Aquí está el segundo capítulo, es bastante cortito! Espero que lo disfruten!
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Disclaimer: los personajes y lugares le pertencen a J., yo solo los uso porque tengo demasiado tiempo libre.
Advertencias: esta es una historia SLASH/YAOI, es decir, relaciones CHICO-CHICO. La historia está basada en el sexto libro, por lo que contendrá SPOILERS!
Pairing: pareja principal Harry/Draco; Severus/Remus, Narcisa/Lucius, Pansy/Blasie, Hermione/Ron.
-diáologo- ; -"pársel"-; -#pensaminetos#; - hechizos-
Capítulo 2
Draco's POV
Llevaba un buen rato dando vueltas por su habitación. Había tomado una decisión, pero no sabía como afrontarla. Pronto cumpliría 16 años, y sabía lo que eso significaba: pronto tendría que unirse a las filas de Voldemort como Death Eather. Pero él no quería, hacía tiempo que tenía claro que él no quería seguir el camino de su padre. No iba a seguir a ese loco demente cuya única misión en la vida parecía ser la de matar a todo aquél que tuviese la mala suerte de no ser de su agrado. Además, él tampoco odiaba tanto a los muggles ni a los mudbloods como para matarlos: él no era un asesino. Lo tenía muy claro, pero también tenía miedo. No sabía si sus padres lo iban a aceptar, ni Severus.
Siempre había hecho todo lo posible para contentaros a los tres, para ser el hombre que ellos querían, pero por una vez quería hacer lo que le hiciese feliz a él. Con paso tembloroso bajó al salón, donde sabía estaban sus padres y su padrino. Llamó a la puerta y entró sin esperar invitación. Miró a los tres adultos frente a él e intentó mostrar una seguridad que no sentía.
- ¿Puedo… puedo hablar con vosotros?- el rubio se reprendió mentalmente por el titubeo.
Los demás ocupantes de la sala se sorprendieron al ver lo nervioso que estaba el joven, algo que notaron al ver que evitaba mirarles a la cara y no paraba de juguetear con sus manos.
-Claro hijo. Ven, siéntate aquí con nosotros- Narcisa le hizo una seña para que se sentase junto a ella en el sofá. El rubio más joven asintió y se sentó junto a su madre. Luego empezó a hablar, un poco más calmado pero aún con la voz floja, con miedo por lo que iba a rebelar.
-Yo no quiero ser un Death Eather, no comparto los ideales del Lord y no quiero matar a ningún muggle o mago sólo porque se opuso a él o no sea de su agrado.
El silencio se instauró en la elegante sala. Aunque Draco no levantó la vista del suelo era consciente que los tres adultos tenían su mirada fija en él.
-Nos lo imaginábamos-dijo su padre- somos conscientes que siempre has hecho lo que te hemos pedido sin rechistar, pero esta no es una decisión cualquiera, y suponíamos que no ibas a querer dar este paso, algo que nos alegra enormemente- esto último sorprendió al joven heredero, que levantó su cabeza y miró fijo a su padre.
-A decir verdad nosotros tampoco estamos ya muy felices siguiendo al Lord, creeemos que se le ha ido de las manos. Por eso estamos buscando nuevas opciones- nunca había oído a su madre hablar tan seriamente. Frente al mundo, ella sería una mujer fría que vivía sólo para exhibirse en ostentosas fiestas de la alta sociedad, siempre perfecta y bella; pero entre esas paredes, frente a aquellos tres hombre que eran su verdadera familia, ella era una mujer dulce y cálida, una madre siempre dispuesta a colmar de amor a su hijo y esposo.
-Draco- el chico miró a su padrino- hemos estado pensándolo mucho. Mira, yo soy un espía de Dumbledore y le llevo sirviendo muchos años, pero yo no lo tuve muy difícil ya que soy mestizo y Snape no es un apellido conocido. Pero Malfoy es un apellido legendario, siempre relacionado con la riqueza y las Artes Oscuras. Sería muy difícil plantarnos ahora y decir que os habéis vuelto del lado de la luz. Además el Lord lleva esperando que te unas a sus filas desde que volvió, y sería muy peligrosos para ti y tu familia negarte a ello. – Severus buscó a su compañero con la mirada, y Lucius asintió a la muda pregunta – Nosotros ya hemos buscado una posible alternativa para ti. Draco, vas a marcarte – el joven abrió los ojos como platos y se dispuso a empezar una pelea, pero Snape no le dejo.- Escúchame primero. He dicho que te marcaras, per también debes intentar ganarte la confianza de Potter. Dile que no querías marcarte, que no querías ser un Death Eather, pero que no tuviste alternativa. Dile que estás dispuesto a servirle de espía par acompensar. Cuando acabe la guerra y Potter haya ganado, porque ganará créeme, él podrá testificar por ti para que no te encierren por llevar la marca, tal como Dumbledore lo hizo por mi. Y puedo asegurarte que en ese tiempo la palabra de Potter valdrá mucho.
Draco estuvo unos momentos en silencio, pensando en lo que le acababan de decir.
-Osea, voy a marcarme y a hacerle creer que soy un seguidor suyo, fiel a sus ideales.- dijo con algo de escepticismo.- Al llegar al colegio, voy a Potter, con el que llevo pegándome y maldici´ñendome cada vez que nos vemos desde que nos conocimos, el que es mi eterno rival y que la único que desea es que yo desaparezca de la faz de la tierra, y le digo que quiero ser amigo suyo, que soy un Death Eather pero que seré su espía, y que luego me defiendo en los tribunales. Sí, seguro que me recibe con los brazos abiertos- acabó con ironía el más joven.
-Potter es un Gryffindor, lleva en la sangre eso de ayuda a los más necesitados.
-¡Menos cuando soy yo!-se levantó y enfrentó a los adultos- Potter no es un santo, y no es idiota. Me odia. No confiaría en mi ni aunque esa fuese su única oportunidad de ganar la guerra. Y eso de Gryffindor es algo cuestionable, a veces parece más una serpiente que un león.
-Potter no es tan listo, Draco. Si lo fuese su vida no correría peligro cada año. Además ahora acaba de perder a su padrino y estarámás vulnerable. No es que me alegre de la muerte del chucho, pero a vamos a darle algo de sentido a su sacrificio.- intentó convencerle Severus.
- Está bien, como queráis. Sólo espero que cuando esto acabe podamos tener al fin una vida tranquila. – dijo, dejándose caer en el sofá de nuevo.
Se quedó callado mientras escuchaba como los mayores acaban de retocar el plan y hablaban sobre lo tranquilo que había estado el Lord desde final de curso.
-¿Qué día es la ceremonia?- interrumpió Draco
-El 31 de Agosto, la noche antes de volver a Hogwarts. El Lord cree que como todos los profesores y gran parte de los integrantes de la Orden estarán ocupados preparando la vuelta al colegio, habrá menos riesgo de ser descubiertos.
-¿Sabéis quién más recibirá la marca?- Draco quería saber si sus amigos iban a salvarse de ese marrón.
-Seréis pocos, el Lord dice que primer quiere probar con los de mayor confianza para ver si magos tan jóvenes son útiles en sus filas. Junto a ti serán Crabbe, Goyle, Nott, Montangue y Flint.
Draco no pudo evitar soltar un suspiro de alivio. Ni Blaise ni Pansy iban a ser marcados. Ellos eran los únicos amigos verdaderos que tenía, Greg y Vince le repetaban por ser un Malfoy, porque en el círculo interno su padre era respetado y ellos pensaban que él sería igual. Ellos eran seguidores del Lord desde siempre y soñaban con el día en que por fin se unirían a sus filas, pero él no.
En cuanto entró en Hogwarts y estuvo lejos de su padre y sus influencias, pudo empezar a pensar por sí mismo, y a medida que iba creciendo se iba dando cuenta que él no ansiaba seguir los pasos de Lucius. Fue en tercero, cuando hubo todo ese lío de Black, que empezó a hablar con Blaise y Pansy. Al principio ellos le trataban como el resto, siempre con respeto y manteniendo las distancias, pero a lo largo del curso fueron cogiéndose confianza. Durante el verano, habían ido a su casa y habían estado allí cerca de un mes. Fue en ese tiempo que descubrieron que los tres tenían una cosa en común: los tres eran hijos de Death Eather pero ninguno quería seguir ese camino. Desde ese momento su amistad aún se hizo más fuerte y ahora eran inseparables. En el colegio, Draco seguía yendo con Crabbe y Goyle, pero cada vez empezaron a separarse más y Draco empezó a ir con Blaise y Pansy, eso sí, siempre guardando las apariencias, pues eran Slytherins.
En el momento en que los tres se enteraron de la idea del Lord de marcarlos a los 16, los tres sintieron el pánico invadirlos al pensar que tendrían que seguir a ese enjendro. Tal vez él no había podido escapar de su destino, pero se alegraba que sus amigos sí hubiesen podido.
- Bueno pues me voy a la cama, si no hay más que hablar. Que descanséis.
Ni siquiera se giró para mirarlos a la cara. Se sentía demasiado vulnerable, veía su futuro oscuro, hecho trizas. Todos sus sueños se reducían a Potter, y él no confiaba en que ese héroe desvalido fuese a ayudarle, a él y a su familia. Aún quedaba tiempo hasta empezar el nuevo curso, tenía tiempo para mentalizarse de lo que le esperaba.
Un poquito de Draco para ver como lo está pasando el rubio. Espero que les haya gustado! Reviews¿ :)
