¡Waaa! ¡No puedo dejar de llorar! Lo lamento, lo lamento, es que…es tan triste…acabo de ver el manga de Naruto número 548 y ver a mi Gaara en ese estado…¡WAAA! Soy las cataratas del Niágara TT_TT. (Sí, sí, ya sé…es que hoy es 20 de Julio T_T). Snif…snif…Escribiré un poco y luego me pondré a dibujar :D
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto
Capítulo 7: Un entrenamiento de muerte. Parte III
—Esa mujer se volvió loca. Qué problemático.
Los shinobis, después de haber descansado un momento, se dirigían hacia el restaurante para comer algo.
—Me duelen mucho las piernas –la Hyuuga caminaba con dificultad.
—No te preocupes Hinata –Tenten se dirigió a la ojiperla—. Todavía falta lo mejor…
—Eso no me anima –se quejó la Yamanaka.
—Propongo algo –Sakura se puso por delante de los demás—. ¡Comamos lo más rápido que podamos y vayamos a descansar!
—¡Sí! –exclamaron los demás al unísono.
—Yo iré a dormir… —el rubio comenzaba a sonreír—. No hay nada mejor que una siesta después de comer.
—Hablando de siestas… —Temari miró a casi todos los chicos sádicamente—. Si alguien va a dormir después de desayunar…más les vale que pongan un despertador para llegar a tiempo con Tsunade –dicho esto se tronó los nudillos, lo que asustó a muchos de los presentes.
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Después de haber arrasado con la mayor parte de la comida confinada a ser el desayuno de los huéspedes del hotel, los shinobis se separaron. La mayoría fue a descansar de una "caminata" seriamente agotadora, preparándose para lo peor. Quién sabe Kami qué clase de cosas les pondría Tsunade a hacer después de esto.
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—Estoy muerta… —decía Sakura tirada sobre la cama de su habitación.
—Ni que lo digas… —Temari descansaba sus piernas sobre un pequeño taburete.
—Saben algo…no siento las piernas –la castaña trataba de pararse de un gran sofá color carmesí.
—Eso es bueno, ¿no Tenten? –la Hyuuga la miró.
Ella simplemente negó con la cabeza.
—El decir que no las siento…significa que me duelen demasiado.
—Auch –Ino cerró un ojo—. ¿Acaso Tsunade nos vio cara de los que van a ir al mundial de atletismo?
—Supongo que quiere que tengamos más condición física por el hecho de ser ninjas –trató de decir la pelirosa.
—Eso no es excusa –interfirió la Sabaku No—. El ser ninjas no le da derecho a que nos trate así. Al rato voy a sacar piernas de luchadora…y eso no es muy femenino que digamos.
—¿Dónde está Haruka? –Tenten escudriñó la habitación con la mirada.
Hinata apuntó hacia el balcón con un dedo.
—¡Oi, Haruka! –gritó la Yamanaka—. ¿Qué haces allá afuera?
—Nada…simplemente veo el mar…y las olas que llegan a morir a la playa –contestó entrando al ambiente enfriado artificialmente.
—Wow, qué filósofa saliste –Sakura estaba boca abajo.
—¿Por qué rayos sigues de pie? –cuestionó la de las cuatro coletas asombrada, al ver que las demás yacían sentadas o acostadas—. ¿No estás cansada?
—No mucho… —respondió la peli—violeta con las manos entrelazadas sobre su nuca—. Correr no me cansa tanto. Además de que he estado entrenando para lo mismo.
—Te envidio –murmuró Ino.
—Sakura –habló Tenten—. Tsunade—sama fue la que habló contigo de este entrenamiento, ¿ahora qué nos pondrá a hacer?
—Sí –intervino también la peliazul—. No quiero morir hoy…
—Emmm…p-pues… —trataba de decir la Haruno—. ¡Maldición! ¡Pensé que ya lo habían olvidado!—. Es que…como les dije, le prometí a Tsunade-sama que no diría nada…
—Ay, por favor –Temari colocó los pies en el suelo—. No sé por qué tanto secreto. Somos tus amigas.
—Y-Ya lo sé…pero tengo miedo de que ella lo descubra. Es más, creo que de alguna manera nos tiene vigiladas –mintió.
—¿De verdad? –Ino miró a su alrededor con unos escalofríos que le recorrían la espalda—. No quisiera que me vigilaran.
—No creo que Tsunade caiga tan bajo –intervino la Hayashi—. Pero aún así, si Sakura se lo prometió, será mejor que nosotras lo averigüemos en un rato.
—De acuerdo –se tranquilizó la castaña.
—Fiu…de la que me volví a salvar –se aliviaba la pelirosa—. ¡Te amo Haruka! Aunque…ella tiene habilidades de telequinesis…¡¿acaso ya sabrá lo del plan?! Cálmate Sakura, eso es telepatía y Haruka aclaró que no tiene esa destreza. Me estoy volviendo paranoica…¡no! Más vale que me tranquilice o me meterán en un psiquiátrico…
—¿Estás bien, Sakura? –preguntó Hinata al ver la mirada consternada de su compañera.
—¿Eh? Ah, sí –respondió saliendo de sus pensamientos—. Sólo…estoy cansada… —y ésta no era una mentira.
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—¡Estoy agotado! –Sai se estiraba dirigiéndose a un sillón—. Ya deberíamos de tener un descanso.
—¡Por favor! ¡Tan sólo es el primer día! –decía animado el de los calzoncillos.— Cállate y ponte algo de ropa de una vez por todas –Kankuro torció los ojos.
—Bueno, pero regresando a lo que dice Sai –prosiguió el Inuzuka—. Se supone que éstas son vacaciones, no un entrenamiento para matarnos.
—Es cierto –Chouji yacía desplomado completamente sobre una cama—. Si nos quería muertos, mejor nos hubiera enviado a una misión de rango S.
—Tsunade explicó claramente que no serían del todo vacaciones –el pelirrojo se cruzó de brazos.
—Aparte, somos ninjas –dijo también el oji—perla—. Debemos tener eso siempre en cuenta.
—Y es como dice Lee –se acercó el domador de insectos—. Tan sólo es el primer día.
—Aparte de que sufriremos hoy un poco y haremos misiones… —el Nara se recostó sobre una alfombra—. Estoy seguro que nos divertiremos después.
—Por cierto… —Lee apareció por un lado con su anterior expándex blanco.
—Genial –Kankuro habló con sarcasmo—. Ha vuelto el chico lechoso.
—¿Dónde está Naruto-kun? –terminó su frase la bestia blanca.
Muchos se miraron entre sí y se encogieron de hombros sin saberlo.
—Más le vale que no llegue tarde –comentó el pelinegro—. O Tsunade-sama nos matará.
—¿Tsunade-sama? –inquirió el Hyuuga con burla—. Las chicas nos destrozarán primero.
La mayoría tragó saliva. Nadie quería morir en manos de un grupo de alocadas y sobretodo, molestas chicas.
—Más vale que no nos durmamos… —habló el Aburame.
—¡Shikamaru! –le gritó el Akimichi al verlo roncando sobre la alfombra.
—Tranquilo hombre, no tienes que gritar –el Nara se llevó un dedo al oído—. Sólo cerré los ojos cinco segundos…
Sai suspiró profundamente.
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Casi había pasado el plazo indicado por Tsunade. Tanto las kunoichis como los shinobis se preparaban para la segunda fase de su entrenamiento. Se vistieron con ropa usual que usaban en sus respectivas aldeas.
Pasados unos minutos, los chicos se reunieron afuera de sus habitaciones.
—Parece que estamos todos listos, por suerte –dijo Sakura colocándose un guante.
—Sí, gracias a Kami –murmuró Sai.
Comenzaron a caminar en dirección al área de entrenamiento.
—Un momento… —la Sabaku No se detuvo haciendo que los demás hicieran lo mismo.
—¿Qué sucede? –inquirió Lee.
—¿Dónde está Naruto? –buscó con la mirada al rubio y no lo encontró.
—Oh, oh… —murmuró el marionetista—. Ya debió haber aparecido.
—¡Vamos a morir! –gritó la Hayashi con las manos en su cabeza.
—Tranquilízate –le dijo el ojiperla—. Tenemos cinco minutos para encontrarlo.
—Adelántense –Gaara comenzó a caminar—. Creo que sé dónde puede estar…
Los demás hicieron lo indicado por el pelirrojo, confiando en él.
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Todos habían entrado al área de entrenamiento. Tsunade se encontraba en un corredor que se encontraba sobre ellos. Se accedía a él mediante algunas escaleras en línea recta. A un lado de ella se encontraban Shizune y otro hombre desconocido. La rubia estaba con los brazos cruzados.
Los shinobis se encontraban alineados en filas como lo habían hecho anteriormente. Dos puestos estaban vacíos.
—Ya casi es hora, ¿dónde están Gaara y Naruto? –inquirió Tenten con el corazón en la garganta.
—No lo sé –el Inuzuka se encontraba a su lado.
—N-Naruto-kun –Hinata juntó sus dedos—. Estoy segura que Gaara debe traerlo pronto.
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—¿Naruto? –el pelirrojo se hallaba caminando sobre la suave arena—. Debería de estar por… —y finalmente lo encontró.
El rubio yacía plácidamente dormido sobre la hamaca entre las dos palmeras.
—¡Naruto! –trató de despertarlo el kage sin resultado alguno.
Gaara hizo una mueca.
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Tsunade miraba su reloj, impaciente.
—Bueno, parece que los faltantes no han llegado y ya casi es hora de…
Sus palabras fueron interrumpidas por una puerta que fue abierta. Entró el menor de los Sabaku No con Naruto aún dormido sobre su arena flotante.
—Gaara –habló de nuevo la rubia—. Pensé que ya no iban a llegar.
—Lamento los retrasos –contestó el kage—. Pero tenía que ir por Naruto.
El pelirrojo retiró su arena dejando caer al Uzumaki al suelo, el cual despertó por el impacto.
—¡Ramen! ¡¿Qué demonios?! –exclamó parpadeando fuertemente—. ¿Dónde rayos estoy? –inquirió viendo a su alrededor.
—En el área de entrenamiento –contestó Gaara—. Parece que te quedaste dormido.
—¿Qué? Pero si sólo cerré los ojos un minuto…
—¡Ese minuto se hicieron dos horas! –exclamó la Yamanaka.
—Oh… —y finalmente se puso de pie. Él y Gaara se situaron con los demás.
—Bien, parece que están todos –comenzó a hablar la Hokage—. Esto es lo que llevarán a cabo.
El hombre que se encontraba a un lado dio un paso al frente.
—Él será el encargado de los ejercicios que realizarán el día de hoy.
El individuo se veía de unos cuarenta años de edad. Iba vestido con un traje completamente negro, conformado por un pantalón ajustado y una camisa holgada. Su cabello corto era de color café claro y sus ojos avellana desprendían calma. Tenía una barba finamente visible.
—Estoy complacido de conocerlos a todos –habló con un ligero acento italiano—. Tsunade—sama me ha hablado de cada uno de ustedes y espero que no me decepcionen. Permítanme presentarme. Soy director de entrenamiento de shinobis jóvenes de la Aldea Oculta de la Cascada. Mi nombre es José Fernando Pavone.
Muchos sofocaron una carcajada.
—¡José Fernando Pavone! –Naruto no pudo evitar burlarse—. ¿Y cómo le dicen sus amigos? ¿Pepe Nando Guajolotone? ¡Jajaja!
La mayoría comenzó a reírse limpiamente. Shizune también se cubrió la boca y Tsunade sólo se golpeó la frente con una mano.
—Bien, parece que les gusta platicar –Pavone se encontraba serio—. ¿Qué tal si hacemos una práctica? Silencio durante cinco minutos.
—¿Cinco minutos? Pero si nadie se murió –comentó el Nara.
El hombre los miró severamente a la vez que todos guardaban silencio.
—¿Cinco minutos? –pensaba el Aburame—. ¡Bah, qué tontería!
Pasada la indicación, el ninja bajó colocándose al frente de los chicos.
—Perfecto –habló con las manos entrelazadas por detrás—. Esto es lo que harán, realizarán 200 lagartijas, 200 sentadillas y 300 abdominales. Para cada serie de ejercicio no se les permitirá detenerse. Si alguien lo hace, volverán a comenzar con todo el ejercicio. ¡Comiencen!
Los shinobis se alinearon en una sola fila con espacio suficiente entre cada uno para llevar a cabo el entrenamiento.
—Kazekage-sama –Pavone hizo una reverencia ante el pelirrojo—. Tsunade-sama me ha indicado que no es necesario que usted lleve a cabo estos ejercicios.
—No hay problema –respondió el pelirrojo bajando su calabaza—. Realmente quiero hacerlo.
—De acuerdo, como guste.
—¡Oi! –exclamó Naruto—. ¿Por qué ese guajolote trata bien a Gaara?
—Porque él es el Kazekage… —respondió simplemente le peli—rosa.
—¿Y qué con eso? –se quejaba el Uzumaki—. Nosotros somos ninjas de la Hoja.
—Y sigues siendo Gennin –dijo el Hyuuga.
Naruto sólo pudo agachar la cabeza.
—Naruto… —dijo la Haruno—. ¿Realmente vas a hacer ejercicio así? –el Uzumaki aún seguía con el short que traía puesto en la mañana.
—Pues sí… —respondió el portador del Kyuubi—. Mi ropa está en la habitación.
—Para que te vuelvas a quedar dormido –Haruka lo miró.
—¡Estaba cansado!
Y así comenzaron con los ejercicios.
—Oi Kiba –habló Lee mientras realizaban las lagartijas—. ¿Qué pasó con Akamaru?
—Se quedó en la habitación –el Inuzuka había comenzado a sudar—. Creo que se durmió…
—¿No que tu perro necesitaba hacer ejercicio? –le preguntó Shino.
—Ya sé, pero con correr es suficiente para él.
Siguieron las sentadillas y muchos ya estaban cansados.
—Ya no puedo… —decía el Akimichi seriamente trastornado.
—Vamos Chouji –trató de animarlo el domador de sombras—. Recuerda que si te detienes, tendrás que hacerlo doble.
—Está bien, está bien.
Faltaban sólo 10 abdominales para terminar con los ejercicios.
—296… —Chouji hacía un esfuerzo realmente grande—. 297…298…299…¡Ah!
Y el shinobi se detuvo al faltar sólo una.
—¡Te has detenido! –exclamó Pavone—. ¡Vuelvan todos a empezar!
—¡¿QUÉ?! –exclamó la mayoría empapados en sudor.
—¡¿Acaso está loco?! –gritó Naruto—. ¡Que las repita Chouji, no todos!
—Yo fui muy claro –prosiguió el hombre—. Si alguien se detenía, absolutamente todos comenzarían de nuevo.
Muchas quejas se oyeron, en especial por parte de las chicas. Segundos después, todos se encontraban viendo a Chouji con unas ansias locas por asesinarlo.
—¡No me maten! ¡No soy culpable!
—Escúchame bien Chouji –la Haruno lo tomó por la camisa—. Si te vuelves a detener un solo segundo…conocerás mi verdadera furia –dicho esto levantó un puño impregnado en chakra.
El Akimichi sólo asintió con la cabeza tragando saliva, seriamente asustado.
Y así, repitieron todos los ejercicios.
—298…299…¡300! –exclamaron algunos al terminar.
—¡Kami nos ama! –vociferó Sai levantando los brazos en señal de triunfo.
Muchos se desplomaron completamente exhaustos en el suelo.
—¿Qué es lo que hacen? –inquirió José Fernando—. Pónganse de pie.
—¡Yosh! –y Lee se levantó de un salto—. ¡Vamos chicos! –dijo sonriendo de oreja a oreja.
—Lee…estás completamente mal del cerebro… —murmuró la de las cuatro coletas.
—Él ya está acostumbrado a esto –contestó el Hyuuga—. Se la pasa dando vueltas a la aldea caminando sobre sus manos.
—Me duelen músculos que no sabía que tenía… —Kankuro se tambaleó al ponerse de pie.
—¿Ahora qué sigue? –preguntó la pelivioleta recuperando el aliento.
—Llevarán a cabo ejercicios de piernas y brazos. Síganme –y Pavone comenzó a mover rápidamente las piernas sobre su mismo lugar.
Todos lo siguieron por cinco minutos consecutivos.
—Deténganse. Seguirán los brazos –y el hombre comenzó a agitarlos a los costados de arriba abajo.
—¿Qué es esto? ¿Lecciones de vuelo? ¡No somos pájaros! –gritó Tenten.
—Pajaritos a volar, pajaritos a volar, pío, pío, pío, pío –cantaba el Inuzuka.
Todos lo miraron sorprendidos.
—¿Qué? ¿No puedo cantar?
—Considero este ejercicio…algo…tonto –confesó el pelirrojo.
—¿Y quién no? –dijo el Aburame—. ¿De verdad este tipo es director de entrenamientos? Su aldea debe de estar loca.
—Bien –el hombre se detuvo—. Esto es todo por ahora. Coman algo.
—¿Comer? ¿Y luego qué vamos a hacer? –preguntó tímidamente la Hyuuga.
—Entrenarán un poco de su taijutsu –aclaró el castaño—. Con las pareja que tienen asignadas. Hombres contra mujeres.
—¡¿QUÉ?! –exclamaron muchos de los presentes.
Continuará…
Ya ahora sí…¡soy un asco para los finales! Perdón por no haber actualizado ayer, es que estuve toda la semana dibujando a…a…a ¡GAARA! T_T. Waaa…y el capítulo de hoy de Naruto ya estuvo aburrido porque no salió él ¬¬. Haha, ok no (sí, sí, me tardé más de una semana escribiendo este capítulo…bueno...técnicamente sólo dos días xD). Sí…y los títulos también son del asco, perdón, como que estoy haciendo un pésimo trabajo estos últimos días. Bueno, mejor me voy, para no atrasarme en el siguiente capítulo si quiero volver a estancarme día y una parte de la noche haciendo otro dibujo xD.
Espero que hayan entendido lo de Pepe Nando…(el de la basura XD). Y la canción de "Pajaritos a volar" (o como quiera que se llame…) no me pertenece xP.
¡Arigato gozaimasu y sayonara!
