Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.

Gracias a LatexoHPo por betear esta historia

Capítulo 22. En El Cementerio

Harry no podía creer que otro año escolar se había ido tan rápido. Había aprendido mucho durante el año sobre Oclumancia y Defensa Avanzada, además de la alegría de tener una novia. De verdad le gustaba Luna, ella era dulce, inteligente y graciosa, todo en uno; le gustaba estudiar con ella, era muy habilidosa. Lo único que empañó el año fue Draco Malfoy saliendo con Ginny. Aunque Malfoy trataba a la chica como una reina, a Harry no le gustaba para nada. Quizá Bill había dado su consentimiento, pero eso no significaba que sus demás hermanos (que incluía a Harry) tenían que estar de acuerdo. Harry ni siquiera podía hacerle bromas a Draco porque entonces se metería en serios problemas con Moody, y sentía que no era justo. Por supuesto, no quería un trasero adolorido, así que se comportaba cerca de Draco.

Ahora se venía el verano y era difícil estudiar porque la última prueba se efectuaría en un par de días; él sólo quería pasar el tiempo afuera. No ayudaba que aún tuvieran un montón de tarea y lo mucho que tenían que estudiar, así que su tiempo libre era bastante limitado. Harry sabía que se pondría peor el próximo año, tenían que prepararse para los TIMOS. Se sintió mucho mejor cuando Remus le dijo que estaba casi listo para su TIMO de DCAO. Neville había resultado ser uno de los mejores herbologistas en práctica y casi todos los días se encontraba con la profesora Sprout, con tierra hasta los codos, disfrutando trabajar con la variedad de plantas que ella le permitía. Ron y Hermione peleaban y volvían alternadamente al menos una vez por semana, y Harry lo encontraba muy divertido.

La fecha de la prueba final llegó y Harry, junto con el resto del colegio, se dirigieron al campo de Quidditch para verla. Harry no estaba muy contento de que lo hubieran convertido en un laberinto, para él era un lugar sagrado. Se sentó a lado de Luna y fulminó con la mirada a Draco, que se sentó junto a Ginny a unas filas de ellos. Fred y George se sentaron cerca del rubio y su hermana, y ella les dirigió una mirada mortal, desafiándolos a decir algo. Sirius tomó su lugar cerca de su ahijado, al parecer demasiado contento. Harry supo de inmediato que Sirius había hecho algo que no debía y justo entonces apareció Severus Snape y miró de muy mal modo a su padrino.

— ¿Qué fue lo que le hizo, señor?— le preguntó Harry. Snape se giró y le dio al chico una mirada que éste no pudo descifrar—. Quiero decir, ahora ya lo conozco bastante bien. ¿Le hizo algo, verdad?

—Logró meter un dulce en mi té de la tarde— dijo el pocionista fulminando con la mirada a los gemelos.

— ¿Galletas de canario?— inquirió Fred mirando a Sirius.

— ¡Tío Sirius! ¡Se supone que no debías usar eso en el profesor Snape!— exclamó George.

—Sí, él está fuera del límite.

—Él es el mejor…

—Y más asombroso…

— ¡Profesor de Pociones de todos los tiempos!— terminó George.

—Era para Minerva, ¡lo juro!— se defendió Sirius con una sonrisa ganadora.

—Me encargaré de ti después— le advirtió Snape al animago y enseguida miró a los gemelos—. Cinco puntos menos para Gryffindor y detención una semana por ser tan despreocupados con sus cosas.

—Sí, señor— respondieron los chicos y el profesor se marchó ondeando su capa.

—Pudo ser peor— dijo Fred.

— ¿Peor?— agregó Ron— ¡Tienen detención con Snape!

—Bueno, pudo haberle escrito a mamá. Nunca lo ha hecho y no quiero que empiece ahora— respondió George.

— ¿Acaso su madre los mataría?— preguntó Draco.

—¡Por supuesto! Ella quiere más al profesor Snape que a nosotros…

—Dijo que si recibía una queja de él…

—Nos volvería polvo…

—Bien, muy bien— dijo el rubio sonriendo sarcástico.

Harry vio a los campeones marchar hacía el campo, hasta la entrada del laberinto. Estaba demasiado entusiasmado disfrutando la tercera prueba que no notó un pequeño bicho posarse en su hombro y quedarse allí. Era Rita Skeeter en su forma animaga. Nadie sabía que poseía tal don, no estaba registrada. La mujer había usado esa forma durante casi todo el año para conseguir historias del personal y los alumnos, pensó que podría sacar una buena historia sobre Harry si se quedaba allí. El chico se había negado a una entrevista, así que encontraría algo sobre él para que viera que no debía meterse con ella. Harry se acomodó en su asiento para observar la última prueba y disfrutó cada minuto de ella. Al final Cedric salió del laberinto con la copa y fue declarado el ganador.

Harry nunca llegó a las celebraciones. Cuando volvía al castillo una figura lo esperaba al borde del bosque. Era un mortífago, se lanzó sobre el chico y lo atrapó antes de que alguien pudiera hacer algo. Harry luchó y se removió, pero el mortífago sacó un objeto y desaparecieron. La exclamación fue total, hubo más de cincuenta testigos de ello. Mientras tanto, Harry se encontró incapaz de moverse mientras era llevado por el traslador. Se obligó a relajarse lo suficiente para mantener la calma y, cuando el viaje terminó, logró soltarse del mortífago; se giró con la varita en mano dispuesto a pelear. Podía ser valiente y bien entrenado, pero no tenía ninguna posibilidad porque el mortífago frente a él era más fuerte, mayor, y completamente entrenado.

— ¡Aléjate de mí!— le gritó Harry a la persona encapuchada.

— ¡Desarma al mocoso!— ordenó una voz alta y fría. Harry la reconoció de sus sueños, era Voldemort.

— ¡Quédate quieto!— gruñó el mortífago y logró quitarle la varita al chico, pero éste no se iba a rendir tan fácilmente.

Harry miró alrededor con rapidez y vio que estaba en un antiguo cementerio de viejas lápidas. Podía ver un montón de destartaladas piedras que anteriormente debió haber sido una hermosa mansión, pero no había ninguna casa a la vista. Se escondió tras una lapida mientras el mortífago maldecía y trató de defenderse lo mejor que pudo. Finalmente fue inmovilizado y arrastrado hasta una lapida, donde fue amarrado con firmeza. Intentó maldecir y gritar, pero sólo pudo mirar desafiante al hombre frente a él. Miró con impotencia como el mortífago arrastraba un caldero hasta llegar a su lado. Encendió un fuego bajo él y tomó un bulto que acarreó con cuidado hasta el caldero; removió la túnica y Harry quiso gritar al ver la cosa entre la tela. Tenía la forma de un niño pequeño, pero era rojizo y despellejado, como habría esperado que luciera un demonio.

El chico miró al hombre sacarse la capucha y descubrió que era Barty Crouch Jr. Se suponía que estaba muerto, ahora veía que no era así y que estaba devolviendo a su amo su antigua fuerza. Harry vio y escuchó cómo llevaban a cabo la tétrica ceremonia. Cuando Crouch le cortó un brazo quiso escupirlo y maldecir, pero cuando el mortífago se cortó su propia mano y la dejó caer en el caldero deseó desangrarse hasta morir. Hubo entonces una brillante luz, un resplandor y luego, lentamente, un hombre delgado, alto y blanco emergió del caldero. De inmediato Crouch se situó a lado de éste para ayudarlo a salir y vestirse.

—Amo, siento que haya tomado tanto tiempo— dijo Crouch.

—Eres leal, Barty. El único hasta el momento. Déjame ver tu brazo.

—Aquí está, amo— mostró Barty su brazo izquierdo.

—No, tu recompensa primero. Has hecho mucho por mí— dijo Voldemort creando una mano de plata para Crouch y adhiriéndola a su muñeca. Luego presionó un dedo contra la marca tenebrosa en el otro brazo de su vasallo, ésta comenzó a ponerse roja—. Me pregunto cuántos aparecerán ahora que saben que volví.

Harry no podía hacer nada. Estaba amarrado fuertemente contra la lapida; sabía que podría morir, pero no planeaba irse sin dar pelea. Aún no podía hablar, sólo maldecía a Voldemort. Observó cómo uno a uno los mortífagos aparecieron con un "plop", y cada uno se dirigió a Voldemort, se arrodilló a sus pies y besó el borde de su túnica. Se pusieron de pie y formaron un semi círculo alrededor de Voldemort. Al parecer esperaba más gente y cuando iba a hablarle a sus mortífagos apareció otra persona. No tenía máscara, y Harry vio a Karkaroff acercándose. Se arrodilló ante Voldemort que lo miró con furia contenida.

— ¿Te atreves a venir aquí?— siseó Voldemort— ¡Tú me traicionaste!

—Lo sé, amo. No vine a pedir perdón. Severus todavía es leal.

— ¿Por qué debo creerte a ti de entre toda la gente?

—Tengo pruebas de su lealtad. Él habló con Lucius en el bosque, les oí hablar. Severus está ansioso de venir hacía usted, amo.

— ¿Y por qué no vino?

—Tiene un plan…— se interrumpió Karkaroff al ver a Harry— ¿Es prudente que hable en presencia del mocoso?

—Sí, morirá pronto. Continua.

—Severus camina una línea muy delgada con el director de Hogwarts, amo. Sabe que necesita un tiempo más la protección de Dumbledore. Él vendrá, amo.

—Veo en tu mente que son verdaderas esas palabras. Fuiste valiente al venir a mí; mostraré piedad sólo esta vez. Tu muerte será indolora.

—No soy merecedor de su piedad— susurró Karkaroff—. No lo merezco…

¡Avada Kedavra!

Harry observó la luz verde que había visto tantas veces en sus pesadillas golpear a Karkarroff en el pecho. El hombre cayó muerto al suelo y los demás mortífagos se alejaron de su cuerpo. Harry estaba enojado y asustado, esforzándose para liberarse mientras Voldemort seguía hablando de sí mismo y de cómo había escapado a la muerte. Debió prestarle más atención a Harry, éste se concentraba en usar magia sin varita para soltarse de las cuerdas. Finalmente logró liberarse y se sacó el sucio trapo que Crouch le había metido en la boca. Decir que Harry estaba molesto era poco, pero tenía claro que si iba a morir esa noche sería bajo sus términos. Se sacudió la túnica mientras Voldemort se giraba para ver, en lugar de un asustado adolescente atado, a un jovencito libre y sacudiéndose las ropas como si tal fuera la cosa.

—Eres un niño inteligente, ¿no es así, Harry?— siseó Voldemort.

—No seas idiota, Voldemort— respondió Harry sintiéndose asustado y valiente al mismo tiempo.

— ¿Cómo te atreves…?

—Tú mataste a mi padres, trataste de matarme a mí, ¿y me preguntas cómo me atrevo?— dijo Harry, la muerte parecía algo divertida ahora— ¿Sabes? Volviste demasiado feo.

— ¡Mocoso insolente!— exclamó Lucius Malfoy, marchando con su bastón para golpear a Harry. Fue detenido por Voldemort, quien rodeó al chico.

—Ah, tan tonto como para enfrentarte a mí, Harry. Ahora comparto el mismo poder que te dio tu madre, el mismo que me impedía tocarte— susurró Voldemort que fue a tocar a Harry, pero éste le empujó el brazo—. Ya veo, debo enseñarte una lección antes que nada.

Harry sabía lo que vendría, sabía que no había que hacer para prepararse contra lo que Voldemort haría. Aún así iba a permanecer desafiante aunque fuera torturado. Voldemort levantó la varita y lanzó un Crucio a Harry; el chico cayó de rodillas y apretó los dientes con tal fuerza para no gritar de dolor. Quería gritar porque el dolor era enorme, pero su orgullo y rabia no lo dejaban. Voldemort estaba fuera de sí de rabia, ¡cómo se atrevía ese insolente muchacho a no gritar! Sabía que tenía que terminar pronto con él, pero le daría una oportunidad de defenderse. No permitiría que dijeran que no le dio una oportunidad al mocoso que vivió. Retiró la maldición y le lanzó su varita a Harry. El chico la tomó y se puso de pie, sus ojos brillaban de rabia.

—Eso dolió menos que mirar tu horrible rostro— escupió Harry—. Con razón tu madre murió cuando naciste.

— ¡Cómo te atreves!— gruñó Voldemort hirviendo de furia.

—Me atrevo porque tú fuiste tan estúpido de matar a mi padres, cara de serpiente.

¡Avada Kedavra!

¡Expelliarmus!

Ambos hechizos chocaron al mismo tiempo y sucedió algo que ni Harry ni Voldemort esperaban. Los hechizos formaron un arco de luz que los envolvió a ambos, alejándolos de los mortífagos. Harry se concentró como nunca antes y envió los guijarros de luz hacía la varita de Voldemort. Cuando el primer guijarro entró en la varita del mago oscuro, la figura fantasmal de Karkaroff salió de ella. Luego la nueva mano de Crouch y Harry supo quién vendría a continuación, primero su madre, después su padre.

—Aguanta un minuto más, Harry— le dijo James.

—Cuando digamos "ahora", corre, toma el traslador, y vuelve a Hogwarts— le susurró Lily.

—Mamá, papá… no puedo, ¡debo matarlo!

—Hoy no, hijo. Tendrás tu oportunidad— le aseguró James.

— ¡Ahora, Harry!— gritó su madre.

Harry rompió la conexión y corrió alejándose de Voldemort. Apuntó su varia a Crouch, quien gritó de la sorpresa cuando Harry lo convocó hacía él; lo aturdió, tomó el traslador y volvió al castillo. Aterrizó de golpe en el terreno del colegio y unos fuertes brazos le ayudaron a levantase. Vio a Moody a su lado, su guardián rápidamente se fijo en Crouch, le amarró las manos y lo despertó. Snape llegó en ese momento y Harry lo fulminó con la mirada, recordando lo que Karkaroff había dicho.

—Voldemort ha vuelto— le dijo Harry—, pero estoy seguro de que eso usted ya lo sabía, señor.

—Aquí no, señor Potter. Vamos a la oficina del director— susurró Snape para que sólo Harry pudiera escucharlo—. Sí, sé que volvió y usted sabe el por qué, tengo la marca tenebrosa.

—No confió en usted— siseó Harry.

—Eso es muy sabio, yo soy muy peligroso y no quiero su confianza— respondió Snape con un tono más fuerte—. Vamos, Potter. No podemos tenerlo aquí donde ya está en peligro, ¿cierto?

Harry siguió a Snape hacía la oficina del director. Le dolía todo el cuerpo, había presenciado una muerte y Snape estaba actuando extraño. ¿Qué tan rara se volvería la noche?