Disculpen el atraso pero me tome unos días de vacaciones, solo mi marido, yo y la playa, ahora todo vuelve a la normalidad
Capítulo Catorce. Calzando en la Familia.
Sirius tenía mucho de qué ponerse al día debido a su tiempo encerrado. Primero tuvo que arreglar sus asuntos de dinero, esa parte no fue tan difícil ya que Remus nunca había mezclado las cuentas de los Black y los Potter. Habría sido doloroso el siquiera pensar hacer eso, así que decidió mantener las cuentas separadas hasta que Harry fuera mayor de edad y decidiera qué hacer con ellas. Pero Remus sí había invertido cuidadosamente el dinero de ambas bóvedas con la consecuencia de que había más dinero que antes. La primera vez que Sirius fue a Grimmauld Place en casi dos décadas estaba nervioso porque no sabía que esperar. Entró a la casa y miró alrededor, asombrado de ver el renovado lugar. Era una casa alegre y brillante, nada como el lugar en el que había crecido. Remus lo guió hasta la sala donde Harry estaba ocupado haciendo tareas y Moody esperaba para hablar con él. Sirius se sentó a lado de la chimenea sin saber dónde calzaba en todo esto.
—Estoy seguro de que te preguntas dónde calzas en todo esto— le dijo Remus.
—Yo…, quiero decir, has hecho un gran trabajo con Harry— contestó Sirius mirando fijamente a su ahijado—. Eso es todo lo que había esperado, ¿sabes?
—Bueno, fue Remus el que tomó la iniciativa— dijo Moody mientras Harry dejaba su pluma y cerraba sus libros—. Fue él quien acudió al área pediátrica de San Mungo y sacó a Harry cuando escuchó el rumor de que el niño viviría donde sus tíos.
—Valiente nuestro hombre lobo— dijo Sirius sonriendo—. Supongo que Dumbledore no estaba muy contento al principio.
—No, pero cambió de idea cuando intervine— respondió Moody—. Los tíos de Harry son gente decente, pero odian la magia. Mejor dicho, le temen, y ese no es un buen lugar para poner a un niño mágico.
—Estoy de acuerdo. ¿Así que dónde criaron a Harry antes de traerlo aquí?— preguntó Sirius.
—En la casa del tío Al— intervino Harry—. Era un lugar genial, pero el tío Al dice que aquí es más seguro.
—Bueno, mi padre se aseguró de eso— asintió Sirius— ¿Cómo reaccionó Kreacker con su estadía aquí?
—Él es genial— rió Harry—. Trabaja muy duro y de verdad le agradamos.
—Es tu elfo, te responderá a ti— le dijo Remus.
— ¡Kreacher!— exclamó Sirius y enseguida el pequeño elfo apareció con un "pop".
—¿ El amo Sirius llamó?— dijo Kreacher haciendo una reverencia.
—Sí, lo hice. Te ves bien Kreacher. Hiciste un buen trabajo aquí.
—Gracias, amo. Kreacher hace lo mejor posible para que la vida del amo Harry sea buena.
—Estoy agradecido por eso.
Sirius permitió que el elfo se retirara y sintió una profunda tristeza. Remus y Moody estaban preocupados. Sirius había pasado por mucho y sabían que seguía preguntándose cómo encajaba en la familia. Más tarde en la noche, mientras Sirius yacía pensando en su dormitorio (redecorado en los colores Gryffindor), Remus y Moody fueron a hablar con él aprovechando que Harry estudiaba. Sirius se veía tan triste, era obvio que necesitaba que le aseguraran que era necesario. Estaba acurrucado en su cama con la cabeza entre las rodillas. Remus se sentó al borde de la cama mirando a su viejo amigo, turbado. La traición de Peter los había sacudido a ambos, ¿pero había sido peor para Sirius? Por doce largos años había sido prisionero pensando en lo que Peter había hecho, y cuando logra salir se entera que todo el mundo mágico piensa que él fue el culpable de la traición de sus amigos. Eso debía doler demasiado y ahora su corazón estaba herido.
—Canuto, ¿sabes que te queremos aquí, verdad?— le dijo Remus en voz baja—. Harry está muy contento de tenerte de vuelta.
—Lo sé— murmuró Sirius—. Sin embargo ustedes han hecho un trabajo asombroso criando a Harry. ¿Qué hago ahora yo?
—Bueno, no lo hicimos solos— terció Moody—. Tuvimos mucha ayuda: Molly Weasley, Minerva y la señora Longbottom. Harry tuvo muchos tíos y tías que ayudaron a criarlo. Mientras más mejor, en realidad.
—No quiero ser una carga o hacer algo incorrecto— suspiró Sirius—. Miren lo que pasó por confiar en Peter. James y Lily murieron por mi culpa.
Remus colocó una mano sobre el hombro de su amigo.
—No, eso no es cierto. Peter nos engañó a todos. Durante cuánto tiempo planeó traicionarnos, no lo sé. Era inteligente, y nunca nos dimos cuenta, nos hizo creer que era nuestro amigo.
—Su talento era aliarse con los más poderosos— dijo Moody—. Usaba sólo lo suficiente para que lo encontraran útil, cuando Voldemort fue hacía él, vio la oportunidad que estaba buscando.
—Me alegra que esté muerto— exclamó Sirius— ¿Eso me hace malo?
Moody negó.
—No, chico. No te hace malo. Ahora necesitas descansar, hay tiempo para que conozcas bien a Harry y para que recuperes tu vida.
— ¿Crees que es muy tarde para que empiece mi propia banda?— preguntó Sirius con una pequeña sonrisa en su rostro.
—Bueno, podríamos hacerlo— dijo Remus—. Los gemelos Weasley son buenos con la guitarra, Harry también. Claro, me dejas la batería mientras tú le cantas a todas las bellas damas.
— ¡Ah! Las mujeres, las extraño— suspiró Sirius melancólico— ¿Todavía eres virgen, Lunático?
—Lo soy. Creo que nunca encontraré una mujer con la cual casarme y asentarme.
—Lo harás, chico. Y la amarás con todo tu corazón— dijo Moody—. Confía en mí, lo sé. Mi amada Chloe era mi mundo, cuando ella murió no fui un muy buen padre. Pero con Harry lo estoy compensando.
Sirius se sintió mejor después de hablar con ellos y pensó que tenía mucho que aprender. Era querido en ese lugar y esperaba con ansias conocer bien a Harry. Por primera vez en años no tuvo pesadillas y durmió toda la noche. Aprendió que había reglas en la casa, porque aunque era su casa Moody era el que estaba a cargo y por eso debía seguir las mismas reglas que los demás. Como un adulto (algo que vehemente trataba de negar), tenía que ser un ejemplo para Harry. Una cosa a la que no se podía acostumbrar y que no le gustaba era que todos se llevaban bien con su antiguo rival del colegio, Severus Snape. Sirius Black apenas podía tolerar al hombre, la única razón por lo que lo hacía, aunque de mala gana, era porque preparaba voluntariamente la poción Matalobos para Remus. Se percató de que Snape pudo haberlo matado en la Casa de los Grtos y salirse con la suya, pero cuando Harry y Remus le habían pedido que no lo hiciera, había permitido que él, Sirius, fuera llevado al castillo para ser interrogado.
Sirius pasó lo que quedó del año escolar entre Grimmauld Place, la Madriguera y Hogsmeade, visitando a los Weasley y a Harry tan seguido como podía. Recuperó su salud y su fortaleza ya que Moody se dedicó a entrenarlo para dejarlo en forma, al estilo mágico y al muggle, aunque mayormente mágico. Sirius no tenía tiempo para aburrirse y aunque no le gustaba ver el retrato de su madre al menos ella no le gritaba. Finalmente, después de lo que pareció mucho tiempo, llegó el verano. ¡Harry estaba fuera del colegio! Sirius estaba emocionado y feliz de poder cambiar con Lunático en la casa durante la luna llena.
Estaba sentando en la mesa de la cocina conversando sobre una broma que había hecho con James y Remus en la escuela cuando Snape entró en la habitación.
—Qué encantador, los dos animales juntos— dijo el pocionista pasándole el cáliz a Remus.
—Gracias, Severus— sonrió Remus recibiendo la poción, enseguida sacó de su túnica un frasco y se lo dio a Snape—. Aquí tienes más del protector solar que te gusta.
—Y yo tengo un bozal— contestó Snape mirando fríamente a Sirius—. Debería caber en tu bocota.
— ¡Idiota!— exclamó Sirius poniéndose de pie rápidamente. Intentó tomar su varita pero no estaba, Severus fue a tomar la suya pero tampoco la encontró.
— ¡Sin peleas!— les regañó Moody guardándose las varitas en su bolsillo—. No permitiré ninguna, de ninguno de los dos.
—No lo lastimaré— dijo Snape sin problemas—. No molestaría al señor Potter de esa manera, pero podría volver su cabello verde.
—Me gusta el verde— intervino Remus terminando la poción y devolviéndole a Severus el cáliz—. Oh, hablando de Harry, la poción restaurativa no está funcionando muy bien, me preocupa porque no se había enfermado así desde que era un bebé.
—Entonces le traeré algo más potente— respondió Severus y luego se dirigió a Moody—. Señor, ¿podría tener mi varita de vuelta?
—Toma, ¡y no te atrevas a usarla en Sirius!— le advirtió Moody entregándosela, también le devolvió la suya a Sirius—. Eso va para ti también, chico. ¡No contra Severus!
Snape regresó al colegio para preparar algo que ayudara a Harry. Y ya que era una poción relativamente fácil (para él) estuvo lista en una hora y regresó a Grimmauld una vez se enfrió y estuvo embotellada. Se la entregó a Molly Weasley que había ido a ayudar a hacerse cargo de Harry. Ella se la daría junto a su propio remedio herbal que potenciaba la poción. Moody hizo que Snape le acompañara a la sala y el pocionista lo hizo sabiendo que Moody lo apreciaba a su manera. Después de todo, años atrás había salvado su pellejo a petición del director y después de usar Veritaserum en él, Moody había averiguado en qué bando se encontraba el joven. Moody se había convertido en una especie de brusco mentor desde entonces, manteniéndolo en línea lo más posible.
— ¿Estás bien?— le preguntó el viejo ex auror— Te ves estresado.
—Lo estoy. Y mi stress se llama Sirius Black. No tienes idea de la clase de horrible hombre que es.
—Bueno, fue horrible en la escuela, no negaré eso. Ni voy a darte excusas por él, pero fue terriblemente abusado de niño. Protegió a su hermano de eso y llevó la peor parte.
—Eso no es excusa para ser tan diabólico— objetó Snape y sonrió con tristeza—. Tal vez fui un niño bastante escuálido en el colegio, pero podía defenderme. Siempre y cuando no fueran tres contra uno.
— ¿Cuántas veces sucedió eso?
—Un par de veces. La mayor parte del tiempo los Gryffindor eran demasiado nobles y se enfrentaban a mí uno a uno. Aunque yo les daba más de lo que recibía, y al menos los Slytherin y los Ravenclaw estaban de mi lado, y sabemos que las casas más inteligentes son Slytherin y Ravenclaw.
—En eso tienes razón. Slytherin es una gran casa, seguro.
—Poco después perdí la amistad de Lily Evans al llamarla "sangresucia". Estaba enojado cuando el padre de Harry y sus amigos me atacaron y me desquité con ella. Ellos nunca me atacaron así de nuevo, bueno, Black lo hizo cuando trató de matarme.
—Lo hizo. Casi mató a Remus también, y ahora que lo pienso, Peter uso eso para separar a Remus y Sirius. Maldito, me pregunto si él incitó a Sirius para que tratara de matarte.
—Nunca lo sabremos.
Severus se acomodó en la silla y bebió el vino que Moody le había ofrecido. Levantó la mirada cuando Molly entró a la habitación y se sentó a lado del fuego. Esperaba una llamada vía flú de su prole mientras se encargaba de Harry. Snape le iba a preguntar cómo estaba el chico cuando se escuchó un fuerte alboroto y miró sobresaltado. Había ladridos, gruñidos, y fuertes golpes cada vez más cercanos. Snape supo de inmediato lo que sucedía, Remus y Sirius jugueteando. A Snape ya no le molestaba Remus en forma de lobo, lo había visto en varias ocasiones durante el año anterior en el colegio, primero con McGonagall, que estaba allí mientras él superaba su miedo a los licántropos, tanto que su boggart cambió. Ahora podía estar alrededor del hombre lobo porque sabía que Remus jamás lo lastimaría, se rehusaba a estar sin la poción Matalobos.
Entraron a la sala la gran y peluda figura de Canuto/Sirius y Lunático/Remus. Comenzaron a revolcarse en la habitación y Molly se puso de pie de un salto gritándoles. Moody y Snape se cubrieron los oídos.
— ¡SIRIUS ORION BLACK! NO IRRITES A REMUS DE ESA MANERA. HARRY ESTÁ ENFERMO Y SI SIGUEN CORRIENDO ASÍ LO DESPERTARÁN. ¡Y VUELVETE HUMANO CUANDO TE HABLO!
— ¡Pero, Molly! ¡Es divertido jugar con él!— protestó Sirius volviéndose humano y sonriendo. Al ver a Snape gruñó— ¿Qué estás haciendo aquí, Snape?
—Estoy aquí para asegurarme de que Harry esté bien— contestó Severus en voz baja—. Después de todo, como el más grande Pocionista de éste tiempo, puedo darle las pociones necesarias para que mejore.
—Oh, claro. Tienes que presumir que ahora eres un hombre respetable, ¿cierto?
—Por supuesto. No sólo yo soy respetado, Remus también lo es.
—Tendremos que encontrarte un trabajo para mantenerte alejado de problemas— dijo Moody—. Ya eres un adulto, Sirius.
—Lo dudo altamente— dijo Snape rascándole distraídamente la cabeza a Remus—. Sirius Black no es más que un perro callejero y…
— ¡Un insulto más de cualquiera de los dos y los pondré a trabajar hasta que ninguno pueda levantar una varita!— les advirtió Molly con su voz al límite del rango normal.
—Me comportaré, Molly— le aseguró Snape.
—Sirius— le dijo Moody al alocado animago con voz amenazante.
—Bien, también me comportaré. Pero sólo porque tú lo deseas, Molly.
Snape y Sirius se fulminaron con la mirada, su odio se había enfriado un momento debido a la amenaza de Molly Weasley. Después de un tiempo, Molly dejó la habitación para ir a revisar a Harry, y volvió con buenas noticias, estaba durmiendo bien y ya no tenía fiebre. Snape le dio a Sirius una última mirada de odio y salió de la casa para dirigirse a Hogwarts y dormir. Una vez en su habitación, se duchó y se puso uno de sus camisones grises para dormir, cuando sintió un dolor apagado en su brazo izquierdo. Se levantó la manga y miró con horror la marca de esclavitud en su antebrazo. Había pasado de gris a negra, pero no a la roja de los llamados y no se estaba moviendo. Sin embargo sabía lo que significaba, así que se puso la túnica y se dirigió a la oficina del director, dio la contraseña, subió y golpeó la puerta. Fue admitió y Dumbledore se puso de pie al ver su expresión.
—Mi marca se puso negra por un momento— se apresuró a decir sin saludar—. Significa sólo una cosa.
—Lo temía— dijo Dumbledore—. No has sido llamado, ¿verdad?
—No, no se volvió roja. Pero sé lo que significa al igual que tú. El Señor Oscuro se está levantando. Nos estamos quedando sin tiempo.
