Bueno, ahora es oficial. ¡He regresado! :D. No crean que poner a trabajar a la ardilla es tan fácil…se está volviendo muy floja últimamente ¬¬.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto.
Capítulo 4: El ansiado plan en marcha
—Bien…veamos. ¿Quiénes serán los primeros? –decía Tsunade sonriendo.
—¡Wo, wo wo! –intervino el Uzumaki—. ¡Tiempo! ¿Por qué rayos nos va a poner por parejas? ¿No podemos simplemente formar equipos como lo hacemos en Konoha?
—Las misiones no serán tan complicadas como para necesitar a tres shinobis –explicó el pelirrojo—. Sería una pérdida de tiempo.
—Pero aún así –dijo también Sai—. Somos un número impar de chicos y chicas, no todos quedaremos en parejas de hombre y mujer.
—Es por eso que algunos quedarán en equipos –dijo Shizune.
—Entonces que nos pongan a todos por equipos –reclamó la Haruno pensando con quién la podrían asignar.
—¡Basta de quejas! –la Godaime levantó la voz—. ¡Los asignaré por parejas, realizarán misiones y punto final!
Todos se quedaron callados al instante.
—Como que algo se está pudriendo… —hablaba Temari rompiendo el hielo.
—Kiba, te dijimos que ya te bañaras –contestó la Yamanaka.
—¡Pero si lo hice la semana pasada!
Los demás se alejaron dos pasos del chico. Tsunade los miraba realmente seria y los shinobis pasaron saliva. Nadie quería ver a la Hokage enojada.
—Si no hay más interrupciones –indicó—. Comenzaremos con las asignaciones.
—¿Y quién decidió todo esto? –cuestionó el Akimichi.
—Ya te lo dijimos, Chouji –la mujer rubia comenzó a perder la paciencia—. Lo concluimos entre Gaara, Shizune y yo, así que escuchen con atención de una buena vez.
—D-Desearía que me tocara con N-Naruto-kun –pensaba la Hyuuga.
—¿Con quién empezamos? –la Godaime comenzó a ver a cada uno de los ninjas presentes—. Sai irá con…Ino
Ambos se miraron y sonrieron ligeramente.
—Menos mal me tocó con el chico guapo –se aliviaba la Yamanaka.
—¿Quién seguirá? –la Hokage puso su mano en la barbilla—. Tenten estará con…Neji.
—Gracias a Kami… —suspiraba la castaña—. Ya que es parte de mi equipo, podré trabajar a gusto con él.
—¿Con Tenten? –se preguntaba el Hyuuga—. ¿Qué rayos planea Tsunade-sama con estas asignaciones?
—Los siguientes serán…Naruto y…
—N-Naruto-kun –la ojiperla comenzaba a ponerse roja.
—Naruto irá con… —la sannin tardaba en hablar.
—¡Dígalo de una vez abuela! –le reclamó el rubio.
—¡No te desesperes! Irás con Hinata.
Y la Hyuuga terminó en el suelo.
—¡Hinata! –exclamó la Haruno hincándose en el suelo.
—¡¿Qué le pasó?! –exclamó Lee.
—Es obvio que se desmayó –aclaró el domador de insectos—. Sobre todo porque la pusieron con Naruto…esto es realmente sospechoso.
La kunoichi se encontraba totalmente colorada con las manos entrelazadas y una sonrisa en el rostro, mientras los demás le daban aire tratando de despertarla.
—Hinata estará bien –se despreocupaba la Hokage—. Continuemos. Shikamaru quedará con…
—No con Temari…no con Temari… —pedía el Nara.
—Con Temari –terminó la rubia.
—¡Genial! ¡¿Qué acaso lee mi mente o simplemente me quiere arruinar la vida?!
—¡Qué bien! –decía la de las cuatro coletas con sarcasmo—. Me tocó con el vago.
—Y a mí con una mujer muy problemática… —se escudó el ninja.
—Bueno…por último…
—Espere un momento –interrumpió el marionetista—. Yo pensaba que simplemente sería mejor…
—¡¿Que qué?! –gritó la Hayashi de repente—. ¡¿Tú piensas?! –se burlaba.
Kankuro se quedó callado y la miró con cara de pocos amigos.
—¿Qué? –preguntó simplemente ignorando el comentario de la pelivioleta.
—Te pregunté si en verdad pensabas. No sabía que podía aplicarse ese término contigo.
—¡Si no pensara, ni siquiera podría hablarte, mocosa ignorante! –comenzó a gritar el castaño.
—¡¿A quién le dices mocosa ignorante, pedazo de mandril?! –respondió también Haruka.
—¡¿Pedazo de mandril?! ¡Repíteme eso, kunoichi incompetente!
—¡Mejor ser incompetente que sin cerebro!
—¡BASTA YA! –vociferó Tsunade con una vena en la frente—. Ustedes irán juntos.
—¡¿QUÉ?! –gritaron al mismo tiempo.
—¡Pero yo no puedo hacer pareja con él! –reclamaba la Hayashi—. ¡Sólo mírelo!
—Prefiero estar cinco metros bajo tierra que estar con ella –contestó el Sabaku No.
—Pues ya estarías cavando –contestó la peli-violeta—. Y sirve que no te veo.
—¡DIJE QUE SILENCIO! –repitió la Hokage aún más aterradora que antes.
Ambos se separaron mientras Kankuro rechinaba los dientes y Haruka se resignaba cruzándose de brazos.
Tsunade aclaró su garganta.
—Bien, por último, estarán Sakura y Lee en una pareja mientras que el otro equipo estará conformado por Kiba, Chouji y Shino.
—¿Y qué pasa contigo, Gaara? –le preguntó el portador del Kyuubi.
—Soy el Kazekage, no me encargo de realizar misiones. Seré sólo un supervisor.
—¡Eso es trampa! –se quejó el rubio.
—Es todo por hoy –continuó la Godaime—. Disfruten el resto de la tarde y los espero mañana en la playa a las seis en punto. No lleguen tarde o sentirán mi furia…
—Eso me sonó a película de Kung Fu Panda –decía el Akimichi en su mente.
—¡Ahora váyanse! –y todos se dispersaron—. ¡Sakura, Lee, Kiba, Chouji, Shino! Ustedes se quedan aquí.
Los aludidos asintieron a la vez que los demás salían.
-o-o-o-
—No puedo creer que me haya tocado contigo… —decía Haruka visiblemente molesta.
—Ya no te quejes –le contestó el marionetista—. Trabajemos como lo hacemos Temari, tú y yo y listo.
—Pero el problema es que esta vez Temari no estará con nosotros…
—Ya cálmate. ¿Qué tan difícil puede ser?
La Hayashi miró hacia el cielo imaginándose un sinfín de situaciones que podría vivir estando sola con…Kankuro.
—Voy a sufrir… —murmuró.
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—Más te vale cumplir con las misiones y que no te tomes una siesta en medio del trabajo –habló la Sabaku No seria.
—No empieces mujer –decía el Nara—. Que lo haré mejor que tú.
—¡Ja! Ya lo veremos, vago.
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—N-Naruto-kun –habló tímidamente la Hyuuga una vez que había logrado despertar—. E—Espero que podamos cumplir las misiones…
—¡No te preocupes Hinata! ¡Conmigo siempre lo lograremos! ¡De veras!
—N-Naruto-kun… —la oji—perla cambió repentinamente a tonos rojizos.
—¿Estás bien, Hinata? Parece que tienes fiebre.
—E-Estoy bien, N-Naruto-kun –contestó ella tratando de recuperar la cordura.
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—Parece que esto será divertido, ¿no lo crees Sai? –preguntaba su compañera rubia.
—Claro –contestó con su inconfundible sonrisa—. Hay que buscar la manera de divertirnos.
—¡Seguro que lo haremos! Espero no morir en manos del entrenamiento de Tsunade.
—Yo no me preocuparía tanto –dijo el pelinegro—. Estás en buena forma.
La Yamanaka sólo pudo reír.
-o-o-o-
—Qué bueno que nos tocó juntos, ¿no, Neji? –preguntaba su compañera castaña.
El Hyuuga venía caminando con los ojos cerrados.
—¿Neji? –volvió a preguntar al no recibir respuesta.
—¿Qué? Ah, sí, qué bien –contestó.
—Neji se encuentra muy raro hoy…¿acaso no quería estar conmigo? –Tenten agachó la mirada.
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—¿Para qué nos necesita, Tsunade-sama? –inquirió la Haruno.
—¿Se han ido? –preguntó a su vez la rubia.
—Así es –contestó su asistente.
—De acuerdo –continuó la Godaime—. Escúchenme bien. Ustedes estarán encargados de "una misión especial".
—¿Misión especial? ¡La llama de la juventud arde por saberlo! ¡Díganos de qué trata, Tsunade—sama!
—¿Notaron algo raro en las parejas formadas? –cuestionó Gaara cambiando ligeramente el tema.
Los shinobis se miraron entre sí.
—Es obvio que a Hinata le gusta Naruto –habló el Inuzuka.
—Y sabemos que entre Shikamaru y Temari hay algo… —siguió Chouji.
—E incluso pienso que también entre Haruka y Kankuro, aunque peleen todo el día –dijo el domador de insectos.
—Y a Ino le parece atractivo Sai. Aunque de Tenten y Neji no estoy muy segura… —finalizó la pelirosa.
Tsunade simplemente sonrió. Y los ninjas comenzaron a observarla sorprendidos.
—Tsunade-sama…¿acaso usted…? –expresaba la bestia blanca.
La aludida asintió con la cabeza.
—Ya se me hacía demasiado sospechoso… —comentaba el Aburame.
—Pero, ¿por qué? –Kiba estaba seriamente confundido.
—Creo que necesitan tomarse un descanso de vez en cuando –la rubia los observaba.
—¿D-Descanso? –murmuraba el Akimichi—. ¿Con todo lo que nos va a poner a hacer aún se atreve a llamarle "descanso"?
—Algo así –contestó la mujer—. Saben que trabajarán duro, pero sólo lo harán para mejorar sus habilidades. Además, también habrá días libres donde podrán divertirse.
—¿Y por qué asignar a los demás por parejas? –continuó la Haruno.
—¡En ese caso no me hubiera dicho nada con respecto a Sakura—chan! –comentó el del expándex.
—Lee-san –respondió la aludida—. Tú sabes que sólo seremos amigos.
—De acuerdo –el chico agachó la cabeza.
—Es por eso mismo por lo que a ustedes dos les dije de mi plan –habló Tsunade.
—¿Ustedes lo sabían? –inquirió el Inuzuka dirigiéndose al pelirrojo y a Shizune.
Ambos se miraron.
—Nos enteramos hace sólo una hora –contestaron al mismo tiempo.
—Vaya planes tan "sorpresivos" –susurró Chouji.
—¿Entonces en qué consistirá "nuestra misión especial"? –cuestionó el domador de insectos.
—Ustedes tratarán de hablar con sus amigos, "darles consejos" y hacer que se acerquen más a la pareja que tienen. Sé perfectamente que un shinobi no debe dar a conocer sus sentimientos –aclaró con la mirada baja, teniendo recuerdos en su mente—. Pero hay veces en que de verdad es necesario y no sólo estar sumidos en un mundo de un ninja único. Sino poder compartirlo con alguien más. Así que espero que hagan un buen trabajo.
Todos asintieron con la cabeza.
—¿Y no cree que las parejas se darán cuenta de sus planes? ¿O que sospechen de ello? –Lee miraba a la Godaime.
—No lo sé y no me interesa –contestó la rubia—. Tendrán que llevar a cabo las misiones de todos modos si no quieren recibir un castigo. Si se dan cuenta o no, será su decisión hablar con aquella persona de sus sentimientos o quedarse callados y continuar trabajando sólo como un equipo común y corriente –dijo sinceramente—. Ahora váyanse, que los demás comenzarán a preguntar por ustedes. Y recuerden no decir nada o se las verán conmigo –algunos tragaron saliva ante tan amenazadora mirada—. Disfruten el resto de la tarde.
Y así salieron con dirección a las habitaciones.
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—¿En dónde estabas? –inquirió Temari una vez que la peli-rosa entraba al cuarto.
—Y-Yo…etto, con Tsunade-sama.
—Eso ya lo sabemos –contestó la Hayashi—. Lo que queremos saber es para qué te quería la Hokage.
—E-Etto… —Sakura no había logrado llegar a una conclusión.
—¿Estás bien, Sakura-san? –cuestionó la Hyuuga.
—S-Sí –respondió mintiendo—. Lo que pasa es… —y una idea vino a su mente—. Tsunade—-ama nos describió todas las actividades que haremos mañana y la verdad es que…estarán demasiado pesadas.
—¿Y por qué sólo se los dijo a ustedes? –preguntó Tenten dudosa.
—R-Realmente no estoy segura…supongo que fue sólo porque nos asignó al final.
—¿Y qué te dijo del entrenamiento? –la Yamanaka estaba interesada, tragándose la mentira de la peli-rosa, al igual que las demás.
—Prometí que no se los diría.
—¿Por qué no? –Haruka arqueó una ceja—. ¿Qué tiene de malo?
—¡No lo sé! –Sakura perdió la "paciencia"—. Sólo sé que muchos moriremos mañana.
—P-Pero yo no quiero morir –la oji-perla juntó sus dedos—. Y-Yo quiero hacer las misiones con N-Naruto-kun –su rostro comenzaba a ruborizarse.
—No te preocupes, Hinata –la animó la castaña—. Nadie morirá mañana.
—De la que me salvé… —pensaba la Haruno.
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—¿Por qué tardaron tanto? –preguntaba Naruto a los recién llegados.
—Teníamos que arreglar unos pendientes con Tsunade –respondió el pelirrojo cruzándose de brazos.
—¿Y sólo con ustedes? –inquirió también Sai.
—Vaya que son preguntones –decía el Aburame.
—¿Y bien? –el marionetista esperaba una respuesta.
—Sólo… —trataba de responder Lee.
—Tsunade-sama nos encargó una misión especial –interrumpió el Akimichi.
Los que se habían enterado del plan miraron "asustados" a Chouji.
—Así es. Una misión especial –continuó Kiba tratando de que su amigo no dijera algo "inoportuno"—. Mañana ayudaremos a Tsunade-sama con…la organización de algunas actividades para la semana…
—¿Organización de actividades? –le murmuró Lee.
—Fue lo mejor que se me ocurrió –contestó el Inuzuka.
—¿Y por qué ustedes? –se preguntaba el Hyuuga—. Además de que Sakura-san estaba también ahí.
—Sólo fue al azar –contestó el menor de los Sabaku No—. Ustedes tuvieron suerte. A menos que quieran cambiar el lugar con alguien y hacer el trabajo de toda esa semana.
Los demás se miraron entre sí y negaron con la cabeza. El argumento del kage había sido suficiente.
—Me compadezco de ustedes –habló el Nara—. Esto será muy problemático.
—Será mejor que descansemos –dijo el del expándex—. Siento que mañana será un día muy largo…
Y tanto ellos, como las chicas, terminaron de acomodarse en su "hogar temporal". Pronto anocheció y muchos comenzaron a quedarse dormidos entre pláticas y comentarios. Una gran luna llena alumbraba el firmamento y daba paso poco a poco a lo que sería el entrenamiento de la vida de aquellos shinobis y kunoichis.
Bueno, aquí termina el capítulo. Estuvo demasiado aburrido, lo sé, lo admito o_— (tic nervioso). Lo siento, es que la ardilla todavía no trabaja muy bien. Además, la parte "fea" se pondrá en lo que viene. Pobre de todo lo que sufrirán nuestros queridos ninjas. ¿Qué clase de ejercicio los pondrá a hacer Tsunade? Descúbranlo en el siguiente capítulo :). En serio lamento que esta parte haya estado demasiado tediosa. Prometo hacerlo mejor en lo que sigue.
Ah por cierto, Kung Fu Panda no me pertenece xD
Cuídense, y ¡sayonara! Que es la una de la mañana y tengo sueño… o_—
