Ultima escena del capítulo anterior:
Ante esa pregunta sonreí con malicia – antes solía saquear las casa de lo nobles, incluso en plenos banquetes. Las cerraduras, muros y guardias nunca fueron un obstáculo para mi.
-Entonces, bienvenido a bordo – me dijo – Ve a descansar – le miré y pensé "Mejor ve tu, te ves horrible" – mañana necesitaremos de tu experiencia si queremos entrar.
-ok – me despedí bajando a la comodidad de mi hamaca, donde me entregué a los brazos de Morfeo.
Caja de sorpresasLa cálida sensación de la luz mañanera la despertó.
-Otro día de clases – se dijo Runo aún algo adormilada – Levántate Alice, no querrás llegar tarde a tu primer día.
La chica miró la cama de su amiga, de la cual se distinguía un bulto.
-Vamos Alice, arriba- dijo la somnolienta peliceleste empujándola, pero se llevó una sorpresa al ver que solo se trataba de almohadas.
-¿Runo? – preguntó Tigrera - ¿Dónde está Alice?
-No lo se, pero mejor me preparo y bajo. Tal vez ella ya esté lista y yo todavía sigo aquí.
Dicho esto se cambió y se dirigió al comedor.
-Runo, buenos días – saludó Alice, quien ya estaba con el vestido azul marino del colegio y tomando el desayuno – Ven, siéntate.
-¿Nerviosa? – preguntó la peliceleste a su amiga.
-Un poco – dijo la pelirroja.
-No te preocupes – le dijo tratando de animarla – Ya verás que todo va a ir bien. Sólo debes alejarte de la hija del gobernador.
-¿Por qué dices eso? – ese comentario extrañó a Alice, ya que la condesa jamás hacía esa clase de prejuicios.
La joven suspiró – Sé que no acostumbro a juzgar a las personas por la primera impresión, pero cada vez que me cruzo con esa chica se comporta de manera tan... arrogante y altanera. Ya verás cuando vallamos.
Ambas terminaron de desayunar y Joe las llevó directo a la academia donde estudiarían en un carruaje tirado por dos purasangres.
-Wow, eso si es una escuela – dijo la princesa cuando hubo entrado, observando el edificio.
-Sígueme Alice – le dijo Runo tomándola del brazo – Tenemos que anunciarte con el director.
Atravesaron la inmensa masa de alumnos hasta llegar a la puerta de la dirección, donde tocaron.
-Adelante – se oyó una voz ,masculina, y ambas jóvenes pasaron.
-Lady Misaki – la reconoció el director de cabello blanquecino - ¿Qué la trae por aquí?
-Señor, ella es Alice Gehabich – dijo haciendose a un lado para que el hombre pueda ver a su amiga – Es la nieta del Zar Michael Gehabich.
-Y la futura Zarina del imperio Ruso – el director se inclinó con sumo respeto – Es un verdadero honor para mi recibirla en esta institución.
-El honor es mio, señor – contestó la muchacha, sonrojándose levemente.
-Las clases ya van a comenzar así que, señorita Misaki, mejor diríjase a su salón, haré sonar la campana.
-Con su permiso – dijo la mencionada antes de salir, y el director tocó el timbre.
-Sígueme Alice – inquirió, para luego salir seguido de la pelirroja – Aquí tienes tu horario – dijo entregándole un papel mientras se paraba frente a la puerta de un salón – Espera aquí y pasa cuando el maestro diga tu nombre. Buena suerte – agregó mientras se alejaba.
"Tranquila Alice, no tienes por qué preocuparte" trataba en vano de convencerse.
-Alumnos – escuchó al profesor – Hoy recibimos a una nueva estudiante. Por favor, sean gentiles con ella, y dado que no se quedará mucho tiempo, lo mejor es hacerla sentir lo mas cómoda posible mientras esté aquí – señalándola – Ella es Alice Gehabich.
La joven entró al aula, y cuando la vieron, absolutamente a todos los muchachos se les descolocó la mandíbula. Sin dudas quedaron impactados por la belleza de la chica.
-Es un verdadero placer para mi el estar aquí – saludó, levemente sonrojada.
-El placer es nuestro, Alice – saludaron todos a la vez.
-Alice – llamó el profesor – Toma asiento junto a la señorita Makimoto – concluyó señalando a una joven de cabello plateados sentada al fondo del salón.
-Como usted diga señor – caminó hasta llegara a su lugar para regalarle una sonrisa a su compañera de banco y amiga íntima de la infancia – es bueno volver a verte Julie.
-Bien, comencemos – dijo el profesor, volviéndose al pizarrón.
Los alumnos comenzaron a copiar todo el resto de la hora, intercambiando miradas bobas a Alice por parte de los chicos, y murmuros de envidia entre las demás chicas.
POV Runo
"La escuela" pensé "Sería mucho mas soportable si no estuviera ELLA"
-¡Valla! – exclamó una chica de cabello azul oscuro y ojos verdes con fingida sorpresa - ¿Qué es esto?
La chica tomó la carta que estaba en su pupitre y la leyó en voz alta. Claramente era de un admirador secreto diciéndole que la amaba, que la quería, que por ella daría su vida, el sol la luna las estrellas, y otras tantas cursilerías que no estaba de humor para escuchar.
-¿Qué ocurre Runo? ¿Celosa por que nadie se fija en ti? – dijo ella al ver mi cara de fastidio.
-no es eso Fabia. Estaba pensando en la enorme fortuna que tendrán que invertir los padres del autor para conseguirle el par de anteojos que necesita con urgencia – solté con malicia, a lo que varias voces secundaron con un murmullo contagioso, provocando la molestia de la hija del gobernador.
Fabia me lanzó una mirada asesina, pero ni loca me iba a echar atrás ante ella.
-Señorita Sheen, señorita Misaki – nos llamó el profesor – Por si no lo habéis notado, la clase ya comenzó, y si no quieren ser sancionadas, mejor tomen asiento.
-Esto no se acaba aquí, Misaki – me dijo Fabia en un susurro antes de sentarse.
-Lánzame lo que quieras, conmigo no vas a poder
POV Narrador
La campana sonó y todos los alumnos salieron al patio. Fabia, como siempre, acostumbrada a llamar la atención, tenía a todos los chicos de su curso a su alrededor.
Runo estaba apoyada en una columna esperando a Alice y a Julie. Al verla sola, la peliazul quiso cobrar venganza por lo que le había dicho en clases.
-Oye – le dijo a uno de los chicos - ¿Por qué no acompañas a la marimacho? Se nota que ella gusta de ti.
Runo fingió no haber escuchado eso, ya que si el chico aceptaba sacaría con ello una gran ventaja.
"¿Por qué yo" pensaba el muchacho mientras caminaba hacia la condesa - ¿qué estás haciendo?
Ante esta pregunta Runo sonrió con satisfacción.
-Estaba esperando a Julie, pero creo que no vendrá así que tendré que ir yo – dijo lo suficientemente alto como para llamar la atención – si quieres puedes venir, así de paso conoces a la chica nueva.
-¿Chica nueva? – preguntó el joven curioso - ¿Es linda?
-Júzgalo tú mismo. Ven.
Los dos estudiantes caminaron por el patio mientras Fabia los seguía de cerca "una chica nueva" pensaba "¿Me pregunto quién será? Aunque considerando que es una amiga de Runo, debe ser una chica sin un ápice de clase" concluyó de manera altanera.
-¡Julie! ¡Alice! – exclamó Runo cuando las hubo visto.
-¡hola Runo! – saludó Alice dándose la vuelta, haciendo que el muchacho que acompañaba al a peliceleste se detuviera en seco.
"Wow" pensó el chico mirándola embobado " En verdad es hermosa, mucho mas que Fabia"
La princesa miró extrañada al muchacho - ¿Se encuentra bien?
Runo sonrió ante la reacción del chico y a la pregunta de su amiga – Si, es solo que anda en las nubes... porque cree que está viendo a un ángel.
-No lo creo, lo estoy viendo – replicó el joven suspirando encandilado.
Una risa contagiosa escapó de los labios de la pelirroja, llamando la atención del resto de los estudiantes que estaban cerca. Las chicas miraban a Alice con envidia y los chico embelesados. Esta reacción molestó especialmente a Fabia, ya que se suponía que tenía que ser ella quien llamara así la atención.
Maldijo entre dientes pensando en la forma de avergonzar a la nueva. Pensó, pensó y pensó, y se le ocurrió una idea. Caminando por los pasillos llegó al aula de la chica y dejó una nota sobre la mesa del maestro que decía "Para la nueva estudiante".
-¿qué estás planeando Fabia? – le preguntó su compañero, un Bakugan Haos.
-Muy pronto lo sabrás Aranaut – dijo ella sonriendo con picardía.
Sigilosa como llegó, se fue.
"Ring – Ring"
La campana volvió a sonar y pronto todo el patio quedó desierto.
Julie y Alice no se habían separado desde que se encontraron; era tanto lo que tenían para contarse que ni cuenta se dieron de la carta que estaba en la mesa del profesor.
-¡Una carta! – exclamó una chica tomando el sobre entre sus manos – Para la nueva – agregó con fastidio.
-Alice- la llamó Julie – creo que esa carta es para ti.
-¿Para mi? – preguntó la pelirroja extrañada.
-¡Si, y es de color rojo! – empezó a gritar la peliplateada - ¡Abrela! Debe ser algún admirador secreto!
-Ok, ok, tranquila – trataba de calmarla en vano su amiga.
-... ¿Y? – preguntó ella mas nerviosa que antes, ya que Alice leía para si en vez de en voz alta. Cuando la terminó de leer, se la pasó a Julie para que hiciera lo mismo.
-¡Ah! ¡No puede ser! – gritó la chica tras leer solo dos oraciones - ¡te invitaron al baile real!
-Es una excelente noticia, señorita Makimoto, pero ahora estamos en clase – le dijo el profesor que acababa de llegar – por favor tome asiento.
/salón de Runo/
-¿vieron? La chica nueva es realmente hermosa, mucho mas que Fabia Sheen.
Ese era el comentario que iba y venía por todo el bendito curso, el cual sacaba de quicio a cierta peliazul.
"Puede ser bonita y todo eso" pensaba ella "Pero yo poseo un rango mas alto, soy la hija del gobernador, y el resto debe obedecer lo que diga mi padre"
-¡Runo! ¡Runo! – la llamaron un grupo de chicos - ¿En verdad conoces a la chica nueva?
-Por supuesto – contestó, haciendo que todo el mudo se volteara – Es una muy buena amiga. Se llama Alice Gehabich, princesa de Rusia.
Un murmullo general recorrió el salón. ¿Una princesa en el colegio? Eso era algo que no se veía todos los días, pero sin dudas iban a disfrutar, aunque no todos.
"¿¡Primero me quita popularidad y ahora resulta que esa buena para nada es una princesa? ¡demonios! ¡Esto es el colmo!"
-¿Podrías repetir el nombre de la princesa? – pidió un muchacho de cabellos plateados y ojos esmeralda.
-Alice Gehabich – contestó la peliceleste, y agregó curiosa - ¿Por qué preguntas Klauz?
El joven se quedó en silencio, pensativo, cosa que desconcentró a Runo momentáneamente.
-¿Qué ocurre? – preguntó ella cuando sus impacientes nervios la traicionaron - ¿Por qué mejor no te sientas y me cuentas?
Klauz pareció dudarlo un poco, pero al final se sentó en la silla libre al lado de la condesa.
-dime ¿a que viene todo esto? – le exigió.
-Alice y yo somos buenos amigos desde hace mucho tiempo – dijo juntando las manos y extendiendo los brazos sobre la mesa, con la cabeza gacha – Y anoche escuché a mis padres hablando que ya tienen todo listo para la boda.
-ah, que bien ... ¿¡Cómo! – exclamó al caer en la cuenta de lo que había escuchado. Menuda sorpresa que se llevará Alice cuando se entere de esto. Una sorpresa que dejo a Runo en estado de shock.
-Y… ¿Tú la amas? – preguntó aún algo aturdida.
El rostro de Klauz se tiñó de un leve color carmín, mientras que su pulso se aceleraba constantemente, cosa que no pasó desapercibida para la chica.
-Tomaré tu silencio como un si – sentenció Runo con una sonrisa pícara.
/Tres horas después/
-¡Al fin se acabó! – gritó –Julie cuando la campana anunció el final de las clases por ese día – Estar mucho tiempo encerrada no favorece en nada al cutis.
-A veces no sé por qué te preocupan esos detalles, total, tu prometido tiene muchos problemas como para sumarle el hecho de oficiar como tu guardaespaldas – comentó Runo caminando detrás de ella.
Julie se detuvo en seco, se dio la vuelta, y le dirigió una mirada de reproche a su amiga, quien sonreía de manera burlona.
-al menos mi prometido no es un egocéntrico que debe mirarse cada dos minutos en el primer espejo que tiene a la mano – contraatacó la peliplateada con voz chillona.
-Oigan un minuto – interrumpió Alice parándose en medio de ellas - ¿Prometidos?
-Te lo explicaremos de camino a casa de Julie – le dijo Runo tomándola del brazo y llevándola por una de las veredas.
-¿Ya se comprometieron? – volvió a preguntar la princesa, cuyo rostro mostraba asombro.
-Por desgracia, ya no somos solteras – dijo la peliceleste en un suspiro – Para colmo Hydron, mi prometido, encaja a la perfección con la descripción que le hizo Julie: egocéntrico e inmaduro.
-¿Hydron?- preguntó la pelirroja deteniéndose - ¿el hijo único de Zenogeld, el príncipe de Vestal?
-El mismo – dijo Runo – Mis padres dicen que no voy a encontrar nada mejor que un príncipe. Pero te soy sincera… Prefiero casarme con un pirata antes de que con el.
-¡Ay no! ¡Runo! ¿¡Cómo puedes decir eso? – exclamó la ojigris de repente - ¡Yo jamás me enredaría con un pirata! ¡Sería un ultraje! ¡Un escándalo!
-Visto desde el punto social es un ultraje – comentó Alice tomando entre sus manos el collar Ventus – Pero para el corazón… eso no cuenta.
-¿a qué te refieres Alice? – preguntó Julie.
-No puedes decidir de quién te enamorarás. Solo pasa y no hay manera de evitarlo.
-Ay si, tienes razón – suspiró la peliplateada - Aunque en verdad, no me importaría pasarme la vida en un barco, al lado del pirata mas guapo de los siete mares.
La chica se alejó con paso ligero, como si estuviera soñando despierta, mientras sus amigas solo la miraban desde atrás.
-Ay Julie – suspiraron resignadas – Tu nunca cambiarás.
/Ya en la casa de Julie/
-Bienvenida de nuevo Alice – dijo la ojigris abriendo la puerta de su casa.
-Este lugar a cambiado mucho desde la última vez que estuve aquí – comentó al aludida admirando la entrada – Se nota que pusiste mucho empeño en el diseño.
-Gracias – contestó ella, para luego añadir – Vamos a tomar el té en el salón principal.
La condesa guió a ambas por los corredores hasta llegar al salón, donde recibió una gran sorpresa.
-Me hiciste esperar bastante Julie – las sorprendió una voz proveniente de la ventana.
-¡AH! ¡Barotius! – a la peliplateada por poco no le da un paro cardíaco al ser tomada con la guardia baja - ¿¡Acaso quieres matarme!
-Gomen, no era mi intensión – contestó el chico de cabello lila y ojos verdes - ¿No vas a presentarnos?
Julie aún seguía con el corazón en la mano por el susto, así que Alice se apresuró a presentarse.
-Mis disculpas por mi falta de cortesía – le dijo mientras hacía una leve reverencia – Mi nombre es Alice Gehabich, es un placer estar en presencia del hijo del emperador de Gundalia.
-El placer es solo mío – dijo Barotius inclinándose – No sabía que la princesa de Rusia estaba de visita. Por favor, usted y la señorita Runo pueden tomar asiento, iré por una toalla para Julie.
Dicho esto, el joven se retiró y las chicas trataron de hacer reaccionar a una pálida Julie.
-Barotius es muy cortés - le comentó Runo cuando la peliplateada hubo recuperado la capacidad para estarse parada – Tienes suerte, no todos los príncipes son así.
-Es una pena que estés atada al imbécil de Hydron – escucharon como el pelilia entraba en el salón con una bandeja, donde estaba un delicado juego de té – Aún no entiendo cómo harás para soportarlo.
-¡Oye escuché eso! – gritó una voz.
-Y hablando del rey de Roma que por la puerta se asoma – dijo el príncipe dándose la vuelta para mirarlo.
-Señor, el príncipe Hydron acaba de llegar – anunció un mayordomo ubicado detrás del nombrado – Si necesitan algo solo llamen ¿de acuerdo?
Apenas el mayordomo se hubo retirado, una guerra de miradas empezó entre ambos príncipes, los cuales cada cierto tiempo se gruñían entre sí.
-¡¿Pueden dejar de comportarse como un par de estúpidos y dejar de gruñir? – todo el mundo tubo que taparse los oídos para no quedarse sordos.
-¡Runo! – Exclamó Hydron en tono lastimero – Acabas de destrozarme los tímpanos.
-Pues tu acabas con mi paciencia – le contestó la condesa bastante enojada – Ahora los dos se van a sentar y a no romper los kinotos ¿Les quedó claro?
Los dos chicos se miraron entre sí al notar el aura asesina de Runo, tragaron saliva y asintieron de manera nerviosa.
-Es un gusto volver a verte Hydron – le saludó Alice con una sonrisa.
-A mi también me alegra – contestó el rubio - Pasó bastante tiempo de nuestra visita a Rusia. Mi padre estaba planeando volver, pero como ustedes estaban de viaje decidió posponerlo. Igual es una grata sorpresa encontrarnos aquí.
-Hydron y yo nos conocimos cuando el rey Zenogeld viajó a hacer unos tratados con mi abuelo – dijo la pelirroja leyendo la misma pregunta en los ojos de todos los presentes – Somos amigos desde entonces.
-Y hablando de amigos – dijo Barotius – Tengo entendido que vas a casarte con el heredero de la familia real alemana ¿Tengo razón en eso Alteza?
-Es cierto – dijo la aludida – Voy a casarme con Klauz Von Herzen, pero como no es novedad entre la clase alta, es un matrimonio arreglado.
-Y yo que rogaba que al menos una de nosotras se escapara de esta – murmuró Julie – todos estamos iguales.
Barotius miró algo extrañado a Julie, cosa que desconcertó al resto, y empezó a contar con los dedos. Luego volvió a mirar a la peliplateada con el seño fruncido.
-¿Barotius? – preguntó el chico le cabellera rubia - ¿Barotius estas bien?
El joven no pareció escuchar la pregunta del otro, sino que se levantó y caminó hasta quedar frente a la dueña de la casa, quien lo miraba como si estuviera loco.
-¿Qué te pasa? – le preguntó mientras el le ponía la mano en la frente.
-¿Acaso estás enferma? – le preguntó el príncipe, cosa que hizo pensar al resto si de verdad se había vuelto loco.
-¿Por qué lo preguntas? – alcanzó a decir la ojigris.
-Porque mañana es el baile real, y hace una semana que no escucho tus incesables gritos sobre que ponerte.
Para qué se lo dijo. Apenas cayó en la cuenta de lo que su prometido le decía, se lo llevó a rastras mientras parloteaba sobre qué color le favorecería mas, y de cómo sus atuendos tendrían que combinar y bla, bla, bla.
-Que Dios se apiade de su alma – dijo Hydron juntando las manos como en una oración.
-Amén – dijeron Alice y Runo imitando el gesto y bajando la cabeza.
/ Habitación de Julie, medianoche/
-Chicas – susurró Julie – Ya es hora, vámonos.
-¡Esto en una locura! – Exclamó Runo asomándose por el ventanal de la pieza - ¿Cómo demonios se supone que vamos a bajar.
La joven tenía razón: estaban a 30 metros del suelo.
-A un lado – advirtió Alice, quien ya tenía un arco cargado con una flecha de la que pendía una cuerda.
Con una puntería envidiable, la flecha fue a parar entre las dos únicas piedras que había en la pared sobre otra ventana, cerca de una pequeña torre. Tomó la cuerda y pasó por ella tanto su arco como el los de sus amigas, para luego atar la cuerda en una saliente de la ventana.
-Ahora no habrá problema – dijo antes de colgarse de su arco y saltar al vacío.
Runo y Julie se miraron entre sí antes de decidirse a saltar detrás de la pelirroja.
-Debemos apresurarnos, ya nos deben estar esperando – advirtió Julie comenzando a correr por los tejados, seguida de las otras dos.
Unos 5 minutos de esta furtiva carrera las dejó frente a una puerta custodiada por dos guardias.
Uno de ellos les preguntó algo con voz amenazante, pero las tres jóvenes ni siquiera se inmutaron; solo se limitaron a lavarse las manos con un líquido que había en una saliente de las paredes, dejando ver un tatuaje singular en la palma izquierda de cada joven.
Ambos guardias las dejaron pasar luego de revisar las marcas. Las tres chicas caminaron por los oscuros pasillos pobremente iluminados.
-¿A dónde vamos? – preguntó Tigrera saltando al hombro de Runo.
-Todo esto es muy misterioso Julie – le dijo el bakugan Subterra a su peleadora.
-Todo a su tiempo Gorem – le contestó ella con la mas fría de calmas, cosa que sorprendió a los bakugans, pero no a las peladoras, quienes no tardaron mucho en llegar ante una puerta con el mismo símbolo que ellas tenían tatuado.
Detrás de la puerta, se encontraron con una silueta oscura que miraba hacia una gran columna de fuego que iluminaba el enorme símbolo pintado en la pared.
-Titania – habló Alice acercándose a la silueta.
La figura tronó los dedos y la habitación se iluminó, dejando ves a una chica de ojos café y silueta de aspecto felino. Su apariencia era retadora, y su miraba no dejaba lugar a discusiones. Su porte elegante inspiraba temor y respeto, y sus delicadas facciones se mantenían ocultas tras un pañuelo de seda negro, y una capa de la misma tela que le llegaba hasta el piso.
-Les agradezco que hayan venido – les dijo Titania con afectuosa cortesía – Hay algo que quisiera pedirles…
Las tres jóvenes cruzaron sus miradas, con la decisión y seriedad plasmadas en sus ojos. Sabían que lo que su líder les pediría no sería tarea fácil, y estaban conformes con eso. Así que se quedaron esperando que esa petición saliera de los labios de Titania.
Continuará…
Antígona: ¡En verdad lo siento! No daré excusas para mi tardanza por que se que no las hay.
Zinger: no tienes que ser tan dura contigo misma Antígona, después de todo, te tuvieron de aquí para allá durante todo el mes… eso sin mencionar lo mal hecho que estaba este capitulo. Menos mal que primero lo hiciste en un borrador a mano, porque sino nadie lo hubiera leído
Antígona: (con humo saliendole de las orejas) gracias por tu apoyo Zinger
Zinger: ¡Cuando quieras!
Antígona: en fin, dejen sus comentarios,aceptamos lo que venga y prometo que esta vez actualizaré mas rápido y…
Antígona y Zinger: ¡FELICES FIESTAS ESCRITORES DE FANFICTION!
