Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.
Gracias a LatexoHPo por betear esta historia
Capítulo Tres. Un punto de inflexión.
Era un brillante verano cuando Harry cumplió ocho años. Había pasado muchos de sus días en la Madriguera; era amigo de todos los de la familia, incluso de Ginny, aunque a veces la encontraba molesta, pero estaba bien para ser una chica. Sabía que no tenía que molestarla demasiado porque ella tenía un temperamento que rivalizaba con el de su madre.
Harry amaba volar, y en la Madriguera podía hacerlo. Se estaba poniendo más grande y de más edad para volar en su casa, así que el patio de los Weasley era el lugar perfecto para aprender lo básico sobre vuelo. Moody pasaba la mayor parte del tiempo en el jardín pensando cómo fortalecer las protecciones en la Madriguera o mirando cómo Harry volaba con sus amigos.
Ya había pasado el cumpleaños de Harry y esa noche sería luna llena, así que Severus Snape había aparecido en la Madriguera para darle a cierto hombre lobo su poción para hacerlo un "lobito bueno".
A Snape no le molestaba ir a la Madriguera, los Weasley eran amables con él, aunque se había preocupado cuando conoció a los gemelos Fred y George la primera vez. Esos niños le habían mirado fijamente, sonriendo de forma idéntica y decidieron que estaba bien y que no le harían bromas. De todas formas con su madre plantada allí mirándolos no se atreverían, porque apreciaban sus traseros.
Snape salió de la casa y caminó al jardín trasero, encontró a Remus exactamente donde la señora Weasley había dicho que lo encontraría. El pocionista esbozó una sonrisa maliciosa cuando vio al licántropo durmiendo profundamente, sería muy divertido cuando despertara. Se posó sobre Remus, se colocó la capucha de la capa sobre su cabeza y miró hacía abajo, directo al rostro del otro hombre.
— ¡Remus Lupin!— exclamó con su voz más terrorífica— ¡Despierta licántropo!
Remus despertó de un salto y con los ojos bien abiertos.
—¿Qué?…Severus, me asustaste.
—Esa era la intención— contestó el Snape satisfecho— ¡Bébela toda, lobo miserable!
—Por supuesto— respondió Remus—. Parece que le hiciste algo a la poción anterior, casi no sentí el cambio.
—Dudo mucho que el chico quiera escuchar tus gritos.
—Su nombre es Harry.
—Sé perfectamente cuál es su nombre, lobo— dijo Snape con firmeza—. Temo por Hogwarts cuando sea momento de que vaya.
—Oh, Harry será bueno… o será un problema. Hemos intentado no malcriarlo demasiado.
Snape bufó en respuesta.
Remus comenzó a beber la horrible poción, había aprendido que beberla lo más rápido posible ayudaba mucho. Estaba de buen humor, había comenzado con una medicación muggle que Nicolas Flamel había experimentado anteriormente con algunos hombres lobo y estaba funcionando muy bien con él, Remus. Era la última cosa que el gran alquimista haría (o eso decía). Su colección de ranas de chocolate estaba completa y había construido un santuario donde por un bajo precio (el dinero iba al orfanato mágico que el sabio había presionado para que se construyera) uno podía ver la colección completa. Había rumores que decían que el alquimista se dejaría morir, pero esos rumores ya tenían como doscientos años.
Remus se sentía un poco travieso y, después de beber toda la poción, convocó un frasco de la casa. Se lo pasó a Snape tratando de parecer inocente.
—Tengo algo para ti, Severus— le dijo pasándole el frasco—. Es bloqueador solar muggle.
— ¿Por qué razón?— inquirió el otro hombre, luciendo lo más siniestro posible parado bajo la sombra de un árbol.
—Un vampiro como tú lo necesita si va a estar bajo el sol por un rato…
— ¡REMUS JOHN LUPIN! ¡NO MOLESTES ASÍ A SEVERUS!— gritó una enojada Molly Weasley justo tras él. Había estado en el jardín y escuchado a Remus molestar a Snape.
— ¡Pero, Molly! ¡De verdad parece un vampiro!— le dijo Remus con una sonrisa ganadora.
Del otro lado del patio, Fred, George, Ron y Harry miraron para ver a quién regañaba la señora Weasley. Vieron a Moody cojeando lo más rápido posible hacía algún lugar donde estuviera a salvo de la ira de la mujer. Harry negó con la cabeza, era claro que Remus no sabía lo que tenía qué hacer para evitar un enojo mayor de la madre de sus amigos. La táctica era disculparse primero, verse arrepentido después y esperar por lo mejor. Remus no había hecho nada de eso y estaba recibiendo el regaño del siglo.
— ¿Por qué le está gritando a Remus?— preguntó Charlie.
—Llamó al profesor Snape "vampiro"— dijo Ron—. Mamá no lo encontró gracioso.
—No sé por qué ella defiende a ese idiota— comentó Charlie.
— ¡Él es genial!— dijo Fred.
— ¡Es el mejor maestro de Pociones que hay!— añadió George.
—Hace la poción Matalobos para Remus…
—Aunque hay otros que podrían…
—Pero a él le cae bien nuestro hombre lobo…
— ¡No la haría si no fuera así!— concluyeron ambos.
—Si, pero odia a los Gryffindor— contestó Charlie.
—Tal vez sea porque los Gryffindor odian a los Slytherin— dijo Fred pensativo.
—Debe ser eso… ¡Necesita que lo animen!— añadió George sonriendo travieso.
— ¡No! Ustedes hacen eso y mamá los matará antes de que entren a Hogwarts— les advirtió su hermano mayor.
Harry sabía que eso era cierto, la señora Weasley se pondría sin dudar de parte del maestro de Pociones. Se preguntó si Hogwarts todavía estaría en pie cuando él fuera al colegio. Por supuesto, había escuchado las historias sobre su padre que le había contado Remus, pero tenía el presentimiento de que Fred y George causarían estragos en el colegio. Harry espera con ansias el día que comenzaría en Hogwarts. En tres años más aprendería todo sobre la magia. Había mostrado ya tener fuertes habilidades mágicas, así que era seguro que ingresaría a Hogwarts.
La señora Weasley terminó de regañar a Remus; Snape caminó por donde estaban los chicos con una expresión de satisfacción en el rostro. Harry sonrió, Snape le miró y levantó una ceja. Se fue con un movimiento de su túnica negra y Harry no esperaba verlo de nuevo hasta el próximo mes. Así que se sorprendió cuando vio de nuevo al hombre en la Madriguera dos días después, venía con Madame Promfrey. La señora Weasley les pidió a todos que entraran a la casa, Harry estaba comprensiblemente nervioso, ¿por qué estaban Snape y la tía Poppy aquí?
—Como ustedes saben, no hay cura para la mordida de un hombre lobo— comenzó Snape—. Sin embargo, los norteamericanos han creado una vacuna que funciona muy bien. Una vez que se ha recibido, la mordedura de un hombre lobo no será infecciosa.
— ¡Esplendido!— exclamó Remus sonriendo—. Me hace menos peligroso, aunque todavía sea un monstruo. Esto alivia mi corazón. ¿Todos los niños la recibirán?
—Si, y cualquier adulto que lo deseé también— respondió Poppy.
— ¿Cómo se aplica?— preguntó Ron, aunque tenía una leve idea— No es una inyección, ¿cierto?
—Si, Ron, es una inyección— dijo Poopy.
— ¡No! ¡No una inyección!— casi gritó Ron.
—Para ser un niño eres un cobarde— dijo Ginny avanzando y subiéndose la manga, haciendo que Snape levantara una ceja—. Yo lo haré primero, les mostraré que las niñas somos más valientes que los niños.
Ginny estaba asustada, aunque no lo demostró y ni siquiera lloró cuando le aplicaron la inyección. Ron fue el siguiente gracias a sus atentos hermanos; estaba pálido y tembloroso, pero no se atrevió a llorar. Fue entonces el turno de Harry, después los gemelos, Percy y Charlie, y finalmente Bill. Cuando terminaron todos los brazos de los chicos les dolían, pero ahora estaban protegidos contra la mordedura de Hombre Lobo.
Poppy les obsequió una barra de chocolate a cada uno, y a Remus un gran trozo, que él agredació mucho. Severus miró comer al lobo y con una fría sonrisa extrajo una bolsa de galletas para perro muggle. Intentaba insultar a Remus frente a todos. Remus olfateó y se giró mirando la bolsa con los ojos iluminados.
—Severus, no era necesario. Ya haces la poción Matalobos para mí— exclamó Remus muy contento.
—Toma, son para ti— dijo Severus—. Un lobo como tú necesita algo para masticar.
—Si, lo necesita. Pero no mastica los muebles— dijo Harry mirando la bolsa que Snape le había dado a Remus— ¿Dónde encontró eso, señor?
—En una tienda de mascotas muggle— contestó Severus mirando al licántropo sonreír al inhalar la esencia de las galletas.
—Son perfectas, Severus. De verdad eres un mago muy considerado— le dijo Remus sonriéndole.
—Eso fue muy amable de tu parte, Severus— agregó la señora Weasley.
— ¡Ven! ¡Les dije que era bueno!— dijo Fred fulminando con la mirada a Charlie.
— ¡Si! ¡El profesor Snape hizo algo bueno por Remus!— secundó George y miró a Snape haciendo una reverencia— ¡No se preocupe, Noble Señor, su secreto estará a salvo con nosotros!
Snape se dio cuenta de que su insulto había resultado al revés. Genial, ahora el hombre lobo lo apreciaba más. No quería caerle bien al lobo, no quería tener nada que ver con él. No, no era cierto, no podía mentirse a sí mismo. A él le gustaba ayudar a Remus. Desde lo sucedido al día siguiente del incidente en la Casa de los Gritos. El completo horror en los ojos de Remus cuando se enteró, el cómo Remus había llorado y gemido, el cómo le había rogado de rodillas a él, Snape, para que lo matara porque era su derecho. Había visto cómo Remus odiaba lo que era. Nunca más querría verlo así. Era por eso que lo ayudaba. ¡Pero jamás permitiría que el lobo se enterara que le preocupaba!
Severus Snape dejó la casa y se dirigió a sus oscuras y frías mazmorras a seguir elaborando sus pociones tranquilamente.
Gracias a Hatake Nabiki - HallowDraconis - lady - Flor-LupinSparrow - - Gipsy16 -Alba04 - Loquin - Principessa Lu - piroemil - Insane Potter Killjoy Way Tao -VeroSev y a kisa kuchiky por sus comentarios, también, en respuesta a tu pregunta, hasta lo que yo he leído no ha salido nada de yaoi y mi hija que leyó la historia completa dice que no hay nada , pero si encuentro algo no te preocupes porque pondré una adevertencia de imediato, como lo hice en una de las otras historias traducidas. gracias a todos por sus comentarios , así dan ganas de traducir mas
