Lindas, estoy sin tiempo, les dejo el chapter y en el proximo devuelvo los r&r
La Espía
by
Mel.
24 Il preferito...
Draco la vio alejarse corriendo y se maldijo, no había podido evitar besarla, no había podido resistir a la tentación. "Es solo un juego, esta bajo mi control" se dijo y sin mas se metió en la cabaña.
¡Que equivocado estaba!
1.
Paul Lawson camina a paso elegante por los anchos pasillos del castillo, a medida que recorría su trayecto a la torre de Slytherin todas las mujeres se daban vuelta para admirar la precisión de su andar, con un dejo de perfección y arrogancia. Dentro suyo, podía sentir su sangre mágica correr con fuerza debido a su ira, no obstante sus ojos azul ceniza inspiraban el mismo sentimiento del de un ser divino: la superioridad.
Giró en una esquina pasando las mazmorras y la voz de Granger resonó en su cabeza "No me causa gracia y no, no quiero que me enseñes nada Malfoy... ¿o debería decir Lawson?" curiosamente su mente voló y le recordó también la suavidad de su boca, la ternura de sus besos y el calor de su cuerpo contra el suyo. Draco sintió su cuerpo tensarse y su corazón acelerarse sin ninguna explicación,
o con alguna que él no supo entender...
Apartó el rostro angelical de Hermione de su mente y cerró los ojos intentando relajarse, siendo conciente de la ira que recorría su cuerpo ¿Cómo alguien había osado hablar de más? A medida que aplicaba autocontrol contra sus sentimientos negativos, logró aflojar sus puños ya blancos y la fuerza que su mandíbula estaba ejerciendo. Sea quien fuere el responsable de que Hermione supiera más de la cuenta aprendería la lección.
Al llegar a la puerta de la torre Slytheriana, Draco vio a Theodore recostado sobre el muro, con su mirada relajada, serena y sus manos guardadas en los bolsillos de su pantalón negro.
- Paul – dijo suavemente a modo de saludo, a la vez que inclinaba levemente la cabeza.
Draco lo miró como a un igual y le devolvió el gesto.
- Theo¿sabes algo de Granger? – preguntó mientras se inclinaba hacia delante para soportar mejor el paso de la poción multijugos.
Nott habló al mismo tiempo que el pelo de Paul-Draco se volvía del negro al rubio platinado.
- Estuvo todo el día en su sala común, hasta hace unos minutos que la vi caminar por los corredores junto a Potter y Weasley, se dirigían a la Sala Multipropósito – dijo suavemente y esperó que los efectos de la poción multijugos pasara para continuar – no traían muy buena cara.
Draco alzó su rostro sintiendo sus facciones contraídas por la ira.
- ¿Spencer? – siseó.
La serpiente de aspecto enclenque enfrentó la puerta para ingresar a la torre y luego de recitar una contraseña, sonrió.
- Adoraré ver su rostro cuando te vea llegar.
2.
Hermione caminaba a paso rápido por el pasillo que llevaba a la habitación multipropósito. Tan solo minutos atrás Harry y Ron habían prorrumpido de alguna manera en su cuarto y sin ninguna otra explicación más que un "Horcrux" la había sacado de la sala común. Todo parecía normal, más allá de que ella estaba peleada con sus "amigos", de que esa mañana Draco Malfoy la había besado y que Theodore Nott le había sonreído amigablemente al verla pasar.
- ¿Quién es ese? – había soltado Ron con brusquedad, mirando a Hermione
Hermione suspiró cansada de sus "celos".
- Theodore Nott.
Ron pareció no entender.
- ¿Theodore Nott? Jamás escuche hablar de él.
Harry lo perforó con la mirada molesto.
- Que raro, su padre intentó matarnos hace dos años. Es un Slytherin.
Como por arte de magia la cara de pelirrojo se volvió tan colorada como su pelo.
- ¿Desde cuándo tratas con esa lacra¡Es un mortífago, un asesino, un hijo de...!
- Basta Ron, no empieces. Nunca en mi vida hable con él.
Harry alzó una ceja y la miró escéptico.
- ¿Entonces por qué le devolviste la sonrisa? – había preguntado.
Hermione se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.
- Porque fue amable y es amigo de Luna.
Harry y Ron se miraron con asombro.
- No todas las serpientes son iguales – declaró Hermione y zanjó el tema.
Ahora se encontraban caminando hacia la torre de astronomía, el único punto donde era posible desaparecer. Una vez allí Harry la tomó con fuerza del brazo y Ron lo imitó, con un ruido sordo la sala quedó vacía. Cuando la sensación de asfixia que producía el transportarse terminó, Hermione abrió los ojos y se encontró en un pueblo humilde, frente a una casa aparentemente abandonada. Con celeridad y precaución, Harry los guió hasta la casa y se detuvo frente a una puerta negra como el abismo. Misteriosamente ésta se abrió y ellos ingresaron empuñando sus varitas.
La castaña caminó con precaución hasta una estantería con miles de libros y tomó uno especialmente pesado, cuando leyó el nombre del dueño sintió que se moriría.
- Que Dumbledore nos ayude... - murmuró
Harry se volteó, con los ojos explotando de determinación.
- Te diste cuenta – dijo.
Hermione asintió y Ron los miró sintiéndose ajeno a su comprensión.
- ¿De que se dio cuenta? – preguntó.
Luego de un silencio, Hermione habló:
- De que ésta es la casa de Snape.
Ron pareció perder el color de su rostro y pelo.
- ¿Estas demente? – preguntó fuera de si a Harry – si Snape llegara en cualquier momento... esto es una locura.
Harry se sintió mal por no haberles dicho a donde se dirigían, pero ellos debían entender y si no lo hacían, eran libres de irse.
- ¿Qué mejor que encontrar cómo destruir un Horcrux que en la casa de un mortífago mimado por Voldemort? – Harry miró a Ron y vio como poco a poco éste recuperaba su color y se tranquilizaba – odio a Severus Snape más que ustedes, pero es un hecho el poder que tiene sobre las artes oscuras.
- Harry, no creo que debamos quedarnos, tomemos un libro y salgamos de acá, es demasiado arriesgado... – dijo Hermione alzando un libro que acababa de sacar de la estantería.
Harry negó con la cabeza y les dio la espalda.
- Si quieren volver al castillo, háganlo... pero yo me quedo.
-Harry... – insistió Ron.
El morocho dio la vuelta y los encaró tan serenamente que los asustó.
- No... no me voy a ir con un libro que me puede hablar de las artes oscuras en general, solo porque ustedes lo crean. Hermione, se que respetas mucho los libros y crees que ellos tienen la clave para todo, pero no es así.
Hermione dio un paso hacia Harry y le mostró la tapa del antiguo libro.
- No es un libro común Harry, es uno escrito por Voldemort... – y leyó la leyenda – "Camino hacia la inmortalidad"
3.
La puerta de la Sala común de Slytherin se abrió, dándole paso. Draco Malfoy avanzó con elegancia hasta traspasar el umbral de la entrada, luego con un movimiento tranquilo se detuvo y todos los presentes sintieron algo que solo los Malfoys y Lord Voldemort podían provocar: temor infinito. Con su mirada de hielo ardiendo y su varita descansando en su mano, se permitió aspirar y disfrutar de los nervios de las serpientes implicadas. Pansy, recostada sobre un mueble negro y fumando un cigarrillo, sonrió complacida, sus ojos negros buscaron los grises de él que lo único que hacían era observar todo con un odio desmedido, absolutamente todo, y cuando finalmente los encontró entendió lo que estaba ocurriendo, su rey solo podía estar en el castillo sin disfraz por un motivo: alguien había cometido un error y ahora debía pagar su falta.
Sin embargo no solo Pansy pudo sacar aquella conclusión, Blaise también lo hizo y fue por ello que su vista se desvió a un Slytherin que miraba todo con temor… temor a que su rey no entendiera que su plan no era lo mejor. Spencer se removió incomodo en su mueble y evitó crear contacto visual con cualquiera de los presentes. Theodore advirtió el miedo de Jack y supo que en algún futuro sus acciones lo llevarían a morir sin piedad, algo dentro suyo le dijo que él mismo sería su ejecutor y por raro que pareciera, la idea no le molestó. Con su mirada serena y su pose desinteresada Nott se acercó aun más Draco, acompañándolo, como su par y aunque nadie dijo nada, todos supieron que lo envidiaron por el respeto que el Rey de las Serpientes le profesaba. Se podría decir, que él era su único amigo verdadero.
Draco sintió nudillos crujir en su espalda y volteó. Crabbe y Goyle flanqueaban su espalda, siempre fieles, sin importar nada más que su misión de deberse a él. Con renovada ira, el asestó su mirada austera sobre Spencer y habló con claridad.
- Siento el olor a traición... miedo. Theo ¿podés sentirlo también?
Nott asintió con un movimiento de la cabeza.
- Como sabrán – dijo Draco – dentro del colegio alguien más conocía mi paradero en el bosque... una Gryffindor, no obstante, ella no tenía idea de quién era realmente Paul Lawson... hasta hace unas horas – el mortífago movió con malicia la varita y recitó en un susurro sus propiedades. El ambiente de la sala común se volvió tan tenso que hasta se podía cortar con una tijera- ¿saben qué es lo que me pregunto? – los presentes negaron con la cabeza, a excepción de Theodore Nott y Pansy Parkinson – quién fue el culpable de que aquella información se expandiera.
Nadie habló. Pansy se dedicó a pitar una vez más su cigarrillo para invadir sus pulmones de humo y luego expulsarlo a través de sus finos labios. Crabbe y Goyle hicieron crujir sus nudillos nuevamente y ante un gesto de la mano de Draco, caminaron hasta unos muebles y se sentaron. Por otra parte Zabini miró con asco a Spencer, quien parecía más pequeño y demente de lo común.
Theodore movió la cabeza de un lado a otro, negando mientras suspiraba.
- Si hay algo que detesto más que a mi padre es a los cobardes – dijo serenamente – Jack ¿qué piensas de eso?
El aludido lo miró con odio, entendiendo la indirecta bastante directa de Nott.
- ¿Vas a contestar? – preguntó desafiante Draco.
Un escalofrío pareció recorrer el cuerpo de Spencer de pies a cabeza y la desesperación crecer en su interior. Podía ver a su rey jugando sádicamente con su varita y conocía bien lo que eso quería decir. Draco Malfoy le enseñaría lo que significaba ser desleal, de la misma manera que el Señor de las Tinieblas lo había hecho con él para probar su devoción. Todos conocían bien la historia, durante una semana entera Lord Voldemort había sometido a Draco bajo el maleficio Cruciatus para comprobar su lealtad, para verificar que más allá de que su padre había muerto bajo la varita de su señor, él seguía dispuesto a su lado. Finalmente la semana había pasado y con ella, Draco se había convertido en Il preferito como les gustaba llamarlo.
Theodore Nott movió su varita en dirección a la puerta y ésta quedó sellada, nadie ni nada podría salir de la torre, ni siquiera los gritos...
- Espero esto sea un escarmiento para todos – dijo Draco, adoptando un siseo escalofriante – especialmente para ti, Spencer.
Jack abrió los ojos como platos y lo ultimo que oyó antes de que gritos de dolor rasgaran su garganta fue "¡Crucio!".
Sus ojos grises y calculadores lo observaron retorcerse en el piso alfombrado con una gran serpiente plateada. La ira y el odio corrían libremente por su sangre, liberándose a través de la ligera varita, sentía como de a poco todo el malestar que lo invadía se esfumaba. Pronto el cuerpo de Spencer se arqueó dolorosamente y Draco contempló fascinado la mueca que deformaba su ya desagradable rostro. Él sabía el dolor que Jack estaba padeciendo, Draco mismo lo había sufrido, al igual que él Voldemort poseía esencias mágicas en su sangre, lo que incrementaba el poder de la maldición.
El rubio no supo bien porqué recordar al Señor de las Tinieblas le había recordado a Potter y a su vez a Granger... a su mirada infantil, su carácter fuerte, sus labios. Draco endureció su mirada y apretó las mandíbulas. La estaba deseando, a ella, a su cuerpo tapado por sus ropas holgadas, a su calor... a ese sentimiento que solo aparecía en él cuando la sentía cerca. Inconscientemente o intentando aparentar inconsciencia, el mortífago aumentó el poder de la maldición sobre Spencer, como si de aquella manera pudiera castigarse a si mismo por desearla a ella, a Hermione Granger... una sangre sucia.
Los gritos de Jack aumentaron su timbre y de su boca, comenzó a salir sangre.
Theodore miró de soslayo a Draco y lo notó ausente, perdido en sus propias preocupaciones. Con delicadeza se acercó a él y lo tomó por los hombros.
- Ya es suficiente – susurró suavemente en su oído y lo obligó a bajar la varita – yo me encargo del resto.
Todos contemplaron algo asustados la escena y supusieron que Draco maldeciría a Nott por su atrevimiento, sin embargo éste los sorprendió. En silencio movió su cabeza asintiendo y tiró hacia atrás con sus manos el flequillo rubio que caía sobre sus ojos. Theodore sacó de su bolsillo un pequeño frasco lleno de una sustancia espesa y se lo entregó. Él lo tomó sin prestarle demasiada atención y se lo guardó en un bolsillo de su túnica.
- No lo dejen salir solo de la sala común, vigílenlo – agregó, mirando a Spencer.
- ¿No vas a tomar la poción? – preguntó el Slytherin de aspecto enclenque.
- A donde voy, no necesito ser Paul Lawson, sino Draco Malfoy.
Sin decir nada más, salió de la sala común. Las diez de la noche habían caído.
4.
Morgana abrió sus ojos negros destellantes de sabiduría, llevaba cien años dormida. Con suavidad y sintiendo la maldad en aquel castillo rodeado de muerte, se puso de pié y abrió un gran ventanal. Ante sus ojos se extendían kilómetros de espeso bosque oscuro, desvió la mirada hacia abajo y contempló cientos de dementores aspirando cada vez más fuerte. Con delicadeza cerró la gran ventana y le dio la espalda. Todo estaba como lo habían dejado un siglo atrás. La puerta de acero estaba sellada con un simple, pero indescifrable hechizo; su ropa descansaba a los pies de su cama; sobre una pequeña mesa junto a la cabecera de la misma se encontraba su varita envuelta en ceda blanca. Todo a su alrededor era negro, el piso, las sabanas, las cortinas, la puerta... hasta un ramo de flores.
La bruja admiró las rosas muertas y luego las sopló con delicadeza. El tiempo estaba corriendo, cuando el elegido llegara por ella, las flores revivirían.
Un espejo le devolvió la vista y Morgana pudo contemplar su cuerpo esbelto y pálido. Por la imagen, parecía una mujer débil, sin embargo ella se puso a prueba. Levantó sus brazos con las palmas de la mano hacia arriba hasta llegar a la altura de sus senos, echó un vistazo a todo lo que la rodeaba, y luego alzó sus extremidades con fiereza sobrepasando su cabeza. Con un crujido todos los muebles y objetos que la circundaba flotaron hasta tocar el techo, conservando su lugar de emplazamiento. La bruja dejó caer con suavidad los objetos y sonrió.
Fuera del castillo se oyó una fuerte carcajada desde la habitación mas alta de la torre sur y los sordos dementores se movieron nerviosos.
El momento había llegado y ella estaba lista.
5.
Ginny miró a las cuatro chicas que leían interesadas el ejemplar de "Corazón de bruja" de la semana y a Luna, quien prefería entretenerse con "El Quisquilloso", la pelirroja pensó que ésta había tenido un buen día, sus ojos celestes centellaban como nunca lo habían hecho, sus mejillas estaban sonrosadas con una inocencia que inspiraba tranquilidad y sus labios estaban relajados, levemente curvados en una sonrisa secreta. La menor de los Weasley reparó en que aquel día Luna parecía más enigmática y mágica de lo había lo hecho en otra ocasión, sin ir más lejos aquel día la había encontrado saliendo de la sala multipropósito cinco minutos antes de que se hicieran las diez de la noche.
- Luna – había dicho, mientras pasaba tres veces frente al muro donde acababa de desvanecerse una puerta verde - ¿qué hacías acá?
La aludida la miró con esa serenidad que la caracterizaba y Ginny supo que no la estaba oyendo realmente, lo cual la hizo entender que estaba en su mundo, donde animales exóticos e irreales caminaban en torno a ella.
- Meditaba – contestó la rubia con su voz suave e hipnotizante – pero hoy es viernes y falta poco para que sean las diez.
Ginny levantó una ceja y abrió la puerta que acababa de materializarse frente a ellas.
- ¿Te acordaste? – preguntó asombrada. Comúnmente Luna olvidaba las reuniones de los viernes y llegaba tarde – pensé que no te interesaban estas reuniones.
- No lo hacen realmente – dijo y se encogió de hombros – pero la habitación que ustedes usan es magnífica...
Ginny miró con desinterés la sala y la vio abarrotada de cosas, sin embargo, no encontró nada "magnífico".
- Si las paredes tuvieran oídos lo sería...
Luna sonrió infantilmente.
- Justamente eso es lo que tienen, y lo plasman en ellas de una manera muy complicada de leer, pero interesante – la rubia traspasó la puerta y contempló las paredes sumida en sus pensamientos – es como el Quisquilloso, hay que saber donde buscar lo que uno quiere encontrar – Ginny la imitó aunque no sabía que buscaba realmente y como si Luna intuyera sus pensamientos le contestó – busca dentro tuyo qué es lo que necesitas saber.
El rostro de Harry apareció en la mente de la pelirroja e inconscientemente sus ojos se desviaron al techo, donde una fotografía de él se unía mediante un fino hilo de aspecto delicado con otra de una Ravenclaw, "Grace Wibert" rezaba el pie de la imagen. La pelirroja sintió su corazón encogerse y dar un vuelco doloroso, él ahora estaba con Wibert, la había olvidado. No obstante, del extremo superior izquierdo de la foto de Harry, una hebra de hilo escarlata apareció y brilló intensamente, sus ojos chocolates siguieron su recorrido, hasta que la hebra se detuvo enredándose con otra fotografía: la de ella.
La Gryffindor había escuchado a Luna hablarle.
- ... pero ten cuidado de no mal interpretar la información que te brindan – sin más caminó hasta un mueble donde se dejó caer para poder leer su revista.
- Ginny¿falta mucho para que llegue Hermione? – preguntó Lavender, sacándola de sus pensamientos – ya pasan quince minutos de las diez...
La pelirroja la miró y luego desvió su ojos, detestaba a Lavender y no estaba de humor para hablarle. Sin embargo ella tenía razón, Hermione estaba llegando tarde.
Algo cansada vagó por las miles de fotografías que aparecían frente sus ojos, hasta que una le llamó exageradamente la atención: Paul Lawson miraba aburrido lo que fuera que estaba mirando, de su fotografía, una hebra delineaba juguetona un camino hasta unirse a otra foto. Sorprendida, vio que el ocupante de la segunda foto, era el ex Rey de las Serpientes: Draco Malfoy. Se lo podía ver con su mueca-sonrisa soplándose el flequillo que caía sobre sos ojos, no obstante, Ginny se percato que la hebra volvía a marcar su camino para detenerse en medio de éste y bajar, para finalmente unirse aumentando su fuerza de a poco y aminorándola, con otra imagen algo borrosa e irreconocible, salvo por el pelo castaño y enmarañado que llevaba la protagonista de aquella fotografía: Hermione Granger.
Agradicimiento a sus r&r
Laura
May
Silver-plated
Isa Malfoy
Pau tanamachi Malfoy
Harrymaniatica
Nati
Little Pandora (partner querida!)
meli
maangoooo
kaoru riddle
Gracias y más gracias, con cariño: Meli
