¡Yo lo siento de verdad! Es que, es que…¡me quedé enfrascada con otros fics! T.T Sí, aún no termino esta historia y ya empiezo a escribir otras dos ._. ¡Y de Fairy Tail! Lo siento, ¡soy un caos! T.T Bueno, si alguno de los que siguen las otras leen ésta, aclaro que a partir de hoy "Corazón de Ninja" será actualizada los Domingos, "Madness, Love" los Miércoles y "No eres tú, soy yo. ¡Literalmente!" (una nueva en la que estoy trabajando ya) los Viernes, cada dos semanas, ya que una sola no me da tiempo de escribir para las tres (¡Disculpen y espero que comprendan!).

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del gran Masashi Kishimoto.


Capitulo 12: Y cuando todo sigue mal…

Habían pasado las horas rápidamente y comenzaba a anochecer. Las personas empezaban a dispersarse de regreso a sus hoteles o casas cercanas para tomar un relajante baño y después cenar algo delicioso en un restaurante acogedor. Pero no. Ellos decidieron hacer una fogata. Y ni siquiera había rastro de los pescadores que se encargarían de obtener la comida.

Los shinobis que habían jugado volleyball lograron encontrar múltiples trozos de madera que yacían en la arena o flotaban cerca de la orilla. Y con ello encendieron el fuego. Poco después, se sentaron a su alrededor.

—¿Dónde están los demás? –preguntaba Kiba con impaciencia—. Pensé que habíamos dicho que comeríamos algo aquí.

—Eso hicimos –aclaró Sai—. Tal vez sólo estén un poco retrasados. Ya vendrán.

—Espero que Naruto-kun esté bien –murmuró una Hyuuga.

—Tranquila, Hinata –la Yamanaka le puso una mano en el hombro—. Tiene a todo un pelotón para cuidar de él.

—¿Ya estás bien de los golpes, Temari? –le cuestionó el Inuzuka.

—Eso creo –respondió entrecerrando los ojos—. Me sorprende que mis facultades mentales sigan intactas después de 6 cocazos y 17 balonazos en la cabeza.

Misteriosamente, una pelota llegó a gran velocidad por detrás y golpeó contra la nuca de la Sabaku No, haciendo que ésta se inclinara un poco hacia adelante por el impacto.

—18 –corrigió enderezándose, con un severo tic ocular.

—T-Temari-san, ¿estás bien? –preguntó Hinata.

La rubia asintió ligeramente con la cabeza, aún con el drástico espasmo en el ojo.

Después del incidente, pasaron los minutos hasta que se hizo completamente de noche.

—¡¿Dónde están todos?! –exclamó Kiba mientras Akamaru ladraba—. ¿Acaso tengo que hacer señales de humo o un letrero de SOS para que vengan? ¡Tengo hambre!

—Cálmate, no deben tardar –le respondió el pelinegro.

—¡Dijiste eso hace como una hora, Sai!

Inmediatamente, seis personas llegaron caminando por un lado.

—¡Al fin! –gritó el Inuzuka—. ¿Dónde demonios estaban?

—Rescatando a este idiota –Sakura hizo un movimiento de cabeza apuntando a un rubio.

Naruto apareció con un ojo hinchado y morado, rasguños y varios golpes que le llenaban el cuerpo.

—¡¿Rescatándolo?! –profirió Ino—. ¡Parece todo lo contrario!

—Créenos –siguió Tenten—. Es difícil salvar a Naruto…

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Flashback

Sakura seguía dándole fuertes golpes al Uzumaki en el pecho, sin lograr absolutamente nada. Sus respiraciones se hacían cada vez más lentas.

—¡Se va a morir! –soltó Kankuro entrando en pánico.

El ojiazul comenzó a temblar desesperadamente con las pocas fuerzas que le quedaban al oír el comentario.

—¡Cálmense todos! –trató de decir la pelivioleta—. Sakura, trata de ponerlo de pie y hazle una compresión abdominal.

La Haruno eso hizo oprimiendo con fuerza sus puños contra el estómago del ninja. Después de varios intentos, el dichoso objeto que impedía su respiración, salió volando por los aires. Inmediatamente, Naruto tomó aire con fuerza, recuperado su color.

—¡Gracias Sakura-chan! ¡Espero no me hayas roto las costillas antes!

—Cállate idiota. Estás vivo.

Fin del flashback

-o-o-o-

—¿Un tapón? –cuestionó Temari incrédula—. ¿Se estaba ahogando con un tapón?

—De pincel de arte –aclaró su hermano pelirrojo.

—Qué específico –murmuró Kiba.

—Pero eso no explica cómo es que tiene el ojo morado –señaló Sai arqueando una ceja.

—Es que eso vino después –indicó el marionetista.

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Flashback

—¡Estoy vivo! –se regocijaba el Uzumaki después de que lo peor había pasado.

Él, junto con los que habían subido al tobogán, iba de vuelta a reunirse con los demás tal como habían acordado. Llegarían antes de que oscureciera. Pero claro, no contaron con que Naruto estaba con ellos.

—¡Estoy vivo! ¡De veras! –tarareaba el portador del Kyuubi a lo largo de todo el camino.

—Alguien que lo calle… —decía Gaara con pesar.

—Estoy vi-… –pero su canto fue interrumpido.

En menos de un segundo, algo había impactado en la cara de Naruto, específicamente en el ojo izquierdo, tirándolo al suelo.

—¡¿Qué rayos?! –profirió una Tenten sorprendida.

—¡Naruto! –exclamó Haruka colocándose sobre la arena—. ¡¿Estás bien?!

—Ramen…voladoooooor –dijo mientras veía estrellas girando alrededor de él.

—Está bien –aclaró el castaño.

—¿Qué demonios lo golpeó? –inquirió el kage buscando al agresor.

—Creo que fue eso… —y Sakura apuntó a un disco naranja que se hallaba reposando a lado del rubio.

Fin del flashback.

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—Con que ahí terminó nuestro frisbee… —murmuró el Inuzuka rascándose la cabeza.

—¡¿Era suyo?! –exclamó Naruto, completamente encolerizado—. ¡Los voy a matar! ¡¿Y cómo rayos llegó tan lejos para pegarme en el ojo?!

—¿Y cómo vamos a saber? –Sai se encogió de hombros—. Y además, era de unos niños que estaban jugando con Akamaru.

El Uzumaki se resignó, mirando al perro blanco con recelo a la vez que se sentaba a lado de los demás.

—Pero, eso aún no aclara por qué Naruto-kun tiene todos esos arañones –intervino Hinata, preocupada.

—Para allá íbamos –contestó Tenten.

—Después de que Naruto terminó con el ojo así –continuó el mediano de los Sabaku No—, digamos que ya veníamos para acá cuando…

—Un gato lo atacó –finalizó la Hayashi.

—¿Un gato? –preguntaron al unísono.

—Un pequeño gato… —reafirmó el pelirrojo.

—¡¿Pequeño?! –se ofendió el hiperactivo ninja—. ¡Esa cosa era del tamaño de Akamaru!

La Haruno suspiró con fuerza.

—Pateó a un gato del tamaño de mi cabeza pensando que era una bolsa de basura –dijo—. Y, nuestro querido felino le respondió con sus garras.

—Vaya que tienes buena suerte, Naruto –decía Ino—. Ya en serio, ¿cómo es que eres un shinobi?

El resto tomó asiento alrededor de los pedazos de madera que ardían bajo grandes llamaradas. Pero algo hacía falta.

—Oi –habló finalmente la Hayashi dándose cuenta—. ¿Dónde están Shikamaru y los demás? Y…la cena.

No hubo respuesta.

—No me digan que se perdieron en el mar –murmuró el marionetista—. ¡Ahora un barco fantasma los rescatará y tendrán que convertirse en malvados piratas para sobrevivir y que Davy Jones no se lleve sus almas!

—Qué imaginación la tuya –se admiró su hermana.

Como respondiendo a Kankuro, cuatro figuras aparecieron flotando sobre las aguas más próximas. Una de ellas logró llegar a la orilla, seguida por las otras.

—¡Tierra! –exclamó un Nara completamente arrugado y besando la playa.

—Shikamaru, técnicamente es arena, no tierra –le corrigió Chouji.

El domador le sombras le dedicó una mirada asesina.

—Creo que no volveré a meterme al mar en un buen tiempo –confesó el Aburame ajustándose sus oscuras gafas.

Neji llegó al último y tan pronto se alejó del agua, se colocó en posición fetal, comenzando a temblar.

—¡Neji-san! –Hinata se acercó a su primo—. ¿Estás bien?

—Hinata-sama –le respondió débilmente—. Mi orgullo se ha ido al carajo –la tomó levemente de los brazos—. ¡Nunca más me deje ir con ellos a ningún lado! ¡Están locos!

—¿Qué rayos les pasó? –cuestionó la pelirosa—. ¿Y dónde está el bote que rentaron?

—Ni lo preguntes –contestó Shikamaru—. Una serie de malditas olas hizo que perdiéramos todo. Creo que si guardamos silencio, nadie se dará cuenta de que hace falta un bote. Después de eso —continuó—, estuvimos a la deriva como por una hora hasta que un barco atunero nos rescató, pero nos dejó a un kilómetro de aquí y tuvimos que llegar nadando.

Todos los observaban incrédulos. ¿Es que a todos les habían pasado desgracias en ese día? Tal parecía que así fue.

—Entonces…—el Uzumaki abrió mucho los ojos—. ¡¿No habrá cena?!

Los pescadores negaron con la cabeza. Mientras todos discutían sobre qué comerían, Tenten buscó algo con la mirada. Más bien a alguien. Un bicho verde no estaba presente.

—Oi, ¿dónde está Lee?

Nuevamente, Shikamaru y los otros negaron con la cabeza. Los demás dieron un grito ahogado.

—¡¿Está muerto?! –exclamó Kankuro.

—No lo sabemos –contestó el Hyuuga recuperando su postura habitual—. Lo perdimos poco después de haber arrojado su agenda al agua y antes de que nos atacara el maldito mar.

—¿Su agenda? –cuestionó la peli—violeta.

—Eh, larga historia –contestó Shino agitando las manos—. El punto es que no sabemos si Lee está vivo o no.

—¡¿Y por qué lo dicen como si nada?! –Ino se alteró—. ¡¿Saben qué pasará si Tsunade se entera de esto?! ¡Nos matará a todos!

—Tranquila Ino –intentó calmarla el Akimichi—. Está tan mal del cerebro que lo más probable es que llegue nadando montado en el lomo de un delfín.

Sakura hizo una mueca, quedando boquiabierta y apuntando con un dedo. Los otros siguieron su mirada e hicieron lo misma expresión.

—¡Chicos! –saludó Lee muy alegre—. ¡No van a creer lo que pasó!

Llegó a la orilla y se bajó del lomo de un cetáceo. Chouji se desmayó.

—Oh por Kami –murmuró la Yamanaka.

Lee habló, comunicándose con sus nuevos amigos. Se despidió con una mano y se volvió hacia sus amigos.

—¡Chicos! –repitió—. ¡Conocí a una familia de delfines increíbles! Y lo mejor de todo, me ayudaron a recuperar mi agenda –sonrió levantando su pequeño cuaderno—. Aún está un poco mojada, pero la recuperé.

Y el Nara acompañó al Akimichi en su desmayo.

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—Entonces…nada de comida –decía Naruto mirando hacia el fuego.

—Conseguimos una bolsa de plástico y una bota –dijo Shikamaru ya despierto—. ¿Les sirve de algo?

Obviamente, todos rechazaron la oferta.

—¿Y ahora qué hacemos? –preguntó Tenten—. No sé ustedes pero yo tengo hambre.

—Voto por ir al restaurante del hotel –propuso la Hayashi.

—No creo que haya lugar a estas horas –respondió el Inuzuka.

—Y si lo hubiera, primero tendríamos que ir a la habitación a ponernos algo de ropa –indicó Sai, pues todos seguían vestidos con sus trajes de baño.

Hubo largos y pesados suspiros. Parece que esa noche dejarían sus estómagos vacíos.

—Tranquilos –trató de decir Kankuro—. Dijimos que íbamos a cenar alrededor de una fogata y eso haremos, ¿verdad Gaara?

Su hermano menor asintió con la cabeza y ambos se pusieron de pie, dispuestos a conseguir comida.

Minutos después, los dos aparecieron con múltiples pescados asados, clavados en largas varillas de madera.

—¡¿Pescaron todo eso?! –exclamó sorprendido el Hyuuga.

—¡¿Y ya lo cocinaron?! –siguió el Aburame.

—Claro que no –contestó el kage—. Los sacamos de ahí.

Los shinobis voltearon y vieron un pequeño puesto que leía "Ricos pescados ahumados. Sólo 15 ryo". Todos se quedaron con la cara cuadrada.

—Todo nuestro trabajo… —murmuró el Akimichi—. Y pudimos haberlos comprado.

—Te entiendo amigo. Esto es problemático –y el domador de sombras colocó la mano sobre su hombro.

Pero era comida. Y una fogata. Así que no podían decir que no. Todos comenzaron a llenarse rápidamente, a excepción de una kunoichi.

—¿No vas a comer nada, Haruka? –le cuestionó el marionetista.

—Eh…no. Es que no me gusta el pescado.

—¡¿Qué?! –exclamó él sorprendido—. ¡¿Como que no te gusta?! ¡¿Qué clase de persona eres?!

—Una a la que no le gusta el pescado –aclaró simplemente la pelivioleta.

Kankuro se golpeó fuertemente la frente con una mano.

—Creo que ya me había dado cuenta de eso –respondió.

—¿No tienes hambre? –inquirió la Hyuuga preocupada.

—No mucha, sabía que comeríamos eso. En ese caso me hubiera ido al restaurante, pero estoy bien –sonrió ligeramente.

Todos le creyeron y siguieron merendando hasta que todo desapareció.

—¡Eso estuvo delicioso! –exclamó Temari tirándose de espalda a la arena.

—Creo que ya debemos irnos –dijo la Haruno mientras se ponía de pie.

—Esperen –dijo un Lee animado—. ¿Por qué no vamos a un karaoke?

Los demás lo miraron. Cada día se le venían más ideas extrañas a ese demente.

—¿Estás loco? –preguntó Kiba.

—A mí ni me gusta eso –aclaró el Hyuuga—. ¿Y tú desde cuándo sabes cantar?

—¿Yo? –decía el del expándex—. Puede que en el día sea Lee, ¡pero en la noche soy Paquita la del Barrio!

Y ahí estaba otra vez. Al ninja realmente se le había botado un tornillo.

—Yo digo que regresemos al hotel –ofreció Ino.

—¡Sí! –contestó el resto.

Pero antes de que se fueran, una figura solitaria apareció frente a ellos. Era un hombre de mediana edad. Lucía desaliñado y portaba ropa sucia y rasgada. Creyeron que era un vagabundo. Kankuro se adelantó antes de que hablara.

—Lo siento –le dijo—. No tenemos dinero.

—No quiero dinero –informó el individuo.

Los shinobis lo miraron con confusión marcada en el rostro.

—¿No tendrán papel de rollo? –cuestionó—. Es que me anda del baño.

Todos negaron con la cabeza al mismo tiempo mientras el hombre se alejaba, decepcionado. ¿Realmente ese había sido su primer gran día de vacaciones? Volvieron a suspirar y se encaminaron hacia sus habitaciones.

-o-o-o-

—¡Por fin! Terminó el peor día de vacaciones que he tenido –confesó Sakura arrojándose sobre su cama.

—Esperemos que el resto no esté igual –se quejaba Tenten mientras se ponía un pijama.

—¿Y dónde están Tsunade-sama y Shizune? –inquirió la pelivioleta viento sus camas vacías.

—Quién sabe –dijo la Hyuuga.

—Tranquilas –sonrió la Yamanaka—. Tsunade debe de haber ido a un bar y Shizune se está encargando de que no se ponga tan borracha…

Las demás asintieron con la cabeza. Siguieron discutiendo de todo lo que les había pasado hasta que se quedaron dormidas.

En medio del silencio de la noche, un proyectil entró con rapidez a la habitación de las kunoichis, a través de una ventana. E hizo un fuerte impacto contra la cabeza de una de ellas.

—¡¿Quién carajo lanza balones a estas horas?

—¡Cállate Temari! –le gritaron las demás.

La rubia gruñó, cerrando la ventana y regresando a su sueño.

Ésta me las pagarán…quienquiera que haya sido.


Sí. Como siempre qué horrible final. Ok, esto se pone más random cada vez. Ya, ya. Lo haré más normal en el que sigue. Lo prometo :3 ¡Creánme! Que se viene la primera misión. Veamos a quienes les toca ;D. Etto…Davy Jones no me pertenece y espero que Paquita la del Barrio no me demande ._.

Ojalá que de verdad sigan leyendo y no crean que ya había abandonado T.T Muchas gracias. ¿Reviews por favor? C: