Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.
Gracias a LatexoHPo por betear esta historia
Capítulo Treinta y Dos. Salvando al Joven Heredero.
Draco Malfoy estaba asustado; no quería unirse al señor Oscuro, pero por cómo lucían las cosas parecía no tener otra opción. Su tía Bellatrix estaba contenta y esperaba con ansias verlo en las filas de los mortífagos, ella estaba segura de que allí era dónde él pertenecía. Draco no estaba de acuerdo, él era un sangrepura, ¿por qué tenía que llamar "amo" a un fenómeno mestizo que apenas si era humano? Odiaba al señor Oscuro y no quería servirle, pero no tenía opciones; o se unía o su familia moría, no había otra manera. Miró por la ventana de la biblioteca en la mansión hacía el cielo gris de verano y notó cómo caía la lluvia. Coincidía perfectamente con su estado de ánimo, estaba seguro de que ese sería el día en que sería obligado a unirse a él.
— ¿Draco?— le llamó Narcissa desde la puerta donde estaba parada, sola.
— ¿Sí, madre?
— ¿Me preguntaba si te gustaría ir hoy al Callejón Diagón para ver la nueva Saeta de Fuego?
— Claro. Ojalá no esté lloviendo allí— sonrió el chico intentando actuar como si nada estuviera mal. Seguramente su madre se decepcionaría si no mostraba deseos de unirse al Señor Oscuro— ¿Puedo comprarla si me gusta?
—Por supuesto, Draco— respondió su madre con calidez—. Que sea un regalo por tu nueva… posición en la vida.
—Sí, madre. Espero poder servirle al señor Oscuro— dijo Draco forzando una calida sonrisa.
—Bien, lo harás muy bien. Tan fuerte y poderoso— habló su madre sonriéndole por primera vez—, como la sangre Malfoy que hay en ti.
Ella guió a Draco a la chimenea de la sala y le dijo a Lucius que volverían en un par de horas. Su marido asintió y siguió leyendo mientras ella arrojaba polvos flú al fuego. Entró en él y mencionó el destino, Draco hizo lo mismo y llegaron al Caldero Chorreante donde, cuidadosamente, sacudieron sus túnicas. Draco siguió a su madre por el lugar y se dirigieron a la tienda de Quidditch. El chico se quedó allí mientras su madre iba a la botica a comprar ingredientes para pociones. Draco miraba las escobas cuando sintió una varita posarse en su espalda; se quedó helado.
—No te des la vuelta, chico, sólo ven conmigo— le dijo una voz grave, y una mano lo guió a la puerta—. No intentes nada, chico.
—No puede hacer esto, mi madre…
—Ella no puede ayudarte, muchacho.
—Pagarás por esto— gruñó Draco.
—Lo dudo, chico. Entra aquí.
Draco fue arrojado a una tienda vacía, luego hacía la chimenea, donde el hombre arrojó polvos flú y arrastró al reluctante adolescente. Éste escuchó las palabras "Grimmauld Place" y supo que lo llevaban con la Orden. Una vez que salieron de la chimenea el hombre lo soltó y se sacó la capucha para revelarse: Sirius Black. Con un rugido de rabia Draco comenzó a golpear al hombre. Sirius cayó al piso y no se defendió, no quería arriesgarse a lastimar al adolescente. Severus entró en la habitación y vio a Draco golpear a Black. Antes de que pudiera decir nada Narcissa llegó y tomó a Draco de la oreja.
— ¡Draco, detente de inmediato!
— ¿Qué está sucediendo, madre? ¿Por qué estamos aquí?
—Tu madre te trajo para que puedas decidir si quieres unirte a Voldemort o no— habló Dumbledore entrando a la habitación—. Dudo que hubieras podido decidir si permanecías con tu padre.
—Tu padre en realidad no quiere que te unas a él— le dijo Narcissa—. Ni yo. Como un verdadero sangrepura el unirte a él traicionaría tu raza. Incluso tu padre se ha dado cuenta de ello.
— ¿Entonces por qué él no está aquí? ¿Qué está pasando?— inquirió el rubio.
—Tu padre tiene miedo, y no cree que podamos ayudarlo— respondió Dumbledore.
—Y con razón, director. Después de lo que me hizo…— dijo Severus en voz baja.
—Me atengo a mi decisión, Severus. No volverás— le contestó Dumbledore al pocionista, enseguida miró a Draco—. Draco, ¿qué es lo quieres?
— ¡No deseo servir a ese mestizo fenómeno sub-humano! Cada vez que pienso en unirme a él me siento enfermo.
—Buena respuesta, sobrino. Es bastante espeluznante— dijo Sirius sobándose la quijada, donde había recibido un golpe—, y verdaderamente cruel… ¿mencioné ya que es bastante feo?
—Además, si me uniera a él no podría hacer esto— continuó Draco mirando a Ginny, quien había llegado y lo observaba—. Ginny, he sido un estúpido, un idiota por siquiera pensar en unirme al señor… quién tú sabes… ¿Me perdonas?
—Por supuesto, Draco— sonrió la chica— ¿De verdad no te unirás a él?
—No, es demasiado feo, demasiado cruel y demasiado inferior a mí. No quiero volverme malo, quiero hacer cosas buenas aunque no sean grandiosas.
Su recompensa fue Ginny caminando hacía él, colocando sus brazos alrededor de su cuello y, olvidando que habían varios adultos presentes, lo besó. Él devolvió el beso olvidando que su madre estaba allí. Hubo sonido de pasos y de repente allí estaban Molly junto a Ron, Fred, George y Harry. Draco y Ginny estaban en su propio mundo sin prestar atención a nadie. Era claro que se habían extrañado ese último año, y ahora recuperaban el tiempo perdido. Severus levantó una ceja ante ese perdón no verbal. Sirius silbó suavemente y Ron le pasó dinero a Fred y George, mientras que Harry le pagaba a Ron.
—Eh… ese es un "hola" muy interesante— dijo Remus entrando en la sala.
—Draco…— llamó Narcissa intentado tener la atención de su hijo, pero falló— ¡Draco Abraxas Lucius Malfoy!
— ¿Qué?— inquirió Draco separando sus labios de los de Ginny. Miró alrededor y se sonrojó un poco— Yo… eh…, extrañé a Ginny. Ya lo dije, ¡la extrañé!
— !Aw! Eso es tan dulce— exclamó Sirius con una mirada sensiblera en el rostro—. Una serpiente y un león enamorados…
— ¿Y qué?— dijo Draco abrazando a Ginny y mirando molesto a Sirius— ¡Podría gritar desde el tejado que amo a Ginny Weasley!
— ¿En serio?— preguntó Ginny muy contenta ante los acontecimientos.
—Sí, eres hermosa, talentosa y muy inteligente— declaró el rubio.
— ¿Así que esto significa que volverás a salir con nuestra hermana?— inquirió Fred.
—Sí…, si les parece bien.
—Claro, no veo la pega— respondió George—. El que te rehusaras a servir a Voldy te hace bueno.
—Estoy de acuerdo, eres un joven muy valiente— asintió Molly, sonriéndole—. Ahora todos a almorzar, los elfos han trabajado mucho y se molestarán si no disfrutamos lo que nos han preparado.
Draco siguió a la familia hasta el comedor y se enteró de que su madre hacía un tiempo estaba planeando llevarlo a Grimmauld Place. Ella había arriesgado mucho al llevarlo a la seguridad, pero aún quería que supiera que su padre lo amaba, y que sólo servía a Voldemort por miedo, no por lealtad. Lucius amaba a su familia más que a Voldemort, y haría todo lo posible por mantenerlos a salvo. Harry seguía mirando a Draco, de verdad estaba contento de que el otro chico hubiera recibido ayuda para tomar la decisión correcta. Después del almuerzo Draco se diriguó a la entrada de la casa y vio el retrato de la señora Black mirándolo fijamente. Se acercó a ella sabiendo quién era.
—Así que tú eres el joven heredero Malfoy— le dijo la mujer en el retrato.
—Sí, señora. Lo soy.
— ¿Rechazaste unirte al señor Oscuro?
—Soy un sangrepura, y él ni siquiera es completamente humano. No me inclinaré ante un engendro como él.
—Sabias palabras, chico. Eres un verdadero sangrepura al hablar así.
—Soy un verdadero mago. No me arrodillaré ante ningún señor Oscuro.
—Eres listo, chico. Más valiente que mis dos hijos— dijo la señora Black cuando Sirius se acercó—. Especialmente éste.
—Típico, madre. Al menos ahora no puedes disfrutar el golpearme como cuando era un niño— contestó Sirius.
— ¡Eres una lástima de hijo!
—Cierto. Adiós, madre— concluyó el hombre cerrando de golpe las cortinas que cubrían el retrato.
— ¿Ella siempre fue así?— preguntó Draco.
—Era peor. Ahora es buena. ¿Así que quieres hacer el gran tour?
— ¡Claro!— respondió Draco siguiendo a su tío por la casa.
Severus los vio subir las escaleras y sintió un deje de celos. Draco se estaba llevando bien con su némesis de infancia. Sintió una mano en el hombro y se giró para ver a Narcissa, ella sabía lo difícil que sería ver a Draco en ese lugar. Le dijo algo en voz baja que lo hizo sonreír…
Mansión Ryddle.
Lucius Malfoy jadeó cuando fue golpeado una vez más por Voldemort. Estaba furioso porque Draco no había sido llevado a sus pies como había prometido Lucius. El hombre intentaba explicar que su hijo había sido secuestrado ese mismo día en el Callejón Diagón. Aunque había pruebas de varios testigos de que Draco había sido sacado a la fuerza de la tienda de Quidditch, Voldemort lo tomó como una falta de Lucius. El rubio trastabilló hacía atrás y cayó. Había sido herido hacía años, los nervios de su pierna fueron cortados y necesitaba el bastón ya que su cadera no soportaba su peso, como en ese momento. Podía sentir la magia del señor Oscuro a su alrededor.
— ¡Me prometiste al chico, Lucius! ¿Dónde está?— ladró Voldemort.
—Fue s-secuestrado m-mi lord…
— ¿Eso o planeó escapar? ¿Quizá, al igual que su padre, no desea servirme?
—Yo deseo servirlo, amo. No soy digno pero lo deseo. ¡Por favor! Déjeme encontrarlo y traerlo ante usted…
—No, Lucius. Bellatrix lo encontrará por mí. Se unirá o morirá.
—Sí, amo.
Lucius fue arrojado nuevamente al suelo, donde no pudo moverse ya que Voldemort puso su bota encima.
—No, Lucius, todavía no termino contigo. Tú y yo necesitamos hablar porque no lo hemos hecho en mucho tiempo, ¿no es así?
—N-no, amo…— respondió el rubio sabiendo muy bien hacía donde se dirigía todo aquello.
Fuera de la habitación nadie podía escuchar los gritos de dolor. Bellatrix se paseaba en la antecámara y sonrió fríamente porque sabía lo que estaba sucediendo. Ella era la favorita del señor Oscuro, y él la escuchaba. Pronto tendría al débil del mocoso Malfoy allí, y se uniría a ellos. Era su destino y no tenía opción. Se sirvió una copa de vino y sus oscuros ojos brillaron con sádica diversión…
Quedan pocos capítulos de esta linda historia, quisiera darles las gracias todos aquellos que leen y en especial a aquellos que comentan, siento mucho el no poder contestar los comentarios pero me falta tiempo, si los leo y ellos son los que me inspiran a traducir con mas rapidez, gracias.
