¡Sí señor! Dos palabras. ¡HE VUELTO! Ok…para los que creían que iba a abandonar…¬¬, ¿no leyeron mis indicaciones al inicio del fic o qué?
Cito: "Trataré de actualizar cada semana, pero últimamente se me hará muy difícil por la excesiva tarea que me dejan en la escuela. Pero como ya saben, no dejaré el fic, solo me retrasaré". Sí, me retrasé, y MUCHO. Lo admito. Pero ¡no! ¿Cómo creen que voy a abandonar? Si eso lo que más odio de los autores es que dejen sus historias. Bueno, ya. Espero que disculpen mi enorme demora, pero los trabajos y los exámenes fueron realmente excesivos, y con mis actividades extra-escolares, peor aún. ¡Pero he vuelto! De hecho soy libre desde el viernes 02 de diciembre, ¡bien por mí al no presentar exámenes ordinarios! xD. Pero no había escrito porque estuve leyendo un libro demasiado "bueno", que me dejó con más dudas al final ._. y luego…me enfermé como por tres días -.- Ya pues. Por fin pude regresar a mi fic :D, pero antes tuve que volverlo a leer todo porque ya ni me acordaba XD. Haha, bueno, sin más, ¡continuemos!
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto.
Capítulo 10: En el mar…¿todo es felicidad?
—Ahhh, no hay nada como relajarse…en la playa –Sakura yacía tendida boca arriba sobre una tumbona.
La mayoría de las chicas se encontraban recostadas en sillas de playa en fila, tomando los rayos de sol.
—¡Oi! –gritó el Uzumaki a unos metros de distancia—. ¿Se van a quedar ahí todo el día? ¡También existe el mar!
—Déjanos descansar, Naruto –le respondió Temari—. Iremos cuando nos de nuestra gana.
—Pff, mujeres –murmuró Sai—. El hecho de que se vean lindas, no cambia su actitud.
Los demás chicos asintieron, siguiendo la lógica del pelinegro.
—¿Y bien? ¿Qué hacemos aquí? ¡Hay que ir a jugar un poco de volley! –y Lee hizo aparecer un balón por arte de magia—. ¿Quién me sigue?
—Me dará pena estar con el del expándex –admitió Kankuro—, pero realmente quiero jugar…
—Te sigo –contestó su hermano.
—¿Cuántos somos? –inquirió el Inuzuka.
—Diez –respondió Neji—. Perfectos para hacer dos equipos de cinco.
Los shinobis se acercaron a una cancha sobre la arena, pintada con líneas blancas. Un lado de la pista se encontraba perfecto, pero del otro…
—¡Chicas! –gritó una joven de cabello largo, lacio y castaño, sujetado en una coleta—. ¡Así no se hace! –le reclamó a otras nueve señoritas en un tono muy fresa.
—Demonios… —farfulló Shino por debajo de sus gafas oscuras—. Porristas.
—Lo peor –se resignó el Nara—. Qué problemático.
—Aunque… —miró Chouji—. Están bonitas…
Lo cierto era que, diez chicas, jóvenes, con un top y una pequeña falda. Y sudando bajo el sol…alborotaría a cualquier hombre desprevenido.
-o-o-o-
—Oigan… —Haruka se incorporó un poco en estado de alarma, quitándose los lentes oscuros y mirando hacia los ninjas—. ¿Qué rayos están haciendo los chicos?
Las demás siguieron su ejemplo. Muchas apretaron los puños. ¿Acaso estaban celosas? No era posible…¿o sí?
—No les presten atención –trató de decir Tenten—. Lo arruinarán, como siempre.
—Cierto –contestaron todas al unísono y volvieron a recostarse.
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—Oi –murmuró el rubio hacia los otros—. ¿Qué tal si intentamos hablar con ellas?
—Buena idea –contestó Sai con una sonrisa—. ¿Yo dije eso? –se preguntó segundos después.
—Es que sí lo es –admitió también Lee—. Pueden hablar con ellas, hacer amigas e invitarlas después a jugar volley con nosotros.
—Mejor aún –siguió el mediano de los Sabaku No—. ¡¿Yo dije eso?!
—Déjà vu… –murmuró el peli—negro.
—Qué tontería –dijo el kage—. Sólo díganles que se vayan para que nos dejen jugar.
—¡¿Qué?! –exclamó el Inuzuka—. ¿Dejarás que se vayan oportunidades como esas?
—Sí –respondió simplemente el pelirrojo.
—Oi… —Neji se acercó al marionetista—. ¿De casualidad tu hermano no está interesado en…?
Y Kankuro arremetió un duro golpe contra la cabeza del Hyuuga.
—No Neji –decía con ligero tic en el ojo—. Él aún es de los nuestros. Simplemente necesitará tiempo para encontrar a alguien…
—¡Pudiste haberlo dicho sin golpearme!
—Es más divertido hacerlo… —se burló el de las líneas púrpuras.
—¡Tú, pedazo de…!
—¡Oi, oi oi! –intervino Shino—. No es momento para pelear. Los que quieran, hablen con esas chicas y ya.
—Vamos pues –sonrió el Nara de lado.
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—¡Cinco, seis, siete, ocho! –dijo la misma chica castaña de antes—. ¡Vamos chicas! ¡Tenemos que mejorar!
—Hola, señoritas –Naruto fue el primero en romper el hielo.
Se recargó con un codo sobre uno de los postes de la red y con el otro brazo sujetaba el balón.
—Notábamos qu-.. —pero el Uzumaki no pudo terminar su frase.
—¡Piérdete, looser! –contestó la castaña, que parecía ser la capitana.
—Así es. ¡Looser! –siguieron también sus compañeras
Y dicho esto, pateó una gran cantidad de arena hacia el rubio, dejándolo completamente "empolvado".
—¡Oi! –gritó Sai en defensa de su amigo—. Sólo tratamos de ser amigables. ¿Qué les pasa?
—Lárguense de aquí, ¿no ven que estamos ensayando? –respondió otra chica con cabello rubio, corto y suelto en el mismo tono fresa.
—En primer lugar –habló Kankuro cambiando el objetivo de la conversación—. Ésta es una cancha de volleyball. Tú y tus amiguitas deberían "largarse" ahora mismo.
—¡Ja! Ya quisieras, looser –continuó la capitana haciendo una "L" sobre su frente.
Kiba no soportó la actitud petulante de aquellas chicas. Apretó los puños y casi se lanza en contra de esas "niñas" de no haber sido detenido por Lee y por Gaara.
—¡Suéltenme! ¡Las voy a matar! ¡No me importa que sean mujeres!
—¡Iaj! ¡Un perro rabioso! –gritó la rubia alejándose unos pasos.
Muchos shinobis comenzaron a enfurecerse.
—Tranquilos –les dijo Gaara—. Sólo vámonos.
—¡Pero Gaara…! –le reclamó el Akimichi.
—Vámonos –repitió mientras después lo seguían los demás.
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—¿Mhm? ¿Qué ocurrió? –inquirió Ino subiendo las gafas a su cabeza.
Y es que los chicos habían aparecido a lado de ellas. Muchos desilusionados, se sentaron sobre la arena, a pies de las kunoichis.
—¿Y a ti qué te pasó? –preguntó la Haruno al ver a Naruto.
—Ellas, fue lo que pasó –contestó el rubio.
—Debieron dejármelas –Kiba frunció el ceño, tirándose al suelo.
—Ay por favor, son porristas –dijo Temari—. ¿Qué esperaban?
Algunos suspiraron.
—Ahora ya no podremos jugar volleyball –Lee se cruzó de brazos.
—¡Por favor! –les gritó la peli—violeta—. Podemos hacer más cosas en la playa que sólo jugar volley. ¡Vamos! –y se puso de pie—. ¿Quién me acompaña?
—¿Desde cuándo tienes tanto ánimo, Haruka? –preguntó el pelirrojo con un toque de curiosidad.
—No estoy animada…estoy tratando de aprovechar el día antes de que a Tsunade—sama se le ocurran otras fantásticas actividades para nosotros…
—¡¿Qué están esperando?! ¡Muévanse! –gritó Sai inesperadamente haciendo que los demás se reactivaran.
—¡Tengo una idea! –Neji sonrió ligeramente—. Hay hacer una fogata en la noche. Podemos rentar un bote para pescar y cenar después.
—¡Bien Neji—kun! –gritó Lee—. ¡Yo te acompaño!
—Olvídenlo, ya no quiero –el Hyuuga se lamentaba.
—Tranquilo hombre –Shikamaru rodeó sus hombros con un brazo—. Yo los acompañaré. No creo que sea tan problemático.
—¡Yo también voy! –se apuntó el Akimichi—. Estar más cerca de la comida, hace que me dé más hambre –y se imaginó deliciosos pescados ahumados.
—Igual, probaré quién es el maestro pescando –Shino se ajustó sus gafas.
—¡Yosh! –gritó Lee—. Vayamos a rentar un bote.
Y los cinco chicos desaparecieron.
—Y ahora…¿qué hacemos nosotros? –Tenten miraba a los restantes.
—E—etto… —intervino Hinata—. Podríamos ir a nadar un poco.
—No suena tan mal –la Yamanaka sonrió ampliamente—. Parece que no hay mucha gente en el mar. ¡Hay que aprovechar!
—Yo aún quiero jugar un partido de volley… —y Kiba miró hacia la cancha, que aún seguía ocupada por aquellas "presumidas".
—Nosotros podemos sacarlas, si quieren… —la peli—rosa se tronó los nudillos—. Somos mujeres contra mujeres después de todo.
—Tranquila, Sakura—chan –contestó el Uzumaki alterado—. No hay necesidad de usar la violencia.
—¿Tú dijiste eso, Naruto? –inquirió Sai con duda.
—Ya sé, ni yo mismo me la creo… —afirmó el rubio.
—Pero aún así, no hay problema si nos deshacemos de ellas… —siguió Temari con una sonrisa de lado.
—Ya déjenlo así –contestó su hermano castaño—. Podemos hacer otra cosa.
—¡Vamos a nadar, pues! –Haruka se dirigía hacia las olas.
—Creo que yo me quedaré un poco más a disfrutar del sol –y la de las cuatro coletas volvió a recostarse sobre la silla.
—¿Tú, Temari? –se asombró la Hyuuga—. Me lo esperaría de Ino…
—¡Hinata! –reclamó la rubia.
—Lo siento –contestó riendo tímidamente.
—¡Mar! –gritó emocionada Tenten corriendo y siguiendo a la Hayashi.
Y los demás se dirigieron también hacia el agua salada. Mientras caminaban, volvieron a toparse con aquellas "indeseables".
—¡Y uno! ¡Y dos! –gritaba la capitana.
—Su voz…es estresante –habló el pelirrojo.
—Wow, vaya confesión la tuya, Gaara –se asombró Tenten.
—¿Qué? Es la verdad…
—Lo apoyo, lo apoyo –dijo también el Inuzuka.
—¡Atención! ¡Atención! –comenzó a gritar la capitana desde el otro extremo.
—¿Y ahora qué? –preguntó Sakura con fastidio.
La castaña se subió a la silla del árbitro que se encontraba a la mitad de la cancha.
—¡Cállense todos! –ordenó en su tono fresa, a los que estaban circundando dicha sección de la playa—. Mañana haremos una presentación, nosotras las porristas, aquí mismo y a la misma hora. Requerimos de su pres-… —pero no pudo terminar de hablar y acabó tirada sobre la arena.
Gaara sonrió de lado y los demás estallaron en carcajadas.
—¡Jajajajaja! –se burlaba el marionetista sujetándose el estómago—. ¡Le pegaron con un tupper!
—¡Y mejor aún que se cayó de la silla! –siguió el Uzumaki.
La porrista se levantó sobándose la cabeza con frustración.
—¡Ash! ¡Ésta me la pagarán! –indicó al no haber localizado a "su agresor"—. ¡Ahora por eso, no disfrutarán de nuestro hermoso espectáculo! –dicho esto, se retiró de la playa seguida por sus otras compañeras.
—¡Sí! –exclamó Kiba con ánimo—. ¡La cancha es toda nuestra! –y se tiró con el balón de volley en manos al centro del lugar.
—Y a todo esto, ¿de dónde salió ese tupper? –inquirió la ojiperla.
Los chicos miraron hacia dos mujeres que se hallaban cerca de la escena.
—Chiquilla enfadosa –habló una de ellas con sonrisa burlona—. Eso fue divertido.
—¡¿T-Tsunade-sama?! –exclamó la Yamanaka asombrada—. ¡¿Usted arrojó ese tupper?!
—No tienes que gritarlo –le reclamó la mujer rubia.
—¿Por qué hizo eso? –preguntó Sakura igual de intrigada.
—¿Qué? ¿No querían que lo hiciera?
—Yo estaba apuntada para tirarle un coco –sonrió una pelinegra por un lado.
—Queríamos que se largara, no matarla, Shizune –la Godaime se cruzó de brazos.
—Ya sé, ya sé.
—¿Y qué hacen ustedes dos por aquí? –cuestionó el ojiazul.
—No iban a ser los únicos en disfrutar del sol –respondió la Hokage—. ¡La playa nos llama!
La rubia comenzó a correr en dirección al mar.
—¡Tsunade-sama! ¡Espere! –y su asistente trató de alcanzarla por detrás con una llanta inflable en manos.
—Creo que tendré un severo trauma después de ver a Tsunade—sama en traje de baño –Sai tenía los ojos muy abiertos.
—Por eso simplemente la miré a la cara –respondió el marionetista alegre.
—Bueno, ahora –intervino Kiba—. ¿Quién juega conmigo? ¡La cancha es libre! Por cierto –cambió súbitamente de tema—, ¿alguien ha visto a Akamaru?
—Ah, sí –contestó Sai—. Lleva rato jugando al frisbee con esos niños de allá –apuntó con un dedo.
El gran perro se encontraba maravillado con el pequeño disco color naranja, el cual atrapaba con entusiasmo cada vez que volaba por los aires.
—Pero qué rápido hace amigos… —se quejó su dueño—. Perro suertudo. Aún así, ¡no me importa! Repito, ¿quién juega conmigo?
—Yo la verdad quería nadar un poco –dijo la Hayashi.
—Igual yo –la apoyó Tenten.
—Yo puedo jugar –dijo Sai sonriente.
—¡Y yo puedo ser tu pareja! –Ino se colgó de su brazo.
—¡Bien! ¡Volleyball de playa! Vamos Hinata, juega conmigo –la incitó el Inuzuka.
—Yo…etto…Kiba-kun –la Hyuuga miraba hacia el Uzumaki, que estaba más interesado en sumergirse en el agua—. Es que…yo…
—¡Por favor!
Y Hinata terminó en el juego.
—Y nosotros…¡vamos a nadar! –y Sakura se dio un chapuzón.
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A un par de kilómetros de la orilla…
—Qué…calor… —Shikamaru yacía recostado bajo el abrasador sol en un pequeño bote a lado de cuatro de sus compañeros.
—En vez de dormir, podrías ayudarnos a pescar aquí –le contestó el ojiperla sosteniendo una caña de pescar.
—¿Dónde está Lee? –preguntó el Nara incorporándose.
—Dijo que bucearía "para atraer a los peces" –contestó el de las gafas oscuras con sátira.
—No me digan que se metió con ese expándex…
—Oh sí, lo hizo, Shikamaru –contestó Neji con pena.
—Qué problemático…
—¡Oi Lee! –lo llamó el Akimichi—. ¿Ya te llevó el tsunami?
—Hasta crees que te va a oír… —Shino miró hacia el agua—. De seguro ya se lo tragó un tiburón.
—¿Me llamaron? –apareció por un lado Lee con unas gafas y un snorkel.
—Rayos…me equivoqué –corrigió el domador de insectos—. ¿Cómo demonios escuchaste?
—¡La llama de la juventud me mantiene alerta de todo ruido!
—Mejor vuélvete a hundir –y Neji metió la cabeza del chico nuevamente debajo del agua.
—Más le vale "atraer" a algunos peces o si no… —decía Shikamaru.
—¿Si no qué? –inquirió el Aburame—. Mejor toma un gusano y mételo al agua.
—Esto es más problemático…
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Al principio de una enorme fila…
—Ahhh, qué flojera me dio subir todos estos escalones –Kankuro se estiraba con los brazos hacia arriba.
Haruka lo miró de arriba hacia abajo.
—¿Qué tanto ves? –preguntó él un poco perturbado.
—O te pones más bueno o te pones una camisa.
—Jaja qué graciosa y tú te pones más buena o…o…
La Hayashi colocó una mano en la cintura, acentuando su figura y evitando que el marionetista terminara su comentario.
—Mujeres…¡pamplinas!
—¿Pamplinas? –cuestionó su hermano menor—. Parece que tienes 80 años.
—Gracias Gaara…
—Esto se ve divertido –afirmó Tenten mirando hacia abajo.
Los shinobis habían subido una larga escalera en dirección a un enorme tobogán…¡que terminaba en el mar!
—¡Bienvenidos sean todos! –hablaba un hombre por micrófono.
Lucía unas bermudas floreadas estilo hawaiano con una camisa blanca sin mangas y un gran sombrero de paja.
—¡Bienvenidos sean todos! –repitió—. ¡Al tobogán de la perdición! ¡Sólo los valientes pueden atreverse a pasar por estas enormes curvas que los llevarán al devorador océano!
—Yo me largo –y Naruto fue detenido por la Haruno—. ¡Sakura-chan! Suéltame, yo ni quería venir en primer lugar.
—No seas miedoso Naruto, es sólo un resbaladero gigante.
—Sí –continuó Kankuro—. Un resbaladero de 30 metros de altura con peligrosas y aterradoras curvas que—…
—¡Kankuro! –gritó la Hayashi.
—¿Qué?
Haruka apuntó hacia el suelo. Naruto se encontraba arrodillado con las manos juntas y orando en dirección al cielo.
—¡Por favor Kami—sama! ¡Soy muy lindo para morir!
—Ya quisieras Naruto –una gota bajó por la nuca de Tenten.
—Tranquilo hermano –la pelivioleta puso una mano en el hombro del rubio—. Te acompañaré en tu dolor –levantó la mirada, confundida—. Eso sonó a un fragmento de la Biblia.
—A mí me sonó a funeral –el castaño se encogió de hombros.
—¡No me hagan esto! –rogó el chico—. ¡Se los imploro!
—Tranquilízate Naruto, no vas a morir –trató de decirle el pelirrojo.
Las miradas fueron dirigidas nuevamente al hombre del micrófono.
—Me alegra ver a tantos jóvenes entusiasmados hoy en día. Y qué bien por los que trajeron cámara contra el agua. Lo bueno es que no sólo la meten al tinaco para tomar fotos. Y esperamos que no la pierdan al final del recorrido. Mantengan pies y manos dentro del tobogán si quieren vivir para contarlo. Y lean las contraindicaciones de salud antes de subir. ¡Gracias y que tengan un buen día!
Al inicio del tobogán se distinguía un pequeño letrero.
"Este juego no es apto para personas con problemas de:
-Hipertensión
-Diabetes
-Cólicos
-Ceguera
-Enfermedades renales
-Obesidad"
Y Naruto leyó "Hipertensión" y le empezó a dar de todo…
—¡Ahh! ¡Mi presión! ¡Mi pulso se debilita!
—Eso es hipotensión… —lo corrigió la pelirosa.
—¡Me atraganté de pasteles! ¡Siento alta el azúcar!
—Por lo menos sabe qué es la diabetes –murmuró Kankuro.
—¡Mi estómago! ¡Estos cólicos! ¡Ay, esta menstruación!
—¡Tú ni tienes menstruación, idiota! –profirió Haruka.
—¡No veo! ¡No veo! ¡Todo se nubla, que alguien me ayuda!
—Oye tú, Umpa-Lumpa –habló el hombre de antes dirigiéndose al marionetista—. ¿Tu amigo está bien?
—Ah sí, él sólo…un momento. ¡¿Como que Umpa-Lumpa?!
—¡Ahh! ¡Mis renos! ¡Mis renos me duelen! –continuó el rubio.
—¿Tus renos? –Tenten lo miraba confundida.
—¡Tengo enfermedades renales!
Y Sakura se golpeó fuertemente la frente con la palma de la mano
—¡Peso mucho aunque no lo parezca! ¡Yo no debo subir!
—Éste será un largo día… —y el kage suspiró.
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—¡Malditos peces del demonio! ¡Piquen de una buena vez! –gritó el Nara realmente frustrado.
—¿"Malditos" y "del demonio" no significan realmente lo mismo? –se preguntaba el Akimichi en silencio.
—El agua salada es mala para mi traje –Lee se hallaba sofocado ante el encogimiento de su expándex.
—Eso te pasa por no ser una persona normal… —comentó el Aburame.
—¡¿Por qué nos ofrecimos a esto?! –y Neji también explotó.
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—¡Sólo pégale al balón Hinata! –exclamó el Inuzuka—. ¡Vamos perdiendo 20-0!
—¡L-Lo siento, Kiba-kun! No sé jugar volleyball.
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—¡Idiotas! ¡¿Quieren matarme?! ¡¿Quién en su sano juicio le pega a una palmera llena de cocos?!
Y es que seis de esas enormes frutas ya habían impactado con la pobre de Temari, despertándola de su sueño.
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Shizune miró hacia el cielo donde sobrevolaban algunos pelícanos en busca de alimento.
—¡Mis renos me duelen!
—¡Malditos peces del demonio!
—¡Sólo pégale al balón Hinata!
—¡Idiotas! ¡¿Quieren matarme?!
—¿Escuchó algo Tsunade-sama? –y se dirigió hacia la rubia.
—¿Mhm? –la mujer yacía con gafas oscuras flotando sobre la llanta inflable mientras las olas la mecían—. ¿Escuchar qué?
—No, nada. Es sólo que creí…¡bah! Olvídelo, debió ser sólo mi imaginación –y Shizune volvió a nadar.
Y en el mar, ¿todo es felicidad?
Continuará…
Ok…el capítulo estuvo demasiado random…lo acepto. Y le faltó comedia. Eso me pasa por no escribir en más de cuatro meses ._. ¡Lo lamento! T_T
Lunaxzero: Sí, sinceramente me molestó un poquito tu primer comentario. Porque "Arena: Reflejo Eterno" sólo fue una historia relativamente corta y con menos dedicación que ésta. Pero está bien, todos nos levantamos con el pie izquierdo de vez en cuando. Y como podrás ver, ya he vuelto a publicar. Persona la tardanza.
Gumi-san. Leí un correo tuyo que no había tenido oportunidad de ver y como no puedo enviarte MP, te contesto que sinceramente me agradó tu idea, pero no creo poder utilizarla en este fic porque ya adecué el contexto de otra manera. Sin embargo, puede que me sirva para una futura historia. Gracias y disculpa.
Ah sí, hablando de eso, hace tiempo publiqué "Arena: Reflejo Eterno". Un three-shot dedicado a la familia de la Arena, por si gustan leerlo y dejar su opinión, que de verdad sí me esmeré un poquito n_n
Bueno, creo que es todo por esta ocasión. He vuelto, así que téngalo presente ¡y felices fiestas! xD. Nos leemos en el siguiente capítulo. Que espero que tenga más comedia que éste o_-. ¡Sayonara!
