Gracias a todas! estoy con poco tiempo, aca les dejo el chapter 8
Enjoy it!
La Espía
by
Mel.
8 La espía...
él miraba más allá de lo que se aparentaba y disfrutaba con lo morboso que estropeaba la perfección.
- Granger, te agradecería que dejaras de disfrutar del whisky como si fuera un orgasmo, ya me estas dando asco – comentó ácidamente – a demás tengo que hablarte de lo que tendrás que hacer para mí.
Hermione se sonrojó por el comentario y tomando su postura nuevamente soltó un bufido para que continuase, no porque quería enterarse de lo que seguramente sería una tortura momentánea para ella, sino para evitar más comentarios como el anterior.
- De ahora en más serás mis ojos, mis oídos, mi nariz, mis pies dentro de Hogwarts... de ahora en más serás mi espía – declaró Draco sirviéndose más whisky, aparentemente dándole poco y nada de interés al tema – es obvio que en mi condición no puedo entrar como me gustaría en Hogwarts.
Hermione lo miró incrédula e intentó entender lo que le había dicho ¿su espía? No, ese chico estaba mal de la cabeza o claramente ella había escuchado mal.
- Escuche mal ¿cómo? – preguntó sabiendo bien, que había escuchado a la perfección.
- Granger, escuchaste bien, serás mi espía y tus misiones con la "Orden del Fénix" no serán encubiertas, no para mí – dijo Draco y disfrutó de los largos minutos de confusión de la castaña.
- ¿Cómo sabes de...?
- Lo sé todo y como lo hago es mi problema, ya dejá de preguntar me molesta – contestó secamente Draco – en fin – un suspiro se escapó de sus labios, su día había sido más pesado de lo que había esperado – quiero noticias todos los días de tus misiones con o si Potter, con o sin Weasley, con o sin Lovegood y todos los camicaces que tienen autorización para salir del colegio.
Hermione soltó una carcajada ante la denominación de "camicaces" que había recibido y tragó un sorbo de whisky. Tenía una idea, solo tendría que ajustarla, Malfoy no se saldría con la suya.
- Veras Malfoy, Harry no es idiota – dijo, buscando las palabras exactas para no estropear todo su plan – las misiones son secretas e individuales, lo que quiere decir que yo salgo sola, averiguo lo que es necesario y se lo cuento a Harry en privado... esto se eligió de esta manera para evitar que, personas como vos con sus jugarretas, no se enteren mediante ningún medio de todas las misiones, solo las de la persona en cuestión – Hermione esbozó una sonrisa al ver que su plan daba resultado y siguió – a demás no veo porqué tengo que contarte esas cosas si yo no quiero.
Draco la fulminó con la mirada cargado de odio, sabía que algo estaba fuera de lugar, pero empezar a pelear con Hermione para que le dijera la verdad solo lo llevaría a desvirtuar su encuentro con la castaña y la verdad es que no tenía ganas... no, seria más prudente seguirle el juego y dejar que con el tiempo ella sola se pisase.
- A fin de cuentas no son tan idiotas como pensaba, es cierto, los subestimé – dijo aparentando derrotismo – sin embargo tus misiones me las contarás... de lo contrario tendré que dar una visita por un barrio muggle al norte de Inglaterra... ¿qué te parece?
Hermione pudo hasta representar en su mente la imagen de las únicas dos personas que la amaban con su toda alma tiradas en el piso, estáticas, muertas.
- Te odio. – eso fue lo único que pudo decir.
Draco surcó su rostro nuevamente con esa sonrisa siniestra pero sincera que Hermione no podía dejar de ver hermosa, lo odiaba y aun así no podía negar que esa sonrisa valía más que mil palabras ¡él estaba disfrutando el momento, saboreando cada segundo! Y ella lo sabía.
- Yo también, no lo dudes – dijo con soltura, totalmente sincero - Granger, tengo que dormir así que te explicaré bien tus tareas para que mañana mismo empieces a juntar información.
Hermione cerró los ojos y los abrió esperando despertar de aquella pesadilla, acostada en su cama con dosel el 1 de Septiembre; sin embargo eso no pasó, Malfoy seguía tan real sentado frente a ella observándola, sádicamente.
- Necesito saber todo, absolutamente todo lo que pasa en Hogwarts y lo más importante, los romances – Hermione como ya había hecho antes, se quedó con la mandíbula desencajada ¿para que le interesaban los rumores de romances en Hogwarts a un mortífago como él? – pero no cualquier romance, sino que todos en los que una impura esté involucrada ¿queda claro?
- ¿Tu definición de espía vendría a ser como el rol de una chusma? –preguntó sin salir de su estupidísimo – ¿qué te importa saber en que se meten las hijas de padres muggles?
- Granger¡no preguntes, no es tu problema! – dijo exasperado Draco – no es tan difícil tu tarea, se falsa por una vez en tu vida; metete en la vida de las impuras y averigua sus noviazgos y lo más importante: sin un Slytherin se mete con una sangre sucia, sin importarte en que hora estés en la escuela, tus estudios, "tus obligaciones de Premio anual" te venís inmediatamente a mi cabaña y me lo contás; si no estoy dejas un papel pegado en la puerta y te vas ¿queda claro?
Hermione lo miró por unos momentos y se sintió rendida, una pregunta más hacía falta y cerraría lo que sería la celda de su infierno.
- Si, queda claro ¿esto quiere decir que te veré durante un año entero?
- Lamentablemente si Granger, ahora vete.
Hermione observó su reloj y se quiso morir cuando vio la hora que era; Harry y Ron debían llevar media hora esperándola. De un salto se dirigió a la puerta de salida, sin embargo antes de que pudiera atinar siquiera a abrir la puerta dos fuertes brazos la tomaron por la cintura. Draco deslizó una mano por la cadera debajo de la espalda de Hermione, la cual estaba libre por un tajo en su camisa, y sintió un impulso de quitarle la ropa y hacerla suya al ver dos pequeños, pero marcados pozos adornando la cadera de Hermione; aquello fue suficiente para embargarlo de deseo.
"Y aunque él aún no lo supiera, aquel insignificante detalle en mi espalda sería desde ese día en adelante, su mayor debilidad..."
Hermione sintió el calor de una mano ajena a ella tocar su cintura y se estremeció.
- Granger, quítate la camisa – ordeno Draco con los ojos ennegrecidos por el deseo.
- ¿Qué!? – preguntó alejándose Hermione – te volviste loco.
- No Granger, estas lastimada y el corte es profundo, quítate la camisa así cierro la herida – dijo Draco acercándose a Hermione y tomando su cintura entre sus manos nuevamente. Hermione incrédula giró su rostro y vio un corte profundo y su camisa manchada de su sangre... ¿tenía un tinte violáceo?
- ¿Qué demonios...? – preguntó quitándose la camisa y poniéndola frente a sus ojos.
Draco contempló la espalda desnuda de Hermione, solo la tira negra del sostén cubría alguna parte de su cuerpo. Al mortífago le pareció rara la soltura de Hermione para quitarse la ropa frente de él y con sólo levantar la mirada encontró la causa que desarmaba cualquier indicio de timidez por parte de la Gryffindor: Hermione sostenía en sus manos su camisa rasgada y teñida de su sangre... sin embargo no era sangre roja tirando a un color bordo, en su lugar era roja tirando a los tonos violáceos. Draco le quitó la camisa de sus manos y con un movimiento de su varita la dejo impecable, blanca y sin ninguna rasgadura.
- Seguro manchaste el sillón y lo desteñiste – dijo Draco devolviéndole la prenda y convenciéndola por su tono de fastidio.
Hermione sintió la mano de Draco viajar por su cintura y cadera; había olvidado que había quedado prácticamente desnuda frente a él. Con rapidez tapó su cuerpo todo lo que pudo y se preguntó porqué no se curaba la herida ella sola. Draco movió la varita una vez más y la piel de Hermione quedó tan tersa y suave como siempre, sin ningún indicio de haber sido lastimada.
- Ya te puedes ir Granger, la próxima vez intenta no arruinarme un sillón tan costoso como en el que te sentaste – dijo Draco.
Hermione lo miró con desprecio, se puso la camisa y salió corriendo al encuentro de Harry y Ron... sin duda alguna, tendría que dar muchas explicaciones.
