Y sigo por aquí molestando con mi insostenible presencia. No es necesario que se alegren ni me dejen reviews, porque no merezco ninguno. Tan solo vengo aquí a decirles que - dejando muchísimo que desear con mi comportamiento - las adoro y agradezco todo lo que han hecho y tan lindas palabras que me han dado.

No entiendo cuál es mi FUCKING problema, no me gusta escribir finales y de todas las veces que lo intenté en éste último año, ninguna dio frutos, con lo que éste fin se pasó más años inconcluso que cualquier otro. Es ridículo, solo me ha faltado un capítulo y eso me ha detenido todo este ultimo año. Pero me he puesto cual escuelita y estoy escribiendo aunque no me cierre y al día siguiente tan solo lo modifico. De todos modos este ha sido uno de los que más me ha costado y el siguiente, bueno al ser el final absoluto me da ilusión, la guerra y todo eso.

No voy a dar fecha para luego no tener que dar explicaciones cuando me muera. Tan sólo les diré "hasta luego", manteniendo mi palabra en que terminaré con éste fin aunque me cueste la vida!

Los quiero


35_ Él sonrió y sus ojos rojos brillaron con la muerte en ellos…

La voz del hada negra que la había hechizado resonó en su mente y Pansy cayó de rodillas. Ya no le quedaba mucho tiempo.

1.

Sábado 6 de Enero

- Hola, Hermione – saludó Luna, como lo hacía todos los días.

Por supuesto, el cuerpo inerte de la castaña no profirió respuesta alguna, aunque eso no pareció inquietar a Luna, quien tomó un paño tibio, humedecido en poción limpiadora y se encargó en su misión diaria, asear a su mejor amiga. Comenzó por el cabello eternamente enmarañado, lo cual le llevó varios minutos; luego, descendió por su relajada frente y se encaramó a las mejillas ahora pálidas. Sentía inquietud emanar de Hermione, como si ella estuviera preocupada por algo.

- ¿Qué te tendrá mal?

Remojó el paño en el cuenco de poción y continuó con su labor; humedeció bien el cuello blanquecino de la Gryffindor y esquivando el collar de oro que parecía estar ahorcándola. Continuó su recorrido bajando por el pecho y encargándose de su abdomen; como no despertara pronto los huesos terminarían dominando su estética. Luna se preguntó que estaría haciendo Draco Malfoy, si Theodore estaría cuidando de él.

Desde la habitación de Hermione se podía oír el piso inferior, donde Harry planeaba abandonar el colegio, junto con Ron, para embarcarse en un viaje al valle de Godric Griffindor, sin embargo, no quería dejar a su amiga sola en Grimmauld Place. Por otra parte, Ginny canturreaba alguna canción junto a Morgana mientras se encargaban de quitar todos los adornos navideños.

Al tiempo que Luna volvía a humedecer el paño en la poción, un chasquido seco sonó a la altura del cuello de Hermione; la joven rubia miró con curiosidad el collar incrustado – del cual salía un vapor negro - en la piel de la castaña y con manos cuidadosas intentó quitárselo. Al removerlo del lugar en el que permaneció por más de cinco días, Luna descubrió una marca al rojo vivo rodeando todo el delicado cuello de Hermione.

- ¡Morgana, el collar se ha desprendido! – avisó Luna.

El rumor de alguien subiendo apresuradamente las escaleras llegó a ella, mientras rozaba con delicadeza toda la lastimadura de Hermione con el paño.

- ¿Cómo ha ocurrido? – preguntó la mujer.

Luna simplemente se encogió de hombros.

- Oí un chasquido proveniente del collar y cuando lo quise sacar me di cuenta que ya estaba desprendido.

Morgana asintió, mientras tomaba el pulso de Hermione.

- ¿Ocurrió algo más?

- Parecía como si de él emanara vapor muy denso y negro.

La mujer sonrió.

- El hechizo ha terminado, Luna, no tardará en despertar.

2.

- ¡Como oiga alguna otra discusión, ninguno de los dos sobrevivirá para contarlo! ¿Me han oído? ¡La mansión es lo bastante grande como para que cada uno se ubique en una punta distinta! – chilló Pansy al tiempo que aparecían Draco, junto con Theodore y Paul – ¡Gracias a Merlín que han llegado, este par de imbéciles están quitándome la poca cordura que me queda!

Paul avanzó hasta quedar a la par de la morena, estiró un brazo y le apretó el hombro a modo de saludo.

- ¿Qué es lo que ha pasado?

- Se la pasan discutiendo por cualquier estupidez, ya no pueden ni comer en una misma sala que ella le critica el modo de masticar, entonces él arremete con algún comentario sobre los kilos que ha aumentado durante este último mes y para cuando te quieres dar cuenta están enzarzados en una discusión de lo más espantosa. Nunca creí que diría esto, pero me espanté al oír como se faltan en respeto – luego, dirigió su mirada a Draco he hizo una señal de final – Lamento decirte esto, mi amor, pero este par de idiotas, al menos en esta vida, no están hechos el uno para el otro, no tiene ningún sentido seguir intentándolo.

Draco, como si ya no tuviera suficiente con todo, se tiró el pelo para atrás, buscando alguna manera de lograrlo.

- Siguen llegándote cartas, a propósito, la más reciente es de hoy hará cosa de una hora atrás – comento Pansy. Con paso elegante caminó hasta llegar a una mesa ratona donde había muchos sobres apilados. Tomó un pergamino enrollado y se lo lanzó.

El mortífago deshizo el nudo, preguntándose que mierda querría Morgana ahora, como si su silencio no fuera muestra suficiente de que no pretendía volver, no mientras pudiera hacer algo más por Hermione.

No fue conciente de en qué momento cayó de rodillas, mucho menos de cuando comenzó a soltar insultos; pero de lo que si fue plenamente conciente, fue de esa sensación de miedo puro que se desparramó por todo su cuerpo, despertando en su totalidad a la bestia, la cual solo quería ir junto a Hermione y protegerla, tanto a ella como a ese bebé que cargaba. Su bebe.

- ¡Draco! ¿Qué ocurre? – le gritó Pansy, entonces fue cuando reparó en los tres pares de ojos que lo observaban.

Se puso de pie lentamente.

- Ha sucedido, Hermione está embarazada. – contestó con los ojos aguados.

Pansy soltó algún comentario incoherente mientras le daba órdenes a la sirvienta que liberara a Peter junto con Olivia. Theodore asintió. Paul, por su parte, golpeó el hombro de su primo con una leve sonrisa.

- Te felicito, entonces. – dijo con voz alegre, como si no comprendiera el peligro.

Theodore caminó hasta llegar junto a Draco.

- El misterio ha sido finalmente develado. Tendremos que ponerla a salvo en cuanto despierte. Me reuniré con Severus para ponernos de acuerdo.

El rubio negó suavemente con la cabeza.

- No tiene sentido alguno intentarlo, Theodore, esto es diferente, él lo sabrá de todos modos.

Paul alzó una ceja.

- ¿A caso piensas no hacer nada al respecto? ¿En qué cambiaría si hubieran sido Peter y Olivia?

Draco sonrió con amargura.

- Que ninguno de ellos es su mano derecha. ¿Qué se supone que deba hacer cuando Hermione me necesite, cuando el embarazo esté tan avanzado que a penas pueda moverse? O sino, el día que nazca ¿Cómo se supone que los protegeré mientras el bebé requiera de sus padres las veinticuatro horas del día y Voldemort me aparte por meses? No es lo mismo, no podré dormir con el temor de que él descubra mi secreto y los encuentre. Bastante enfermo me trae la idea de que la lastime a ella, ¿Puedes siquiera pensar en cómo me comportaría de tener un hijo en peligro?

Mierda, mierda, mierda, mierda. Porque hasta lo podía ver, su pequeño en brazos de una exhausta Hermione y él vestido de mortífago, dejándolos a su suerte para continuar con la mentira de il preferitto. Definitivamente no.

- Entonces ¿Qué es lo que propones? – inquirió Nott.

- Tú, Theo, debes descubrirme. De ese modo Voldemort ya no tendrá dudas. Debes decirle la verdad, que la profecía hablaba de mí y Granger. Entonces ellos vendrán por nosotros, aunque claro, ella no estará a su alcance.

El muchacho lo miró con rostro sereno, mas ojos inmutables.

- ¿De qué servirá eso?

Paul entendió de que iba todo y suspiró, porque no se le ocurría nada mejor con qué replicar.

- Le dará tiempo a Potter y Morgana de encontrar y destruir los siguientes horocruxes.

3.

Se sentía extraña, como si no hubiera movido un dedo por meses. No recordaba que había soñado, ni cuándo se había dormido. Todo era una oscura nebulosa, un estupor que no la dejaba reaccionar. Sabía que tenía que abrir los ojos, puesto no estaba cansada, como también quería moverse, ya que tenía los músculos agarrotados.

Con pereza extendió la pierna derecha hacia un lado y los brazos hacia arriba, estirándose al máximo; suspiró pausadamente y tragó su propia saliva; instantáneamente se arrepintió, un sabor extrañamente ácido bajó por su garganta llevándola a toser. Abrió los ojos de golpe y sintió como si tuviera lagañas de meses depositadas sobre sus pestañas y lagrimales; con la mano derecha se restregó los ojos y entonces todo volvió a ella de golpe.

Solo le bastó con visualizar la esmeralda reluciente en su dedo anular para comprenderlo; con Draco habían ido por Morgana, pero algo había salido mal. La imagen de un hombre moreno de facciones duras se cruzó por su mente y pudo recordar el dolor que sintió previo a la nada y el olvido.

- ¡¿Draco? – gritó. Siendo apenas conciente de donde se encontraba, se dio cuenta de que él jamás podría estar allí.

Un ruido de pisadas aceleradas sonó en la estancia y tan solo segundos después una mujer, de aspecto poderoso e imponente, irrumpió en la habitación. Una hermosa y sincera sonrisa cruzó su rostro inmutable.

- ¡Gracias a Dios y Merlín! ¡Has despertado, Hermione!

Con celeridad se acercó a ella y le tomó el pulso. Al sentir entrar a alguien más, se giró y rozó con la palma de la mano el abdomen de la muchacha.

- ¡Hermione, que alegría! – chilló Ginny y se lanzó a sus brazos.

Sus dos amigos, Ron y Harry, siguieron a la menor de los Weasley y depositaron un beso en su mejilla para luego observarla con ojos clínicos.

- Fuiste muy valiente – le dijo Harry y sonrió.

- Más que eso, ha sido una heroína, al menos para mi – comentó la mujer.

La castaña sonrió a penas. No podía pensar, se estaba ahogando de miedo, no por ella, sino por Draco, por no saber donde se encontraba ni como estaba. La sola idea de imaginarlo mal se le atragantó en el pecho, lanzando dardos venenosos a su débil pecho. Algo dentro suyo le advirtió que no preguntara por él en ese momento, que debía sentirse culpable por amarlo tanto como para morir por él, pero no le importó, la verdad era que no podía sentirse culpable, al menos ya no. No importaba lo que él era, lo que hacía o lo que alguna vez había sido; lo importante era como ella se sentía con él, no había razón alguna por sentirse mal, porque él era bueno para ella.

Por eso ya era tiempo de dejar de preocuparse por lo que dirían sus amigos, por el simple hecho de que no había vuelta atrás. Amaba a un mortífago y punto.

- ¿Dónde está Draco, Morgana? – Preguntó sin siquiera prestar atención alguna al rostro de los presentes o al ruido de pisadas en la escalera.

La bruja hizo una mueca que decía mucho y una mierda.

- No sabría decirte dónde se encuentra, pero sí que está vivo…

Hermione respiró con dificultad, porque entendía perfectamente lo que estaba pasando.

- No volverá, ¿Verdad?

La mujer negó con el rostro serio, entonces la Gryffindor se destapó dispuesta a marchar, sin embargo el mundo se le dio vueltas, mareándola.

- Aún no tienes fuerzas suficientes como para hacer esto – indicó Morgana.

El rostro de Hermione estaba rojo de frustración, ira y dolor, ¿Es que Draco no entendía que por más que se alejara ella lo seguiría amando?

- ¡Maldito mortífago del demonio! – soltó, histérica.

La voz de Harry provino desde algún lugar de la habitación, parecía como si no quisiera decir lo que estaba a punto de decir.

- Te salvó la vida, Hermione.

- ¡Y una mierda! ¿De qué me sirve si él pretende irse al culo del mundo sin mí?

Harry miró desencajado a su amiga, cuando los presentes se abrieron para darle paso a alguien.

- Granger, romperás el encantamiento Fidelio con esos gritos – dijo Draco al llegar a la cama, llevaba los ojos rojos y los pómulos levemente hinchados. Por el resto, su rostro era insondable.

- ¡Tú! – Chilló y le clavó un dedo en el pecho – Draco Malfoy, ¿¡Quién te crees que eres para irte simplemente porque tú crees que es lo mejor!

Contra todo pronóstico, Draco sonrió y tomó la manó de Hermione como si fuera de porcelana.

- Si me hubiera ido, no estaría aquí ¿O no, Granger? – Comentó mientras se inclinaba sobre su rostro hasta quedar rozando sus labios.

La muchacha lo tomó por el cuello y lo besó, como si nunca lo hubiera hecho en su vida.

- De acuerdo.

4.

Al caer la noche, Hermione se quedó dormida en los brazos de un pensativo Draco, luego de tomar unas cuantas pociones que Morgana le había preparado.

La cabeza de Draco maquinaba a toda velocidad. Sería padre, con diecinueve años tendría una razón más fuerte que cualquier otra para vivir, alguien dependería de él y de eso que algunos llamaban "sentimientos" que tan recientes eran para el mortífago. Sin embargo, eso no era todo, ahora tenía más miedo y preocupaciones que antes, porque no permitiría que nadie pusiera un dedo sobre aquella criatura, estaba decidido, de ser necesario los metería bajo tierra donde nadie pudiera encontrarlos.

- ¿Se ha dormido? – preguntó alguien en un susurro.

Draco se limitó a asentir con un movimiento de cabeza. Mantenía su semblante imperturbable.

Morgana se adentro en la habitación procurando no hacer ruido e hizo aparecer un banco junto al mortífago.

- Imagino que has leído mi carta, ¿verdad?

- Si.

- No sé como ha podido sobrevivir a todo, lo único que se me ocurre es que su sangre sea más parecida a la nuestra que a la suya. - dijo y señaló a Hermione – Hoy pude sentir su energía al rozar su vientre, él o ella está tan fuerte como un sauce boxeador.

Draco volvió a asentir, debía reconocer que eso lo tranquilizaba bastante.

- ¿Vas a contarme porqué intentas mantenerte lejos de ella?

El muchacho alzó una ceja.

- ¿Debería? – murmuró con sorna.

Morgana curvó los labios en una sonrisa.

- Solo si puedes sacar provecho de eso.

Draco lo pensó por unos segundos.

- Existe una profecía que afirma la aparición de dos personas opuestas, una pura y la otra impura, que ayudarán para que Lord Voldemort sea destruido. En un futuro, el hijo de ambos será quien termine con la segunda guerra mundial.

Por otra parte, las leyendas de una tribu llamada Zulú, cuentan que la hechicera que descansaba por cien años solo sería liberada por los padres de quien acabaría con una futura guerra mágica y que de esa hechicera sería la descendencia. Al principio no supe o quise verlo, pero ahora, son demasiadas las coincidencias. Yo mismo soy tu bisnieto, con eso tendría que alcanzarme. No obstante me tomé todo el tiempo que no tenía en darme cuenta. Solo será cuestión de días hasta que él mismo llegue a esa conclusión y no habrá lugar en el mundo para mantener a Hermione embarazada a salvo.

Morgana asintió con la mente en otro lugar.

- Pero no puedes matarlo, porque no está en ti hacerlo.

- No puedo asesinarlo por los horocruxes y porque Potter es el único capaz de hacerlo. Son siete, Potter consiguió el diario, el añillo, la copa y el relicario; estoy seguro que uno de los faltantes es una snitch que en algún momento le perteneció a Godric Griffindor y que está en algún bosque del mundo. Por el resto estoy perdido, no sé donde puede estar el séptimo objeto, mucho menos qué es.

La bruja lo miró con el rostro concentrado.

- Tuve una visión, el día que fui liberada. Todos estos objetos que me nombras estaban en muchos lugares a la vez, en una choza, un bosque y una cueva; pero en la imagen que visualicé también había una enorme serpiente.

- ¿Nagini? – preguntó incrédulo.

Morgana asintió con una sonrisa de suficiencia.

- Yo puedo destruir todos estos objetos, con tan solo pensarlo; sin quererlo, Voldemort me pasó su mayor preocupación al meterse en mi mente…

- ¿Y cuál es?

Morgana volvió a sonreir.

- Treinta y siete días para el aniversario de una preciosa copa.

- ¿Segura?

Morgana asintió

- Como que existe Dios.

La mujer reparó en Hermione y en el protector abrazo de Draco.

- ¿Le dirás algo de todo esto?

El mortífago negó con el rostro

- Ni una palabra – murmuró.

5.

"...Del amor entre opuestos

nacerá el fin del señor de las tinieblas

conjunto con el terror..."

Morgana se movía intranquila por la casa de Grimmauld Place, la sangre le escocía en las palmas, ansiosa por ejecutar aquel objeto maldito que aleteaba frente a ella. A su lado, Harry, Hermione y Ron miraban curiosos.

La bruja pensó en todo lo que le provocaba un alma dividida en siete partes, en la maldad en su estado más puro desparramada por el mundo en siete objetos. Pero no más, porque aquella abominación tendría que terminar y ella se encargaría de hacerlo. Con paso seguro se aproximó hasta la snitch y la tocó con los cinco dedos de la mano izquierda. Alguien le había preguntado si dolía. ¿Doler? ¡Por supuesto! Porque aquel bicho que se encontraba dentro no quería perecer y luchaba fieramente para no hacerlo, de ahí que le doliera durante días luego.

Sentía como si intentaran arrancarle la carne desde los dedos y mucho más, pero ella tenía que ser más efectiva y de hecho, lo sería; de lo contrario el alma destruida le comería el brazo y continuaría hasta el corazón en cuestión de meses.

Con mucho asco, apretó la pequeña pelota entre sus dedos y declaró:

- Delere.

De la snitch dorada se desprendió una nube negra que tomó la forma de un furioso Tom Riddle. Morgana sonrió macabramente y le tiró un beso.

- Se ha ido – dijo y junto a los amigos profirieron gritos de alegría.

Harry pronto abandonó todo rastro de júbilo.

- En siete días lo seguirá el relicario, con lo cual tenemos solo quince días para descubrir qué es y dónde está el último horocrux.

- ¿Cómo haremos, Harry, no puedes meterte en su mente al menos una vez? – preguntó Ron.

- Es demasiado peligroso – apuntó el niño que vivió – no sé como proteger mis propios pensamientos y seguramente Voldemort descubrirá en lo que estamos si se lo propone.

Morgana se encontraba con los dedos estirados mientras Hermione recitaba palabras al tiempo que golpeaba cada delicada extremidad con la varita.

- Antes de que ocurriera lo de Draco, bueno, los dos juntos llegamos a la conclusión de que Nagini era la última pieza faltante – comentó la mujer.

Hermione alzó la vista.

- ¿No sería imprudente depositar un pedazo de alma sobre algo que ya tiene vida propia? – preguntó.

- Puede ser, pero es un comportamiento de esperarse viniendo de Voldemort – afirmó Harry – Esto no nos deja más opción que ir en su búsqueda en cuanto se cumpla el aniversario.

Morgana asintió.

- Tendremos que crear una estrategia, una emboscada. Necesitaremos a todos los que estén dispuestos a presentar batalla, entonces yo me cargaré a la serpiente y tú, muchacho, tendrás la oportunidad de terminar con esto de una vez por todas.

Harry asintió con el rostro preocupado, siempre supo que aquel día llegaría, donde Voldemort o él se despedirían de la vida, sin embargo en todas sus pesadillas había deseado no involucrar a nadie más que él.

- Ya no hay vuelta atrás, Harry, todos estaremos contigo. Hasta el final.

"...Del amor entre opuestos

nacerá el fin del señor de las tinieblas

conjunto con el terror..."

6.

Voldemort investigaba la mente de Jack Spencer; buscaba encontrar el rostro de quien lo había traicionado, porque algo en su interior, tal vez su sexto sentido, le advertía que había algo importante en ese saco de basura.

Muchas imágenes borrosas atestaban la simplona enciclopedia mental del mortífago, mujeres impuras desnudas, muggles violadas y asesinadas, el castillo Hogwarts, la marca tenebrosa, la logia de las serpientes, Draco Malfoy golpeándolo en el rostro demandándole respeto a Hermione Granger.

Las rendijas de su reptil nariz se dilataron de pura ira.

7.

— ¿No volveremos a Hogwarts entonces?

— Ya no es un lugar seguro, con Dumbledore muerto, es fácil entrar en el castillo.

— ¿Qué haremos ahora? — preguntó Hermione afligida.

Draco se acercó a ella y le entregó un pequeño libro.

— Estudiar, llevo mucho tiempo investigando.

La muchacha lo miró sin entender y se acomodó más en el sofá. Con interés comenzó a leer, comprendiendo cada vez más. Allí no sólo estaban las notas personales de Draco, sino también datos de gran valía para Harry; era impresionante la cantidad de secretos que el mortífago tenía. Por una parte, aparecía la profecía que le ocasionó a Harry tanto dolor como responsabilidades impuestas, y por otro, las palabras que aseguraban la llegada de un futuro líder. Hermione leyó cada anotación sobre Morgana, su encierro y posterior liberación. Luego el cuaderno tan solo anotaba seis objetos y sus respectivos sitios.

— ¿Desde cuándo sabes esto? ¿Una snitch? — preguntó Hermione.

El rubio se encogió de hombros y movió la varita, haciendo que el cuaderno volviera a él.

— Desde que llegué a Hogwarts éste año — respondió desapasionadamente.

— ¡Tú sabes lo importante que es ésto! ¿Por qué no me lo has dicho antes? — cuestionó poniéndose en pie.

Sin embargo una mano blanca la tomó del brazo, obligándola a sentarse nuevamente.

— Potter lo sabrá, aún no es el momento.

Draco la miró de ese modo que no aceptaba réplicas, y la atrajo con fuerza hacia él. Si aquella iba a ser su última noche juntos, entonces haría que valiera la pena.

Con voracidad tomó posesión sobre sus labios y la besó con vehemencia y furia, porque la dejaría para que viviera, para que su hijo también lo hiciera. La cogió por los muslos necesitado de su consuelo y calor, porque él no era un hombre débil, pero vaya que ello lo convertía en uno.

Y sin mucho más en qué pensar, ella se entregó en cuerpo y alma.

La luna se colaba por las ventanas mientras él la observaba desnuda en la cama, las marcas de pasión en su piel le proclamaban como amo y señor de su cuerpo. Ella era suya. Suya, preciosa y débil ¡maldita sea que lo era! Pero él se encargaría de que nunca jamás la dañaran.

Era hora de marchar, ahora o nunca — pensó.

Con cuidado depositó una carta sobre su almohada y se marcho, para nunca más regresar.

Era su fin.

La cabaña apareció ante él y como esperaba, ya había otros allí.

Las puertas estaban abiertas y una docena de mortífagos aguardaban por él. Theodore con su habitual mirada serena y con las manos guardadas en los bolsillos lo miró, entonces supo que era hora de actuar.

Malignamente acarició la varita en su mano, levantó su vista arrogantemente fría y sonrió cínico. Como solo un Malfoy lo sabía hacer.

— ¿A qué se debe tan pedorra visita? — preguntó, paseando los ojos por sus manos mágicas, de las cuales se escapaban chispas verdes.

Mantuvo esa sonrisa suya y se permitió contemplar a los mortífagos. Theo sonrió escuetamente al percibir la duda en sus compañeros.

— Tu lo sabes bien, Draco Malfoy, has cometido un acto de lo más ilícito y ahora es tiempo de pagar por ello.

Con suavidad, Nott se aproximó hasta quedar a tan solo una pulgada de distancia de Draco.

— Ya todo está listo — le susurró y quien fue por un año Il preferito alzó una ceja

— Están muy equivocados si creen que dejaré que me lleven sin más

Los mortífagos dudaron por un momento, pero fue Theodore quien clavó su varita en el cetrino cuello de Draco. Una sustancia plateada se pegó a sus palmas y acto seguido, seis pares de cadenas rodearon sus muñecas.

— Ya es tarde para resistirse — cogió la varita del rubio y la guardó con cuidado en su túnica — larguémonos, este traidor a la sangre tiene una cita con el Lord. Veremos si te gusta tanto follarte sangre sucias entonces.

8.

La luz del sol se coló de lleno sobre su rostro y ella se removió buscándolo junto a su cuerpo, mas lo único que encontró fue un pergamino doblado. Aún adormecida los desdobló y leyó.

Granger:

Si lees esta carta es porque han venido por mí, o porque me he rendido ante mi señor.

Mal has actuado y loco me has vuelto.

No pierdas tiempo buscándome, el mundo gira en torno a ti ahora.

Draco Malfoy.

Salió de su habitación corriendo, y para cuando llegó al pie de la escalera, perdió el conocimiento.

9.

"Entonces el tiempo se frenó, es aquí, lectores, donde mi pasado y futuro se unen, para dejar únicamente el desenlace de la más cruenta guerra que el mundo a tenido que presenciar"

26 de Febrero

— ¿Saben ello lo que está ocurriendo?

Hermione alzó los ojos y la miró con la profundidad de sus orbes marrones, de ese modo que Morgana supuso Draco encontraría fascinante.

— Aún no — respondió y volvió a golpear con la varita los ennegrecidos dedos de la hechicera — Temo no me dejen ir si lo descubren.

Morgana asintió.

— Tendrás que ir de todos modos, aquello no tiene ningún sentido si tú no estás allí. Voldemort te quiere a ti, tanto como le quiere a Harry. Aunque teme a partes iguales lo que pueda ocurrir si intenta destruirte.

— Sé que debo ir y lo haré, no temo por mi hijo, no sería capaz de traerlo a un mundo donde puedan torturarlo por no ser lo que esperan de él — razonó de manera calma — y si es nuestro destino morir en el intento, así será. Al menos no sufrirá dolor.

— ¿Qué tú qué? ¿De qué hijo hablas, Hermione? — Ron apareció junto a su amiga en un abrir y cerrar de ojos. Solo fue cuestión de segundos ver llegar a Harry.

— ¿Hermione? — le llamó el más calmo de los dos — ¿Es eso verdad? ¿Él.. Malfoy…?

La muchacha se llevó las manos a la cara y asintió.

— Llevo dos meses de embarazo. Eso es lo que Voldemort quiere de Draco, su hijo, por esa razón lo mantiene aún con vida. Existe una profecía que asegura que éste niño será el causante de que finalice la tercera guerra mundial y por lo visto, Voldemort pretende asesinarlo para asegurarse su futuro.

— No puedo creerlo.

— Yo no sabía que tú y Malfoy… bueno, hicieran esas cosas.

— ¡Ron! — chilló Hermione sonrojada.

El pelirrojo se encogió de hombros con los ojos ennegrecidos.

— Lo siento.

Morgan entonces carraspeó sonoramente.

— Muchachos, en tan solo siete días tendremos que ir por Nagini, ¿los centauros acudirán? — Harry asintió

— Al menos algunos de ellos irán, como también todos los miembros de la orden del fénix, aurores, viejos estudiantes de Hogwarts y algún gigante. No hay más, solo seremos nosotros y la estrategia de ataque.

— De acuerdo, con eso bastará. De todos modos, será mejor que repasemos nuestras posiciones