Chicaas!

Hola a todas ¿como están? yo aca, bastante atada a los examenes! No doy más...

En cuanto a las dudas, si se fijan, en el chapter anterior cuando aparece un mini parrafo en cursiva, es que se cambia del pasado al presente.

Tengan en cuenta que existen tres tiempos en la historia

Pasado: cuando Hermione iba a Hogwarts.

Presente: Cuando ya Draco está desaparecido.

Futuro: Cuando Hermione escribe su vida.

Enn fin!

Basta de chachara, les dejo el chapter!

Enjoy it


La Espía

by

Mel.

10 Bestias y Magos...

¿no es que estamos apurados? Vamos, no perdamos más tiempo.

Hermione subió a la escoba de Ron y se ruborizó al sentirlo tan cerca de ella, por cosas del destino el pelirrojo fijó la vista en su amiga y sin pensarlo comenzó a acercarse a Hermione, quien de los nervios mordió nuevamente su labio inferior, volviéndolo loco. Harry montó con rapidez y agilidad su Saeta de Fuego y sin siquiera dirigirles una mirada a sus amigos dijo:

- Vamos, la noche esta nublada... no nos verán

Hermione se apartó con brusquedad de Ron y agradeció la oscuridad de la noche por disimular lo rozado de sus mejillas. Ron hinchó su pecho de orgullo y curvó sus labios en una espléndida sonrisa, casi la besaba, si Harry hubiera hablado un segundo más tarde el habría tomado a Hermione. Desde el fin de su sexto año Ron no había hecho nada más que focalizarse para conquistar a Hermione... Lavender, Parvati hasta Pansy no significaban nada para él más que un desliz; Ron sabía bien que era todo un don Juan con las mujeres y que muchas estaban a sus pies, pero él solo tenia ojos para aquella castaña que invertía todo su tiempo en ayudar a los demás y en ser cada día una mejor persona, solo para ella.

- Harry me estoy helando¿es realmente necesario tomar éste camino? – pregunto Hermione tiritando. Ron la acerco a su cuerpo con un brazo y Hermione pudo sentir los músculos del pecho de su amigo.

- Me temo que sí Hermione, perdón, se que es horrible y frío, pero te aseguro que es lo mejor para no ser vistos – contestó Harry y con la varita se apuntó a si mismo airándose con una ráfaga de aire caliente – si alguien me hubiera hablado de este hechizo cuando viajé por primera vez a Grimmauld Place me habría hecho un gran favor.

Hermione rió ante el comentario de su amigo y aplico el mismo encantamiento para ella y Ron. El viaje fue agotador y totalmente húmedo para los tres amigos. Finalmente llegaron a lo que parecía ser un castillo abandonado.

- ¿Qué es éste lugar Harry? – preguntó Hermione bajando de la escoba

- Creo que acá la tienen, estoy casi seguro – contestó Harry, enviando una mirada significativa a sus amigos.

Los tres Gryffindors escondieron las escobas y sacaron las varitas. Harry miró a ambos lados de la calle como esperando que mortífagos salieran de la tierra; sin embargo nada de eso pasó, por lo que se aventuraron más allá de la calle y frenaron ante la puerta de la antesala del castillo en ruinas.

- Yo voy adelante, Hermione detrás mío y Ron... vos le cuidas la espada a Hermione ¿si? – dijo Harry antes de entrar – si algo sale mal, sin importar nada se van de acá y se dirigen al ministerio en busca de aurors.

Tanto Ron como Hermione asintieron silenciosamente y siguieron a Harry y sus ordenes. Con un movimiento de la varita de Hermione la puerta se abrió lenta y pausadamente. Un olor fétido mezclado con olor a pelo quemado invadió sus fosas nasales produciéndoles arcadas involuntarias. Harry se preguntó a donde había traído a sus amigos, a que destino los estaba enfrentando y quiso morirse al darse cuenta que ni él mismo sabía la gravedad de sus propias actos. La castaña miró a sus amigos y vio en sus caras que no aguantarían mucho tiempo más aquel desagradable olor, con un hechizo simple pero poderoso, creó un escudo invisible que los cubría e impedía que aquellos "vapores" los intoxicaran.

- ¿¡Qué demonios...!? – vociferó Harry, parándose en seco y apuntando con su varita iluminada el suelo de la habitación.

Ron lo imitó y contorsionó su rostro en una mueca de asco contenido; Hermione solo se limitó a taparse la boca con ambas manos y decir:

- ¡Lo sabía...!

Tanto Harry como Ron enfocaron su vista en la castaña, totalmente sorprendidos ¿cómo demonios podía ella saber que eso era capaz de ocurrir?

Regados por el suelo; mutilados, despedazados, destruidos y bañados en lo que parecía ser sangre negra; se encontraban miles de dementores; lo que parecían ser tentáculos viscosos y húmedos cubrían la superficie por la que los tres Gryffindors caminaban, por todos lados se podían ver las diversas y peculiares partes del "cuerpo" de aquellas bestias. Una masacre sin duda alguna había tenido lugar en aquella oscura sala, la única parte que estaba libre de sangre, cuerpos o partes de dementores, era el centro de la habitación. Hermione vio en una esquina lo que parecían ser huevos de alguna sustancia viscosa amontonados y destruidos. El o los magos que habían participado en esa destrucción masiva sin duda alguna sabían bien lo que hacían y seguramente tenían un tremendo poder.

- ¿Cómo sabes que era posible "matar" dementores? – preguntó Harry caminando por el centro de la antesala y pasando a una segunda habitación – creí que directamente no tenían vida... vos misma me lo dijiste.

- Lo leí, este verano leí mucho sobre artes oscuras...

- Esto es increíble – murmuró Ron, totalmente excitado, adentrándose a la segunda sala junto con Hermione

- Realmente lo es – dijo Harry.

Los tres amigos habían llegado a lo que parecía ser una gran sala de baile antigua. El mismo panorama de muerte y mutilación los había acompañado a lo largo de su incursión en el castillo abandonado.

- Esto era un criadero de dementores – murmuró Hermione, sintiendo los escalofríos recorrer su cuerpo

Siempre el mismo circulo limpio de cualquier indicio de sangre o tentáculos ocupaba un lugar en los sucios pisos de las salas en ruinas. Hermione se dio cuenta que aquella cacería no había sido llevada a cabo por mortífagos, todo estaba muy planeado... muy medido, comúnmente a los sirvientes del señor de las tinieblas les iba mal en aquellos complicados asuntos. No, era seguro, los mortífagos nada tenían que ver con el "asesinato" de los dementores. Las paredes manchadas de sangre le daban a entender a la castaña que las bestias habían sido expulsadas contra los muros y apartadas del, seguro, único atacante. La persona que había llevado a cabo semejante misión era claro que tenía poderes con los que ellos tres solo podrían soñar y un conocimiento profundo en las ramas de las artes oscuras. Pronto a Hermione un mal presentimiento la embargó; ellos no conocían a aquella persona, seguramente Voldemort había sido el autor de las muertes de los Dementores, no sería la primera ves que él se deshiciera de bestias que hacían mal su trabajo.

- Harry, salgamos ¡ahora! – dijo Hermione retrocediendo y tomando la delantera – no es seguro ¡fuera, vamos!

Harry y Ron voltearon siguiendo a Hermione, no sabían porqué pero le harían caso, el castillo estaba vació con excepción de los dementores muertos; definitivamente Sibil Trelawney no estaba entre ellos. Antes siquiera de poder salir, prácticamente corriendo, de la segunda sala diez mortífagos les cerraron el paso.

- Potty, El Señor De Las Tinieblas se enfurecerá cuando vea lo que les has hecho a sus bestias preferidas – dijo Bellatrix Lastrange, arrastrando las palabras.

- ¡Já! Me gustaría ver cuando te arranque los ojos a vos y a la sangre sucia – rió un mortífago rubio y robusto.

- No se olviden de Weasley y su patética familia - agregó Nott

Todos los mortíos presentes soltaron carcajadas frías y huecas, sin percatarse que un plan se estaba llevando a cabo en las mentes de los tres Gryffindors. Diez varitas culpables de cientos de asesinatos y torturas apuntaron a los corazones del trío. Hermione cerró los ojos y cuando sintió que era el momento oportuno gritó a coro junto a Ron y Harry un mismo hechizo que logró derribar a tres mortífagos.

Ron tomó la mano de Hermione y tapándola con su cuerpo escapo por la puerta que llevaba a la ante sala dejando solo a Harry... o eso fue lo que él pensó.

- ¡Desmaius! – gritó una voz conocida por Harry, obligándolo a girar su rostro, ya librado de un atacante.

Cuando sus ojos esmeraldas chocaron con los chocolates que lo acompañaba a todos lados quiso morir, o tener el poder de Dumbledore para poder alejar a aquella persona del peligro. Su cabellera larga y roja bailó en el aire cuando ella salto, esquivando un maleficio y derribando a otro mortífago; solo quedaban cinco atacantes. Harry movió su varita a diestra y siniestra, mientras Hermione y Ron atacaban por la espalda al resto de los mortífagos. Ginny acorraló a Bellatrix y la amenazó con su varita, sin embargo la mortífaga le pegó a puño cerrado en el rostro, obligándola a voltear. Totalmente incrédula Ginny tiró su varita al suelo.

- ¿Así que te gusta a lo muggle? – comentó llena de ira - sos mujer muerta.

La pelirroja se abalanzó sobre su atacante, rompiéndole la nariz de un solo golpe. La sangre de Bellatrix cubrió la mano de Ginny, mezclándose con la suya propia. La Gryffindor soltó una risa maldita y arremetió con una patada a las canillas de la mortífaga. Harry miró a Ginny y vio como esta se distraía cruzando una mirada con él, recibiendo como consecuencia un golpe de lleno en su mandíbula por parte de Bellatrix.

- Sectumsempra! – gritó Harry apuntando a la agresora de Ginny y corriendo a socorrer a la pelirroja – toma tu varita, desmaya a Nott y vuelve a Hogwarts.

Sólo tres mortífagos se mantenían en pie, Ginny se deshizo de Nott y corrió hacia la salida, Hermione desmayó al mortífago rubio y robusto abriéndose paso junto a su amiga. Un mago alto, morocho y de tez negra tomó a Ginny de la cintura y la pegó a su cuerpo, apuntándole con la varita directamente a la sien.

- ¡Suéltala! – gritó Harry sintiendo como el pánico abrazaba su cuerpo

Ron sin pensarlo dos veces apuntó con su varita al mortífago e intentó desmayarlo, sin embargo el mago fue más rápido y se cubrió del hechizo.

- Nada mal, pensé que solo serían un puñado de niños inútiles – dijo mirando a su alrededor – hasta lograron dejar en ese estado patético a Bellatrix.

Con un movimiento de su varita las heridas de la mortífaga comenzaron a cerrar, el hombre repitió su acción tres veces, dejando a Bellatrix saca pero inconsciente en el suelo.

Harry oyó a Hermione murmurar "Joseph" y a Ron removerse en su lugar, nervioso, aparentemente sin entender lo que su amiga acaba de decir.

- Ahora díganme¿quién fue?

Hermione tranquila miró al mortífago con todo el asco que pudo y contestó.

- Jesús –dijo y soltó una carcajada fría y hueca al igual que la de ellos - ¿quién va a ser estúpido¡Nosotros¿o ves a alguien más en ésta habitación con la capacidad de planear todo?

El mortífago odió como la sangre sucia se atrevió a jugar con la ironía justo con él. Solía divertirse torturando impuras y esta no sería la excepción; de un tirón soltó a Ginny quien cayó al suelo y corrió a tomar a Hermione, la violaría frente a sus amigos y la torturaría a más no poder; al mismo tiempo, en esa fracción de segundos, Harry empuñó su varita e inmovilizó al mortífago a centímetros del cuerpo de Hermione.