Chicas, he vuelto a publicar este chapter porque alguien me dijo que le saltaba un error. Espero les guste!


La Espía

by

Mel

13_ Un abismo de rutina...

- De acuerdo – dijo y sin más tomó carne de plato y se lo llevó a la boca.

Luna leía sentada en una de las tantas mesas de la biblioteca junto a un pilón de libros, necesitaba un hechizo para mantener sus cosas privadas en su lugar sin que nadie se las sacara, sin embargo no se podía concentrar en buscar el libro adecuado, una imagen la había perturbado cuando se dirigía a la biblioteca: Harry apoyado contra una pared hablaba seductoramente con Grace Wibert una Ravenclaw de sexto año, compañera suya.

Luna simplemente había seguido su camino pensando en las cosas que Ginny estaba tramando por él. Junto a Hermione llevaban una semana convenciéndola de que alejarse era lo mejor, desde aquel encuentro con los mortífagos Harry se había vuelto más arisco con Ginny de lo común, siempre que podía se alejaba de ella, como si no pudiera resistir frente su presencia. Sin embargo Luna sabía que su amiga Gryffindoriana no se rendiría y que más allá de lo que Harry hiciera, ella estaría con él "Tiene que entender que no soy una nena, por las buenas o por las malas".

Sus ojos celestes, que lograban tranquilizar hasta a la fiera más desatada, se clavaron en un grupo de chicas de su casa; ella no entendía porqué no podía ser como aquellas chicas, intrépidas, graciosas, bonitas y abiertas al mundo que las rodeaba. Luna revivió toda su vida en su cabeza, siempre era lo mismo, una película que duraba veinticuatro horas y que al llegar al momento "cero" volvía a iniciar; todos los días era lo mismo, la misma vida, las mismas actividades, la misma soledad y la misma locura que la caracterizaba. Nadie la conocía realmente, nadie sabía lo que ella sentía, aquel pensamiento devastador y desesperante de que tu vida nunca va a dar ese giro tan esperado, de que esa curva que cambiará las cosas nunca va a llegar y que cuando llegues a los "años dorados" vas a seguir atada a la rutina que día a día intoxica y carcome los momentos únicos de la vida. Se sentía tan poca cosa y a la vez tan importante, todo era una contradicción, para sus amigas ella era irremplazable, pero para ella misma, era lo mismo si un día dejaba de existir; se odiaba y se amaba, odiaba su rutina, mas amaba su locura.

Luna sabía que algo atormentaba Hermione, era obvia la situación de la Gryffindor ante ojos atentos, siempre pendientes de los demás, sin embargo el resto de sus amigos parecían no notarlo. Hermione prácticamente no comía y mucho menos dormía, intentaba siempre que podía ayudar a los alumnos más pequeños del castillo, de vez en cuando se perdía en el Bosque Prohibido, se pasaba leyendo "La Historia De Hogwarts" y cada vez que le preguntaban qué buscaba en aquel libro respondía "respuestas". Por otra parte Ginny no hacía más que vivir alegre, más allá de que todos supieran que su amor por Harry la estaba trastornando; disfrutaba juntándose con amigas, Luna incluida y por nada del mundo dejaba de responderte con cosas que te dejaban sin una respuesta adecuada. Más allá de todo los problemas que pudieran abrazar a Ginny y Hermione, de las cosas que tengan que hacer por el resto, ellas dos eran únicas y su vida cada día les tenía preparada un giro, algo nuevo, una experiencia más, distinta a las anteriores; pero para Luna no, ella era igual al resto, su vida no se diferenciaba de la mayoría de los estudiantes del castillo, su vida era solitaria y con un estampado de rutina implacable.

La Ravenclaw levantó la vista de su libro cuando sintió a alguien sentarse frente a ella con una pesadumbre derrotista; Hermione la miraba entre nerviosa y vergonzosa.

- ¿Qué te pasa? – pregunto Luna tranquila y corriendo los libros que tenía en la mesa para ver mejor a su amiga.

- Nada – contestó Hermione, tomando una de los tantos libros y leyéndolo, quizás de esa manera se tranquilizaría.

La Ravenclaw la miró sin creerle ni una sola palabra y le arrebató el libro de las manos, claramente Hermione quería pedir algo y no sabía como. La castaña sintió como Luna le sacaba el pesado libro de entre sus manos y se lamentó, no quería hacer lo que tenía que hacer, sin embargo el maldito de Malfoy la obligaba, era tan degradante ser conventillera que le parecía casi un insulto tener que llevar a cavo esa desagradable tarea. Mas no podía negarse, la vida de sus padres estaba en juego y ya llevaba una semana evitando preguntar y meterse donde no la llamaban; a demás escapar todas las tardes a la cabaña del bosque se estaba volviendo más difícil, Ron y Harry comúnmente la encontraban y le hacían un interrogatorio de media hora; y todo eso ¿para qué? Para ver a Malfoy y contarle que no sabía nada. Sus noches terminaban siempre igual, maldiciéndose mutuamente ella y el mortífago, degradándose y tomando whisky.

- ¿Y bien, qué te pasa? – preguntó Luna con su característica serenidad.

- Lo que me pasa no puedo contarte Lunita, pero de todos modos me podes ayudar – dijo Hermione mordiéndose el labio inferior, ¡era tan difícil decirlo! - ¿Sabes de algún romance que esté teniendo alguna hija de padres muggles de tu casa?

A Luna aquello le sonó tan fuera de los parámetros de Hermione que no pudo evitar soltar una carcajada. ¿Desde cuando a Hermione le interesaban esos temas?. La castaña quiso que la tierra se abriera bajo sus pies y la tragase en ese preciso momento, odiaba tener que meterse en la vida de los demás, odiaba tener que contarle todo lo que hacía a Malfoy y odiaba con todas sus fuerzas al mortífago. Luna contempló el rostro de Hermione y se dio cuenta que aquello le molestaba, no preguntaba por curiosa, sino por otro motivo, pero... ¿por qué?.

- No Hermione, realmente no se nada de esos temas, pero si queres puedo preguntar – dijo Luna – Parvati y Lavender son las más... metidas, seguro que ellas saben todo.

Hermione se preguntó porqué no se le había ocurrido preguntarle a las Gryffindors directamente.

- No, no te preocupes, tengo una mejor idea – dijo Hermione sonriendo – le voy a decir a Ginny que arme una reunión para hoy a la noche así habamos un poco de estos temas.

- Es lo mejor que podes hacer, yo invito a algunas chicas de mi casa y no juntamos en la sala multipropósito ¿te parece?

- Hecho, reunión de mujeres, faltarían Hufflepuff y listo – dijo Hermione mordiéndose el labio inferior.

- Ginny te puede ayudar con eso – comentó Luna, tomando un libro – Hermione ¿sabes de algún hechizo para que no te roben las cosas?


Ahora me doy cuenta lo corto que fue.. buu