Ahora sí! Con este ya voy igual en todas las páginas! Actualizo cada semana, así que los capítulos suelo subirlos entre el viernes y el sábado, que es cuando estoy libre. Esta semana estoy de exámenes finales, el último lo tengo el viernes 23 (mis profesores son unos amargados sin vida social... T_T). Así que tal vez la próxima entrega se me retrase un poco, sorry. En fin, espero que disfruten de este capítulo!

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Disclaimer: los personajes y lugares le pertencen a J., yo solo los uso porque tengo demasiado tiempo libre.

Advertencias: esta es una historia SLASH/YAOI, es decir, relaciones CHICO-CHICO. La historia está basada en el sexto libro, por lo que contendrá SPOILERS!

Pairing: pareja principal Harry/Draco; Severus/Remus, Narcisa/Lucius, Pansy/Blasie, Hermione/Ron.

-diáologo- ; -"pársel"-; -#pensaminetos#; - hechizos-


Capitulo 6

Los dos chicos se dirigían hacia el despacho hablando acerca de las clases que tendrían ese año.

¿Qué tal quedó tu horario?- preguntó el rubio.

Oh, pues la verdad es que aún no lo he ni mirado. – respondió sacándolo y mostrándoselo a Draco.

Anda, haces las mismas asignaturas que yo.

¿En serio? – Harry miró por encima del hombro el horario del otro chico y vio que tenía razón. –Vaya, pues sí. Este curso será interesante.

Por fin llegaron frente a la gárgola, pero como ninguno sabía la contraseña, se sentaron con la espalda apollada en la pared, esperando mientras hablaban acerca de su primera clase: transfiguración. No pasó mucho rato hasta que se les unieron 6 chicos más, 3 de Hufflepuff y 3 de Ravenclaw, de los cuales sólo 2 eran chicas, una de cada casa. Les saludaron con un gesto de cabeza, pero ni ellos intentaron acercarse ni Harry y Draco dejaron su conversación. Aunque ya les hubiesen visto esa mañana, ver a Malfoy y Potter sentados juntos cómodamente charlando como si fueran amigos de toda la vida, era aún sorprendente.

La gárgola se movió sola al rato para dejar paso a los chicos, que subieron tranquilamente por la escalera hacia el despacho. El que estaba más cerca, llamó a la puerta y la abrió cuando obtuvo el permiso.

Buenos días, chicos. Pasad y sentaos. – dijo el anciano, afable.- Os he hecho llamar porque, como ya habréis visto, este año aún no tenemos prefectos ni capitanes de Quidditch. – Todos asintieron. – Bien pues ústedes van a ocupar esos cargos. En Ravenclaw, la señorita Patil y el señor Boot seran los prefectos, y el señor Goldstein el capitán de su equipo. En Hufflepuff la señorita Abbot y el señor Flintch-Fletchey, y el señor Smith ocuparán los respectivos. Para Slytherin, el señor Malfoy será el capitán y prefecto, y la señortia Parkinson prefecta. ¿Puedo saber por qué no le ha acompañado?

Pansy estaba aún desayunando, y tenía para rato. Se toma su tiempo para comer. – respondió frió el slytherin.

Perfecto. Para Gryffindor, Harry tú serás también el capitán y prefecto de tu casa, como el señor Malfoy, y Hermione, que supongo también devía estar desayunando, será tu compañera. Podeís coger las chapas de mi mesa e ir hacia vuestras clases. – Finalizó el hombre, señalando las insignias que había sobre la mesa.

Señor- interrumpió Harry- me halaga que me hayan escogido para ambos puestos, pero creo que debo rechazar alguno. Este año quiero estar centrado en los estudios y me temo que no podrá ser si acepto toda la responsabilidad que me ofrecen. Así que creo que aceptaré sólo el cargo de prefecto.

Eso fue una sorpresa para todos. Era bien sabido en todo el colegio la pasión que el Niño-que-Vivió sentía por el deporte mágico. Nadie podía imaginarse que, pudiendo escoger entre ser prefecto o capitán escogería la primera opción. Dumbledore clavó sus penetrantes ojos azules en su pupilo, intentando ver más allà. Se sorprendió cuando notó una sólida barrera que le impedía penetrar en la mente del joven. Se removió un poco en el asiento y sonrió.

Bueno, Harry, puedo asegurarte que no me esperaba eso. El año pasado cometí el error de querer dejarte al margen y darle el puesto que te tocaba al señor Weasley. Pero este verano consideramos que, con todo lo que está pasando, los prefectos debían tener más características que solo buenas notas: debían poder defender a los más pequeños. Por eso la reasignación, y por eso el retraso. Pero puedo asegurarte que el puesto como capitán era tuyo mucho antes de acabar el curso. ¿Estás seguro que no quieres reconsiderarlo? Estoy seguro que, de estar vivos, tus padres y tu padrino se sentirían muy orgullosos si fueras el capitán de tu casa.- le intentó convencer.

Estoy muy seguro que, conociendo lo aplicada que era mi madre, se sentiría mucho más orgullosa si yo fuese prefecto. Pero teniendo en cuenta que ya no están aquí, voy a escoger aquello que yo crea más conveniente, y en este momento es el puesto de prefecto. Estoy seguro que Ronald Weasley aceptará el puesto de capitán encantado. – con eso, tomó sy chapa y la de Hermione y se fue. Draco no tardó en imitarle.

Una vez estuvieron en el pasillo, Draco no podía dejar de pensar en lo acontecido. A él también le sorprendía en sobre manera que el chico de oro no hubiese aceptado el puesto de capitán. Harry se volteó en ese momento, sorprendiéndolo. Se despidió diciendo que debía ir a buscar los libros para hoy y a sus amigos para ir a clase.

Cuando Harry entró en su torre, todos sus amigos le asaltaron a preguntas. Eso molestó al ojiverde, que le limitó a entregarle la insignia a la chica, subió a la habitación para tomar los libros, y se marchó hacia la clase sin esperar a nadie.

En las mazmorras la situación fue parecida. Draco entró en su sala común , donde Blaise y Pansy ya le esperaban. El rubio se sentó frente a ellos y les contó lo que había pasado, mientras le pasaba la insignia de prefecta a Pansy. Luego, Draco fue a buscar sus cosas y los tres se fueron hacia el aula de transfiguración.

Cuando llegaron la profesora aún no había llegado, y fuera esperaban ya algunos alumnos de las diferentes casas. Vieron a Harry, que no estaba con los de su casa, estaba apartado apoyado en la pared, con los brazos cruzados en el pecho y la mochila colgando de su hombro. Los slytherin iban a acercarse a él, pero cuando estaban a punto de alcanzarlo, Ron y Hermione se interpusieron en su camino.

No sé lo qué prentedeis – dijo la chica – pero no os vamos a permitir que os aprovechéis de cómo está Harry.

Ah, ¿y cómo está según tú, Granger?- preguntó Draco, esperanzado de poder sacar algún provecho de esa conversación.

Pues mal. Está trsiste por la muerte de Sirius, y está confundido. Y no vamos a dejar que useis eso para liarlo en vuestros asuntos.

No es bueno acusar sin saber, Granger – dijo la otra chica.

Solo hace falta veros para saber como sois, no es necesario conoceros- intervinó el pelirojo, maliciosamente- Nada bueno hay en las mazmorras.

Draco iba a contestarle cuando una voz interfirió en la conversación.

A eso se le llaman prejuicios. – Harry ni siquiera se había movido. Giró su cabeza y clavó su fría mirada en los que hasta ahora habían sido sus mejores amigos.

No son prejuicios – defendió la chica- hablamos por la experiencia. Ellos nos han tratado fatal siempre. Además, solo con su aspecto, su apariencia fría y carente de emociones, y ese aire de superioridad que llevan, ya no invita a acercarse.

Mc Gonagall escogió ese momento para hacer acto de presencia y los alumnos empezaron a entrar, pero Harry no iba a quedarse con la palabbra en la boca. Se acercó al grupito caminando como si fuese a entrar, pero se paró junto a Hermione y le dijo en un susurro para que solo los cinco le oyesen:

Si nos fijamos en apariencias y estereotipos, yo no me habría acercado a ustedes, un pobretó y una nacida de muuggles, pero lo hice. A veces no esta de más dar un voto de confianza.

Hermione abrió los ojos como platos, pero no replicó nada, pues Harry ya estaba entrando en la clase, seguido de los SLyhterin, y la profesora los miraba a ella y a Ron para que enrtasen.

Harry se sentó en un pupitre a segunda fila y abrió la bolsa para sacar el libro, cuando notó que alguien se sentaba junto a él. Se giró para ver de quien se trataba y se encontró con la inquisitiba mirada de Draco. No supo por qué, pero esa mirada le puso nervioso, y desvío la vista hacia el libro que tenía sobre la mesa. Vio que Pansy y Blaise estaban sentados frente a ellos y que les tapaban totalmente de la vista de la maestra. Era obvio que lo habían hecho adrede.

¿A qué vino eso?- preguntó el rubio en un susurro cuando hubo empezado la clase.

¿A que vino qué?- respondió con una evasiva.

Que insultases a tus mejores amigos usando lo que sabes más les duele.

No sé de qué te quejas, tú hacías lo mismo.

¿Qué coño te pasa? Tu antes no era así, Potter.

De pronto Harry empezó a sentire mal. No sabía poque lo hacía. Ese verano las cosas habían cambiado. Pero Draco tenía razón, él no era así. Un dolor de cabeza amenazaba en conventirse en una terrible migraña antes que su mente se depejara completamente.

#Bueno, ¿y a él que le importa?¿qué sabrá él de cómo soy?¿Por qué todo el mundo cree que sabe más que yo? ¿Por qué siempre tienen que estar preguntándome todo?¿ Es que no conocen el término privacidad?#- pensaba Harry enfurecido.

Draco vio como el rostro de Harry se estremecía en una mueca que parecía de dolor después de haberse oscurecido por sus palabras, y como luego se iba enfureciendo. Draco no sabía qué era lo que había hecho, pero estaba seguro que no era buena idea conseguir que Harry también le odiase a él.

Lo siento- se disculpó antes que el moreno hablase – es tu vida.

Exacto, y te agradecería que no te metieras en ella, Malfoy. – contestó emfatizando el apellido.

Luego se sintió mal, el rubio solo se había preocupado por él, y había sido lo suficientemente empático para ver que eso le había molestado y se había disculpado. Estuvieron en silencio, escuchando las explicaciones de la maestra, hasta que Harry lo rompió.

Siento lo de antes, es solo que no me gusta cuando la gente cree que lo sabe todo sobre mi.

Yo no lo sé todo sobre ti, apenas si hemos dejado de pelear este año y solo llevamos un dia hablando. Aunque tienes que admitir que este verano has cambiado mucho.

Harry se mordió el labio inferior mientras apuntaba algo de lo que había dicho McGonagall y pensaba en lo dicho por el rubio.

Puede ser, solo que todavía no te has ganado mi confianza como para contártelo.- dijo clavando sus ojos en los del slytherin.

Señor Potter, señor Malfoy, quizás querrían hacer participe al resto de la clase de lo que estan hablando. – les interrumpió la mujer, sorprendiendo a ambos chicos. Estos reaccionaron rápido, Draco ya iba a disculparse cuando Harry habló.

Solo le estaba comentando a Draco que este hechizo no se aprende completo en Hogwarts, o al menos no la práctica, cierto? Por lo que he leído, es un hechizo que para que funcione en humanos se requiere usar un poco de magia negra, algo controlado pero que no se puede enseñar a chicos de 17 años. Si se usara el hechizo en personas sin esa parte, podría ser muy perjudicial. ¿Estoy en lo correcto profesora?

Minerva estaba más que sorprendida. Era obvio que los chicos no habían estado hablando de eso, los había estado observando desde que entraron en la clase. Además, le sorprendía que Harry estuviese tan bien informado, ya que ella solía mostrar ese hechizo para uso exclusivo de objetos inanimados, y no había libros en Hogwarts que hablasen de la variación para humanos. Observó bien a los chicos y vio esa mirada de complicidad, típica de dos mejores amigos que acaban de librarse de un castigo. Pero era imposible, ellos habían sido enemigos desde hacía años, y solo llevaban, ¿cuánto? ¿ 20 horas juntos, como mucho? Era sorprendente la facilidad con la que se habían adaptado el uno al otro.

Sí, señor Potter, está usted en lo correcto. Para aprender esa parte hay que cursas la carrera de Auroría, la única en la que se da algo de Magia Oscura. Aún así, no deberían hablar entre ustedes, pueden distraer a sus compañeros. Por eso-

Estabamos considerando si levantar la mano para incitarle a que adviertiese a los alumnos de no usar el hechizo entre ellos. Estabamos deliberando si realmente hay alumnos tan… inventivos en esta clase para intentar transfigurarse a si mismos.- cuando dijo esa parte, lanzó una mirada intencionadamente hacia el sector de Gryffindor donde Seamus estaba picando en la cabeza de Dean con su varita. Draco y Harry volvieron a mirarse y soltaron una risita.

El resto de la clase estaba en silencio, atendiendo a la conversación de la profesora con los chicos. Finalmente Mc Gonagall recompuso su cara de facciones tibantes y asintió hacia los muchachos.

Bien como ya habrán oído, este hechizo no debe practicarse nunca en humanos si no se tienen los conociemientos básicos. No quiero verlos a ninguno de ustedes probándolo.

La clase siguió sin más altercados. Al finalizarla todos se fueron hacia la siguiente. Harry, Draco, Blaise y Pansy tenían encantamientos, luego un período de descanso. Luego de la pausa tenían Runas y Crianza de Criaturas.

Ya habían acabado la última clase del día y se dirigían hacia el Gran Comedor para cenar. Harry había pasado todo el día con los Slytherins, y lo había disfrutado. Se sentía reallmente cómodo con ellos. ¿Acaso el sombrero tenía razón?

Cuando se sentó en su mesa no le extrañó ver que sus compañeros lo miraban con sorpresa, curiosidad y, en algunos casos, traición. No se molestó en dar explicaciones por su comportamiento ni en intentar entablar conversación con alguno de ellos. Se sentó apartado en una esquina y se concentró en su comida.

Estaba ya por terminar el primer plato cuando Ron y Hermione aparecieron. Ellos no tenían CCM y la última hora Ron tenía adivinación y Hermione Aritmancia. Ambos se sentaron frente a él. Na habían vuelto a hablar desde la discusión de la mañana, y Harry sabía que debía hacer algo o pronto empezarían a sospechar.

Siento lo de esta mañana, no debí decir aquello, no quería heriros. – no levantó la cabeza del plato porque temía que la castaña se diese cuenta que era todo mentira.

Oh, Harry.- suspiró Hermione. Rodeó la mesa, aprovechando que estaban en la esquina, se sentó junto al moreno y lo abrazó.A Harry no le hizo ninguna gracia aquello e intentó deshacerse del abrazo rápidamente.

Granger, suéltame.

Lo siento. No te preocupes Harry, sabemos que no lo estás pasando bien, por lo de Sirius, pero queremos que sepas que puedes contar con nosotros.

Pese a todo lo que había cambiado ese verano, si había algo que seguí igual era el agudo dolor en el pecho que sentía cada vez que hablaban de su padrino.

No quiero hablar de eso.- dijo, mordaz.

Tranquilo compañero, fue un accidente nadie te culpa. Son cosas que pasan.

Weasley, qué parte de no quiero hablar de ello no entiendes?

Harry no puedes cerrarte. Sirius fue muy importante para ti, y lo entendemos. Pero tal vez deberías hablar con alguien. Verle morir ya fue suficiente duro, si le añadimos… bueno… Tal vez hablar con Remus sería bueno para ti. – Había dejado la frase inconclusa porque veía ocmo el cuerpo de su amigo estaba cada vez más tenso.

Añadirle qué, Granger? Por qué no te dedicas a comer y me dejas tranquilo?

Oye, no hace falta que seas tan borde – defendió el pelirrojo a su novia.- Lo que Hermione quiere decir es que es normal que te sientas culpable. Siempre has sido muy impulsivo, pero hasta ahora no había pasado nada. Era cuestión de tiempo que sucediese. Hermione te lo advirtió, te dijo que podía ser una trampa. No le escuchaste, pero aún así, nosotros te acompañamos poniendo en riesgo nuestras vidas. Tal vez nos merecemos que nos trates un poco mejor. ¡Podríamos haber acabado como Sirius! – acabó enojado. Estaba harto del trato que recibían de él. Ellos siempre habían estado para ayuidarle, ¿a santo de qué ahora les trataba como mierda en el zapato? En cuanto vio como el dolor cruzaba las facciones de su amigo, rápido pero visible, se dio cuenta que tal vez se había pasado.

Realmente sois más idiotas de lo que pensaba. – se levantó, brusco. Tenía los puños fuertemente apretados y la mandíbula tensa.- No. Volváis.A dirigirme. La palabra.

Salió de su comedor sintomar si quiera sus cosas, con paso apurado. Sentía que se ahogaba, el pecho le dolía horrores, tenía un nudo en la garganta y los ojos le picaban. Draco, desde su mesa, fue capaz de ver el enorme dolor que que Harry intentaba mantener a raya. Se paró sin importarle lo que pensaría la gente, y lo siguió.

Cuando ambos muchachos hubieron salido del comedor, este se llenó de murmullos que poco a poco fueron aumentando de volumen. Pansy y Blaise se miraron y decidireon ir a las mazmorras a esperar a su amigo allí. Hermione tenía los ojos muy abiertos y miraba a Ron como si le viese por primera vez.

¿Cómo se te ocurre decirle eso?¿Sabes lo mal que lo está pasando, y solo se te ocurre poner el dedo en la llaga para hacerla más grande?- le replicó.

Lo siento- dijo, abatido.- Es solo, que no sé por qué nos trata así, y eso me frustra. No debía decir nada de eso. Soy un idiota.

Hermione vio que realmente se sentía mal y se compadeció, al fin y al cabo Ron nunca solía pensar mucho las cosas antes de hacerlas.

Más te vale que te disculpes con él cuanto antes.

En la mesa de los profesores, todos miraban hacia Dumbledore esperando una indicación sobre qué hacer, pues cuando se trataba del chico de oro, Dumbledore podíamover cielo y tierra si fuese necesario. Pero esta vez solo les indicó que siguiesen comiendo mientras sus ojos azules se quedaban fijos en la puerta por la que los dos chicos acababan de salir.


Draco siguió a Harry y vio como se dirigía corriendo hacia los jardines. Cuando llegó a los terrenos, él ya estaba bajo el haya que había cerca del lago. Se apresuró para alcanzarlo y, cuando estaba ya a escasos metros, vio como el moreno golpeaba el tronco con fuerza con sus puños.

¡Harry!- gritó alarmado al ver la sangre que se escurría de sus manos hasta el suelo.

El ojiverde no hizo nada, parecía que no le había oído. Se quedó con los brazos laxos, colgando a sus lados. En cuanto Draco lo alcanzó le tomó las manos para examinar la herida. La izquierda no tenía más que raspones, en cambio la derecha tenía un corte más profundo, aunque tampoco muy grave.

¡¿Pero te has vuelto loco? ¡¿A qué coño ha venido eso?- le reprochó mientras le limpiaba un poco las heridas y envolvía el corte más profundo con un pañuelo de hilo.

Levantó la cabeza, dispuesto a seguir cantándole las cuarenta por lo que había hecho, pero entonces vio que Harry tenía la cabeza agachada. Con cuidado soltó su mano, que quedó muerta junto a su cuerpo, y tomó el rostro del otro chico para poder verlo a la cara. Se asustó cuando vio tanto dolor en esas, otra vez, brillantes esmeraldas. Pero no era el brillo que solía tener antaño, era el brillo que le daban las lágrimas que intentaba retener.

Harry, ¿qué-

¿Por qué Draco?- le cortó Harry, con la voz quebrada por el llanto- ¿Por qué no me dejan olviadr?¿No se dan cuenta que eso solo hace que la culpa sea mayor?- No pudo retener más las lágrimas, y agachó el rostro para que Draco no viese como corrían libres por sus mejillas. – Yo no quería que eso pasae. Yo no quería. No fue mi culpa. – se llevó las manos tapándose los oídos mientras negaba con la cabeza. – Yo no quería que muriese. No fue mi culpa.

Draco no pudo aguantar al ver a su amigo llorar de esa manera y lo abrazó. Al acto Harry se agarró a su espalda, aprentando fuerte la túnica entre sus manos, dejando escapar los sollozos contenidos.

Yo no quería que eso pasase. Pero ellos no paran de recordármelo, no me dejan olvidarlo, siempre hablando de lo mismo. Me culpan. Pero yo no quería que se muriese. – en este momento, Harry ya era incapaz de controlar el llanto.

Harry, no se de qué me hablas. – el rubio intentaba calmarlo, pero no entendía las palabras del moreno.

De Sirius…- y con eso Draco lo comprendió todo.

Su padre le había dicho que el Señor Oscuro había engañado a Harry arrastrándole a una trampa en la que había caído de lleno. Por lo que sabía, Black había acudido a salvar a su ahijado y había encontrado la muerte en la misión. No podía creer que culparan a Harry de lo que había pasado. Supuso que Harrry no debía haber hablado con nadie de cómo se sentía. Vuando sintió que el cuerpo entre sus brqzos se calmaba, le habló clavando sus ojos en los enrojecidos de sus compañero.

Harry escúchame bien. Lo que pasó no fue tu culpa, y nadie tiene derecho a decirte lo contrario. Es normal que un chico de 15 años cayese en una trampa del mago oscuro más poderoso, si incluso aurores profesionales no pueden eviatrlo. Culpa a Dumbledore por ocultarte lo que el Lord quería y por lo que podría usarte; culpa a esa impulsividad tuya que os llevo a ti y tus amiguitos a una lucha con un montón de Death Eather; culpa a esa dichosa Orden que se supone debe protegerte y debería haber evitado que salieras del colegio; pero no puedes culparte de la muerte de tu padrino. Nadie le obligó a ir a ayudarte. Además, estoy seguro que se sintió muy feliz de haber muerto protegiendo a alguien a quin amaba que encerrado sin hacer nada. Eres listo Harry, sabes que tengo razón.

Harry asintió con la cabeza, pensando en lo que había dicho el rubio. Aún asó, voplvió a apoyar la cabeza en el hombro de Draco, sintiéndose por primera vez en meses cómodo con una persona.

Draco volvió a abrazar a Harry cuando este volvió a descansar la cabeza en su hombro. Aún estaba algo shockeado por el estado en el que se lo había encontrado. Le sorprendía que se hubiese abierto a él con tanta facilidad, solo hacía unas horas que habían enterrado el hacha de guerra, al fin y al cabo.

Poco a poco, Harry empezó a recobrarse y a ser consciente de lo que acababa de suceder. Draco estaba pensando en que la reunión con su padrino iba a retrasarse algo, cosa que no le importaba realmente en este momento, cuando sintió que Harry se separaba de él brúscamente, empujándolo. Le observó curioso para ver a qué se debía esa reacción, y vio que Harry tenía las mejillas rojas y, aunque habían vuelto a ser inexpresivos, en sus ojos podía leerse un atisbo de pánico. El moreno dio unos pasos hacia atrás evitando mirar al otro a la cara. No entendía por qué había confiado tanto en Malfoy, no sabía como había podido dejar de lado su máscara tan fácilmente, pero era consciente que eso no debía volver a pasar. Recompuso su perfecta careta y le dirigó al rubio una mirada helada:

Más te vale que na se entere de esto nadie, Malfoy.

Y con eso empezó a andar hacia el colegio, pasando junto a un petrificada Draco que no entendía a qué venía de golpe esa reacción. Cuando ya estaba a unos pasos, se sintió mal por haberle hablado así. Se detuvo y se volteó para ver que el rubio estaba algo encorbado y tenía la mirada fija en el suelo. Levantó su mano derecha, bendada con el pañuelo de Draco. Suspiró:

- Draco – lo llamó. El aludido se giró y le miró expectante. Harry le miró fijo y notó como sus mejillas enrojecían.- Gracias. Por todo.- vio como el otro joven sonría, cosa que le hizo sentirse mejor, por lo que, ahora sí, se dispuso a irse a su sala común.

Draco sonrió y se dirigió el también hacia el castillo. Severus ya debía estar algo enfadado por su retraso, así que aceleró el paso para llegar más rápido. Cuando estuvo frente a la puerta, tocó y esperó a escuchar el permiso para entrar.

Buenas noches, Severus.- le saludó una vez estuvo dentro y con la puerta cerrada.

Llegas tarde.- le reprochó.

Padrino, culaquiera diría que no puedes vivir sin mí. – dijo dejándose caer en la silla frente a la mesa.

¿Dónde fuiste con Potter?

¿Cómo sabes que fui con él?- preguntó, sorprendido.

Porque te vi salir detrás de él, en el gran comedor.

Ah.

¿Y bien?

No puedo contarte, no sería correcto. – dijo encogiéndose de hombros.

Vaya, con eso debo suponer que el plan marcha mejor de lo que esperábamos, ¿no?

No, hay algo en Harry… no sé, padrino, algo le ha pasdo este verano. Ha cambiado, seguramente lo verás mañana en clase. De momento, estoy acercándome a él para ver si me cuenta lo que le pasa.

Tsk, seguramente se siente culpable por la muerte de Black.- dijo el pocionista con indiferencia.

¡No fue su culpa!- Draco se levantó para encarar al mayor.

Severus se sorprendió por eso, pero solo levantó una ceja en un gesto interrogativo. El rubio se sentía molesto por el comportamiento de su padrino.

¿Por qué dices eso?

Pues porque es Potter, es así, un mártir que adora ser el centro de atención y que-

Cállate- le espetó. Le dolía que hablase así de Harry cuando ni siquier se había tomado la molestia de conocerlo. Y lo que más le molestaba, es que él antes pensaba así y no ser por el absurdo plan no se habría dado cuento que estaba equivocado.- ¿Cómo puedes decir eso sin conocerlo? No es que seamos los mejores amigos del mundo, pero te aseguro que en el tiempo que hace que firmamos la paz, me ha servido para ver que no se parece a la idea que tenía de él.

Ya, pero yo conocí a su padre, son iguales.

No puedes juzgarlo solo porque te llevabas mal con su padre. Ni siquiera le diste una oportunidad para mostrarse. Siempre estás diciendo lo injustos que son en el colegio porque asumen que por ser slytherins seremos magos oscuros, que no nos dan oportunidad de mostrarnos, ¡pero tú estás haciendo lo mismo!Estás obcecado en odiar a Potter y no te das cuenta que es Harry a quien tienes delante.

Y con eso se giró y se fue hacia su habitaciónm. No sabía que le había impulsado a actuar así, pero le indignaba la conducta de Severus. Sabía que cuando llegase, Pansy y Blaise le estarían esperando para saber qué había pasado. Le dolía tener secretos con sus mejores amigos, pero Harry se había abierto con él y no quería traicionar su confianza.

Severus se quedó sorprendido por la reacción de su ahijado, pero más por el hecho de que supiese de sus disputas con James Potter en su tiempo de escolar. Eso solo podía saberlo del moscoso Potter. Pero por otro lado, no podía negar que Draco tenía razón en el hecho que el no le había dado ninguna oportunidad al niño de oro. Además que estaba algo intrigado por lo cambios que le había dicho. Él no había visto al chico en todo el verano ya que no había ido nunca a casa de los Weasley, pero en la orden nunca se habló sobre un extraño comportamiento. Aunque también puediese ser quye no le hubiesen dicho nada a él creyendo, correctamente, que no le interesaría. Eso, o que todos creyeran que su conducta era algo pasajero a causa de la muerte de Black. Por culpa de Draco estaba hecho un lío, pero sabiendo que no iba a sacar nada en claro hasta mañana, decidió irse a acostar.


Gracias. Por todo.- vio como el otro joven sonría, cosa que le hizo sentirse mejor, por lo que, ahora sí, se dispuso a irse a su sala común.

No quería ir a su sala común y ver a esos dos deshacerse en falsa disculpas. Pero debía ir, porque los necesitaba, eran su fuente de información con la Orden. Sabia que si Dumbledore le ocultaba algo a él pero se lo contaba a Ron y Hermione, ellos se lo contarían. Pero para eso necesitaba su amistad intacta. Se quedó un rato dando vueltas, esperando que se hiciese más tarde.

En cuanto entró en la sala común, vio que sus amigos le habían esperado despiertos.

¿Es que no pnesáis acostaros? El toque de queda pasó hace rato.

Ambos chicos saltaron asustados al romper Harry el silencio que había en la estancia.

¡Qué susto, Harry! – exclamó la chica con una mano en el pecho- Te estábamos esperando. Qeríamos hablar sobre lo que sucedió en la cena.

Yo no- contestó.- Olvidarlo. Es una caso perdido. Solo, no hablemos más del tema, ¿de acuerdo?- fue hasta una butaca y se dejó caer allí. Entonces se fijó en un libro andrajoso que Ron tenía en el regazo. -¿qué es eso?

Es mi libro de pociones- respondió el pelirrojo, contento que su mejor amigo le siguiese hablando. Le pasó el libro al moreno, que lo abrió y le echó una ojeada.- después de la cena fui a hablar con SLughorn y le comenté que como pensaba que no podría cursar pociones, no tenía libro, y él me dijo que podía usar uno de los que hay en el colegio. Estaban todos así de viejos, ni siquiera lo he mirado por dentro. Espero que las páginas estén bien.

Harry hacía rato que había dejado de escuchar. Estaba sorprendido con ese libro. Tenía apuntes en casi todas las páginas, comentario, y juraría que esas palabras sueltas eran hechizos. Sabía que esas anotaciones a pie de página eran instrucciones para las pociones, se preguntaba si las mejoraría. Sabía que algunas pociones del libro estaban mal, pues él las había hecho durante el verano y no había conseguido que saliesen bien.

si no tenía bastante con que se burlasen de mi por tenerlo todo de segunda mano, ahor encima se creerán que ni siquiera puedo pagarme mi propio material. – Harry se levantó, diciendo un simple "ahora vuelvo" y llevándose con él el libro.

Subió a la habitación y fue hacia su baúl, tomó su propio libro de pociones que, aunque nuevo, se veía que ya lo habían usado varias veces, y volvió a bajar.

Tomas el mío, a mi me da igual. Puedes quedártelo ya todo el curso.

¿En serio? ¡Gracias!- al pelirrojo parecía que le hubiesen adelantado las navidades de lo feliz que se veís.

Harry, tomamos tu mochila, te la dejaste en el comedor. ¿Quieres que te ayude a hacer el ensayo de transfiguración?

No, gracias, lo haré mañana.

Y sin más, se fue otra vez hacia su habitación, esta vez con su mochila. Se puso el pijama, preparó las cosas para las clases de mañana y se acostó. Sabía que para Ron y Hermione, lo que acababa de hacer, a su parecer, había sido un acto altruista para que nadie se burlase de su mejor amigo. Para ellos era como si hubiese vuelto el Harry Gryffindor que se sacrificaba a sí mismo por los demás. Pero eso solo había sido una forma de opacar su verdadero interés. Ese libro realmente le parecía muy interesante, y con un simple hechizo glamour podría hacerlo pasar por uno nuevo. Con esos pensamientos rondando su cabeza, notó como poco a poco los brazos de Morfeo lo iban envolviendo en un cómodo sopor.


Y bien? Qué les pareció? Perdon si hay alguna falta (que seguro la hay) pero es que como estoy estudiando no tuve tiempo de repasarlo :S. En el próximo capítulo alguien descubrirá el verdadero secreto de Harry! Quién será?

Nos leemos en el próximo capítulo!

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