Traducción de la maravillosa historia de RebeccaRoy.

Gracias a LatexoHPo por betear esta historia

Capítulo Treinta y Cinco: El Enfrentamiento Final.

Harry sabía que era tiempo de actuar, gente estaba muriendo y eso tenía que parar. Sabía que los planes en marcha no estaban terminados como todos a su alrededor querían, pero él estaba listo para encargarse de Voldemort, estaba seguro de eso. Era el momento de que el mundo mágico se uniera frente a Voldemort. Incluso los Slytherin estaban en su contra y ahora ayudaban a derrocar al malévolo mago y sus seguidores. Harry dejó la oficina del director un sombrío día de primavera con cartas en la mano para enviar a los periódicos por la mañana, y una más para enviarle a Voldemort esa noche. Si se negaba a recibir la carta tendría que admitir ante los periódicos. El chico caminó hasta la Sala Común de Gryffindor después de enviar aquella carta con una lechuza del colegio, y se dejó caer en un sillón.

— ¿Lo hiciste?— preguntó Hermione sentándose a su lado.

—Sí, lo hice. Va a suceder, tendré que matarlo.

— ¡Santo cielo!— exclamó Ron.

—Estoy de acuerdo— terció Neville— ¿Sabes ya cómo vas a matarlo?

—Bueno, primero trataré de que vea los errores que ha cometido, pero dudo que lo haga. Pero lo intentaré y eso es lo que importa.

—Así es— asintió Neville— ¿Alguien más aparte de nosotros y los profesores sabe sobre los hombres lobo?

—Nadie— contestó Harry—. Hay algo más, Charlie viene con los jinetes de dragones.

—Yo creía que los dragones no podían ser domados— se extrañó Hermione.

—No pueden— habló Ron—. Dejan que los monten o no, depende de ellos.

—Hablé con mi papá— volvió a hablar Hermione—. Tiene algunas… conexiones con los militares muggles.

— ¿Cómo saben ellos sobre nosotros?— inquirió Ron— Espera, no me lo digas, sale en un libro.

—Qué gracioso, Ron. Y tienes razón. Harry, ¿dijiste algo sobre el poder que él no conoce?

—Sí, pero la electricidad no funciona aquí, y él creció en un orfanato muggle.

—No tenía electricidad— dijo Neville sorprendiendo a todos—. Lo verifiqué, está en los archivos muggles.

—Neville, continúas sorprendiéndome— le sonrió Ron.

Neville devolvió la sonrisa. El día de la batalla se acercaba con rapidez, Harry estaba nervioso pero sabía que era su momento. Estúpida profecía, muchas personas habían visto el duelo en el atrio del Ministerio de Magia y Dumbledore había intentado matar a Voldemort; no menos de cinco veces, y no pudo. ¡Y era el mago más poderoso de la época! Eso significaba que Harry no tenía más opción que matar a Voldemort. A la mañana siguiente Harry tomó su copia del diario El Profeta y vio su carta en la página principal, comenzó a leerla para ver que todo estuviera en orden:

Harry Potter, el Niño-Que-Vivió nos ha pedido que imprimamos la carta que le ha enviado A-Quien-No-Debe-Ser-Nombrado completa. Así que el nombre de Quien Ustedes Saben será utilizado, nos disculpamos por cualquier malestar que esto puedo ocasionar:

Para Lord Voldemort, alias Tom Marvolo Ryddle, alguna vez Premio Anual en Hogwarts, mago extraordinario, tratado de autonombrarse amo del mundo, líder de los mortífagos y flagelo del mundo moderno, de Harry James Potter, el niño al que escogiste como tu igual, a cuyos padres asesinaste y cuya vida no has hecho muy agradable.

Quiero acabar con esto de una vez por todas, ya no deseo que sigas destruyendo personas y quiero que vengas a Hogwarts para un duelo final conmigo. El ganador, claro está, decidirá cómo se regirá el mundo mágico. Sé que no puedes esperar a "darme una lección", así que te permitiré hacer eso. Sin embargo recuerda la advertencia que te dí el año anterior: Conoces la profecía al igual que el mundo mágico, no me divierte estar en este papel y sólo deseo terminar esta guerra. Para hacerlo te llamo a duelo el día 2 de mayo de éste año, a una semana de hoy. Espero tu respuesta.

A los seguidores de Voldemort: la mayoría de ustedes lo siguen para proteger el mundo mágico, no para destruirlo. Temen a los muggles porque los ven como una amenaza a nuestro mundo. Comprendo ese miedo y les prometo que si deciden venir a nuestro lado se les perdonará y dará la oportunidad de hacer de este mundo un lugar mejor. Si desean proteger al mundo mágico tendrán la oportunidad.

Sinceramente, Harry James Potter.

Harry dejó el periódico y suspiró, de alguna manera tener aquello en papel hacía el duelo que venía aún más real. Se dio cuenta de lo que tenía que hacer y sintió que los días pasaban volando. Un minuto era lunes y el siguiente viernes. Remus hizo todo lo posible para consolarlo al igual que Moody. Pasó mucho tiempo con Ron y Hermione y repasó una y otra vez el plan que Neville tenía que cumplir. Finalmente llegó el día en que Harry tenía que enfrentarse a Voldemort y se vistió cuidadosamente con su túnica verde; bajó al Gran Comedor. Los estudiantes le esperaban y él vio que no estaban las mesas. Se acercó a la tarima y se paró con Dumbledore tras él, y Remus y Moody a cada lado.

—Estamos contigo, Harry— le dijo Remus.

—Lo sé. Tío Al, ¿tienes la bolsa?

—Aquí está, Harry, ¿la quieres?

—No, el derecho de mostrarla lo tienes tú.

En ese momento las puertas del Gran Comedor se abrieron y Voldemort entró con aquellos más leales a él. Sirius, que irónicamente estaba parado a lado de Severus, gruñó cuando Voldemort entró con una túnica negra con borde plateado. Harry se acercó para enfrentarlo en medio del Gran Comedor, estaba casi tan alto como Voldemort y obviamente era mucho más apuesto que el señor oscuro cara de serpiente calvo de ojos rojos.

—Buenos días, Tom— saludó Harry tranquilamente—. Me alegra que hayas venido.

— ¿Cómo te atreves…?

—Oh, llámame Harry, después de todo podemos tutearnos. Ahora tú sabes la profecía y yo de verdad quiero matarte.

— ¡Puedes matarme hoy pero me levantaré mañana!— siseó Voldemort.

—No lo creo.

—Estoy de acuerdo— dijo Severus dando un paso adelante y Harry notó que usaba una armadura negra de piel de dragón bajo un sobretodo negro.

— ¡Tú!— exclamó Voldemort.

—Sí, yo. Estás condenado. Desde que nos traicionaste a todos. ¡Traicionaste la causa que nos hiciste creer para poder arrastrarnos ante ti!

— ¡Yo no traicioné a nadie!

— ¡Mentira!— gritó Lucius Malfoy alejándose de Voldemort— ¡Nos traicionaste al abandonar nuestra causa para conseguir tu propio poder!

Uno por uno los mortífagos se alejaron de Voldemort y se pararon a lado de Harry. Finalmente sólo Bellatrix, Rookwood, McNair, Avery y Crouch quedaron a lado de Voldemort. Éste se enfureció y le ordenó a Nagini que atacara a Lucius, y eso era justo lo que Neville estaba esperando. Se adelantó y con un simple corte de la espada de Gryffindor desprendió la cabeza de la serpiente. Voldemort gritó de rabia y Harry levantó la mano para silenciar el lugar. Sorprendentemente funcionó y le hizo un gesto a Moody, quien hizo aparecer una mesa y se acercó.

— ¿Quién sabe lo que es un horrocrux?— preguntó Harry y muy pocos levantaron la mano— Se necesita alguien muy loco para hacer un horrocrux; tomas un trozo de tu alma, que has fracturado después de cometer un horrible asesinato, y con un complejo hechizo lo pones en un objeto. Una vez que lo has hecho tu cuerpo puede ser destruido pero tu alma sigue atada a la tierra. Eres más poderoso que un fantasma, como un espectro. Nagini era uno, de verdad una cosa muy horrible de hacer a una criatura inocente.

—Eres muy listo, chico— dijo Voldemort, sus ojos rojos mirando a Harry fríamente.

—Tío Al, ¿puedes mostrarle lo que encontramos por favor?

—Por supuesto, Harry. Veamos, diario destruido, lo mismo el anillo, copa destruida, guardapelo y diadema igual.

—Verás, ahora eres tan mortal como nosotros— le señaló Harry—. Ya no hay más Voldemort, puedes rendirte o morir. Es tu elección.

— ¡Yo soy Lord Voldemort!— rugió el mago oscuro sacando su varita.

— ¡Ah! Pero yo tengo un poder que no conoces— habló Harry con calma— ¿Deseas que continuemos?

— ¡Vas a morir, mocoso!

—Está bien, te di una oportunidad.

Harry tenía su varita en la mano izquierda, y Voldemort no se dio cuenta de que el chico no era zurdo. No hasta que éste sacó una Glock y la apuntó hacía él, hasta entonces se dio cuenta de que quizá había subestimado al muchacho después de todo. Harry calmadamente le disparó a la cabeza y Voldemort se quedó quieto un segundo, con una bala en la frente. Cayó de espaldas y antes de llegar al piso estaba muerto. Harry lo miró asombrado, todo el trabajo, todo los años y todo había parecido tan… anticlimático. Ningún hechizo extremadamente raro, ningún juego de luces, sólo una bala y era todo. No tuvo mucho tiempo para pensar ya que se oyeron gritos desde afuera y Harry se percató de que, pese a la muerte de Voldemort, las criaturas oscuras estaban actuando.

Juntó a aquellos capaces de pelar y los guió afuera donde una batalla a gran escala se estaba realizando. Los jóvenes licántropo que Remus había traído estaban luchando contra los hombres lobo de Greyback. Los dragones descendían en picada hacia los gigantes que trataban de acercarse al castillo, y los dementores que aún quedaban eran alejados y destruidos con agua bendita y sacerdotes. La batalla fue brutal pero rápida, y la armada de Voldemort fue rodeada y destruida. Una vez terminado aquello Harry se colocó en medio del campo de batalla, asombrado por lo que había tenido que hacer. Remus se acercó y pasó un brazo por los hombros del chico, sonriéndole. Lo peor había terminado, Harry viviría para graduarse, casarse y tener su propia familia. Con el tiempo le contaría a sus hijos, a sus nietos y bisnietos sobre cómo había ayudado a destruir a uno de los magos más malvados de su tiempo…