Capítulo Ocho. Llegada al Colegio y el Nuevo Profesor de DCAO.
Harry y Ron se dirigieron hacía el automóvil con intención de llevárselo cuando Moody apareció. El hombre se percató de la situación y se maldijo a sí mismo por no haber escapado de San Mungo antes. Ahora tendría que llevar a los crios hasta Hogwarts, pero antes tendría que escribir una carta explicando que estaban con él. Los guió a lo que parecía ser un armario, pero una vez entraron se encontraron en una espaciosa habitación con grandes ventanas. Moody tomó prestada a Hedwig y envió una carta al colegio; se giró hacía los dos chicos que se preguntaron si estarían en problemas. Remus, Arthur y Molly pronto se les unieron, aliviados de verlos con Moody.
—Intenté escaparme de esos malditos sanadores pero no pude— exclamó Moody—. Lo siento Arthur, Molly, por haberlos incomodado.
—¿Estamos en problemas?— dejó escapar Ron.
—Si se hubieran llevado el automóvil lo habrían estado— respondió Arthur—. Pero ahora sólo tenemos que ver cómo los llevaremos al colegio.
—No podemos ponerlos en el tren, está protegido contra apariciones— terció Remus.
—Podemos llevarlos por flú hasta Hogsmeade, y nos encontraremos con Minerva allí. Serán los primeros en llegar, pero creo que no puede evitarse— dijo Moody—. Le envié una carta a Minerva, nos esperará en Las Tres Escobas.
—Bien, yo también iré— dijo Remus.
—Me quedaré con ellos hasta que entren al colegio— declaró Moody tosiendo de nuevo—. No dejaré que mi chico pierda la escuela.
—Harry es tan mío como tuyo, viejo— replicó Remus.
—¿Podrían evitar pelear por mí?— intervino Harry rodando los ojos—. Es vergonzoso.
—Entonces vamos— dijo Moody mientras lanzaba polvos flú al fuego y decía su destino.
Harry hizo lo mismo llevando su baúl y la jaula de Hedwig. Entró a una estancia donde vio a la profesora McGonagall esperando por ellos con una mirada de preocupación en el rostro. Sólo había ocurrido esto un par de veces mientras ella había sido profesora, y ambas ocasiones había sido porque los estudiantes habían llegado demasiado atrasados. ¡Jamás había sucedido porque alguien hubiera impedido que un estudiante fuera a Hogwarts! Minerva les dijo a los niños que se pusieran las túnicas del colegio, y envió los baúles al castillo. Finalmente se dirigieron al pub para almorzar con su Jefa de Casa.
—Siento mucho la molestia— se disculpó Harry una vez que tomaron asiento.
—No te preocupes, Harry. No pudiste evitar lo sucedido— respondió McGonagall—. Sea quién sea el que está tras de ti no tuvo éxito; estás aquí después de todo.
—Sí, señora.
—Esperen a que le cuente a Fred y George, ¡estarán tan celosos!— exclamó Ron con una sonrisa.
—Señor Weasley, no los anime, ¡el próximo año querrán tomar un auto para ir a la escuela!— le dijo McGonagall.
—Lo dudo, profesora— terció Remus sonriendo—. Molly los mataría, los aulladores no tienen efecto en esos chicos, ya se lo he dicho a ella.
—¡Qué bien que se lo dijeras! ¡Pusieron polvos pica pica en mi cama este verano!— se quejó Ron y luego volvió a sonreír—. Aunque le conté a Bill y Charlie y ellos se encargaron de los gemelos.
—Tuvieron el cabello verde durante una semana, profesora— explicó Harry riendo—. Creo que tengo fotografías en alguna parte.
McGonagall tuvo dificultades para no reírse de aquello. Después del almuerzo se llevó a los chicos hasta el colegio y los dejó en la sala común de Gryffindor. Los chicos tuvieron una tarde muy relajada, comieron cuantos dulces quisieron, jugaron ajedrez mágico y snap explosivo, y Ron puso un hechizo en la silla favorita de Percy, sabiendo que lo pillaría durante la noche o temprano en la mañana. Los gemelos no eran los únicos con un travieso sentido del humor. Bajaron justo a tiempo y esperaron a que llegaran los demás estudiantes para entrar al Gran Comedor. Tomaron asiento a lado de Hermione, Fred y George estaban frente a ellos.
—Pensé que no lo lograrían— dijo Fred.
—Si, te buscamos por todas partes. Percy estaba frenético hasta que recibió la carta de mamá— dijo George.
—Si hubieran sido ustedes habrían tomado el auto— les dijo Ron.
—Por supuesto. Imagina estacionarlo en el Gran Comedor— respondió Fred con una sonrisa boba.
—Y a nuestra querida Jefa de Casa dándole un aneurisma y haciendo que el director se largara a reír— secundó George.
El sombrero seleccionaron cantó y luego comenzó el sorteo. Los cuatro hermanos Weasley observaban a su hermana mientras ella caminaba y se ponía el viejo sombrero en la cabeza. La rajada se abrió para gritar "¡Gryffindor!", ella se puso de pie, se sacó el sombrero y caminó primorosa hacía la mesa Gryffindor, sólo para ser tomada en brazos por Fred, que la giró alrededor y quedó sentada entre él y George. Harry rió y miró a la mesa de los profesores para ver a Snape, que lo miraba fijamente, y a su lado estaba…
—Oh, no— gruñó—. No, no Gilderoy Lockhart.
—¿Dónde?— preguntó Ron, luego miró hacía la mesa alta—. Oh, será él quien nos enseñe Defensa.
—Espero que sepa cómo enseñar— volvió a gruñir Harry.
—He leído sus libros, ¡todo lo que ha hecho es increíble!— dijo Hermione.
Harry no estaba seguro de disfrutar sus clases de Defensa, no con Lockhart. Al menos en sus otras clases era tratado con normalidad y las disfrutaba, incluso pociones. Sabía por qué Snape actuaba en la forma en que lo hacía, Remus se lo había explicado, y Harry realmente quería hacerlo bien en la clase para no decepcionar al hombre. El pobre Neville seguía tan deprimente como siempre, y Snape ya no sabía qué hacer con un chico que sólo sabía derretir calderos.
La primera clase de Defensa de Harry fue horrible, el chico no tenía respeto por Lockhart, porque podía verlo como realmente era.
Aún así no tuvo mucho tiempo para pensar en eso, ya que dedicó todo su tiempo a practicar Quidditch. El primer juego contra Slytherin salió bastante bien excepto por una cosa: alguien había manipulado la bludger y quería tratar de matarlo. Eso y el hecho de que Draco Malfoy era un buen volador, lo mantuvieron con las manos llenas. Harry logró atrapar la snitch antes que Draco, y se estrelló contra el suelo por culpa de la bludger. Alguien logró hacerse con la loca bola y luego Lockhart estaba sobre él.
—¡Oh, no! ¡Usted no!— exclamó Harry sin querer a ese hombre cerca de su brazo roto.
—¡Ah! No te preocupes, es fácil de arreglar— le dijo Lockhart mientras apuntaba su varita, luego exclamó un hechizo… que removió todos los huesos del brazo de Harry—. Eh… a veces eso sucede.
Harry no escuchó lo último, perdió el conocimiento. Despertó para encontrarse en una cama en la enfermería. Se sentó y vio su inútil brazo sin huesos y casi se desmaya otra vez. Madame Pomfrey llegó pronto, alejando al equipo de Gryffindor para que le dieran espacio. La enfermera traía consigo una botella con una etiqueta que decía "Crecehuesos", y Harry supo que esto no le gustaría nada. Casi escupió la poción al probarla, pero logró tragarla completamente. Sabía que sufriría una noche de dolor cuando la poción comenzó a hacer efecto, casi de inmediato.
Mientras tanto, Severus Snape estaba más que furioso. McGonagall le había quitado la varita y lo había encerrado en la sala de profesores para evitar que matara a alguien. ¡Primero Harry había sido perseguido por una bludger loca, y luego Lockhart le había quitado todos los huesos del brazo al pobre niño! McGonagall había visto a Snape enojado anteriormente, y sabía que su temperamento era algo serio. Después de calmarlo un poco entraron a la habitación el director y los dos guardianes de Harry.
—Director, mataré a cualquiera que sea responsable de esto— sentenció Snape con los ojos brillantes— ¡A cualquiera que intentara matar a ese niño!
—Te importa porque es el hijo de Lily— le dijo Remus.
—Estaría igual de molesto si hubiera sido cualquier otro niño— gruñó Snape.
—¡Venga ya, chico!— terció Moody—. Todos sabemos que te cae bien, ¿y a quién no? Es igual a su madre, vuela como su padre, pero es amable como ella.
—Voto porque le enseñemos a Lockhart una lección— intervino Remus casi sonriendo—. Algo para que aprenda a dejar a Poppy hacer su trabajo, o si no pasará lo que queda del año dando clases como un roedor.
—¡Remus! ¡No te atrevas!— exclamó McGonagall.
—¿No se da cuenta de que es peligroso? Hace parecer a los hombres lobo como criaturas cómicas, y no lo somos. Somos monstruos que si no fuera por la medicación podemos matar y destruir.
—Tú no lo harías— dijo Snape—. Porque si lo hicieras, Lupin, tendría un tapete de lobo en mi pared.
—Nos volvemos humanos cuando nos matan— respondió Remus.
—Soy un mago muy poderoso, lobo, podría hacer que sucediera— contraatacó Snape con la voz fría como la muerte.
—Yo también. Una vez convertí una piscina llena de agua en una piscina llena de budín de chocolate. Claro, tuve que invocar el azúcar, el chocolate y la leche en polvo, pero parecía como si hubiera creado la piscina de budín de chocolate— dijo Remus. Moody se le quedó mirando—. ¿Qué? ¡Tenía hambre!
—Tú siempre tienes hambre, Remus— bufó Moody, luego miró a Snape—. Pero es verdad. Ese maldito casi se quedó sin trasero después de que se encontró con mi cinturón, ya que metió a Harry en medio de esa piscina.
—¿Qué tan grande era la piscina?— preguntó Dumbledore con los ojos brillantes.
—Era una de esas piscinas inflables, no tan grande, pero tuve a Harry cubierto de chocolate corriendo por toda la casa. Casi tuve una alfombra de piel de lobo— gruñó Moody.
—¿Ahora ve, director, por qué me preocupo por el chico?— inquirió Snape fulminando con la mirada a Remus.
Remus le sonrió de medio lado, y Severus le respondió aliviando su gesto. Las bromas ligeras eran necesarias, todos estaban demasiado estresados por el asunto del heredero de Slytherin y los ataques en el colegio.
En la enfermería, Harry había estado durmiendo, pero se despertó al sentir un peso extra sobre su pecho. Tomó sus anteojos y al ponérselos vio la pequeña y vendada figura de Dobby. Se sentó preguntándose qué quería ese problemático elfo.
—Dobby le advirtió a Harry Potter que no viniera a Hogwarts este año— murmuró Dobby.
—¡Fuiste tú!— exclamó Harry con fuerza, el elfo tembló— ¡Lo de la estación y la bludger!
—¡Usted corre grave peligro aquí!— chilló el elfo.
—¡Dime por qué o le diré a mi elfo lo que estás haciendo!— le advirtió Harry.
—¡La Cámara está abierta!— dijo Dobby finalmente e intentó alejarse de la cama para castigarse, pero Harry lo detuvo por la parte trasera de su funda—. Gracias, señor. Dobby le advirtió. Dobby sólo quiere que Harry Potter siga con vida. Harry Potter es un héroe entre los elfos domésticos, él guiará a los elfos domésticos a una vida mejor.
—Dobby, hazme un favor.
—Cualquier cosa por Harry Potter.
—No intentes salvar mi vida de nuevo.
Con un "crack" Dobby desapareció y Harry se acostó pensando. Al poco escuchó voces, o más bien una voz que provenía de arriba. Era baja y siseante, y supo que era la lengua Pársel. La primera vez que habló pársel Remus se había asustado, pero Moody dijo que la madre Eva lo hablaba y era por eso que la serpiente la había engañado. Así supo lo que era pársel y, aunque sabía que no era malo, no era un don que quisiera que fuera públicamente conocido. Sabía que esa voz era de una serpiente y tendría que avisarle a alguien. Remus entró justo en ese momento y vio la expresión en el rostro de Harry.
—¿Qué sucede, Harry?— preguntó el hombre acercándose.
—¿Por qué estás aquí, tío Lunático?
—Escuché que te atacó una bludger loca, y mataré a quien lo hizo.
—Fue Dobby. Sólo lo hizo para tratar de salvarme, dijo que quería asustarme para que me fuera del colegio, ¡por favor no lo mates!
—Está bien, Harry, no lo haré.
—Quédate comigo esta noche— rogó Harry—. No quiero estar solo.
—Muy bien.
Remus abrazó a su chico y dejó que pusiera la cabeza en su hombro. Hablaría con Dumbledore al otro día sobre esto.
Despertó a la mañana siguiente para ver a Poppy revisando el brazo de Harry. El chico se movió y despertó, miró a Remus y sonrió. La noche anterior había sido agotadora, pero estaba feliz de tener a sus tíos.
Una vez que Harry salió de la enfermería se dirigieron a la oficina del director preguntándose qué sucedería ahora…
