Otro capítulo, este más larguito que el anterior! Espero que lo disfruten!

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Disclaimer: los personajes y lugares le pertencen a J., yo solo los uso porque tengo demasiado tiempo libre.

Advertencias: esta es una historia SLASH/YAOI, es decir, relaciones CHICO-CHICO. La historia está basada en el sexto libro, por lo que contendrá SPOILERS!

Pairing: pareja principal Harry/Draco; Severus/Remus, Narcisa/Lucius, Pansy/Blasie, Hermione/Ron.

-diáologo- ; -"pársel"-; -#pensaminetos#; - hechizos-


Capítulo 3

Al cabo de un rato todos se sentaron listos para cenar y comer algo de tarta en honor a Harry. Luego se acomodaron en la salita para hablar de como les había ido el verano.

- Oye Harry, ¿qué tal te fueron los OWL's?- preguntó Ron

- Oh, pues… bien, bastante bien –respondió

- Puedo verlos? - preguntó Hermione, emocinada

- Eh, sí claro. ¿Y cómo os fueron a vosotrso? -preguntó mientras se iba hacia su baúl para buscar su boletín. El resto del trio de oro también se levantó para buscar los suyos y poder mostrárselos a su amigo.

Pues Hermione sacó casi todo excelentes menos un notable, pero, obviamente, es no es suficiente para ella – dijo el pelirrojo con una sonrisa sarcástica y sacando un tenue sonrojo a su chica. -Y yo, pues por ahí voy, me ha quedado una que otra pero no está mal.

Para ese entonces los chicos ya estaban sentados de nuevo e hicieron un intercambio con sus boletines. Hermione leyó en voz alta las notas de Harry, pues las suyas y la de Ron ya habían pasado por las manos de todos los presentes. Cuando Hermione hubo acabado de leérlas, hubo un silencio incómodo mientras todas las miradas se clavaban en el cuerpo de Harry, que fingía no darse cuenta y segui leyendo las notas de sus amigos.

Vaya- Harry rompió el silencio con una pequeña sonrisa socarrona adornando sus labios- Hermione tus notas están muy bien.

¡Las tuyas también! ¡Y eso que empezaste a estudiar sólo dos semanas antes de los exámenes mientras que yo llevaba desde principio de curso! Es alucinante, Harry- dijo la castaña. Harry se limitó a enarcar una ceja y a tomar el boletín de las manos de su amiga para guardarlo de nuevo.

¿Ya sabéis con qué asignaturas vais a seguir?- cuestióno el ojiverde

Pues yo no tengo muchas opciones, así que tomaré encantamientos, transfiguración, herbología y DCAO. - respondió el pelirojo.

Yo voy a tomar las necesarias para ser sanadora, siempre me ha apasionado la medicina. Aunque tal vez coja también alguna para derecho, las leyes también me llaman mucho. ¿y tú?Podrás cursar las necesarías para ser auror

Cierto, aunque aún no sé muy bien cuáles coger, no me lo he planteado. ¿Cuándo iremos a Diagon Alley a comprar las cosas?- la última pregunta iba dirigida hacia los mayores, que se habían mantenido en silencio escuchando la conversación de los más jóvenes.

Habíamos pensado ir en tres días, cuando te hayas asentado un poco- respondió el senyor Weasley, tan afable como siempre.

Oh, está bien. Entonces, si no es molestia, me gustaría retirarme, estoy cansado. - por alguna razón que no acababa de entender, Harry no se sentía muy cómodo entre ellos.

Claro, cariño- dijo Molly- mañana podrás dormir hasta bien tarde si quieres, tienes que descansar. Ron acompáñalo al cuarto. Buenas noches, cielo.

Buenas noches a todos, y gracias por la fiesta- todos se despidieron de Harry y este tomó su baúl para seguir a su compañero de habitación.

Con Ron delante, los dos chicos se dirigieron hacia el cuarto donde Harry había dormido desde su segundo año. Pero cuando abrió la puerta, Harry se alegró de ir detrás, así el pelirrojo no vería la cara de asco que puso cuando vió esa... bueno esa.. oh, por Merlín, ¡eso no era una habitación! ¿Quién podía dormir allí dentro y no morir de asco?

Siento el desorden, ahora lo arreglaré un poco. Como mi madre vea este caos le da algo – su amigo se giró, sonriente, mientras entraba y Harry se vió obligado a forzar una sonrisa.

Ron no se percató de las reacciones de Harry, ni de como, cuando el pelirrojo se giró para ordenar el cuarto, había echado una mirada de repugnancia mientras entraba procurando no tocar nada, como si fuese a contagiarse de algo. Pero Hermoine sí que lo vio.

Los había seguido para ver si Harry quería contarles algo al estar los tres a solas, y sintió un jarro de agua helada sobre su cuerpo al ver esa expresión en el rostro de su mejor amigo, una mueca de repulsión total. Tampoco le había pasado desapercibida la mirada de superioridad que había mantenido durante toda la noche y el hecho que había permanecido alejado de todos y sin participar de las conversaciones a su alrededor. Ya sabía que Harry cambiaría, llevaba todo el verano mentalizándose de los cambios que su mejor amigo sufriría debido al dolor de perder a Sirius. Había barajado diversas hipótesis para prepararse para ayudarlo de la mejor forma posible, pero en ninguna se había planteado esa posibilidad.

Harry había creado como un muro invisible a su alrededor, se le había hecho imposible acercarse a él durante toda la veladda, y su actitud era muy diferente. Sus ojos eran fríos y distantes, y su voz altiva pero calmada, sonando autoritario. Y la ropa... nunca había visto a Harry con ropas suyas sin contar las túnicas para el colegio, y cuando le había preguntado por ellas, le había contestado que las había comprado pero que esperaba a ir a Diagon Alley para comprarse ropa nueva y buena. En ese momento se había mostrado ostentoso, él nunca se mostraba superior e intentaba evitar el tema del dinero frente a los Weasley. Pero al decir eso, Hermione podía jurar que había burla en su voz. No había sido cariñoso con nadie, ni siquiera con Remus, se había limitado a guardar una fría cordialidad con todos los presentes.

Con un suspiro Hermione dejó sus meditaciones e ingresṕ en la habitación de sus amigos. Ron estaba recogiendo lo poco que quedaba escampado por la habitación, y Harry estaba apoyado en la pared junto a la ventana, con sus brazos cruzados sobre el pecho y la mirada perdida en el vasto campo que se extendía en el exterior entre la oscuridad de la noche. La chica se giró un poco para llamar la atención de los dos magos, consiguendo que ambós se giraran a mirarla.

¿Ya lo has alistado todo Harry?- preguntó, intentando mantenerse calmada ante la mirada indiferente que recibía de esas esmeraldas.

Sí, aunque de todos modos casi todo mi equipaje son libros. Tiré toda la ropa vieja que me habían dado, me sentía asqueado llevando eso.- respondió, sorprendiendo a los otros jóvenes con su declaración.

¿Quieres renovar tu ropero?- le preguntó curioso su amgo, mientras guardaba un montón de trastos viejos bajo la cama. Harry nunca había mostrado interés en su aspecto, había pensado que decía en broma lo de aprovechar cuando fuesen a comprar los utensilios para el curso para comprar ropa.

Planeo hacerme un pequeño cambio de look. Ahora, si no os importa, tengo sueño, así que voy al baño y luego iré a la cama.- mientras decía eso, iba andando ya hacía la puerta.

Está algo raro, ¿verdad?- preguntó inocentemente Ron, en cuanto Harry hubo desaparecido.

Hermione no respondió, se forzó a mostrar una sonrisa para que Ron no se preocupase, y al mismo tiempo intentar ahogar el llanto que luchaba por salir. Sabía cuanto quería Ron a Harry, y no quería ser ella la causante de que su amistad se rompiese, pero no le había pasado desapercibido el desprecio en su voz cada vez que se dirigía ella, y como había evitado acercársele. No entendía porque la trataba así, ella no le había hecho nada, pero no pensaba dejarlo pasar.

No entendía que le pasaba, por qué se sentía así. Sentía un odio hacia ellos que no sabía de dónde venía. Era como ese sentimiento cuando le echas la culpa a alguien por algo, pero ellos no habían hecho nada para que se sintiera así. Además, por alguna razón el hecho que Hermione fusese una nacida de muggles le molestaba en sobre manera, igual que el hecho que los Weasley fuesen purebloods y no se sintiesen orgullosos de ellos. No quería quedarse allí. El solo hecho de pensar que tenía que estar un mes entero viviendo en esa casa y rodeado de esa gente le revolvía el estómago.

Al prepararse el baúl, había cogido todos sus utensilios de mago para, una vez terminado el curso no tener que volver con los Dursley. Había tenido dudas sobre dónde podría pasar el verano, pero esa misma tarde Dumbledore le había solucionado el problema. Iba a vivir en Grimmauld Place, por eso le había dicho a Kreatcher que limpiase la casa y la volviese habitable. Sabía que al principio sería duro, por los recuerdos que en esa casa había de su padrino, pero con el tiempo se acostumbraría. No iba a dejar que lo mantuviesen encerrado y desinformado un año más. Empezaría a tomar las riendas de su propia vida. Mañana mismo pediría al licano para que lo llevase a la casa para ver cómo iba Kreatcher.

Suspiró mientras salía del baño, una vez arreglado para poder acostarse, y llegó al cuarto donde dormiría esos días. Sus amigos ya habían abierto su cama y, en un intento de mimarle, habían abierto para buscar y su pijama y dejárselo preparado. Pero al parecer se habían entretenido mirando los libros de Harry, en ese momento Hermione tenía en sus manos uno escrito en pársel, justo el que se encontraba leyendo esos días. Por suerte el resto de libros que le había regalado el Lord estaban en el fondo del baúl, bajo todos los libros de texto de sus últimos cinco años.

- Ni se te pase por la cabeza Granger- eso lo había dicho justo en el momento en que la castaña iba a abrir el libro. Su voz había sonado tan fría, casi en un susurro, que la chica no pudo evitar asemejarlo con su profesor de pociones.

- ¡Dios, Harry! ¡Qué susto!- aunque más se asustó cuando, en dos ágiles pasos el chico se plantó frente a ella y le arrebató el libro sin mucha delicadeza.

- Me parece que yo en ningún momento les di permiso para que tocaran mis cosas- guardó el libro que había sacado la chica y guardó todo de nuevo en el baúl excepto el pijama. – Ahora va a resultar que voy a tener que cerrar con llave mi baúl para evitar que me manoseen y cotilleen mis cosas- dijo, despectivo.

Los otros chicos se asustaron al ver la ira contenida en los ojos de su amigo, y entendieron que no le había hecho nada de gracias que mirasen en su equipaje. Aunque no entendían muy bien por qué se había puesto así, al fin y al cabo, Harry nunca les escondería nada, no?

- Lo sentimos, solo queríamos prepararte-

- ¿Acaso les pedí yo algo? No, verdad, pues ya está. Vamos a dejar unas cuantas cosas claras para poder llevarnos bien mientras esté aquí: lo que yo lleve en mi baúl no es de vuestra incumbencia, y como os vea husmeando en él otra vez no voy a ser tan amable; de lo que habéis visto, es mejor que no lo sepa nadie más; y lo que yo haga no tenéis porque saberlo. Si respetáis esto llegaremos a Hogwarts con nuestra amistad intacta.

Una vez dijo eso, se volteó, se cambio de ropa sin importarle que la chica aún estuviese presente, y se acostó en su cama de cara a la pared. Ron y Hermione entendieron eso como el final de la conversación y abandonaron la habitación para dejar descansar a su amigo.

-¿Qué le han hecho los Dursley para dejarlo así?- preguntó el pelirrojo, triste, mientras bajaban las escaleras hacia la sala donde se encontraban los adultos.

- No sé yo si han sido los Dursley- respondió la morocha una vez estuvieron con los mayores y tenían toda su atención – Ese libro era de magia oscura, pero eso no era ni inglés, ni latín ni runas, ni tampoco ninguna lengua que yo conozca, lo que aún es más preocupante porque no podremos saber qué lee.

- ¿Harry tiene un libro de magia oscura?- preguntó Remus, sorprendido.

- Ajá, estábamos arriba y fuimos a dejarle el pijama preparado y la ropa colgada en el armario para ahorrarle faena. Pero cuando abrimos el baúl casi todo eran libros, los de texto de estos años, excepto uno, y era obvio que era de magia oscura: las cubiertas eran de piel y negras, y bajo el título, había dibujada una serpiente ahorcando a un hombre. Lo más preocupante es de dónde lo sacó. No salió de Privet Drive, ¿verdad?

- No, pero si dices que el libro está en una lengua extraña no hay que preocuparse, no sabrá leerlo. – tranquilizó al grupo Bill, el mayor de los Weasley.- Igualmente, tal vez sería buena idea que mañana alguno hablaseis con él- esto iba dirigido hacia Remus o Arthur, los dos adultos con los que Harry tenía más confianza.

- No creo que eso sea buena idea- dijo Hermione- fue muy claro cuando dijo que lo que habíamos visto no debíamos contárselo a nadie y que si lo hacíamos no seguiríamos siendo amigos.

Todos los presentes se quedaron en silencio después de esa afirmación. Rodos habían notado a Harry algo diferente, pero que amenazara a sus mejores amigos era algo preocupante, Harry nunca habría puesto en riesgo su amistad, por nada.

En cuanto Harry oyó que la puerta se cerraba, suspiró y se levantó de la cama. Fue hasta su baúl, lo abrió y tomó el libro que momentos antes le había quitado a Hermione. Se volvió a recostar en su cama y prosiguió con su lectura.

Al principio había tenido sus dudas acerca de si entendería el pársel escrito, así que había optado por desarrollar más su habilidad hablando con culebrillas que se colaban al jardín. Cuando fue capaz de distinguir cuando hablaba inglés y cuando el idioma de las serpientes, decidió que podía probar con el libro. No le resultó tan difícil como había pensado, a veces, si se despistaba, lo escrito en las páginas pasaba a ser un montón de líneas sin sentido alguno, por eso debía estar bastante concentrado para leer el pársel.

Desde el día que había accedido a unirse a las líneas del Lord, había leído, aprendido y practicado muchas cosas. Había leído casi todos los libros, dejando para el final el escrito en pársel y alguno que otro de pociones y artes oscuras (que eran de los que más tenía). No podía realizar magia fuera del colegio, así que no podía practicar los hechizos y maldiciones que había aprendido, pero al menos ya tenía la teoría bien asimilada.

Con los de protocolo e historia, había sido capaz de entender las jerarquías de su mundo, y como debía relacionarse con magos de status superior, de igual rango, o inferior; como debían ser tratadas las criaturas mágicas; y a ser mucho más consciente de todo lo que su mundo había sufrido desde los tiempos de Merlín. Había descubierto tradiciones que se habían ido perdiendo por culpa de la influencia muggle. En parte había empezado a entender el pensamiento de los sangre limpia, pues lo único que querían era que su mundo no desapareciese bajo las nuevas costumbres que traían los nacidos de muggles.

Además, siguiendo los consejos del Lord, había estado practicando para vaciar su mente e intentar crear barreras. No estaba seguro de si había funcionado, pero él había puesto todo su empeño en alzar sólidas murallas alrededor de su mente mientras había estado con Dumbledore, y creía que había funcionado, pues este hubiese dicho algo si hubiese visto que se había encontrado con el Lord.

Como las pociones era la único que podían hacer los alumnos fuera de Hogwarts, Harry no había perdido tiempo en practicar, tanto las escolares como las que había descubierto en sus nuevos libros, aunque, debido a que no tenía muchos de los ingredientes, no pudo llegar a realizar muchas.

Estaba tan absorto en la lectura que no notó que Ron había entrado y se había acomodado ya en su cama:

- Buenas noches- fue al oír ese murmullo que Harry se percató que había alguien más en el cuarto. Levantó la cabeza para toparse con la mirada del pelirrojo. No se molestó en contestar, un leve asentimiento de cabeza y volvió al libro.

Cuando Ron se levantó, la cama de Harry estaba vacía, mas no hecha, su ropa de cama dejada sobre el baúl y este a los pies de la cama. Se desperezó y miró su reloj: eran las 8:30. ¿Desde cuando madrugaba Harry? Aún medio dormido se puso la misma ropa que el día anterior, se medio arregló el cabelo y se fue al baño donde se lavó la cara y acabó de peinarse. Cuando llegó a bajo, su madre estaba en la cocina, Hermione y Ginny desayunaban mientras hablaban algo dormidas aún, y su padre, Remus y Harry hablaban largo y tendido con el diario frente a ellos. Ron se sentó con las chicas, aún mirando hacia donde se encontraba su mejor amigo.

-Cuando bajamos ya estaban así- intervino Hermione sabiendo que pensaba su mejor amigo.- Remus le explica algo sobre acciones y empresas a Harry, por lo de que la fortuna Black ahora es suya y debe hacerse cargo.

- Esa no parece una conversación que tendría Harry tan temprano – dijo Ron, sorprendido.

Cuando terminaron de desayunar se fueron a la salita donde se sentaron cómodamente para hablar. Fue en ese momento que Ron se dio cuenta que Harry no llevaba la misma ropa que ayer. Llevaba unos pantalones, también jeans aunque no tan anchos, y estaban algo desgastados; arriba llevaba una camiseta simple blanca que le quedaba algo ceñida y marcaba un poco su cuerpo, aún demasiado delgado; llevaba los mismos tennis y chaqueta que el día anterior, el pelo, aunque seguía cayendo en todas direcciones, parecía haber sido domado y hacerlo con un poco de orden; y por último ROn reconoció el olor de una colonia bastante costosa.

- Pareces un pijo ricachón- lo dijo en un susurro, pero aún así Harry lo oyó.

-¿Eso crees? - preguntó, pasándose una mano por el pelo y soltando una risita divertida. Luego se giró hacia Remus con una mirada interrogante.

Harry había hablado con el ex-profesor esa mañana para saber si habría alguna posibilidad de ir a Grimmauld Place esa mañana antes de comer. Remus entendió la mirada, suponiendo que Harry quería ir a su heredada casa. Suspiró y asintió, levantándose. Justo cuando el más joven también se paró, Molly entró en el salón:

- ¿Qué querréis para comer?

- Lo que hagas estará bien Molly, cocines lo que cocines te sale riquísimo- respondió el licano con una sonrisa. Luego añadió- Harry y yo iremos a ver como está Grimmaud Place, aunque regresaremos para la comida.

Remus le indicó para que fuese a la chimenea, irían por Flu, pero Harry le pidió que esperase.

- Le diré a Kreatcher que se llevé los libros que tengo en el baúl, no los quiero llevar a Hogwarts y no podía dejarlos en Surrey- explicó. - ¡Kreatcher!

- ¿El amo ha llamado a Kreatcher?- preguntó el elfo mientras hacía una reverencia exagerada hacia Harry.

- Sí, quiero que vayas arriba, cojas mi baúl y lo lleves a Grimmauld Place.- ordenó, señalando las escaleras.

Cuando el elfo se volteó para ver hacia donde señalaba su amo pudo apreciar el estado de la casa. Escandalizado, empezó a subir las escaleras mientras criticaba:

- Pobre amo, tener que estar entre tanta pobreza. Pero pronto el amo volverá a casa y allí estará como debe. Sin mudblood, ni mestizos ni traidores a la sangre- su voz se fue perdiendo mientras iba llegando al piso donde se encontraba la habitación de Ron.

Harry suspiró y negó con la cabeza. No quería ser descortés con los Weasley, pero le había dicho a Kreatcher que no iba a prohibirle expresar lo que sintiese mientras le respetase a él. Se giró hacia Lupin, que lo miraba como si esperase que fuese a decir algo, pero simplemente se limitó a encogerse de hombros e ir hacia la chimenea.

Remus se sentía desconcertado, este no era el Harry que tres años atrás había conocido, ese que luchaba a capa y espada para proteger a sus amigos. Sabía que Harry debía estarlo pasando mal por lo de Sirius, y le apenaba no haber llegado a tener una mejor relación con el chico, pero ahora estaría allí para lo que necesitase.

Una vez hubieron llegado, lejos quedó aquella imagen de la casa oscura y tenebrosa. Kreatcher les dio la bienvenida en una preciosa salita muy luminosa, con unos sillones alrededor de una mesita que se encontraban junto al fuego. Había un precioso piano junto a la ventana y las paredes de color crema decoradas con algunos retratos de antiguos miembros de la familia.

El resto de la nueva casa era igual de impresionante para los dos hombres, además de que toda la casa estaba bañada con la luz del sol que entraba por los enormes ventanales, los muebles parecían nuevos, todas las paredes pintadas en tonos suaves, el suelo de mármol brillante reflejaba sus rostros.

En las habitaciones las camas y sábanas parecían nuevas, al igual que los doseles.

- Muy buen trabajo Kreatcher- felicitó Harry- ¿Has podido limpiar la biblioteca?

- Sí señor,a Kreatcher le costó, pero quería hacer bien su trabajo y compensar la amabilidad del amo Harry Potter por permitirle seguir sirviendo a la familia Black como se merece. ¿Quiere el amo Harry Potter visitar la biblioteca?

- Sí, por favor.- Harry estaba realmente impresionado que Kreatcher hubiese podido limpiar la casa en tan solo un día, se notaba la devoción del elfo por la familia Black.

AL entrar en la biblioteca, Harry no pudo evitar una mueca de asombro al ver la magnificencia de la sala. Las estanterías llegaban hasta el techo de la sala, sin embargo había como dos pisos, a media altura había como un pequeño balcón que recorría toda la sala a esa altura y desde el cual podías llegar a la parte más alta de la biblioteca. La pared del fondo era la única que no tenía estantes, pues estaba totalmente ocupada por un enorme ventanal que daba a un hermoso jardín que, Harry suponía, era una ilusión. Por la ventana entraba tanta luz que no había rincón que estuviese en penumbra. Por toda la sala había silloncitos para poderse sentar, y en el centro de la sala había una gran mesa con lamparillas y algunas sillas para poder trabajar. Era tan grande que Harry se sentía pequeñísimo, y eso le ayudó a confirmar que la casa estaba ampliada mágicamente.

Dio un paso hacia delante y resonó por toda la estancia. Miró a su alrededor y se dirigió a la primera estantería, pudo ver que los libros estaban ordenador por categorías y había un estante donde todo eran libros que hablaban acerca de la noble y ancestral nisaga de los Black. Pasó sus dedos por los lomos de los libros de manera ausente mientras su mirada se fijaba en el paisaje que mostraba el ventanal:

- El paisaje no es real, ¿cierto?

- No amo Harry Potter, es una ilusión del lugar donde se encuentra la Casa de los Black.- Al ver la cara de desconcierto de su amo, Kreatcher intentó explicarse mejor- La gran Casa de los Black està en las afueras de Londres, lejos de los muggles. Nadie podía llegar a ella a no ser que fuese traído por alguien de la familia, desde ese momento podías ir siempre. La Casa está rodeada de vastos campos, tiene un hermoso estanque y un pequeño bosque que limita sus terrenos por el norte. Era, junto a la de los Malfoy, una de las mansiones más grandiosas y valoradas del mundo mágico.

- ¿Por qué se trasladaron aquí?- preguntó Harry, desconcertado.

- El amo Sirius se crió junto con mi amo Régulus en la Casa de los Black, pero al amo Sirius nunca le gustó lo ostentoso de esa casa. Esta casa era del padre de la ama Walburga, y mi ama se crió aquí. Cuando el amo Orión murió, la ama Walbuerga se trasladó aquí con los amos Sirius y Régulus porque decía que la mansión era demasiado grande para los tres.

- Vaya- Harry estaba sorprendido, Sirius nunca le había hablado de la mansión. Estaba seguro que debía ser un lugar hermoso, y ahora era suyo.- Kreatcher quiero que acomodes todo lo que llevo en mi baúl en una de las habitaciones y luego regreses mi baúl solo con la ropa a la madriguera.

- Sí, amo- hizo una reverencia y se fue a cumplir las órdenes.

Una vez el elfo se hubo marchado, Harry se dirigió hacia las butacas que tenía más cerca y sentó, ndicándole a Remus que hiciese lo mismo.

- Remus, después de ir a comprar a Diagon Alley quiero venirme a vivir aquí solo y pasar el resto de las vacaciones en mi casa. – su voz no tembló, era firme y serena, dejando claro que no era una pregunta.

- Harry no es seguro que estés solo, no sabemos si alguien puede burlar las barreras, o si Kratcher es de fiar.-argumentó el licano.

-Sabes que es no es cierto, Dumbledore no revelará la ubicación aunque ya no sea sede de la Orden, y Kreatcher ahora solo me obedece a mí. Aquí estaré seguro.

Remus miró al joven frente a él. Sabía que nadie que quisiese hacerle daño a Harry podría burlar las barreras, y el elfo había demostrado ser más sumiso con él que con Sirius, un Black, pero no creía que quedarse solo allí fuese a hacerle bien. Esa casa estaba llena de recuerdos de Sirius, y el chico ya había pasado suficiente tiempo solo ese verano comiéndose la cabeza y creyendo Merlín sabe qué.

- Solo aceptaré si me dejas quedarme contigo- intentó convencerle.

- Quiero- pero rectificó al momento, estaba con un gryffindor y lo mejor era tirar por el lado sensible- Necesito un tiempo para estar aquí, solo, y acabar de asimilarlo- puso su mejor carita de perrito abandonado y apartó la vista fingiendo estar avergonzado. Oyó como el más mayor suspiraba.

- Está bien, pero sólo si me prometes que llevarás cuidado y enviarás una carta al menos una vez a la semana para saber que estás bien. – concedió el mayor.

- Lo prometo- aceptó Harry, permitiéndose sonreír.

Harry no se sentía cómodo con Remus cerca suyo, no soportaba estar con alguien que seguro le odiaba por causar la muerte de sus mejores amigos pero que aún así tenía que hacerse cargo de él. Además, no necesitaba sentarse a llorar con ese hombre, bastante mal se sentía él solo, gracias.

Remus se fue, tenía reunión de la Orden, pero le dijo a Harry que lo pasaría a buscar antes de la hora de comer para acompañarlo a la Madriguera.

Cuando se hubo marchado llamó a Kreatcher.

- ¿Sería posible que para pasado mañana hubieses adaptado de nuevo los hechizos de protección de la mansión y haberla limpiado lo suficiente como para ir a vivir? – preguntó el ojiverde.

- Claro amo, Kreatcher puede poner los nuevos hechizos, adaptándolos como usted desee. Y Kreatcher también puede limpiar las habitaciones principales para que cuando el amo llegue esté cómodo.

Bien, quiero que los hechizos solo nos permitan el paso a nosotros: a ti y a mi, Kreatcher, a ningún elfo, mago, duende o criatura mágica más, ¿quedó claro?

- Claro amo Harry Potter, Kratcher entiende. ¿El amo Harry Potter irá a vivir a la Noble Casa de los Black?

-Sí, necesito alejarme de todos, ir donde nadie me encuentre, y la mansión es el lugar ideal. ¿Puedo contar con que lo tengas listo para pasado mañana?

- Por supuesto, amo. Kreatcher estará feliz de servirle arreglando la casa donde siempre trabajó.

- Muy bien, pues. En dos días, cuando haya terminado las comprar en Diagon Alley te llamaré para que vengas a recoger mis paquetes y me lleves a casa. – Luego se volteó hacia la Biblioteca, la miró pensativo, y volvió a mirar al elfo- ¿Encontraré estos libros allí?

- Oh, sí amo Harry Potter. La biblioteca fue transportada expresamente desde la mansión. El ama Walbuerga era una gran aficionada de la lectura. ¿Desea el ama que Kreatcher la devuelva a la mansión?

-Sí, yo también he cogido gusto de los libros, y la verdad es que esta habitación me ha encantado.

Y sin más que agregar, se volteó hacia la sala y se paseó por los estantes mirando los libros y cogiendo algunos que le interesaban. Ausentemente oyó que Kreatcher se desaparecía, pero no le prestó atención. Se fue hacia un silloncito y se sentó para empezar la lectura.

La tarde pasó lenta para Harry. Una vez Remus lo fue a buscar volvieron a la Madriguera para comer. Cuando acabaron, Arthur y Remus se despidieron y se fueron Merlín sabe donde para alguna misión. Los gemelos, Ron, Ginny y Bill jugaban un Quidditch en el jardín, Molly estaba en la cocina con Fleur y Hermione enseñándoles alguna de sus recetas, y él estaba encerrado en la habitación. Ahora se arrepentía de haber dejado todos los libros en Grimmauld Place. Tambie´n había dejado su escoba, pero eso le había servido de escusa para no tener que jugar a Quidditch con los Weasley. Lo que más lo desanimaba era el hecho de pensar que mañana tendría que pasarse todo el día allí encerrado. Suspiró. Que lento pasaba el tiempo algunas veces.

Al fin llegó el dia de ir a Diagon Alley. Harry se vistió con unos pantalones negros, una camisa blanca con los dos primeros botones abiertos y desfajada del pantalón y unos zapatos negros medio informales que se había comprado en su cuarto año y que nunca había usado. Le sabía mal no tener una túnica que ponerse, pero hoy arreglaría ese pequeño detalle.

Cuando llegó a bajo vio que ya todos estaban desayunando: Ron, Hermione, Ginny, Arthur, Molly y Remus.

- Vas muy elegante- comentó Ron.

- No te ofendas- dijo Ginny, mirándolo con el ceño fruncido- pero te pareces a Malfoy.

Para sorpresa de todos, Harry se limitó a encogerse hombros y sentarse para empezar a desayunar.

Cuando todos hubieron acabado se desplazaron al callejón con polvos flu. Lo primero que hicieron todos fue ir a Gringotts a buscar dinero. Después que todos retiraron lo necesario, en exceso, en opinión de todos, en el caso de Harry, se dirigieron a la zona comercial. Primero compraron los libros, las plumas, pergaminos, tinta e ingredientes para las pociones.

- ¡Dios que cansado es ir de compras! Suerte que solo quedan las túnicas

Nadie entendió porque esa simple exclamación se ganó una mirada furibunda por parte de Harry hacia Ron. Sin hacer más comentarios, todos se dirigieron hacia Madame Malkin para comprar las túnicas nuevas para Hogwarts. Sin embargo, al momento de ir a pagar para marcharse, Harry se acercó al grupo del cual todo el rato se había mantenido algo alejado.

- Yo necesito comprar algunas cosas más, ¿os parece bien si nos vemos a la hora de comer frente a Ollivander's?

Los mayores parecían bastante reacios a dejarle allí solo, pero sabían que aunque se lo prohibiesen Harry conseguiría escaparse.

- Claro- Remus forzó una sonrisa- En tres horas quedamos allí- Él era el único que sabía que hoy Harry dejaría la Madriguera, y había deseado, secretamente, poder pasar el día con él.

Se despidieron de Harry cuando hubieron pagado sus túnicas y Harry se quedó solo con la dependienta. Entonces se giró hacia ella y le regaló una sonrisa que la hizo sonrojarse;

- Señorita, necesito renovar totalmente mi armario, ¿Qué me ofrece?

En un momento estuvieron viendo trajes, probando túnicas, sacando y poniendo piezas de ropa. Harry se dio cuenta que la ropa de Brujo no era tan diferente. Las piezas eran las mismas, salvo que los materiales que se usaban para la confección eran bastante distintos. Además solían adornar sus conjuntos con capas. Las túnicas, para sorpresa de Harry, solo se usaban en acontecimientos formales: el colegio, graduaciones, enlaces, cenas de gala… Había descubierto un gusto insano por las botas de caña alta de piel de dragón que se ajustaban a la perfección a la medida de sus piernas.

Cuando salió de la tienda llevaba más que nunca en su vida. Fue hacia un callejón que no estaba muy concurrido y llamó a Kreatcher para que se llevase sus paquetes que le incomodaban para andar.

Su siguiente parada fue una óptica mágica donde se deshizo de sus gafas y se puso lentes de contacto, consiguiendo que le resaltasen los ojos.

El último sitio al que fue era una estética, estaba decidido a domar su pelo y lo iba a lograr costase lo que costase.

- Llega tarde.

-Qué gran observación, Ronald.

- No pagues conmigo tu mala leche, Hermione.

- Basta los dos- ambos chicos bajaron su cabeza avergonzados. El licántropo se giró hacia Arthur- ¿Crees que le haya pasado algo?

- No lo creo, nos habríamos enterado. Hay poca gente y un revuelo que incluyese a Harry habría llamado la atención.

Frente a la tienda del fabricante de varitas se encontraban los Weasley junto a Remus y Hermione esperando a un Harry Potter que brillaba por su ausencia.

- Perdón por el retraso.

Todos se giraron hacia un chico de pelo negro azabache totalmente liso que caía de forma elegante por su frente y enmarcando su rostro y con unos hermosos ojos verdes esmeralda que brillaban con la luz del sol.

- ¿Harry?- preguntó Hermione, indecisa

- ¿Quién sino, Granger?

- Vaya cambio, te sienta muy bien. – lo elogió la matriarca pelirroja- Bien ahora que estamos todos ya podemos irnos a casa para comer- E hizo el gesto de empezar a caminar, mas una voz la detuvo.

- Yo no voy a volver. – todos le miraron entre sorprendidos y desconcertados- Ya se lo dije a Remus. Voy a pasar el resto de las vacaciones en casa de Sirius. Siento no habéroslo dicho antes. – Y antes que alguno pudiese reaccionar, llamó a Kreatcher. El elfo apareció, tomó la mano de Harry y los desapareció.

Cuando Harry abrió los ojos al sentir de nuevo el suelo bajo sus pies, un pequeño ¡Oh! de sorpresa escapó de sus labios. Se encontraba frente a una gran verja de metal, y al otro lado un grandioso campo verde se extendía, incapaz de ver el final, y allí, justo en el centro, se alzaba cual imponente fortaleza la mansión Black. Rodeando todos los terrenos se erigía una muralla no muy alta que servía de primera protección para evitar intrusos.

Empujó la verja y entró a los terrenos de su nueva casa. Había un pequeño caminillo que llevaba hasta la casa. Las paredes eran de color salmón y había grandes ventanales por toda la casa. Un gran balcón sobresalía de la que debía ser la habitación central en la segunda planta.

La puerta de entrada era grandiosa, de roble y tenía algunos grabados en runas antiguas en la superficies. Miró hacia la derecha y vio a lo lejos algo muy parecido a un campo de Quidditch; a la izquierda había una piscina cerca de la cual había una pequeña casita que, supuso, era un vestuario, y más lejos vio el estanque que le había mencinado Kreatcher. Centró su vista detrás de la casa y vio que, detrás de los establos, muy al fondo, había un bosque que cerraba sus terrenos.

Harry era incapaz de entender como alguien había podido abandonar eso por la casa de Grimmauld Place. Todavía seguía embobado admirando el que sería su nuevo hogar cuando oyó a Kreatcher decir:

- Bienvenido a la Mansión Black, amo Harry Potter.


Espero que les haya gustado el capítulo! Reviews? :)