Holaaa! Miles de Gracias por sus post, yo respondo a ellos, ya que esa es la muestra perfecta para saber si continunuo o no con mi historia en este sitio...

Les dejo la continuacion, muchos besos!


La Espía

by

Mel.

3 La cabaña...

Tenía que desarmar a Malfoy, él era un mortífago al igual que el traidor de Snape, lo odiaba.

"Maldita sea, seguro se me calló" resolvió al no encontrar su varita.

- Si buscas tu varita Granger, pierdes tu tiempo – dijo maliciosamente Draco levantando una vara de madera con su otra mano – hace más de diez minutos te la saque, realmente esperaba más rapidez de parte del cerebrito de Hogwarts... hasta el retardado de tu amigo Neville se habría dado cuenta... pero bueno, no se puede pedir más de una sangre sucia – comentó ácidamente el mortífago.

Hermione sentía como el odio corría por sus venas, quería lastimarlo, hacerle pagar todo lo que había hecho el año pasado, lo odiaba por ser tan arrogante, altanero y elitista.

- Eres el vivo retrato de tu padre Malfoy, digo "vivo" porque él ya esta muerto – sus palabras emanaban todo el desprecio y odio que el mortío le inspiraba – tu señor en persona se encargó de matarlo... yo lo vi y en verdad disfruté cuando cayó al piso rendido... como basura podrida – finalmente lo había hecho, había tocado el punto débil de Draco... su padre, su mentor.

El mortífago se paró en seco tragando las palabras de la castaña como vidrio picado. No podía creer lo que le había dicho y mucho antes de darse cuenta la tenía prisionera por el cuello contra un árbol.

Hermione reprimía con todas sus fuerzas los gemidos de dolor que querían salir de sus labios. Había logrado su cometido y ahora debía atenerse a las consecuencias, mas no se arrepentía de nada de lo que había dicho, era cierto, había disfrutado de la muerte de Lucius Malfoy. Ese verano todo había cambiado, la muerte de Dumbledore le había abierto los ojos... el mundo no era lo que ella creía. Con la muerte del director se habían destruido todas sus creencias. Ya no amaba, no creía en el amor ¿Dónde estaba el amor cuando murió Cedric?¿Cómo ayudo el amor cuando Sirius murió?¿Cómo salvo el amor a Dumbledore de la muerte? ... No, ya no era la misma risueña Hermione Granger. Ahora lo único que quería era ver correr sangre, de todos y cada uno de los que la habían herido y humillado. Ya no esperaría que la justicia hiciera algo. El mundo corrupto, absorto en su propio bienestar, desentendido de los valores como la amistad, la fidelidad y el amor la había corrompido, para nunca volver a ser la misma.

Draco apoyó su cuerpo sobre el de Hermione ejerciendo cada vez más fuerza, sentía como su sangre llena de odio corría por sus venas. Sus ojos se prendieron de ira y desprecio, Hermione podía notar como un calor perturbador calaba sus huesos y la intimidaba. Sin embargo su mirada seguía sorprendentemente desafiante, su odio hacia Draco era más fuerte que el temor que él le producía. Era tan desagradable, todo en él le provocaba repulsión, hasta respirar su mismo aire. Draco no podía entender como una persona era capaz de desestabilizarlo con tanta facilidad, nadie era apto para hacerle sentir nada, pero teniéndola cerca era distinto. Hermione era experta para despertar la furia de Draco con solo mirarlo. Siempre lo desafiaba manteniéndole la mirada sin siquiera mosquearse, nunca le demostraba respeto y jamás se intimidaba con su presencia. La odiaba, quería matarla con sus propias manos, aplastarla y lo hubiera hecho. Sin embargo su orgullo valía más, si la mataba ella moriría con sus ideales, tan odiosa como siempre y salvaje. No, el quería ir más allá, quería hundirla, humillarla… domarla, si era eso, quería domarla y lastimarla… una vez que hubiera logrado manejarla…

Draco hundió su cabeza en el cuello de Hermione y respiró el perfume de su piel. Sintió como su prisionera tembló ante su acto y le gustó. Mordió su cuello con pasión y se deleitó al sentir el miedo de Hermione, quien dejó escapar un gemido de dolor. Draco enfrento la mirada imperturbable de la castaña y rozando sus labios con los de ella murmuró:

- No me desafíes Granger, no sabes de lo que soy capaz….

- Te odio – chilló Hermione sintiendo como el miedo se desparramaba por todo su cuerpo. No podía rendirse y dejar que él la llevara a cualquier lugar. Estaba sola, desarmada y con un mortífago déspota y obsesionado por la pureza de la piel. Con cada paso que daban se iban internando cada vez más en la espesura del Bosque Prohibido. Hermione forcejeaba mas no lograba nada, Draco era más fuerte y la llevaba prácticamente a la rastra.

Una fortaleza de ramas y flores apreció ante sus ojos marrones. Draco soltó a Hermione y se acercó a la alcazaba. Las flores y ramas se corrieron ante su poder dejando ver un claro con una cabaña en el medio. Hermione aprovechó el descuido del mortío y corrió, tropezándose con todo a su paso. Las ramas y los troncos la golpeaban y rasguñaban, nunca se había internado tanto en el bosque prohibido, por lo que le era imposible esquivar la naturaleza viviente en éste.

Hermione sentía como el viento golpeaba su rostro. No se animó a mirar hacia atrás, si llegaba ver esos ojos grises tan helados como el hielo siguiéndola probablemente entraría en pánico. Draco corrió y cuando estuvo a pocos centímetros de Hermione la tomo del brazo obligándola a voltearse.

Otra vez sus cuerpos se encontraron pegados el uno al otro. Draco sentía el corazón de Hermione completamente alterado, ella tenía miedo, miedo al nuevo Draco Malfoy... es que ya no era el mismo chico altanero, arrogante y egocéntrico... no, ese muchacho había muerto para darle lugar a un nuevo ser...a un mortífago déspota, frívolo y despiadado.

Draco tomó los brazos de Hermione y los inmovilizó sobre su cabeza contra el árbol. Sacó su varita y la deslizó desde la boca de la castaña, sobre su cuello y entre sus senos hasta el ombligo. La estaba torturando, sabia que no había miedo alguno que superase al de una mujer indefensa de la cual se estuvieran aprovechando. Sin embargo el solo estaba jugando, no pensaba violarla ni mucho menos... solo asustarla.

Hermione no podía ni quería creer en la situación que se encontraba. Estaba sola, en el bosque prohibido, a altas hora de la noche con un mortífago que para su desgracia era su peor enemigo... Todo su cuerpo temblaba ante el tacto del mortío, sentía como las caricias que Draco le proporcionaba la quemaban, no podía más. Draco mordió nuevamente el cuello de su prisionera, le gustaba, nunca había besado un cuello tan suave como el de la castaña. Levanto su cara hasta quedar rozando sus labios con los de Hermione... se veían tan jugosos, tan suaves... tan vírgenes. No pudo resistirse y le mordió con lujuria los labios. Hermione soltó un gemido de desesperación y comenzó a llorar, sabía que eso no la ayudaría en nada... mas ¿Qué podía hacer ella sola sin ninguna varita contra un mortífago que la doblaba en fuerza y habilidad a la hora de entrar en un duelo? No podía hacer nada... solo lamentarse y llorar, esperar a que esa tortura acabase...

"¿Qué demonios estoy haciendo?" se preguntó Draco al escuchar el llanto de Hermione. Inmediatamente se separó de ella y la tomó por el brazo.

El silenció reinó en el bosque. Draco estaba muy sumido en sus pensamientos como para poder degradar con insultos de alguna manera a su prisionera. No entendía como había llegado tan lejos; porqué no había podido resistirse a besarla… probablemente si ella no hubiera llorado el habría continuado con su "juego" mucho tiempo más. Hermione intentaba entender porqué se había detenido el mortífago, no porque no quisiera que lo haga, sino porque la había sorprendido. Sabía que era imposible que Malfoy hubiera frenado por su llanto... pero entonces ¿Por qué lo había hecho? "Porque soy una sangre sucia, simplemente por eso" se contestó y por primera vez en su vida se alegró de ser rechazada por ser hija de padres muggles.

- Entra – le ordenó Draco obligándola una vez que llegaron a la puerta de la cabaña.

- Nunca en tu patética vida me vuelvas a tocar Malfoy – dijo furiosa Hermione tocándose el brazo por donde había sido obligada a caminar – nunca.

- Como si quisiera Granger, me atrevería a decir que te hice un favor al darte un poco de acción – contestó frívolamente – nadie se debe fijar en la sangre sucia come libros de Hogwarts... ¿o me equivoco?

Hermione sólo le dedico una mirada de odio y caminó hasta sentarse en un sillón. Ella sabia que las palabras que Draco acababa de decir eran ciertas, mas no le hacia gracia que se lo recordasen.

- Nadie te dio permiso para sentarte impura – comentó con desdén obligándola a pararse. Sin embargo Hermione se zafó de los brazos de Draco e imperiosamente contesto:

- Yo hago lo que tenga gana y da la casualidad que estoy cansada y me quiero sentar.

La castaña se acomodó en el sillón y se cruzo de piernas, como quien espera que la inviten un café.

- Sigues siendo la misma insufrible de siempre y en verdad no me sorprende – dijo Draco tomando un vaso y volcando un poco de whisky en el. Los minutos pasaron y un incomodo silencio reinó en la cabaña.

- Malfoy tengo cosas más importantes que hacer en comparación a verte tomar whisky... por ejemplo, dormir – dijo exasperada Hermione.

Draco la miró y le sonrió. Hermione sintió su cuerpo temblar y un escalofrió recorrió toda su espina dorsal. Nunca en su vida había visto una sonrisa tan cínica y a su pesar tan bonita a la vez. Draco se acomodo en un sillón enfrentado a Hermione y se recostó. De cierta manera le gustaba tenerla en su poder, totalmente desprotegida, sin Potter ni Weasley para defenderla. Dejó que los minutos pasaran, (conciente de la creciente irritación de Hermione) revisando su plan... era perfecto, nada podía fallar.

"Creo que si Draco hubiera sabido en ese momento que gracias a su perfecto plan las cosas terminarían como lo hicieron habría cambiado su decisión..."

Hermione lo miraba incrédula, Draco estaba sumido en la mayor de las concentraciones, parecía haberse olvidado de su presencia en la cabaña. En su rostro se notaban las millones de probabilidades que cruzaban por su mente... estaba reculando algo... un plan y por lo que Hermione pensó no era nada bueno. Él ya no era el mismo Draco Malfoy, Hermione lo pudo sentir y por primera vez en mucho tiempo temió del poder del mortífago. ¿Cómo era posible que una persona cobarde y débil como lo era Draco Malfoy hasta meses atrás se volviera tan corajudo y poderoso?¿Qué lo llevaba a ser lo que era?

Después de revisar todas las posibles consecuencias de su plan Draco habló:

- Veras Granger, nada me haría más feliz que matarte ahora mismo y sin piedad alguna – los glaciares ojos del muchacho se clavaron en Hermione e irradiaron odio – pero me di cuenta que podrías servirme de utilidad...

- Ni sueñes que te voy a ayudar – interrumpió clavando su mirada en los fríos ojos del mortífago – primero muerta – y es que así era, prefería morir con su orgullo en pie y sus pocos ideales mas fuertes que nunca, a venderse por una causa que no era la suya.

Contra cualquier pronostico Draco dejó escapar una sonora carcajada fría y contestó:

- Sabia que dirías eso Granger, pero te voy a explicar algo... si no haces lo que yo te ordeno, los que morirán serán tus padres y créeme... no me temblará la mano – el mortío la observó unos momentos y sonrió al ver a Hermione rendida... no tenía salida.

La castaña lo fulminó con la mirada, no podía creer lo insensible y sátrapa que Malfoy se había convertido. Sabia que bajo ningún concepto lo ayudaría, era capaz de morir por ayudar a todas las personas muggles e impuras como ella, pero... ¿Era capaz de dejar morir a sus padres por esa causa?

Como si hubiera leído su mente, Draco tomó un sorbo de su whisky y habló:

- Mañana te quiero en el claro a las siete de la tarde... si se te ocurre llegar tarde lo lamentarás y si abrís la boca... tus padres lo lamentaran por vos.

Hermione lo miró con tanto desprecio que sintió sus ojos fuera de orbita. Draco disfrutaba poder manejarla, que ella fuera su sirvienta, que tuviera que obedecerlo por temor...

- Mañana voy a llegar a la hora que tenga ganas – contestó fríamente Hermione – como ya te dije, yo tengo una vida y obligaciones que cumplir. Soy prefecta por lo que muchas de las...

- Si, como digas Granger, no tengo tiempo ni ganas de escucharte hablar de tu patética vida – interrumpió ácidamente – ahora vete... tengo que dormir.

Draco levantó el brazo, sosteniendo en su mano la varita de la castaña .Hermione cerró la puerta con tanta furia, que los pocos animales que estaban cerca salieron corriendo asustados.

"Maldita sea" pensó, soltando un grito de furia.