Traducción de la maravillosa historia deRebeccaRoy.
Gracias a LatexoHPo por betear esta historia
Capítulo 26. La Malvada Profesora Umbridge.
Era un frío día de septiembre cuando Harry volvió al colegio. En realidad debería haberlo esperado con el escape de Azkaban de hacía unas semanas, y con los dementores rehusándose a cuidar la prisión parecía que Inglaterra estaba bajo la sombra de la depresión. Harry leía el Quisquilloso en el tren mientras Neville leía el Profeta. La historia del día era sobre el cómo un mago o bruja desconocido había involucrado a un sacerdote cristiano para destruir a los dementores. Había un montón de comentarios al respecto sobre una poco conocida ley que había sido aprobada cuando el Estatuto de Secreto también se había aprobado, que decía que se podía pedir ayuda a alguna autoridad religiosa muggle para destruir alguna fuerza oscura si era claramente justificado. Las conversaciones ahora serían sobre si era o no justificado contra los dementores.
— ¿Qué opinas, Harry?— preguntó Neville— ¿Crees que es legal?
—Sí lo creo, nosotros no podemos destruir a los dementores, pero los sacerdotes cristianos pueden. Llamen a los dementores lo que realmente son, demonios, y está su respuesta.
—Harry tiene razón. Los dementores son malvados y nunca debieron dejarlos vigilar una prisión. Quien sea que le aviso al sacerdote debería recibir un premio— dijo Luna, sentada a lado de la ventana.
— ¿Pueden los globins vigilar a los prisioneros?— preguntó Neville.
—Mejor que los dementores— reflexionó Harry—. Nunca se ha sabido de un escape masivo de prisioneros en las prisiones vigiladas por goblins. De hecho, mi padrino es el único en doscientos años en haber huido de una prisión cuidada por ellos.
—Y el último— dijo Draco desde la puerta.
Entró al compartimiento vestido con su uniforme y su insignia de prefecto a la vista. Se sentó y tomó un pastel de caldero, Luna le dio una palmada en la mano. Ron y Hermione llegaron, el pelirrojo miró a Draco como diciéndole "no empieces conmigo". Draco se veía un poco tenso y pálido, y Harry se preguntó si ya había conocido a su querida tía. Harry lanzó un hechizo para que nadie pudiera escuchar lo que decían en el compartimiento, el rubio se veía nervioso.
— ¿La conociste?— le preguntó a Draco en voz baja.
— ¿A quién, Potter?— respondió Malfoy molesto.
—A tu tía, alias "la perra".
—Sí, la conocí. Está loca. Si no fuera por mi madre dudo que hubiera sobrevivido. De verdad la odio. Cuando se enteró de que estaba saliendo con Ginny se puso violenta. Tendré que romper con Ginny; no me gusta hacerle daño, pero es por su seguridad.
— ¿Te unirás a Voldemort?
— ¿Tengo opción? Si no lo hago mi loca tía me matará, y si ella no lo hace de seguro mi padre lo hará.
—Quizá podríamos ayudarte— ofreció Harry en voz baja.
— ¿Cómo, Potter? Saben que no tengo oportunidad, el señor Oscuro tiene espías en todas partes. Él va a ganar.
—No, no lo hará— dijo Ron—. Déjamos ayudarte.
— ¿Saben que mi padre tiene convencido al Ministro de que el señor Oscuro no ha vuelto?— respondió Draco—. Tu tío fue obligado a dejar su trabajo por un tecnicismo… ¿y adivinen quién viene a enseñar?
—Lo sabemos, Dolores Umbridge— contestó Hermione—. Déjanos ayudarte, no estás solo.
—Él es demasiado poderoso— dijo Draco poniéndose de pie— ¡Ustedes no comprenden su poder!
Antes de que alguien pudiera responder Draco se había marchado. Harry sabía que el rubio estaba asustado y en realidad no quería unirse a Voldemort. Había esperado que la tentativa amistad que habían comenzado el año anterior continuara, pero al aparecer no sería así. Era pura maldad lo que había en Voldemort, y Harry lo quería muerto. Sólo El Quisquilloso parecía interesado en escribir la verdad sobre Voldemort. El Profeta se negaba e incluso habían despedido a Rita Skeeter. Harry sabía que Fudge estaba de su lado y actuaba de esa manera para engañar a Voldemort y sus seguidores, pero era difícil para él cuando el mundo mágico lo trataba como un mentiroso y un loco.
Cuando el tren finalmente llegó a la estación Harry no estaba de buen humor. Aún quería estar en la escuela y le encantaba aprender, pero no esperaba con ganas lo que sucedería este año. Subió al carruaje que lo llevaría al colegio y miró a los Thestrals que ahora podía distinguir gracias a que vio morir a Karkaroff. Subió con Ron, Hermione y Luna y se sentó todavía malhumorado. Siguió así durante toda la cena y también al día siguiente, cuando asistió a la primera clase de Defensa sin que Remus la enseñara. Tomó asiento atrás y sacó su libro sabiendo que odiaría la clase con Dolores Umbridge.
La bruja entró al salón y Harry pensó, al igual que la noche anterior, que ella parecía un sapo. Vestía una túnica rosa con un lazo a juego en la cabeza, se veía muy fea; cuando hablaba volvía loco a Harry con esa voz aguda. El chico esperaba mantener la cabeza agachada, hacer su trabajo y no atraer su atención. Lo que no sucedería porque ella se concentró en él apenas pasó lista. Harry supo que sería un año largo si tenía que mantener la lengua en su sitio durante la clase. Si le respondía a esa mujer, Moody lo haría arrepentirse con algunos reglazos en el trasero. Pero eso no le impedía imaginar maldecirla hasta convertirla en un montón de cenizas.
—Bien, no es la celebridad de Hogwarts— dijo ella con su ridícula voz infantil cuando llegó a Harry en la lista— ¿O es el niño que quiere toda la atención?
—No, profesora— contestó Harry imaginando cómo transfigurarla en un sapo—. Sólo quiero aprender lo que usted tiene que enseñar.
— ¿En serio?— inquirió Umbridge caminando hacía él— Pensé que le gustaba esparcir mentiras en inútiles papeles que se hacen llamar periódicos.
— ¿Qué?— respondió Harry lo más tranquilo posible para comprender lo que ella decía— ¡Oh, El Quisquilloso! Yo leo El Profeta, profesora.
— ¿No estás interesado en lo que tiene que decir El Quisquilloso?— le picó Umbridge.
—No, señora— mintió Harry—. Para nada. Sin embargo espero con ganas la temporada de Quidditch, espero que usted vea los partidos. Fred y George Weasley son bateadores asombrosos, y Angelina es la mejor cazadora que hay.
—Ya veo. La escuela es más que Quidditch, señor Potter— respondió Umbridge intentando sacarlo de quicio para poder darle detención.
—Lo sé, profesora, pero hace a la gente feliz.
Después de esa clase fue algo bueno que Harry tuviera una hora libre, la necesitaba. Estaba tan enojado que explotaría, así que agradeció que Moody lo llevara a su oficina. El chico estaba tan furioso que ni siquiera notó que Sirius estaba allí. Sirius nunca había visto a Harry tan molesto, la magia crepitaba a su alrededor en oleadas de pura energía. Sus ojos verdes brillaban de furia; Moody se preocupó cuando notó que Harry podría explotar en cualquier momento. Silenció la oficina y conjuró una vajilla que puso enfrente de Harry. Le hizo un gesto al chico dándole permiso para arrojarla y descargar su rabia.
— ¡La odio!— gritó Harry tomando un plato y lanzándolo con tanta fuerza que Sirius dio un saltito— ¡Es mala y cruel! ¡No sabe cómo fue! ¡No soy un loco o un estúpido y no estoy mintiendo! ¡Voldemort volvió!
— ¿Estás seguro de que es prudente dejarle hacer esto?— preguntó Sirius mientras Harry lanzaba una jarra que casi lo golpea— ¡Ey, eso estuvo cerca!
—Necesita dar rienda suelta a su rabia, estará bien— respondió Moody con calma cuando Harry arrojó otro plato.
—Hasta que los elfos se enteren de que les robaste la vajilla— dijo Sirius cuando un plato pasó cerca de su cabeza— ¿Por qué lanzas las cosas a mi dirección?
— ¡Le haré algo…!
Harry continuó arrojando cosas y finalmente se agotó y se sentó. Moody comprendía que tenía que descargarse de alguna manera, era mejor así que enfrente de Umbridge, esa mujer haría la vida de su muchacho un infierno. Dejándolo arrojar cosas que se rompían ayudaría a su vólatil temperamento. Harry ahora estaba más calmado, Moody movió la varita y removió toda la loza destrozada justo cuando Snape entró a la oficina para hablar con él. Harry lo tomó como su señal para salir, estaba tranquilo, podía continuar el día.
—Gracias, tío Moody.
—No hay problema, muchacho. Mantente fuera de problemas o te encontrarás sobre mi rodilla.
—Sí, señor— sonrió Harry marchándose para dejar hablar a los adultos.
— ¿Qué sucedió?— inquirió Snape.
—Harry necesitaba ventilarse— respondió Moody—. Mejor aquí que con Umbridge.
—Esa mujer es horrible. No me gusta— asintió Snape.
—A ninguno. Estoy preocupado por Remus— dijo Sirius mientras Moody aseguraba la puerta— ¿Sabes dónde está?
—Intenta atraer a los hombres lobo a nuestro bando— respondió Snape—. Greyback es astuto, por lo que he escuchado trata a sus licántropos muy bien, y eso hace complicado el trabajo de Remus.
—Esperemos que sobreviva— dijo Sirius.
—Lo hará, lo conozco. Ahora vuelvan al trabajo ustedes dos— les ordenó Moody.
—Sí, señor— exclamó Sirius— ¡De vuelta a proteger el colegio! Mientras Severus vuela hasta sus mazmorras. ¡Murciélago grasiento!
—Me voy, perro— gruñó Snape, salió por la puerta y Sirius vio cómo su capa flotaba tras él.
— ¿Cómo hace eso? ¡Capas que flotan a la perfección deberían ser un crimen!
—Es su secreto, todo lo que sé es que asusta a los de primer año. Y para que lo sepas, yo también lo hago— respondió Moody.
—Eso es porque tú eres feo— comentó Sirius, cuando Moody lo fulminó con la mirada carraspeó— ¡Me voy a trabajar, señor!
Sirius volvió a su trabajo mientras Harry volvía a sus clases. Al menos había un rayo de esperanza, al final de la semana comenzarían las prácticas de Quidditch y se harían las pruebas para ser guardián. Harry lo esperaba con ansias y Fred y George habían dicho que Ron estaría en la prueba del sábado. Finalmente la semana terminó y Harry se dirigió al campo de Quidditch a mirar cómo Angelina elegía al buscador del equipo. Fred y Geroge llegaron con Ron y Ginny; Ron se veía un poco molesto y Ginny muy emocionada. Harry y Ginny se enfrentaron por el puesto de buscador y ella lo hizo tan bien que terminó como buscadora de reserva. Ron por su parte lo hizo muy bien y obtuvo el puesto de guardián.
— ¡Muy bien, Ron!— felicitó Harry a su amigo— Fuiste el mejor.
—Yo-yo… no sé— tartamudeó el pelirrojo.
—Fuiste el mejor, el más centrado— le animó Neville mientras leía un grueso libro de herbología—. Angelina supo cómo escoger un buen equipo. Después de todo aprendió bien de Oliver.
—Sí, así fue— sonrió Harry—. Oh, genial, Fred y George están jugando a atrapar la bludger.
—Ojalá no tengan problemas— dijo Ron más tranquilo—. Si se lastiman el profesor Snape no estará contento, tienen que trabajar para él.
—Eso es cierto— habló Hermione acercándose a Ron—. De verdad estuviste genial, Ron.
—Gracias, Hermione— sonrió Ron.
Para el final del primer partido del año Ron demostró que era un excelente guardián. Era Gryffindor contra Slytherin y desafortunadamente Harry recibió un fuerte golpe en la cabeza al principio del juego con una bludger. Se rompió el cráneo y terminó en la enfermería. Ginny tomó su lugar como buscadora, Ron estaba enfocado en su posición; voló perfectamente, bloqueando la quaffle una y otra vez. Fred y George disfrutaban enviar las bludger a los Slytherin y Angelina marcó varias veces contra el guardián contrario. La mayoría de la escuela sabía de la relación entre los buscadores y se preguntaban si eso afectaría el juego. En el aire, ambos vieron la snitch al mismo tiempo.
—Nos vemos después, Ginny— dijo Draco lanzándose en picada—. Qué mal que Harry no esté aquí.
— ¡Soy igual de buena que él!— gritó Ginny lanzándose más rápido que él— Nos vemos después, Draco.
— ¡Ni hablar!
Estaban codo a codo, acercándose cada vez más rápido al suelo mientras ambos intentaban alcanzar la snitch. Snape estaba de pie observando cómo su ahijado estaba a punto de estrellarse contra el suelo. Ambos buscadores se giraron al mismo tiempo y Ginny sostenía algo en su mano, todo el equipo de Gryffindor la asaltó cuando aterrizó. El equipo de Slytherin aterrizó también, Ginny se giró para mirarlos cuando Draco se acercó.
—Buen juego, volaste muy bien— sonrió Ginny extendiendo su mano.
—Tú también— respondió el rubio—. Buen juego, parece que tu hermano es un buen guardián.
—Sí, pero Ginny ganó el juego— dijo el aludido acercándose.
—Así fue. Nos vemos— se despidió Draco.
Harry despertó lentamente en la enfermería y sentía la cabeza muy pesada. Abrió los ojos y vio a Moody y a Sirius a su lado, y a todo el equipo de Gryffindor a sus pies. Por las expresiones en sus rostros supo que habían ganado y logró darles una débil sonrisa. Trató de sentarse, pero Moody se lo impidió. Ginny se acercó y le sonrió tímidamente.
—Ginny estuvo genial, Harry— dijo Fred.
—De verdad vuela muy bien— comentó George.
—Es porque Harry le enseñó— añadió Ron.
— ¡Suficiente!— exclamó Poppy apareciendo a lado de la cama— Todos fuera, excepto ustedes dos— señaló a Moody y Sirius—, pueden quedarse.
El equipo de Gryffindor se marchó prometiendo celebrar con él cuando saliera de la enfermería. Harry sonrió y Moody lo abrigó bien, Sirius se transformó en Canuto y se acostó con su ahijado. Una vez sus ronquidos llenaron la enfermería. Moody dejó a Harry y a Sirius y se marchó a hacer el trabajo pendiente. Harry estaba en buenas manos… o patas.
