Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.
Gracias a LatexoHPo por betear esta historia
Capítulo Trece. El Hipogrifo, la Rata y el Perro.
Harry estaba emocionado porque iba a presenciar el nacimiento de un hipogrifo. Era un acontecimiento raro de ver y Hagrid había acomodado un lugar cerca de su cabaña para que la criatura pusiera el huevo. Mirarían desde la cabaña porque ella no aceptaría que alguien estuviera cerca en esos momentos. Hacía aproximadamente veinticuatro horas que el animal había puesto el huevo y ahora lo miraba atentamente. Harry, Ron y Hermione entraron a la cabaña sin Neville, ya que éste, junto a Fred y George, tenían detención con Snape. Neville había estado ayudando a los gemelos con una broma y tenían un mapa de la escuela cuando fueron atrapados por el profesor de Pociones. Les había quitado el mapa y le había preguntado a Neville qué estaban haciendo con bombas fétidas en los bolsillos. Neville no había dicho ni una palabra, pero Snape de alguna manera supo quiénes estaban involucrados y les había dado detención a los gemelos y a Neville.
—Me pregunto si Snape sabe que era un mapa lo que tenía Neville— le comentó Harry a Ron.
—No estoy seguro, pero lo dudo. Le dijo a Remus que fuera a su habitación porque creía que era un objeto oscuro— respondió Ron—. Escuché que lo insultó o algo así.
—Espero que se entere— terció Hermione.
— ¿Por qué?— inquirió Ron pensativamente.
—Podría ser usado para defender el colegio.
—Oh, no se me había ocurrido eso.
—Se está contagiando con Moody— sonrió Harry.
—Hoy es luna llena— escucharon la voz de Hagrid—. Es el mejor tiempo para que nazca un hipogrifo.
—Gracias por dejarnos venir, Hagrid— dijo Hermione.
Hagrid preparaba té y de pronto sacó a Scabbers de una jarra vacía.
— ¿Qué tenemos aquí?
— ¡Scabbers! ¿Qué estás haciendo aquí?— exclamó Ron mientras tomaba su rata y la metía en un bolsillo de su túnica—. Rata loca. Bueno, quizá es porque Crookshanks ha tratado de comérselo.
—Ron, es una rata. Los gatos comen ratas, no a las mágicas— dijo Harry—. Scabbers es una gran mascota, pero no es una rata mágica.
Los adolescentes se acercaron a la ventana y a la luz de sol miraron cómo el huevo se rompía con un poco de ayuda de su madre. La pequeña criaturita se puso de pie en unos minutos, asistida por su madre que le secó rápidamente. La madre abrió el pico y el bebé metió la cabeza dentro para alimentarse por primera vez. Ron no soportó mucho esa parte y alejó la vista. Finalmente la madre guió a su cría hacía el bosque y los chicos quedaron maravillados con lo que habían visto. Agradecieron a Hagrid y salieron de la cabaña para regresar al castillo. De repente un gran perro negro atacó a Ron y Scabbers escapó de su bolsillo chillando aterrorizada. Ron corrió tras su mascota y Harry y Hermione tras él.
— ¡Déjalo!— gritó Harry al perro.
— ¡Regresa, Harry!— gritó Hermione.
— ¡Suéltame! ¡Ayuda!— gritó Ron.
Todo pasó demasiado rápido, el perro agarró a Ron y lo arrastró bajo el sauce boxeador, hacía un túnel que Harry sabía que estaba allí pero al que nunca había entrado. Sabía que había un nudo que, al apretarlo, lograba que el árbol se paralizara, así que levito un madero para golpear el nudo. Cubrió a Hermione y a sí mismo con su capa de invisibilidad y se dirigieron al oscuro túnel. Caminaron hasta que llegaron a la Casa de los Gritos. Subieron por unas escaleras hasta una habitación donde escucharon ruidos. Harry se sacó la capa y la guardó en su mochila antes de hacerle un gesto a Hermione para que se parara en el otro extremo de la puerta. Contó en voz baja y luego entró de golpe a la habitación, asustando al hombre que estaba cerca de Ron.
— ¡Expelliarmus!— gritó Harry logrando que la varita que sostenía aquél hombre saliera volando de su mano— ¡No te atrevas a moverte!
— ¿Harry?— dijo con voz ronca el hombre alto y dolorosamente delgado mirando al chico— ¿Harry Potter?
—No, soy el príncipe de Gales— contestó Harry enojado—. Soy Harry Potter y tú eres Sirius Black. Tengo una pregunta para ti, Black…
— ¿Por qué traicionó a tus padres?— inquirió una voz a sus espaldas. Era Snape.
Harry no se movió, seguía apuntando la varita hacía el esquelético hombre. El cabello de Sirius Black le pasaba de los hombros y lucía como si no hubiera comido bien por mucho tiempo. Traía puesta una andrajosa túnica que alguna vez había sido fina, pero ahora estaba desgastada y sucia. Estaba descalzo y tenía una mirada demente; le gruñó a Snape que también tenía la varita fríamente apuntada hacía él. Remus entró en la habitación con su varita en la mano, pero no miró ni a Sirius ni a Harry, miró a Ron que estaba gimiendo de dolor, Harry se percató de que su amigo tenía la pierna rota. Miró al bulto que era Scabbers en el bolsillo de Ron.
—Muéstranos a la rata— le dijo Remus a Ron.
— ¡Déjame matarlo ahora!— gruñó Snape mirando molesto mientras avanzaba hacía Sirius— ¡Sufrirá como lo hemos hecho nosotros!
—Severus, tienes derecho a estar molesto, pero debemos saber la verdad— le detuvo Remus—. Además, Harry debe decidir.
— ¿Yo?— inquirió Harry sin mover la varita apuntada a Black— ¡Lo quiero muerto!
— ¿Qué tiene que ver mi rata con todo esto?— preguntó Ron haciendo una mueca de dolor.
—Veámoslo— dijo Snape—. Vi a Peter Pettigrew con mis propios ojos en el mapa.
—¿Compartiste el mapa con él?— casi gritó Black— Remus, ¿cómo…?
—Cállate, no estás en condiciones de hablar de lealtades— contestó Lupin—. Todavía no. Ron, por favor dame a Scabbers.
Lentamente Ron sacó la rata de su bolsillo y la entregó. Remus gruñó al mirar al animal y supo de inmediato que era Peter. La colocó en el piso y junto a Snape le apuntó con su varita. Una luz azul envolvió al animal y pronto se convirtió en un hombre bajo y regordete, medio calvo y con una túnica gris bastante gastada. Parecía un roedor por la forma en que retorcía sus manos, atemorizado. Harry no sabía qué estaba sucediendo, sabía que había cosas que Remus no había sido capaz de decir, y esta era una de ellas, era un juramento que impedía que Remus pudiera decir que sus amigos eran animagos y comprendió. Si Peter era una rata, eso convertía a su padre en un venado o un ciervo, y Sirius, el perro, de acuerdo con los sobrenombres que usaban.
—Los llevaremos al castillo— dijo entonces—. Dejaremos que Moody use veritaserum en ellos.
—Estoy dispuesto— dijo Sirius levantando las manos—. Yo no los traicioné.
—Haces algún movimiento equivocado como transformarte y te mataré— le advirtió Snape.
—Amárralos a ambos— pidió Remus.
— ¿Y Ron?— inquirió Hermione—. No puede caminar con la pierna rota.
—Puedo sanarlo— dijo Snape acercándose al pelirrojo y revisando su pierna—. Pero de todas maneras tendrá que ir a la enfermería.
—No fue nuestra intención venir a aquí— dijo Harry mirando a los dos profesores—, ¡pero Black atacó a Ron cuando veníamos de la cabaña de Hagrid!
—Comprendo— le tranquilizó Remus— ¿Volvemos al castillo?
—Si, tienen suerte de seguir todos con vida. Sin embargo, por venir aquí…
—Severus, no les quites puntos. Sólo trataban de salvar a su amigo.
—Fue peligroso. Diez puntos menos a Potter y Granger por dejar los terrenos de la escuela.
—Ya, está bien. Cinco puntos para Harry y Hermione por desarmar a Sirius, y cinco para Ron por entregar a Colagusano. Eso debería ser lo justo.
—Sí, lo es— dijo Severus solemnemente.
— ¡No puedo creer que trabajes con él!— gruñó Sirius.
—Cállate, Sirius, todavía tienes mucho que explicar.
— ¡Me cambiaron por Peter! ¿Por qué no me crees?
—Tengo que estar seguro. Tú harías lo mismo, o al menos eso espero. ¿Vamos?
Peter y Sirius fueron revisados y sus manos atadas tras ellos. Snape los hizo marchar a través del túnel de vuelta a los terrenos del colegio. Harry se rehúso a bajar la varita mientras se dirigían al castillo, odiando a los dos hombres en ese momento. Estaba confundido, molesto y dolido al mismo tiempo, y sabía que no pensaba claro en esos momentos. Sintiendo sus sentimientos, Remus le obligó a ir con Hermione y Ron a la enfermería. Ron necesitaba atención por su pierna rota, y Hermione por una clavícula fracturada. Harry esperó a que sus amigos fueran sanados sentado con las piernas cruzadas en una cama vacía.
Durante toda su vida había creído que durante un acto de locura Sirius Black había entregado a sus padres a Voldemort, luego había muerto en un duelo con Peter Pettigrew. Ahora resultaba que ambos magos estaban vivos, ¡y uno de ellos había estado escondiéndose como la rata de Ron por doce años! Harry estaba comprensiblemente molesto, y quería saber qué estaba pasando. Se preguntó si Sirius no había traicionado a sus padres y en su lugar fue Peter. Pero Peter no habría hecho eso, él había ayudado mucho a sus amigos, a él se le ocurrió la idea de convertirse en Animagos para acompañar a Remus. Él había ayudado a sus amigos siempre, ¿cómo él, entre los merodeadores, podía ser el traidor?
En la oficina de Flitwick, Fudge estaba escuchando el relato de Snape sobre cómo habían encontrado a Black en la Casa de los Gritos con Harry y Hermione apuntándolo con sus varitas. Remus añadió que él había llegado un par de minutos después de Snape y había ayudado a convertir a la rata en Peter Pettigrew. Fudge estaba impresionado con el relato de Snape y escuchó cómo éste le sugería veritaserum para los dos hombres. El ministro miró a Dumbledore y accedió, y entonces Moody trajó el suero de la verdad y se lo administró a los dos presos. Luego Dumbledore los interrogó y todos quedaron asombrados al saber que había sido Peter el Guardían Secreto y no Sirius.
En la enfermería, Harry estaba cada vez más preocupado porque había pasado más de una hora y no había noticias.
— ¿Harry?— le llamó Remus desde la puerta. Harry se giró para verlo, junto a él estaba Sirius Black—. Parece que estuvimos enfocados en la persona equivocada. Fue Peter Pettigrew el que traicionó a tus padres.
—Peter y yo cambiamos lugares. Él era el Guardián Secreto— dijo Sirius incapaz de mirar a Harry—. Lo siento tanto, Harry. Es mi culpa, confié en él.
—Así que fue Peter, ¿pero por qué?— preguntó Harry— ¿Por qué haría eso? Él siempre ayudaba a los demás, ¿por qué?
—Creo que el poder era para él más importante que la amistad— dijo Remus enojado, volviendo sus ojos salvajes por un momento—. Ahora que lo pienso bien él provocó un distanciamiento entre Sirius y yo causando que dudaramos de nosotros.
—Maldito estúpido— murmuró Ron desde su cama.
—Tú eres el hijo de Arthur Weasley, Ron, ¿cierto?— dijo Sirius girándose al chico—. Siento mucho lo de tu pierna, estaba tratando de atrapar a la rata.
—Está bien. Es sólo una pierna rota. ¿Dónde has estado todo este tiempo?
—En Nurmengard. Logré escapar de la pelea pero estaba herido, debo haberme desmayado, cuado desperté estaba en Nurmengard.
— ¿Cómo terminaste allí?— inquirió Remus— ¿Quién te puso allí?
—No lo sé, pero cuando lo averigüe no seré amable.
—Debe haber sido terrible estar allí— intervino Hermione.
—No realmente, usan globins y son buenos carceleros; alimentan bien a los prisioneros y les dejan tener libros y cosas, sin embargo son muy listos, no son fácilmente engañados como lo sería un dementor.
—¿Entonces cómo escapaste?— le preguntó Harry.
—Aprendí la prisión, yo no había sido acusado de ningún delito, alguien pagaba para mantenerme allí, era un buen prisionero. Aprendí todo sobre el lugar y encontré una vía de escape con mi forma animaga,
—Lo siento, Harry. No podía decir nada sobre eso— dijo Remus—. Todos hicimos un juramento, pero se rompió cuando viste a Peter transformarse.
—Harry— dijo Sirius—. Si tú quieres, me gustaría ser parte de tu vida.
—Suficiente conversación— exclamó Poppy entrando—. ¡Usted, señor Black, venga aquí! Un baño y luego veré cómo se encuentra… ¡Y se quedará aquí esta noche!
Sirius obedeció por una vez mansamente, y Harry estuvo extremadamente feliz de que él no hubiera traicionado a sus padres, aunque seguía molesto porque Peter sí lo había hecho. Su padrino era inocente y lo que era más, con Peter arrestado y con el juicio, Sirius Black sería un hombre libre. Era apropiado que las vacaciones de Navidad se acercaran, ¿Qué sería un mejor regalo de Navidad que saber que su padrino era inocente? Sonrió y se quedó en la enfermería toda la noche, incapaz de dormir. A la mañana siguiente, Sirius tuvo que irse con los Aurores. En las semanas siguientes se desarrolló el espectacular juicio contra Peter Pettigrew. Al final, Harry se rehúso a permitir el Beso de Dementor para Peter. No estaba siendo bueno, de hecho pidió que Peter fuera colgado por sus crímenes, con su forma de pensar, la rata tendría que enfrentar al Poder Supremo por lo que había hecho. Harry esperaba con ansias que Sirius estuviera con él durante la Navidad, y estaba muy contento con este cambio en su vida…
