Última escena del capítulo anterior:
"-Shun Kazami – dijo el chico albino, y añadió con una sonrisa burlona – Que grata sorpresa el volver a reunirnos en una isla virgen después de tantos años.
Conteniendo la ira que amenazaba con desbordarlo, no iba a permitir que ese tipo manejara la situación, así que solo contestó con un gruñido.
-Anubias...
¿Amigo o Enemigo?
Ambos chicos se quedaron viéndose fijamente.
-Zinger – dijo Anubias al chico castaño - ¿Qué opinas sobre atacar ahora?
Zinger observó con detenimiento las líneas enemigas, y se llevó una gran sorpresa. El moreno de nombre Shun era un conocido suyo; recordaba perfectamente el día en que debieron pelear codo a codo.
-No es justo atacar a toda la tripulación a la vez – susurró su compañero Aquos saltando a su hombro – Si el problema es solo entre nuestros capitanes, veo innecesario el derramamiento de sangre que Anubias propone.
-Tienes razón Bladewor – suspiró Zinger – pero será muy difícil disuadirlo de atacar a sangre fría.
En efecto, el joven pirata tenía razón al pensar de esa manera. El capitán tenía al fama de atacar y no de detenerse a pensar en principios relacionados con la moral. Solo Zinger, su mano derecha, impedía que cometiera alguna estupidez.
-Anubias – dijo en voz baja para que únicamente el lo escuchara – Creo que sería mas productivo y entretenido ver una batalla entre los dos, señor.
-¿Acaso te has ablandado, Zinger?- preguntó con burla.
-Esta día me ha encontrado muy paciente y comprensivo – explicó mientras sus ojos adquirían un brillo sediento de batalla.
-Muy bien, confiaré en tu palabra – asintió el peliblanco.
Mientras, en el lado contrario, Shun no se había perdido ni una sola palabra de lo dicho, a pasar de la gran distancia. " Resultaste ser muy diferente Zinger" pensó clavando la vista en el chico "Pero a mi no me engañas. Voy a traerte de vuelta".
-¿Todo en orden capitán? – pregunto el oficial Kuzo.
-Espero que me perdones por lo que haré, Dan – dijo y a continuación caminó hasta el centro del claro, seguido del castaño.
-¡Anubias! – gritó - ¿Qué te parece si nos enfrentamos en una batalla?
"Me leíste la mente" pensó el capitán enemigo – Zinger, sígueme – y ambas parejas se encontraron frente a frente.
-Una pelea, ¡de acuerdo! – le soltó Anubias sonriendo desafiante.
-Súmale a eso una apuesta – ofreció el moreno, indiferente en apariencia.
-Te escucho.
-Apostemos a nuestros primeros oficiales.
-¿¡QUÉ? – fue el grito de soltaron los manos derecha de cada capitán. - ¿¡ACASO TE HAS VUELTO LOCO?
Shun solo misó al peliblanco seriamente - ¿Y bien?
-Ahora entiendo porqué me pediste que no me enojara – dijo Dan con fingida clama – Pero adivina ¡YA ME ENOJÉ!
"¿Qué tramas?" pensó Zinger, completamente confundido.
-Si yo gano – dijo Anubias – Dan se viene conmigo. Y si pierdo, Zinger va contigo.
-exacto.
-Entonces hagámoslo.
-Bien.
Shun y Anubias caminaron de vuelta a los extremos del claro. Los oficiales ni siquiera habían atinado a moverse.
-¿Qué mosca le picó? – pensó Dan en voz alta.
-Creo que se les zafaron los tornillos – le dijo Drago saltando a su hombro – A Shun por hacer esa apuesta y a Anubias por aceptarla.
-En fin, no hay vuelta que darle – exclamó Zinger dándole la espalda a Dan y caminando hacia su grupo.
-Supongo que tienes razón – murmuró en repuesta mientras volvía con los suyos "No me lo puedo creer, apostado como un costal de papas... y hablando de papas ¡TENGO HAMBRE!"
Shun y Anubias se quedaron parados, esperando a sus compañeros. De sus manos sacaron cada uno una carta y gritaron a unísono ¡Campo Bakugan abierto!.
Una luz blanca los cegó a todos momentáneamente. Cuando el resplandor se desvanece, se ve como Shun está parado sonriendo de manera triunfal, mientras que Anubias aún so cabía en si del asombro.
-Fin del juego – dijo el moreno – A menos para ti.
Esto hizo que el peliblanco reaccionara, cayendo de rodillas sobre el suave pasto.
-¡Anubias! – gritó Zinger al ver a su capitán.
-Lo... lo siento... Zinger... – murmuró el albino cerrando los puños con fuerza, con la cabeza gacha y tratando de ocultar las lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos.
-¿A qué te refieres? – le preguntó, tratando de hacer oídos sordos a lo que era obvio.
-Me parece que voy a tener un nuevo miembro en mi tripulación. ¿Verdad Anubias? – dijo Shun parándose delante de éste, con los brazos cruzados, observándolo altaneramente, con una sonrisa pícara adornando su rostro.
-Ya veo – suspiró el castaño - ¿Cuándo partimos?
-Ahora – exclamó con gesto frío el moreno, dándose la vuelta.
Zinger observó en silencio como su nuevo líder volvía con su grupo. Sin mirar atrás y sin pensar, tomó una capa y se cubrió completamente con ella, como si de esa manera pudiera ocultar la rabia y el dolor que ocupaban su mente. Sin percatarse de nada, caminó hasta el que sería su nuevo grupo, su nueva "familia".
-bienvenido – le dijo Lena de manera hogareña.
Zinger alzó la vista a la muchacha, y le sonrió al ver su rostro amable.
Nadie habló en todo el camino desde el claro al barco. Como era costumbre, Shun y Dan iban al frente, dirigiendo al resto. Zinger iba a lo último, acompañado por Lena. Ni una sola palabra se mencionó, ni siquiera Bladewor se atrevió a romper el silencio..
/ Mientras, en el barco de Anubias/
Los sonidos de cosas haciéndose añicos comenzaron a sacar de quicio a un peliblanco bastante parecido al capitán; la única diferencia eran sus ojos, los cuales eran de un rojo profundo.
-¡Grrraaaaah! – gritó jalándose el cabello - ¡Ese maldito ruido me está desesperando! – dirigiéndose a la puerta del camarote donde se escuchaba como un vidrio pasaba a la historia.
-Que alguien lo calle – masculló otro chico sentado en una escalera de cuerda. Este también era parecido al capitán solo que su pelo era mas corto y la piel era morena. Por su expresión, se notaba que se estaba hartando del comportamiento del que armaba ese escándalo en la cubierta.
-Jajajajajaja, tendrían que verse en un espejo – rió una chica de cabello verde con una boina que tapaba uno de sus ojos – Uno anda rompiendo lo que se le cruza en el camino, otro grita como si el mundo estuviera por acabarse, y el otro no tiene mejor idea que renegar jajajaja, parecen los tres chiflados.
-Di eso otra vez... – contestó el albino que estaba en las sogas – Y JURO QUE TE ARRANCO LA CABEZA ZENET.
-Uy que carácter – dijo ella alzando las cejas y dándole la espalda – Deberías aprender a controlar tu mal genio, Ren.
-Creo que deberías decirle eso a Anubias – dijo una joven de cabello corto azul.
-¿Y por que no vas tu y se lo dices? – exclamó un poco mas calmado el albino de ojos rojos – después de todo, ahora tu eres la primera oficial, Mylene.
-con Anubias, es mas fácil decirlo que hacerlo, Shadow – suspiró cruzándose de brazos.
Mylene abrió lentamente la puerta del camarote de Anubias.
-Sabes que Linus te matará cuando vea esto – le dijo la chica al peliblanco que tenía en frente – No le hará gracia limpiar el chiquero que armaste aquí haciendo añicos lo primero que se te cruzara en el camino.
Anubias seguía dándole la espalda, con las manos apoyadas sobre una mesa.
-¿Cómo pude cometer semejante estupidez? – mascullaba entre dientes.
-Depende de cual de todas las estupideces que cometiste estás hablando – pidió la peliazul cruzándose de brazos.
-¿¡Por qué demonios acepté esta apuesta? – exclamó golpeando la mesa con el puño.
-¿Quieres la respuesta? – le preguntó fríamente, harta del comportamiento irracional del albino – yo te la daré, Anubias. Estabas tan desesperado de derrotar a Shun que cuando el te puso un obstáculo, tú lo apartaste sin siquiera verlo. Eso fue justamente lo que pasó; tan ansioso estabas de pelear, que cuando te lanzó la apuesta, tu la aceptaste sin darte cuenta de lo que podías llegara a perder.
Un silencio sepulcral invadió el pequeño cuarto luego de que Mylene terminó de hablar. Ella sabía que tenía la razón, y Anubias no decía nada. Su estúpido egoísmo lo cegó, y Zinger tuvo que pagar por ello. Le hervía la sangre de solo pensar en lo que Shun le estaría haciendo ahora a su mejor amigo. Sin pensar en nada, abrió lentamente un cajón de la mesa extrayendo una daga de él.
-Ni siquiera lo pienses – le dijo Mylene tomando la daga que tenía el arma antes de que Anubias pensara en utilizarla – No quiero limpiar tu sangre.
El ojidorado bajó lentamente el brazo. La chica le quitó la daga y lo sentó en una silla. El capitán del barco estaba muy deprimido y lo único que quería era salir un rato de la realidad. La joven notó eso, y le dio una infusión con un profundo somnífero.
-Hay una pregunta que me a estado molestando desde que Shun ofreció a su primer oficial – dijo un Bakugan Aquos saltando al hombro de Mylene.
-¿Y cual es Elico? – preguntó.
-¿Por qué apostaría a una persona?
La peleadora Aquos se quedó en silencio. Elico tenía razón ¿por qué quería el capitán Ventus a Zinger? ¿acaso ya se conocían? ¿O solo querías ajustar alguna cuenta pendiente?
Estas preguntas eran repetidas una y otra vez, pero no encontraban respuesta.
-Realmente no lo sé. Pero me encantaría averiguarlo.
-A propósito Mylene ¿qué demonios iba a ser Anubias con esa daga?
La susodicha no dijo nada, solo se limitó a subir la manga del traje del albino. De esa forma Elico pudo ver múltiples cicatrices que cubrían su brazo.
-cada vez que se siente culpable por algo, se automutila – explicó – Hice hasta lo imposible por quitarle ese maldito hábito, pero es su único escape de la realidad, de modo que no se lo pude quitar.
Ambos se quedaron ahí, de pie, junto al chico, quien estaba dormido. Luego salieron con cuidado de no hacer ruido.
-¿Cómo está? – preguntó un chico de ojos violetas y cabello rosado, vestido de blanco y amarillo.
-bien, al menos no se lastimó a si mismo, Baron – contestó la peleadora Aquos.
-no me sorprendería que se mate un día de estos jajajajaja- gritó una voz proveniente de las velas.
-¡Cierra la boca, Stoica! – le contestó molesta la ojiazul – Y bájate de una vez antes de que te caigas, y si no lo haces y te partes la cabeza en mil pedazos, te daré una paliza que no olvidaras nunca en tu vida!
-Vaya carácter el que tienes – murmuró el pelirrojo – pero es imposible cai... – no pudo terminar de hablar porque el golpe de la vela mayor le hizo perder el equilibrio y caer. Una soga que se le enganchó en el pie impidió que se diera de bruces contra el piso de madera.
Al ver como el pelirrojo quedó colgando, toda la tripulación empezó a reírse. Stoica quiso soltarse, pero cayó de espaldas al hacerlo.
Mylene solo miraba divertida la escena. "después de esto no creo que necesite una paliza, , con las burlas será suficiente" pensó para sus adentros. "la noche ya cayó sobre nosotros, lo mas prudente será quedarnos en la playa ; no me agrada la idea de quedarme a la deriva".
-Ya es hora de dormir – exclamó el oficial Ren – Hay que descansar. Mañana nos espera un largo día.
Dicho y hecho, los marinos se dirigieron a sus cuartos, menos Mylene. Ella caminó con sigilo a la que fue la habitación de Zinger.
-No debemos estar aquí – dijo Elico preocupado cuando entraron al cuarto – Sabes que si Anubias nos descubre estaremos muertos.
-Solo busco una cosa, luego salimos – explicó la chica – Y se donde encontrarla.
Se dirigió a la mesita que había junto a la cama y abrió el último cajón. Ahí estaba, un cuaderno pequeño de color negro. Mylene lo tomó y empezó a leer las primeras hojas.
"Ocultas algo con respecto a Shun Kazami, y voy a averiguarlo"/Barco de Shun/
todo estaba en calma en un barco que ya había zarpado y todos estaban ya entregados cómodamente a los brazos de Morfeo. Todos excepto dos personas. Shun Kazami quien estaba en el timó, aunque solo era un pretexto para ir afuera y hablar con el nuevo tripulante.
/POV Zinger/
"¿¡Cómo pudo hacerme esto?" grité para mis adentros al recordar lo que pasó hace tan solo una horas"Confié en ti, Anubias. Te apoyé en cada una de tus locuras, te salvé la vida en más de una ocasión, siempre estuve cerca cuando me necesitaste... y cómo me pagas? Apostándome como un muñeco de trapo!"
-Debes tratar de calmarte, Zinger – dijo Bladewor saltando a mi hombro – Ya verás como todo se solucionará.
-Para ti es fácil decirlo – suspiré – Tú no fuiste traicionado por tu mejor amigo.
-Pues si te traicionó, entonces no era tu mejor amigo – dijo una voz a mi espalda.
-¿Viniste a compadecerte de mi, Kazami? – pregunté sin verlo y claramente molesto.
-Sólo vine a mostrar mi gratitud al chico que me salvó la vida en Singapur – yo sonreí al recordarlo.
/Flash Back/
una tranquila noche estrellada reinaba con esplendor ese pedazo de tierra que lo humanos llamábamos Singapur. Disfrutaba caminando sin rumbo por un camino que no conocía. Por mi estaba bien; siendo un pirata, mientras tuviera a algún astro alumbrándome para no tropezar, todo estaría de lujo. Bladewor estaba en mi hombro, con los ojos cerrados, percibiendo con su esencia la esplendorosa luz dela luna llena, que iluminaba el negro firmamento.
Al costado del camino vi un árbol y decidí treparlo. Como eso se me da bastante bien, no me tomó mas de cinco minutos estar en una de las ramas mas altas de la copa. La brisa cálida que provenía del bosque me acarició la piel, jugando con mi cabello, e hizo que mis oídos se deleitaran con la melodía del roce de las hojas. "al fin paz y tranquilidad" . Después de meses en los que día por medio había una pelea, lo que mi alma inquieta quería en esos momentos era un poco de calma.
Alcé la vista, dejando que la luna me blanqueara la piel. La Luna... sólo ella me brindaba la amnesia que mi mente anhelaba, o la fuerza necesaria para enfrentarme a mis enemigos.
Un sonido brusco entre los árboles me hizo salir de mi trance.
-¿Sabes que es aquello? – preguntó Bladewor; por lo visto también había sentido la ruptura del silencio.
-No, pero es mejor averiguarlo. Escuché que hay soldados aquí – afirmé bajando velozmente a tierra.
Caminé con sigilo, cuidando que nada me tomara con la guardia baja. Podía oírlos; sus pasos, sus voces, a unos cuantos metros de distancia. Apresuré el paso y pude distinguirlos: habían unos veinte hombres, soldados por supuesto, todos rodeando a un chico moreno que solo traía puesto un pantalón.
-Esto te ganas por ser un pirata – exclamó sonriendo uno de los soldados, dándole una piña en el estómago - ¿Ahora vas a hablar?
"es un pirata, uno de los míos... Argh ¡no puedo dejar que lo traten así!" pensé llevando las manos a mis espadas "En una noche perfecta para una buena cacería"
Sin pensarlo dos veces, invalidé a los dos primeros hombres con una estocada. Sentí como el resto se tensaba de la sorpresa al verme, pero luego tomaron sus espadas y se abalanzaron sobre mi. Observé el claro con atención y salté a una de las rocas elevadas que tenía cerca. Cuatro soldados intentaron herirme los pies, pero fui mas rápido, saltando y poniendo mi espada en la suela de mis botas. De ese modo, aprisioné las armas de mis atacantes. La segunda hoja de acero que llevaba en mis manos silbó en el aire al tomar velocidad y cortar los cuellos de los soldados.
El sonido del hueso quebrándose me hizo dar la vuelta, y descubrir a mis pies dos cuerpos con el cráneo partido. Asombrado, miré en la posible dirección de las flechas, descubriendo al moreno con un arco en la mano. Sonreí al darme cuenta de que estaba bien y listo para pelear.
Debía admitirlo, tenía una puntería envidiable; uno tras otro los soldados caían como moscas a sus pies. Me deshice de unos cuantos mas, hasta quedar espalda con espalda con el pelinegro. Al parecer había mas hombres de los que había visto, peor luego de 5 minutos eramos el y yo los únicos que respiraban.
Iba a decirle algo al chico, cuando me percaté de que se estaba desmayando, y le sujeté antes de que se cayera. A la luz del fuego, pude ver el por qué de su desmayo: tenía heridas por todo el cuerpo, y algunas bastante profundas. De seguro había perdido mucha sangre.
-¡Zinger! – oí gritar a mi compañero. Estaba en una de las tiendas que había en el claro - ¡Rápido tráelo!
Obedecí de inmediato y caí en la cuenta de que era una enfermería. Perfecto, tenía todo para curarle.
-¡Shun!¡Shun! – gritó un Bakugan Ventus entrando de sopetón a la tienda - ¡Shun por favor despierta!
-Solo está desmayado – dije limpiando bien las heridas y tratando de calmar al Bakugan – Lo único que necesita es reposo.
-Gracias por ayudarlo, Zinger – me agradeció – Mi nombre es Skyress y el es Shun Kazami.
-No tienes por qué agradecerlo – le contesté sin dejar mi labor – No podía permitir que le hicieran esto a un pirata, puesto que yo también lo soy.
Terminé de curarlo lo mas rápido que puede. La noche estaba muy avanzada, de modo que apagué la vela y me quedé dormido.
/Fin Flash Back/
-¿Por qué lo hiciste? – dije volteándome a verlo. El estaba apoyado en la baranda, de cara al mar.
-¿Te refieres a la apuesta?
-Si
-Solo... Es que no me creía que podías llegar a ser como Anubias – murmuró de forma apenas entendible.
-¿Te refieres a ser un sádico demente? – pregunté con una sonrisa.
El moreno dejó escapar una leve risita – "sádico demente", buena manera de describirlo.
Ambos nos quedamos en silencio, observando las olas.
-Y... ¿qué van a hacer ahora? – pregunté curioso, me moría por un poco de acción.
-Vamos a seguir una idea que tuvo uno de los oficiales – habló – Vamos a ir a una fiesta de la alta sociedad inglesa.
Eso me sorprendió. ¿Mezclarse entre la nobleza? Wow eso si que no me lo esperaba, pero no por ello dejaba de interesarme.
-No es mi estilo – admití – Pero suena divertido. Además podría serles de ayuda.
-Perfecto – convino el con una sonrisa- Mañana por la tarde pisaremos la costa. Y dime... ¿cómo nos ayudarías?
Ante esa pregunta sonreí con malicia – Antes solía saquear las casa de lo nobles, incluso en plenos banquetes. Las cerraduras, muros y guardias nunca fueron un obstáculo para mí.
-Entonces, bienvenido a bordo – me dijo – Ve a descansar – le miré y pensé "Mejor ve tu, te ves horrible" – mañana necesitaremos de tu experiencia si queremos entrar.
-ok – me despedí bajando a la comodidad de mi hamaca, donde me entregué a los brazos de Morfeo.
Continuará...
Antígona: AL FIN LO TERMINÉ DE TIPEAR!
Zinger: Y ME PUSISTE EN EL FIC! GACIAS GRACIAS GRACIAS! (abrazando a Antígona hasta que esta se pone azul)
Antígona : suel... ta... me... +,+
Zinger: lo siento ( la suelta y trata de despertarla) Antígona?
Bladewor : ya la desmayaste. En fin, con la autora medio muerta, tu tendras que dar los agradecimientos.
Zinger: - _-U eeejeje, yo?... Agradecemos a Rose Dark por su comentario y a todos los que nos leyeron. Esperamos sus Reviews y hasta la próxima!
