¡Bien! Hay que empezar a escribir para que no me atrase otra vez xP.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto.
Capítulo 8: Un entrenamiento de muerte. Parte IV
—Wow, wow, wow, espere un minuto –Naruto levantó las manos—. ¿Hombres contra mujeres?
—Así es –contestó el hombre con su típico acento.
—¡¿Acaso está loco?! –exclamó Sai sorpresivamente.
—No más que ustedes —Pavone lo miró indiferentemente.
—¡Yosh! –Lee dio un gran salto—. Es perfecto que entrenemos, pero aún así, los hombres somos más fuertes que las mujeres, las derrotaremos fácilmente.
—¡Oi! Un momento –intervino la Haruno—. El hecho de que seamos mujeres, no significa que somos más débiles que ustedes.
—¡Así se habla jovencita! –José Fernando la animó—. Además, ¿a quién no le gusta el taijutsu?
Todos se quedaron callados.
—Esto no es en serio, ¿verdad? ¡Vamos! ¿A quién sí le gusta el taijutsu?
Lee levantó una mano muy animado. Sakura también la levantó dudosa. Poco después también lo hicieron los Hyuuga.
—Sigue siendo una broma, ¿verdad? –el castaño los miraba—. ¿En serio no les gusta el taijutsu? ¡¿Y se hacen llamar ninjas?!
—No es que no nos guste… –trataba de explicar Temari.
—Sino que el taijutsu no es nuestra especialidad –terminó el marionetista.
Los demás asintieron siguiendo ese comentario.
—Pues no me importa –habló el hombre con un tono de agresividad—. Son shinobis, y deberían practicar todas las disciplinas ninjas.
—¿Y no podemos usar genjutsu o ninjutsu? –inquirió la pelivioleta.
—¡No! –Pavone comenzaba a desesperarse—. ¡Será sólo taijutsu! ¡Hombres contra mujeres!
—Pero ni siquiera somos número par –contestó el Hyuuga.
—¡No me importa! ¡Yo veré cómo le hago! ¡Así que vayan a comer y los espero en 10 minutos!
—¿10 minutos? Eso es poco tiempo –se quejó Tenten mientras se dirigían a la salida.
—¿A dónde creen que van? –el castaño los detuvo.
—¿A comer algo? –el Inuzuka dejó de caminar.
—No, no, no –Pavone hacía un gesto negativo con la cabeza—. Ustedes comerán esto…
Se acercó a una gran caja de la cual sacó múltiples barras de granola.
—Está demente, ¿verdad? –el Aburame veía con incredulidad los "alimentos".
—Todavía no –respondió el hombre—. No quiero que coman grasas y porquerías que sólo les quitarán energías. Comerán esto.
—P-Pero señor –intervino la Hyugga—. No podremos continuar con el ejercicio si comemos tan poco…
—No se preocupen. Cada barra les proporciona los nutrimentos como los de un filete de carne, altamente dotado en proteínas.
—¡No pienso comer eso! –declaró Chouji—. ¡Me voy a morir de hambre!
José Fernando los observó con un gesto severo, a la vez que todos accedían a "comer eso".
—Kazekage-sama –Pavone hizo otra reverencia—. No es necesario que usted se quede. Puede comer lo que debe y sabiendo que es kage, estoy seguro que sabe cuidar su dieta.
—Ja, sobretodo la abuela Tsunade –murmuró el Uzumaki.
Todos miraron a Gaara tratando de decirle que se quedara. El pelirrojo sonrió ligeramente por dentro.
—De acuerdo, regreso en unos minutos.
—¡Gaara! –gritaron los demás al tiempo que el Sabaku No salía por la puerta.
—¡No! –el Uzumaki lo sujetó de un pie—. ¡No te vayas! ¡No es justo que sólo porque seas kage te den tratos especiales!
—De hecho sí es justo… —le susurró Temari.
—¡No me importa! –prosiguió el rubio—. ¡No te vayas Gaara! ¡O tan siquiera tráeme algo comestible, no como esa cosa!
El de los ojos aguamarina logró soltarse del agarre y se fue.
—¡Nooo! –Naruto se encontraba en el suelo extendiendo un brazo en vano.
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—¿Disfrutaste tu comida? –la Yamanaka miraba al pelirrojo.
—Sinceramente sí –respondió después de llegar nuevamente al recinto.
—Esto es problemático… —Shikamaru colocó una mano sobre su estómago—. Creo que esas barras no nos servirán para nada.
—Qué entrenadorcito se consiguió Tsunade –se quejó la pelirosa.
—¡Basta de pláticas! –exclamó Pavone desde otro extremo—. Ya que han comido, es necesario proseguir con el entrenamiento.
—¿Justo ahora? –se sorprendió Sai—. ¿Acaso tenemos estómagos de acero o qué? ¡Nos vamos a vomitar!
—Ah, hay un baño por allá –el hombre señaló una habitación al fondo con un dedo.
—Definitivamente está demente… —aclaró el marionetista.
—¡Anímense! ¡Es hora del taijutsu! ¡Yosh!
—Creo que terminaré matando a Lee primero que al guajolote… —dijo Haruka.
—¿Ahora ya todos le van a decir guajolote? –preguntó el Hyuuga.
—Sí, ¿por qué no? –siguió la castaña—. Finalmente Naruto le encontró un buen apodo a alguien.
—¡Todos en posición! –ordenó el castaño.
Los shinobis se separaron en las parejas que Tsunade había asignado con anterioridad. Kiba, Shino y Chouji quedaron separados en otro grupo.
—¿Qué pasa con ustedes? –les preguntó el hombre.
—Le dijimos que éramos número impar –respondió el Inuzuka.
—No creo que haya problema en eso –Gaara se acercó—. Conmigo, podremos completar las parejas.
Los tres shinobis tragaron saliva.
—¿T-Tú? –inquirió el Akimichi tembloroso—. Pero Gaara, eres el Kazekage.
—¿Y qué con eso?
—¡Nos vas a matar!
El pelirrojo se quedó impasible, negando con la cabeza.
—¡Ahí lo tienen! No veo el problema –decía Pavone—. Además, tener una lucha con el mismísimo Kazekage de Sunagakure es un honor. ¡Vamos! ¿Quién de ustedes va a pelear?
Shino y Kiba dieron un paso atrás, dejando al Akimichi sólo.
—¡Oi! ¡Yo no quiero!
—Considéralo un castigo por hacernos repetir todos los ejercicios –el domador de insectos lo miraba a través de sus gafas oscuras.
—¡Mierda! –el ninja volvió a tragar saliva.
Y así, el entrenamiento comenzó.
—¡Recuerden todos! –José Fernando caminaba alrededor de todos los shinobis—. ¡Sólo está permitido el uso del taijutsu! ¡Cualquier muestra de ninjutsu o genjutsu será penalizada!
Los shinobis realmente no sabían cómo pelear ante las chicas. Y no por ser chicas, sino porque eran sus amigas.
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—N-Naruto-kun –hablaba retraídamente la oji-perla—. Trataré de no hacerte daño.
—Lo mismo digo Hinata –el rubio sonrío—. Como si realmente pudiera herirme…
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—Veamos qué tal atacas, niño bonito –Ino levantó las manos.
—Digo lo mismo –respondió el pelinegro con su usual sonrisa.
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—¿Estás lista, Sakura-san? –el del expándex colocó dos manos en alto.
—Siempre estoy lista –respondió ella sonriendo.
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—Vamos vago, tan siquiera haz el intento.
—Ahhhm —Shikamaru bostezaba—. Esto es problemático.
La rubia lo miraba con dureza y los brazos cruzados.
—Está bien, está bien –y el Nara se puso en posición.
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—Prometo ser suave contigo –decía Kankuro muy seguro.
—Yo…no –la Hayashi sonrió de lado.
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—¿Listo? –el pelirrojo esperaba al Akimichi.
No recibió respuesta.
—Chouji…
—¡Yo no quiero hacerlo! –gritó el chico—. ¡No quiero que me mates!
—No lo haré…
—Si como no, eres el Kazekage, por lo menos con un golpe me dejarás inconsciente.
—No soy Tsunade –le murmuró—. Sólo defiéndete y ataca.
—De acuerdo, de acuerdo.
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—No te daré descanso.
—Adelante Hyuuga –Tenten hizo un ademán con la mano para que se acercara—. Ya veremos quién gana.
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—Esto es algo incómodo… —murmuraba el Inuzuka.
—¿Por qué? –Shino realmente no le daba importancia.
—Todos están peleando hombres contras mujeres.
—¿Se lo dices a Gaara y a Chouji también?
El pelirrojo giró la cabeza oyendo ese último comentario. Kiba se volteó nuevamente hacia el Aburame.
—Me callo, me callo.
—Ve el lado bueno, no tienes por qué tener miedo de atacar a alguna chica.
—Bien dicho –el Inuzuka mostró los colmillos.
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—Venga, Shizune –la Hokage se sentó al borde del corredor, con los pies colgando en lo alto—. Hay que disfrutar de este espectáculo.
—Tsunade-sama, ¿está segura de lo que hace?
—¿Mhm?
—Me refiero…¿contratar a Pavone? ¿Realmente fue buena idea?
—Tal vez sus métodos no te parezca eficaces, pero él es que más me recomendaron en la Aldea de la Cascada, estoy segura que terminará haciendo un buen trabajo.
—Si usted lo dice… —la pelinegra se encontraba dudosa.
—Además –continuó la rubia—. Él es experto en acondicionamiento físico. Con cansarlos y que hagan ejercicio será suficiente.
Shizune sólo logró asentir al final.
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Movimientos inseguros, golpes inesperados. Casi nadie sabía cómo hacerle frente a "ese reto". Aquello parecía un ring de boxeo descoordinado.
—¡Por favor! –Pavone levantó los brazos—. ¡¿Qué es esto?! ¿Una danza de apaches? ¡Peleen de verdad! ¡O los pondré a dar vueltas alrededor la Aldea!
—Éste ya se está pareciendo a Gai-sensei… —pensaba el ojiperla.
—¡Pero no podemos luchar con ellas! –se defendió el Uzumaki retomando el argumento.
—¡Háganlo como si estuvieran pelando con un enemigo! ¡Y ustedes chicas, ataquen como si estuvieran viendo a la "tipa" que quiera robarse a su novio!
—Vaya palabras de aliento… —murmuró la Haruno—. Ni siquiera tenemos novios.
Parecieron mejorar durante los siguientes minutos. Y los combates tomaron cada vez mayor profundidad.
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—No sabía que Hinata era tan buena…
La Hyuuga atacaba con ferocidad. Sus golpes combinados evitaban que el Uzumaki pudiera contraatacar. Naruto pudo detectar poco después una secuencia que seguía la ojiperla. Y logró ver a través de los movimientos derribando al final a la peliazul.
—Bien hecho Hinata –sonrió el rubio.
—G-Gracias N-Naruto-kun –respondió ella completamente roja.
Punto para Naruto. Pavone sonreía al ver que los encuentros iban terminando.
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La Yamanaka se defendía de los continuos golpes del pelinegro.
—¡¿Qué le pasa?! ¡Soy una dama! ¡Ataca como si fuera a golpear a un bulldog!
Ino asestó un puñetazo en el pecho del chico, con el cual intentó hacerlo caer. Rápidamente se sostuvo con los brazos para que su cuerpo no tocara el suelo. En un movimiento realmente veloz, derribó a su compañera con una patada.
El pelinegro volvió a sonreír. La rubia se dignó a mirarlo derrotada. Punto para Sai.
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—¡Shannaro! –y la Haruno mandó volando a Lee a través de todo el recinto.
—Vaya que tienes fuerza… —el castaño veía al del expándex aún estampado contra la pared.
La pelirosa simplemente sonrió. Punto para Sakura.
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—¿Qué es esto? –José Fernando veía a Chouji tirado en el suelo, con lágrimas en los ojos.
—Digamos que cayó con el primer golpe… —el pelirrojo se sentía realmente decepcionado.
Pavone suspiró y continuó con su camino. Punto para Gaara.
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Temari propinó un golpe que el Nara detuvo con la palma. Para haber parecido tan aburrido, hacía un gran trabajo. Shikamaru dio una patada que la rubia contuvo con el antebrazo. Duraron así algunos segundos, pues ambos resistían el impacto del otro. Los dos se separaron para contraatacar realizando movimientos similares. Finalmente, los dos cayeron al suelo.
—Empate –habló Pavone—. Buen trabajo –y siguió caminando.
—Vaya… —la Sabaku No se limpiaba el sudor de la frente—. Para haberte visto con tanta pereza, fue un combate realmente "problemático".
—Tch, ¿qué dices mujer? –él sonrió de lado—. Pude haberte vencido fácilmente.
—¡Ja! No eres nada sin tus sombras.
—Y tú nada sin tu abanico.
Ambos se miraron y sonrieron.
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—¿Qué? ¿Demasiado suave? –Haruka se burlaba.
Kankuro se encontraba sosteniendo el pie extendido de su compañera en el aire, con las dos manos.
—Mierda, ¿desde cuándo es tan buena en el taijutsu? La fuerza de su patada es realmente fuerte.
El marionetista logró empujarla hacia atrás, pero no pudo evitar la rapidez de su compañera y ésta le atestó un golpe de lleno en la cara, mandándolo al suelo.
—Maldita sea…
—Qué lástima que no peleaste "en serio" –la Hayashi cruzó los brazos.
—Tch –el castaño se limpió un hilo de sangre de la boca.
Punto para Haruka.
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Tenten se encontraba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas.
—¿Qué sucede? –preguntó el director de entrenamiento.
—La vencí –respondió el Hyuuga con todo el ego del mundo.
—Presumido… si hubiera sido un enfrentamiento con armas, te hubiera ganado fácilmente…
Punto para Neji.
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Finalmente, con la última pareja…Shino esquivaba fácilmente los golpes que intentaba dar el Inuzuka. Después de muchos intentos fallidos, el domador de insectos le dio una patada en el pecho que lo levantó unos centímetros del suelo.
—¡Mierda! –gritó Kiba frustrado.
—Mhm, demasiado fácil –se regodeaba el Aburame.
Punto para Shino.
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Los combates habían terminado. Tsunade y Shizune vieron con satisfacción los resultados. Parecía que habían peleado durante poco tiempo, pero afuera, el sol comenzaba a ocultarse y a teñir el océano de un tono carmesí intenso.
Los shinobis se encontraban alineados en las filas como anteriormente lo habían estado. Muchos se mantenían en pie con dificultad. El cansancio comenzaba a hacerse presente. La Hokage estaba nuevamente de pie sobre el corredor de arriba, con la pelinegra y Pavone a su lado.
—Bien, su entrenamiento del día de hoy ha concluido –hablaba la mujer—. Les avisaré de las próximas actividades que tendremos a lo largo de la semana. Por ahora, pueden ir a hacer lo que les dé su gana. Mañana tendrán el día libre.
Algunos suspiraron de felicidad. Se dirigieron a la salida, donde la noche ya se hacía visible. Y cuando lograron salir del área del entrenamiento…
—¡Necesito alimento! –y Naruto corrió con las últimas fuerzas que le quedaban hasta el restaurante.
Los demás lo siguieron por detrás.
Y tal como en el desayuno…los shinobis arrasaron con la cena.
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—Ahora sí…estoy muerta… —Sakura yacía completamente desplomada boca arriba sobre el suelo.
—¿Tanto que ni pudiste llegar a la cama? –le preguntó la Sabaku No.
La pelirosa hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
—Oi Haruka –Tenten tocaba a la puerta de uno de los baños—. ¿Te estás bañando? –preguntó al oír caer agua.
—No, ¿cómo crees? Me estoy regando a ver si crezco –respondió sarcástica.
—Creo que ya entendí –y la castaña se fue a recostar.
—N-Naruto-kun me dijo que lo había hecho bien –Hinata no paraba de repetir lo mismo.
—Parece que hoy me dormiré tempra… —y la Yamanaka se quedó dormida.
Poco a poco las chicas fueron a descansar para empezar un nuevo día y esperar sobrevivir después de hoy.
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Mientras…en la habitación de los chicos…
—Mañana andaré inválido… —Sai trataba de darse masaje en las piernas.
—¡Yo siento que nos faltó hacer más ejercicio! –gritó Lee con una sonrisa.
Varios lo miraron con ansias de asesinarlo.
—¿Qué pasó con Naruto? –el marionetista buscaba al rubio.
—Ya llegará… —respondió su hermano menor—. Tal vez se fue nuevamente a dormir a la hamaca de la playa…
Y como respondiendo a Kankuro, el Uzumaki entró corriendo (¿cómo abrió la puerta de la habitación? Emm…no lo sé…) sosteniéndose su "parte trasera" con las dos manos.
—¡Necesito descomer*! –y se encerró en el baño.
Había pasado un buen rato y Naruto aún no salía del lujoso cuarto.
—Y el caño ha cobrado una víctima más… —murmuró el Inuzuka.
Finalmente, el portador del Kyuubi salió, con una cara que representaba que su "alma había descansado".
—¿Qué rayos hacías ahí dentro? –Neji se encontraba cruzado de brazos.
—Lo siento, es que me quedé dormido sentado en el retrete –respondió Naruto.
—¿Qué? ¿Cómo demonios puedes hacer eso? –el Nara no se lo creía.
—¡Tú no estuviste en mi situación! –se defendió el rubio—. ¡Me tiré cagando como una hora! ¡Pensé que estaba pariendo! ¡Cuando todo salió, parecía el monte Everest! ¡Tuvo que estar remojándose en el WC hasta que se ablandó y se fue! ¡Creo que perdí dos kilos!
Todos lo miraron con horror y repulsión.
—Naruto-kun… —Lee se atrevió a hablar después de esa "confesión"—. Eso es vulgar y…¡repugnante!
—¡No me importa! ¡Tú no te tuviste que aguantar más de seis horas!
—¿Seis horas? Por favor –decía el Akimichi—. Yo me he aguantado hasta una semana.
—¡¿Una semana?! –exclamó Sai—. ¡¿Cómo rayos aguantas tanto?! ¿No te ensucias por la noche mientras duermes?
—No… —respondió simplemente Chouji.
—Sí…ellos son mis amigos… —decía Kankuro.
—No te quejes…también son los míos –contestó el pelirrojo.
Finalmente, después de seguir unos minutos con su "desagradable" conversación, los chicos también fueron a descansar.
Y así, se prepararían para tratar de disfrutar el día de mañana…si es que sus piernas accedían a moverse…
Las estrellas comenzaron a pintar el firmamento, alumbradas aún más con la luz de la luna en cuarto creciente. Una hermosa noche para admirar mientras la marea crecía poco a poco en medio de aquel escaso brillo.
*Descomer. Emm…expulsar los alimentos mediante…ay...¡ir al baño a hacer sus necesidades fisiológicas! -.-
Haha, lamento eso último, sé que fue realmente asqueroso, pero me pareció algo gracioso una vez que lo fui escribiendo XD. Espero que les haya gustado el capítulo y esperemos que nuestros shinobis sobrevivan para mañana después de todo lo que hicieron, ¿o no?
Bueno, me voy, que me estoy durmiendo x_x, cuídense y ¡sayonara!
