Hola chicasss!!!
Gracias por sus r&r que me gustan.
Estamos viendo como Draco Malfoy está empezando a ver y sentir cosas que lo confunden y lo molestan...Por otra parte Paul...
habrá que leer.
La Espía
by
Mel.
17 Myrtle la llorona...
El rubio vio las lagrimas de Hermione y se sintió molesto, no sabía porqué, pero lastimarla y humillarla ya no era tan divertido ni placentero.
- Si, soy poco atractiva, solitaria, come libros, un ratón de biblioteca... pero ¿sabes qué? Eso ya no es noticia, todo el mundo lo sabe, yo misma lo sé y lo asumo. En cambio vos sos despiadado, altanero, elitista, asesino y nadie te puede cambiar... pero eso no es lo peor, lo mas triste es que crees que sos mejor por ser así.
Draco Malfoy se puso de pie lleno de ira y la tomó con brutalidad de su delicado cuello, mas sin dificultarle la respiración.
- No me llames asesino ¿me escuchaste? – dijo acercando su rostro a centímetros de distancia del de Hermione – nunca más me vuelvas a llamar asesino.
Hermione sintió como el fuego y el odio que desprendían los fríos ojos de Malfoy la quemaban e intimidaban, mas no se retractó, no ahora que había llegado tan lejos.
- ¿Por qué no llamarte por lo que sos¿acaso no te acordas lo que me dijiste cuando nos encontramos aquella noche? – pregunto, quemándolo con cada palabra – "de no haber sido por el hombre-lobo, ya estarías muerta".
Draco mantuvo la mirada cargada con la misma furia, el mismo odio y resopló.
- Granger, si te hubiera querido muerta, ya no estarías en este mundo contando la historia – contestó ácidamente.
- ¿Qué quisiste decir con esa frase Malfoy? – insistió Hermione.
La castaña empezó a sentir como la presión en su cuello aumentaba.
- Que si no fuera porque mis planes estaban de por medio, te habría matado, eso Granger ¿feliz? – contestó y la apartó de su cuerpo con fuerza y brusquedad.
Draco se sintió fuera de sí y su sangre comenzó a moverse con rapidez por sus venas; el calor de la magia comenzó a quemarle las palmas de las manos y no pudo contener más el poder de sus genes. Hermione caminó decididamente hasta el rubio, quien le estaba dando la espalda y tomándolo del brazo lo obligó a voltear. Draco giró inconscientemente, mas ya era demasiado tarde para volver a apartarse.
- ¡Granger no!
Una fuerza invisible se escapó de las palmas del rubio y golpeó a Hermione en el centro del pecho, haciéndola volar hasta chocar su espalda contra la pared. Draco corrió hacía ella y la encontró inconsciente.
- Castaña estúpida – dijo y con un movimiento de su varita la llevó hasta su habitación.
- De verdad Harry, algo le pasa, está extraña – dijo Ron una vez terminada la primera hora de poción, aquel día tenían doble tiempo de aquella materia – se levanta más temprano, se aparta de nosotros, falta a clases y hasta vuelve a altas horas de la noche a la sala común... me preocupa.
- Lo se, a mi también me tiene algo preocupado, ya voy a hablar con ella – dijo Harry – ¿sabes donde está?
Ron lo miró entre preocupado y furioso.
- No, no se nada de ella desde ayer a la noche, que llegó a las tres de la madrugada.
- Tranquilo Ron, sus excusas tendrá. Ginny debe saber algo.
Ron miró el rostro imperturbable y perdido de Harry y tomándolo del brazo para que deje de caminar, preguntó:
- ¿Estas dispuesto a hablar con Ginny para encontrar a Hermione?
Harry pensó en la palabras de su amigo y la bestia que dormitaba en su interior se removió intranquila, sin embargo el moreno comenzó a caminar y volviendo su rostro más inexpresivo aun, declaró:
- Por supuesto, necesito a Hermione, en una semana tendrá que salir del castillo y debe investigar algunas cosas – Harry dejó de caminar y miró a Ron – tu hermana debe entender que hago esto por ella y si es necesario encerrarla... no te quepa duda, lo voy a hacer.
Ron notó la voz de Harry más dura y fría que nunca, aquello no terminaría nada bien.
- Harry, puede que vos seas mi mejor amigo... pero ella es mi hermana, no lo olvides.
Las clases terminaron y Hermione no apareció. Harry y Ron caminaban por los desérticos pasillos, sin ningún resultado en su búsqueda. Últimamente a las seis de la tarde ya ningún alumno rondaba por el castillo, solo algunos prefectos, premios anuales y alumnos de séptimo año; el resto se encerraban en sus respectivas salas comunes y disfrutaban de la "seguridad" que éstas les brindaban. Curiosamente hasta Pevees el poltergeist aparecía poco por el castillo y si se lo veía, era rondando cerca del baño de Myrtle la llorona.
Los Gryffindorianos llegaron hasta el conocido letrero de "NO FUNCIONA" del baño de mujeres del primer piso y abrieron la puerta; a lo lejos el rumor de un llanto se hizo audible, Ron misteriosamente sonrió y caminó con cautela hasta el cubículo de donde salía aquel doloroso llanto.
Con un movimiento de su varita la puerta se abrió de par en par, dejando a la vista a la causante de tal alboroto. Myrtle la llorona, estaba sentada en el tanque del inodoro escondiendo su traslucido rostro entre sus manos.
- ¿¡Qué hacen aquí!? – preguntó horrorizada y elevándose hasta traspasar el techo con su cabeza. Ron la miró desilusionado y con el ceño fruncido, mientras el fantasma de la muchacha descendía levemente hasta quedar pegada al techo, pero sin traspasarlo.
- Tranquila Myrtle, buscábamos a Hermione ¿no la has visto? – dijo Harry.
El fantasma de la muchacha los miró con recelo y acercándose lentamente a Harry preguntó:
- ¿Cómo puedo estar segura que son ustedes? No soy estúpida, vi los rastros de poción multijugo en las cañerías – Myrtle entrecerró los ojos y murmuró - ¿cuándo nos conocimos?
Ron la miró si entender nada y frunció el entrecejo.
- ¿Por qué te afecta saber si somos nosotros o un mortífago? De cualquier manera ya estás muerta.
Sin duda alguna, había logrado enfurecerla.
- ¡Ya se que estoy muerta! – gritó entre sollozos ahogados – ¡y por tu respuesta no cabe dudas que no son asesinos, eres el mismo Ronald Weasley insensible!
Ron retrocedió para esquivar una embestida de Myrtle y miró con enfado a Harry.
- Ya Myrtle, nos conocimos en la fiesta de Nick casi sin cabeza, ahora ¿has visto a Hermione?
La muchacha se metió en el inodoro y salió por un grifo, al otro lado del baño.
- No, no la vi, no se ha pasado por ningún baño.
Harry miró imperturbable a Ron y luego giró para enfrentar los ojos muertos de Myrtle.
- Bueno, gracias Myrtle con Ron nos vamos.
Antes siquiera que la muchacha pudiera replicar los dos Gryffindorianos abandonaron el baño.
- Será mejor buscarla con el mapa de mi padre.
Ron y Harry subieron al segundo piso y doblaron en la esquina de un pasillo, sin embargo, de pronto se escondieron detrás de una estatua de un mago empuñando su varita y contemplaron la escena que se estaba llevando a cabo:
