Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.

Gracias a LatexoHPo por betear esta historia

Capítulo Veinte. La Segunda Prueba.

Estaba tremendamente fría la mañana de la segunda prueba, pero eso no detuvo a los estudiantes para dirigirse al lago a observarla. Neville estaba sentado con Luna ya que Harry, Ron y Hermione serían parte del desafío. No sabían en qué participarían sus amigos, pero los rumores decían que era algo peligroso. Los estudiantes podían ver algo de lo que sucedía, cada campeón tendría un mago o bruja con una cámara siguiéndolos con equipo de buzo muggle (algunas cosas muggles funcionaban mejor que la magia y los equipos de seguridad y los camarógrafos estarían mucho más tiempo que los campeones bajo el agua). El equipo y las cámaras eran un préstamo de la embajada americana, así que no violaba el estatuto de protección Muggle de Gran Bretaña porque no había sido hecho en el país.

—Me pregunto qué estarán haciendo Harry, Ron y Hermione— le comentó Neville a Luna.

—Probablemente escondiéndose— dijo Draco sentándose a lado de Luna con Ginny—, porque Ron molestó demasiado a su hermana.

—Draco, sólo porque tienes nuestro permiso para salir con Ginny no te da derecho a insultar a Ron— intervino Fred sentándose tras Draco junto a George.

—Sí, salte de la línea y después de que Ginny haya terminado contigo…

—Y Bill.

—Y Charlie, no lo olvides.

—Sigue el idiota de Percy.

—Tendremos nuestro turno.

—Draco jamás haría algo para lastimarme y no se saldrá de la línea— protestó Ginny con los ojos brillantes— ¡Él es más inteligente que ustedes!

—Él es un Slytherin, querida hermana. ¡Nos duele que salgas con él!— exclamó George.

—Mi mamá era Slytherin— comentó Neville—. Mi padre era Gryffindor, y ambos eran aurores.

— ¿Ven? No todos los Slytherin somos malos— dijo Draco—. Yo soy el más buen mozo de la escuela.

— ¿Más buen mozo que yo?— inquirió Sirius tomando asiento a lado de Luna— ¡Imposible!

—Soy más inteligente que tú, primo— se defendió Draco—. Eso y la apariencia.

— ¡Ah! Te pillaron, tío Siri— rió George.

— ¿De qué lado estás, cachorro?

—Del lado que tiene cerebro, aunque sea Slytherin y malvado— sonrió Fred.

—Lo mataste con eso— le dijo George a su hermano.

Antes de que Sirius pudiera responder Snape pasó por allí y Sirius le gruñó. Snape lo ignoró y se paró junto a los demás profesores y jueces. Les dieron las últimas instrucciones a los campeones y éstos se dirigieron a la orilla del lago. Cedric masticaba algo y Neville parecía satisfecho, como si supiera algo que nadie más sabía. Los campeones se metieron al agua y dieron vuelta a un gran reloj de arena. Pasó una hora y Krum salió primero, cinco minutos después salió Fleur. Diez minutos pasaron y Cedric aún no aparecía. Quince… Cedric seguía sin aparecer. Un momento después Neville lo divisó con dos personas nadando hasta la orilla lentamente. Cuando se acercó lo suficiente Ron vio que Cedric tenía a Harry y Hermione; Ron había salido primero con Fleur y Krum no había salido con nadie. Los magos y brujas que salieron del agua intercambiaron palabras con los jueces y Dumbledore habló con la jefa de las sirenas.

— ¿Qué habrá sucedido?— se preguntó Neville.

—Parece que tenían que ir a buscar algo preciado— le dijo Sirius—. O algo así.

—Vaya, a veces piensas— se burló Draco.

— ¿Quieres que hable con tu madre?— le retó Sirius.

—Ella se pondría de mi lado. Me quiere más.

Neville sólo sacudió la cabeza y miró las puntuaciones. Cedric perdió puntos pero como rescató a dos personas porque se había tomado la prueba muy en serio no perdió tantos. Quedó empatado con Fleur y toda la escuela le aplaudió. Los estudiantes se dirigieron de vuelta al castillo para cenar, después directos a sus salas comunes. Era claro que los Hufflepuff iban a celebrar toda la noche porque el festejo había comenzado en la cena. Nadie vio salir a Snape del castillo, excepto un perro negro que le siguió entre las sombras. Snape se dirigió al bosque y se adentró hasta encontrarse con Lucius Malfoy.

— ¿Por qué me pediste que nos encontráramos aquí?— inquirió el rubio.

—El señor Oscuro ha vuelto. No me mientas, la marca está más oscura cada día.

—Y si ha vuelto, ¿qué te importa a ti? Tú le sirves a Dumbledore.

—Sólo para seguir en libertad.

—No has hecho nada para que él regrese.

—No puedo dejar Gran Bretaña, si lo intentase me matarían— dijo Snape mirando a su alrededor—. Todavía soy leal, nunca he dejado de serlo.

—No puedo decirte si ha vuelto o no.

—Recuerda que soy leal, lo quiero de vuelta. Mi vida ha sido difícil desde que se fue. Tú no eres un prisionero como yo.

—Haré lo que pueda— respondió Lucius—. No me llames aquí de nuevo, es muy peligroso.

Snape se alejó de Lucius y volvió al colegio. Canuto lo siguió lo más cerca que pudo deseando desgarrar la traidora garganta de Snape. Lo siguió hasta que lo vio marchar a la oficina del director. Volvió a su forma humana y no le perdió de vista. Escuchó a Snape dar la contraseña y subir y luego él hizo lo mismo. Irrumpió en la puerta con la varita en mano y furia en su rostro. Vio a Snape frente al escritorio de Dumbledore, sentado frente al él. Sirius se adelantó y apuntó su varita en el cuello de Snape.

— ¿A qué debo tu visita, Sirius?— preguntó el director.

—Esta cosa, este asqueroso mortífago, ¿sabes dónde estaba?

—Black, saca tu varita de mi cuello y luego cuéntale al director— le dijo Snape con frialdad.

— ¡Estaba reunido con Lucius Malfoy!— exclamó el animago— ¡Estaban planeando traer de vuelta a Voldemort!

—Sí, Lucius Malfoy de verdad está planeando traer de vuelta a Voldemort— dijo Dumbledore con calma—. Severus está intentando averiguar si ha tenido éxito.

— ¡Es un asqueroso mortífago y voy a matarlo!

—No, no lo es— dijo Dumbledore—. Severus me avisó antes de salir con quién se reuniría, sé todo sobre eso. Severus es, de hecho, mi espía; y lo ha sido por años.

— ¿Qué?— inquirió Sirius confundido.

—Mi espía, y confío en él. No lo tendría aquí si no lo hiciera. Ahora saca la varita del cuello de mi muchacho.

—Director— intervino Snape—, no creo que a él importe o lo comprenda.

—Creo que tiene derecho de saber lo que tú haces por nosotros— respondió Dumbledore calmado, aunque había un brillo en sus ojos que ponía a Sirius nervioso—. Severus ha hecho mucho para mantener el mundo mágico a salvo estos últimos años. Si no fuera por él mucha gente habría sido aniquilada. Voldemort no está muerto, sólo ha perdido sus poderes. Severus ha aceptado un trabajo agotador y difícil con el fin de deshacerse de Voldemort.

— ¡Pero es un mortífago!— protestó Sirius.

—Y tú trataste de matarlo cuando eran estudiantes.

—Dije que estaba arrepentido.

—Confío en Severus porque a pesar de sus errores ha hecho todo lo posible para pagar por ellos. Su culpa es grande, pero fue engañado para unirse a Voldemort. No tienes idea por lo que ha pasado.

—No me interesa la lástima de nadie— gruñó Snape— ¡Mucho menos la del perro!

—¡Jamás te tendría lástima, idiota grasiento!

—¡Bastardo sin cerebro!— exclamó Snape.

—¡Suficiente! Sirius, una cosa más— dijo Dumbledore—, no te atrevas a hacer algo que lastime a Severus, o te enfrentarás conmigo. Es mi muchacho, y no permitiré que nada le suceda, ¿está claro?

—¿Y si él me ataca?— inquirió Sirius.

—No lo haré, eso molestaría mucho a Remus.

—Ahora que sabes la verdad sobre Severus, no dirás nada a nadie, excepto Remus. Cualquier palabra despreocupada podría causarle la muerte, y en ese caso también te enfrentarías conmigo.

—Sí, señor— aceptó Sirius bajando finalmente la varita— ¿Al menos usaste veritaserum en él?

—No, eso lo hizo Alastor Moody.

—Creo que yo soy el idiota aquí— aceptó Sirius de mala gana—. Sin embargo no significa que me caes bien, Snape. Respeto lo que haces, pero no me caes bien.

—Eres correspondido, Black. ¡Eres un arrogante, matón, altanero, idiota, imbécil, irresponsable, horrible, espantoso, bruto, ignorante, flojo, pomposo, rebelde, estúpido, subdesarrollado, vano, inútil, xenofóbico, zombie!

—¿Te sietes mejor, Severus?— preguntó Dumbledore divertido mientras Sirius sólo estaba allí asombrado.

—Sí, director. Si me disculpan, tengo pociones que preparar.

—Por supuesto. Sirius, todavía tienes prohibido ir a las mazmorras como Canuto— le recordó el director.

—Sí, señor.

Salió de la oficina y bajó las escaleras. No le habló a Snape porque de verdad no lo soportaba y acababa de ser humillado frente al director. Aún así era un alivio saber que el idiota, a pesar de malvado y siniestro, estaba en contra de Voldemort. Pero no le caía bien y nunca lo haría, así eran las cosas. Snape era feo pero más inteligente, mostraba más habilidad con las damas y era más poderoso que él. Finalmente se dirigió al despacho de Remus y lo encontró sentado con Harry, Ron y Hermione comiendo chocolate.

— ¡Quiero chocolate!— exclamó sacando un trozo del escritorio de Remus.

— ¿Cómo te fue en la reunión con Dumbledore?— le preguntó su amigo.

— ¿Cómo lo supiste?

—El fraile gordo me dijo que fuiste para allá. ¿Qué le hiciste a Severus?

—Nada, sólo tenía un par de cosas que decirle. Nada malo, sólo quería que me dejaran ir a las mazmorras.

—Eso sucederá cuando el infierno se congele— dijo Hermione y todos en la habitación la miraron—. Bueno, así debe ser. El profesor Snape necesita al menos un lugar donde esté libre de bromas.

—Estoy de acuerdo— asintió Remus—. Después de todo, pociones y bromas no son buena combinación, a menos que sea una poción de broma. Canuto, saca las manos de mi chocolate o te arrancaré los brazos.

—Odio cuando se acerca la luna llena— le dijo Sirius sacando las manos de la bolsa de chocolate—. Eres una maldita molestia.

—Yo también te amo— respondió Remus glacialmente.

— ¿Han visto a Moody?— inquirió Sirius.

—No te atrevas a hacerle una broma, después no te podrás sentar— le advirtió Remus.

—Sólo necesito preguntarle algo.

—Debe estar en su oficina.

Harry había estado poniendo atención a la conversación, parecía que Sirius escondía algo. No dijo nada y sólo siguió disfrutando de su chocolate. Había terminado otra clase de Oclumancia y le dolía la cabeza. Pero tenía a Ron y Hermione para ayudarlo, e incluso Neville estaba interesado en lo que hacía. No había manera de escaparse de las lecciones, de otra manera hubiera seguido a Sirus para ver por qué quería ver a Moody…

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