¡Yosh! (Ya estoy como Lee… o_-). Estoy traumada con un juego del wii, rayos, ya ni sé cómo escribir en la computadora xD (ok, no, eso nunca lo olvidaré). Bien, será mejor empezar para que ya no les haga perder el tiempo :P. Veamos qué tal me queda este capítulo. Por cierto…acabo de leer el manga de Naruto 547…sólo unas pocas palabras…¡AMO A KISHIMOTO! ¡EL MEJOR CAPÍTULO DE LA HISTORIA! :DDDDDDDD ¡GAARA! ¡WAA! ¡SUFRIÓ TODO ESO POR NADA! No, ni crean que estoy alterada, no, no, no, ¿cómo pueden decir eso? O_-. Bien…no diré más o será spoiler para quienes aún no hayan tenido la decencia de leerlo ¬¬. Ya pues perdón, es que…amé ese capítulo T^T. Hasta lloré. ¡Ya pues! ¡Ponte a escribir! Ya voy, ya voy, o_- (digamos que cuando leí ese capítulo aún era 12 de Julio xP).
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto
Capítulo 6: Un entrenamiento de muerte. Parte II
Había pasado más de media hora y varios de los shinobis ya se encontraban cansados. Faltaba cada vez más poco para llegar al mirador de la torre y descansar los dorados cinco minutos.
—Está haciendo…demasiado calor… —decía Sakura una vez que habían dejado de correr en el agua salada.
—¿En serio? –el Uzumaki habló con sarcasmo—. Yo tengo frío.
—Con el agua se quitará –y Sai vació gran parte de su botella sobre su cabeza—. ¿Lo ven? Me siento mejor.
—Y casi te quedaste sin agua… —la de las cuatro coletas lo miró.
El pelinegro sólo logró agachar la cabeza con una gota resbalando por su nuca.
—Me…estoy…ahogando… —Lee se veía realmente moribundo.
—¡Te dijimos que no corrieras con esa cosa! –le reclamó el marionetista.
—Pero…siempre…entreno…con…él.
—No estás en Konoha, Lee –aclaró la Hayashi—. ¡Estamos a un lado del mar en el clima más cálido y húmedo!
—Quítatelo de una vez –recalcó el kage—. O Tsunade te mandará a tu aldea.
—Pero…debo…honrar…a…Gai-sensei.
—¡Sólo quítatelo idiota! –gritó el Hyuuga exasperado.
—Perdóneme Gai-sensei –y Lee arrancó su expándex a la vez que se oían gritos por parte de las chicas mientras se cubrían los ojos.
—¡Díganme que trae ropa interior! –exclamó Tenten con las manos en el rostro.
—Creo que verlo desnudo sería mejor que esto… —el Inuzuka lo veía con repulsión.
Todas abrieron los ojos a la vez que se encontraban con un chico en bóxers…del color más rosado que se pudieran imaginar, con conejitos dibujados acompañados de un arcoíris.
—¡Por Kami, Lee! –la Hyuuga se espantó—. ¿Por qué traes puesto eso?
—No sabía que usabas la ropa interior de tu hermana –Shino lo miraba debajo de sus gafas oscuras.
—Yo ni tengo hermana –aclaró el del ahora no tan verde expándex—. Son los de mi prima.
—Oh…por…Kami –murmuraba la Yamanaka aún sin creérselo.
—Lee…¿por qué rayos tienes puesto eso? –volvió a preguntar el Nara.
—Creo que ya se cambió de bando –se burlaba el Akimichi.
—¿Qué tiene de malo? –inquirió el de las cejas pobladas—. Gai-sensei y yo siempre los usamos.
Inmediatamente, los demás se alejaron dos pasos de él a la vez que continuaban corriendo lo más rápido que podían.
—¡Oi! –gritó el chico—. ¡¿Qué tiene de malo?!
Todos ignoraron su pregunta y siguieron adelante. El destino del mirador se encontraba cada vez más cerca.
—¡Vamos! ¡Ya falta poco! ¡De veras!
—No puede ser posible que Gaara fuera delante de nosotros todo el camino –se lamentaba su hermana—. Esto es vergonzoso.
—Ah, ¿estaban compitiendo por ganarle a Gaara? –preguntó la Hayashi.
—Realmente no… —decía la Haruno.
—Ni siquiera me pasó por la mente ir a su altura –al marionetista le resbaló una gota por la nuca.
—¿Cuánto falta? –preguntaba Lee—. Sé que la llama de la juventud hará que termine mi carrera con éxito.
—Eso sonó a comercial de universidad… —decía Sai.
—Lee –habló el Hyuuga—. ¿Por qué no te quitas las pesas de las piernas? Ya hubieras terminado hace horas.
—No me importa, es mejor correr así –respondió el aludido muy sonriente.
—Estoy…cansada –decía la ojiperla comenzando a jadear.
—No te atrevas a rendirte ahora Hinata –contestó Tenten—. Ya falta poco para el descanso.
—Además…creo que no quieres regresar corriendo a Konoha –siguió el Inuzuka.
—Y si te regresan a Konoha…ya no podrás hacer misiones con Naruto –finalizó el domador de insectos.
—Es cierto…esto tengo que hacerlo por Naruto-kun.
Y Hinata comenzó a correr más rápido.
—Vaya que eso es buen sermón –Ino vio como la peli—azul se adelantaba.
—Shikamaru…veo una luz –decía el Akimichi bañado en sudor.
—Tranquilízate Chouji –le contestó su amigo—. Tan sólo es el Sol…
La torre se veía más clara. Pero esos escasos kilómetros que les faltaban parecían no terminar.
—¡Gaara! –exclamó Temari desde atrás—. ¿No estás cansado?
—No –contestó el kage al mismo ritmo.
—Creo que Lee es el único capaz de ir más rápido que Gaara –dijo el Uzumaki—. Si tan sólo se quitara sus pesas…
La pelivioleta sonrió ligeramente de lado.
—¿Eso creen?
Haruka dejó una nube de arena flotando en al aire a la vez que se alejaba rápidamente de sus compañeros, adelantándose en pocos segundos al menor de los Sabaku No, para sorpresa misma del pelirrojo.
—¡Oi! ¡Haruka! –gritó Kankuro—. ¡No puedes usar tus jutsus de velocidad!
—¡No es ningún jutsu! –contestó a su vez la Hayashi mientras se apartaba más.
La mayoría se quedó con la boca abierta.
—No sabía que Haruka era tan rápida… —Naruto tenía los ojos muy abiertos.
—Y eso que dijo que tenía flojera –comentó la pelirosa.
—No la quiero ver cuando tenga energía –el Hyuuga trató de acelerar el ritmo.
—¡Así se hace! –gritó Lee emocionado—. ¡La llama de la juventud fluye por ella!
Muchos torcieron los ojos.
—¿No…es…ningún jutsu? –repitió el marionetista.
—Parece que ha estado entrenado las veces que sale de la casa mientras estamos en Suna –contestó la de las cuatro coletas—. Y creo que ha dado resultados.
—Un momento… —habló Sai analizando la situación—. Si es así de rápida sin usar técnica ninja…¿cómo lo es cuando sí las utiliza?
Los dos mayores Sabaku No se miraron entre sí, realmente sorprendidos.
—Maldita sea… —murmuró Kankuro.
—En vez de estar asombrados –habló el pelirrojo—. Deberían tratar de alcanzarla.
—Sí, Gaara, ahorita –dijo Tenten con todo el sarcasmo del mundo.
Pasaron otros minutos hasta que la figura de la kunoichi se veía diminuta.
—Me está dando hambre… —habló el Akimichi con el estómago rugiendo.
—Mientras más pronto termines…más pronto podrás comer –contestó el domador de sombras—. Mis piernas se están cansando. Esto es problemático…
—Oye Kiba –dijo de repente la Yamanaka—. No sabía que te gustaba el color amarillo…
—¿Amarillo? –preguntó a su vez el aludido—. Iaj, lo odio.
—Es que…no sabía que usabas calzoncillos amarillos…
—¡¿Amarillos?! –exclamó el Inuzuka viendo su ropa interior—. ¡Pero si eran blancos esta mañana!
Todos volvieron a alejarse dos pasos del chico. Hasta Akamaru se sintió apenado de su propio amo.
Finalmente, avanzaron hasta conseguir estar a pocos metros de la estúpi…estupenda y ansiada torre. Al acercarse más, Haruka venía corriendo hacia ellos, pero esta vez de regreso.
—¡¿Qué rayos?! –exclamó la Haruno asombrada—. ¡Haruka! ¡¿No piensas descansar aunque sea los cinco minutos?!
—¡Ya lo hice! –gritó mientras se alejaba nuevamente.
—Mierda… —comentó el rubio mirando hacia atrás—. Creo que ya encontré a alguien que le gana a Lee…
—¡YA! –y en un ataque de frustración, Sai aceleró el paso llegando rápidamente hasta el mirador.
Segundos después, los demás se encontraban a un lado del pelinegro. El lugar era verdaderamente fascinante. Sobre una enorme pila de rocas se extendía una vista espectacular. Las playas con sus aguas cristalinas se veían simplemente hermosas.
—Wow…no sabía que había lugares así en esta aldea –Temari miraba hacia el horizonte, donde navegaban varios barcos.
—¿Ya descansaron? –decía la gran…¿bestia "acalzoncillada" de Konoha? mientras seguía corriendo sin moverse—. La llama de la juventud está que arde dentro de mí.
—Cállate Lee –lo cortó el marionetista—. No ha pasado ni un minuto. Dame un respiro. Si quieres, vete tú.
—No seas tan cruel –le dijo Tenten.
—No es crueldad —recalcó el pelirrojo—. Sólo es un "lárgate amable".
—Qué lógico… —murmuró el ojiperla—. Por cierto…¿qué le pasó al expándex verde de Lee?
—¿No lo recuerdas? –inquirió el Inuzuka sorprendido.
—No…yo venía más adelante cuando oí que se deshizo de él.
—Pues verás… —intervino la Hyuuga.
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Flashback
Cinco minutos después de que el cejón había roto su vestidura…
—¡No! ¡Mi adorado expándex! –gritaba Lee mientras veía como una gran ola se llevaba el traje verde.
—¡Lee! ¡Regresa! –gritó el Aburame al ver como su compañero corría en dirección al mar.
—¡Idiota! –la Yamanaka se acercó también—. Si te lleva una ola, nadie te va a salvar.
—No me pasará nada… —contestó el chico mientras seguía trotando dentro del agua.
En eso, un gran oleaje lo cubrió por completo, arrastrándolo mar adentro.
—¡Auxilio! ¡Las gaviotas me quieren comer! ¡Pero sigo corriendo! ¡No me manden de regreso a Konoha!
—¡Ruaf! –ladró Akamaru en dirección a Lee para salvarlo.
—No lo hagas –le contestó su amo—. Tendrías que nadar y en ese caso, dejarías de correr ¡y te harían correr hasta Konoha!
—¿Acaso Tsunade mandaría a un perro a la aldea? –preguntó la Haruno.
—Akamaru no es ningún perro –Kiba la miró—. ¡Es un perro ninja!
—Sigue teniendo la palabra "perro" –murmuró Tenten.
—Shikamaru… —lo llamó el Akimichi una vez que los demás no se decidían.
—Ya sé…¡Gaara! Necesito usar mi técnica de sombras para sacar a Lee, ninguno de los dos pararemos de correr.
El pelirrojo miró hacia atrás por encima de su hombro.
—De acuerdo –contestó regresando su vista al frente—. Pero que sea rápido.
—¡Kage Mane no jutsu! –y el Nara atrapó a Lee entre su escasa sombra reflejada sobre el fondo del mar.
Shikamaru se alejó hacia un lado sacando al shinobi, donde el agua lo había cubierto hasta las orejas. Una vez a salvo, deshizo su técnica.
—¡Quiero que sepan que no dejé de correr ni por un solo momento!
—¡Ya cállate idiota! ¡Casi te traga el mar! –le gritó el Uzumaki.
—Es cierto… —reflexionó Lee—. Pero….¡mi expándex! –vio el objeto flotando a lo lejos y acercándose de vuelta al mar.
—¡Kage Mane no jutsu! –y el domador de sombras lo mantuvo atado a su técnica hasta que su traje desapareció a lo lejos.
—Gai-sensei… —dijo Lee con lágrimas en los ojos.
—Cállate y sigue corriendo… —le contestó Kankuro.
Fin del flashback
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—¿A qué horas pasó eso? –preguntaba el Hyuuga.
—¡¿Qué?! –exclamó la Haruno—. ¡¿Como que a qué horas?! Si todos lo vimos.
—Yo no lo recuerdo… —aclaró el ojiperla.
—Déjenlo… —intervino Naruto—. Lo que sucede es que Neji no puso atención porque estaba pensando en cómo cuidaría su larga cabellera del cloro de las albercas y el agua salada del mar. ¡Jajajaja!
Y el Uzumaki terminó en el suelo con un chichón en la cabeza. Y menos mal que no estaban corriendo. Pasaron los cinco minutos.
—Es hora de irnos –dijo Gaara mientras reanudaba su trote.
—¿Tan pronto? –cuestionó Sai—. ¿No podemos tener otros cinco minutos?
—Eso díselo a Tsunade –contestó el pelirrojo.
Todos tragaron saliva mientras seguían al kage por detrás.
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—¿Qué es eso? –Shizune se encontraba en el punto de partida. Miraba a lo lejos con una mano sobre la frente para cubrirse de los rayos del sol.
—¿Que es qué? –inquirió a su vez Tsunade colocándose a un lado de su asistente.
—Es una persona…que viene corriendo. ¿No es alguno de nuestros shinobis?
—Pff, imposible –la rubia se cruzó de brazos—. Tan sólo ha pasado poco más de una hora –y fue a recostarse de nuevo sobre una hamaca atada a dos palmeras llenas de cocos.
La figura fue acercándose rápidamente, haciéndose visible.
—Tsunade-sama –Shizune tragó saliva—. Creo que es…Haruka.
—¡¿Qué?! –la Godaime cayó de un sobresalto sobre la arena. Se puso de pie velozmente.
Un minuto después, la Hayashi ya se encontraba a su lado.
—Haruka…¿cómo rayos llegaste tan pronto? –la rubia la miraba con los ojos muy abiertos.
—Supongo que he estado entrenando un poco –contestó la kunoichi—. He incrementado mi velocidad.
—Creo que ya rompiste muchas marcas mundiales… —la pelinegra seguía con la boca abierta—. Dime, ¿no quieres participar en maratones? Seguro ganarías en todos.
Haruka simplemente negó con la cabeza.
—Bien hecho –habló la Hokage—. ¿Alguno de los otros se ha detenido?
—No. Hasta eso, todos han logrado resistir, aunque…bueno…en lo que lleguen, no sé si alguien se detenga. Tsunade-sama, ¿de verdad mandaría a alguien de vuelta a Konoha o Suna?
—Sí, ¿por qué no?
La pelivioleta tragó saliva.
—Cálmate, Haruka –dijo la rubia—. Claro que no haría algo como eso. Pero sí aplicaría un castigo por no cumplir con el cometido como era debido. Ahora, puedes ir a desayunar.
—No quiero ir sola…esperaré a los demás.
—Como quieras.
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—¡Puedo ver a la abuela! –gritó el Uzumaki feliz de que su sufrimiento estaba a punto de terminar.
—Mis piernas ya no responden… —murmuró la Haruno.
—¿Y cómo es que sigues corriendo? –inquirió Sai.
—Se mueven por su cuenta.
—¡Yosh! ¡La llama de la juventud nos ha permitido terminar con éxito!
—Y éste sigue con su comercial televisivo… —Kankuro apretó los dientes.
—No sé ustedes…¡pero yo ya tengo hambre! –y la Sabaku No comenzó a acelerar con las pocas fuerzas que le quedaban.
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—Tsunade-sama –el Kazekage se detuvo junto a la rubia, llegando antes que los demás.
—Así que…Gaara, ¿cómo les fue?
—Bien, supongo…nadie se detuvo, únicamente los cinco minutos que nos indicó en la torre.
—Excelente.
-o-o-o-
Minutos después, el grupo de shinobis estaba llegando al lugar de inicio. Influenciados por el cansancio y el hambre, habían comenzado a correr más rápido en los últimos metros.
—¡Pérenme!* –gritó Chouji desde atrás.
—¡Ni que fuéramos árboles de peras! –exclamó Tenten desde adelante.
Y finalmente, lograron terminar. Todos llegaron sudando, jadeando, agotados, hambrientos. La gran mayoría se dejó caer sobre la arena, abatidos.
—Una hora con 40 minutos –habló Tsunade viendo su reloj en la muñeca—. No está mal.
—¡Yo! –saludó Haruka a los recién llegados. Alzó dos dedos en el aire (el común símbolo hippie…) mientras bebía agua con un popote directamente de un coco.
—Maldita sea… —habló el marionetista sentado en la arena—. ¿Tú a qué horas llegaste?
—Hace como media hora. Los he estado esperando para ir a desayunar.
—¿No estás cansada? –inquirió la Yamanaka de pie, apoyando sus manos sobre sus rodillas.
—Sinceramente no…
—Presumida –murmuró el Inuzuka.
—¿Surgieron algunos inconvenientes? –cuestionó Shizune.
—Sólo algunos –contestó el Aburame—. Pero ya son normales entre nosotros…
—Bueno, ya que todos están aquí, pueden ir a desayunar, dormir, descansar o lo que quieran –indicó la sannin—. Los veo dentro de dos horas en el área de entrenamiento para proseguir con lo programado para el día de hoy.
—¡¿Todavía hay más?! –el Akimichi estaba seriamente consternado—. ¡Casi me da un infarto a mitad del camino!
—Pues más te vale que no te dé –Tsunade estaba seria—. No quiero regresar a Konoha con un muerto en manos.
Chouji se quedó pálido.
—Qué sádica… —susurró el Hyuuga.
—Como dije –repitió la mujer—. Dentro de dos horas en el área de entrenamiento.
Dicho esto, se fue junto con Shizune mientras los ninjas recuperaban fuerzas para ponerse de pie.
Continuará…
*Pérenme. Abreviación de "espérenme" xD.
Sí, ya sé, soy un asco para los finales…me estoy dando cuenta de ello. Pero…¡no me importa! ¡HARRY POTTER 7.2! Sí, sí, empecé el capítulo el 12 de Julio y terminé el 15…el día más feliz y el más triste de mi existencia. ¡10 años han terminado! ¡Harry Potter terminó! ¡Waaa! Esa fue una película…¿cómo decirlo en una palabra? ¡ULTRA-ARCHI-RE-CONTRA-MEGA-SUPER-HIPER-BUENÍSIMA! ¿Qué? Es una sola palabra xD.
Bueno, es todo por hoy, ¡habrá tercera parte! (Bien para mi cerebro para que no piense en títulos…xP). Gracias por leer y comentar. Nos vemos en la próxima. ¡Au revoir!
