Hola??
No tengo cara, recién vuelvo de comprarme una mascara de acero, a ver si eso me ayuda. Ya cuanto 4 meses?? que desastre que soy! No voy a decir que no tengo mis excusas, o que un día la inspiración se fue. Tampoco voy a decir que con el trabajo, la facultad, mi casamiento, y el de mi perro me complicaron la vida, porque sería mentira; para empezar, ni siquiera me voy a casar, es un invento.
En fin! Le puse, taaaaaaaaaaaantas ganas, pero taaaaaaaaaaaaaaaaantas ganas a este capitulo que se me pasó el tiempo, si bien empezar la facultad me complicó, no fue para tanto. Calculo que con mis vacaciones se me pasaron varios días, después el hecho de que halla leído toda la historia desde el título hasta donde me había quedado también colaboró con que los días del almanaque se me fuesen y ni hablar de las miles de vueltas que le di al capitulo en si, porque para mi es crucial este momento. Creo que hablar de mi vida personal y de mi repentina depresión y de mi vuelta a la alegría y mi stand-by de ahora sería aburrirlos y para cuando llegase el momento de leer el capitulo ya no tendrían ganas, porque la bipolar de la autora se le dio por escribir una biblia de lo que fue su vida desde el 7 de Diciembre hasta hace unas 2 semanas. Y bueno, acá estoy. Me hubiera gustado, agregarle unas escenas más al chapter, pero creo que lo puedo dejar para el que viene. Verán, no quiero extenderme mucho más, ya hacer mas de un año y tres meses que empecé a escribirlo, porque para cuando comencé a publicarlo, llevaba mi tiempo escribiendo y Draco y Hermione aún no han hecho más que leves insinuaciones y patéticos intentos de besarse.
Y chicas, al igual que ustedes yo quiero acción! Estamos abordando el capitulo 29 y los locos no hicieron nada, que terrible, que abstención!! (yo no podría a decir verdad)
Aunque vale aclarar, que desde el principio hasta ahora, se creó un vinculo entre Draco y Hermione que ninguno de los dos puede evitar, por más que aparente ser Draco quien patea la pelota hacia otro lado y Hermione la que pone los pies en la tierra y acepta que el rubio al menos "le gusta", no vamos a dar cuenta que la situación es al revés y que el terco pasa a ser terca.
La Espía
by
Mel
29 Orgullo y prejuicios…
Una realmente importante…
1.
Hermione se llevó una mano a la boca, mientras con la otra comenzó a darse leves golpecitos en la cabeza, de pronto, todas las dudas parecieron disiparse…
- Por eso tu empeño con buscar parejas de Slytherins puros y Gryffindors impuros… para encontrar los que nombra la profecía y llevárselos a él, a Voldemort…- dijo horrorizada – y yo... yo fui una idiota que te ayudé todo este tiempo… no lo puedo creer..
Con un movimiento de su varita se sirvió un vaso rebosante de hielo y whisky. Cuando éste llegó a sus manos le arrebató un sorbo, algo desesperada.
- A veces es asombrosa la capacidad que tenes para atar cabos, Granger, sin embargo esta es la excepción… por una parte – dijo Draco con acides - Es verdad que por esta profecía me vi obligado a meterme en Hogwarts y hacerte buscar parejas tan opuestas, pero con respecto a Voldemort, le pifiaste duro…
Hermione abrió la boca para replicar, pero el mortífago la calló alzando una mano.
- Después de escuchar la profecía, Voldemort sabía que ahora tenía que eliminar a dos personas sí o sí para poder dormir tranquilo. No tuvo mejor idea que nombrarme Il preferito obligándome a encontrar esa pareja por el mundo… me encargó no descansar hasta saber quienes eran los futuros padres de su perdición – Draco hizo una mueca – del resto se encargaría él… Y es por eso por lo que estoy en el colegio, algo dentro de mí me dice que es acá donde tengo que buscar. Tengo que encontrar a estos futuros padres antes que el Señor de las Tinieblas, para esconderlos y protegerlos, hasta que su hijo crezca…
- ¿Me estás diciendo que vos queres actuar en contra de Voldemort? – preguntó Hermione.
- Si.
La castaña enarcó una ceja algo desconfiada.
- ¿Y por qué habría de creerte?
Draco suspiro y con ambas manos se llevó el pelo rubio hacia atrás. Le fastidiaba que le hiciesen tantas preguntas, aún más, si con ellas tenía que hablar de un pasado doloroso.
- Porque desde que Voldemort asesinó a mi padre el verano pasado, no pienso en otra cosa que no sea en venganza… - dijo Draco y su voz sonó tan fría y distante como su mirada – Ni bien él me encargó buscar a las personas de las que habla la profecía me metí en el castillo y busqué dos aliados: Theodore Nott y Paul Lawson, mi primo. Al igual que Sirius Black, su familia fue eliminada…
Hermione frunció en entrecejo, algo no coincidía.
- Es imposible. Yo vi el árbol genealógico de la familia Black, y no hay ningún hombre más que el de Sirius quemado en el tapiz… Las fechas no te dan para que Paul Black sea, ni siquiera, un primo tuyo lejano…
Draco la frenó con un movimiento de su mano como solía hacerlo y alzó una ceja.
- ¿Black? ¿Quién dijo que el apellido verdadero de mi primo fuese Black? – preguntó.
Hermione titubeó unos segundos, hasta que recordó porqué asociaba a Paul con los Black.
- Spencer, yo lo escuché decir que Paul Lawson en realidad era Paul Black, tu primo…
El ex Slytherin sonrió con esa mueca-sonrisa suya y unos mechones rubios cayeron sobre su frente, oscureciendo sus ojos grises.
- Era de esperarse viniendo de Jack… En realidad eso es lo que él cree. Paul Lawson no es una deformación del nombre Paul Black, sino de Paul Tonks, hermano de Nymphadora tonks, hijo de Andrómeda Black y Ted Tonks…
La castaña aumentó la mueca de desconcierto frunciendo aún más el entrecejo. No entendía nada, absolutamente nada.
- ¿Pero cómo es que no figura en el tapiz de los Black, o cómo es que jamás lo nombraron?
- Si no figura en el árbol genealógico debe ser porque Andrómeda fue eliminada antes de que él naciera, la verdad es que no lo sé. Por otra parte, Nymphadora quiso proteger a su hermano menor de sus tías, fue por eso que nunca lo nombraron y hasta simularon que él no existía. Nunca lo mandaron a la escuela, recibió educación familiar y Dumbledore ayudó… En realidad a él nunca le gustó la idea, pero tampoco quería que Paul creciera y fuese un inútil.
Hermione tomó un trago de whisky y suspiró.
- Esto es imposible y más que rebuscado… me estás diciendo que Narcisa y Bellatrix no saben de la existencia de su sobrino… no lo creo…
Draco perdió la paciencia y sus ojos emanaron un frío punzante.
- Si queres no me creas Granger, no voy a morir porque no lo hagas… sin embargo, Paul vendrá a verme mañana a la noche, si tan difícil es para vos creerme, vení y miralo con tus propios ojos.. – dijo con un siseo – Lo importante de todo esto es que sepas que Paul decidió hablar con McGonagall, la convenció de que ya era lo bastante grande como para elegir lo que quería. Después de muchos arreglos con el ministerio, lo aceptaron en el castillo. Lo último que necesitábamos era que el sombrero seleccionador lo pusiera en Slytherin, de lo contrario todo habría sido una perdida de tiempo. Teníamos pocas opciones: obligar al sombrero o ponerme yo en lugar de mi primo. Theodore opinó que lo mejor sería ser más discretos en cuanto a la selección. Así que una vez que tomé la poción multijugos fui al despacho de McGonagall y la disuadí de realizar mi selección ese mismo día, a solas, como para no llamar mucho la atención…
- Y ella accedió – dijo Hermione razonablemente – porque no te vi junto a los de primero…
Draco asintió
- Sin embargo algo no me cierra – dijo ella – al sombrero no se lo puede engañar con una poción para cambiar tu forma humana, ya que él mira tu interior, se tiene que haber dado cuenta...
- Y lo hizo, pero supo cuales eran mis intenciones y no dudó ayudar a que se realizaran, puede que sea un sombrero, pero no es ajeno a nuestra actualidad… en fin, una vez dentro de Slytherin ya estaba todo listo, solo me faltaba ver cómo haría para saber sobre relaciones de los Gryffindors, Ravenclaws y Hufflepuffs…
Draco sonrió burlonamente y la miró.
- Hasta que aparecí yo ¿verdad? – preguntó ella. El mortífago asintió con un movimiento de la cabeza - ¿Por qué Paul no se quedó en Hogwarts?
- No quiso. Prefirió "ayudar desde afuera" por decirlo de alguna manera…
Un viento fuerte atrajo el frío que se avecinaba y que amenazaba con helar todo a su alrededor, parecía mentira que el tiempo pasara tan lento, ya casi tres meses… Tres meses en lo que Hermione no había hecho más que convivir con quien creía su enemigo, pero que jamás abandonaba sus pensamientos. Y lo tenía frente a ella, sumido en sus pensamientos, observando, distante y calculador. Quizás recordando y ella quiso saber qué era lo que lo llevaba a enfriar su mirada, qué era lo que lo invitaba a simular, a mentir, a camuflar… ¿qué hubiera pensado ella, si supiera que lo que lo hacía cerrar su mente al resto, era el recuerdo de sus labios… la suavidad de su piel y esas ganas desvergonzadas de hacerla suya? porque si Draco Malfoy deseaba algo, era tener a Hermione Granger en la cama, pero no lo entendía, no lo aceptaba… no debía ser.
Un rudo insistente de un puño al golpear la puerta, atrajo la atención de los chicos con curiosidad… más por parte de ella que de él, quien - con cansancio y algo de resignación – se puso de pie y camino hasta llegar a la entrada. Al abrirse la puerta, Hermione quedó con la vista clavado en la visitante a media noche: Pansy Parkinson.
- ¡Oh..! – dijo la castaña y con apuro se puso de pie para alejarse de inmediato de la cabaña. No sabía muy bien porqué, pero no los quería ver juntos, no quería verla a ella besarlo a él… porque sabía que más tarde no podría dormir a causa del dolor que le provocaría aquella visión... y lo más ahogante de todo, era no saber con exactitud porqué le dolería. Ya había aceptado – con anterioridad – que Draco Malfoy le importaba y le gustaba... pero tampoco era para tanto ¿o si?
Sin embargo el tiempo jugaba en contra de ella y cuando quiso tomar su varita, ésta se le cayó y rodó hasta los pies de la Slytherin, quien en ese momento se inclinaba y besaba los labios de un Draco no muy entusiasmado. Parecía como si respondiese a aquella muestra de cariño como un autómata, como si fuese algo que estaba obligado a repetir, una y otra y otra vez… sólo por costumbre, u obligación… Ella lo abrazaba y lo devoraba con tanta pasión, que Hermione sintió que lo hacía al propósito, como intentando compensar toda la indiferencia de él, con la necesidad de ella. Aquel beso, que para la castaña duró una eternidad, se deshizo con el viento que golpeó las ventanas.
- ¿Hace frío verdad? – comentó Pansy, sonriéndole tontamente a Draco – ¿Te gustaría que pasáramos a tu habita…
Pero se detuvo, al ver que los ojos del mortífago estaban clavados en algo, o más bien en alguien. Una sonrisa maldita curvó el rostro de la morena y no quiso reprimir una mueca de asco y superioridad en su rostro.
- ¿Qué haces aquí sangre sucia? – dijo, bajando la mirada a Hermione, quien aún permanecía arrodillada en el suelo, con la varita en mano - ¡Ah…! Disculpame, ya entendí: por fin Draco hizo lo que tanto le pedí ¿te puso a limpiar, verdad impura?
La castaña se puso de pie y alisó su ropa con dignidad. Evitaba mirar el rostro de Pansy, porque juró que la bajaría de una bofetada y le borraría esa sonrisa estúpida de la boca… pero prefería evitar mucho más la cara del mortífago, quien de pronto se había vuelto de hielo, pero con esas muecas que surcaban su rostro cuando estaba en compañía de Slytherins. Por cosas del destino, sus ojos calidos llegaron a ese par de grises y ella pudo notar como su rostro seguía imperturbable, pero su mirada – y por una razón que no pudo entender – poco a poco se endurecía aún más, llegando a helarla en lo más profundo. Era como si Malfoy se estuviese reprimiendo a si mismo, para evitar que ella pudiera ver lo que él estaba sintiendo en ese momento… pero era imposible, porque él no sentía nada más que odio y sed de venganza…
Descubrir lo equivocados que estaban ambos, no les llevaría mucho tiempo más…
- Te he hecho una pregunta Granger ¡responde! – gritó Pansy, molesta por la intensidad de la mirada de ambos y avanzando un paso más cerca de Hermione.
Draco bufó y la tomó de un brazo, alejándola de la castaña.
- Ya basta Pansy – dijo.
- ¿Sabes cual es el problema Malfoy? Que no puede aceptar que pases más tiempo conmigo que con ella, por eso me insulta, pero no te preocupes Parkinson, lo tomo de quien viene: de una fracasada, así que – puso un dedo en cada orificio del oído, y primero señalo uno, para luego señalar el otro – me entra por uno, y me sale por otro… Adiós.
Sin más, dio la vuelta y cerró la puerta con un fuerte golpe.
2.
El día había amanecido tan helado, que Ginny Weasley creyó que el invierno se había adelantado unos días. Con algo de pereza había decidido dar una vuelta antes de ir a desayunar, con la idea de calentar un poco los pies. Detestaba tener frío.
- ¡Ginny! – la llamó una voz, una tranquila y suave.
La aludida giró y encaró a quién la llamaba a sus espaldas. Theodore Nott, atándose una gruesa bufanda de lana – con los colores verde y plateado, correspondientes de su casa – se acercaba, caminando con tranquilidad.
- ¿Tienes ganas de caminar? – preguntó ella sonriéndole – a menos que no quieras que te vean en compañía de una Gryffindor.
Theodore le sonrió con amabilidad.
- Ni hablar, creo que entraría en pánico si me descubrieran contigo – dijo y se llevó una mano al corazón, fingiendo –me importa poco y nada en realidad – su voz sonaba tan suave, y le daba tanta paz, que poco a poco su mal humor parecía disiparse.
- De acuerdo – dijo y un escalofrío recorrió su cuerpo – maldito invierno.
Nott se quitó un pulóver que llevaba y se lo dio.
- Póntelo – le dijo, y su tono no daba lugar a replica – creo que me abrigué demasiado esta mañana.
Mientras pasaba los brazos por las mangas del pulóver, Ginny lo vio recostarse sobre la pared con las manos guardadas en los bolsillos de su pantalón. Su pose era desinteresada y simple.
- Pasas mucho tiempo con Luna Lovegood, te vi con ella varias veces ya... – acotó la pelirroja con alegría.
Theodore le sonrió y asintió.
- Me agrada…
Ella le guiñó un ojo y comenzó a caminar, sin saber bien a donde ir.
- Yo también te agrado Theo, pero no me miras como la miras a ella…
Se produjo un silencio en el que ninguno de los dos habló y la pelirroja sintió que había abusado de su amistad, era sabido que Theodore Nott era un chico reservado, ya bastante era que le hablara y aún más, que le ofreciera su amistad sin pedir nada a cambio.
- Ya te lo dije: me agrada – repitió la serpiente y le sonrió. No le gustaba hablar de aquellos temas y menos si él era un protagonista. Sin embargo sabía que ella le hablaba de Luna para sacar algún tema de conversación y no con otras intenciones.
Ginny le devolvió la sonrisa y antes de que pudiera decir algo más, vio a Theodore detenerse y clavar la mirada en un punto.
- Será mejor ir a desayunar – le susurró, al tiempo que apoyaba una mano sobre su hombro femenino, con la intención de hacerla girar sobre si misma. Pero sus intentos por alejarla del corredor fueron en vano. La menor de los Weasleys dejó fijar su vista en donde segundos atrás había estado la de Theodore Nott y descubrió el porqué de la reacción de la serpiente…
Harry Potter caminaba en dirección a ellos, escuchando "atentamente" a Grace Wibert, su novia, quien iba trepada de su brazo derecho. La pelirroja pensó que el rostro del muchacho jamás había demostrado tanto aburrimiento como en aquel momento. Sus ojos estaban clavados en el piso y por sus breves respuestas, era obvio que no estaba prestando real atención a la rubia. Sin embargo – por esas cosas de la vida y el destino – él alzó la vista y la vio a ella: Ginny Weasley. Tan angelical, tan hermosa y perfecta. Con sus ojos azules clavado en él, debajo de sus pómulos y sobre su pequeña nariz sombreaban pequitas, mientras que su pelo rojo fuego caía sobre sus hombros… los cuales estaban tapados por un pulóver de Theodore Nott – en su opinión – una serpiente arpía y asquerosa.
De pronto la bestia que dormitaba en su interior –aparentemente tranquila – se removió con brusquedad y lo lastimó ¿Qué mierda hacía Ginny en compañía de él? Y como un idiota celoso, se soltó de Grace y caminó poseído de una furia que nacía en su corazón y se desparramaba por sus entrañas encegueciéndolo hasta la locura. Con tan solo tres zancadas llegó a su encuentro y la miró con tanto odio que Ginny sintió como si la quemara. De un tirón la tomó de un brazo y la pegó a su cuerpo.
- No te vuelvas a acercar a ella, no sabes de lo que soy capas Nott, no me provoques – gruñó.
Ginny, entre indignada y furiosa, se separó de él.
- ¿¡Quién demonios te crees que eres!? – le gritó
- Soy el mejor amigo de tu hermano – dijo entre dientes, impregnando de ira cada palabra – a Ron no le va a gustar nada esto…
Ginny soltó una carcajada fría y alzó una ceja.
- ¿A Ron… o a vos?
Sin embargo Theodore negó con la cabeza, sonriendo con amabilidad.
- No te preocupes Potter. Ginny, hazme el favor de darle mi pulóver a Luna Lovegood en cuanto la veas y gracias por ayudarme… - dijo y luego de inclinar levemente la cabeza, siguió caminando.
La pelirroja se quedó de piedra ¿"gracias por ayudarme"?...
Una presión en su ante brazo la hizo volver a la realidad y cuando quiso darse cuenta, Harry la llevaba por un pasillo rumbo a la torre de Gryffindor…
3.
Odiaba a Pansy Parkinson, pero más odiaba a Draco Malfoy ¿Quién mierda se creía que era?
Él haciéndose el todopoderoso mientras que la otra imbécil la peleaba… no volvería jamás a esa casa, o tal vez si, solo para hablar con el verdadero Paul Tonks.
Sin darse cuenta, ya había llegado a su habitación y cerrado la puerta de un portazo, ¡estaba tan furiosa!
Sobre su cama, descansaba un ejemplar de "El profeta" abierto en una noticia que ocupaba toda la última hoja del diario y apoyado en éste había una pequeña nota:
Vinimos a buscarte y no te encontramos. Nos fuimos a ver que es lo que pasó. Mañana te contamos
PD: tus padres están a salvo.
Harry y Ron.
Hermione corrió el pergamino del ejemplar y leyó la nota; esta simplemente decía que había sido vista la marca tenebrosa sobre la casa de los Granger, donde habían sido encontrados los cuerpos inertes de la vecina Anne Hayes y su pequeño hijo. La castaña cerró los ojos y se llevó una mano al pecho, mientras que silenciosas lágrimas corrían por su rostro. No lo podía creer. Anne y Terrence muertos, ella había cuidado de ese pequeño varias veces y ni hablar de su madre, miles de veces Hermione había quedado sola y Anne la había invitado a ir a su casa para que no se aburriera.
Estaba cansada y dolida de tanta maldad, nadie merecía morir porque otros los consideraran menos. Raza Alfa y Beta, nada podía determinar si su sangre o la de otro fuera mejor que la de un tercero, sin ir más lejos, ella, con su sangre impura, su "físico por agraciado", y sus antiguos dientes de castor, era mucho mejor hechicera que Pansy Parkinson, la modelito de sangre pura perteneciente a la real casa de Salazar Slytherin, reina de La Logia de las Serpientes ¿y, dónde quedaba la supremacía de su sangre, en su cerebro ahogado por la estupidez? No, la sangre no era parámetro de nada, sino tu forma de ser, tu integridad como persona, tu inteligencia y tu lealtad. Odio, odiaba todo a su alrededor, ¿por qué toda esa maldad y discriminación tenía que existir, tenía que estar tan presente en la sociedad, llevada a limites tan extremos? Ella no simpatizaba con los sangre pura elitistas y no por eso se armaba un grupito de enfermos para salir a matar a todos los que no estuvieran de acuerdo con ella. Sin embargo, eso tendría más justificación que lo que hacían Voldemort y los mortífagos. No, ellos solo querían matar, liberarse de su propia cárcel de fracasos y desazón mediante la violencia y la crueldad. Ellos ya no tenían un objetivo, porque no mataban solo muggles e impuros, mataban todo el que se cruzase en su camino y no compartiera sus reglas. Cientos de familias de la sangre más pura habían sido eliminadas, torturadas, desechas y ¿por qué? Por no compartir su utopía de la supremacía de la sangre Alfa… y todo eso, para Hermione, era pura basura. Y otra vez esa sensación de querer ver correr sangre de todos los responsables por la muerte de Anne y Terrence, de Lily y James Potter, de Sirius Black y Dumbledore; por la locura de Frank y Alice Longbottom; por una vida sin padres de Harry Potter y Neville Longbottom…
Todo era tan injusto.
En "El Profeta" habían osado poner una foto de la imagen de Anne y Terrence muertos y Hermione no pudo evitar romper en un llanto silencioso, en uno que fue interrumpido por un ruido en la ventana. Misteriosamente, Draco Malfoy había aparecido en su habitación. Estaba vestido con una túnica negra y aquella capa negra de mortífago que solía usar cuando salía del castillo en su caballo mágico. Se había apoyado en la pared por la que había entrado, con las manos escondidas en los bolsillos.
- ¿Qué haces acá? – Preguntó toscamente Hermione - ¿¡Que mierda es lo que querés? – agregó y se secó las lagrimas con una mano, mientras que con la otra sostenía el diario.
Draco, aún en aquella postura desinteresada y elegante, siguió mirándola como si fuese todo un misterio. Ella tenía los ojos levemente hinchados, las mejillas mojadas por las lágrimas, la punta de la nariz colorada y los labios fruncidos en un vano intento de contener el llanto. Y él no pudo entender porqué la veía tan jodidamente preciosa.
- Tengo que salir a hacer un par de cosas y vine a ver si estabas bien Granger – dijo con su habitual arrastrar de palabras – te fuiste más que alterada del bosque…
Automáticamente los ojos de la Gryffindor se llenaron de odio y alzó el ejemplar del profeta para dejar a la vista la imagen de Terrence y Anne.
- ¡Lógicamente estoy alterada! – comenzó a los gritos - ¿¡por qué no volves con Parkinson y me dejas sola? ¡Por gente como ella y como vos el mundo está así! Por personas malditas y descorazonadas – sin previo aviso se abalanzó sobre el muchacho y comenzó a pegarle en el pecho zarandeando "El Profeta" y llorando - ¿¡Por qué tenían que morir,? ¡no lo merecían! ¡Quiero ver a todos los responsables muertos, quiero matarlos con mis propias manos, no merecen vivir! Terrence era solo un bebe – de pronto al pensar en eso se ahogó con su propio llanto. El rubio no hacía nada por detenerla, solo la miraba e intentaba no dejar todos esos sentimiento penetrar su corteza de hielo puro, aunque sus ojos estuvieran rindiéndose ante el sufrimiento de la castaña, que parecía pedir a gritos que la consolase - ¡Andate Draco, no te quiero acá conmigo, andate con Parkinson, pero a mi dejame sola, si no te importo en lo absoluto, dejame "llorar patéticamente" como pienso hacerlo.
El mortífago la tomó de las muñecas y la pegó a su cuerpo, sabiendo que escuchar su nombre salir de esos labios le había provocado un cosquilleo placentero y cálido en el estómago.
- Granger, Granger… – le susurró, para hacerse oír entre el llanto y los gritos de la muchacha – basta, ya basta.
En ese momento, el diario de "El Profeta" cayó al suelo y Hermione tiró sus brazos al cuello del rubio y lo abrazó; apoyó la cabeza en su fornido pecho y rompió en un llanto semejante al de una niña asustada. No entendía nada, porqué le dolía tanto saber que necesitaba tenerlo junto a ella, abrazándola, besándola y queriéndola, algo que jamás ocurriría, porque él la consideraba inferior. Sin embargo, ahí estaba él, sin saber que hacer en aquel momento ¿debía dejarla llorar y después decirle que era inútil hacerlo? ¿o tenía que decirle cosas lindas? ¿tenía que abrazarla? ¿con algunas palmaditas en el hombro ya estaría bien para que dejase de llorar? Porque lo que él quería era que ella no llorase, ¡joder, les estaba dando una sensación de ahogo verla en ese estado! De todos modos ¿¡cómo carajo iba a saber que era lo que tenía que hacer si jamás en su vida había consolado a nadie? A todas las demás mujeres las dejaba llorar y cuando se les pasaba la locura las buscaba y con un par de besos ya las tenía derretida a sus pies, no estaba para esas cosas de bujarrón, podía hacer mil cosas antes de detenerse a tranquilizar a una conquista suya… no, mejor que se arreglasen solas y después volvieran para tener algo de sexo. Y Hermione Granger no era la excepción, se suponía que sólo quería llevársela a la cama, no tenía porqué mierda interesarse en esa mariconeada de los sentimientos. Sin embargo, para cuando llegó a esa conclusión sus brazos ya la habían rodeado y sus manos le daban toscas palmaditas sobre la espalda. Joder, se estaba comportando como un imbécil inmiscuyéndose en esos asuntos que se suponían indiferentes a él.
Igualmente estaba a tiempo de solucionarlo todo, sólo tenía que soltarla con toda la brusquedad posible, insultarla e irse. Era muy sencillo.
La separó unos centímetros de su cuerpo,
La tomó del mentón,
Y después habló:
- Todo va a estar bien Granger.
Realmente era idiota. Se estaba convirtiendo en un maricón.
Quizás era por la inocencia con que siempre lo miraba, o por la manera en que lo enfrentaba, o por como se estremecía cuando él la tocaba, realmente no lo sabía…
Hermione alzó la vista y notó como la escarcha que cubría aquellos ojos grises había desaparecido, siendo reemplazada por un fuego jamás visto. Y eso le hizo entender que no estaba loca, que tenía sus motivos para querer a Draco Malfoy – por más que no los tuviera muy en claros – y que no estaba sola en aquella aventura, que él estaba con ella.
Y sabiendo que sería evidente lo que ocurriría entre ellos a continuación, se mordió el labio inferior nerviosa; aquello bastó para que el muchacho eliminara la distancia que los separaba y la besara. Con una mano en la nuca apretó sus labios a los de ella, y con la otra en su cintura juntó sus caderas con delicadeza.
Hermione sintió – al igual que siempre – como un choque de electricidad nacía de sus labios y se desparramaba por todo su cuerpo.
No quería besarlo, quería mantenerlo alejado, porque sabía que lo que estaban haciendo era un error, un castigo por su estupidez al ver más allá del mago y quererlo a pesar de seis eternos años de maltratos, porque sabía que de todas maneras él jamás la querría a su lado, porque sabía que una vez que la hubiera poseído la desecharía al instante.
No quería aceptar las caricias de sus labios, la humedad que le otorgaban con cada roce. Tampoco quería recibir a su lengua entre sus labios, moviéndose con suavidad y parsimonia, porque no quería reconocer como la atontaba y debilitaba sentirla. Ni mucho menos quería abrir la boca para que Draco aprovechase la ocasión y deslizase la lengua entre sus labios, para buscar la suya y provocarla a unírsele. Rozándola y acariciándola con anhelo, suavidad y necesidad.
No quería hacer nada de eso, porque de esa manera sabía que todos sus sentidos se apagarían, dejándola totalmente hipnotizada, siendo únicamente capaz de sentirlo a él, a las caricias húmedas de sus labios y a la danza de su lengua con la suya. Porque sabía que aquello era su perdición.
Sin embargo su cuerpo había decidido por ella: una mano se había alzado hasta el pecho, tomándolo con fuerza con temor a caer por la debilidad, mientras que la otra acariciaba atontada la línea de la mandíbula de Draco, quien parecía rendido ante ella.
Todo era una locura. Locura, locura, locura…
Y en el momento en el que sentía que tocaba el cielo, mientras enredaba los dedos de su mano en el sedoso cabello rubio y Draco la juntaba a su cuerpo con una mano en la espalda, su orgullo volvió a ella y los prejuicios la despejaron de esa nube de sensaciones prohibidas en la que se encontraba.
Tenía que alejarlo, lo antes posible.
De un empujón lo apartó, dándose vuelta y caminando hacia la ventana evitó que sus ojos grises se clavaran como dagas en los suyos propios y descubrieran que ella estaba peleando consigo misma. Que el "debe ser" se estaba desentendiendo del "ser". Que poco a poco su defensa estaba cayendo y ya poco le importaba quién era. Ni su pasado ni su futuro podían comprenderla, porque en aquel momento ella les era indiferente. Porque en ella estaba la decisión de alejarse de Draco Malfoy o la de permitirle usarla.
Porque ella estaba envuelta en un remolino de orgullos y prejuicios del que no podía salir.
- Ya te podes ir – dijo con voz impersonal.
Draco caminó hasta quedar tan cerca de ella que Hermione sintió su perfume hipnotizante colarse por su nariz, haciéndola flaquear de a momentos.
Rodeó su cintura con sus brazos y juntó sus manos sobre su abdomen. Era tan asquerosamente débil que no pudo evitar estremecerse al sentir la calidez de su cuerpo abrazarla por completo. Debía detenerlo, debía alejarlo. Pero él le estaba haciendo la tarea imposible. Porque la estaba seduciendo.
Draco podía sentir la rigidez, el nerviosismo y la reticencia de Hermione en su cuerpo. No solamente estaba dolida por la muerte de esos muggles, sino que también estaba enojada con él y con ella misma, porque sabía que no tenía motivos para estarlo. Por la manera en que se estremeció al sentirlo y la aceleración que tomó su pulso, él entendió que ella estaba enojada con él por intentar seducirla cuando ya lo había logrado y sin saber el porqué, aquel pensamiento revitalizó cada partícula de su cuerpo, haciéndolo sentir estúpidamente feliz. Si, feliz porque la sangre sucia, come libros y empollona de Granger, estaba queriéndolo a él. Hasta parecía ridículo.
¿Dónde había quedado su majestuoso plan de usarla, mancharla y después humillarla? No sabía donde, quizás archivado y olvidado en algún lugar lejos de su mente, realmente lejos…
Con suavidad apoyó su cabeza en la curva del cuello de Hermione y se permitió oler su aroma a avellana. Elegante, digno para el recuerdo.
Y Hermione no pudo más que suspirar. Porque - al menos por el momento – esa parte de ella que le advertía que Draco Malfoy no la quería y que no era bueno, se fue a la mierda anestesiada por su cuerpo que quería por una vez en su vida actuar por sus instintos y equivocarse si es que lo tenía que hacer. Con suavidad apoyó sus manos sobre las del rubio y volvió a suspirar. Resignada.
- ¿Realmente quieres que me vaya Granger? – preguntó Draco con voz ronca.
Y como si estuviera bajo el maleficio Imperius Hermione escuchó la respuesta desde detrás de su cabeza, como una vocecita infantil.
- No.
Draco la hizo girar y la pegó a su cuerpo. Inclinó su cabeza hasta que su flequillo rubio le hizo cosquillas en la frente y la besó. Fue como un beso de aceptación, corto y suave. Nada de lenguas, nada de pasión. Solo dos bocas pegadas en una profunda resignación.
Hermione – tomada de la mano con Draco - caminó hasta su cama y se acostó en ella. Él la vio mirarlo a los ojos y golpear la cama justo a su lado, invitándolo a acostarse junto a ella. Por la mente del muchacho pasó la seria idea de abrir la ventana y salir huyendo de aquella habitación, que curiosamente parecía haber reducido su dimensión. No creía verse capaz de acostarse en una misma cama junto a Hermione Granger y no quitarle la ropa con los dientes, o violarla. Porque aquello sería toda una violación. Y sin poder evitarlo, muchas visiones eróticas nublaron su vista.
Dividido en dos, considerando aún la idea de huir, decidió quedarse.
Se acostó frente a Hermione, mirándola a los ojos ¿qué iba a pasar? No se animaba a tocarla, aunque se estuviera muriendo por rodear su cintura con sus brazos y pegarla a su cuerpo, porque lo más seguro es que después quisiese hacerle el amor ahí no más, sin ningún reparo.
Como toda respuesta, Hermione se acercó a él hasta juntar sus cuerpos con inocencia. Después llevó una mano a la cabeza de Draco y enredó sus dedos en el cabello rubio, jugando con su pelo.
Draco escondió su rostro en el cuello de Hermione y rodeó su cintura con sus brazos y sonrió, aspirando con placer su aroma dulce y elegante de avellana. ¿Quién diría que él, Draco Malfoy, aceptaría compartir una cama con una sangre sucia sin intentar aprovecharse de la situación? Sintió a Hermione acomodarse a su cuerpo, haciéndose un bollo.
Fue cuestión de minutos cuando sintió sus manos dejar de jugar con su pelo y su respiración tranquilizarse hasta llegar a ser un simple rumor.
- Prométeme que te irás antes de quedarte dormido… - murmuró Hermione.
- Mhn – contestó Draco algo adormilado.
Hermione sonrió y él la acomodó un poco más pegada a su cuerpo y con esa sensación de calor y seguridad, se quedó dormida.
Draco en cambio, no pegaría un ojo hasta llegada la madrugada…
OoO
A la mañana siguiente, la castaña despertó sintiendo un cuerpo apoyado sobre ella, con un brazo rodeando su cintura y la cabeza rubia apoyada en su nuca. Con suavidad salió de la cama, sintiendo toda su habitación inundada de ese perfume hipnotizante de Draco Malfoy, quien dormía con tanta paz que parecía un ángel "Hasta que habla y caga todo" pensó.
Ahora que podía pensar como Merlín manda, recordó todo lo que había hecho y dicho la noche anterior y sintió sus mejillas arder. Que estúpida. ¡Que vergüenza!.
Con cierta brusquedad sacudió al rubio por el hombro.
- ¡Despertáte!
Draco abrió los ojos y los clavó como dagas en Hermione.
- Mierda Granger, ¿siempre sos tan amable?
Ella se encogió de hombros y sonrió con picardía.
- Jodete, te hubieras ido ayer, como lo prometiste… pero bueno, para la próxima lo voy a tener en cuenta.
El rubio curvó sus labios en esa mueca-sonrisa pedante suya y salió de la cama. Al igual que ella, aún vestía la ropa del día anterior.
- Mmm, ¿próxima? Me gusta como suena eso, pero sabes Granger, no tengo ganas de ser violado por el momento.
Hermione se metió en el baño y cerró la puerta. Desde afuera su voz sonó apagada.
- Que pena, tendré que conformarme con Ron, a fin de cuentas es lo mismo… - dijo y se quitó la remera y el pantalón.
De un plumerazo la sonrisa del rubio se desvaneció. Maldita Granger, lo comparaba con el pobretón. Con cuidado se acercó a la puerta y - con su varita en mano – susurró algo.
- ¿Ah si? Y decime una cosa, ¿Con Wesly también te estremeces o eso te lo reservas para mi?
Gracias a Merlín que estaba dentro del baño, porque de otro modo, Draco habría visto como su cara se había vuelto tan roja como el pelo de los Weasley.
- No, solo me lo reservo para lo que me da asco – dijo y terminó de desnudarse.
Mientras tanto, Draco había abierto la puerta con silencio y entrado en el baño con cuidado de no ser descubierto. Podía oír a Hermione hablar desde el otro lado del recodo.
- Granger, puedo soportar muchas cosas, pero entre ellas sin duda no está que me comparen con Wesly y que me mientan, comprobemos si te doy… - dijo y se interrumpió al ver a Hermione, total y completamente desnuda, frente a él… Merlín lo ayude, porque no creía capaz de mantenerse al margen.
- ¿¡Pero, vos te volviste estúpido? – gritó Hermione intentando taparse y tomar su ropa – ¡Salí idiota!
Pero por más que quisiera irse, no podía hacerlo, parecía estar clavado en el suelo. Muy, pero muy a su pesar, su cuerpo era hermoso y excitante. Hermione, fuera de sí, se metió detrás de la cortina donde la lluvia caía y mientras el agua la mojaba se ponía su remera y pantalón, olvidando la ropa interior. Una vez que estuvo medianamente cambiada, corrió la cortina de la ducha y caminó amenazadoramente hasta Draco. Con el dedo índice rígido por la rabia lo apuntaba al pecho y cuando estuvo frente a él se lo clavó con fuerza. Tenía el entrecejo fruncido - al igual que sus labios – y los ojos algo enrojecidos.
- Draco Malfoy – dijo y acompañó cada palabra con un golpe de su dedo a medida que caminaba hacia él obligándolo a retroceder – como podes ser tan cerdo de atreverte a entrar en el baño cuando estoy yo a punto de bañarme, ¿es que acaso no tenes ningún tipo de respeto por mi humilde privacidad?
Él le tomó el dedo y lo apartó con brusquedad de su pecho. ¿Quién se creía Granger que era para tratarlo como si fuese inferior a ella? No, se había confundido, el tenía orgullo, uno que ella se estaba encargando de destruir. De modo que le devolvería el favor con la misma moneda. Poco y nada le importaba que se molestase, al fin de cuentas ella lo había provocado.
- Granger, no es la primera vez que veo el cuerpo de una chica desnuda, debo reconocer que si el de una sangre sucia, pero tienen todo en el mismo lugar…
Hermione enfureció aún más, si cabía la posibilidad de que lo hiciese, y tomando lo primero que encontró a su paso – el control remoto de su equipo de música muggle – se lo tiró por la cabeza. Le abría dado de lleno en la nariz si él no hubiera corrido el rostro justo a tiempo.
- ¡Claro que tenemos todo en el mismo lugar, imbécil! ¿¿Qué esperabas, que tuviera un tentáculo en lugar de pezón!? – chilló fuera de sí.
Draco se encogió de hombros con su habitual frialdad, esperando que la chica le arrojase con alguna otra cosa, pero se dio cuenta que no había algo tan pesado y fuerte como para hacerle el daño que ella pretendía, así que le sonrió con descaro.
- No sé si un tentáculo, pero quizás…
- ¡Quizás nada Draco Malfoy! Sos un estúpido, vanidoso, frívolo, egocéntrico y todo lo demás "ego" que sea malo que exista. No se como se me pudo cruzar por un puto segundo pensar que no eras tan basura. Metete la sangre en el culo y salí de acá, cuando salga de bañarme no quiero verte en esta habitación del demonio porque te juro que voy a castrarte con mi varita y voy a tirar tus "pequeñas extremidades" al lago para que el calamar gigante se encargue de digerirlas ¡No quiero verte por el resto del día en lo posible y ni se te ocurra hacerte pasar por tu primo para fingir un noviazgo porque por hoy vamos a estar peleados! ¿Entendiste o tu cerebro voluble no puede entender algo tan profundo como lo que te digo? – gritó y antes de que Draco pudiese decirle algo cerró la puerta del baño de un portazo - ¡Joder!
Draco había endurecido su mirada y apretaba las mandíbulas con fuerza. Tenía sus facciones delicadas contraídas por la rabia que sentía en ese momento y el flequillo cayendo sobre su frente. Lo había conseguido, ahora Granger estaba más que molesta con él, pero no estaba satisfecho, nada más lejos de la realidad…
4.
El Gran comedor se encontraba repleto de gente que se sentaba hambrienta y llenaba su plato de comida. Entre ellos, Harry y Ron, quienes hablaban en un lenguaje extraño, que incluía pedazos de tarta como pequeños misiles al rostro del receptor y entrecejos fruncidos.
- Ya te lo dije Harry, deja de jugar con ella, tenes novia por amor al Quidditch, dejala tener una vida también…
El pelo-azabache bufó molesto.
- Vos sabes que hago todo esto por el bienestar de Ginny, y si tiene que estar con otra persona… entonces que lo esté, pero no con una serpiente, no con alguien que la lastime – y al pensar en eso, el monstruo en su interior se removió incomodo, lastimándolo. En ese momento se dio cuenta que cuando miraba su destino, no veía otra perspectiva que no fuese la de enfrentarse a Voldemort. En cambio Ginny, ella tenía todo un futuro para vivir… y él no podría compartirlo. Se sentía tan miserable por no poder tenerla, pero debía aceptarlo, al menos ella tendría un futuro, una familia y sería feliz. Al menos estaría viva…
Ron lo miró molesto y dejó de comer
- Se porqué lo haces Harry, la verdad me parece ridículo que la alejes, pero es tu decisión, mínimo respetala, no la confundas y lastimes más de lo que ya lo hiciste… date cuenta que ya no es la misma, llora más de lo común, te extraña más de lo que te podes imaginar. Ya no sabe que hacer para que la aceptes, ¡que desesperada debe estar que me pidió consejos a mi!… por eso te lo digo, si vas a estar con ella, hacelo bien, y si vas a cortar, mantené tu decisión…
Harry suspiró resignado:
- Está bien Ron, te lo prometo.
"Nunca Harry rompió una promesa tan pronto…"
OoO
Hermione llegó al gran comedor, con el ejemplar de "El Profeta" del día anterior y se sentó frente a sus amigos. Todavía se sentía furiosa y al entrar en el salón había evitado a toda costa mirar a la mesa de las serpientes, aunque bien sabía que dos ojos pétreos se habían clavado en ella desde que había hecho su aparición en el comedor.
- ¿Qué es lo que pasó? – preguntó yendo al grano. Desde que se había despertado hasta ese momento, había decidido que lo mejor sería aparentar sorpresa y una mayor angustia de la que ya sentía - ¿Cómo están mis padres!?
Ron le tomó la mano y le dedico una sonrisa tranquilizadora.
- Descuida, ellos están bien, según tu madre "un ángel los salvó" de los mortífagos – dijo.
Hermione, miró su mano y la de su amigo y la retiró con suavidad…
- Aparecieron de la nada. Por lo que "el ángel" le explicó a tus padres, mientras los hacía escapar de más de media docena de mortífagos, primero hicieron que Anne Hayes les dijera cual era tu casa y luego la asesinaron – explicó Harry – intenté que tus padres no volvieran a tu casa Hermione, pero fue imposible, no quieren vivir en otro lugar. El ministerio de la magia dejó a dos agentes especiales vigilando la zona, se supone que tienen que estar a salvo; sin embargo sigo sin entender porqué fueron a tu casa específicamente…
Hermione se tapó el rostro con las manos, e imagino que el "ángel" del que hablaba su madre no era otra persona más que Draco Malfoy y supo que él seguramente sabría la respuesta a la pregunta de Harry. Pero no le daría el gusto de volver a él después de lo ocurrido por la mañana, no tenía ganas de verlo ni mucho menos de hablarle. Inconcientemente se dio vuelta y se topó con los ojos de Paul Lawson que la miraban desde la mesa Slytheriana… "tiene de ángel lo que yo de zorra" pensó y después volteó al sentir al pelirrojo hablar:
- Yo se porque lo hicieron, digo, es lógico ¿no? – dijo Ron – el Innombrable quería dejarte un mensaje, Harry, matando a la familia de tu mejor amiga, hija de muggles… no es tan difícil de entender…
No obstante, algo le hizo sospechar a Hermione que las cosas no eran tan rotundas como las planteaba el pelirrojo.
- Que no les pase nada a mis padres, porque sino voy a perder la cordura…
OoO
A dos mesas de distancia, unos ojos azul-ceniza, se clavaron en la nuca de Ronnald Weasley.
- Si no dejás de desearle la muerte con los ojos, alguien va a sospechar que las cosas no son tan intrascendentes como intentas aparentar – murmuró Theodore Nott en su oído.
Paul sonrió con su mueca-sonrisa y le dedico una mirada asesina a su acompañante, mas el muchacho no se intimidó y se sentó a su lado.
- No te metas – siseó Paul.
Theodore se encogió de hombros y con su voz tranquila dijo:
- Spencer parece muy interesado en el tiempo que empleas con Hermione Granger, sin ir más lejos, hace tan solo tres días que se reunió con Voldemort. No me extrañaría que el mugriento hablara de más…
Paul suspiró y se miró el anillo de una esmeralda verde, con forma de "M", que llevaba en su dedo mayor. Al parecer, Jack estaba deseando recibir una lección de modales.
- Yo en persona me voy a encargar de él…
5.
Luna Lovegood caminaba por los terrenos de colegio Hogwarts de magia y hechicería. Sentía que el día estaba hermoso, más allá del frío y los solitarios copos de nieve que se veían caer desde el cielo, anunciando un clima que inevitablemente llegaría antes de tiempo. Su aspecto, además de ridículo – debido a su collar de corcho y sus aros de vaya uno a saber qué – era de pura ensoñación. No tenía frío, Ginny Weasley a la hora del almuerzo le había dado un pulóver que le enviaba – y si se podía decir – su único "amigo con derecho a roce".
- Luna – la llamó una voz apacible. Theodore Nott, sentado contra un gran árbol, la invitaba a acompañarlo.
La chica caminó con su aura de ensueño hasta quedar sentada junto a él.
- Te extrañé – le dijo y luego sonrió, sintiendo como sus mejillas se sonrojaban levemente. La serpiente quiso en ese mismo momento partirle la boca a besos, es que ella era tan pura y sincera, que con las frases más simples era capaz de avergonzarse.
Theodore le tomó las manos y se las besó.
- Te pido disculpas, estuve ocupado… - se excusó. Sentía no poderle decir el porqué de su ausencia, pero era mejor si ella se apartaba de su lado oscuro y solo compartía su amor.
- No te preocupes, a mi no me habría gustado estar donde estuviste – comentó con la misma voz angelical e inocente de siempre – debe ser feo estar en compañía de él. Mi padre dice que el Innombrable tiene un ejército de gnomos, yo lo sé y le temo a los gnomos…
Nott se quedó mirándola. Era cierto que había estado con Voldemort, pero le resultaba desconcertante que ella lo supiese y no dijese nada.
- ¿Cómo es que…?
La chica se encogió de hombros y evitó su mirada.
- Nací así, no se como hago para saber ese tipo de cosas, simplemente ocurre. Veo situaciones y personas que los demás no pueden… pero no me meto, dejo que cada uno actúe como le parece.
El Slytherin la tomó de la barbilla y la acercó a su boca, la tentación era mucho mayor a su autocontrol…
6.
Un tumulto del alumnado de séptimo año, caminaba en dirección a al gran comedor, finalmente las clases por ese día habían terminado, pronto llegaría el fin de semana y podrían tener plena libertad de hacer y deshacer a su parecer. Entre ellos, caminaba el denominado "trío de oro" charlando, aparentemente, de alguna trivialidad que los hacía reír a carcajadas.
- Lo mejor – rió Hermione, secándose las lágrimas de los ojos – fue ver la cara de Ron cuando Ginny miró la túnica de gala en cuarto año y le dijo que no era de ella...
Se escuchó otro estallido de carcajadas, mientras que el pelirrojo se ponía tan colorado como su pelo.
- Sin embargo – contraatacó el muchacho mientras agarraba a su amiga por la espalda – yo extraño esa cola de gato que te salió después de beber la poción multijugos, era realmente graciosa.
Harry tuvo que detenerse para tomarse de las costillas, mientras Hermione le pegaba juguetonamente en el pecho a Ron, riendo a mandíbula abierta… Un metro y medio detrás de los amigos, caminaban con elegancia y porte, Paul Lawson - quien perforaba con su mirada helada al pelirrojo, lleno de algo más que ira – y Theodore Nott, quien de pronto pensó en que no estaba tan equivocado al creer que Draco se estaba involucrando más de lo que le hubiese gustado con Hermione Granger…
Con paso decidido y haciendo mucho ruido al caminar, Paul pasó hecho una furia y revoltijos de "calores" que ya no era capaz de definir. En su caminar aprovechó para golpear con fuerza el costado derecho del pelirrojo haciéndolo tambalear. "Maldita Granger" pensó Draco mientras sentía como un sentimiento lo poseía sacándolo de su autocontrol, aquel pobretón había osado tocarla con otras intenciones por segunda vez en el día y él no entendía porqué le molestaba tanto, porqué le daba tanta ira y ganas de romperle la cara a golpes… entonces un pensamiento le invadió la cabeza, haciéndolo enfurecer mucho más: quizás, solo quizás, Theodore Nott no estaba tan confundido…
OoO
Ron furioso intentó abalanzarse sobre Paul pero Harry lo tomó del brazo. Por su parte, Hermione creyó saber cual era el problema y no supo porqué la enfureció aún más pensar que Draco hubiera mal interpretado sus intenciones con Ron, la cuales desde hacía más de dos meses mantenían una postura inamovible: de amistad. ¿Por qué golpeó a Ron que era su amigo? ¿Qué le daba el derecho de comportarse como un idiota? Ella no era en realidad su novia, no eran nada, no tenía un compromiso, sin ir más lejos, esa mañana había vuelto a llamarla "sangre sucia" como si fuera un bicho de otra especie...
- ¡¿Qué mierda le pasa a tu noviecito? – preguntó el pelirrojo, en el mismo estado de ira.
Ella, que se había quedado mirando el último rastro de la túnica de Paul al girar en un recodo, se dio la vuelta y enfrentó la mirada azulina de su amigo.
- Lo siento Ron, la verdad es que Paul está realmente idiota el día de hoy – dijo – voy a hablar con él.
Saludó a sus amigos con la mano y siguió a Paul. De pronto, toda la furia que experimentó al pensar que Draco se había enojado, se transformó en una sensación de inocente felicidad ¿podía ser acaso que Draco Malfoy estuviese celoso?
Un grupito de Slytherins caminaba en dirección contraria a Hermione por un pasillo desolado, al pasar por su lado la mayoría la insultó por lo bajo con miedo de que su novio estuviese cerca y los oyera, mientras que otro tanto se limitó a mirarla con asco, como si fuera un bicho demasiado horrible y putrefacto. Sin embargo, uno de ellos, sacó su varita y siendo más rápido que ella, la desarmó.
- Maldita sangre sucia – le susurró Spencer mientras la tomaba del cuello y la pegaba contra las rocas que formaban las paredes del castillo – no entiendo como Draco pudo elegirte a vos, que de entre todas las impuras sos la más repugnante, asquerosa y fea…
Hermione quiso tener su varita por un segundo para matarlo en ese mismo lugar, sin ir más lejos, sentía – como nunca lo había hecho – la sangre correr con mucha velocidad, como si la magia quisiese escapar de su cuerpo sin necesidad de ninguna vara… sin embargo, rió, con una risa tan fría y falsa que sorprendió a todas las serpientes que habían hecho un semicírculo alrededor de ella y Jack.
- Lo que quieras, pero soy mejor hechicera que vos, de lo contrario, no necesitarías desarmarme y traer un grupito de idiotas para que te apañen si las cosas salen mal… ¿o no? – dijo, haciendo un esfuerzo sobrehumano para resistir el dolor que le provocaban las piedras clavándose en su espalda y aquel cosquilleo que hacía la sangre en sus manos intentando salir desde sus dedos.
OoO
Paul Lawson caminaba seguido de Theodore Nott. Por su lado pasó una serpiente de séptimo año cargado de libros y el primero lo tomó del brazo.
- ¿Dónde está Spencer? – preguntó.
El chico se encogió de hombros y señaló a un pasillo con la cabeza.
- Recién lo vi irse con un grupito por ese lado, parecían estar yendo a buscar a Granger algo así, no escuché bien – dijo.
OoO
Los ojos de la serpiente se salieron de sus orbitas, otorgándole una nota más de locura a su rostro y cuerpo desgarbado.
- Estúpida… – dijo y la zarandeó, tomándola del cabello. Ella apretó los puño, sentía como si tuviera diez pequeños corazones ubicados en la punta de los dedos - ¿¡Cómo te atreves? – y la volvió a zarandear. La sensación de los latidos aumentó y tuvo que cerrar los ojos para resistir el dolor que le producía la serpiente – asquerosa... – tirón. Ya casi le era imposible calmar los latidos calurosos de la punta de sus dedos, parecía que por obra mágica, su mano quería abrirse - ..rata.. – tirón. Y la sangre pareció quemarle las puntas de los dedos y la palma de la mano - … de biblioteca – tirón y eso fue lo último que dijo Jack. Las manos de Hermione obraron por propia voluntad mágica y se abalanzaron al rostro del Slytherin, arañándolo y robándole gritos de dolor.
La castaña cayó al suelo entre sorprendida por lo ocurrido y dolorida. Con rapidez tomó su varita y se puso de pie, mas ya tenía a seis Slytherin apuntándola con sus varitas, mientras Spencer la miraba sin entender que había pasado.
- Agárrenle las manos – ordenó y dos serpientes la inmovilizaron. El muchacho - de aspecto enfermo y sucio - agarró la varita de la castaña y la miro con curiosidad - ¿sabes lo que me gusta hacer con las impuras, Granger? – le dijo y se acercó a su cuerpo, pasándole una mano por la cintura – jugar con ellas…
Hermione soltó el aire con fuerza y se concentró en buscar una salida. Sin embargo, estaba nuevamente prisionera entre la pared de rocas y los Slytherins.
- No me toques, por el momento no tengo ganas de contagiarme tu sarna – chilló – a diferencia tuya yo si me bañe hoy…
Jack sonrió y se acercó aún más. Apoyó su boca contra el cuello de ella y le pasó la lengua…
Hermione vio como dos ojos grises azulinos se hacían lugar entre el semicírculo que habían formado las serpientes, ardiendo de odio y furia.
- Debí suponerlo – dijo Paul Lawson – suéltala Spencer.
- ¿Por qué? Es solo Granger, una asquerosa sangre sucia que merece morir sin ningún tipo de consideración.
Draco tenía las mandíbulas tensas, al igual que su cuerpo, y los puños blancos de la fuerza con la que los mantenía cerrados. Con solo dos pasos llegó a la espalda de Jack, lo tomó por un hombro y lo obligo a voltear. En el momento en que Jack soltó a Hermione para darse vuelta, el rubio le propinó un golpe de lleno en la cara. La serpiente de aspecto enclenque calló al suelo retorciéndose de dolor y Draco arremetió nuevamente contra él. Estrelló sus puños fuertemente contra su boca, nariz y mentón. Una y otra y otra vez, hasta que sintió que un liquido rojo y caliente cubría sus manos.
- ¡Basta ya! – gritó Hermione y tomó de los brazos a un Paul Lawson fuera de si. A su alrededor, los Slytherins se iban con miedo de ser los siguientes, todos, con excepción claro, de Theodore, quien miraba todo con aquella paz, típica de él.
- Hermione tiene razón Draco, ya es suficiente – dijo.
- Pídele disculpas Spencer – ordenó Paul, su voz sonaba tan fría que Hermione sintió en escalofrío recorrerla de pies a cabeza.
Jack, con el rostro lleno de sangre y levemente desfigurado por la hinchazón rió. Y en ese momento más sangre le salió de la boca. Repugnante.
- Que la vida le pida perdón por darle la impureza, no yo.
La sangre en el cuerpo de Draco Malfoy se aceleró, el odio que le producía Spencer iba en aumento y como continuara insultando a Hermione, ya no sería capaz de contenerse. No quería saber porqué le ocurría eso, solo quería que la sabandija de Spencer se disculpara, para poder irse y dejar de verlo, ya le estaba dando asco.
- Te dije que te disculparas, no me desobedezcas. ¡Imperio!
La castaña, sintiéndose humillada y defraudada a partes iguales, sacó su varita y cubrió a la serpiente del hechizo.
- No necesito sus asquerosas disculpas, ni tus servicios de mortífago para que el me las dé. Todavía puedo vivir por mi cuenta.
Y?? que les pareció??
Espero que les halla gustado, de todos modos ya saben, acepto de todo, hasta basura! pero poooooooooooor favor dejenme un review!! De ahora en más los contestaré a medida que los dejan a sus respectivos dueños.
Muchas gracias a todos los que me leen y dejan review, y para quienes no los dejan también.
petalos-de-rosa, SaRi MaLfoY - bLaCk, Nati, Eneida, soll, PaolaLissete, meli, may, Little Pandora, XxXsofitaXxX, Silver-plated, Dani, chocokiss, Yasmini, karyta34, Pau tanamachi Malfoy, GHiKi, Isa Malfoy (la misma doña de la web?), harrymaniaca, Malfoy.Girl.Potter, rose, irianna07, wei-lo
Mil perdones si me olvidé de alguien.
(Pd: para las que me leen en la web también, sepan que las disculpas fueron para todas y por eso va el mismo post)
Con cariño: Meli
