¡Hola! Parece que no me tardé tanto como esperaba, ¡ay!, pero si me hubieran visto en toda la semana. Me ponía a trabar como negra en la tarea para por lo menos tener una media hora para escribir cada día. ¡Fue horrible! T_T. Pero lo que hago por escribir.
Ya, ya, basta de lamentaciones. Veamos qué pasa en este capítulo.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto.
Capítulo 2: ¡¿Iremos adónde?!
Tres de los cuatro shinobis que recién habían llegado ingresaron a la oficina de la Hokage.
—Por Kami, este lugar se está reduciendo cada vez –dijo Shizune sintiendo claustrofobia.
—Kazekage Gaara –intervino Tsunade—. Sea bienvenido.
—Muchas gracias. Le agradezco por la invitación —contestó cordialmente.
—¡Yo! –saludó la mayor de los Sabaku No.
—¡Temari! –exclamaron todas las chicas presentes.
—¡Gaara! –gritó el Uzumaki sonriendo a la vez que sus amigos entraban.
—Hola Naruto, es bueno verte.
—Oi –intervino Kiba mientras Akamaru ladraba—. Supongo que esas valijas con piernas deben de tener un nombre.
—¡Ah! –gritó Kankuro mientras arrojaba unas diez maletas al suelo—. ¡No siento mis brazos!
—Una pregunta –dijo el Hyuuga—. Si no puedes cargar con tanto equipaje, ¿por qué traías todas estas valijas?
—¡Porque Temari y Haruka me hicieron llevar todo su armario!
—¡Oi! No te quejes, yo tuve que cargar con tus asquerosos pergaminos durante todo el camino –habló una voz desde el pasillo.
—¡Por lo menos eso no pesa como 100 kilos! –le reclamó el marionetista.
—¡¿Haruka?! –exclamó la peli—rosa—. ¡¿Haruka está aquí?!
Una kunoichi con el cabello violeta azulado que le llegaba a la cintura entró lentamente moviendo la mano en señal de saludo. Vestía un pantalón negro largo y una blusa gris con una manga derecha a tres cuartos y el otro brazo cubierto por una red, mientras usaba unos guantes sin dedos.
—¿Qué hay? –preguntó.
—¡Haruka! –Ino y Sakura se abalanzaron a abrazarla.
—¡Wow! Tranquilas chicas. También me da gusto verlas.
—¡Cuánto has cambiado! –gritaba la Yamanaka—. ¡Te ves genial!
—Sí, lo sé, ha pasado un buen rato.
—Sí, bla bla, hola a todos. ¿Podemos continuar a lo que venimos? –Kankuro estaba realmente cansado.
—Debilucho –le retó Haruka.
—Aprovechada.
—Pedazo de mandril.
—¡Retira eso!
Todos miraron a los chicos discutiendo.
—Parece que esos dos no han cambiado, ¿verdad? –preguntó Lee.
—Claro que no –respondió Temari suspirando.
Mientras discutían, el rubio se acercó a la chica entrecerrando los ojos.
—Emm…hola Naruto –dijo sonriendo un poco interrumpiendo su pelea con Kankuro.
—¿Quién eres?
A la pelivioleta comenzó a darle un tic nervioso en el ojo.
—¿Quién soy? ¡¿Qué acaso no me recuerdas, idiota?
—No –respondió simplemente el Uzumaki.
—¡Soy Hayashi Haruka!
Naruto siguió mirando a la chica hasta que pudo divisar la diferencia de color en sus ojos, mientras el derecho era azul turquesa, el izquierdo poseía una combinación de violeta y gris.
—¡¿Haruka?! ¡¿Eres tú?!
—¡Claro que sí tarado!
—Pero, pero, pero, pero…¡tu cabello!
—Ya sé, ya sé, me lo dejé crecer un poco.
Los ninjas comenzaron a dialogar todos entre sí.
—Wow, esperen, esperen –intervino un chico problemático—. ¿La llegada de los de la Arena tiene algo que ver con sus mencionadas "vacaciones"?
—Gracias a Kami alguien tuvo el sentido común de querer saberlo –habló la Hokage—. ¡Todos escuchen bien! Ya sé que quieren platicar, ha pasado mucho desde la última vez que se vieron y bla, bla. ¡Pues lo harán después! Les he asignado a todos una misión importante. Los shinobis de Suna ya están enterados de ello.
—¿De qué se trata? –preguntó uno con lentes oscuros.
—Los mandaré a todos a Takigakure no Sato, en el País de la Cascada.
—¡¿Al País de la Cascada?! –inquirió otro mientras escupía las frituras que estaba comiendo.
—Pero, entonces… –comentó Tenten dirigiéndose a los de la Arena—. ¿Todo el equipaje que han traído es para ir a…?
—¡Les dije que no cargaran con tanto! –argumentó Kankuro—. Ahh, pero no me hagan caso, nada más échenmelo todo a mí.
—Ni que fueras el perro –comentó Sai.
—¡Pues casi me tratan como uno!
Akamaru ladró en negación.
—¡Basta! –volvió a decir Tsunade—. Terminaré de decir lo que hace falta. A lo largo de este mes tomaremos un descanso, pero estará acompañado de algún entrenamiento de vez en cuando. Iremos a la playa al País de la Cascada y de ahí nos trasladaremos al País de la Nieve.
—Vaya cambios de temperatura –dijo el Hyuuga.
—Pero…¡¿y las misiones?! –exclamó Naruto un poco molesto.
—¡No te preocupes por las misiones! –la rubia se exasperó—. ¡Recibirás muchas mientras estemos allá! ¡Así que escuchen todos, vayan a sus casas, guarden lo que necesiten y nos veremos en la entrada de Konoha en una hora!
Todos asintieron y partieron, quedando en la oficina únicamente Tsunade y Shizune.
—Tsunade—sama –dijo la pelinegra—. ¿Quisiera explicarme ahora de qué trata todo esto? ¿No es algo peligroso sacar a todos esos shinobis de la aldea?
La Godaime suspiró.
—De acuerdo Shizune. Te diré todo lo que quieras saber y de lo que trata mi plan –decidió finalmente—. Verás, después del secuestro de Gaara, los movimientos de Akatsuki se estabilizaron. Sabemos que también están en busca de Naruto y si lo sacamos de la aldea, será mucho mejor, aunque sea sólo por un tiempo. Llevaré también a sus amigos, en ellos están incluidos los de la Arena. Claro, recibirán entrenamiento, pero no sólo es para eso.
—¿Entonces? –su asistente tenía aún más curiosidad.
—Quiero que sus lazos de amistad se hagan más fuertes de lo que ya son y no sólo eso…de seguro habrás visto que "existe una chispa" entre algunos de ellos.
—Sí, eso lo había notado desde hace tiempo –habló Shizune.
—Pues simplemente es para eso –continuó la Hokage—. Además, claro. También asistirán a un entrenamiento en el cual que de seguro mejorarán sus habilidades, no todo van a ser vacaciones; también harán misiones en dichos lugares.
—Vaya plan que ha ingeniado Tsunade-sama. Pero…¿quién se encargará de la administración de la aldea si usted también pretende ir?
—No te preocupes por eso, estará en buenas manos. ¿Verdad Kakashi?
—Déjemelo a mí –habló el Hatake apareciendo por una ventana abierta que daba a la oficina de la rubia.
—Así que, Shizune –dijo la líder—. Ve guardando tus cosas.
—¡Sí! –y la pelinegra salió corriendo.
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—¡Genial! –decía sarcástico el marionetista pasando por la aldea con todo el cargamento—. Otra hora caminando con estas rocas gigantes.
—Deja de quejarte y camina –le dijo su hermana—. Entre más rápido lleguemos a la entrada de la aldea, más pronto te librarás de ella.
—Gaara –habló la Hayashi—. ¿Tsunade les había explicado de qué trataba todo esto? Porque parece que últimamente he estado un poco fuera de sus planes.
—¿Y por qué lo dices? –inquirió la rubia.
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Flashback
Hace dos días, por la mañana, después de que fue aceptada la solicitud de los Sabaku No por el consejo de Suna…
—Zzzz… —Haruka se encontraba placenteramente dormida en su habitación, que estaba en el pasillo del segundo piso.
Vestía un pijama conformada por un short y una blusa de tirantes.
—¡Oi! ¡Haruka! –gritó el marionetista entrando con un portazo.
—¡Ahhhhhh! –la chica despertó terriblemente alarmada, cayendo de espalda al suelo.
Se levantó sobándose la cabeza.
—¿Qué quieres? –preguntó rudamente—. ¡¿No ves que estaba durmiendo?!
Kankuro pareció no prestarle atención mientras le lanzaba una gran bolsa y varias de sus blusas que se hallaban colgadas.
—¡Oi! ¿Por qué me das esto? ¡Deja de desacomodar mi ropa!
—Ve guardando lo que necesites. Iremos a la playa y a las montañas.
—¡¿Qué?!
—Sólo hazlo, no es tan difícil –y el castaño salió de su habitación.
Fin del flashback
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—Pensé que este inepto te había explicado todo –dijo el kage.
—Pues no fue así –respondió la pelivioleta—. Sólo guardé lo que necesitaría y casi no entendí lo que Tsunade dijo, ¿a qué se refería con eso de las vacaciones?
—No estoy muy seguro –contestó el pelirrojo—. Pero a lo que nos informó; dijo que tendríamos un "descanso" por así decirlo, pero que se realizarían misiones a los lugares que vamos.
—Mmm…es algo extraño –contestó la chica—. ¿Y está permitido?
—Eso parece –habló Temari—. El consejo nos dio la autorización.
—Bueno…
—¡Se me durmió el brazo izquierdo! –gritó Kankuro de repente.
—Pues dale café para que despierte –le dijo la Hayashi—. O Coca-cola, lo que te funcione mejor.
El castaño sólo la miró despectivamente.
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Y mientras tanto, cada ninja estaba en su lema de… "¿Qué llevaré?"
—¡Mamá! –gritaba la Haruno—. ¿Dónde está mi traje de baño rosa?
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—¡Papá! ¿Y mi chamarra de invierno? –preguntaba Ino.
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—¡¿Qué no piensas ir?! –exclamaba la señora Yoshino lanzándole ropa a su hijo—. ¡Ve guardando tus cosas!
—Esto es problemático…
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—¡¿Cómo le hago para llevar mi ramen?! –se lamentaba el rubio en su departamento—. No creo que haya ramen tan rico en otros lugares aparte de Konoha.
Y así sucesivamente…cada uno con su problema.
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Pasados unos quince minutos, apareció Shikamaru con una gran mochila esperando junto con los Sabaku No y la Hayashi a los demás.
—¿Shikamaru? ¿Qué haces aquí tan pronto? –cuestionó la rubia.
—Ya me invitaron a salir de mi casa –contestó—. En pocas palabras, me corrieron.
Temari soltó una carcajada.
—¿Ves? Eso es lo que te pasa por ser tan vago.
Y el marionetista sólo torció los ojos.
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Pasó el tiempo poco a poco hasta que todos los shinobis designados para la "misión" fueron llegando al punto de encuentro.
De la misma forma, Tsunade y Shizune aparecieron acompañadas de varios ninjas de la aldea.
—¡¿Qué?! –exclamó Naruto—. ¡¿Usted piensa ir vieja Tsunade?!
—No, ¿cómo crees? –respondió con sátira—. Sólo te traje mi maleta para que le des una vuelta por todo el mundo.
—No creían que irían solos, ¿o sí? –cuestionó la pelinegra.
—Pensé que tendríamos suficiente con Gaara.
—Ni que fuera niñera —comentó el pelirrojo.
—Claro que no —siguió la Godaime—. Yo los acompañaré. Quién sabe qué desastre podrían ocasionar en otro país en especial tú, Naruto.
—¡¿Y qué sucederá con la aldea?! –intervino la Haruno.
—Tranquilízate Sakura –le dijo su maestra—. Está en buenas manos. Kakashi estará a cargo.
—¿Estamos todos presentes? –inquirió el Akimichi.
Y Shizune comenzó a "tomar lista".
—Genial –dijo el Uzumaki—. Cada día me siento más en la escuela.
—Shino—kun –habló la Hyuuga—. ¿No piensas llevar nada? –preguntó viendo que su compañero de equipo no cargaba con cada en las manos.
—No te preocupes –contestó—. Ya llevo todo lo necesario conmigo.
Al ver que no faltaba nadie, Tsunade dictó indicaciones.
—¡Bien! Nos comenzaremos a mover. ¡Todos síganme!
—¡¿Qué?! –gritó el marionetista—. ¡¿Pretende que yo llegue en una pieza caminando hasta el País de la Cascada?! ¡¿Acaso está loca o qué?!
—¡Kankuro! –le reclamó su hermana—. ¡Discúlpelo Tsunade-sama, porque no sabe lo que dice!
—Cálmate –le dijo Hokage—. Sólo caminaremos unos metros. No nos vamos a ir caminando.
El castaño suspiró.
—¡Hora de irnos! –y todos emprendieron su viaje.
Akamaru ladró alegremente.
—¿Piensas llevar también a Akamaru, Kiba? –preguntó Sai.
—¡Por supuesto! –aclaró el Inuzuka—. No iría a ningún lado sin él.
Después de caminar unos diez minutos, Tsunade se detuvo.
—De acuerdo, llegamos –y apuntando a un gran trasporte, exclamó—; ¡Esto nos llevará al País de la Cascada!
Continuará…
¡Sí! ¡He terminado mi capítulo número dos! ¡Oh! ¡Soy tan feliz!
Bueno, hice un dibujo de Haruka, ahora llamada "Haruka Shippuden". Lo sé, no está para nada ingenioso el nombre. Para los que lograron conocerla antes, así lucía:
lamoco – 13 . deviantart gallery /#/d24y88w (Claro, sin los espacios).
Y ahora es así:
lamoco – 13 . deviantart gallery/#/d2fwla7 (También, sin los espacios).
¡Hey! ¡Hoy es 31 de Octubre! ¡Feliz día de Halloween! En la noche, publicaré una nueva historia, por si la quieren leer. Se llamará "Venganza de Halloween" y es una continuación a mi fic de hace un año "Pesadilla de Halloween".
Hasta la próxima. ¡Sayonara!
