Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

Volví, si señores, acá estoy, intentando cumplir con mi responsabilidad con este fic, Diós, cada día me cuesta más, y es por eso que no les voy a mentir - jamás lo haría - de ahora en más entramos en la recta final, ya se, deben pensar "Esta mujer se volvió loca" pero no. Deben faltar unos 20 capítulos o más, pero de ahora en ´más yo empiezo a armar todo para el final y bueno, no quiero mandarme ninguna cagada, quiero que tenga el final y el desarrollo que se merece. Justamente por esta razon, voy a empezar a tardarme como lo vengo haciendo hasta ahora en escribir, o más bien en publicar, porque escribir escribo. El tema es quedarme satisfecha y eso es lo que cuesta.

En fin, no los molesto más, lean y dejen reviews!!


La Espía

by

Mel

28 La profecía...

- Tengo que hablar con ustedes, les guste o no... – dijo Hermione.

1.

Harry caminó hasta llegar a una silla frente a ella y se sentó. Por el contrario Ron permaneció parado donde estaba, tenía la cara como si hubiera visto al mismísimo Voldemort, sus pecas sobresaltaban en su ahora pálido rostro y sus nudillos apretaban con fuerza el bolso que traía entre manos. Respiró con fuerza y al exhalar dejó su cuerpo relajarse por completo, volviendo a adquirir su color natural.

- Por fin, llevamos tiempo sin saber qué hacer y esto ya es demasiado incomodo para mi – dijo.

Hermione les sonrió y Harry le esquivó la mirada.

- Hablaremos, si no le molesta a tu novio... – comentó ácidamente.

La castaña se removió incomoda en su lugar.

- En verdad lo siento, tengo la culpa de nuestras últimas peleas, no supe como explicarles que era por Paul por quien yo me iba sola, porque sabía que no les iba a gustar nada saberlo... pero también fue su culpa controlarme tanto.

- Estas son las cosas que no entiendo Hermione ¿cómo puede ser que salgas con una persona como él?

- No es como todos creen que es Harry...

Y realmente pensaba eso. Draco no era como todos creían que era. El simplemente intentaba sobrevivir en el abismo en el que vivía... el problema aparecía cuando algo estorbaba su camino..

Todos guardaron silencio, sin saber bien que venía a continuación. Ron miró las manos de su amiga intentando recordar lo que se sentía ser resguardado por ellas; Harry prefirió dejar sus pensamientos descansar sobre el libro negro que descansaba en el regazo de la muchacha, mientras que ella mordía algo ansiosa su labio: no saber que pasaría con sus amigos y dónde estaba Draco la estaba matando.

Finalmente fue el pelirrojo quien rompió el silencio.

- ¿Realmente lo queres? – preguntó y en sus ojos se noto que deseaba no saber la verdad.

Sin embargo Hermione no quería mentirles más de lo que ya lo había hecho. Por más que la figura humana fuera Paul Lawson, la persona quien lo habitaba era Draco... y al pensar en eso solo pudo responder:

- Demasiado.

Ron se puso de pie y se acercó a ella.

- No lo acepto. No me gusta. Pero te necesito Hermione – dijo y luego la abrazó.

El pelirrojo se sentó a su lado y ambos miraron a Harry.

- De acuerdo, como quieran. Pero que no se meta conmigo Hermione...

La castaña se tiró a los brazos del pelo azabache.

- No lo hará, no te preocupes.

Luego volvió a sentarse donde minutos atrás había estado y abrió el gran libro negro que descansaba en su falda

- Y ahora...

"Ese día, no dejaríamos de hablar hasta entrada la noche, cuando por fin comprendieran lo que Draco me había dicho..."

2.

- Muy bien muggle – dijo Bellatrix – ahora despídete de este mocoso.

El pequeño niño, emitió un sollozo a la vez que una varilla de madera aparecía detrás de su cabeza.

- ... Avada Kedavra... – alguien susurró y Anne vio, como en cámara lenta, Terrence caía al suelo con un golpe seco... y sin vida.

OoO

Los mortífagos desaparecieron en una neblina de risas malditas y escalofriantes, para aparecer en la casa próxima: el hogar de los Granger.

El living de la casa estaba vacío, sin embargo del piso de arriba, llegaba el rumor de pasos silenciosos. Con un débil "crack" los mortífagos desaparecieron, para invadir con rapidez el primer piso. Sin embargo obtuvieron la misma respuesta que antes: todo estaba abandonado, sin contar el pequeño pájaro de madera que golpeaba incesantemente el suelo de la habitación de Hermione Granger y los gritos desesperados de Anne Hayes...

- ¡Malditos! – exclamó uno de ellos, señalando la avenida que pasaba frente a la casa – están huyendo en auto.

Un mago robusto y de movimientos toscos alzó su varita al aire, mientras que los otros abandonaban la habitación en un abrir y cerrar de ojos, para caer del cielo en la puerta de entrada a la casa. Rápidamente el cuarto se llenó de humo negro y espeso, el cual traspasó el techo y quedo separado por unos diez metros, flotando y formando una figura temida y respetada por todos: La Marca Tenebrosa.

Fuera de la casa, los sirvientes del Señor de las Tinieblas atacaban con hechizos poderosos a un auto negro que escapaba a toda velocidad de la casa de los dentistas.

- ¡Está protegido! – rugió Bellatrix – alguien está hechizando esa maldita cosa. Revisen la casa, no dejen a nadie con vida.

Uno de lo mortífagos se acercó a la mujer y se quitó su mascara. Era un hombre rubio, alto y de ojos cristalinos, llenos de maldad.

- No solo eso, conozco estas maquinas, no pueden tomar la velocidad que llevan.

La mujer lo perforó con su mirada fría.

- Síganlos, y cuando los alcancen, mátenlos a todos.

- No lo hagan – ordenó el hombre – ya es demasiado tarde, se han escapado.

A lo lejos, los gritos de Anne cesaron, justo después de que la mujer viera una perforante luz verde.

3.

"...Del amor entre opuestos

nacerá el fin del señor de las tinieblas

conjunto con el terror..."

- ¿Albania? – preguntó Harry.

Hermione simplemente asintió con la cabeza. La comida le había caído extremadamente mal.

- Necesito ir a un baño – dijo, e intentó respirar con mayor tranquilidad – voy a vomitar.

Y eso fue todo lo que pudo decir. Como si un artilugio de magia la hubiera alcanzado, salió corriendo y se encerró en el servicio de las mujeres y desde la mesa en la que Harry estaba, pudo escuchar las arcadas de su amiga...

- Hermione¿necesitas ayuda? – preguntó desde el otro lado de la puerta.

Pero lo único que obtuvo por respuesta fueron más arcadas y en cada una se podía hasta tocar la incertidumbre y el miedo de su amiga.

Después de unos minutos, Hermione salió con la cara mojada y lagrimas cayéndole por sus ojos.

- ¿Qué es lo que me pasa? – preguntó y se tiró a los brazos de su amigo.

"...Del amor entre opuestos

nacerá el fin del señor de las tinieblas

conjunto con el terror..."

4.

La noche había llegado y con ella algunos copos de nieve, ya solo faltaban dos semanas para el invierno y algo le hizo suponer a Hermione – cuando caminaba en dirección a la cabaña del bosque prohibido – que aparte de ser la época más fría del año, sería la más cruel.

Durante la cena, lo había visto a Draco en su disfraz de Paul Lawson, parecía cansado y algo cavilante. Al pasar por su lado le había dedicado una mirada fría y una sonrisa vacía... seguramente de compromiso, pensó Hermione y sin saber porqué, le molestó.

Ya solo estaba a unos pasos de la fortaleza de ramas y flores cuando ésta se hizo a un lado, revelando a un Draco Malfoy vestido de negro y desmontando su caballo.

- Granger... – dijo arrastrando las palabras y a modo de saludo. Luego caminó con elegancia hasta la puerta de la cabaña que se abrió, como si supiera que él no iba a frenar para entrar en el recinto. Hermione lo siguió preguntándose que era lo que lo había obligado a abandonar el castillo aquella mañana. Se sentó en el mueble de cuero negro, como solía hacerlo: Frente a Draco

- ¿A dónde te fuiste hoy? – se animó a preguntar

Draco la miró e hizo una mueca de desagrado.

- A la casa de tus padres...

La respuesta la sorprendió, esperaba todo menos aquello.

- ¿Cómo?

Draco se quitó la capaz de mortífago y dejó salir su mascara plateada de la varita, dejándola sobre la mesa redonda.

- Los mortífagos acataron órdenes de Voldemort de asesinar a tus padres – dijo secamente.

Hermione se sintió alejarse de su cuerpo envuelta en una nube, muy alta, observando todo panorámicamente. ¿Voldemort había querido asesinar a sus padres, a dos muggles insignificantes? No lo creía, debía ser mentira, alguna jugada del mortífago para que ella lo abrazara, seguro... aunque el pensamiento le resultara algo engreído, prefería creérselo. Sin embargo, comparando posibilidades, era mucho más fácil que Voldemort quisiera lastimarla a ella, la mejor amiga de Harry Potter, a que Draco Malfoy inventara algo para tocarla, como era él, lo más probable era que lo hiciera sin pedir permiso. Aquel pensamiento la obligó a bajar de la nube y caer de un golpe seco nuevamente en su cuerpo, sintiendo su ritmo cardíaco acelerado, teniendo dificultades para respirar... ¿Por qué a ella... por qué sus padres?

Se llevó una mano al pecho, intentando respirar con normalidad y cerró los ojos. Ahora solo le quedaban dos preguntas¿Cómo estaban sus padres¿A qué había ido Draco?

- ¿Vos... es decir, ellos... ? – balbuceó nerviosa, intentando hacer las dichosas y mortificantes preguntas.

El mortífago le sonrió con esa sonrisa típica de un Malfoy: una leve curvatura de labios, plasmada de arrogancia y superioridad. Unos mechones de pelo rubio caían por su frente oscureciendo sus ojos cenicientos y otorgándole la misma imagen de un ángel... de uno hermoso y corrompido.

- Los sentimientos Granger, no te dejan ni hablar... – dijo en un siseo – tendremos que trabajar en eso, apartar los sentimientos, mantener la mente fría y relajada. Yo no fui a cumplir las órdenes de Voldemort, fui a cumplir con mi parte de nuestro trato: mantener con vida a tus padres, y eso es justamente lo que hice.

Hermione soltó una exhalación profunda y relajó los músculos del cuerpo, ellos estaban bien...

- Gracias...

Draco negó con la cabeza.

- Es parte del trato, yo los protejo y vos sos mi espía Granger, no lo olvides – dijo tajante – A propósito, esto me recuerda a que venía esta cita – a Hermione le causó gracia que usara aquella palabra – tenemos que hablar de mis propósitos en el colegio. Creo que lo ideal sería empezar por la profecía..

- ¿La de Harry y Voldemort? – preguntó Hermione.

Sin embargo el mortífago negó con la cabeza.

- A mediados de Junio, Sybil Trelawney desapareció "misteriosamente" – dijo – fue secuestrada por mortífagos. Empleando varios métodos de seducción y torturas, Voldemort logró sonsacarle una profecía, y luego la mató... Ya no servía y el mensaje que había dejado era bastante claro.

Hermione se sorprendió, eso llevaría las profecías verdaderas de aquella profesora a tres. Imaginarla muerta le dolió, como siempre que se enteraba de una muerte inocente. Se podría decir que Sybil Trelawney no era una mujer con grandes poderes para ella, pero nadie merecía morir, inclusive alguien mentiroso, como lo había sido la profesora de adivinación.

- ¿Y qué decía la profecía?

Draco la miró como era su costumbre cuando meditaba. Tenía sus razones para no detallar todo lo dicho por Sybil aquella mañana de Julio...

- "El único con poder para acabar con la segunda guerra mundial mágica se acerca... Del amor entre opuestos nacerá el fin del señor de las tinieblas conjunto con el terror... (...) El primogénito nacido de madre impura creará bajo las sombras del terror un ejército nunca antes visto y revolucionará las masas... Al comenzar el próximo año el producto de lo puro e impuro nacerá..." – dijo Draco, obviando una parte.

Una realmente importante…


Y?? que les pareció?

Espero les guste, de todo corazón lo hago por y para ustedes: Mis lectores...

Con cariño: Mel