La Espía
by
Mel.
26 Confesiones…
creo entender lo que mi hermano y Harry no pueden... necesito que vengas conmigo a la sala multipropósitos.
1.
Ginny caminaba deprisa por el séptimo pasillo recriminándose mentalmente y a la vez preguntándose como haría para que Hermione le contara la verdad por su propia parte "le daré tiempo" pensó. Una vez llegado al lugar exacto, caminó tres veces sobre el mismo tramo y una puerta apareció.
- Ven – dijo.
Como era de esperarse, la habitación se encontraba abarrotada de papeles, fotos y miles de hebras de distintos colores y grosores. Hermione se preguntó que era todo aquel misterio, necesitaba ir a la biblioteca y luego tendría que buscar a Paul o Draco, era lo mismo.
Ginny cerró los ojos y a continuación los papeles se reacomodaron, saliendo nuevas fotos a la vista, con diferentes hebras y otros tantos documentos; sorprendida, Hermione miró en todas direcciones ¿cómo habría ocurrido? Instintivamente miró a Ginny y la vio con la mirada clavada en un punto.
- Justo ahí, mira Hermione – dijo la pelirroja, señalando con su dedo índice una foto.
Paul Lawson miraba aburrido lo que fuera que estaba mirando; de su fotografía, una hebra delineaba juguetona un camino hasta unirse a otra foto. Sorprendida, vio que el ocupante de la segunda foto, era el ex Rey de las Serpientes: Draco Malfoy. Se lo podía ver con su mueca-sonrisa soplándose el flequillo que caía sobre sos ojos, no obstante, Hermione se percató que la hebra volvía a marcar su camino para detenerse en medio de éste y bajar, para finalmente unirse aumentando su fuerza de a poco y aminorándola, con otra imagen algo borrosa e irreconocible, salvo por el pelo castaño y enmarañado que llevaba la protagonista de aquella fotografía...
La Gryffindor no supo cuanto tiempo estuvo colgada, mirándose, reconociéndose y reconociéndolos...
- Ginny¿qué es esto? – preguntó a media voz.
La menor de los Weasley se acercó a su amiga y suspiró.
- Realmente no lo se – dijo, restándole importancia al tema – pero tengo mis hipótesis...
Hermione la miró con profundo desconcierto.
- Veras – continuó la pelirroja entusiasmada – Luna descubrió esto y me lo enseñó; me explicó que las paredes "si escuchan" y que lo plasman en ellas de alguna manera. "Ten cuidado de no mal interpretar la información que te brindan" fue lo único que me advirtió.
- Sigo si entender – declaró Hermione - ¿por qué yo estoy unida a Malfoy y Paul...?
Ginny levantó una ceja y sonrió satisfecha.
- No solo están "Paul", Malfoy y vos; también estamos Harry, Grace Wibert – su novia – y yo... creo que de alguna manera las paredes crean relaciones entre las personas que se unen a través de hebras ¿las podes ver?
Hermione asintió.
- Bien, observa que no todas son iguales: el tamaño, el color, la firmeza... es completamente distinta a otras. No obstante, en algunas son iguales. Yo creo que existen sentimientos te unen a Draco Malfoy y claramente son el odio, el desprecio y la rivalidad; entre Malfoy y Lawson es el puesto que los dos ocuparon en Slytherin: el manejo de la logia de serpientes; y por último... creí que tal vez vos podrías ayudarme, porque no creo que lo que te une a Paul Lawson sea el odio ya que no se conocen... o mejor dicho, si lo hacen, pero se llevan bien – apuntó Ginny.
- No¿por? – dijo y evadió la pregunta.
La pelirroja sonrió.
- ¿Recuerdas la noche donde conocimos el nido de los dementores?
-Si... – contestó la Gryffindor y pensó en que jamás podría olvidar aquel castillo.
Ginny se acercó a la pared y tomó la foto de Malfoy. Luego suspiró pensando en que lo mejor sería contarle su verdad a la castaña, prefería aclarar las cosas en ese mismo momento, para evitar problemas en algún futuro. Con un movimiento de la mano la invitó a sentarse en unos muebles junto a ella.
- Aquel día, yo intenté de muchas formas saber a dónde irían y a qué hora, pero no pude disuadirlos, parecían muy seguros de que no querían que fuese con ustedes...
Hermione suspiró apenada. Recordaba a la perfección aquella tarde y noche.
- Sabes bien que lo hicimos por Harry – y su recuerdo le dolió – el no quería verte en peligro y mucho menos ahora.
La pelirroja negó con la cabeza y su mirada se entristeció.
- Sin embargo se la pasa con su novia por todas partes, no hace más que lastimarme. A esta altura ya prefiero enfrentarme a los mortífagos antes de verlo a con ella...
Por unos momentos Hermione pensó en defender la actitud de su amigo, pero finalmente optó no meterse, a fin de cuentas Ginny era lo bastante grande como para tomar decisiones por su cuenta.
- Él te ama, por eso está haciendo todo esto... – dijo.
La vio sonreír con amargura, mientras sus ojos se oscurecían.
- No me importa – declaró ella y desvió su ojos chocolates. Por unos minutos que parecieron siglos, las Gryffindors se sumieron en sus pensamientos, sin saber bien que decir. Fue Weasley, quien finalmente rompió el silencio – Lo importante, es que decidí seguirte y fue lo que hice todo aquel día...
Hermione sintió que la vida abandonó su cuerpo en aquel momento y tuvo que hacer un gran esfuerzo por sonreír con un dejo de escepticismo.
- ¿Qué vos qué?
- Te seguí – repitió Ginny – te vi levantarte, desayunar, ir a clases... te vi abandonar el castillo e internarte en el bosque prohibido, sola – hizo una pausa y la castaña quiso que pronto ella olvidara todo – caminaste mucho, me costó seguirte, la neblina estaba por todas partes... hasta que a lo lejos, vi el tejado de una cabaña. Corrí para alcanzarte y me escondí detrás de un árbol.
Las palabras luchaban por salir de su boca, mas ella se sentía incapaz de hablar.
- Dime que no te quedaste...
Ginny asintió.
- Lo vi todo Hermione. Lo vi a Draco Malfoy llegar en su caballo negro, lo vi besarte, lo escuché esclavizarte y amenazarte. Después de lo que fueron horas, no cabía en mi asombro. Sin embargo, de la nada, abriste la puerta y volviste al castillo corriendo. Estoy segura de que me escuchaste cuando estabas en la escalera, llegando al aula de astronomía – la castaña, muy a su pesar, recordó que cuando estaba en el último peldaño a punto de abrir la puerta, un ruido de pisadas la desconcentró. "Mierda" pensó – y finalmente, hoy desayunando, los escuche a Harry y Ron hablar de Paul Lawson, su encuentro de ayer y el parecido a Draco que tiene...
Hermione deseó que la tierra se abriera y la tragara. No podía mentirle a Ginny, pero tampoco podía contarle toda la verdad.
- De acuerdo – dijo – imagino que querrás una explicación ¿o no?
La pelirroja solo se limitó a asentir.
- Hace ya dos meses que, por decirlo de alguna manera, convivo con Malfoy... a decir verdad, todos lo hacemos, ya que Paul Lawson y Draco Malfoy son la misma persona – Ginny levantó una ceja, sin entender – poción multijugos – dijo Hermione – como sabrás, me amenazó hasta el cansancio y yo no tuve más remedio que ceder. Desconozco los motivos de porqué está en el castillo, solo se que necesita enterarse de todo romance Impura-Gryffindor & Puro-Slytherin que pueda llegar a existir en Hogwarts.
- Ahora entiendo tu afán por las reuniones de los viernes – sonrió Ginn.
La castaña asintió y suspiró.
- Ayer en la tarde, escuché a un par de serpientes hablar de Malfoy y descubrí que estaba tomando pociones para hacerse pasar por Paul... la verdad no me sorprende que fuese así, desde principio de año lo sentí conmigo donde quiera que fuera.
- ¿No te asusta que pueda atacarte? Pasan demasiado tiempo juntos.
Hermione rió.
- Es tanto el tiempo que pasamos junto que aprendimos a tratarnos con respeto, sin ir más lejos, en la noche de ayer se hizo pasar por Paul Lawson quién creo de ahora en más, es mi novio...
Ginny soltó una exclamación de desconcierto y su mandíbula pareció desencajarse.
- ¿Cómo?
Hermione frunció el ceño.
- Me beso frente a Harry y Ron... pero también lo hizo cuando estábamos solos – dijo y se mordió el labio inferior, sabía que la pelirroja no diría nada a nadie, pero lo que ella misma le confesaría a su amiga, sería aceptar una verdad – y lo peor es que yo lo deje hacerlo... Ginny, en este momento a lo único que le temo, es querer a Draco Malfoy.
Curiosamente, algo en su interior, pareció aflojarse, liberándola.
2.
Morgana miraba por la ventana de su habitación, colocada en la torre sur del castillo, la más alta; su pelo negro, caía sobre sus hombros desnudos, dibujando figuras exóticas en su piel. Dos días ya habían pasado desde que sus ojos se abrieron luego de cien años de reposar, dando por finalizada su condena. Sobre el piso, donde nacía su torre, centenares de dementores se removían aburridos.
Disfrutando de su pasatiempo preferido, la bruja emitió un siseo que intranquilizó a las bestias.
"Engendros del demonio" pensó y se tranquilizó al percibir que ya alguien había aprendido de su descubrimiento "los dementores tienen vida, como todos – había escrito en un manuscrito – por ende, también pueden morir ¿quién dice que no existe la manera?"
Recordando que alguna vez su pasión fue escribir, buscó algún pergamino donde explayarse. Los dementores rodearon sus ventanas elevándose y la miraron con sus ojos muertos. Ella siseó de nuevo y empujó hacia delante algo invisible, por arte de magia, una onda expansiva chocó contra sus cuerpos putrefactos, quemándolos levemente.
Tomó entre sus manos la pluma y volvió a sentir su calidez.
Con rapidez, figuras negras mancharon el amarillento papel, era una carta.
"El amor no expira - escribió Morgana - es tiempo que el mundo sepa la verdad... ¡Hay Merlín si solo pudieras verlo con tus propios ojos!"
3.
Paul entró a la biblioteca derrochando perfección en su andar. Estaba seguro de que la encontraría allí; giró en un recodo y luego en otro, a primera vista el lugar estaba desierto; no obstante, más a la izquierda entre estanterías paralelas, había una mesa donde Hermione Granger leía concentrada un libro negro. Debajo de su delicada mano – que descansaba sobre la tabla – había un pergamino lleno de anotaciones; con el ceño levemente fruncido en un intento de comprender, ella se mordió el labio y anotó un nuevo punto en el papel.
"Es tan predecible" se dijo Paul divertido y caminó con su petulante mueca-sonrisa, hasta quedar frente a ella. Al parecer, no notó su presencia en el lugar, ya que no arrugó su nariz completamente molesta, como era su costumbre. Dispuesto a llamar su atención, el Slytherin le clavó la mirada y se sentó con brusquedad en la silla.
OoO
Hermione se mordió el labio inferior con nerviosismo, había sentido su perfección atraerla desde que había puesto un piel en la biblioteca, justo en la otra punta de la sala. Su mirada azul ceniza la estaba quemando, mas ella prefería no darle el gusto y devolverle el gesto, los recuerdos de la noche anterior estaban muy frescos en su mente. Con algo que ella no pudo discernir entre elegancia o arrogancia Paul se inclinó sobre la mesa, dejando su rostro a escasos centímetros de distancia. De reojo se animó a mirarlo y pudo – muy a su pesar – notar que él le sonreía con todo el descaro del mundo estampado en sus perfectos dientes.
"Puede tomar toda la poción multijugos que exista, pero jamás dejará de ser Draco Malfoy, tanto física como psicológicamente" pensó.
"Era increíble como nadie se percataba de que era él, pero con pelo negro y ojos con un tono azul, que no abandonaba su color original: gris…"
Hermione recordó que alguna vez – cuando preparaba aquella difícil poción en segundo año – había leído los efectos del brebaje en los diferentes tipos de sangre: la pura, la mestiza, la impura, y la azul. En todas, una vez que el líquido espeso corría por sus venas, cambiaba su forma corporal "original" a la que uno quería; sin embargo, advertían que en los tiempos antiguos cuando los magos aún poseían sangre azul – descendencia de Merlín – ocurría un cambio diferente en ellos. A primera vista, sus cuerpos se modificaban completamente, como el resto, pero si alguien se detenía a mirar con atención, se podía observar que la transformación física era muy sutil; seguían iguales, pero con pequeños aspectos diferentes, que caracterizaban a la otra persona. Todo aquello se debía a la magia poderosa y antigua que corría por su sangre, otorgada por los unicornios y el ave fénix. "Sus cuerpos son como una varita, están formados por criaturas mágicas ancestrales y poderosa" había leído.
Jamás pensó que conocería a alguien que tuviera sangre azul – llamada así por su inclinación al color púrpura, más que al bordó – mucho menos que ese alguien fuese Draco Malfoy.
Una presencia la devolvió a la realidad, topándola con aquellos ojos tan helados. Paul Lawson sonreía a escasos centímetros de su boca.
- Es increíble como aparentas ignorarme Granger, pero ya vez que no podes hacerlo por mucho tiempo y menos si estoy cerca... – dijo arrastrando las palabras.
Luego, rozó sus labios y sonrió.
- Simplemente no puedes contra mi atractivo – agregó y se sentó nuevamente. Triunfante, sonriente.
Hermione tardó en reaccionar y cuando lo hizo, asestó un golpe.
- No puedo contra el de tu primo, no te equivoques – luego sonrió y siguió con lo suyo.
Paul acentuó su sonrisa y se recostó sobre el respaldo de la silla.
- Ayer no opinabas lo mismo ¿o me equivoco?
La castaña levanto una ceja desafiante.
- No es por nada, pero ¿qué es lo que queres? – dijo, evitando así la respuesta.
Paul se puso serio de pronto y oscureció su mirada azul ceniza.
- Decidí que lo mejor para que mis objetivos se cumplan, es que sepas toda la verdad de porqué estoy aquí y conocer cuales son mis planes – dijo – ya que mis fines, tienen el mismo interés que los tuyos, los de cara rajada y el pobretón.
Hermione levantó aún más la ceja, sorprendida.
- ¿Y por qué llegaste a esa decisión?
Paul se encogió de hombros.
- Es simple, porque necesito que confíes en mí, para que me cuentes absolutamente todo lo que sabes…
La castaña cerró el libro que estaba leyendo y Paul lo reconoció al instante: "Camino hacia la inmortalidad". Casi inconscientemente, desvió su mirada calculadora al pergamino de ella y leyó en una letra pulcra y femenina la siguiente frase "Cadenas rotativas, secreto de destrucción… ¿Cómo eliminar un horcrux?"
- De acuerdo, te escucho.
El Slytherin sonrió.
- Primero que nada Granger, tengo una condición.
Hermione frunció el ceño y arrugó la nariz, como siempre lo hacía cuando se enojaba. Paul pensó que valía la pena fastidiarla para verla así.
- ¡Lo sabía! – chilló la castaña – digno de una serpiente, siempre queriendo algo a cambio ¿no te alcanza con tener que saber todo lo que hago todo el día, todos los días?.
El morocho movió la cabeza negativamente y se acercó a ella peligrosamente, acercando demasiado sus rostros.
- Granger, de ahora en más para el colegio, vos sos mi novia… esa es la condición.
Hermione palideció de ponto. Su mente se volvió completamente incompetente y no supo que decir ¿Fingir ser su novia, de qué le serviría aquello¡Era una locura, en cuanto los Slytherins se enteraran la lincharían en algún aula vacía!
- ¿Me estas hablando en serio o te volviste limítrofe?
Contra todo pronóstico, Paul rió con ganas y se sentó nuevamente en su silla.
- Hablo en serio, para cara rajada y el pobretón de Weasley, vos y yo somos novios, lo mejor va a ser que todo el mundo lo crea. Por otra parte, vamos a empezar a pasar más tiempo juntos y no quiero que a las serpientes se les ocurra hacerte daño. No están en su sano juicio.
Hermione no entendió porque algo en su interior se removió intranquilo, pero alegre. A él le preocupaba su bienestar.
- Me van a querer matar – dijo, intentando hacerlo entrar en razón – en una locura.
Paul le clavó la mirada azul ceniza, tranquilizándola.
- No voy a dejar que te pase nada, no te preocupes.
Hermione suspiró resignada.
- De acuerdo. Lo haré.
Paul tomó los cuadernos de Hermione, procurando dejar tapado "Caminos hacia la inmortalidad" y la invitó a tomar su mano.
Cuando la castaña sintió la suavidad del tacto del Slytherin supo que algo en ella había cambiado. Más allá de que era Paul Lawson quien la estaba escoltando hacia el aula de pociones, ella sabía que era Draco Malfoy quien le hablaba, la miraba y cuidaba…
OoO
Ya habían pasado por tres solitarios pasillos en aquella postura, Paul llevando sus libros y ella mirando el piso con su mochila al hombro, podía sentir la presión que ejercía donde sus cuerpos se unían y se preguntaba cómo mierda hacía él para portar con tanto descaro aquella mueca-sonrisa de suficiencia, su paso elegante y la soltura con la que la tomaba de la mano.
- Lo mejor sería que dejes de triturarme los dedos, nadie nos va a creer si no te relajas – siseó Paul divertido, aún con su mirada al frente y su sonrisa arrogante.
Hermione cerró los ojos y suspiró. Con suavidad, fue soltando la mano de Paul hasta que la sostuvo con delicadeza.
- Siento que me estoy por meter en la boca del lobo, esperando a que me muerda, no puedo estar tan tranquila como vos lo estás.
Paul soltó una carcajada.
- No en la boca del lobo, sino en los colmillos de las serpientes – dijo y sintió como la mirada reprochadora de la castaña se clavaba en él – Granger, yo voy a tener a todo Gryffindor jodiéndome la bolas, porque van a creer que te hechicé o quién sabe que estupidez más.
- ¡Pero a vos no te importa! – chilló y soltó su mano, dejando de caminar.
Paul se encogió de hombros y con un movimiento de su varita hizo que los libros desaparecieran, para ir a para en la habitación de la chica que estaba frente a él.
- Me da lo mismo – se acercó a ella y la volvió a tomar. Hermione miró sus dedos entrelazados con los de él y se mordió el labio inferior nerviosa, no por lo que le esperaba, sino por la cercanía entre ellos. Cuando levantó la vista, se encontró con la suya, a centímetros de su rostro – no vuelvas a hacer eso – advirtió.
La castaña se ruborizó por la fuerza de aquellos ojos y casi con una ingenuidad estúpida, se mordió el labio nuevamente; Paul sonrió y pegó su boca a la de ella. Obnubilada por el anhelo, le permitió la entrada de su lengua y gimió al sentirlo acariciar las paredes de su boca con ella. Los dos sentían sus corazones acelerados por el deseo y la pasión de sus cuerpos y almas; él mordió y lamió sus labios, agasajándose con la dulzura de ellos, mientras que ella se entregaba a la rudeza, pero perfección con la que él la besaba. Cuando Hermione sintió que su corazón estallaría, se apartó de él y clavó su mirada – totalmente ruborizada – en el piso.
- Te dije que no lo hicieras – comentó sonriente.
En la boca de la castaña un cosquilleo le hinchaba los labios mientras un sentimiento de preocupación se apoderaba de ella, Paul Lawson la había besado, sin embargo estaba deseando a Draco Malfoy. Por otras parte, sintió miedo al darse cuenta que un cariño hacia el mortífago estaba creciendo en ella y no entendía que era lo que le pasaba a él, porqué la besaba…
Uniendo todas sus fuerzas, alzó la vista y lo miró a él, que le sonreía con arrogancia.
- ¿Por qué haces esto? – preguntó.
Él se pegó a ella, rodeando su cintura con sus brazos.
- Porque desde que besé tu boca hace mas de dos meses, no puedo dejar de desearla – dijo – y pienso seguir haciéndolo.
Se inclinó sobre ella y rozó sus labios.
- Basta… - balbuceó Hermione sobre sus labios, presa del deseo. Paul deslizó sus dedos por la columna vertebral de ella y la sintió estremecerse – por favor…
- ¿Me deseas Granger? – preguntó.
La castaña reaccionó y se separó de él, sin soltar su mano.
- No a Paul Lawson.
Sin decir más, tiró de él, lista para seguir caminando. No pudo ver que en el rostro del Slytherin apareció una sonrisa de triunfo.
¡Holaaaa a todaaas! Perdón por el restraso, fue todo culpa de mi computadora xD es que andaba mal y no pude llegar a publicar en esta web, lo siento mucho.
Ahora sí, espero que les halla gustado el capitulo, más allá de que a mi no. Es que hay algo que no me termina de cerra, mucho no me convence, pero voy a dejar de darle vueltas al asunto y permitirles a ustedes opinar!!
Por otra parte, muchas gracias a las que se pasaron por mis One-shot, a veces necesito dejar libre mis ideas para poder seguir con el fic, suele ocurrirme seguido, jajaja xD
Agradecimientos a sus r&r:
Harrymaniatica
Isa Malfoy
Katty Watson
El Collar De Perlas
Unkatahe
Kaoru riddle
Meli
Nati
May
Soll
LadyEvans89
Lu
Pau tanamachi Malfoy
yaMile queridisima!
Sheila Malfoy Granger
Karen malfoy, loquita mia!
PaolaLissete
MangoBlack
Chicas, siento mucho no poder contestar sus r&r asique al menos las nombro para que sepan que las tengo en cuenta y que les agradezco enormemente el trabajo que se toman para dejarme saludos. Si me olvide de ombrar a aluna le pido disculpas (aunque creo que estan todas xD) y desde ya les aviso que en el proximo chapter devuelvo saludos y contesto preguntas, asique si no entienden algo aprovechen y pregunten jajaja
Si les gusto como si no lo hizo, dejenme un review, acepto fruta podrida, cascaras de narnjas, cualquier cosa!!!
Con cariño: Meli.
