(Qué flojera…qué sueño. Ya pues -.- ¡Amm veamos, hoy recordé momentos de mi infancia tratando de quebrar una piñata! (x. Hahaha, ya pues (de nuevo). Demasiadas confesiones. ¿Qué tal si empezamos con el nuevo capítulo?) (Esto fue escrito el 22 de Diciembre del 2011…)
Retorno a la escritura. 17 de Junio el 2012. Etto…¿perdón? ._. Antes de los hachazos, las bombas y los disparos…¡SOY INOCENTE! ¡De verdad! ¡Que se los diga mi abogado! TT_TT ¡La escuela fue un asco! No es broma. No hay día que no haya tenido tarea y luego tomé unos cursos por las tardes. ¡Y no me quedaba tiempo ni para hacer ejercicio! Y..y…salí de vacaciones desde la semana pasada pero estuve sumergida yendo y viniendo a la escuela por cosas de mi graduación D: Por favor téngame un poco de empatía. Miren el lado positivo…¡hay nuevo capítulo! TT_TT
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto.
Capítulo 11: Y cuando todo sale mal…
—¡Muévete idiota! ¡Llevamos esperando aquí más de media hora!
Una turba enfurecida yacía detrás del grupo de shinobis, esperando por bajar entre las aguas del tobogán. Y lo que pasaba era que el Uzumaki se sujetaba con todas sus fuerza a los extremos de la boca del resbaladero, siendo inútilmente empujado por detrás por las chicas para lograr que la fila avanzara.
—¡Vamos Naruto! –le decía la Haruno con impaciencia—. ¡Baja ya!
—¡Bajaré sólo usando las escaleras! –el rubio no pensaba desistir.
—¡No seas miedoso! ¡Es sólo un tobogán! –Haruka trataba de aventarlo con su pie colocado sobre la espalda del chico.
—¿Sólo un tobogán? –decía el Uzumaki ante tales palabras—. ¡Son curvas de la muerte! Y peor aún. ¡¿Qué tobogán en su sano juicio termina en el mar?! ¡Para eso están las albercas! ¡No quiero ser devorado por los tiburones!
—Aquí no hay tiburones –decía el mediano de los Sabaku No por un lado.
—¡Sólo aviéntate ya! –Tenten también lo empujaba—. ¡Sakura! ¡Usa tu fuerza!
—¿Quieres que le rompa la espalda?
—¡Vamos idiota!
La gente formada detrás de los shinobis se desesperaba cada vez más. Y los gritos comenzaban a hacerse más fuertes. Ante la situación, el pelirrojo cerró los ojos y suspiró profundamente.
—¿Gaara? –su hermano lo miró.
El kage se estiró un poco tratando de calmarse.
—A un lado –dijo muy serio.
Las chicas se apartaron.
—¿Ya? –decía el rubio aliviado—. Parece que por fin entendieron que no bajaré y qu—… —pero no pudo terminar su frase.
El de ojos aguamarina lo había pateado con mucha potencia tomando a Naruto desprevenido y haciendo que cayera por el tobogán, resbalando sobre su vientre.
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! –el alarido se fue atenuando conforme el Uzumaki avanzaba por las curvas y las lágrimas salían "volando" abundantemente de sus ojos.
La gente comenzó a vitorear y aplaudir. El portador del Kyuubi llegó al final, entrando con la cabeza al vasto mar.
—Bueno, veamos si sigue vivo –y Sakura se arrojó sentada por la rampa.
Los demás la siguieron por detrás y la larga fila fue desapareciendo poco a poco.
—¡Jajaja! –la Hayashi apareció después del chapuzón—. Eso fue divertido.
—¿Dónde está Naruto? –inquirió el marionetista.
—Oh no… —dijo Tenten imaginando lo peor—. ¡Lo mataste Gaara!
—¡¿Yo?! –exclamó el pelirrojo sorprendido—. ¡Si lo que querían era arrojarlo!
—¡Pero no matarlo! –repitió la pelirosa—. ¡Naruto! ¡Naruto!
El cuerpo del rubio logró al fin divisarse. Se encontraba con la cabeza sumergida en el agua, flotando levemente.
—¡Naruto! –Haruka nadó hacia él, pero cuando intentó moverlo, el Uzumaki se hundió.
Pero poco después, el shinobi salió gritando.
—¡Jajaja! ¡Se la creyeron! –comentó burlándose ante la poca gracia de los demás—. ¡Eso fue divertido! ¡Hay que hacerlo otra ve-!
Y el ojiazul terminó con un gran chichón sobresaliendo de su cabeza.
—¡Eres un completo cabeza hueca, idiota! –dijo Sakura aún con el puño levantado, después de haberlo golpeado.
—Sakura-chan –decía Naruto adolorido—. Creo que me rompiste el cráneo.
—¡Te lo mereces! –intervino la castaña furiosa.
—Sí pueden romperle el cráneo pero no puedo empujarlo de una patada porque piensan que ya lo maté –decía Gaara indignado.
—Típico en Naruto –el marionetista se golpeó la frente con una mano.
-o-o-o-
—Este…no es el día de pesca que yo quería… —Shino se hallaba bañado en sudor, debajo del abrasador Sol.
Los chicos llevaban más de una hora sin poder pescar nada.
—Oi Shikamaru –habló el Akimichi con pesadez—. ¿Cómo rayos puedes dormir con este calor?
—¿Mhm? –el aludido abrió los ojos con lentitud.
—¡En vez de dormirte, deberías meterte al agua con Lee para "atraer" peces! –intervino el ojiperla frustrado.
—¿Mhm? –repitió el Nara—. No gracias, a Lee ya se lo ha de haber comido un tiburón y no gusto en acompañarlo. Además, la pereza es la madre de todos los vicios. Y como vicio hay que respetarla –y volvió a cerrar los ojos.
—Bueno, como no hay nada interesante, creo que me broncearé un poco –y Chouji tomó un poco de líquido de una botella, untándoselo en todo el cuerpo.
Sobre la superficie del agua, comenzaron a aparecer pequeña burbujas. Segundos después apareció Lee tomando una gran bocanada de aire.
—¡No hay nada! ¡Ni un solo pez a la vista! –informó.
—¿Tampoco ningún tiburón? –se burló Shimakaru.
—¡Ya te dije que nada! –repitió el del expándex—. Esta pesca no es lo que esperaba que fuera –su rostro se entristeció—. Mi agenda me garantizó que hoy sería un día feliz.
—¿Tu agenda? –inquirió el de las gafas oscuras.
—Sí, está en el bote –respondió Lee.
Chouji se topó con la pequeña libreta debajo de uno de los asientos de la pequeña lancha.
—¿Trajiste contigo una agenda a pescar? –se admiraba el ninja.
—¿Qué? Siempre escribo cada detalle de cada día. Y hoy se supone que escribiría lo genial que fue la pesca.
—¡Pudiste haber traído más carnada en vez de eso! –se quejó el Hyuuga.
—Dame eso –Shikamaru le arrebató el cuaderno al Akimichi y comenzó a leer—. "Cada página de esta agenda ha sido cautelosamente elaborada por los más hábiles simios amaestrados" –observó la portada y buscó el día en que estaban—. "Día feliz garantizado".
—¿Lo ves? –decía la bestia blanca.
—"Esta garantía no cubre situaciones derivadas de casos fortuitos o de fuerza mayor, tales como incendios, guerras, cataclismos, actos de terrorismo, huelgas, amigos bromistas, novias celosas, profesores cretinos, padres insoportables, falta de higiene personal, falta de estudio para el examen, no fijarse donde se pisa, mal criterio, mala suerte en general y todo lo que puede causar un mal día".
—¿Ves? –repitió—. No dice nada de un mal día de pesca.
—Lee…tú estás mal del cerebro –y el Nara arrojó la libreta al océano.
—¡NO! ¡Mi agenda! –exclamó el chico sumergiéndose de nuevo en busca de su libreta.
—Continuemos en lo que estaba –Shikamaru volvió a dormir.
—Por cierto…¿no era que el expándex de Lee se había encogido? –reflexionó Chouji.
—Déjalo, sigue estando mal del cerebro –reiteró el Aburame.
—¿Por qué demonios me ofrecí a esto? –se preguntaba lastimosamente Neji.
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—¡No! ¡Akamaru! –exclamó Sai, que aún jugaba volleyball.
—Y ahí va el tercer balón en manos, quiero decir –corrigió la Yamanaka—, en patas de un perro.
—¡Akamaru! ¡Vuelve aquí ahora! –le gritó su dueño en vano—. ¡Tú estabas jugando con un frisbee!
—Supongo que debió aburrirse –habló la ojiperla.
—A este ritmo nos va a dejar sin bolas…
—No, sólo a ti y a Sai –e Ino estalló en carcajadas.
Segundos después, sus tres amigos reaccionaron ante el comentario de la rubia.
—¡Ino! –gritó Hinata ruborizada.
—¡Eres una pervertida! –exclamó el Inuzuka tratando de olvidar lo que había escuchado.
La kunoichi siguió riendo ante la expresión de sus compañeros.
—Lo siento, tenía que decirlo.
—No pensé que Ino sería capaz de decir ese tipo de cosas –el pelinegro se encontraba visiblemente consternado.
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—¡Ya basta Naruto! –gritó la Haruno cuando el rubio terminó nuevamente en el mar.
Era la enésima vez que se arrojaba por el gran tobogán.
—Y eso que le daba miedo… —decía Kankuro.
—¿Por qué basta? –inquirió el Uzumaki—. ¡Es demasiado divertido!
—Hay que hacer otra cosa –propuso la pelivioleta—. Tal vez podamos jugar volleyball con Ino y los demás.
—Como quieran. Si sigo aquí, me convertiré en una pasa –y Tenten dirigió la mirada a sus manos arrugadas.
—A mí me da igual –respondió el pelirrojo cruzándose de brazos dentro del agua.
—¡Oh, miren esto!
Glup, glup, glup. Naruto comenzó a tomar y escupir agua.
—¡Soy un pez!
—Kami-sama… —el castaño lo veía con la boca abierta—. ¿En serio es nuestro amigo? ¡Parece un niño de 5 años!
—Es Naruto, ¿qué esperabas? –decía Haruka resignada.
—Glup, glup, glup –siguió el Uzumaki hasta toparse con un objeto que se introdujo en su boca.
Y por desgracia, llegó hasta su garganta. El ojiazul comenzó a agitar los brazos, desesperado. Y su rostro empezó a tomar diversos tonos.
—A-yu…da –dijo el portador del Kyuubi con voz ronca y entrecortada.
—¿Naruto? –inquirió la Haruno—. ¡Naruto! ¡Se está ahogando!
Rápidamente todos salieron del mar, colocando al Uzumaki boca arriba sobre la arena.
—¡¿Ahora qué rayos pasó?! –exclamó Tenten frustrada.
—Se tragó un tapón de un pincel de arte –contestó el pelirrojo.
—¿Un tapón…? –dijo Haruka.
—¿De pincel de arte? –continuó el marionetista—. Qué buena vista.
—¡Olvida eso! ¡¿Por qué rayos dejaste que se lo comiera?! –gritó Sakura desesperada.
—¡Porque no pensé que fuera a hacerlo! –se defendió el kage—. ¡Naruto se muere, y ahora es mi culpa!
—Técnicamente, sí —le murmuró su hermano.
—Cállate.
—No…me quiero…morir –confesó el Uzumaki.
—No te vas a morir –le respondió la Hayashi colocándose a su costado.
Naruto comenzó a ponerse pálido por el miedo y a la vez azulado por la falta de oxígeno. Varios niños que caminaban por la arena se acercaron a la escena.
—¿Qué le pasa al señor? –preguntó uno de ellos—. ¿Se va a morir?
Al ojiazul comenzó a darle un ataque de pánico.
—¡Largo de aquí, mocosos! –gritó Kankuro espantándolos.
—Mierda –y Sakura comenzó a presionar fuertemente en el abdomen para que escupiera el famoso tapón.
Los gritos sofocados del Uzumaki se volvían más intensos con cada golpe.
—Creo que Naruto terminará con costillas rotas… —murmuró Tenten.
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—¡Estoy a punto de llorar! –declaró Chouji frustrado—. ¡Y no es broma!
Todo iba mal. El día de pesca parecía no mejorar. Lee se la había pasado sumergido buscando peces y los demás se rostizaban debajo del Sol.
—¿Llorar? ¿Por qué llorar? –preguntó el Nara—. Lee está feo, pero no es para tanto. Bueno, quizá cause una que otra lágrima verlo.
—¡No por eso! –contradijo el Akimichi—. ¡Éste ha sido el peor día de mi vida!
Y para empeorarlo, varias gaviotas comenzaron a volar en círculos encima de la cabeza del chico.
—¿Qué sucede? –inquirió el domador de insectos mirando hacia las aves.
Como lanzas, las gaviotas volaron rápidamente en dirección de Chouji, picoteándolo sin parar.
—¡Ahhhh! ¡Aléjense malditos pajarracos! –gritó cubriéndose con los brazos.
—¡¿Qué rayos?! –Neji vio la escena tratando de alejar a los animales, en vano—. ¿Qué te pusiste Chouji?
—¡Sólo un poco de bronceador!
Shikamaru tomó la botella café que se encontraba a lado de su amigo.
—"Bronceador con extracto de aceite de pescado" –leyó.
—¡¿Aceite de pescado?! –vociferó el shinobi—. ¡No puede ser!
Misteriosamente, segundos después, las gaviotas desaparecieron.
—Mhm, parece que se dieron cuenta de que no eras un pez –dijo Shino.
Después de eso el mar comenzó a agitar el bote con mayor fuerza en cada ola.
—¿Qué sucede? –cuestionó Neji mientras el bote se mecía con más regularidad.
De repente, una inmensa ola apareció detrás, a la vez que comenzaban a remar con todo su ímpetu para huir.
—¡Ahhhhhhhhhhhhh! –gritaron al unísono cuando la ola se abalanzó sobre ellos.
Todos salieron nadando una vez que el desastre había pasado. Resultado: el bote estaba hacia abajo.
—¡Genial! –gritó el Aburame con sarcasmo—. ¡Ahí va toda nuestra carnada y nuestro equipo de pesca!
—Deja la carnada, ¿vieron lo que esa maldita ola le hizo al bote? ¿Ahora cómo lo regresaremos a la normalidad? –preguntaba el Hyuuga.
—Creo que esa maldita ola sólo fue la primera de una serie de malditas olas —y Shikamaru apuntó a lo que era una nueva pared de agua.
—¡Tsunami! –exclamó Chouji lo más fuerte que pudo—. ¡Naden por sus vidas!
—¿Qué hay de Lee? –inquirió Shino.
—¡Déjalo! —ordenó el domador de sombras—. ¡Te dije que ya se lo comió un tiburón! O en el mejor de los casos, se lo tragó una ballena y ahora es muy feliz hablando de su agenda con Pinocho.
—¡Cállate y sigue nadando! –le espetó el ojiperla.
Pero nuevamente, todo sería en vano. La ola cayó sobre ellos, revolcándolos y sumergiéndolos en el agua.
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—¡Cuando no son los cocos, es un maldito balón! –gritó Temari seriamente frustrada.
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Flashback
—¡Estoy harto, Hinata! –chilló Kiba—. Lo siento, pero no podemos jugar si te da miedo pegarle al balón.
—L-Lo siento, Kiba-kun.
—No seas tan duro con ella –demandó la Yamanaka—. En primer lugar, Hinata ni siquiera quería jugar volleyball y tú la obligaste.
—Pero pensaba que sería algo divertido…
La ojiperla, desilusionada por no haber podido jugar bien con Kiba, decidió ir a sentarse sobre la arena, a un lado de la cancha. Justo en ese momento, Temari venía caminando hacia su dirección.
—¿Qué sucede? –inquirió al ver la situación.
—Hinata ya no quiere jugar –respondió Sai.
—¿Mhm? ¿Por qué?
—N-No soy muy buena en esto… —afirmó la Hyuuga entristecida.
—¡Vamos, Hinata! –intentó animarla la Sabaku No—. Es sólo un juego.
—Aún así, ahora sólo somos tres –dijo Ino.
—Si quieren puedo jugar con ustedes.
—¿Tú, Temari? –cuestionó Kiba—. Pensé que querías relajarte un rato en una tumbona.
—Sí…era eso hasta que me harté de que me cayeran cocos a la cabeza.
—¡De acuerdo! –exclamó Sai lanzando el balón—. Sigamos el juego.
Fin del flashback
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Hinata seguía sentada sobre la arena. Ahora la de las cuatro coletas la reemplazaba. Pero ahora veía cómo un balón se estampaba contra su cabeza, por décima vez.
—¡¿Todos quieren pegarme hoy, o qué?!
—¡Para eso tienes las manos! –le reclamó el Inuzuka—. ¡Defiéndete!
—¡No me digas qué hacer, chico perro! –le soltó Temari.
Una gotita de sudor resbalaba por la nuca de la Hyuuga. Ah, cómo deseaba estar en el mar, a lado de Naruto-kun.
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—¿Mhm? –Shizune asomó la cabeza entre las olas.
—¡Largo de aquí, mocosos!
—¡Cállate y sigue nadando!
—¡No me digas qué hacer, chico perro!
—¿Qué sucede? –inquirió la rubia mirando a su asistente debajo de sus gafas oscuras.
—¿En serio no escuchó nada, Tsunade-sama?
—Sólo oigo el ruido de las olas y los niños gritando en la orilla.
—Sí pero estoy segura de que esos gritos eran parecidos a los de nuestros shinobis.
—Shizune, creo que el calor comienza a afectarte…
La pelinegra suspiró, ignorando sus presentimientos y volviendo a lo suyo.
Continuará…
¿Qué pasó con Shikamaru y los demás? ¿Recuperará Lee su agenda? ¿Naruto saldrá vivo? ¿Temari logrará quedar cuerda después de tantos balonazos? Esto y mucho más en el siguiente capítulo ;D. Haha, parece que ya hice final de telenovela -.- Ah por cierto, Pinocho no me pertenece XD.
Ya, de verdad lamento no haber podido actualizar en todo este tiempo u.u Pero no me maten, ya estoy de vuelta T.T (o si quieren háganlo y no sepan en qué termina el fic. ¡Buahahaha! Ya pues ._.). Regresamos a la actualización semanal. Merci beaucoup. Au revoir! (:
