Aca estoy yo con otro capitulo, voy a intentar subir todos los dias, asi me pongo en linea y publico todo lo que tengo, que es hasta el chapter 21 y estoy comenzando el 22, asique a leer se ha dicho!

Espero les guste y si lo hace o no dejen r&r que me gustan mucho!

Gracias y gracias


La Espía

by

Mel.

16 Veneno...

Peter Tremaine y Olivia Artua¿te recuerdan algo esos nombres?

Hermione apartó su vista de los ojos del rubio, entendiendo todo... aparentemente.

- No vuelvas a usar legeremancia contra mí ¿me escuchaste? – chilló llena de odio.

- No vuelvas a ocultarme información, Granger – dijo Draco pegándola con mas fuerza a él – porque no dudaré en penetrar tu mente y menos cuando se trata de información valiosa.

- ¡Maldito seas Malfoy¿realmente esperas que te cuente eso? – soltó Hermione apartándolo con brusquedad – ¿de que te sirve saber eso¿qué vas a hacer¿vas a contarle todo a Voldemort¡De seguro los matarían y yo no quiero cargar con esa mochila, no quiero sentirme culpable de la muerte de nadie!

El mortío la miró sin entender aparentemente su reacción. Con un movimiento la tomó del brazo y la acerco más a él.

- Granger, no estoy jugando, tenemos un trato.

- Lo se, pero como ya te dije, no quiero sentirme culpable de la muerte de nadie y si mis padres tienen que dar la vida por ello lo harán, no está en mis manos evitarlo, se que tendré su perdón – dijo Hermione y de un tiró soltó su brazo de la mano de mortío – por ende... trato anulado.

Ambos chicos mantuvieron la mirada cargada de odio y repulsión. Draco no sabía que le había molestado más, si que Hermione se hubiera tomado la libertad de terminar con algo que él había impuesto o que se hubiera soltado con tanto asco de su mano.

- Pensé que eras inteligente Granger. No tenes idea de lo afortunada que sos por tener a tu familia viva, pero no por mucho tiempo más.

Su capa de mortío ondeó con fuerza cuando Draco giró y se fue. Hermione sintió que su mundo caía a sus pies ¿qué había hecho?. La castaña caminó con lentitud y pesadumbre por los fríos pasillos del castillo, tenía que hacer algo, enviar una lechuza a sus padres, prevenirlos; sin embargo no tenía ganas de hacerlo, no sabía porqué, pero estaba segura que Malfoy no les haría daño. Un sentimiento de vacío hinchó su pecho ¿qué le estaba pasando?, tenía ganas de llorar, quería pedirle a gritos una segunda oportunidad a Malfoy... pero sabía que eso era imposible, ya era demasiado tarde, lo había arruinado todo. En ese momento, solo en ese momento, Hermione se dio cuenta que su única compañía, para bien o para mal desde el primero de Septiembre había sido su peor enemigo: Draco Malfoy.

La castaña suspiró y subió las escaleras; su día había sido más largo de lo que esperaba y seguramente esa noche, como las demás, no lograría dormir.

- Hermione – dijo un voz en medio de la oscura sala común - ¿qué haces a estas horas caminando sola por los pasillos?

Con un movimiento de la varita de la castaña, todas las luces de la sala se prendieron, iluminando al dueño de aquella voz: Ronald Weasley. La Gryffindor lo miró desconcertada ¿desde cuando tenía que dar explicaciones de lo que hacía o dejaba de hacer?

- ¿Perdón? – preguntó - ¿por qué tendría yo que darte explicaciones de lo que hago con mi vida?

Los ojos de Ron se encendieron de desconcierto y miraron con cierto reproche a Hermione, su reaccione había sido exagerada, la pregunta no había sido insistente ni mucho menos una orden.

- ¿Qué te pasa Hermione? – preguntó apenado caminando hacia su amiga.

Hermione se alejó unos pasos de Ron e intentó irse a su habitación sin decir ninguna palabra más, sabía que estaba desquitándose por su mal día con Ron, quien no tenía nada que ver. Sin embargo su amigo la tomó del brazo y la obligó a voltear, quedando pegados.

- Ron suéltame, no estoy de humor – dijo Hermione intentando zafarse.

El Gryffindoriano la retuvo entre sus brazos y comenzó a acercarse poco a poco a su rostro. Hermione no supo por qué lo hizo, mas giró su rostro dejando a Ron mirándola desconcertado y con las ganas de besarla. La castaña beso dulcemente la mejilla de su amigo dejando la cosas más que claras, quizás no estaba de humor, quizás no quería sentirlo en aquel momento...

quizás ya no le atraía su mejor amigo...

Los brazos de Ron soltaron la cintura de Hermione, dejándola libre de irse.

- Hasta mañana – murmuró Hermione.

Ron la observó subir las escaleras y entrar a su habitación ¿qué había pasado, por qué ese cambio brusco en ella?

Hermione bajó a la sala común y caminó despreocupada hacia la salida de la espaciosa habitación intentando evadir a todo aquel que se le acercara, no estaba de humor como para tolerar ni lo más tolerable. En el Gran Salón todos desayunaban con una aparente tranquilidad y felicidad que repugnó a la Gryffindor. La muchacha buscó un lugar apartado de sus amigos para comer; sus ojos recorrieron el espacioso comedor, estaba rodeada de personas que le sonreían, que la saludaban; desde lejos podía ver a Harry llamándola con señas mudas; giró su rostro y enfrentó su mirada con la azul ceniza del nuevo Rey de las Serpientes.

La castaña sintió como Paul Lawson la miró directamente a los ojos sin parpadear y con fuego en sus apagados ojos, un fuego que solo el odio y la ira mantenían ardiendo. Hermione se sentía sola, falsa, inexistente... mas en los segundos que mantuvo la mirada con aquel Slytherin, todo pareció tomar forma y existencia, se sintió viva y hasta feliz por sentirse real... el odio de esos ojos azul cenizas que la estaba quemando, de ese témpano agonizante la revivió y la hizo reflexionar... eso era, el odio, la ira y la furia eran los únicos sentimientos que desde principio de año la hacían sentir viva... real. Hermione sonrió con ironía y se puso de pie

- Maldita sea, lo voy a terminar lamentando – dijo y sin más, comenzó a correr en dirección al bosque prohibido.

Detrás de ella Paul Lawson con paso decidido abandonó el Gran Salón.

Hermione golpeó la puerta de la cabaña del bosque prohibido sin cesar y con fuerza. Al cabo de un minuto Draco Malfoy abrió la avasallada puerta y tomó con fuerza a Hermione del brazo

- Si tuviste un mal día Granger, no te desquites golpeando – susurró cerca de su boca – A demás, ya no tenes porqué...

Hermione tapó la boca del rubio con sus finas manos y lo miró con los ojos almendras llenos de inocencia.

- Es real – dijo al cabo de unos segundos – nuestro odio es real, y no lo quiero perder... no quiero perder lo único que me hace sentir viva.

Draco sonrió y un escalofrío recorrió la espina dorsal de Hermione. La castaña sintió como Malfoy se acercó a su rostro tomándola de la cintura, hasta quedar a centímetros de distancia.

- Lamento des validar tu afirmación – dijo y sonrió – pero yo no te odio.

El mortífago la soltó y entró en la cabaña, dejando la puerta abierta detrás de si. Hermione quedó mirando como el rubio escapaba de su parámetro de vista con la mente en blanco.

- ¿Me estas cargando, verdad?

Draco se recostó en un mueble con un vaso de whisky y una sonrisa cínica estampada en el rostro.

- No, Granger¿me equivoco o hablamos el mismo idioma? Ya se que sos una sangre sucia pero... – comento con ironía y acidez

- Si Malfoy, hablamos el mismo idioma – dijo Hermione con sus ojos infantiles llenos de furia.

El mortío volvió a sonreír, y antes de tomar un sorbo de su bebida dijo irónicamente:

- Ah! Por un momento creí que me había vuelto idiota.

- No tranquilo, no te volviste idiota, sos estúpido de nacimiento – dijo ácidamente la castaña.

Draco no borró su sonrisa cínica de su rostro, todo lo contrario, la pronunció más, logrando que Hermione se estremeciera. Algunos mechones de cabello rubio caían por su frente, resaltando más sus fríos ojos grises, realmente era un joven bello e increíblemente maldito.

- Perdiste la originalidad Granger ¿no se te ocurre nada mejor? – comentó – a mi si ¿qué te parece "y vos sos una sangre sucia, come libros y poco atractiva"?

Hermione lo miró lleno de odio y contra su voluntad lagrimas salieron de sus ojos. Su punto débil, Malfoy había inyectado su veneno en el punto débil de la Gryffindor. El rubio vio las lagrimas de Hermione y se sintió molesto, no sabía porqué, pero lastimarla y humillarla ya no era tan divertido ni placentero.