Chicas, hola a todas para empezar...
les agradezco enormemente todo lo que han hecho por mi, como me alegraron las tardes y esos momentos difíciles donde las neuronas se niegan a hacer sinapsis y cuesta 10 veces más escribir. Le agradezco todas las locuras que inventan y que llevan a cabo a como de lugar!
así que, les dejo el chapterson, disfrútenlo y para el próximo no me voy a tardarrr tantooooo, sobre todo porque la crisis se fue ¡Adiós corralito de ideas!!!
La Espía
by
Mel.
27 Cuatros mortífagos y Anne…
Sin decir más, tiró de él, lista para seguir caminando. No pudo ver que en el rostro del Slytherin apareció una sonrisa de triunfo.
1.
Ya solo estaban a dos corredores del aula de pociones y se podían oír murmullos, gritos y conversaciones entre los alumnos. Hermione no entendía que hacía tomada de la mano de Paul Lawson, simulando ser su novia y con una estúpida – pero a la vez nerviosa – sonrisa curvando sus labios.
- Cadenas rotativas – dijo el Slytherin y ella dejó de caminar al instante – indestructibles si no se conoce la vida del creador.
La Gryffindor sintió un escalofrío recorrer su cuerpo ¿acaso Draco sabía como se destruían?
- ¿Qué es lo que dijiste? – pregunto a media voz.
Paul sonrió y se llevó la mano libre a su cabello negro desordenándolo.
- Las cadenas rotativas de las que habla aquel libro del Señor de las tinieblas, son una manera de llamar al orden que tiene el pedazo de alma maldita dentro del objeto. Es como un período que siempre se repite... hay solo dos cosas que tienen en común los magos, muggles, squibs, animales ya sean mágicos o no ¿sabes a que me refiero?
Hermione negó con la cabeza.
- La vida y el tiempo. 12 meses, 365 días. Lo mismo pasa con el alma, tiene vida y tiempo corriendo... la diferencia es que para el alma su vida es posible de destruir una vez por período, por llamarlo de alguna manera "su aniversario de singularidad"...
La castaña levantó una mano hasta los labios de Paul para hacerlo callar.
- ¿Me estas queriendo decir que una vez que se rasga el alma y se deposita en algo, empieza a contarse los 365 días de su período? – el Slytherin asintió – entonces, una vez que pasan los 365 días el período empieza de 0 nuevamente ¿no¿Y es en ese día "cero" cuando es posible destruirla?
- Así es.
Hermione se mordió el labio y frunció el ceño, había algo que sobraba entonces.
- ¿Y para qué es necesario conocer la vida del creador?
Paul la llevó a un rincón.
- Es fácil destruir un horcrux de cadena rotativa cuando solo se crea uno. Pero – y es lo más probable – si el señor de las tinieblas creó más... va a ser difícil, ya que el período de singularidad del alma rasgada va a ser alterado.
- No entiendo – dijo Hermione – Dumbledore creía que Voldemort había creado siete horcrux
- Era de esperarse – dijo irónicamente – lo más probable es que sean siete los pedazos de alma, así que, supongamos que el 1º de Enero el Señor de las Tinieblas creó su primero horcrux.
- El 1º de Enero siguiente cumpliría un aniversario de singularidad – dijo Hermione
- Exacto, pero si se crearon siete horcrux, el aniversario se correrá siete días más tarde, eso haría que el día "cero" sea...
- El ocho de Enero... – murmuró Hermione, sintiendo como la vida abandonaba su cuerpo. Aquello era una pesadilla – pero eso haría que fuese imposible destruirlos¿cómo vamos a saber cuando se crearon cada horcrux y donde mierda se encuentran?
Paul se encogió de hombros y tiró de ella para seguir caminando.
- Difícil pero no imposible. Tendrás que hablar con Potter y amigarte con él.
Giraron en una esquina y Hermione vio a lo lejos la multitud Slytherin y Gryffindoriana.
- Seguro, será muy fácil. Sobre todo ahora.. – ironizó.
Paul le sonrió y la abrazó, depositándole un beso en la frente. Por el contrario Hermione lo separó de su cuerpo con una mueca de desconcierto en el rostro.
- ¿Por qué haces esto, por qué me ayudas? – preguntó y Draco supo que ni él podría contestarle con sinceridad.
- No es el momento ni el lugar – cortó y ella pudo ver como un velo de escarcha cubría sus ojos.
En silencio, la serpiente comenzó a caminar tomando con simplicidad su mano. Ya solo estaban a metros de la puerta, por lo que comenzaban a distinguirse los diferentes rostros.
Slytherins y más Slytherins... Gryffindor muchísimos más.
Un frío subió desde los pies de Hermione, desparramándose por todo su cuerpo, estaba aterrada. Si pensarlo ni dos veces, giró completamente y comenzó a caminar en dirección opuesta. Faltaría a clases, no le importaba. No obstante, Draco tiró de ella.
- Ya es demasiado tarde para arrepentirte, cariño – dijo y le sonrió con malicia.
En ese preciso momento, un alumno de séptimo año perteneciente a Ravenclaw, pasó por su lado y se quedó duro al ver a Paul Lawson depositar un beso arrebatador sobre los labios de la castaña.
- ¡No hagas eso! – chilló Hermione.
El Slytherin la miró con arrogancia y una petulante sonrisa curvó sus labios.
- Sabes que te gusta..
- Si, seguro.. – ironizó.
Ya solo estaban a un metro de distancia de la muchedumbre de alumnos cuando unos pocos comenzaron a darse la vuelta para observarlos con la mandíbula desencajada.
"El mismísimo infierno esta congregado a las puertas de esta mazmorra" pensó Hermione... y en realidad, no estaba tan equivocada.
Poco a poco todas las miradas se clavaron en ellos, y un susurro contagioso llenó el ambiente.
Hermione sentía como más de la mitad de la comunidad Slytheriana quería lanzarle un maleficio imperdonable allí mismo, mientras que la gran parte de los Gryffindors, callaban sorprendidos.
Un muchacho alto, de aspecto enfermo y con los ojos negros, llenos de audacia y maldad, se acercó a ellos. Y su mueca de asco no pasó desapercibido por ninguno de los dos. Sin duda alguna era una serpiente. Antes de que el Slytherin pudiera acercarse aún más, Paul rodeó con sus brazos los hombros de su ahora "novia" y la besó con delicadeza y dulzura. Algo inusual en él.
- ¿Qué haces, estás loco? – preguntó Jack Spencer, obligándolos a separarse.
Hermione quiso gritarle a Draco que dejara de hacer eso que hacía, pero prefirió callar. De pronto, una ronda de Slytherins se formó a su alrededor y ella solo quiso morir. ¿¡Por qué no solo sonreía con satisfacción como él lo hacía!?
- Estoy besando a mi novia, se que sos un fracasado Jack, pero es lo común entre parejas – siseó Draco y ella notó un desprecio total en su voz.
Spencer lo miró con odio y resopló.
- Esto no es un juego – insistió.
Paul parecía divertido con la situación, mientras que Hermione se sentía cada vez más pequeña ante aquellas miradas asesinas.
- ¿Y quién dijo que estoy jugando? – preguntó sereno.
- Estas besando a esa asquerosa sangre sucia de Granger en frente de todos, ya basta, esto es demasiado bajo – chilló Jack.
Sin previo aviso, el rostro de Paul se tensó, sus ojos se oscurecieron y apretó con fuerza las mandíbulas. Instantáneamente las serpientes bajaron la vista y la Gryffindor percibió como Spencer temblaba lentamente.
- Nunca vuelvas a faltarle el respeto de esa manera, Jack.
Hermione prefirió no volver a ver el rostro de Paul nuevamente. Realmente daba miedo.
- Hermione, un gusto – dijo alguien a su lado y la castaña vio como Theodore Nott sonriente tomaba su mano, besándole el reverso.
- Eh... yo.. un gusto – dijo finalmente y sonrió amigablemente, devolviéndole el gesto.
- Creo que deberían ir entrando ya, Paul – dijo y en un susurro para Hermione agregó – saluda a Luna de mi parte.
Luego la miró con un brillo especial en los ojos y los escoltó a través de lo que para Hermione sería una tortura. Draco la abrazó por la cintura y apartando de un empujón a Spencer, se alejó de la miradas desaprobadoras de los Slytherins.
- Ahora se viene la mejor parte – le susurró en el oído y la beso suavemente.
- ¡Basta! Te dije que dejaras de hacer eso – dijo entre dientes, simulando una sonrisa.
Paul la atrajo más al él y jugó con sus dedos sobre su cintura.
- Voy a disfrutar esto...
- Sos un enfermo – murmuró fingiendo besar su mejilla.
Se acercaron con lentitud hasta la comunidad de Gryffindors, quienes se encontraban amontonados en la puerta de la mazmorra. Tendrían que atravesarlos para llegar al aula. Como era de esperarse, todas las mirada se clavaron en ellos, mientras un velo de silencio caía sobre todos los presente, implantando un ambiente tenso.
Nadie dijo nada. Silencio. Y más silencio.
Pero si las miradas hablaran... ya muchos habrían gritado e insultado hasta quedarse sin aliento. Empezando por Lavender y Parvati... ellas simplemente se quedaron mirando sin poder creer que ¡semejante hombre! – como les gustaba exclamar ante alguien realmente atractivo – estuviera con Hermione. Por otro lado, un Gryffindor que alguna vez había depositado sus intereses en la castaña miró el piso apenado, pensando que lo mejor hubiera sido confesarle en su momento sus sentimientos y no haberlos callado; Neville Longbottom miró preocupado a Hermione, preguntándole a través de sus ojos si estaba bien y ella no pudo más que desviar la mirada... pero como le gustaría no haberlo hecho. Allí, donde su vista se clavó, estaban sus dos mejores amigos, acompañados de Seamus y Dean. Hermione no supo cuanto tiempo permaneció con los ojos clavados en aquel grupo, o como fue a para a solo unos pasos de ellos.
Pronto, todas las miradas se centraron en ellos y los murmullos callaron.
- ¿Qué es lo que quieren? – preguntó Ron agresivo.
- Pasar Weasley, quizás no te diste cuenta pero tus orejas nos obstruyen el camino – dijo ácidamente Paul.
Hermione lo miró severamente y luego volvió para dirigirse a sus "amigos". En seguida pudo notar como las orejas de Ron se volvían tan rojas como su pelo.
- El no quiso decir eso.
Harry levantó una ceja, mientras Seamus – disimuladamente – se alejaba del grupo.
- Si que quise decirlo preciosa, sino no habría hablado...
... Y otra vez dando la nota¿es que no podía simplemente callarse?
- Ya basta Paul – dijo – Harry, Ron... necesito hablar con ustedes..
Los muchachos la perforaron con la mirada y ella pudo notar toda la decepción del mundo en sus ojos.
- No tenemos nada de que hablar – murmuró el pelirrojo.
- Y si tuviéramos algo que discutir, este no es el momento para hacerlo..
Paul la atrajo más a su cuerpo.
- Claro que lo es, sobre todo si ella lo dice.
Ron apretó sus puños, dejando sus nudillos blancos.
- Nadie está hablando con vos blanquito elitista..
Paul rió y rió a más no poder, y hasta internamente pensó que el pelirrojo no podía ser más idiota ¿realmente no tenía más imaginación o algo más doloroso por decir?
- No intentes insultarme Weasley, que no tengo orgullo por herir... igualmente mucho no podes hablar, sino mira tu cabeza.
Las carcajadas se hicieron grupales y finalmente todos los Slytherins - y algunos Gryffindors - estaban festejando aquella respuesta.
Hermione, entre divertida y nerviosa, besó a Paul y sobre sus labios susurró "Ya basta Draco, por favor". Curiosamente la serpiente la tomó del mentón e internó su lengua en su boca, jugando con sus labios, haciéndola olvidarse de todos los presentes.
- De acuerdo – le dijo una vez que se separó de ella – solo porque me lo pediste de esta manera.
Ella lo miró a los ojos y pudo ver – entre asombrada y embobada - como una veta de calor rodeaba su iris azul ceniza.
Theodore los alcanzó y de un empujoncito en la espalda de Paul los incitó a seguir con su camino.
2.
Ginny Weasley se sentó en la mesa junto a Neville Longbottom. El almuerzo ya estaba servido.
- ¿Y Hermione? – preguntó.
El muchacho se encogió de hombros y negó con la cabeza.
- No lo se. Después de clase la vi correr a su novio por los pasillos, se lo veía muy dolorido.
Ginny levantó una ceja.
- ¿Correrlo?
Neville comenzó a jugar con sus cubiertos y asintió.
- Más bien, en medio de la clase, él se puso de pie tomándose el brazo, dijo algo de que se había cortado, no lo se muy bien.. en verdad, tenía unos problemas con las pociones y Slugorn estaba chillando como un loco.. calculo que es lo lógico ¿no? Hermione se puso de pie y murmuró algo de que se iba a acompañarlo..
La menor de los Weasley entendió por la mitad, esa costumbre del Gryffindor de hablar de más de un tema en una misma frase la confundía.
- ¿Quién tenía problemas con las pociones? – preguntó.
- Yo.
- Ya veo, y ¿Hermione se fue con Paul Lawson para ayudarlo?
- ¿Se llama Paul Lawson? No lo sabía – comentó Neville e hizo que la pelirroja recordara vagamente a Luna Lovegood
- Asi se llama, si...
3.
Voldemort se dejó ahogar en sus recuerdos, entre orgulloso y preocupado... dentro de 60 días, su primer horcrux cumpliría 50 años de existencia y él sabía que para aquel momento, Morgana estaría a su lado, sirviéndole con sus poderes inigualables...
"Una gota de su sangre y nadie me detendrá" pensó.
Lo que él no sabía, era que para cuando la encontrara, ya sería demasiado tarde...
OoO
A miles de kilómetros – en un pequeño pueblo muggle – una mujer de esbelto cuerpo con una belleza otorgada por sus veintiséis años de edad, jugaba con su pequeño hijo de tres años: Terrence.
Él tenía suaves rulos rubios que caían sobre su pequeño y angelical rostro, mientras el sol reflejaba su porcelánica piel, realmente era hermoso.
- No comas eso Terry – dijo su madre al verlo llevarse tierra a la boca.
Con dulzura se acercó al pequeño y limpió su rostro con un pañuelo.
- Anne querida, se te hará tarde – dijo una voz, más allá sobre un cerco que dividía la casa de la de al lado – Yo me ocuparé de llevar al pequeño al jardín.
La muchacha, Anne Hayes, miró sobre su hombro y vio el rostro bonachón de la señora Granger. Con un movimiento lento de su cabeza asintió y agradeció tener aquella familia como vecinos. Jane Granger sonrió una vez más y dio la vuelta, dispuesta a entrar a su casa. El día estaba terriblemente raro con aquel calor en una apoca tan fría del año y ni hablar de los ruidos constantes que se oían, como si algo crujiera y volviera a acomodarse.
Un ruido seco en la sala del living llamó la atención de la castaña, quien en silencio se dirigió hacia la habitación.
- ¡Anne apresúrate! – gritó el señor Granger apostado en el auto – llegaremos tarde.
La muchacha, rubia como su hijo, buscó con celeridad su bolso y – por las dudas – su abrigo; tenía que ir a trabajar, no podía llegar tarde. Salió nuevamente al parque para alzar a su hijo y llevárselo a Jane cuando algo ocurrió.
Tres figuras encapuchadas se encontraban paradas a dos metros de ella, todas tenían la cabeza gacha y un vara de madera en la mano. Con desesperación la joven buscó a su hijo con la vista... sin embargo no lo encontró. Más allá de que sabía que era imposible, deseaba que la señora Granger lo hubiera buscado por ella y lo tuviera a salvo.
- ¿Buscas esto? – preguntó una voz femenina, y el trío de desconocidos se abrió, dándole paso a una cuarta encapuchada, quien llevaba en brazos al pequeño Terry. Su vara, apuntaba a una de las pequeñas manos del pequeño, quien se divertía apretándola y soltándola.
Anne se tapó la boca y ahogó un grito de terror.
- ¿Quiénes son¿Qué es lo que quieren? - preguntó y su temblorosa voz se cortó en medio.
La mujer junto a sus tres acompañantes alzaron el rostro y dejaron caer la capucha. Cuatro máscaras diabólicas, iguales y plateadas se hicieron visibles.
- Somos mortífagos, asquerosa muggle, no entenderías que significa ni aunque nos pasáramos una vida explicándotelo, eres inferior – declaró uno de los enmascarados y era un hombre.
La rubia sintió su pulso acelerarse, tenían a su bebe, lo único que quería era salvarlo.
- ¿Qué es lo que quieren? – repitió – pídanme lo que quieran, pero dejen a Terry en paz, por favor – suplicó y las lagrimas limpiaron su rostro.
- Terry... Stuart, John, Eric.. todos nombres vulgares, sucios – dijo con asco uno de los "mortífagos" – pero bueno, si quieres que esto – dijo y señaló con su varita al pequeño – vuelva a tus brazos deberás obedecernos..
Anne descubrió su rostro con desesperación.
- Si haré lo que quieran, lo que sea.
La mujer con el bebe se quitó la mascara y dejó a la vista un rostro demente, la mirada oscura y diabólica, su sonrisa maquiavélica y su aura... de muerte.
Bellatrix Lastrange ensanchó su sonrisa y pasó un dedo de uña larga por la mejilla de Terrence, quien inmediatamente rompió en llanto.
- Queremos a los Granger, muggle... solo dinos donde están y.. – pellizcó la mejilla del niño – el mocoso volverá a ti...
Anne no tuvo ni que pensarlo
- La casa próxima a ésta – murmuró.
Al instante otros cuatro mortífagos encapuchados aparecieron y Bellatrix se cubrió el rostro con la mascara. Luego las capuchas volvieron a tapar cualquier rastro de sus antifaces.
4.
Ya dos horas habían pasado y Hermione no tenía noticias de Draco.
- Es algo importante, debo irme – le había susurrado el mortífago antes de fingir un corte en su brazo.
- Decime de que se trata – pidió ella.
Draco solo se había limitado a inclinarse sobre ella y besar sus labios con rapidez y delicadeza.
- Cuando vuelva te espero en la cabaña.
Sin más había salido corriendo y por más que ella lo había seguido, el había sido más rápido... había desaparecido.
La puerta de la sala común se abrió y dos muchacho entraron por ella. Al verla allí sentada - con la vista clavada en ellos y un libro que reconocieron abierto sobre su falda – Harry Potter y Ron Weasley no supieron que hacer, si gritarle todo lo que pensaban, todo lo que les dolía tenerla lejos de ellos o simplemente ignorarla, como llevaban haciendo por meses.
- Tengo que hablar con ustedes, les guste o no... – dijo Hermione.
Eso fue tooooodooo por hoy!!!! Realmente me costó mucho y encima no es quep use todo lo que quería, pero me quedaron bastantes cosas para poner el en proximo chapter en el que yaaa estoy escribiendo!!! Como notarán, cosas raras empiezan a pasaaar... ya veraan!!!
Las quiero!
Cuidenseeee
AHHHHHHHHHH me olvidaba!!! Bienvenidas a las nuevas, re bienvenidas a las viejas que se cambiaron de nick y recontra bienvenidas a todas mis viejas seguidoras, las adoro!!!
Con cariño: Mel
