Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.
Gracias a LatexoHPo por betear esta historia
Capítulo Dieciseis. La Copa Mundial y La Marca Tenebrosa.
Era un brillante día de verano, totalmente perfecto, y Harry estaba sentado fuera de la carpa de los chicos en el Mundial de Quidditch mientras disfrutaba de un gran cono de helado de chocolate. Sirius Black estaba a su lado, vestido como su ahijado: jeans y polera, aunque Harry traía zapatos y Sirius descansaba sobre el cálido pasto descalzo. También disfrutaba de un cono de helado, chocolate y coco. Remus había terminado el suyo y había ido por otro donde Florean Fostescue, que estaba haciendo mucho dinero aprovechando la Copa Mundial. Percy estaba hablando con el Jefe de Relaciones Mágicas Internaciones, Rufus Scrimgeor (quien había sido Jefe del Dpto. de Aurores y quiso un cambio, por lo que había aceptado el antiguo trabajo de Barty Crouch). Era un hombre agradable con cabello aleonado largo y canoso, además de unos ojos amarillos tras unas gafas pequeñas.
Harry nunca había visto tantos magos y brujas en un mismo lugar antes. Agradecía que estuvieran en lo profundo de un área montañosa del Parque Nacional Cairngorms, ya que no había muggles en millas a la redonda. El profundo valle estaba a salvo de indiscretas miradas muggles y Harry amaba las escarpadas montañas boscosas que rodeaban a otro tipo de bosque, el bosque de tiendas hasta donde se perdía la vista. La mayoría era bastante normal, sencillas tiendas estilo militar muggle, del tipo que se podía encontrar en cualquier campamento de la primera guerra mundial. Muchos no habían tenido cuidado y habían agregado una chimenea o veletas en los techos. Había algunas que eran tan obviamente mágicas que Harry sólo sonreía al verlas. Amaba estar en ese lugar con los Weasley y sus tíos y padrino; los Weasley habían conseguido asientos en la parte más alta del estadio, en la cabina más alta. Bill llegó caminando de vuelta después de ir por su propio helado, su largo cabello rojo estaba atado en una coleta y aparte de sus botas de piel de dragón, sus ropas no habrían desentonado en un concierto de rock.
— ¿Qué sabor escogiste?— le preguntó Harry.
—Vainilla con canela.
—Suena rico, creo que iré por otro más— dijo Remus.
—No, no lo harás. No te quiero híper hoy, Remus— le advirtió Moody.
— ¡Hola, tío Al!— saludó Fred apareciendo junto a George, ambos sonreían.
— ¿Has pasado un buen verano?— inquirió George.
— ¿Qué hicieron, chicos?— les preguntó Moody.
—Hermano, ¿por qué piensa que hicimos algo?— habló Fred.
— ¡Es decir, siempre somos los mejores!— añadió George.
— ¡Fred! ¡George! ¡Esperen a que los atrape!— gritó Hermione saliendo de la tienda de las chicas con un brillante cabello verde.
— ¡Oh, no! ¡Lo hicieron!— casi lloró Remus de lo fuerte que reía.
—No era para ti, Hermione— se disculpó Fred alejándose de la enojada bruja.
— ¡Si! ¡Era para Percy y no sé cómo llegó a tus cosas!— agregó George.
— ¡Chicos, esto no es nada amable!— les reclamó Moody levantando su varita y volviendo el cabello de Hermione a la normalidad— Deberían tener cuidado con ese tipo de bromas.
—Si, asegúrense de usarla en Snape— sonrió Sirius.
—No, en él no, amigo— respondió Fred.
—Nos cae bien, además explotaría de rabia si le hiciéramos algo así— secundó George.
—Y entonces nosotros explotaríamos por la rabia de mamá.
—Y nos gusta seguir viviendo, por si acaso— finalizó George.
Harry rió y se percató de que tenía suerte de tener a los gemelos Weasley como amigos. Ahora, por supuesto, ellos sabían quiénes eran los Merodeadores, y admiraban por sobre todo a Remus, que era el mejor (y en realidad el único) hombre lobo que conocían. Esos habilidosos pero traviesos chicos tenían un secreto que sólo Harry, Hermione, Los Weasley y por supuesto Sirius y Remus sabían: eran animagos, zorros por supuesto. Les gustaba acompañar a Remus una vez al mes en su cambio y ahora que Sirius estaba libre podían ir a dar vueltas por el bosque con autorización de McGonagall. No hicieron más bromas ese día y el tiempo pasó bastante agradable, desapareciendo en un profundo crepúsculo púrpura antes de que el gong sonara y avisara a todos que era hora de dirigirse al estadio.
Harry siguió a unos faroles que flotaban a unos cuantos pies sobre él, iluminando el camino, junto a los demás magos y brujas. Llegó a un largo túnel que era uno de los tres que llevaban hacía la larga cueva donde había sido construido el estadio. Era grande y parecido, notó Harry, a un estadio de soccer muggle que había visto cuando iba a la primaria, sólo que éste era mucho, mucho más grande. Caminó hasta una escalera mecánica (operada mágicamente) que lo llevó hasta los asientos de en medio, luego mostró su ticket y tomó una nueva escalera mecánica que lo llevó hasta los niveles superiores, justo bajo sus asientos. Se detuvo en un punto de ventas donde compró una pierna de pavo asada, una mazorca de maíz y una gran coca-cola, bebida que les gustaba mucho a los magos, al igual que los muggles. Ron y Hermione compraron casi lo mismo que Harry; Fred y George optaron por pescado y papas, Sirius una hamburguesa; Arthur, Bill, Charlie y Percy compraron berberechos, Ginny era osada y compró los nachos con jalapeños. Fred y George la molestaron hasta que ella tomó asiento y comenzó a comerlos como si no picaran nada. Le ofreció uno a Fred y éste casi se muere por lo picante.
—Eso no fue amable— le dijo Remus sonriendo.
—Él lo pidió— acudió Harry en ayuda de Ginny.
— ¿Quieres uno, Harry?— ofreció ella.
—No, no quiero morir. Gracias.
—No están tan picantes— dijo Fred.
— ¿Es por eso que ordenaste otra coca-cola?— bromeó su gemelo.
—Si, ¿un pequeño jalapeño te atrapó, hermanito?— molestó Bill a Fred, y habría sido golpeado por algo si no hubiera sido porque su padre los miró a todos con el ceño fruncido—. Iré a comprar una cerveza.
—Mejor que sea un whisky de fuego— le dijo Charlie.
— ¡Santo cielo, Arthur! ¿Qué tuviste que vender para conseguir estos asientos?— se escuchó la voz de Lucius Malfoy.
Harry se giró y vio a Malfoy parado allí con su esposa, Narcissa Malfoy, y por supuesto, Draco. Narcissa Malfoy se veía impresionante en una túnica verde oscuro que complementaba muy bien con la túnica azul oscuro que usaba su marido. Draco llevaba ropa muggle y se veía tan arrogante como siempre. Sirius vio a su prima y de inmediato se dirigió hacía ella. Harry temió lo que sucedería, pero Sirius gentilmente le tomó la mano y la besó como si ella fuera una reina y él un cortesano.
—Mi querida prima, tu belleza ha crecido con los años— le dijo Sirius y enseguida miró a Lucius—. Señor, tiene suerte de tener una mujer tan hermosa y encantadora como esposa.
—Si, me tocó lo mejor de la línea Black— respondió Lucius con frialdad.
—Estoy de acuerdo— asintió Sirius y fue el turno de mirar a Draco—. Ah, Draco, escuché que eres un gran buscador. Claro que no tan bueno como Harry, aunque soy parcial ya que soy su padrino.
—Lo sé— fulminó Draco con la mirada a su pariente— ¡Pero yo soy más guapo que todos, incluso que usted!
—Te mataron, Sirius— dijo Remus sonriéndole a su viejo amigo.
— ¿De qué lado estás, Lunático?
—Draco es uno de mis estudiantes más inteligentes, naturalmente estoy de lado del cerebro.
— ¿Qué quisiste decir con eso?— inquirió Sirius alejándose de los Malfoy— Remus, ¿qué quisiste decir?
Harry rió. Su padrino, pese a ser un fuerte y capaz mago, a veces no era muy brillante. Aún así era familia y amado por todos. Harry tomó asiento y el partido comenzó. Fue más emocionante que cualquier otro partido de Quidditch que hubiera visto. Todos los jugadores volaban en la nueva Saeta de Fuego y el jugador favorito de Harry fue de lejos Viktor Krum. Krum sobrepasaba a la buscadora de Irlanda, y era el mejor jugador de los dos equipos. Fue golpeado en la cara con una bludger, pero valientemente rehúso la atención del sanador. Volvió al juego y Harry vio, con su omniculares, la snitch al mismo tiempo que Krum. Éste se tiró en picada y en forma espectacular atrapó la pequeña bola alada a sólo una cuantas pulgadas de estrellarse en el suelo. Harry se levantó y aplaudió con el resto de la multitud ante la espectacular atrapada, pese a que los búlgaros perdieron 160-170 frente a Irlanda.
Harry caminó de vuelta a la tienda de los chicos feliz y eufórico por el partido. Creyó que no podría dormir esa noche, pero se durmió y lo hizo bien. Despertó con el sonido de gritos y voces elevadas, se levantó rápidamente para ver a Remus poniéndose la capa y doblándose las mangas. Harry fue conducido por Moody afuera junto con Ron, los gemelos y las chicas, lejos del campamento. No había tiempo para discutir y Harry sabía que algo malo iba a suceder. Fueron guiados al bosque, Moody se quedó con ellos, aunque Harry sabía que el hombre prefería estar en la pelea. Su amor por Harry lo mantuvo vigilando a los adolescentes. Hubo un destello de luz roja y Harry gritó en advertencia pero fue demasiado tarde, Moody cayó y no volvió a moverse.
—Esto no es bueno— tartamudeó Ron—. No es nada bueno.
— ¡Todos saquen las varitas!— exclamó Hermione.
—Una buena idea, niñita— dijo una voz apagada—. Pero no les servirá de nada, puedo matarlos con facilidad.
—Muéstrate— ordenó Harry con la varita en la mano— ¿O eres demasiado cobarde para hacerlo?
—Tranquilo, chico. Ven conmigo y los otros vivirán— el dueño de la voz salió de entre las sombras. Era alto, delgado y vestido con una túnica negra, con la capucha negra y una máscara blanca cubriendo su rostro—. Sólo te quiero a ti, Harry Potter.
— ¡Basura mortífaga!— gritó Ginny— ¡Vuelve al infierno de donde saliste!
Antes de que Harry pudiera moverse un centímetro alguien lo agarró y lo apareció lejos de los demás. Cuando pudo respirar nuevamente se giró hacía su secuestrador y lo atacó golpeándolo con sus puños, tratando se soltarse del fuerte agarre del hombre. Escuchó una risa y se dio cuenta de que estaba golpeando a su padrino, Sirius. Harry se detuvo y se percató de que no estaban solos, alguien había aparecido con ellos y se giró para ver a Snape agachado sobre Moody. Harry jadeó cuando vio la horrible herida del viejo Auror. Snape apuntaba la herida y lentamente dejó de sangrar. El profesor fue capaz de despertar al Auror.
— ¿Qué sucedió?— preguntó Moody.
—Fuímos emboscados— respondió Harry—. Mientras nos cuidabas un mortífago se coló por detrás.
— ¿Mortífago?— gruñó Moody—. No esperaba eso realmente, debo estar poniéndome viejo.
—No, tenías mucho de qué preocuparte— le dijo Snape—. Harry era tu preocupación principal, al igual que los otros chicos. Ayudaste a retrasar el ataque lo suficiente hasta que llegáramos.
—No es mi forma habitual de retrasar a nadie, chico— comentó Moddy mientras se ponía de pie.
—Bueno, Snape es bueno para algo— dijo Sirius—. Me alegro de que estuvieras allí… ¿y por qué estabas allí?
—Tenía un ticket para la copa mundial. Y gracias a un poco de suerte también hice algo de dinero.
—Apuesto a que lo hiciste con una poción— murmuró el animago.
—La Suerte Líquida está prohibida en los juegos y cualquier evento deportivo, deberías saberlo— respondió Snape—. Los globins tienen formas de detectar ese tipo de cosas y nadie sobrevive si es pillado. Es una de las pocas veces que un asesinato de un goblin a un humano es pasado por alto.
—Severus tiene razón— dijo Moody mirando a su alrededor—. Estamos fuera de Hogwarts. Poppy no estará contenta de verme.
—Mientras entres ahora ella no se molestará— le dijo Snape—. Pero si la sigues haciendo esperar estará muy molesta.
—Mejor me llevó a Harry de vuelta al campamento— dijo Sirius.
—Iré con Alastor al castillo, tengo trabajo que hacer— habló Snape.
Moody gruñó, sabía que Snape sólo iba para asegurarse de que estuviera bien, pero no lo diría, tenía una reputación que mantener. Harry miró a Moddy y a Snape dirigirse al castillo y luego tomó el brazo de Sirius, finalmente aparecieron de vuelta en el campamento. Fue recibido por una preocupada familia Weasley y Hermione en la carpa. Estuvieron aliviados de saber que estaban bien, pero cuando Sirius contó sobre el ataque mortífago, Arthur empacó e hizo que todos lo ayudaran a aparecer a los menores en casa. Contó a Molly lo sucedido y luego se marchó con Sirius, Remus, Charlie y Bill de vuelta al campamento para restaurar el orden. El señor Diggory y Cedric llegaron para ayudar a proteger la casa y los chicos se quedaron todos reunidos en la sala.
— ¿El tío Al estará bien?— le preguntó Hermione a Harry.
—El profesor Snape detuvo el sangrado. Caminó al colegio sin ayuda.
—Me pregunto por qué los mortífagos estaban en la copa mundial— dijo Ron.
—Probablemente para causar problemas— contestó Fred.
—Si, pero uno de ellos intentó atrapar a Harry— secundó George.
—Pero no lo logró— dijo Ginny.
—Gracias a Merlín por eso— intervino Molly mirando a Harry—. Agradezco que estés bien.
Los adolescentes fueron a acostarse, despertaron a la mañana siguiente y marcharon de inmediato a la cocina para encontrar a Arthur, Remus, Billy Sirius sentados a la mesa. Bill tenía un ojo negro, Charlie cuidaba su muñeca recién reparada, Sirius lucía como si hubiera estado en una tremenda pelea, y Remus no parecía tener consecuencias de nada, pero Harry sabía que probablemente él había sido quien más luchó. Harry se sentó a lado de Remus y comenzó a comer esperando que alguien comenzara con las noticias. Hermione entró, vio a todos y se sentó a lado de Ginny, que parecía no haber dormido bien.
— ¿Qué sucedió?— preguntó finalmente Hermione.
—Algunos mortífagos habían apresado a unos cuantos muggles para torturarlos— dijo Arthur con cansancio.
—No era más que una distracción para atraparte— dijo Remus mirando a Harry—. No hay forma de que haya sido una coincidencia. Alguien quiere atraparte.
—Voldemort— dijo Harry firmemente—. Ha vuelto.
—Aún no sabemos eso— refutó Sirius.
—Tuve un sueño. Lo vi en él— respondió Harry—. Bueno, no lo vi. Escuché su voz, estaba hablando con un joven de cabello rubio, no rubio como Malfoy, sino más oscuro. Era bastante pálido y había una serpiente y Voldemort hablaba con ella. Dijo que esperaba que se alimentara conmigo.
—Voy a decirle al director— dijo Remus—. Aunque creo que él sospechaba esto.
— ¿Él quiere que su serpiente te coma?— inquirió Ron.
— ¡Eso es horrible!— exclamó Ginny.
—En realidad no, porque yo quiero que Norbert se la coma— dijo Harry comiendo más tostadas.
—Eso no sería muy amable— le objetó Sirius—. Le daría a ese pobre dragón una gran indigestión.
Harry sonrió y supo que aunque Voldemort estuviera de vuelta (y estaba seguro de que era así) la vida aún era buena. En verdad tenía muchos desafíos, sus padres habían sido asesinados, era famoso por sobrevivir y si Voldemort intentaba matarlo nuevamente, Hary sabía que no estaba solo y pasaría por esto junto a su gran familia. No había de qué preocuparse. Además esperaba con ansias su cuarto año, porque sabía lo que venía: El Torneo de los Tres Magos. Sería un gran año escolar…
