Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.

Gracias a LatexoHPo por betear esta historia

Capítulo Quince. El Señor Oscuro se Levanta.

La vieja mansión había estado vacía durante muchos años, incluso el viejo cuidador había muerto y la mansión quedó completamente sola. La única gente que iba eran los jardineros una vez al mes para recortar los setos, cortar el césped y pintar la fachada si era necesario. Continuaron haciéndolo porque los rumores decían que había un nuevo dueño, aunque nadie le había visto salir o entrar a la casa. La mayoría de las personas preferían mantenerse alejadas de la mansión embrujada; se decía que estaba embrujada por la familia que había muerto allí muchos años atrás. Probablemente por eso nadie vio el fuego de la chimenea de una habitación superior, o se fijó en la figura con capa que entraba en la mansión. La figura entró a la casa en silencio y subió las escaleras donde estaba seguro que lo esperaba su amo.

El hombre se retiró la capucha de la capa y el largo cabello rubio platinado del Jefe de la familia Malfoy fue revelado. Lucius Malfoy era un hombre inteligente, sabía que Voldemort estaba de vuelta al dolerle y oscurecerse la marca. Sabía también que su Lord estaba débil y necesitaría ayuda, ya que la marca no se había vuelto roja, como cuando los llamaba. Se preguntó cuántos más vendrían ya que la casa estaba bastante silenciosa y no parecía que hubiera nadie más. Vio una gran serpiente deslizarse a través del piso justo a su lado en su camino a la habitación frente a él. Los sonidos de alguien hablando pársel llegaron a él y comprendió unas cuantas palabras de lo que estaban diciendo. Supo entonces que Voldermort sabía de su presencia, pero dudó, el miedo lo paralizó.

—Pasa, Lucius— dijo la voz de Voldermort. Lucius entró a la habitación y cayó de rodillas ante la figura encapuchada de su amo—. Te ha tomado bastante tiempo venir a mí.

—Amo…, me desesperaba que usted estuviera perdido— susurró el rubio.

—No lo estaba— dijo una voz que Lucius no conocía.

Un joven vestido con una túnica negra se asomó a la luz. Era delgado, bastante pálido, con cabello corto color pajizo y pálidos ojos azules. Lucius no lo conocía muy bien, lo había visto una o dos veces, pero claramente se trataba de Barty Crouch Jr. El hijo del encargado de las Relaciones Internacionales del Ministerio. O lo había sido hasta la semana pasada, cuando Crouch fue encontrado muerto en su hogar debido a un ataque cardiaco. Lucius se preguntó si acaso ahora él moriría mientras permanecía de rodillas frente a Voldemort, quien, desconocido para el patriarca de los Malfoy, estaba bajo un hechizo desilusionador. No quería que su siervo viera su debilidad; podía confiar en Barty porque éste le servía por verdadero amor y devoción.

—Aún así aquí estoy, Lucius— le dijo la fría voz de Voldemort— ¿Y el diario que te encargué que cuidaras?

—Lo metí a Hogwarts como usted lo pidió, amo— respondió Lucius sintiendo más miedo que antes.

— ¿Dónde está ahora?

—Amo, jamás creí que el mocoso que vivió lo destruiría— susurró Lucius mirando al piso.

— ¿Es por eso que te desesperaba mi regreso, Lucius?

—Sí, amo— respondió el rubio sintiendo el enojo de Voldemort.

—Barty, muéstrale nuestro descontento.

Barty dio un paso adelante y apuntó su varita hacía Lucius. Malfoy se preparó para morir. Sin embargo fue golpeado con un experto Crucio y no pudo evitar retorcerse y gritar en el piso. Pasó tanto tiempo que pensó que perdería la cordura, pero no rogaría por piedad, un Malfoy no hacía eso jamás. Incluso si fuera el tipo de hombre que haría eso, había visto suficientes castigos de Voldermort para saber que sólo lo enojaría más y el castigo duraría, por ende, mucho más. Finalmente terminó y Lucius yació en el suelo jadeando de dolor y preguntándose qué le sucedería a continuación.

—No sé si puedo confiarte nada importante, Lucius—le dijo Voldemort con frialdad.

—Amo…, por favor, sólo deseaba que usted regresara— respondió entrecortadamente—. Estaba desesperado. Confieso que estaba perdido, sé que soy débil pero le ofrezco mis servicios una vez más, amo.

—Si, hablas con la verdad, Lucius. Eres débil pero leal, eres el único que vino. No le dirás a nadie que he regresado, ¿está claro?

—Si, mi señor.

—Bien, ahora vete. Te contactaré a través de esto—. Barty le pasó a Lucius algo que parecía un medallón—. Mantenlo cerca, y en secreto.

—Si, amo— respondió Lucius levantándose y haciendo una reverencia.

Salió de la mansión y una vez fuera de las protecciones anti-aparición se dirigió a su propia mansión. Caminó por el sendero de grava entre los altos setos y levantó su bastón hacía la puerta haciéndola sonar. Se abrió y entró a la casa sacándose la capa y colgándola, luego subió las escaleras. Quería contarle a su esposa pero sabía que no podía hacerlo, aún no. Se dirigió a sus habitaciones, donde ella lo esperaba. La vio sentada a lado del fuego vestida con una camisola de satín azul cielo que llegaba hasta el piso, y con el largo cabello rubio enmarcando su noble y suave rostro. Ella se puso de pie y ayudó a su marido con la túnica exterior y lo guió a la cama.

— ¿Dónde estabas?— preguntó Narcissa.

—En El Cabeza de Puerco, hubo una reunión— contestó él mientras ella comenzó a sacarle la túnica interior.

—Te ves estresado. ¿Fue una reunión difícil?

—No tan difícil, unos temperamentos elevados pero nada serio— dijo Lucius casi sin aliento cuando Narcissa pasó sus dedos por su fuerte torso desnudo.

—Podemos hacer del resto de la noche algo mucho mejor— dijo ella besándolo desde el pecho hasta la quijada.

—Bien dicho.

Narcissa terminó de desvestir a su marido y entró a la cama con él. Hicieron el amor bajo las sábanas la mayor parte de la noche y Lucius se dio cuenta de la suerte que tenía al tener una mujer tan bella, talentosa y con gran voluntad como su esposa. Tenía a la mujer perfecta en Narcissa Black Malfoy, y reconocía lo suertudo que era. Casi la había perdido cuando Draco nació; los sanadores de San Mungo habían hecho todo lo posible por salvar su vida y él les debía mucho. Sabía que no habría podido vivir si ella hubiera muerto, porque la amaba demasiado. Se quedó dormido con ella en sus brazos y despertó solo en cama al día siguiente. Se sobresaltó por un momento, entonces ella entró a la habitación ya vestida con un hermoso vestido rojo y con su cabello rubio recogido.

—Buenos días, Lucius— le saludó ella caminando hacía él para besarlo.

—Buenos días. Luces preciosa esta mañana.

—Podría decir lo mismo de mi hermoso hombre— sonrió ella pasando sus dedos por el pecho de su marido.

—Esta la forma en que todo hombre debe despertar en la mañana— le dijo él tomándole la mano gentilmente y llevándola hasta sus labios para besarla—. Con una esposa perfecta.

—Deberías vestirte. Draco se preguntará qué estamos haciendo.

—Mejor dicho qué es lo que yo estoy haciendo— dijo Lucius sarcástico.

— ¡Lucius! ¡Asustarás a tu hijo si le hablas así!

—Bueno, está en la edad en la que debemos estar más pendientes, por las hormonas y todo eso.

—Espero que Severus no haya tenido que fortalecer las protecciones debido a nuestro hijo.

—Hablando de eso, él vendrá hoy— le informó Lucius.

—Me parece bien, necesito ver a alguien de mi nivel intelectual— respondió ella dándole una sonrisa burlona.

—Ustedes los Black son tan arrogantes— dijo Lucius levantándose de la cama y dirigiéndose al baño.

—Gracias, amor.

Severus ya había llegado cuando los Malfoy bajaron a desayunar. Estaba hablando con su ahijado Draco que estaba más relajado porque se encontraba en su propio hogar. Severus levantó la mirada y sonrió al ver a Narcissa bajar las escaleras, ella estaba tan hermosa como siempre y era una excelente amiga para él, igual que Lucius. Siguió a los Malfoy hasta el pequeño comedor de uso diario y se sentó a la mesa. La comida apareció, al igual que en Hogwarts, en finos platos; avena, huevos, tocino, salchichas, jamón, patatas, tomates, tostadas, jugo de naranja y para los adultos un exquisito café.

—Escuché que el Torneo de los Tres Magos se realizará en Hogwarts— habló Lucius.

—Sí. Los directores de las tres escuelas por fin se decidieron por Hogwarts— respondió Severus.

—No se ha hecho en más de cien años— terció Draco.

—Así es. Será bueno verlo— añadió Narcissa.

—Lo será— agregó Lucius—. He escuchado el rumor de que habrá seguridad extra. No sólo los centauros sino que magos y brujas trabajaran con ello también. Y uno de esos magos será Sirius Black.

—Desgraciadamente es cierto. Sirius Black ha sido contratado para el siguiente año escolar como parte de la seguridad del colegio— dijo Severus.

—Él es peligroso y está loco, ¿el director sabe eso?— inquirió Narcissa.

—Si. Sin embargo, es leal al colegio y eso ayudará a tenerlo donde podamos verlo.

—Desearía que Draco no tuviera que ser expuesto a ese traidor a la sangre— dijo fríamente Narcissa—. No tiene respeto por la familia, incluso si hubiera terminado en Hufflepuff no habría sido tan malo como a dónde escogió ir.

—E hizo tu vida un infierno en la escuela— agregó Lucius mirando a Severus—. Podrías devolverle el favor ya que en parte serás su superior.

—He pensando en ello— aceptó Severus—, aunque él no es tan fácil de controlar como Remus Lupin.

—El lobo no depende de ti para vivir— contestó Lucius—. Confieso que cuando me enteré de que él ensañaría en el colegio estaba preocupado, pero mientras tú lo controles es mejor tener a un monstruo como él donde puedas vigilarlo que libre para hacer lo que se le antoje.

—Claro que la preocupación principal es Alastor Moody— intervino Narcissa—. Él te torturó, ¿no es así?

—Si.

Snape odiaba mentirles a sus queridos amigos, pero ya no creía en mucho de lo que ellos proclamaban. Nunca había sido torturado por Moody, disciplinado sí, torturado no. Había marcado su propia espalda con un látigo cuando Lily y James habían sido asesinado y había sido Moody quien lo había detenido de hacerse algo peor. Snape deseaba poder confiar en sus viejos amigos que seguían con vida, pero sabía que no podía hacerlo. A él le gustaba su refinada compañía porque estaban casi en el mismo nivel intelectual que él. Las únicas personas a su nivel eran McGonagall y Flitwick; Dumbledore estaba en una liga propia muy superior a la suya en habilidad y poder.

Pese al hecho de que Voldemort estaba recobrando su poder, Severus Snape realmente esperaba con ganas el año escolar. Esperaba que Hogwarts estuviera representado por el mejor que la escuela pudiera ofrecer. Sabía que los mejores estudiantes estaban en su Casa, Slytherin, y en Ravenclaw, y repasó cuáles alumnos podrían hacerlo mejor. Terminó de desayunar y con permiso de Lucius emboscó a Draco cuando no estaba esperándolo. Draco lo hizo sentir orgulloso al mantener la cama y responder el ataque. Snape no cedió porque eso sólo lastimaría el orgullo de su ahijado. Draco sería un gran mago porque ya era poderoso y provenía de dos poderosas familias. Quizás, sólo quizás al joven Draco le permitirían poner su nombre y clamar el trofeo. Después de todo era astuto, poderoso y brillante para ser un competidor en el Torneo de los Tres Magos.