Hola a todos. Lo siento, dejé mucha incógnita en el primer capítulo y no había podido actualizar. Espero les guste el capítulo.
Vocaloid no me pertenece.
Capítulo II: Bienvenida a un mundo paralelo
-¡¿A dónde se supone que vamos?
Dijo Rin aferrándose al brazo de Len.
-Al país Dim Sang.
-¿Qué?
-En nuestro mundo usamos muchos nombres en francés. En tu idioma significa "Sol de sangre".
-¿Por qué se llama así?
-Porque nuestro sol es de color rojo, al igual que nuestra luna.
-Ya veo…
Al llegar al final del portal, ambos cayeron a un terreno con muy poco pasto, parecía ser un campo de batalla. Len calló de pie, pero Rin cayó de boca al suelo, por suerte puso las manos antes de golpearse seriamente la cara.
-Serás torpe.
-Estoy bien, gracias.
-No te pregunté si estabas bien.
-Fue sarcasmo.
Dijo Rin mientras se levantaba y luego miró confundida a todos lados. Había algunas tiendas de acampar en el lugar, eran todas con el techo color rojo, y en la parte de en medio había un mástil en todas las tiendas con una bandera roja con detalles en dorado con un escudo de león en medio en posición de ataque, y en el cuello del león parecía haber un dije rojo con un marco de sol color plateado.
-Toma.
Len le dio algo de ropa doblada a Rin.
-¿Qué es esto?
-Es tu uniforme. Serás un soldado.
-¡¿Qué? ¡¿De qué hablas?
Rin se estaba alterando.
-Pelearás con nosotros contra la guerra del país "Rubis Diamant" que significa "Rubí de diamente".
-No entiendo nada.
-Es una historia larga…
-Pero explícame por lo menos algo. No entiendo nada.
-La guerra se originó hace un año por un residente de ese país que mató a la hija del emperador de aquí. Pero no sólo la mató, sino que también la torturó. Esto generó la ira de su padre, pues amaba demasiado a su hija, y declaró la guerra contra Rubis Diamant.
-¿Y por qué mató a la chica?
-No lo sabemos. Sólo sabemos que la mató. Entonces vino la guerra.
-¿Y yo qué tengo que ver?
-Nada de hecho. Pero nuestros hombres están agotados y cada vez son menos. Así que por órdenes del emperador, cada soldado joven debe traer a un ser de otro mundo aquí para ser entrenado y pelear.
-¿Y por qué me escogiste a mí?
-Dicen que en cada mundo hay alguien igual a ti, aunque sea diferente el sexo son iguales. El mundo donde vives fue al primero que fui, entonces no tardé en encontrarte, y me di cuenta que somos similares. Creo que eres mi alma gemela.
Rin se sonrojó.
-¿A-alma gemela?
-Así se le llaman a las almas que son tan unidas que llegan a ser similares. Quiere decir que estamos atados por un hilo rojo invisible en nuestro dedo meñique.
La joven seguía ruborizándose cada vez más, pues en su mundo eso de almas gemelas y el hilo rojo del destino era una declaración de amor.
-Ya veo…
Len notó el nerviosismo en la voz de Rin y la volteó a ver.
-¿Qué tienes?
-Nada… es que en mi mundo lo que dices significa otra cosa…
-¿Qué significa?
-¡No! ¡Nada en especial!
-Ok…
-Pero… he sabido de almas gemelas que no son similares.
-Si son similares pero de diferente manera.
-¿Qué?
-Pueden ser similares física o psicológicamente. Tienen algo que los une aunque no lo parezca.
-Pero a veces son totalmente diferentes.
-Eso crees. A veces pueden ser cosas insignificantes, como color de cabello, ojos, piel… o incluso son como reflejos en el espejo.
Rin se quedó callada. No sabía qué decir.
-Será mejor ir a dormir. Mañana tienes mucho trabajo por hacer.
Len se iba a retirar pero la rubia lo llamó.
-¡Espera!
-¿Qué?
-¿Dónde dormiré?
-Cierto, lo olvidé.
Len se acercó al lugar donde estaba Rin, hizo un movimiento de manos y en un parpadeo que hizo Rin, había una tienda de campaña frente a ella.
-¿Cómo lo hiciste?
-Tengo sueño. Me iré a dormir.
Dijo Len ignorando completamente a Rin para luego retirarse. La joven entró a la tienda y se cambió de ropa. Su vestimenta consistía en un traje de artes marciales color amarillo con detalles negros. Entre la ropa pudo distinguir un collar como el que estaba en el pecho del león que se encontraba en las banderas.
-¿Esto… lo tengo que usar?
La joven no sabía qué hacer. Entonces dejó el collar junto a su ropa y se durmió en un futón que estaba allí mismo. Estaba preocupada por sus padres, ¿Qué harían ellos?
Al día siguiente, la joven salió de la tienda y tenía hambre, pero no sabía qué comer; pero a lo lejos pudo divisar una fila de seres que parecían ser personas para poder entrar a una tienda más grande. Ella se acercó.
-Disculpe, ¿Para qué es esta fila?
Una persona de cabello corto y castaño volteó hacia Rin, parecía confundida y le habló, pero Rin no entendía nada.
-¿Qué dice?
La persona señaló con su mano un colla similar al que Rin había encontrado en su ropa el día anterior y creyó entender. Fue de inmediato a su tienda y se puso el collar, luego regresó de nuevo a donde estaba la joven castaña.
-¿Ya me entiendes?
Dijo la chica.
-Sí.
-Este collar sirve para que todos nos entendamos al hablar. Por cierto, mi nombre es Meiko Sakine.
-Yo soy Rin Kagamine.
Ambas estrecharon sus manos.
-¿Quién te trajo?
Preguntó Rin.
-Un tal Kaito Shion. ¿Y a ti?
-Fue…
-¡TODOS! ¡TERMINEN DE DESAYUNAR RÁPIDO PARA IR A ENTRENAR!
Dijo una voz al aire.
-Será mejor que nos apresuremos. El maestro es muy estricto y poco paciente.
-Sí.
Contestó Rin. Ambas desayunaron y luego en la parte central del terreno, todos hicieron una fila. El maestro llegaría pronto.
-Buenos días.
Dijo el profesor. Esa voz era familiar para Rin.
-Buenos días.
Contestaron todos. El maestro fue pasando frente a la fila y cuando pasó frente a Rin ella no podía creerlo. Len Kagamine era su profesor.
