Chicas!!!! mil perdones, pero la pagina no me dejaba actualizar y por eso no les deje ningun chapter!!! Muchas gracias a todas las hermosas que pasaron y me dejaron post! por la demora les voy a dejar 2 chapters. Espero los lean y les guste!

Besitos


La Espía

by

Mel

4 Una visita a la enfermería...

"Maldita sea" pensó, soltando un grito de furia.

El trayecto del bosque a su habitación le fue interminable, no conocía los pasajes del oscuro bosque a las puertas del castillo, por lo que más de una vez se perdió en el camino. Una vez en los terrenos de Hogwarts corrió a su cuarto y se acostó en su cálida cama, esperando que el mañana sea mejor que el hoy.

Los rayos del sol se colaron por la ventana iluminando el cuarto de Hermione. La castaña se levantó de su cama sintiendo su cuerpo más dolorido y pesado de lo normal "éstos son los resultados de tus pequeñas aventuras Hermione Granger" se dijo irónicamente a si misma. Bajó a la solitaria sala común y caminó con la mente en blanco al gran comedor, necesitaba estar a solas para poder pensar con tranquilidad.

Un almohadón golpeó su rostro obligándolo a despertar. Su cerebro parecía ser demasiado grande para el tamaño de su cabeza, la jaqueca lo estaba matando.

- Vamos Harry, muero de hambre – esa voz sonaba tan alto.

- ¿Podes hablar más bajo Ronald? No soy sordo – comentó irritado.

Ron se acercó a su amigo mirándolo extrañado. Tomó sus anteojos y se los puso.

- Vamos, seguro Hermione tiene un hechizo para eso – comentó lanzándole ropa a Harry.

Diez minutos más tarde los dos amigos caminaban en dirección al gran salón. Como era de esperarse el primer día de clases, la mayoría de los alumnos estaban alborotados y sonrientes... pero por una extraña razón un grupo de personas no, caminaban sabiendo que ese podría ser su ultimo año... su ultimo mes de vida.

Ron caminó sonriente hasta la mesa de Gryffindor. Hermione estaba sentada con un ejemplar del profeta en la mano. El titulo rezaba "Desaparición de la profesora Sibil Trelawney del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería" . Hermione ni se percató de la presencia de sus amigos, su mirada estaba clavada en un Slytherin que no dejaba de mirarla, mas sus pensamientos volaban a una sola persona: Draco Malfoy. Como lo odiaba, no podía creer a lo que había llegado... simplemente era un ser insensible y detestable. Lo que había parecido ser un perfecto inicio de año, se había convertido en el comienzo de su terrible infierno.

- ¿Hermione?

La aludida salió de su ensimismamiento y miró al pelirrojo, quien la observaba extrañado.

- La misma...

Harry, quien acababa de sentarse frente a la castaña, la miraba igual de extrañado que su amigo. Hermione les sonrió y al ver que no obtenía nada más que esa mirada que la estaba incomodando, preguntó irritada.

- ¿Por qué me miran así?

- ¿Qué te pasó en la cara? – dio como respuesta Ron

- Nada Ron, soy así de nacimiento – contestó con ironía.

- Hermione... estas llena de raspones y lastimaduras por la cara y los brazos – explicó Harry, tomando entre sus manos el antebrazo de su amiga y mostrándoselo - ¿Qué te pasó?

Hermione incrédula hizo aparecer un espejo con su varita y se miró la cara... era verdad ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Solo en ese momento, cuando se vio lastimada, le empezaron a doler los cortes.

- No tengo idea – mintió, aumentando en su interior el odio hacia Malfoy – mejor voy a la enfermería, Madame Pomfrey sabrá curar las heridas.

La castaña se paró sintiendo una mirada clavada en ella, mas no le dio importancia, con el aspecto que tenía más de la mitad del comedor la estaría observando. Harry la imitó y le dijo.

- Tengo una jaqueca terrible, te acompaño.

Harry y Hermione abandonaron el Gran Salón, internándose en un desolado pasillo. Hermione iba callada recordando todo lo ocurrido la noche anterior, sabia que si se hubiera quedado en su habitación nada de lo que le estaba pasando habría ocurrido.

Las palabras de Draco volvían una y otra vez a su cabeza "Si no fuera por el hombre lobo ya estarías muerta" Hermione había entendido a la perfección el por qué, sabia que el mortío no mentía. Si no fuera porque estaban sus planes de por medio, la habría matado sin lugar a dudas.

- Hermione

- ¿Si Harry? – preguntó alejando sus problemas por un momento

- Hoy voy a salir, quería pedirte que...

Hermione se dio cuenta que era lo que Harry quería hacer y por nada del mundo se lo permitiría, había jurado estar siempre a su lado y eso era justamente lo que tenía planeado hacer

- No Harry, voy con vos

- Hermione entiende, tengo que ir solo.

La castaña lo miró por unos momentos a los ojos, la enfermaba de ira que su mejor amigo siempre quisiera hacer todo solo para no exponerlos "No tenemos dos años" solía contestarle en sus diarias discusiones.

- Harry, no me voy a quedar mintiéndoles a Ginny y Ron de donde estas – contestó Hermione – si lo hice una vez fue porque sentí que debías hacerlo solo, pero hoy no, no cuentes conmigo para eso.

- ¡Es peligroso! – dijo tomando con fuerza el brazo de la castaña y obligándola a voltear.

- Más a mi favor, dalo por hecho, Ron y yo iremos – refutó.

Harry miró a Hermione y admiró lo fiel que era la Gryffindor para con sus decisiones.

- Lo único que estoy dispuesta a hacer por vos es convencer a Ginny de que no vaya, nada más – dijo Hermione sabiendo que sería casi imposible frenar semejante fiera como lo era la pequeña Weasley.

- Gracias – dijo Harry comenzando a caminar hacia la enfermería.

Recorrieron en silencio los pasillos hasta que finalmente llegaron a la enfermería.

Hermione empujo las puertas dobles y contempló, como muchas veces ya lo había hecho, el espacioso lugar con camas y sus respectivos biombos. Harry mas bien se sintió como en casa, era la séptima vez que asistía a aquel lugar para sanar alguna herida. Madame Pomfrey caminó, tan hiperactiva como siempre, a su encuentro con el ceño fruncido.

- ¿Tan pronto señor Potter? – preguntó enarcando una ceja – algo me dice que este año nos veremos más veces de lo que me gustaría.

Harry miró a Hermione quien le sonrió. La castaña pensó que algo de razón tenía la enfermera, su séptimo año no se asemejaría en nada a los anteriores.

- En realidad solo vengo por un dolor de cabeza, lo de Hermione es más grave – dijo Harry señalando las lastimaduras de su amiga.

Pomfrey se acerco sorprendida a Hermione y examinó los cortes "Nada grave" murmuró por lo bajo y se fue a buscar las respectivas pociones. Al cabo de unos segundo volvió con una botellita con liquido marrón en su interior y se lo dio a Harry.

- Bébetelo, al principio vas a sentir mucho frío en la nuca, después pasará – giró hacia Hermione y le dio un frasco con un líquido viscoso en el interior – en cuanto a usted señorita Granger ¿Cómo se hizo tantos cortes insignificantes?

Hermione tomo con rapidez la sustancia pensando en qué respuesta podría inventarle. La poción era lo más amargo que la castaña había tomado en toda su vida. Sintió como llamas acariciaban las heridas, sanándolas.

- Esto me dice que el Quidditch no es lo mío – contestó sorprendiéndose a si misma con su respuesta y moviendo su cabeza en gesto de negación.

Harry y Hermione salieron ya sanos de la enfermería. Hermione se disponía ir a la biblioteca a buscar un libro cuando Harry la detuvo.

- ¿Que demonios fue eso? – preguntó tomándola del brazo. Hermione lo miró confundida.

-¿El qué? – dijo

- Lo del Quidditch. Sabes tan bien como yo que odias volar.

Hermione le sonrió lo más convincente que pudo intentando pensar una excusa "Mierda, no debí contestar" pensó. Harry la miró extrañado, Hermione nunca mentía y menos a alguna autoridad.

- No tiene porqué meterse Harry, solo por eso – contestó e intentando cambiar de tema agregó - ¿No se sabe nada de la profesora Trelawney?

Como lo esperaba, el semblante de Harry cambió a uno de total seriedad. Esa desaparición lo tenía preocupado; hacía ya dos meses que no sabían nada de la profesora.

- No, no sabemos nada – contestó – a estas alturas Voldemort debe saber más de lo que me gustaría.

- No importa Harry, Dumbledore te lo dijo, por más que Voldemort sepa lo que decía la profecía no podría hacer nada más que intentar matarte lo antes posible.

Pronto Hermione se dio cuenta que lo que menos había hecho era consolarlo. Harry la miró con cierto reproche.

- Gracias Hermione, ahora me siento mucho mejor...