sengoku hace unas horas dejándola a ella ya que el hanyou no le permitió ir diciendo que era muy peligroso que fuera. Mientras caminaba con los niños hacia las escaleras para poder ir a su habitación-
- Nosotros solo jugamos con Shippou, y papá estuvo hablando con el tío Miroku –lo responde Izayoi-
- De seguro era de la tía Sango ¿cierto? –lo termina por preguntar Inutaisho hacia su hermana-
- Si, seguramente
- ¿De que están hablando? –pregunta Kagome extrañada-
- Es que el aroma de la tía Sango cambio –lo dice simplemente Inutaisho-
- Pero papá nos dijo que no dijéramos nada mientras estuviéramos en el Sengoku –termina por decir Izayoi-
Kagome repasa aquello por unos momentos, ya después tendría que hablar con el hanyou para que el se lo explicase.
Al llegar a la habitación de los niños, Kagome se siente en la cama de Izayoi mientras sus dos pequeños buscan recostarse en sus piernas, y cada uno queda reposando su cabeza en cada una de sus piernas.
Siente los movimientos de aquel pequeño que crece dentro de ella, y al parecer los niños también lo sienten porque se incorporan rápidamente.
- Ya quiero que este con nosotros –lo dice Izayoi acariciando el vientre de su madre-
- Pero para eso aun falta algún tiempo
- ¿Por qué no puede ser ahora? –lo pregunta Inutaisho-
- Porque seria peligroso, su hermanito llegara cuando todo sea seguro –lo dice una voz familiar-
Kagome y los pequeños dirigen su vista a la puerta y allí se encontraba el hanyou.
- Eso esta bien –lo dice Izayoi volviendo su vista hacia su madre- mami pero… -viendo el vientre de la chica y hace una mueca de no entender muy bien algo-
- ¿Qué sucede pequeña? –pregunta al ver a su hija-
- Mmmm… -comienza a decir no sabiendo como decir aquello- ¿Por donde saldrá nuestro hermanito? –termina por preguntar de una vez por todas-
Kagome se tensa al oír aquella, ¿Cómo podría responder a aquello?
- Eh… mmmm… bueno…
- Dilo, quiero saber –lo dice una Izayoi impaciente-
- Yo también –reprocha Inutaisho-
- Bueno… ustedes saben… por ahí –tartamudeando un par de veces- por donde salieron ustedes –dirige su vista hacia el hanyou como pidiéndole ayuda y ve como este se encontraba completamente asombrado, tanto o mas que ella-
- No entendí –lo hace saber Izayoi cruzando sus brazos-
- Yo tampoco –dice Inutaisho- pero no importa, ahora quiero saber ¿Como llego hasta ahí dentro? –termina preguntando al mirar el vientre de su madre-
- Eso se los responderá su padre –lo dice rápidamente para luego ponerse de pie y dirigirse a la salida-
- Dinos papi, ¿Cómo llego nuestro hermanito hasta dentro de mami? –pregunta con cierta inocencia Inutaisho-
Kagome sale de la habitación y se recuesta en la pared a un lado de la puerta, suspira profundamente, ¿Qué clases de preguntas eran esas? Y ¿Por qué sus niños se las hacían?
- Pues verán, como su mami y yo nos queremos mucho, pero mucho, nosotros… -escucha que lo había comenzado a decir Inuyasha-
- ¡Osuwari! –lo grita antes de que el hanyou dijera otra cosa- ya es hora de que ustedes dos se duerman –lo dice al asomarse a la habitación y luego encaminarse hacia la suya, cerrando la puerta de un portazo-
La madre de Kagome había subido a ver que era aquel escándalo, ve como su hija cierra fuertemente la puerta y luego ella se dirige a la habitación de sus nietos, ve como el hanyou se estaba poniendo de pie y luego se limpiaba el rostro.
- ¿Qué sucedió? –lo pregunta sin entender-
- No lo se –responde Izayoi viendo a su abuela-
- Nosotros simplemente queríamos saber cómo llego nuestro hermanito hasta dentro de mami –dice simplemente Inutaisho-
La pelicafe se asombra al escuchar aquello, pero luego se acerca hacia la cama donde se encontraban los dos pequeños y se siente entre los dos.
- Yo me haré cargo, tu ve con Kagome –se lo dice al hanyou-
- Gracias –dice para luego salir de la habitación y dirigirse a donde estaba la chica-
Al estar delante de la puerta de la habitación que comparte con la chica, espera un momento antes de abrirla, gira la perilla y con cuidado entra a aquel cuarto. Ve a la chica acostada de lado en la cama de tal forma que lo único que logra ver es su espalda.
- ¿Estas bien? –lo pregunta sentándose al borde de la cama-
- Si –responde simplemente-
- No es cierto –lo murmura mas para si mismo que para la chica-
- ¿Qué pensabas decirles? Son solo unos niños, no deben saber ese tipo de cosas –lo dice de repente la chica-
- En algún momento lo sabrán
- Si, cuando sean mayores, no ahora, solo tienen cinco años –dice sin siquiera voltearse a ver al hanyou-
Inuyasha no dice nada más, solo permanece callado viendo al suelo, ¿Qué podía decir? La chica tenía razón, esos dos cachorros aun son muy pequeños para saber que es lo que hacen sus padres cuando están a solas.
Escucha un leve quejido por parte de la chica, haciéndole volver su vista hacia ella, ve como ella mantenía una de sus manos sobre su vientre moviéndola de un lado a otro. Sube completamente a la cama y se acuesta a un lado de la chica en la misma forma que ella.
Coloca una de sus manos en el vientre de la chica, y comienza a acariciarlo suavemente sintiendo unos movimientos algo bruscos.
- Tranquilo pequeño –lo susurra dulcemente sin dejar de acariciar aquel lugar-
Siente como los movimientos de aquel pequeño desde dentro de su madre se vuelven más apacibles, pero aun así continúa acariciando ese lugar.
- Siempre se tranquiliza cuando tú estas cerca –lo escucha que lo dice la chica- lo mismo pasaba con Inutaisho e Izayoi –lo dice con una sonrisa-
- Quizás solo quieren que no peleemos –lo dice al besar el cabello azabache de su mujer-
- Siento lo que sucedió –lo dice tratando de voltearse para ver al chico con lo que él la ayuda-
- No importa –se lo dice sonriendo para luego inclinarse un poco a ella y besar dulcemente su frente, aunque quisiese no podía molestarse con aquella mujer, simplemente no podía, al ver aquellos ojos chocolates cualquier otra cosa se volvía insignificante-
- Hace un rato pude olfatear el olor de tu sangre solo por un momento ¿Puedo saber el porque? –pregunta el mismo ojidorado un tanto preocupado, solo había sido por un momento pero aquello le preocupo-
- Solo me corte cuando el vaso que sostenía se rompió –lo dice al ver su mano derecha- pero luego la herida se cerró sin yo hacer nada
- ¿Crees que haya sido…? –viendo al abultado vientre de la chica-
- Lo mismo pensé –lo dice con sus dos manos en aquel lugar donde crece su pequeño-
- Al parecer este pequeñín no quiere que nada malo le pase a su madre –moviendo su mano sobre el vientre de la chica-
- Si –sonríe- Inu los pequeños me dijeron que el aroma de Sango había cambiado, podrías decirme el porque –termina por decir viendo los ojos del hanyou-
- Por la misma razón que tú aroma cambio cuando te hice mi mujer –lo dice simplemente, y sonríe al ver como la chica se sonroja levemente-
- Entonces ella y Miroku…
- Así es –lo afirma- y puede ser que este embarazada pero no estoy seguro –se lo hace saber-
- ¿Por qué? Conmigo siempre estuviste seguro
- Eso es porque tú eres mi mujer, no podía equivocarme –lo dice para luego inclinarse un poco e intentar besar el cuello de la pelinegra-
- Quiero ir al Sengoku para hablar con Sango –dice viendo como el hanyou se separa un poco de ella para poder verla a los ojos-
- Nada de eso, tu volverás al Sengoku solo después de que este cachorro nazca –se lo hace saber firmemente-
- No es justo –lo reprocha entre dientes-
- Lo es, si quiero proteger a mi familia
- Nada sucederá si solo estoy allá unos minutos –trata de convencer al ojidorado con ello-
- No lo creo –dice seriamente- Miroku me dijo que algunas veces los insectos venenosos de Naraku y las serpientes caza almas Kikio han estado vigilando la aldea
- Debemos acabar con Naraku cuando regresemos, no podemos extender más esta pelea por la perla
- Lo haremos pequeña, acabaremos con Naraku y no tendremos nada porque preocuparnos además de nuestra propia felicidad –dice viendo como la chica solo asiente para luego buscar acurrucarse entre sus brazos, a lo cual él la recibe gustoso-
- Te amo, pequeña –se lo dice dulcemente besando su frente-
- Y yo a ti, mi hanyou –lo murmura sonriendo tiernamente, al momento que comienza a cerrar sus ojos para dejarse llevar al mundo de los sueño entre los brazos de su amado-
La vida esta llena de sorpresas, y algunas llegan cuando menos nos las esperamos.
Continuara!..
