Aquí de vuelta, para publicar un nuevo capi. Ando traumada con una película...a ver si no me distraigo mucho en lo que escribo xP. (¡Pero Transformers 3 fue lo máximo! :DDDD. No me pongo loca, tranquila, tranquila o_-. Sí, ya sé, yo la vi el 05 de Julio…creo que hoy no es ese día xD.). En fin…como sabrán, he regresado a mi política de publicar cada semana, como lo hecho anteriormente en mis fics de una extensión larga.
Este…hehe, bueno la imaginación me falla hoy, a ver que da la ardilla (cuál imaginación defectuosa…¡TRANSFORMERS! :DDDDD. Sí, sí, es trauma o_-).
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto(¡que por fin hizo que mi amado pelirrojo saliera de nuevo en el manga después de tanta espera y le dijera a su padre "Ya no soy el jinchuuriki que creaste"! ¡Rayos! ¡¿Así o más sexy?! *-*)
Capítulo 5: Un entrenamiento de muerte.
Era temprano, el sol aún no alumbraba aquel panorama. Todo parecía muy tranquilo, hasta que de pronto…
—¡Quítense las telarañas! ¡Abran los ojos y sean bienvenidos al mundo! ¡Son las 5:30 de la mañana! –hablaba una voz en un aparato electrónico.
—¡CÁLLATE RADIO PORTÁTIL! –y la pelirosa le dio un golpe tan fuerte a la máquina, que quedó hecha pedazos.
—¡Tranquila Sakura! –le gritó la Sabaku No—. Aún no es hora de destruir cosas.
—Todavía tengo sueño… —murmuró Haruka sentándose en la cama y frotándose los ojos—. ¿De verdad teníamos que levantarnos tan temprano?
—Si queríamos llegar a tiempo a la playa, era a esta hora o morir en manos de Tsunade… —Tenten se levantó rápidamente en dirección al baño.
—Pienso que no vamos a tener fuerzas –la Hyuuga comenzaba a preocuparse—. Deberíamos desayunar antes de salir a entrenar.
—¡¿Desayunar?! –exclamó Ino—. ¡Hinata! ¡Los restaurantes del hotel no abren sino hasta las 6:30!
—Sí… —continuó Sakura—. ¿Quién en su sano juicio iría a las 5:30 a desayunar…?
—Bueno, será mejor que nos alistemos –la castaña salió del baño—. Tomen todo lo necesario para salir a correr.
—Hay que correr en bikini, ¿o no Haruka? –se burlaba Temari dirigiéndose a su compañera.
La Hayashi yacía de nuevo con los ojos cerrados sobre su almohada.
—¡Haruka! –gritó la rubia a la vez que la aludida se levantaba como resorte.
—Ya, ya, ya estoy despierta.
—Juntarte con Shikamaru está comenzando a hacerte daño… —opinó la Yamanaka.
—¿Qué? –cuestionó la pelivioleta—. ¡Si volví a verlo hace sólo dos días! Además…la flojera no es una enfermedad…
—Pero sí una epidemia… —se rió la ojiperla.
—Oh, ¿a quién engaño? –admitía Haruka—. Realmente no quiero entrenar.
—¡Ánimo! –trataba de decir Sakura—. ¿Qué tan malo puede ser?
-o-o-o-
—T-Tsunade-sama… —hablaba una pelinegra en la playa a lado de la Godaime—. ¿Está segura de esto?
—Claro Shizune.
—P-Pero…más de alguno…¡va a morir con este programa de acondicionamiento físico!
—¿Y qué? –preguntaba desinteresada la rubia.
—¡¿Y qué?! ¡Son nuestros shinobis! ¡Y los de la Arena también!
—Neh…nadie morirá…puede que sólo mañana no sientan el cuerpo. Pero no pasará de ahí.
—Si usted lo dice…
-o-o-o-
—Bien, parece que todas estamos listas –decía la pelirosa observando a sus compañeras.
Todas vestían ya fuera con la parte superior de un bikini o una blusa ligera acompañada de un pequeño short. Y es que no parecía placentero sudar con ropa tan pesada estando a un lado del mar…
—¿Qué horas son? –preguntaba la de las cuatro coletas buscando un reloj.
—Las 5:50 –respondió Haruka—. Justo a tiempo para encontrarnos con los chicos y llegar calmadamente a la playa.
—Oh, oh… —la castaña pensaba lo peor—. ¡¿Qué tal si no se han levantado?!
—Por favor Tenten –la Hyuuga intentaba calmarla—. Estoy segura que debió haber alguien responsable que los levantara.
—Por alguien responsable te refieres a Gaara, ¿verdad? –comentó Ino.
—Es cierto –continuó la Sabaku No—. Gaara debió haberlos despertado.
—Bueno, será mejor que nos vayamos ya –y Sakura salió por la puerta.
-o-o-o-
Pasaron unos cinco minutos y las kunoichis seguían tocando a la puerta de la habitación de los chicos.
—¡¿Por qué no abren la puerta?! –exclamó la de las cuatro coletas a punto de perder la paciencia.
—Cálmate Temari –la Hayashi trató de apaciguarla—. Vas a despertar a los demás huéspedes.
—¡Somos los únicos en este piso! –contestó la aludida.
—Bueno, despertarás a los de los demás pisos –habló Tenten.
—Pero, ¿por qué no abren? –cuestionó la ojiperla.
—Es probable…¿que ya se hayan ido? –Ino tragó saliva.
—¡Eso sería imposible! –la pelirosa la miró.
Segundos después, una figura apareció a su lado.
—¿Qué es tanto escándalo? –preguntó un pelirrojo acercándose a las chicas.
—¿Gaara? –preguntó su hermana—. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué sigues con esa ropa? –él aún tenía puesto su traje color uva—. ¿Los demás ya se fueron?
—Demasiadas preguntas –respondió el kage tajante—. Yo estuve fuera toda la noche, no sé si los demás siguen aquí o no.
—¿Q-Qué? –a Haruka comenzó a darle un tic nervioso en el ojo derecho—. Si Gaara era el único en el que confiábamos…
—Eso significa… —continuó Tenten en voz de su compañera.
—¡TSUNADE NOS VA A MATAR! –gritó la Yamanaka a la vez que Hinata se desmayaba.
—¡Esto es el colmo! ¡Shannaro! –y la pelirosa derribó la puerta de un puñetazo.
—¡AHHHHHHHH! –exclamaron todos los chicos despertando por el estruendo.
—Creo que te pasaste un poco Sakura… —comentó la Sabaku No.
—¡Olvídate de eso! ¡¿Qué les sucede a todos ustedes?! –vociferó Haruka—. ¡Tenemos que estar a las 6 en la playa o Tsunade nos hará pedazos!
—Y eso haremos… —dijo el rubio mientras volvía a recostarse.
—¡Faltan cinco minutos para las seis! –gritó Tenten con armas en las manos.
—¡¿QUÉ?! –exclamaron todos los shinobis al unísono.
—¡Lee, idiota! –el Hyuuga se dirigió al del expándex—. ¡Te dije que nos levantaras temprano!
—¡La llama de la juventud necesita de un despertador! –se defendió el chico—. ¡Le dije a Kankuro que pusiera una alarma!
—¡¿A mí cuándo me dijiste, chico corrector?! –se escudó el marionetista.
—¡Shikamaru! ¡Despierta ya! –Kiba habló al oído del Nara.
—Esto es problemático…no tenías que gritar tan fuerte.
—Ahora bien, ¿a qué idiota se le olvidó despertarnos? –preguntó el Aburame.
—Realmente no lo recuerdo –aclaró Sai.
—¡Según yo fue a Naruto! –contestó Chouji.
—¡¿Yo?! –gritó el Uzumaki—. ¡A mí nunca me dijeron nada! ¡De veras!
—¡BASTA! –exclamó Ino enfurecida—. ¡En vez de preocuparse por eso, preocúpense por llegar a la playa en menos de tres minutos!
—¡MIERDA! –volvieron a gritar los shinobis mientras corrían despavoridos por la habitación en busca de ropa.
—¡Vámonos, pero ya! –ordenó la Haruno—. ¡No me importa llegar sin ellos!
—Sakura…sólo un problema… —y la de las cuatro coletas apuntó a una chica que yacía en el suelo.
—¡Hinata! –increpó Haruka—. ¡Tienes que levantarte! ¡No tengo ganas de morir hoy!
-o-o-o-
—Buenos días, Tsunade-sama –habló el Kazekage apareciendo a un lado de la Hokage con un traje deportivo rojo sin mangas, que le cubría las piernas y el pecho, y su calabaza en la espalda.
—Gaara, te he dicho miles de veces que me llames sin el "sama" –contestó la mujer.
—Mis disculpas, aún no logro acostumbrarme.
—Ya casi son las seis –decía la rubia viendo un reloj en su muñeca.
—No se preocupe –contestó el pelirrojo—. No tardan en llegar.
—Más les vale o si no… —la Hokage se tronó los nudillos.
Inmediatamente, un grupo de personas a gran velocidad (con Hinata ya en pie), acompañado de un perro blanco por un lado, alcanzó a distinguirse entre la oscuridad.
Se oyó un chapuzón y segundos después, todo el conjunto de shinobis se encontraba sobre la suave arena, jadeando y sudando. Los hombres venían vestidos con un short y el pecho descubierto. Tsunade miró su reloj.
—Parece que llegaron con…10 segundos de anticipo.
Todas las kunoichis miraron a los chicos con ansias locas por asesinarlos en ese momento. Naruto cayó de rodillas, completamente empapado.
—¿Y tú por qué estás mojado? –preguntó la mujer rubia.
—Porque no se ve nada a estas horas de la mañana…¡y una piscina se me atravesó en medio del camino!
—¿Se te atravesó? –inquirió Shizune—. No sabía que las piscinas caminaran.
—No es gracioso –aclaró el Uzumaki.
—¿Y tú como llegaste tan pronto? –Temari miraba a su hermano menor.
—Yo no pierdo el tiempo como los demás –contestó simplemente el pelirrojo.
—Bien, parece que ya todos tienen ánimos de correr –se burlaba la Hokage—. Lo que tendrán que hacer es esto. ¿Ven la torre de allá?
Tsunade indicó con un dedo a un punto bastante lejano.
—Ajá… —contestaron todos.
—Lleguen hasta allá y cuando regresen, pueden ir a desayunar.
—¡¿QUÉ?! –exclamaron nuevamente juntos.
—¡¿Sabe a cuánta distancia está eso?! –gritó de repente Sai—. ¡Deben ser unos 15 kilómetros!
—No, de hecho son 20 –respondió la mujer.
—¡Mi corazón! –exclamó Chouji sujetándose el pecho con fuerza.
—Tsunade-sama –Sakura trataba de hablar—. ¿De verdad cree que podamos hacer esto? Vamos a tardar demasiado.
—Si se apresuran, puede que regresen en dos horas o menos. ¡No pueden usar ninguna de sus técnicas ninja en esto! ¡Es su cuerpo, agua y nada más!
—Lo bueno es que no alcanzará a ver si todos llegamos hasta allá… —murmuraba el Inuzuka.
—Y es por eso que yo iré con ustedes –aclaró Gaara escuchando ese comentario y dejando su calabaza en el suelo.
—Mierda… —el marionetista miraba hacia el cielo aún con algunas estrellas.
—Podrán tener 5 minutos de descanso al llegar al mirador de la torre. Si se detienen en cualquier punto que no sea ese, aunque sea sólo un segundo…¡los haré correr de regreso a Konoha o Suna!
—¿Qué? ¿También a Gaara? –cuestionó el Nara sin encontrar al pelirrojo—. ¡Oi! ¡¿Y Gaara?!
—Por allá –respondió el Hyuuga apuntando a un chico que ya había empezado a correr.
—Gaara tiene demasiada condición física –recalcó la Sabaku No—. Creo que no lo mandarán a Suna.
—Qué problemático…
—¡Yosh! ¡La llama de la juventud está ansiosa! ¡Venga, empecemos ya!
—¡¿Acaso piensas correr con eso?! –exclamó Tenten viendo a su compañero vestido con su usual expándex verde—. ¡¿Y qué pasó con el blanco?!
—¿Qué dices Tenten? ¿Acaso crees que iba a sudar y ensuciar mi hermoso traje blanco? ¡Pues no! ¡La arena se las vería conmigo si eso pasara!
—Lee va a morir –murmuraba Haruka.
—Te apoyo –contestó la Hyuuga.
—Yo también voy a morir…yo también voy a morir.
—Cálmate Ino –contestó el Inuzuka—. Nadie va a morir hoy.
—¿Acaso también correrá Akamaru? –inquirió Sai viendo al gran perro blanco por un lado.
—¡Claro! ¡Akamaru también necesita hacer ejercicio! –respondió Kiba.
—Si están todos listos –interrumpió Tsunade—. ¡Comiencen!
Y todos empezaron a correr.
—¡Oi! –gritó el Uzumaki una vez que había avanzado algunos metros—. Si Gaara corre, ¡¿por qué usted no lo hace, abuela?!
—Porque soy la Hokage.
—¡¿Y eso qué?! ¡Él es el Kazekage! ¡De veras!
—¡No tengo su edad! ¡Cállate y sigue corriendo Naruto!
Y así los shinobis comenzaron con su "maratón".
—¿Creen llegar todos hasta allá? –preguntó Sakura observando la torre.
—No… —contestaron varios con pena.
—Si seguimos platicando, puede que nos aburramos menos –sugirió Sai.
—No –contradijo la de las cuatro coletas—. Si seguimos platicando, lo único que pasará es que morirás a medio camino.
—¡No seas aguafiestas! ¡La llama de la juventud nos mantendrá con vida!
—Y ya empezó, señoras y señores… —se quejaba el Hyuuga.
El paisaje comenzaba a aclararse poco a poco, mientras las estrellas desaparecían del firmamento. Pequeños rayos de sol se alcanzaban a ver en el horizonte. Con las pisadas de los shinobis y las olas del mar como fondo. Los ninjas siguieron avanzando hasta llegar a otros hoteles que se encontraban por la zona. A lo lejos, lograron distinguir un letrero:
"Spa 'El Sol & La Luna'.
Relajantes masajes: 400 ryo
Baño a vapor: 340 ryo
Sauna: 300 ryo"
—¡¿Qué?! –exclamó Kankuro viendo el letrero—. ¡¿340 ryo por un baño a vapor?! ¡Mejor sigo corriendo, sudo, y me sale más barato que un temazcal*!
—¡Y yo levanto mis brazos y ya hasta tengo aromaterapia! –gritó Kiba haciendo lo que dijo.
—¡KIBA! –vociferó Haruka con lágrimas en los ojos—. ¡De verdad que no te habías bañado en una semana!
—Apestas… —dijo Tenten mareada.
—K-Kiba-kun –murmuró la ojiperla—. No te haría daño tomar un baño más seguido.
—Ay, por favor, no huele tan mal, ¿o sí? –y al oler su brazo…Akamaru tuvo que sostenerlo para que siguiera corriendo y no se detuviera—. Demonios...¡me estoy pudriendo!
Dicho esto, se acercó al agua "enjuagándose un poco".
—Pobre mar… —habló el domador de insectos—. Ya quedó contaminado. Si alguien se mete al océano, cuidado, que se pudrirá en poco tiempo.
—Eso se ve genial –indicó la Yamanaka corriendo sobre el agua también ignorando el comentario del Aburame.
—¿Por qué nunca me hacen caso? –se preguntaba Shino.
—Si van a correr en el agua, nunca llegarán –aclaró el domador de sombras.
—¿Y por qué no? –inquirió Chouji corriendo con chakra en sus pies.
—No puedes usar técnicas ninja –recalcó el pelirrojo desde el frente—. Si quieres correr, hazlo como normalmente lo haces.
—Eso se ve divertido… —murmuró el Uzumaki acercándose al mar también.
Poco a poco, los shinobis fueron distrayéndose un tanto mientras amanecía por completo. Se mojaban entre las olas sin parar de correr (hasta Shino), observando sus huellas siendo borradas por el agua.
El panorama se iluminó completamente. Con un gran cielo azulado en compañía de los matices de los rayos del sol. Parece que no sería una carrera tan larga…
*Temazcal. Es un baño indígena con vapor de agua de hierbas aromáticas, propio en las culturas de México y Centroamérica.
Ay, ay, ay, qué feo quedó el final o_-. Es que según yo iba a terminar esto en una sola parte…creo que serán más…hehehe. Bueno, espero que les haya gustado el capítulo, y que haya estado menos aburrido (¡TRANSFORMERS! :D). Nos vemos en el siguiente.
¡Arigato gozaimasu!
